Txemi Parra profundiza en el euskal noir con Un asunto de familia

Isaac

Txemi Parra autor de novela negra

Txemi Parra vuelve a poner la novela negra en el centro del escaparate con el lanzamiento de Un asunto de familia, un thriller criminal que mezcla secretos de clan, intriga policial y un paisaje vasco tan reconocible como inquietante. El escritor, guionista y autor teatral se aleja por un momento del Pirineo oscense para llevar la acción a un caserío cercano a Bilbao, donde un crimen sacude a una familia de empresarios de largo recorrido.

Con este nuevo título, el autor consolida su hueco dentro de lo que ya se conoce como euskal noir, una corriente de novela negra que aprovecha la geografía, el clima y la tensión del entorno rural de Euskadi como parte activa de la trama. Sin recurrir a una sucesión de asesinatos gore ni a psicópatas desbocados, Parra apuesta por un misterio sostenido, una atmósfera cargada y personajes que se mueven en esa franja incómoda entre la lealtad familiar y la culpa.

Un crimen en un caserío vizcaíno y una familia bajo sospecha

En Un asunto de familia, la acción se concentra en torno a un caserío de Elorrio, propiedad de los Elordi, una dinastía empresarial acomodada dedicada al sector del mueble. Tras la muerte del patriarca, los dos hijos que permanecen en la empresa asumen el mando, mientras que el tercero renuncia a sus acciones para llevar una existencia mucho más bohemia y alejada de los negocios familiares.

La novela arranca cuando la novia del hijo mediano despierta en un caserío cercano a Bilbao junto a un cadáver degollado que asegura que es el de su pareja. Sin embargo, cuando la Ertzaintza acude al lugar y realiza las primeras comprobaciones, descubre que el muerto no es ningún Elordi, sino un hombre desconocido para todos. Ese giro inicial abre una investigación que va deshilachando, poco a poco, las costuras de la familia.

A partir de ese momento, los secretos, rencillas antiguas y celos cruzados empiezan a salir a la superficie. Mientras la joven trata de reconstruir, con enormes lagunas, lo que ocurrió durante la noche del crimen, el supuesto asesino se mueve oculto entre la niebla que rodea el caserío. Nadie parece estar diciendo toda la verdad: cada declaración oculta matices y viejos reproches, y la desconfianza se convierte en la norma en una saga acostumbrada a guardar las apariencias.

La frase que preside la contraportada, “siempre puedes confiar en la familia, incluso para cometer un crimen”, resume el tono del libro: la familia se presenta a la vez como refugio y como potencial condena. El caserío no es solo el escenario del delito, sino también el símbolo de un linaje que ha levantado su fortuna sobre decisiones que ahora pasan factura.

Más allá del «quién lo hizo», Parra utiliza el caso criminal para hablar de amor, identidad, culpa, perdón y de esas herencias emocionales que se transmiten entre generaciones sin necesidad de figurar en ningún testamento. La intriga policial y el trabajo de la Ertzaintza sostienen el ritmo del thriller, pero el foco se desplaza a menudo hacia las dinámicas íntimas de los Elordi y de quienes orbitan a su alrededor.

Euskal noir: clima, paisaje y realismo por encima del espectáculo

El propio autor reconoce que en sus historias el espacio geográfico y los caracteres humanos tienen un papel tan importante como la propia trama criminal. En el caso de Un asunto de familia, el valle en el que se ubica el baserri le resulta especialmente cercano: es el lugar donde pasó su infancia, un territorio que conoce de primera mano y en el que ha convivido con familias adineradas y herederos de empresas de corte tradicional.

Ese conocimiento directo del entorno, según subraya, contribuye a que el relato resulte muy verosímil para el lector. No se trata solo de describir un decorado rural, sino de trasladar la temperatura del ambiente: el frío que cala, la montaña que impone y protege a la vez, la cercanía de los pueblos, las tensiones soterradas en comunidades pequeñas donde todos se conocen.

Dentro de este marco se entiende la etiqueta de euskal noir, una denominación que ha surgido casi de forma espontánea, al estilo de lo que ocurrió con la novela negra nórdica; véase, por ejemplo, obras que exploran secretos familiares y mitos vascos. Parra remarca que no existe, por ejemplo, un «Sevilla noir» o un «Madrid noir» con la misma fuerza, mientras que en Euskadi se ha formado una generación de autores que sitúan sus historias en este territorio, con el clima, los paisajes y el marco rural como elementos centrales.

Este grupo de escritores, de edades y trayectorias diversas, comparte la voluntad de escribir novela negra situada en Euskadi y en tiempo presente. Algunos vienen del mundo de las letras puras, otros —como Parra— de la televisión y el teatro, y también los hay procedentes de profesiones ajenas al sector cultural. Lo que les une es la necesidad de explorar el crimen y el conflicto moral desde una perspectiva muy pegada a la realidad vasca.

