Ni Una Menos: 0nce años sin rendirse

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Por Daniela Poblete Ibáñez

Hay frases que nacen del dolor más profundo y terminan cambiando la historia. “Ni una mujer menos, ni una muerta más” la escribió en 1995 la poeta mexicana Susana Chávez Castillo, mientras caminaba las calles de Ciudad Juárez denunciando el asesinato sistemático de mujeres que el Estado prefería llamar “encuentros desafortunados”. Susana, fue asesinada en 2011, violada y mutilada como tantas de las mujeres que ella misma defendió. No llegó a ver lo que su frase haría al mundo.

Cuatro años después de su femicidio, su consigna cruzó el continente.

 

 

El 10 de mayo de 2015, en Rufino, Santa Fe, Chiara Páez —14 años, embarazada de dos meses— fue asesinada a golpes por su novio y enterrada en el patio de la casa familiar. El pueblo entero la había buscado. Su padre dijo, con palabras que ninguna política pública debería olvidar: “Chiara fue la gota que rebalsaó el vaso. La violencia no empezó ese día. Viene de muchos años.”

 

El 3 de junio de 2015, 300.000 personas colmaron la Plaza de los Dos Congresos en en la Ciudad de Buenos Aires y otras ochenta ciudades argentinas, bajo una sola consigna. Fue una multitudinaria marcha contra la violencia de género y, en semanas, Ni Una Menos se escuchaba también en México, Chile, Perú, Uruguay, Bolivia, Colombia, Paraguay. América Latina, reconoció en esa consigna algo que ya sabía pero que nadie nombraba con tanta claridad: que nos matan por ser mujeres, que tiene nombre y se llama femicidio.

 

El movimiento logró algo concreto: poner el femicidio en la agenda del Estado. Ese mismo 2015, la Corte Suprema de Argentina creó el Registro Nacional de Femicidios. Por primera vez, el Estado contaba a las mujeres asesinadas por las manos de sus femicidas. En Chile, Colombia y el resto de la región, las organizaciones exigieron lo mismo: datos, tipificación legal, institucionalidad. Algunos Estados respondieron. La mayoría, a medias. Hoy, once años después, contamos. Y lo que vemos es inaceptable.

 

Según la CEPAL, al menos 4.855 mujeres fueron víctimas de feminicidio en Latinoamérica durante 2024, equivalente a 13 asesinatos por razones de género cada día, y el total acumulado en los últimos cinco años supera los 19.254 feminicidios en la región. Estas cifras provienen de los registros oficiales que los Estados informan al Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, pero son complementadas —y frecuentemente superadas— por los datos de la sociedad civil organizada, que monitorea medios, documenta casos y llena los vacíos que el Estado no registra o no quiere ver.

 

Argentina cerró 2025 con 200 femicidios directos según el Registro de la Corte Suprema —una víctima cada 44 horas—, pero el Observatorio de la Defensoría Nacional contabilizó 247 al sumar travesticidios, femicidios vinculados y suicidios feminicidas. Son 247 crimines por razones de género, mientras el gobierno de Milei desmanteló el Ministerio de las Mujeres y recortó los programas de atención a víctimas.

 

Por otro lado, Chile registró 40 femicidios consumados en 2025 y 283 femicidios frustrados según datos oficiales del SernamEG, cometidos mayoritariamente por parejas y en el hogar: cifras muy similares a las del 2024 pero el estancamiento de las cifras no es reflejo de menos violencia, mas bien refleja la incapacidad del Estado de transformar las estructuras que la producen.

 

Colombia, atraviesa una crisis documentada por su propia sociedad civil: según el Observatorio de Feminicidios Colombia, entre enero y junio de 2025 se registraron 342 casos, un aumento del 6,5% respecto al mismo período del año anterior, y el 98% permanece sin sentencia.

 

Paraguay cerró 2025 con 37 feminicidios según la Fiscalía, dejando 69 niños y niñas huérfanos de madre; el 85% fue cometido por parejas o exparejas y en el mismo año se registraron 37.825 casos de violencia familiar, un promedio de 104 víctimas por día, cifras que la sociedad civil considera subregistradas por la debilidad del sistema de protección.

 

El panorama es el mismo desde hace once años: mientras los discursos institucionales se multiplican con declaraciones simbólicas, la acción concreta con presupuesto real y voluntad política sigue siendo insuficiente para la gran mayoría de nuestro continente.

 

 

Los gobiernos ultraconservadores que avanzan en América Latina y en el mundo no sólo NO protegen a las mujeres, al contrario, estos trabajan activamente por revertir los marcos institucionales de protección y derechos que tardamos décadas en construir. Ministerios de género disueltos, presupuestos recortados o programas de atención a víctimas paralizados. Junto a ello, una ofensiva discursiva que normaliza el odio: mujeres llamadas histéricas, el feminismo acusado de “ideología” y las diversidades y disidencias señaladas como amenaza a la nación. El disciplinamiento no es sólo simbólico, se expresa también en precariedad laboral, en exclusión del espacio público y en la criminalización del aborto como instrumento de control sobre nuestros cuerpos. El objetivo es relegarnos a la casa, a la sumisión, a la pobreza, al silencio. El patriarcado conservador sabe lo que hace, por eso odia tanto a las que nos declaramos feministas.

