LA BIBI + REUS: Miquel Campins y Fran Reus unen sus galerías

Dos galerías mallorquinas de trayectoria relevante se han aliado para poner en marcha una nueva firma: LA BIBI + REUS, con el objetivo de adquirir una posición de fuerza en el mercado nacional e internacional y atraer a esta isla un mayor coleccionismo, además de aligerar los trámites burocráticos. Miquel Campins (antes La Bibi) será director del proyecto tras su alianza con Fran Reus, que conducía la sala del mismo nombre.
Según este último, unirnos bajo el nombre LA BIBI + REUS fue, para nosotros, algo orgánico y natural. Tanto Miquel como yo buscamos aportar nuestras identidades particulares a un proyecto conjunto que nos permita ser más competitivos, ofrecer mejor experiencia y llegar a más sitios.
Desde sus inicios hace más de dos décadas, Reus ha trabajado con artistas emergentes, favoreciendo su presencia en ferias internacionales y en instituciones públicas, mientras que La Bibi, fundada en 2021, exploraba fundamentalmente los límites del lenguaje artístico.
En Palma de Mallorca, LA BIBI + REUS CITY contará con un espacio de más de quinientos metros cuadrados de exposición entre las calles San Miguel y Sindicato, que abrirá sus puertas en junio. A seis kilómetros, en Establiments, se situará su segunda sede: una antigua fábrica de tela de llengües (las clásicas mallorquinas), que se denominará LA BIBI + REUS COUNTRY. Y habrá una tercera, donde se pondrá en marcha un programa de residencias.
En cuanto a sus artistas representados, por parte de Fran Reus se unen Bel Fullana, Marian Garrido o Abel Jaramillo, entre otros, mientras que La Bibi sumará a creadores como Alejandro Javaloyas, Grip Face o Fátima de Juan.
El primer proyecto conjunto de LA BIBI + REUS tendrá lugar este fin de semana en ARCO Lisboa; en la capital portuguesa exhiben trabajos de Irati Inoriza y Alejandro Javaloyas.
Solo unos días después, desde el 5 de junio y dentro del Art Palma Summer, inaugurarán una exposición individual y una conjunta, en las que podrán verse piezas de Fausto Amundarain, SRGER, Paul Riedmüller, Miquel Ponce, Marian Garrido, Maite y Manuel, José Fiol, Irati Inoriza, Grölund – Nisunen, Grip Face, Fátima de Juan, Callum Green, Bel Fullana, An Wei, Alejandro Javaloyas y Abel Jaramillo. Será en su centro del casco histórico de Palma.
Respecto a las residencias artísticas, pasarán por la galería este verano Noah Schneider (junio), Paula Valdeón (julio) y Yann Leto (agosto).
Alejandro Javaloyas. Ainsi chantent les oiseaux
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[Crónica] Caso Vampiros Literarios: Las contradicciones democráticas del decano Alexei Vergara Aravena

La máxima autoridad de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile ha evitado pronunciarse públicamente frente a la imputación judicial que recae sobre el académico de la Escuela de Teatro que…

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Voces del Pacífico: un océano cosmopolita

