Festival Internacional del Cuento de Los Silos: programación, protagonistas e historias
Isaac
Durante varios días de diciembre, el municipio de Los Silos, en el noroeste de Tenerife, se convierte en un gran escenario al aire libre donde el cuento y la palabra hablada toman calles, plazas, casas y paisajes. La trigésima edición del Festival Internacional del Cuento reúne a narradores, músicos, artistas plásticos y colectivos locales en un programa tan intenso como variado.
Con más de 60 artistas invitados y más de un centenar de actividades, el festival confirma su condición de cita de referencia en España para la narración oral y el cuento como género literario. La propuesta se extiende por el casco histórico, el antiguo convento de San Sebastián, la costa y espacios naturales de la Isla Baja, con una programación dirigida a público infantil, familiar y adulto.
Un festival del cuento, no solo de narración oral
El director del festival, el escritor y profesor Ernesto Rodríguez Abad, insiste en una idea que atraviesa toda la programación: no se trata solo de un encuentro de narración oral, sino de un festival dedicado al cuento en todas sus dimensiones. De ahí que se combinen sesiones de cuentacuentos, teatro, música, exposiciones, rutas literarias y propuestas formativas.
En esta trigésima edición se superan las 120 acciones culturales repartidas entre narraciones, conciertos, instalaciones, homenajes, recitales poéticos, itinerarios por el paisaje y actividades gastronómicas vinculadas a la literatura. La Asociación Cultural para el Desarrollo y Fomento de la Lectura y el Cuento, junto al Ayuntamiento y numerosos colectivos del municipio, sostienen un programa que ya es seña de identidad de Los Silos.
Buena parte de las actividades se desarrollan en espacios de aforo limitado, por lo que es necesario adquirir entrada o retirar invitación a través de la web oficial del festival, cuentoslossilos.es, o en la Feria del Libro instalada en la villa. Esta organización permite mantener el carácter cercano e íntimo de muchas de las propuestas.
El festival arranca con una primera jornada de nueve horas seguidas de acción literaria, artística y lúdica, que se prolongan hasta bien entrada la noche. Desde las aperturas oficiales y exposiciones hasta los paseos literarios para noctámbulos, el programa apuesta por una presencia constante de la palabra en el municipio.
Arranque de la trigésima edición y vocación social
La apertura de la programación tiene lugar en el patio del antiguo convento de San Sebastián, uno de los centros neurálgicos del festival. A las 16:00 se presenta Palabras prisioneras, una de las acciones que mejor refleja la vertiente social del evento: una experiencia literaria trabajada con internos del Centro Penitenciario Tenerife II, coordinada por el profesor de la Universidad de La Laguna Andrés González Novoa.
Tras esta primera cita, se inaugura la exposición «Palabras ilustradas», con obra gráfica original del artista y profesor de grabado Ramón Freire, en la sala Doctor Jordán, 15. La muestra, que se integra en la narrativa del festival, sirve de marco para sesiones de cuentos en torno a la obra visual, en las que los narradores dialogan con las piezas expuestas.
A las 18:00 tiene lugar la apertura oficial del festival en el mismo convento de San Sebastián, con la intervención de Rodríguez Abad y la presentación del cartel a cargo de su autora, la ilustradora Francesca dell’Orto. La sesión se completa con una conferencia inaugural del escritor y académico Antonio Rodríguez Almodóvar, figura clave en la investigación de los cuentos de tradición oral en España.
La vertiente festiva y gastronómica se activa a las 20:00 con la inauguración de la zona gastronómica del festival mediante el acto Degustación de sabores y palabras. En él interviene el narrador costarricense Juan Madrigal, acompañado por asociaciones y colectivos del municipio, en una propuesta que mezcla relato, producto local y convivencia.
Ese primer día concluye pasada la medianoche con el primer paseo literario para noctámbulos, Imagen y literatura, conducido por narradores de diversos países que parten desde la escalinata de la iglesia del casco histórico a las 23:30. La mezcla de voces, acentos y miradas subraya la dimensión internacional del certamen.
Una constelación de narradores y artistas internacionales
La programación de esta edición reúne a una lista muy extensa de invitados, entre narradores orales, escritores, músicos, poetas y artistas plásticos. Proceden de Canarias, la península y numerosos países de Europa y América, lo que consolida el carácter internacional del encuentro.