 

A veces, se nos acusa de repetir siempre lo mismo. De marchar cada año y volver a casa con los mismos números. Quienes dicen eso, no entienden o no han querido entender cómo funciona la violencia. Ni Una Menos, no prometió resolver el femicidio en un año. Prometió que no callaríamos, que cada vez que mataran a una mujer saldríamos a decir su nombre. Que la lucha de Susana Chávez en Ciudad Juárez, de las Madres de Plaza de Mayo, de las mujeres pobladoras que organizaron América Latina para la pandemia del COVID 19, no sería en vano. Pero la promesa, también exige más que la consigna. Exige que la indignación se convierta en organización y la organización en poder. Exige que cuando los gobiernos retrocedan, nosotras avancemos.

 

Once años después del primer grito, este sigue siendo necesario. No porque no hayamos avanzado —hemos avanzado—, sino porque el patriarcado tampoco se rinde. Y nosotras, tampoco.

 

Ni una menos. Vivas nos queremos. Todas.

 

Fuentes: CEPAL, Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe; Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (CSJN); Observatorio de Femicidios de la Defensoría Nacional Argentina; SernamEG Chile; Observatorio de Feminicidios Colombia; Fiscalía General del Estado de Paraguay; Mapa Latinoamericano de Feminicidios (MundoSur).

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El manual de la ultraderecha para atacar a las feministas en América Latina

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Con la toma de posesión del presidente antiabortista José Antonio Kast en Chile, los activistas advierten que su agenda podría repetir los retrocesos ya vistos en otros países de la región

* Por Ester Pinheiro

Desde 2019, los gobiernos de extrema derecha en América Latina, desde Brasil y El Salvador hasta Argentina, han estado adoptando estrategias similares para atacar los derechos de las mujeres y la población LGBTQ+ y debilitar las políticas de salud sexual y reproductiva.

Ahora, otro líder de extrema derecha ha llegado al poder en la región: José Antonio Kast, en Chile. Hijo de un alemán, quien fue miembro del partido nazi, Kast asumió un mandato de cuatro años en marzo de este año. Desde entonces, los movimientos feministas chilenos se han movilizado en respuesta a posibles reformas y políticas de su gobierno que podrían amenazar los derechos conquistados tras décadas de lucha.

El gobierno de Kast, considerado el mayor giro a la derecha en Chile desde el fin de la dictadura militar en 1990, ya empieza a mostrar indicios de su agenda. Es importante comprender qué cambios podrían producirse durante su presidencia.

Cambios en la educación sexual en las escuelas

Kast pretende reformar la educación sexual en las escuelas. Durante su primera campaña presidencial en 2017, abogó por la eliminación de programas escolares y contenidos curriculares que, según él, “promueven el aborto y las llamadas ideologías de género”. El año pasado, volvió al tema prometiendo “garantizar una educación sin ideologías”.

La propuesta contrasta con la del expresidente de izquierda Gabriel Boric. En enero de 2026, el gobierno de Boric reanudó un proyecto de ley para ampliar la educación sexual en las escuelas, lo que enfrentó una fuerte oposición de parlamentarios de extrema derecha, quienes la calificaron de “ideológicamente motivada”. El texto fue aprobado por un Comité de educación del Congreso en marzo pero aún debe pasar por otros trámites legislativos antes de convertirse en ley.

La postura de Kast se hace eco de discursos ya conocidos en Brasil, como el movimiento “Escuela sin partidos políticos”, alimentada durante el gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), quien buscó restringir la educación sexual asociándola con la “sexualización temprana” y el “adoctrinamiento ideológico”.

En El Salvador, el presidente Nayib Bukele, en el poder desde 2019, también adoptó medidas similares. En 2022 el Ministerio de Educación ha eliminado del currículo de secundaria los materiales sobre educación sexual, prevención de la violencia de género y orientación sexual.

Violencia digital

La violencia digital, como el acoso en línea y el discurso de odio, ha sido utilizada como herramienta por movimientos de extrema derecha y gobiernos. En Chile, Martín de la Sotta, director de Chile Necesita ESI, una organización que promueve la educación sexual, afirma que los ataques en redes sociales se han intensificado desde la campaña presidencial de Kast el año pasado, con el objetivo de intimidar y silenciar a los activistas.

El propio De la Sotta fue víctima de una campaña coordinada de acoso digital. “Me tomaron fotos en una fiesta y las publicaron en internet diciendo: ‘Este es el pedófilo que quiere abusar de sus hijos’, y cosas por el estilo”, dijo.

Emilia Schneider, la primera parlamentaria abiertamente transgénero de Chile, reelegida el año pasado, también fue victima de ataques en línea. Fotos de ella antes de su transición comenzaron a circular en las redes sociales. “Su nombre es Emilia, pero publicaron las imágenes llamándola ‘Emilio’”, dijo de la Sotta.

Feministas exiliadas

Las amenazas y las campañas de intimidación han llevado a periodistas y voces feministas a abandonar sus países de origen cuando escriben sobre género, denuncian violaciones de los derechos humanos o critican las políticas de gobiernos de extrema derecha.