Ocupa un tercio de la superficie terrestre, es tremendamente rico en el ámbito medioambiental y en torno a sus aguas han habitado, y en buena medida continúan haciéndolo, pueblos pluralmente diversos también en sus lenguas. Nos referimos al océano Pacífico, que desde latitudes españolas quizá solemos asociar a paisajes remotos y aislados, concibiendo aún los mares como excusa para la distancia y no para la conexión.
Una de las colecciones de arte de esa región más extensas en Occidente la posee el British Museum y, en el marco de la consolidada colaboración de este centro con la Fundación “la Caixa”, que se ha materializado ya en ocho exposiciones, una parte de sus piezas más interesantes pueden verse, bajo el comisariado de Julie Adams, en CaixaForum Madrid.
“Voces del Pacífico. Innovación y tradición” busca acercarnos, no solo al conocimiento de algunas claves de esas culturas oceánicas, cuyas relaciones con los objetos y con el medio natural ofrecen aprendizajes y misterios, sino también a los modos de vida de sus habitantes, presentes a través de fotografías, vídeos y, precisamente, voces particulares.
Por su extensión y peculiaridades, Australia ha quedado al margen del discurso de esta exposición, así que el protagonismo ha recaído en las pequeñas islas, entendiendo que históricamente el mar no las ha separado, sino que se ha convertido en el entorno de su unión.
Dada su estrechísima relación con la naturaleza circundante, por necesidad y por virtud, los artistas de estos enclaves han trabajado con materiales que les eran cercanos: madera, piedra, fibras, conchas, tejidos… tomando el mar, frecuentemente, como su fuente de inspiración. La navegación -en estrechas canoas densamente pobladas que recorrían largas travesías- explica la abundancia de boles, anzuelos, garrotes, abanicos o maquetas de esas mismas embarcaciones.
Aquellos viajes convirtieron a los moradores del Pacífico en expertos tempranos en las largas distancias y, en ocasiones, en autores cosmopolitas capaces de adaptar sus creaciones, en todos los sentidos, a circunstancias muy cambiantes.
Maqueta de canoa de Vanuatu. 1850-1880. © The Trustess of the British Museum
En CaixaForum nos esperan, desde luego, piezas ancestrales que remitirán a un particular entendimiento de la morada, de los objetos o de la muerte, pero también obras de artistas contemporáneos (aproximadamente un cuarto del total) que constantemente homenajean ese acervo valiéndose de técnicas como el arte textil, la talla o la que consideran una variante de esa última actividad: el tatuaje, concebido como herramienta para la autodefinición. Y lo hacen donde quiera que estén, en Estados Unidos o en Europa, demostrando que la comunicación a través de las nuevas tecnologías también puede servir para preservar tradiciones.
Esas artes oceánicas que, en el siglo XVI, suscitaron la atención de los exploradores españoles y portugueses que por primera vez surcaron el Pacífico norte se analizan en siete secciones temáticas, comenzando por una selección de contundentes figuras de rasgos humanos con usos rituales.
La comisaria ha querido destacar entre ellas una femenina que se encontró en una casa ceremonial en Papúa Nueva Guinea; por casas ceremoniales se entienden aquellas que albergaban ceremonias iniciáticas para los varones jóvenes. En ellas se han hallado cientos de piezas como ésta que aludían a espíritus específicos de esos clanes, de hecho, el British Museum adquirió hasta 159 en 1980.
La construcción de estos edificios decayó tras la consolidación del cristianismo, pero se viene recuperando parcialmente desde los setenta.
Moái pa’apa’a de Rapa Nui, isla de Pascua, 1800-1886. © The Trustess of the British Museum
Veremos igualmente aquí una representación moái kavakava, procedente de la isla de Pascua, donde tenían las esculturas de madera y piedra como encarnaciones de sus ancestros. Ésta se llevaría colgada al cuello y, por marcársele las costillas, probablemente reprodujera el cuerpo esquelético de un familiar fallecido. También remos, una pertenencia importante, tanto como para emplearse, asimismo, en ceremonias; los pobladores de Buka obligados a trabajar en las plantaciones de Nueva Irlanda los llevaron consigo.
Si los viajes nutrieron el imaginario de los artistas de la zona, éstos tampoco dejaron pasar los materiales aportados por los europeos que aquí recalaron en el siglo XVI, como la lana, el metal o el vidrio.
Entre los diseños textiles recogidos en este proyecto, la mayoría a medio camino entre la pervivencia de tradiciones y la innovación, llama la atención un traje de novia elaborado aproximadamente hace una década por Paula Chan Cheuk, una creadora de Samoa que confecciona este tipo de vestimenta con tela elaborada a partir de la corteza de los árboles (su nombre es siapo).
En estas culturas, los textiles se ofrecían como regalo en nacimientos, bodas y defunciones, y si eran especialmente valiosos se heredaban de generación en generación. Habitualmente salían de las manos de las mujeres, que enseñaban sus técnicas a sus hijas. Sombreros, abanicos, cestas y esteras, bien acogidos por los turistas, son aún hoy un medio de supervivencia para varias familias.
En estos capítulos centrales del recorrido vinculados a la moda nos sorprenderá también una armadura decimonónica realizada con fibra de coco, de cabeza a pies.
Armadura completa de fibra de coco de Kiribati, 1800-1900. © The Trustess of the British Museum
Región muy rica en danzas (el hula hawaiano, el ´ori de Tahití o el meke de Fiyi se enseñan hoy en academias de baile de todo el mundo), estos movimientos les permiten conectar de un modo muy particular con sus ancestros y esa es la razón de que también importe la apariencia de sus bailarines, que usan aceite de coco en su piel, tocados con penachos y ropas muy sensibles a sus movimientos.
Una de las salas de la exposición “Voces del Pacífico” en CaixaForum Madrid. © Fundación “la Caixa”
El nombre de este océano no libró a sus islas, obviamente, de enfrentamientos por las tierras y sus recursos, que en algún caso no fueron breves. A veces esos conflictos derivaron de la resistencia a la colonización (fue célebre el jefe maorí Hone Heke por negarse al sometimiento), y en la II Guerra Mundial, como es sabido, en estos territorios se libraron batallas duras. Hoy los desafíos son otros: la sostenibilidad y el crecimiento demográfico.
Las ropas que vestían los guerreros servían al objetivo de intimidar al enemigo, además de como protección, y un capítulo aparte merecen los garrotes, que en esta zona se usaban con múltiples fines: en danzas, en los discursos como signo de distinción y en los desfiles belicosos.
Decíamos que las labores textiles corrían a cargo de las mujeres; entre los trabajos considerados masculinos se encontraba la talla, igualmente transmitida de generación en generación. Cuando el resultado de las piezas era particularmente virtuoso, se consideraba que su hacedor, virtuoso, había sido bendecido por los dioses. Algunas, muy complejas, se empleaban específicamente en funerales y después se abandonaban en los bosques; sin embargo, el prestigio de los tallistas era tal que adquirían la consideración social de los sacerdotes.
En este apartado observaremos una réplica de A’a, escultura llegada de la isla de Rurutu: datada en el siglo XVI o XVII, sus habitantes se la ofrecieron a la Sociedad Misionera de Londres en el siglo XIX, para conmemorar su conversión al cristianismo. Puede que sea la escultura polinesia mejor conservada, atrajo a los artistas de vanguardia fascinados por el primitivismo y se hicieron con sus copias Roland Penrose, Pablo Picasso o Henry Moore.
El último artefacto de la exposición está elaborado con botellas de plástico, se llama Bottled Ocean 2123 y es obra del artista neozelandés, residente en Francia, George Nuku, que la ha llevado a cabo junto a público de CaixaForum, de forma colaborativa. Presente hoy en la exposición, ha explicado que, por sus posibilidades de sugerir belleza y las consecuencias pésimas de su sobreabundancia, es posible considerar este material como un ancestro con el que relacionarnos desde una perspectiva filosófica y cultural. No exento de magia en su peligro.
Figuras malangan de canoa de Nueva Irlanda, Papúa Nueva Guinea, 1800-1900. © The Trustess of the British Museum
Ornamento de las islas Marquesas, 1800-1850. © The Trustess of the British Museum
 