En este contexto, Parra se aleja del «serial killer» clásico y de la acumulación de cadáveres. Sus novelas, según él mismo explica, son más naturalistas y menos sangrientas, centradas en personas corrientes que, empujadas por las circunstancias, cruzan la línea y cometen un asesinato. No se busca glorificar al criminal ni provocar empatía absoluta, pero sí ofrecer claves para comprender a quien termina dando un paso que cambia su vida para siempre.

Del guion televisivo a la novela negra: un cambio de formato y de ritmo

Antes de consolidarse como novelista, Txemi Parra desarrolló una extensa carrera como guionista y actor. Estudió Derecho en la Universidad de Deusto, aunque nunca llegó a colegiarse, y pronto se movió hacia los escenarios y los platós. Durante más de quince años escribió para algunas de las series españolas más populares, como 7 Vidas, Aída, Los Serrano, El internado o Águila Roja, combinando esa labor con su faceta de monologuista y autor teatral.

Parra explica que la escritura ha sido siempre una constante en su vida, tanto en televisión como en teatro y cine. Sin embargo, la novela le permite algo que el guion no ofrece con la misma amplitud: un espacio más largo, más libre y también más solitario para contar historias. Mientras que en las series el trabajo suele estar muy escaletado, con una planificación minuciosa y equipos de varias cabezas pensando a la vez, en la literatura el proceso se vuelve más introspectivo.

En su forma de trabajar, Parra se fija especialmente en la idea de «enigma». Parte de un misterio central, de un final que persigue desde el principio y de un conjunto de personajes bien definidos. A partir de ahí, va construyendo la historia según avanza, dejando que las figuras se muevan por el tablero y que el suspense crezca de manera orgánica. El resultado es un tipo de thriller de intriga, donde también tienen cabida la psique de los personajes y, de forma puntual, la mente de los psicópatas.

Para el escritor, la gran recompensa de este esfuerzo llega cuando hay lectores esperando su siguiente libro. No es raro que, ya en plena lectura de sus novelas, muchos seguidores le escriban para compartir sus sospechas sobre quién es el asesino. Él mismo admite que rara vez aciertan, lo que refuerza esa búsqueda de sorprender sin romper la lógica interna del relato.

Trayectoria literaria: del humor negro al Pirineo oscense y regreso a Euskadi

Como autor de novela, Txemi Parra se estrenó en 2016 con Los muertos no comen yogures, una historia que mezclaba elementos de novela negra con un tono marcadamente humorístico. Con ella dejó claro que el crimen y la risa podían compartir página, siempre que se mantuviera cierto equilibrio entre la tensión y la ironía.

En 2023 dio un giro hacia un registro más oscuro con El eco de las sombras, el primer título de una serie de novela negra ambientada en el Pirineo oscense. En estas entregas, la trama gira en torno a la teniente de la Guardia Civil Gloria Maldonado y su compañero, el sargento Jaime Bermúdez, un tándem investigador que ancla la acción en paisajes de montaña alejados del tópico urbano asociado a la novela negra clásica.

Esta línea continuó en 2024 con Solo queda silencio, su primera novela en la editorial Grijalbo, donde consolidó ese escenario pirenaico y desarrolló aún más la psicología de sus personajes recurrentes. Ambas obras reforzaron su presencia en el género y le permitieron explorar temas como la violencia soterrada en comunidades aparentemente tranquilas o el peso de la memoria en lugares con un pasado complejo.

Con Un asunto de familia, Parra aparca de manera temporal esta saga del Pirineo oscense para regresar a un territorio vitalmente cercano: el País Vasco. El cambio de escenario no implica una ruptura con sus preocupaciones narrativas, sino una reubicación de esas mismas tensiones en un entorno que conoce muy bien. El caserío, la empresa familiar y las relaciones entre hermanos sustituyen, en esta ocasión, a los cuarteles y pueblos de montaña del Alto Aragón.

Hoy en día, el escritor reparte su tiempo entre Madrid, Bilbao y Milán, combinando sus proyectos teatrales y televisivos con la escritura de nuevas novelas. Ese ir y venir entre ciudades y geografías se refleja, en cierta medida, en la diversidad de escenarios que han ido poblando su obra, desde el humor negro más desenfadado hasta el thriller rural vasco.

La figura de Txemi Parra se consolida como una de las voces más reconocibles de la novela negra actual en lengua española, especialmente en lo que respecta a ese euskal noir que ha encontrado en el clima, el paisaje y la familia un terreno fértil para hablar de crimen, culpa y secretos que rara vez se quedan enterrados del todo.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

Kaguya-sama: Love is War tendrá una película final con final alternativo

Isaac

Kaguya-sama Love is War pelicula final

El fenómeno romántico Kaguya-sama: Love is War pondrá punto final a su anime con una película que funcionará como cierre definitivo de la adaptación televisiva. El proyecto, anunciado tras el especial de fin de año, llega con una particularidad importante: no adaptará los últimos arcos del manga, sino que apostará por una historia completamente nueva concebida como despedida del anime.

Esta decisión ha generado expectación y cierto desconcierto entre los seguidores, especialmente entre quienes conocen bien el material original. Muchos esperaban una cuarta temporada que completara los acontecimientos del manga, pero el equipo creativo, junto a su autor, ha optado por un largometraje independiente que se presenta como un final alternativo, «nuevo pero cargado de nostalgia».