La periodista argentina Luciana Peker afirma que el acoso en línea que sufrió se intensificó tras la publicación de un reportaje sobre el aumento de casos de feminicidio en 2022, resultando en amenazas de muerte. En diciembre de 2023, diez días después de que el presidente de extrema derecha Javier Milei asumiera el cargo en Argentina, ella abandonó el país. “La violencia provenía de sectores vinculados a quienes entraron en el gobierno de [Milei], por lo que no existían condiciones seguras para hablar, escribir, vivir o trabajar”, dijo Peker.

En Brasil, después de la elección de Bolsonaro en 2018, un patrón de intimidación similar llevó a la especialista en derechos reproductivos Debora Diniz a abandonar el país. Afirma haber recibido repetidamente acoso en línea y amenazas de muerte de grupos de extrema derecha tras su testimonio ante el Tribunal Supremo Federal en defensa de la despenalización del aborto.

Diniz explica que la cuestión de género es fundamental en la estrategia de la ultraderecha. “Controlar a las mujeres —cuándo, cómo y con quién tienen hijos— significa controlar la reproducción de la vida social y, en última instancia, la reproducción del poder”, afirmó.

Dinámicas de intimidación similares también fueron documentadas en El Salvador bajo el gobierno de Bukele. Según Cristosal, una organización local de derechos humanos, decenas de activistas y periodistas mujeres se vieron obligadas a abandonar el país debido al ambiente represivo.

Obstáculos para acceder al aborto

Kast abogó por el retorno a una prohibición total del aborto, incluso en casos de violación, y afirma que “defiende la vida desde la concepción hasta la muerte natural”, una opinión compartida por los miembros de la Iglesia Católica en Chile y por sus partidarios evangélicos.

Tras la reforma legal de 2017, el aborto está permitido actualmente solo en tres casos en Chile. Riesgo para la vida de la mujer, violación o inviabilidad fetal. Cerca de 80% de la población chilena está a favor del aborto, al menos bajo ciertas circunstancias.

La administración anterior de Boric propuso un proyecto de ley para permitir que las mujeres tengan un aborto hasta las 14 semanas. El proyecto avanza lentamente en el Congreso, pero enfrenta importantes obstáculos en las comisiones lideradas por partidarios de Kast. “Es poco probable que sea aprobado”, afirma Anamaría Arriagada, presidenta del Colegio Medico de Chile, la asociación médica nacional.

Activistas advierten que podría volverse más difícil para las mujeres en Chile acceder al aborto. Incluso antes de que Kast llegara al poder, en casos de aborto que involucran violación, casi la mitad de los profesionales de obstetricia que trabajan en hospitales públicos se han declarado objetores de conciencia.

“Bajo un gobierno autoritario que se opone a los derechos humanos, es muy posible que los profesionales de la salud que se oponen al aborto se sientan con mayor libertad para negar la atención medica [del aborto]”, afirmó Ingrid Narbona, abogada de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir en Chile. Añadió: “Cuando se restringen los derechos, las mujeres no dejan de necesitar abortos; recurren a opciones inseguras o ilegales”.

En El Salvador, Bukele adoptó una retórica similar a la de Kast con respecto a la “defensa de la vida desde la concepción”, en un país donde el aborto está completamente prohibido. Aunque en el pasado he defendido el aborto en circunstancias limitadas, Bukele comenzó a adoptar una postura firmemente antiaborto, llegando incluso a describirlo como un “gran genocidio”.

Años de movilización por parte de grupos feministas y defensa de los derechos de las mujeres ayudaron a asegurar la liberación de 81 mujeres encarceladas en virtud de las estrictas leyes antiaborto del país. Sin embargo, en una señal del entorno cada vez más represivo, el Grupo Ciudadano para la Despenalización del Aborto en El Salvador anunció su disolución legal en febrero.

El presidente de Chile, José Antonio Kast, junto a su esposa María Pía Adriasola y el cardenal Fernando Chomali en una ceremonia realizada en la Catedral Metropolitana de Santiago, el 12 de marzo de 2026. Fotografía: Oficina de Prensa, Presidencia de la República de Chile

Propagación del fundamentalismo cristiano

La propagación gradual y a menudo silenciosa de la influencia antigénero y antirreligiosa más allá de los pasillos del poder, infiltrándose en otras instituciones, es una característica central de la estrategia de la extrema derecha en América Latina, según Giselle Carino, directora de Fòs Feminista una alianza mundial para la defensa de los derechos sexuales y reproductivos.

“Esto se extiende a los consejos médicos nacionales y a los comités de bioética, donde la gobernanza técnica puede ser remodelada de acuerdo con agendas conservadoras”, afirma.

En enero, la Comisión Nacional de Bioética de Argentina fue reestructurada formalmente bajo la tutela del Ministerio de Salud. Según Carino, el cambio refleja una tendencia más amplia en la que “los expertos independientes en ética han sido marginados y reemplazados por actores más cercanos a redes religiosas”, suscitando inquietudes sobre cómo podría interpretarse en la práctica el acceso al aborto.