 
“Voces del Pacífico. Innovación y tradición”
CAIXAFORUM MADRID
Paseo del Prado, 36
Madrid
Del 28 de mayo al 14 de septiembre de 2025
 
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Una red juvenil que late en el corazón del Chaco

admin_re

*Redacción: FortaleSer (Fortaleza del Ser)

 

En el amplio y desafiante paisaje del Chaco paraguayo, donde el sol brilla con intensidad y la vida cotidiana exige creatividad y esfuerzo, un grupo de adolescentes y jóvenes decidió sembrar algo diferente: esperanza, compromiso y comunidad. Así nació la Red Juvenil del Chaco, un espacio impulsado por y para jóvenes indígenas y latinos del departamento de Boquerón, que sueñan con transformar su entorno y, al mismo tiempo, construir nuevas respuestas frente al cambio climático desde sus propios territorios.

 

Todo comenzó con una pregunta sencilla pero poderosa: ¿Para qué queremos estar juntos en esta Red? Las respuestas surgieron rápidamente. Querían unirse para enfrentar las realidades que viven día a día: la falta de conocimiento y acción para una gestión eficaz del agua, la ausencia de prácticas adecuadas para el manejo de residuos, y la necesidad de plantar y proteger los árboles en sus comunidades. Pero también los movía el deseo de compartir, aprender, hacer nuevas amistades y animarse a liderar proyectos que transformen su entorno.

 

 

Fotografía: gentileza.

 

Durante los encuentros presenciales, muchos de ellos viajaron largas distancias, dejando sus casas, sus estudios, sus obligaciones. Entre dinámicas, caminatas, debates, visitas a lugares históricos y risas, fueron construyendo una identidad colectiva. Pensaron un nombre, diseñaron un logo, planificaron actividades en escuelas, radios y plazas. Decidieron hablarles a sus comunidades desde su propia voz.

 

Fotografía: gentileza.

 

Pero lo más valioso no fue lo que se planificó en papel, sino lo que se encendió en sus corazones. En cada encuentro, los jóvenes se miraron con más fuerza, con más orgullo. Descubrieron que tienen mucho para decir, mucho para aportar. Que pueden liderar, organizar, proponer y sostener. Que no están solos.

 

Hoy la Red Juvenil del Chaco sigue creciendo con la convicción de que las transformaciones más profundas comienzan en comunidad. Con cada acción, demuestran que el liderazgo juvenil no es un futuro prometido, sino un presente que se construye con valentía, creatividad y raíces profundas.

