Los osos no existen o la persistencia de Jafar Panahi

El cine reciente de Jafar Panahi no puede entenderse en absoluto sin tener en cuenta lo peliagudo de sus circunstancias personales, pero su apego a la vida como material fílmico, en el sentido más literal, es bastante anterior a sus arrestos de los últimos años: cuando realizaba el servicio militar, en los ochenta, grabó un documental sobre su propia experiencia en la guerra que entonces libraban Irán e Irak, y uno de sus filmes más difundidos hasta ahora, El círculo (2000), que fue premiado en Venecia y San Sebastián, suponía una abierta crítica a la falta de libertad de las mujeres en su país y a las vejaciones que diariamente padecen.
Su primera detención prolongada se produjo en 2009, al acudir al entierro de una joven asesinada en las protestas por fraude electoral que aquel año tuvieron lugar en Irán; finalmente fue liberado, pero se le prohibió salir al extranjero. Al año siguiente volvió a ser apresado, en su propia casa, aduciendo el rodaje de un filme contrario al Gobierno y pese a las abiertas críticas de cineastas de primer nivel y figuras políticas internacionales. Esa movilización, y su huelga de hambre, sí consiguió sacarle de la cárcel unos meses después, pero no llegó la paz: una nueva condena, por supuesta propaganda contra el Estado, le inhabilitaba para hacer cine, viajar fuera o conceder entrevistas durante seis años. Hasta hace unos meses no ha podido Panahi disfrutar de su pasaporte.
En esas limitadísimas condiciones, el que fuera alumno de Abbas Kiarostami, y probablemente heredero de su conciencia social, no ha dejado de rodar con infinita voluntad y muy escasos medios, enfrentándose además a las dificultades de distribución derivadas de estas circunstancias: volvió a dedicar un trabajo a la discriminación de las mujeres, en este caso en el ámbito deportivo (Offside, 2006); convirtió sus propias dificultades en trama fílmica, rodando en su casa Esto no es una película (2011); hizo lo propio en un automóvil, presentando un friso de la población de la capital iraní en Taxi Teherán (2015) y, en Tres caras (2018), trataba de ayudar, junto a una amiga actriz, a una joven que había demandado su colaboración para escapar de su conservadora familia en las montañas del norte.
Con este último trabajo enlaza Los osos no existen, ahora en cines. En esta obra realidad y ficción se entrelazan quizá de forma más sofisticada, pero la sordidez de las vidas sin libertad y alicientes se manifiestan con la misma o mayor crudeza que en sus películas anteriores. Panahi se encuentra en una población próxima a la frontera con Turquía, dirigiendo desde la distancia un filme dedicado a una pareja que planea escapar de Irán utilizando pasaportes falsos, situación que replica a la real de los actores, entre temerosos, decididos, dudosos y desesperados. Mientras trata de llevar a puerto el proyecto, se convierte en una especie de enemigo del pueblo, de forma muy involuntaria, en la localidad donde se ha instalado; en una de las fotografías que toma, aparecería sin pretenderlo una pareja no aprobada por normas y tradiciones: una joven que quiere escapar del matrimonio que le imponen desde su nacimiento fugándose con quien sí ha elegido.
Aquella imagen nimia no llegaremos a verla, ni nosotros ni nadie en el lugar, pero su supuesta existencia trae discusiones, miradas desconfiadas y exigencias hacia Panahi, que se ve obligado a participar en un juicio de tintes bíblicos, o coránicos, en el que prometer solemnemente que no existe. El desenlace de esta historia será tan trágico como ridículas las acusaciones a las que se enfrentan los protagonistas en el ambiente opresivo de este enclave, lleno de ojos donde aparentemente no hay nadie.
En cuanto al relato de los actores, también angustioso aunque su contexto urbano pueda resultarnos menos atávico, se desarrolla continuamente en paralelo, pudiendo establecer el espectador analogías entre el fundamentalismo enraizado en el pasado, representado en el pueblo donde se encuentra el director, y el que contienen las leyes presentes; del mismo modo que la actriz y amante en huida las realiza entre la grabación en la que participa y sus propias circunstancias, y llega a dudar de la validez del cine si no puede transmitir el sufrimiento que padece, el yugo colectivo que todos arrastran. La imagen (como la de esa prueba de noviazgo) tiene triste poder, no el que desearían.