Carino también traza paralelismos entre esta estrategia de la extrema derecha latinoamericana y el movimiento MAGA, liderado por Donald Trump en Estados Unidos, lo que apunta a una alineación regional más amplia en torno a políticas nacionalistas y anti-género.

En Brasil, Bolsonaro ha dependido en gran medida de las iglesias evangélicas y de los pastores para movilizar a los votantes, utilizando la retórica cristiana para oponerse al aborto y a los derechos LGBTQ+. Los parlamentarios evangélicos de partidos de extrema derecha continúan trabajando contra los derechos de las mujeres y de la agenda de salud reproductiva.

En El Salvador, Bukele frecuentemente utiliza un lenguaje cristiano para justificar sus políticas, llegando incluso a afirmar que Dios le había hablado. En una publicación en redes sociales expresó su oposición al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo, y destacó el “apoyo de Dios” para construir lo que él describe como un “país más justo”.

Kast, miembro del Movimiento de Schönstatt, una red católica ultraconservadora, sigue una línea similar. Kast basa sus acciones políticas en valores católicos conservadores y declaró en 2017 “Creo en Dios, creo en la patria, creo en la familia.” Desde que asumió la presidencia el número de servicios religiosos celebrados en el palacio presidencial chileno de La Moneda han aumentado de uno a hasta cuatro por semana.

Kast ya ha dejado clara su postura respecto a los derechos LGBTQ+. Durante su segunda semana en el cargo, en abril, no ha firmado la Declaración regional sobre los derechos LGBTQ+ en la Organización de los Estados Americanos.

Recortes en la financiación de los derechos de las mujeres

Kast comenzó su presidencia declarando un “gobierno de emergencia” con un enfoque en la seguridad, la migración y la economía. Para contener el gasto público, prometió una reducción de 6 mil millones de dólares de gasto público.

“Es imposible realizar recortes drásticos en el gasto público sin afectar la salud y los derechos reproductivos”, afirmó Arriagada.

Luz Reidel, subdirectora de defensa de políticas en Miles, una organización de derechos sexuales y reproductivos, declaró: “Al presentar la situación como un ‘gobierno de emergencia’, Kast permite que las autoridades resten prioridad a ciertos servicios, haciendo que el aborto y la salud sexual parezcan menos urgentes”.

Este patrón se repite en la región. En Argentina, bajo medidas de austeridad implementadas por Milei, se suspendieron al menos 13 programas relacionados con cuestiones de género. incluyendo iniciativas destinadas a la inclusión de las personas transgénero.

Incluso bajo la administración de Milei, la financiación para políticas de lucha contra la violencia de género se redujo en aproximadamente 89% entre 2023 y 2024. El programa “Acompañar”, que brinda apoyo a las sobrevivientes de la violencia, sufrió una reducción en su presupuesto reducido en un 90% y el número de beneficiarios descendió de más de 100.000 en 2023 a tan sólo 434 en 2024.

Lenguaje prohibido

Los líderes de extrema derecha de Argentina, El Salvador y Brasil han estado tomando medidas para eliminar o restringir términos y categorías relacionados con el género, la sexualidad y la identidad, argumentando que no están alineados con las posiciones oficiales de sus gobiernos.

En 2024, el gobierno de Milei prohibió el uso de “lenguaje inclusivo” en la administración pública y en los documentos oficiales, incluidas las formas de lenguaje que reconocen a las personas LGBTQ+ y no binarias, clasificándolas como “distorsiones ideológicas”.

En El Salvador, Bukele emitió un decreto similar, prohibiendo el uso de lenguaje inclusivo en las escuelas públicas y los materiales gubernamentales, calificándolo de “español inapropiado” e “ideología de género”. Un informe de El faro tuvo acceso a una guía de estilo educativa, que reveló la prohibición de términos como “feminismo”, “feminista”, “inclusión”, “masculinidades”, “orientación sexual” y referencias a la comunidad LGBTQ+ y al cambio climático.

De manera similar, en Brasil, ex-Presidente Bolsonaro rechazó el uso de un lenguaje neutro en cuanto al género, afirmando que es “perjudicial para los valores tradicionales” y que “malcría a los niños”.

Como legislador, Kast también ha criticado públicamente el lenguaje inclusivo. En una publicación en el ex-Twitter X escribió: “Basta ya de tonterías. Exijamos que en Chile la gente hable correctamente y deje de copiar malas ideas del extranjero”.

“Aunque todavía no existe un precedente formal concreto para la prohibición de ciertos términos lingüísticos en Chile, esto entra dentro de lo que podemos esperar de este gobierno”, afirmó Reidel.

Desmantelamiento de instituciones de mujeres

Kast inició su administración con cambios institucionales que, según activistas, debilitan las políticas de igualdad de género. Hasta la fecha, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile ha despedido empleados de una división dedicada a promover una política exterior feminista.

La elección de Kast para dirigir el Ministerio de la Mujer y la Igualdad de Género también generó inquietudes tras el nombramiento de Judith Marín, una figura evangélica quien lleva años haciendo campaña contra el aborto. “No tiene experiencia en temas relacionados con el género. Obviamente es decepcionante”, dijo Reidel.