Entre las figuras más destacadas se encuentra la escritora argentina María Teresa Andruetto, primera autora en lengua española que obtuvo el Premio Hans Christian Andersen de literatura infantil y juvenil. También participa la argentina Liliana Cinetto, reconocida autora de cuentos y poesía con más de cien títulos publicados en literatura infantil y juvenil, además de especialista en narración oral.
El festival cuenta, además, con narradores como Eric Chartiot (Francia), mago y contador de historias que estrenó sus actuaciones en España precisamente en Los Silos; Niré Collazo (Uruguay), gestora cultural y directora de la escuela de narración oral Caszacuento; Emilio Lome (México), que se define como “niñólogo” y defensor del cuento como herramienta de cura; y los costarricenses Juan y Pampa Madrigal, padre e hijo, que combinan narración y música en familia.
De Brasil y Portugal llega Benita Prieto, artista de la palabra vinculada a proyectos de promoción lectora; de Venezuela acude RomerYPunto, con más de dos décadas de improvisación a sus espaldas; y de Portugal participan Estefânia Surreira y Vítor Fernandes, impulsores del proyecto Dois dos montes, inspirado en la naturaleza de Trás-os-Montes.
Completan la nómina internacional la mexicana Paola Tena, autora de microcuentos; la investigadora y poeta Katya Vázquez (Argentina), galardonada en poesía y narrativa; y una amplia representación de narradores y narradoras de distintas islas y comunidades españolas, entre ellos Luis Sampedro, Fabiola Socas, Ana Griott, Héctor Ruiz, María Kapitán, Benigno León Felipe, Roberto Toledo o Antonio Martín Piñero.
Programación general: 129 acciones para todos los públicos
En total, el festival despliega 129 actividades distribuidas en cuatro días, con una agenda que comienza en la mañana y termina de madrugada. La palabra se abre paso en patios, balcones, zaguanes, plazas, salas de exposición, fincas, senderos rurales y espacios naturales.
Para el público familiar e infantil se diseñan propuestas específicas como sesiones de cuentos para bebés y primeros lectores, itinerarios por patios y plazas, talleres creativos, actividades en centros de salud y espacios abiertos. Es el caso de Al mercado, cuentos para bebés con Laura Escuela en la sala Callejón; o de las propuestas de la escuela de narración oral del festival y de la uruguaya Caszacuentos, que se encargan de la animación en plazas como la de La Luz.
La programación para adultos despliega sesiones específicas de narración en horarios de tarde y noche, con espectáculos como Soy canaria de Uruguay, de Niré Collazo; Cuentos mágicos, de Eric Chartiot; La mujer loba y otros cuentos de mujeres poderosas, de Ana Griott; o los formatos de microrrelato coordinados por Paola Tena en la sala Callejón.
El festival también reserva espacio a tertulias, coloquios y actividades de reflexión sobre género, inclusión y literatura, así como a encuentros entre autores y público en presentaciones de libros. Los asistentes pueden participar en debates, recomendaciones de lectura táctil en braille o conversaciones sobre novela negra y literatura infantil y juvenil.
Balcones y zaguanes del casco histórico se transforman en pequeños escenarios donde, en distintos horarios, narradores y músicos conducen al público en recorridos por diferentes rincones de la villa. Estas sendas, que parten desde el exterior del Ayuntamiento o la plaza de la Luz, permiten descubrir el patrimonio arquitectónico mientras se escuchan historias.
Las Crisálidas y otros espacios íntimos con la palabra
Una de las propuestas más valoradas por el público en los últimos años es «Las Crisálidas: Encuentros con la palabra», un formato que se ofrece para público familiar y adulto. Se celebra en la plaza de la iglesia de Nuestra Señora de la Luz en diferentes horarios, con aforo controlado y acceso mediante invitación retirada en la Feria del Libro.
Estas sesiones buscan crear un clima íntimo y pausado, en el que narradores y asistentes compartan las historias con cercanía, sin grandes montajes escénicos, priorizando la escucha y el silencio. Es una de las apuestas del festival por experiencias alejadas de la masificación.
Junto a este formato, el festival habilita la Sala Callejón como espacio especializado para los más pequeños, con sesiones adaptadas a edades tempranas y actividades lúdicas. En paralelo, la sala Placeta, Doctor Jordán 15 o la sala Pérez Enríquez acogen narraciones vinculadas a exposiciones como «Palabras ilustradas» o «El bosque de los sueños», que se convierten en escenarios para cuentos temáticos.