 

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Festival de Literatura de Lanzarote 2023, con actividad hasta noviembre

Julián Pérez Porto

El interés general por la lectura y el deseo de conocer en profundidad a diferentes escritores se está intensificando en Arrecife, la ciudad canaria que funciona como capital de la isla de Lanzarote, gracias al desarrollo de la edición 2023 del Festival de Literatura de Lanzarote (FDLL). Se trata de un evento cultural de acceso […]


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Travesuras de la niña mala: todo sobre la novela de Vargas Llosa

Encarni Arcoya

Travesuras de la niña mala

Uno de los libros que, pese al tiempo que pase, sigue siendo considerado uno de los mejores de su autor, es Travesuras de la niña mala. El título puede dar a equívoco, pero en realidad retrata una historia de amor verdadero, de cómo de complicado es el amor.

¿Te ha llamado la atención? ¿Quieres saber más sobre esta novela? Entonces presta atención a lo que te podemos contar de ella.

Quién escribió Travesuras de la niña mala

Mario_Vargas_Llosa_

Travesuras de la niña mala fue publicado en 2006 como libro, aunque también hay una serie de televisión mexicana, adaptación que se hizo en 2022. Y este libro está escrito por Mario Vargas Llosa, escritor peruano.

Vargas Llosa es mundialmente conocido, sobre todo porque en 2010 ganó el Premio Nobel de Literatura. Su nombre completo es Jorge Mario Pedro Vargas Llosa y nació en Arequipa en 1936. Se le considera uno de los más importantes de la literatura, y no es para menos.

Su fama empezó en los años 60, cuando publicó varias novelas que catapultaron su carrera literaria: La ciudad y los perros, La casa verde, o Conversación en La Catedral.

Travesuras de la niña mala fue publicado, como te hemos comentado, en 2006, siendo su primera novela de amor (hasta ese momento sus anteriores libros no habían tenido este género) pero entendido desde el punto de vista de una relación tormentosa y enfermiza, ya que los protagonistas van coincidiendo a lo largo de 40 años, conforme la sociedad va cambiando.

Sinopsis de Travesuras de la niña mala

Si no has leído el libro Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa, a continuación te dejamos la sinopsis para que tengas una idea de qué va.

«¿Cuál es el verdadero rostro del amor?
Ricardo ve cumplido, a una edad muy temprana, el sueño que en su Lima natal alimentó desde que tenía uso de razón: vivir en París. Pero el rencuentro con un amor de adolescencia lo cambiará todo. La joven, inconformista, aventurera, pragmática e inquieta, lo arrastrará fuera del pequeño mundo de sus ambiciones.
Testigos de épocas convulsas y florecientes en ciudades como Londres, París, Tokio o Madrid, que aquí son mucho más que escenarios, ambos personajes verán sus vidas entrelazarse sin llegar a coincidir del todo. Sin embargo, esta danza de encuentros y desencuentros hará crecer la intensidad del relato página a página hasta propiciar una verdadera fusión del lector con el universo emocional de los protagonistas.
Mario Vargas Llosa juega en Travesuras de la niña mala (2006) con la realidad y la ficción para ilustrar la complejidad del amor: pasión y distancia, azar y destino, dolor y disfrute… ¿Cuál es el verdadero rostro del amor?».

De qué va Travesuras de la niña mala

Mario Vargas Llosa Fuente_Cosas.pe

Fuente: Cosas.pe

En Travesuras de la niña mala nos vamos a encontrar con un protagonista, Ricardo Somocurcio. Al principio es apenas un adolescente de una familia de clase media-alta que vive en el barrio de Miraflores. Este se enamora de Lily ‘la chilenita’. El problema es que poco después descubre que la chica mintió y esta desaparece.

Años después, Ricardo cumple su sueño de vivir en París, y allí mismo se vuelve a encontrar con Lily, solo que ahora tiene otro nombre y se marcha a Cuba para ser guerrillera. Y así, una y otra vez los dos protagonistas se encontrarán en distintas ciudades y con distintos destinos cada uno de ellos. Ella, como cazafortunas; y él, intentando vivir una vida más o menos tranquila y honrada, al menos tratando de olvidar al que fue el amor de su vida.

Al contrario que otros libros de Mario Vargas Llosa, Travesuras de la niña mala no se centra tanto en la sociedad o los momentos políticos relevantes. En realidad, estos, que sí los hay, y además importantes, solo son un trasfondo de la historia, pero sin ir más allá de ellos, solo centrado en los sentimientos de Ricardo, en cómo va viendo a Lily, la que considera la «niña mala» y cómo, cada vez que la vuelve a ver reaviva el amor que una vez sintió por ella y cómo, al mismo tiempo, siente romperse su corazón cuando esta desaparece.