En Argentina, Milei ha disuelto el Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad en 2024, el organismo responsable de las políticas de igualdad de género y de la lucha contra la violencia contra las mujeres.

Activistas afirman que estas acciones forman parte de un esfuerzo más amplio, simbólico y práctico, para revertir los avances en igualdad de género mediante el desmantelamiento de las instituciones públicas. “Lo que pueden parecer acciones inconexas están, en realidad, interconectadas; todo forma parte de la misma estrategia”, declaró Giselle Carino.

En Brasil, durante el gobierno de Bolsonaro en 2019, el Ministerio de la Mujer fue reorganizado y renombrado Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos. Según Reidel, sustituir el término “género” por “familia” supone un cambio simbólico pero políticamente significativo que se aleja de las políticas de igualdad y refuerza los “roles sociales tradicionales”.

Resistencia

Las activistas por los derechos de las mujeres en toda América Latina están demostrando que es posible resistir las estrategias de la extrema derecha. En las últimas décadas, los movimientos por los derechos de las mujeres han combatido con éxito la violencia de género y han ampliado los derechos reproductivos mediante las protesta, procesos judiciales, procedimientos constitucionales y campañas en redes sociales.

Argentina Ni Una Menos, fundada en 2015, surgió en respuesta a los altos niveles de feminicidio en el país. Desde entonces, el movimiento ha movilizado a millones de personas para marchar en las calles, inspirando también un activismo similar contra la violencia de género en Perú y Uruguay.

La Marea Verde, movimiento liderado por feministas en Argentina también dio lugar a manifestaciones masivas desde principios de la década de 2000, que fue fundamental para la legalización del aborto en Argentina en 2020. El movimiento también inspiró reformas legales similares en toda la región, incluyendo Colombia y México.

Más recientemente, en Chile, apenas tres días antes de que Kast asumiera el cargo, aproximadamente 500.000 personas participaron de las protestas del Día Internacional de la Mujer en Chile, la más grande desde la pandemia.Como explicó María Francisca Di Biase, abogada chilena y activista de género que participó en la marcha: “Nuestros derechos nunca están garantizados. Dependen de que alcemos la voz. Necesito seguir luchando y marchando”.

 

Editado originalmente por Anastasia Moloney y Charlie Brinkhurst-Cuff.

Este artículo se publicó originalmente en Fuller, una redacción independiente y sin ánimo de lucro dedicada a informar sobre las experiencias de las mujeres y las personas de género diverso en todo el mundo.

 


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Huesca celebra su gran fiesta de las letras con una programación cargada de emociones

Isaac

Puestos de libros en la plaza principal

La plaza López Allué de Huesca se ha convertido una vez más en el corazón palpitante de la cultura aragonesa con la apertura de su cuadragésimo segunda Feria del Libro. Bajo un sol que se ha hecho notar desde el primer momento, los vecinos y visitantes se agolpan entre las casetas para descubrir las últimas novedades editoriales, demostrando que esta cita, la más veterana de la comunidad, goza de una salud envidiable.

El ambiente que se respira en el recinto ferial es de una cercanía especial, donde el trato directo con el librero vuelve a ser el gran protagonista. Con la participación de diversas librerías y editoriales, además del apoyo constante de las bibliotecas municipales, la ciudad reafirma su compromiso con el papel en un mundo cada vez más digitalizado, invitando a todo aquel que pase por allí a dejarse llevar por el placer de hojear un buen ejemplares sin prisas.

Un inicio marcado por la nostalgia y la reivindicación juvenil

Escritor dando el discurso inaugural

El escritor Enrique Satué fue el encargado de abrir oficialmente esta edición con un discurso que tocó la fibra sensible de los asistentes. Al recordar a sus padres como sus primeros referentes lectores, Satué puso de manifiesto cómo la literatura se entrelaza con la memoria familiar, citando su paso por el Instituto Ramón y Cajal como el punto de inflexión donde sus estanterías empezaron a crecer de forma imparable.

Por otro lado, los jóvenes integrantes del Club Bibliojoven tomaron la palabra para defender con garra el valor de las historias frente a la inmediatez de los dispositivos electrónicos. Aseguraron que un libro tiene el poder de transportar la imaginación mucho más lejos de lo que cualquier pantalla podría alcanzar, haciendo un llamamiento a curiosear sin prejuicios y a llenar las bolsas de lecturas que nos acompañen en cada etapa de la vida.

Homenajes que premian toda una vida de oficio

Público recorriendo las casetas de la feria

Uno de los momentos más especiales de lo que llevamos de feria se produjo cuando, de forma inesperada, el sector rindió tributo a Manuel Carrión. Tras dedicar cuarenta y ocho años de su vida a las librerías, Carrión recibió el cariño de sus compañeros en su primer año de jubilación. Fue un gesto cargado de simbolismo en la misma plaza donde tantas veces recomendó lecturas a varias generaciones de oscenses.

La presencia institucional también ha querido subrayar la importancia de estas figuras en el tejido social. La alcaldesa Lorena Orduna definió las librerías como auténticas boticas para el alma, resaltando que eventos como este ayudan a construir una sociedad mucho más reflexiva y cohesionada. No se trata solo de vender libros, sino de mantener vivos los espacios donde las palabras nos obligan a pensar y a cuestionarnos la realidad.