En la exposición permanente El bosque de los sueños, por ejemplo, interviene la narradora Marta López, que combina palabra, música y canto para acompañar el recorrido. Estas propuestas ponen de manifiesto cómo el festival entiende la unión entre artes plásticas, literatura y oralidad.
También forma parte de esta línea íntima la sección «El placer de leer», en el patio del Ayuntamiento, con actividades como Acariciando las palabras, que propone cuentos con texturas, relieve y braille, y Reflexiones sobre género: inclusión y literatura, con la participación de especialistas en LIJ y mediación lectora.
Homenajes literarios: Tomás de Iriarte y Ana María Matute
Cada año, el festival elige a un autor canario del pasado para rendirle homenaje. En esta trigésima edición, el protagonista es Tomás de Iriarte (Puerto de la Cruz, 1750 – Madrid, 1791), conocido por sus fábulas pero también por una vertiente menos difundida: sus poemas eróticos.
La agrupación TeatroSilos asume dos acciones dedicadas al escritor portuense. Por un lado, la representación de La librería, un sainete costumbrista en prosa de 1780, en la escalinata de la iglesia, dirigido a público adulto. Por otro, un montaje nocturno en la torre del antiguo convento de San Sebastián que se centra en su literatura erótica, con la colaboración de Mariceli Adán Padrón.
El festival abre también un espacio de homenaje a Ana María Matute, una de las grandes voces de la literatura española del siglo XX. En la sala Placeta se celebra el acto «Palabras vagabundas: homenaje a Ana María Matute», con la participación de Ernesto Rodríguez Abad y Diego Expósito Socas, que combinan lectura, reflexión y narración oral.
La clausura de la trigésima edición incorpora otra figura de referencia internacional: la argentina María Teresa Andruetto, cuyas palabras cierran la ronda final de narradores en el patio del antiguo convento de San Sebastián. Su intervención culmina simbólicamente una edición muy centrada en la literatura infantil y juvenil y en la importancia del cuento en la formación lectora.
Además, el programa incluye un acto dedicado a Iriarte en la sala Placeta, de la mano de Benigno León Felipe y Humberto Hernández, con recital del actor Alexis Rodríguez, así como presentaciones de proyectos editoriales como Palabras al límite, del poeta y editor Roberto Toledo Palliser, orientado a tender puentes entre creadores jóvenes y autores ya consolidados.
La música como compañera del cuento
Una de las grandes novedades de esta edición es la incorporación de la Sinfónica de Tenerife a la programación general del festival, más allá del ámbito educativo. Un septeto de la formación insular interpreta Historia de un soldado, de Ígor Stravinski, en el antiguo convento de San Sebastián, con Ernesto Rodríguez Abad como narrador.
Esta obra, concebida para siete instrumentistas y narrador, mezcla jazz, tango, marcha y música popular y toma como base cuentos rusos sobre un soldado que se cruza con el diablo a su regreso del frente. Para Rodríguez Abad, trabajarla en el contexto del festival supone ajustar la palabra al ritmo preciso de la partitura, explorando otras maneras de contar.
Las autoridades insulares subrayan que la presencia de la Sinfónica responde a la línea del Cabildo de Tenerife de acercar la música sinfónica a todos los municipios y promover diálogos entre disciplinas. La colaboración con el festival se interpreta como un paso importante en la construcción de redes culturales y en la dignificación del cuento como género.
La programación musical no se queda ahí. Se estrena el espectáculo literario-musical «Chiribiri», con Benito Cabrera, Tomás Fariña, Árgel Campos y el propio Rodríguez Abad, en la Finca Quiñones. Además, la Sinfónica comparte cartel con propuestas como Guitarreando cuentos, a cargo de Pampa Madrigal, o Sinfonía de cuentos contentos, con Juan y Pampa Madrigal en sesiones familiares.
Otros narradores, como el propio Juan Madrigal, integran la guitarra y otros instrumentos en sus relatos, especialmente en los paseos literarios nocturnos, como Narración oral en el tiempo de la IA. Del mismo modo, Marta López se apoya en música y canto para sus intervenciones en El bosque de los sueños, y Diego Expósito Socas recurre también a la combinación de voz y sonido en el homenaje a Ana María Matute.