 

*𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘮𝘢𝘵𝘦𝘳𝘪𝘢𝘭 𝘧𝘶𝘦 𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘮𝘢𝘳𝘤𝘰 𝘥𝘦𝘭 proyecto 𝘝𝘰𝘤𝘦𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘈𝘤𝘤𝘪ó𝘯 𝘊𝘭𝘪𝘮á𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘑𝘶𝘴𝘵𝘢 (𝘝𝘈𝘊), 𝘪𝘮𝘱𝘭𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘗𝘢𝘳𝘢𝘨𝘶𝘢𝘺 𝘱𝘰𝘳 𝘞𝘞𝘍-𝘗𝘢𝘳𝘢𝘨𝘶𝘢𝘺 𝘺 𝘍𝘶𝘯𝘥𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘈𝘷𝘪𝘯𝘢.⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣⁣


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Doble revés judicial al intento de los ultras Hazte Oír y Manos Limpias de instrumentalizar la DANA

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Es cultural como el tereré: La burla de un senador que normaliza la esclavitud infantil 

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*Por Clemen Bareiro Gaona

Escribo desde la rabia, la indignación y el dolor, porque después de escuchar al senador Gustavo Leite argumentando en contra de la penalización del criadazgo en Paraguay, estos sentimientos son lo único que queda. Lo otro sería matarlo, como dice Espido Freiré(1). Hay muchas formas de hacerlo. Puede ser con un arma, con veneno o fingir un accidente, sin embargo, la más efectiva, dice Freire, es el olvido… pero discrepo en este punto porque no quiero que olvidemos a este personaje, no quiero que lo asesinemos.

Me gustaría que lo condenemos, que lo castiguemos, por ejemplo, no votándole, demostrándole que somos un pueblo digno, un pueblo que defiende a sus niñas y niños. Una sociedad que se indigna cada vez que aparece en las noticias un hecho de violencia hacia ellas y ellos.

Una de mis primeras experiencias laborales fue realizar encuestas para  una investigación del Centro de Documentación y Estudios (CDE) sobre criadazgo. Fui a escuelas, a hablar con estas niñas (también hablé con niños pero en su mayoría son niñas las preferidas para cumplir con la función de criadas).

Para comprender por qué madres y padres entregan a sus hijas e hijos, tenemos que tener en cuenta la realidad del país profundamente desigual. En términos educativos el Paraguay ocupa el lugar 80 de 81 a nivel mundial, según el informe Pisa (2).

A estas familias se les promete educación y cuidado familiar para sus hijas a cambio de trabajo doméstico (este acuerdo no siempre es explícito). Nada más lejano de la realidad, no faltará quien me diga que en su familia se le trataba como una más, puede ser que hayan existido esos casos pero son los menos.

No fue el caso de mi amiga Ana (3), por ejemplo, quien tenía 9 años, cuando a sus padres, como a muchos, les prometieron una casa cómoda, con amor de familia y educación en la ciudad, a cambio que ella viniera a cuidar al único hijo pequeño de la pareja. El niño tendría unos dos o tres años.

Ana, impulsada por sus padres, dejó su casita, los pocos juguetes que tenía y viajó hasta la ciudad creyendo que dormiría mejor, comería mejor y que cambiaría a sus hermanos mayores, por uno pequeño, eso era lo que le habían dicho.

Cuando llegó a la casa empezaron las obligaciones; la señora la maltrataba. Ana sufría. Un día llegó su hermana mayor a visitarla, tendría unos 12 o 13 años, y mientras estaba en la habitación que a Ana le tocaba compartir con el niño, escuchó como la patrona estaba maltratando a la pequeña. La hermana mayor no dudó, en ese mismo instante salió del cuarto y la llevó de regreso a su casa. Ese día le salvó la vida. Eso me dijo Ana.

Hoy, Ana probablemente sea una de las personas más geniales, generosas e inteligentes que conocí en mi vida. Ella tuvo suerte.

Por historias como las de Ana u otras que no se pudieron contar, es que escuchar en mayo de 2025 a un senador de la República decir con total liviandad que penalizar el criadazgo sería “antinatural en Paraguay” y que además es “algo cultural como el tereré”, es una ofensa, una afrenta, una manera de perpetuar la violencia, la discriminación y la exclusión de miles de niñas en nuestro país.

Probablemente Leite quiera “lo mejor” para los suyos, pero esos deseos le nacen desde la comodidad de una casa en la que le sirven de todo, a diferencia de los padres y madres que lo que quieren es que sus hijas e hijos tengan techo, comida y educación dignas. Eso es lo que este Estado debería garantizar.

 

1. Espido Freire escritora española, se hace referencia al inicio de su obra Melocotones Helados.

2. El informe Pisa es un estudio internacional que evalúa el rendimiento de estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias.

3. Nombre ficticio para proteger la identidad de la persona.


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