Diversidad temática: de la historia medieval al noveno arte

Libros y fanzines en exposición

La feria no se queda solo en la narrativa convencional, sino que explora campos tan interesantes como la investigación histórica. Ejemplo de ello fue la presentación de la obra de Darío Español sobre el origen de la Corona de Aragón, un ensayo que busca arrojar luz sobre los pactos del siglo XII lejos de interpretaciones actuales. Esta mirada al pasado convive con propuestas más modernas que buscan dar respuesta a las inquietudes del presente.

El mundo del cómic y el fanzine también tuvo su tarde de gloria, atrayendo a un público diverso interesado en la crítica social y la estética underground. Autores como Josas Ariño o Soul Dafne mostraron sus trabajos más recientes, donde la gentrificación o el mundo interior se plasman en viñetas que son auténticos puñetazos de realidad, demostrando que el arte secuencial tiene mucho que decir en los foros culturales de hoy.

Detalle de firmas de libros

Además de las presentaciones, la feria ha servido de escenario para proyectos sociales de gran calado. El grupo ’60 y Más’ presentó un podcast centrado en la responsabilidad colectiva del autocuidado, una iniciativa que invita a la reflexión amable sobre cómo deseamos ser cuidados. Este tipo de actividades paralelas enriquecen la programación y convierten la plaza en un foro de debate ciudadano que va mucho más allá de lo meramente comercial.

Para los más pequeños, la presencia de cuentacuentos y talleres de creación de mini-zines asegura que el relevo generacional esté garantizado. Ver a los niños haciendo sus primeros pinitos en la escritura y el dibujo es la mejor prueba de que el interés por la creatividad sigue muy vivo en Huesca, permitiendo que la feria sea un espacio integrador donde todas las edades tienen su hueco y su historia por descubrir.

Ambiente general de la feria del libro

A pesar de que el termómetro no ha dado tregua, la afluencia de gente no ha decaído en las casetas de nombres propios como Luz Gabás o Andrea Izquierdo. Los libreros destacan la buena sintonía y el ambiente de colaboración que impera en el sector, algo fundamental para afrontar los retos de una industria que se mueve a una velocidad de vértigo pero que sigue encontrando en el contacto humano su mayor fortaleza.

La cita oscense encara sus jornadas finales con el listón muy alto y una agenda que no deja espacio al aburrimiento. Como bien se ha recordado durante estos días, somos seres hechos de historias y eventos como este nos permiten formar parte de un relato compartido que trasciende las páginas. Pasear por la López Allué es, en definitiva, una oportunidad única para ponerse las botas con lo mejor de la producción literaria actual.

Cartel y señalética de la feria

Para cerrar esta intensa semana, la feria deja un poso de satisfacción tanto en los organizadores como en el público, que ha sabido valorar la calidad de los encuentros y la diversidad de las propuestas presentadas. Con un pie puesto ya en la próxima edición, la capital altoaragonesa se despide de sus libreros y autores con la certeza de que el vínculo entre la ciudad y sus libros es inquebrantable, manteniendo viva la llama de una tradición que sigue siendo el principal motor cultural de la primavera oscense.


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El talento de los nuevos escritores brilla en los Premios Francisco Umbral de Columnismo

Isaac

La literatura joven en España goza de una salud envidiable, tal y como se ha demostrado recientemente en las ceremonias de entrega de los galardones literarios que llevan el nombre de uno de los columnistas más insignes del país. Estos premios, que ya son todo un referente en el ámbito escolar, buscan incentivar que los estudiantes pierdan el miedo a la página en blanco y se lancen a opinar sobre el mundo que les rodea con una mirada crítica y personal.

A lo largo de las últimas semanas, tanto en Majadahonda como en Valladolid, se han vivido momentos de mucha emoción donde los adolescentes han sido los auténticos protagonistas. No se trata solo de un concurso al uso, sino de la culminación de un proceso de aprendizaje donde la creatividad y el periodismo se dan la mano para demostrar que las nuevas generaciones tienen mucho que decir y, sobre todo, saben cómo escribirlo con estilo.

Entrega de los Premios Francisco Umbral para jóvenes escritores

Éxito rotundo en Majadahonda con una mirada a la intimidad familiar

En la Casa de la Cultura Carmen Conde, el ambiente era de gala para recibir a los premiados de este año. La gran triunfadora de la jornada fue Arai Capelli Larrosa, alumna del I.E.S. Carlos Bousoño, quien consiguió el primer puesto gracias a un texto titulado «Los extraños que me dieron la vida». Su columna, que empieza con un tono que recuerda a la novela gótica, explora la sorpresa de redescubrir a los padres tras años de convivencia, un tema que caló hondo en el jurado por su sensibilidad y madurez narrativa.

Durante la charla con los asistentes, Arai confesó que su inspiración vino de una serie de televisión y de su deseo de romper el mito de que los jóvenes ya no leen. La ganadora no estuvo sola en el podio, ya que Iñigo Arredondo y Jaime González Palazón compartieron la segunda posición con reflexiones muy necesarias sobre la politización social y la tecnología, mientras que Adriana Rodríguez se llevó el tercer bronce con una pieza dedicada al sentimiento deportivo y la superación.