El capítulo musical se completa con el recorrido Zaguanes de música y cuentos, en el que artistas como Melani Simón, Aborá Cel, Germán Cuesto, Aníbal Llarena y Hans Coello acompañan al público en un viaje por patios y entradas de casas del casco silense. Las bandas locales y formaciones como la Agrupación Musical Nueva Unión participan también en veladas literarias en la plaza de la Luz.
Poesía, teatro y propuestas escénicas
La dimensión escénica del festival se refuerza con montajes teatrales, recitales poéticos y piezas híbridas entre la música y la palabra. La agrupación TeatroSilos, además de los homenajes a Iriarte, presenta Arteterror. Sombras en la noche, un recorrido en varias sesiones en el entorno del cementerio, que utiliza el miedo como recurso para invitar a la reflexión.
Este espectáculo, no recomendado para personas con problemas de movilidad, fobias o afecciones cardíacas, propone un viaje nocturno por el lado más inquietante de la imaginación, con pases a las 23:00, 00:00 y 01:00, en el que el público recorre espacios exteriores guiado por actores y narradores.
La poesía ocupa también un lugar destacado con el recital «Lágrimas de otoño», coordinado por Roberto Toledo Palliser en la casa de Pedro José Báez, con dos sesiones donde participan poetas como Antonio Martín Piñero, Ricardo Marrero Gil, Guillermo Oliva, Alba Tavío, Acerina Cruz y María Gómez. La propuesta se prolonga hasta la noche con paseos poéticos para noctámbulos por distintas zonas del municipio.
Los balcones, zaguanes y patios de Los Silos se abren al arte de contar historias con música y cuentos en horarios de tarde y noche. En estos recorridos participan narradores como Melania Simón, Aborá Cel Abreu, Germán Cuesto, Aníbal Llarena, Hans Coello, Andrés González Novoa, Manuel Díaz y María J. Batista, entre otros.
En el apartado de presentaciones de libros, se incluyen títulos como Bestiario del agua, de Ernesto Rodríguez Abad, editado por Libros de las Malas Compañías, presentado en el Charco de las Damas (Caleta de Interián) junto a la editora Ana Griott y la especialista en LIJ Elvira Novell; o El eco de Cobain, de Javier Hernández, publicado por M.A.R. Editor, que se acompaña de una tertulia sobre novela negra.
La Universidad de La Laguna se hace presente a través de la Agrupación de Teatro ULL, que participa en acciones como Plazas encuentadas en la zona gastronómica, y por la presencia de investigadores y docentes que enlazan el festival con el ámbito académico y la investigación en literatura oral.
El paisaje como escenario: rutas, queso y cuentos
Más allá del casco urbano, el festival se adentra en el territorio con actividades que integran literatura, paisaje y patrimonio rural. Una de las más singulares es Experiencia en la naturaleza, queso y palabras, una excursión por la zona de Teno Alto que parte de la plaza de Teno Alto y recorre unos cinco kilómetros con dificultad media-alta.
En esta ruta, guiada por María Kapitán, Aarón Rodríguez y Luis Sampedro, se combinan explicaciones etnográficas sobre el territorio, relatos vinculados a la historia y la ciencia y una visita a la quesería Naturteno. Allí, el propietario Alexander López muestra las instalaciones, explica el proceso de elaboración y ofrece una degustación de diferentes tipos de queso acompañados de vino y cuentos.
Durante la caminata, se ponen en valor elementos de la arquitectura tradicional canaria, caminos pastoriles y costumbres rurales, mientras la narración recuerda historias como la de Marie Curie, relatada por Sampedro en un ambiente íntimo con chocolate caliente y rosquetes de Los Silos.
La sección «Paisaje y literatura» incluye también recorridos por la Costa de Los Silos y por enclaves como El rayo, en Sibora, con itinerarios de dos a seis kilómetros guiados por narradores como Mar González Novell, Omar Regalado, Héctor Ruiz Verde o el propio Rodríguez Abad. Se recomiendan calzado adecuado, abrigo y agua, ya que se trata de salidas de dificultad media.
Otras acciones en entornos naturales son «Cuentos en plataneras», desarrollada en una finca de la carretera al Puertito, frente a la Bodeguita La Platanera, con el mexicano Emilio Lome y su propuesta Tacuenteando; y las sesiones de cuentos en Pina, donde narradores como Fernando Cruz y David Duque acompañan al público en un trayecto de dos horas vinculado al paisaje.