Sí debemos avisarte que tiene escenas eróticas, ya que hay algunas partes que es muy explícito narrando ciertas escenas sexuales (casi rozando lo pornográfico).

Travesuras de la niña mala: la serie

Te hemos comentado por encima que, además del libro de Mario Vargas Llosa, también se ha adaptado una serie de televisión. Fue en 2022 y consta solo de 10 capítulos. Sin embargo, en 2023 se sabe que se renovó por una segunda temporada.

La serie es de Vix+, una de las plataformas de streaming. El problema es que no está disponible en España, por lo que, para poder apuntarse o ver la serie, hay que recurrir a otros canales.

Frases impactantes de Travesuras de la niña mala

A continuación te dejamos algunas frases sacadas del libro de Mario Vargas Llosa para que veas distintos fragmentos que te encontrarás en el libro.

Para todo el mundo es más difícil vivir en la verdad que en la mentira.

Hay días en que la recuerdo y me pregunto: ¿Qué estará haciendo? Hay noches en que la extraño y me pregunto: ¿Qué me estoy haciendo?

Era estúpido seguir amando a una personita tan insensible, que estaba harta de mí, que jugaba conmigo como si fuera un pelele, que jamás me había demostrado la menor consideración.

No me preguntes por qué, porque ni muerta te lo voy a decir. Nunca te voy a decir que te quiero aunque te quiera.

El secreto de la felicidad, o, por lo menos, de la tranquilidad, es saber separar el sexo del amor. Y, si es posible, eliminar el amor romántico de tu vida, que es el que hace sufrir. Así se vive más tranquilo y se goza más, te aseguro.

Felicidad, no sé si me importa qué es…De lo que sí estoy segura es que no es esa cosa romántica y huachafa que es para ti. El dinero da seguridad, te defiende, te permite gozar a fondo de la vida sin preocuparte por el mañana. La única felicidad que se puede tocar.

Sentía una inmensa ternura por ella. Estaba seguro de que la querría siempre, para mi dicha y también mi desdicha.

Bueno, en el fondo sabía que nunca sería una mujer normal. Y no quería que lo fuera, porque lo que amaba de ella eran los aspectos indomables e impredecibles de su personalidad.

¿Te has leído Travesuras de la niña mala? ¿Qué te pareció? Déjanos tus comentarios para que otros se hagan una idea de si leer o no el libro.


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¿Por qué no le preocupa la inflación al Banco Central de Japón? 16/6/23 – 10h

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David Vimar y el lenguaje de los bosques

La leonesa Galería Espacio E acoge, hasta el 2 de julio, la muestra “La voz del Bosque” de David Vimar, que a finales del año pasado se sumó a nuestros Fichados. Exhibe este autor madrileño trabajos que reflexionan sobre nuestras posibilidades de conexión con la naturaleza y sobre el poder comunicativo de los bosques; hay que recordar que la ciencia ha explorado los lazos y la mutua dependencia entre la vegetación que puebla esos ecosistemas, el tejido subterráneo complejo que componen raíces y hongos y que hace posible su mera existencia.
A esa red, de carácter simbiótico, se la llama micorriza, y en definitiva permite a los árboles compartir información sobre su estado y sus niveles de nutrición, una información que es transmitida a partir de ejemplares “madre” que, desde el centro de ese tejido, posibilitan la regeneración y la pervivencia del conjunto y también liberan compuestos químicos que se perciben a través de los estomas de las hojas cuando se producen incendios, plagas y otros males ambientales.
Interesan a Vimar, del mismo modo que ha estudiado la comunicación humana, los sistemas que permiten a los árboles funcionar cooperativamente, a veces como si compusieran una unidad, y establece analogías entre ellos y las redes neuronales y sociales del ser humano, dejándose influir en esa senda por estudios de científicos como Suzanne Simard y David George Haskell, entre otros. Entre la veintena de piezas que podemos contemplar en León encontraremos esculturas, fotografías o pinturas elaboradas con humo de vela sobre lino natural; ha tratado de emplear materiales orgánicos, haciendo referencia a sus propiedades desde las composiciones.
David Vimar. Plant Magenta III
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