Jóvenes escritores premiados en el certamen Francisco Umbral

Valladolid se vuelca con el columnismo en su Feria del Libro

Casi al mismo tiempo, el Círculo de Recreo de Valladolid se convertía en el epicentro del talento literario castellanoleonés. En este caso, Elena Verhoeven Zapatero, estudiante del I.E.S. Parquesol, se hizo con el máximo galardón por su artículo «Lectura y jóvenes». La entrega, enmarcada en la 59ª edición de la Feria del Libro, sirvió para poner en valor el legado de Umbral en una ciudad que siempre ha tenido un vínculo muy especial con las letras y la cultura periodística.

Junto a ella, Erik Moro Hernández y Alejandro Cáceres de la Colina demostraron que en los institutos de la provincia se escribe de maravilla, llevándose el segundo y tercer premio respectivamente. Estos chicos se lo han currado de lo lindo, participando en talleres donde han aprendido a manejar las metáforas y los recursos literarios propios de las columnas que Umbral publicaba a diario, recordando la maestría de otros referentes como Raúl del Pozo, maestro del columnismo, demostrando que el género sigue más vivo que nunca en pleno siglo XXI.

Un proyecto consolidado que mira al futuro tecnológico

Lo que empezó hace más de quince años como una pequeña iniciativa escolar, se ha convertido hoy en el proyecto «Atrévete a cruzar el Umbr@l 3.0», en el que participan cerca de 500 alumnos cada curso. Esta edición ha sido especialmente relevante porque se ha debatido sobre los retos de la Inteligencia Artificial en la literatura. El periodista Luis Alemany fue el encargado de poner sobre la mesa cómo estas nuevas herramientas afectan a la ética y a la propia definición de la creatividad humana en el arte.

La Fundación Francisco Umbral, con María España Suárez a la cabeza, sigue apostando por este formato interactivo en el que los estudiantes utilizan incluso hashtags para construir sus textos de forma conjunta. Entre los objetivos principales de estos talleres destacan los siguientes puntos clave:

  • Fomentar la lectura de la obra de Francisco Umbral entre los estudiantes de Bachillerato y Ciclos Superiores.
  • Introducir a los jóvenes en la producción literaria a través del artículo de opinión.
  • Utilizar las redes sociales y la comunicación 3.0 como aliadas de la escritura creativa.
  • Desarrollar una mirada crítica y personal sobre la realidad cotidiana de nuestro país.

Esta apuesta por el talento emergente confirma que la escritura sigue siendo la herramienta más potente para entender el mundo. Al final, los premios no son más que una excusa para que cientos de chicos y chicas encuentren su propia voz narrativa y comprendan que, como decía el propio Umbral, escribir es la manera más profunda de leer la vida, permitiendo que su legado inspire a las nuevas generaciones a seguir llenando de palabras el futuro de nuestras letras.


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Festival Mar de Palabras 2026 en Santo Domingo, del Caribe al mundo

Verónica Gudiña

El Festival de Literatura 2026 Mar de Palabras 2026 se posiciona como una excelente oportunidad para que lectores y autores se reúnan en Santo Domingo. Esta cita de alcance internacional va por su segunda edición y se presenta como una excelente oportunidad para visibilizar y difundir la literatura del Caribe. Mar de Palabras 2026 se […]


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Apoyo masivo a Maricarmen frente al desahucio: “Es parasitismo, no meritocracia”

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El fenómeno de los Backrooms: del terror viral en internet al éxito cinematográfico de A24

Isaac

Pasillos amarillos de los Backrooms

Lo que empezó como un simple hilo en un foro de internet se ha terminado convirtiendo en una de las sensaciones cinematográficas más potentes del año en España y el resto de Europa. El universo de los Backrooms, esa pesadilla de pasillos amarillos y luces parpadeantes que nos ponía los pelos de punta en las pantallas de nuestros ordenadores, ha dado el salto definitivo a las salas de cine de la mano de A24, la productora que ya nos dejó locos con títulos como Midsommar. Detrás de las cámaras encontramos a Kane Parsons, un director de apenas 20 años que ha pasado de ser un creador de contenido en YouTube a convertirse en la nueva gran promesa de Hollywood.

La acogida por parte del público español ha sido masiva, demostrando que el terror que nace de las entrañas de la red tiene una fuerza imparable. La película no solo se limita a repetir lo que ya vimos en los vídeos virales, sino que expande una mitología que tiene su origen en el folclore digital o creepypasta de hace unos años. Lo que muchos consideraban una moda pasajera de internet ha demostrado tener la suficiente chicha para aguantar un largometraje de más de cien minutos, manteniendo al espectador pegado a la butaca con una atmósfera asfixiante que no da tregua.