Estas iniciativas demuestran la intención del festival de descentralizar la cultura, llevarla más allá de los auditorios convencionales y poner en diálogo la tradición oral con los territorios rurales, sus oficios, productos y formas de vida.
Actividades familiares, escolares y para todas las edades
Uno de los ejes fundamentales del festival es su vocación pedagógica y familiar. A lo largo de la programación se suceden propuestas específicamente diseñadas para niños y niñas, así como para compartir en familia, con distintos niveles de complejidad según la edad.
En la sala Callejón se celebran varias sesiones para bebés y primeros lectores, como Chu-Chú, del venezolano RomerYPunto, que se dirige a menores de hasta ocho años. A la misma hora, el casco de Los Silos se llena de familias con las secciones «Patios para familias» y «Plaza para familias», que plantean recorridos y talleres dirigidos por narradores como Ana Griott, Luis Sampedro o Mar González Novell.
La programación familiar incluye también «Desayunos de cuentos» en la Finca Quiñones, donde a primera hora de la mañana Liliana Cinetto abre el día con historias; y «Letras para merendar», que combina gastronomía y literatura con la presencia de Andruetto, Humberto Hernández y Antonio Rodríguez Almodóvar, moderados por Benigno León Felipe.
En la última jornada se ofrece una amplia franja de actividades encadenadas: Como en un libro abierto, con Eric Chartiot, en la sala Callejón; Sinfonía de cuentos contentos, con Juan y Pampa Madrigal en el Centro de Salud; cuentos en la exposición Palabras ilustradas con Ramón Freire y RomerYPunto; y sesiones al aire libre con narradores como Luis Carballo en la plaza del Festival del Cuento.
Para los adultos, las franjas de tarde y noche proponen espectáculos como Vaya y venga sin que nada lo detenga, de RomerYPunto; Érase una vez un cuento que alguien me contó, con Estefânia Surreira y Vítor Fernandes; o la sesión de Microrrelatos para Micromomentos, coordinada por Paola Tena, que abre espacio a nuevas formas breves de narrar.
Cabalgata, cierre y apuesta por las nuevas generaciones
El lunes por la tarde, la cabalgata del cuento recorre el municipio desde la plaza de la Luz como penúltimo acto del festival. Las comparsas, carros alegóricos y grupos participantes diseñan sus propuestas inspiradas en relatos y personajes literarios, en un trabajo previo que implica a asociaciones, vecinos y colectivos.
Para el director del festival, esta cabalgata es una forma de llevar los cuentos al terreno del festejo colectivo, pero también un proceso de creación comunitaria. Durante las semanas de preparación, quienes participan reflexionan sobre historias, personajes y símbolos literarios, y los trasladan a disfraces, estructuras y pequeñas escenografías.
La ronda final de narradores tiene lugar en el patio del antiguo convento de San Sebastián a partir de las 19:30, con la participación de los artistas de la palabra que han intervenido en la edición. Tras esa ronda, las palabras de María Teresa Andruetto cierran oficialmente la trigésima edición, situando el foco en la literatura infantil y juvenil y en el papel del cuento en la educación.
Más allá de la clausura inmediata, el festival deja planteada una “semilla” para el futuro: el deseo de consolidar en Los Silos una casa y museo del Cuento y una escuela de narración oral para jóvenes. Rodríguez Abad expresa su aspiración de formar nuevas generaciones de narradores que garanticen la continuidad del proyecto y extiendan el gusto por la oralidad al conjunto de la isla.
La implicación del municipio, de la ciudadanía silense, de la comunidad educativa y de las instituciones insulares y regionales refuerza la idea de que el festival no es solo un evento puntual, sino un proceso cultural de largo recorrido, que cada diciembre renueva la relación entre cuento, territorio y comunidad.
Con su combinación de narración oral, música sinfónica, teatro, poesía, rutas por el paisaje, homenajes literarios, acciones sociales y actividades para todas las edades, el Festival Internacional del Cuento de Los Silos consolida su posición como uno de los encuentros más completos dedicados al cuento en Europa. Lo que comenzó hace tres décadas como el sueño de un profesor y escritor se ha convertido en una cita estable del calendario cultural canario, donde la palabra, lejos de perder vigor, se muestra más viva, diversa y compartida que nunca.