El origen de una pesadilla colectiva en la red

Imagen de espacios liminales

Para entender por qué medio mundo está obsesionado con estas habitaciones vacías, hay que remontarse a 2019, cuando un usuario anónimo de 4chan colgó una foto de una oficina de aspecto bastante rancio. La imagen mostraba un laberinto de paredes amarillentas con un olor a moqueta húmeda que casi se podía oler a través del monitor. Ese post fue la chispa que encendió la imaginación de miles de personas, quienes empezaron a añadir detalles sobre niveles infinitos, criaturas que te acechan en el silencio y la posibilidad de salir de nuestra realidad por error.

Parsons, que por aquel entonces era solo un chaval de 16 años con mucho talento para el diseño 3D, supo captar esa esencia mejor que nadie. Utilizando herramientas como Blender, creó una serie de cortos en formato found footage que acumularon millones de reproducciones en tiempo récord. Su visión era tan potente que no tardó en llamar la atención de pesos pesados de la industria como James Wan, quien ha ejercido de productor en esta adaptación cinematográfica para asegurar que la esencia del material original no se perdiera por el camino.

Aunque la foto original se rastreó recientemente hasta una antigua tienda de muebles en Wisconsin, el mito ya había cobrado vida propia. En la película, esta idea se lleva al extremo, presentándonos un entorno que resulta familiar pero profundamente inquietante, algo que los expertos denominan espacios liminales. Son lugares de tránsito donde no debería haber nadie y que, precisamente por ese vacío, generan una sensación de peligro inminente que te hace mirar por encima del hombro constantemente.

Una trama que mezcla la psicología con lo sobrenatural

Actor en el set de Backrooms

La historia que nos plantea el film nos sitúa en la década de los 90, una elección estética que le sienta de maravilla al tono de la cinta. El protagonista es Clark, interpretado por el nominado al Oscar Chiwetel Ejiofor, un vendedor de muebles que atraviesa una crisis personal y profesional. Su vida da un vuelco cuando descubre un portal oculto en el sótano de su propio negocio, una brecha que lo absorbe hacia una dimensión que parece no tener fin ni salida lógica.

Clark no está solo en esta aventura, ya que su terapeuta, a quien da vida la actriz Renate Reinsve, acaba involucrada en la búsqueda cuando su paciente desaparece sin dejar rastro. La película juega muy bien con la idea de que los espacios vacíos reflejan nuestros propios traumas internos, haciendo que el terror no sea solo físico, sino también psicológico. El reparto se completa con nombres como Finn Bennett y Lukita Maxwell, quienes aportan frescura a una narrativa que alterna entre el cine convencional y esos fragmentos de grabaciones caseras que tanto gustan a los fans del género.

El guion, firmado por Will Soodik, consigue darle una vuelta de tuerca a la premisa original de internet. No se trata solo de correr por pasillos, sino de intentar mapear un lugar que desafía todas las leyes de la física conocidas. La película explora la soledad extrema y esa paranoia de sentir que, aunque no veas a nadie, hay algo ahí fuera que te escucha respirar. Es una propuesta que se aleja de los sustos fáciles para centrarse en una tensión constante que te deja el cuerpo un poco del revés.

El éxito de la Generación Z en el cine comercial

Director Kane Parsons

El estreno ha sido un auténtico bombazo en taquilla, recaudando cifras que han dejado con la boca abierta a los analistas de la industria. Solo en su primer fin de semana, la cinta logró superar los 100 millones de dólares a nivel mundial, una burrada para una producción independiente con un presupuesto ajustado de unos 10 millones. Este éxito confirma que los creadores que vienen de plataformas como YouTube tienen una conexión directa con el público joven que las grandes productoras tradicionales a veces no terminan de pillar.

Durante la promoción, surgió una pequeña polémica en redes sobre si Parsons era realmente quien llevaba la voz cantante en el set debido a su juventud. Se llegó a rumorear la presencia de un director fantasma, pero el propio Kane zanjó el asunto con bastante guasa en sus redes sociales. Lo cierto es que su estilo visual es inconfundible y se nota que ha tenido libertad total para trasladar su visión desde la pantalla del ordenador a la pantalla gigante, manteniendo esa atmósfera de baja fidelidad que tanto mola.

Este movimiento no es un caso aislado, ya que otros youtubers como Markiplier también están probando suerte en la dirección con proyectos como Iron Lung. Parece que estamos ante un cambio de paradigma en el cine de terror, donde las historias ya no solo vienen de libros o guiones originales, sino de la creatividad colectiva de internet. Parsons ya ha dejado caer que esto es solo el principio y que tiene planes para seguir explorando este universo, ya sea con secuelas o incluso con una serie de televisión si la cosa sigue funcionando así de bien.

La película consigue trasladar de forma magistral esa sensación de agobio que sentíamos al ver los primeros vídeos de Kane Pixels, demostrando que el terror digital tiene un lugar privilegiado en la industria actual. Con una factura técnica impecable y una historia que sabe tocar la fibra sensible del aislamiento moderno, esta propuesta se posiciona como un referente para futuros proyectos que quieran adaptar mitos nacidos en foros. Al final, lo que queda es la inquietante certeza de que, tal vez, nuestra realidad sea mucho más frágil de lo que pensamos y que cualquier esquina mal iluminada podría ser la puerta de entrada a un mundo del que es imposible escapar.


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