Una película final con final alternativo escrito por Aka Akasaka

El anuncio oficial confirma que la película final de Kaguya-sama: Love is War contará con un guion original de Aka Akasaka, creador del manga. No se trata de una simple condensación del tramo final de la obra, sino de una nueva propuesta narrativa diseñada específicamente para el formato cinematográfico.

El propio Akasaka reveló que la idea de cerrar el anime con una película se tomó hace unos cuatro años, cuando la serie todavía se encontraba en pleno auge. Desde entonces, autor y staff han trabajado en paralelo a la serialización del manga para perfilar un final diferente, que no siga al pie de la letra lo publicado en papel pero que respete el espíritu de los personajes.

Según las declaraciones difundidas en el anuncio, la intención es ofrecer “el último Kaguya-sama” en clave animada, una obra que funcione tanto como carta de despedida para la audiencia del anime como complemento para quienes ya conocen el final del manga. Akasaka la describe como algo «nuevo, pero nostálgico», una historia que mira hacia atrás sin limitarse a reproducir escenas ya conocidas.

Esto implica que varios arcos y momentos importantes del manga nunca tendrán versión animada. La película no pretende cubrir esos huecos, sino proponer una ruta alternativa para Kaguya Shinomiya y Miyuki Shirogane en el tramo final de su historia, lo que convierte al largometraje en un ejercicio de “qué habría pasado si…” respaldado por el propio autor.

Pelicula final anime Kaguya-sama Love is War

Conexión directa con el especial Stairway to Adulthood

El proyecto cinematográfico se anunció justo después de la emisión del especial de televisión Kaguya-sama: Love is War – Stairway to Adulthood (Otona e no Kaidan), un episodio de unos 52 minutos que continúa los hechos vistos en la anterior película First Kiss wa Owaranai.

Ese especial, emitido en Japón a través de cadenas como TOKYO MX y BS11 y disponible en España y otros territorios en Crunchyroll, ya dio pistas de por dónde irían los tiros: saltos temporales y omisión de segmentos del manga para cuadrar el calendario de estrenos y situar a los protagonistas en un punto adecuado para el largometraje final.

La nueva película retomará la historia después de que Kaguya Shinomiya y Miyuki Shirogane comienzan formalmente su relación. Las informaciones adelantadas describen una primera escena íntima y calmada, con Kaguya hojeando un álbum de fotografías que recorre sus años en la Academia Shuchiin, un recurso pensado para combinar nostalgia y repaso emocional del camino recorrido.

De este modo, el especial Stairway to Adulthood funciona como puente narrativo hacia el largometraje, ajustando la cronología del anime para que el desenlace original encaje en una sola película. A cambio, el espectador se encuentra con lagunas respecto a la versión original en papel, lo que ha generado debate entre quienes priorizan la fidelidad al manga.

Final alternativo Kaguya-sama Love is War

Reparto, equipo creativo y música: regresa el núcleo de la serie

En el apartado técnico, la película mantiene la columna vertebral de la serie de televisión. El estudio A-1 Pictures volverá a encargarse de la animación, garantizando continuidad visual con las tres temporadas y los especiales anteriores.

La dirección correrá de nuevo a cargo de Mamoru Hatakeyama, responsable del peculiar tono entre comedia, drama y batalla psicológica que ha caracterizado al anime desde su estreno en 2019. Yuko Yahiro retomará el diseño de personajes, mientras que Kei Haneoka seguirá al frente de la composición musical, consolidando una identidad sonora ya muy reconocible para la comunidad fan.

También repiten las voces protagonistas: Aoi Koga como Kaguya y el resto del elenco habitual dan continuidad a un reparto que ha cimentado buena parte del éxito de la serie en Japón y fuera de él. En el terreno musical, el especial televisivo ya dejó caer algunas cartas que podrían enlazarse con la película.

El ending del especial, “Red and Blue”, interpretado por Aoi Koga, se concibió como una pieza que acompaña ese repaso al álbum de fotos que veremos en el largometraje, casi como si el espectador fuera pasando páginas junto a Kaguya. Paralelamente, Masayuki Suzuki, voz habitual de los openings de la franquicia, regresó con el tema principal “Abunai Kioku”, de nuevo con la colaboración de Koga, reforzando la sensación de “fiesta de despedida” para el anime.

De serie de culto a fenómeno multimedia: manga, anime y live action

Más allá de este final cinematográfico, Kaguya-sama: Love is War se ha convertido en una franquicia completa que abarca manga, anime, películas y adaptaciones de imagen real. La obra nació como manga de Aka Akasaka, primero en la revista Miracle Jump de Shueisha en 2015 y, poco después, en la Weekly Young Jump, donde permaneció hasta su conclusión en noviembre de 2022.

En total, la historia se recopiló en 28 tomos que narran la guerra psicológica y romántica entre Kaguya Shinomiya y Miyuki Shirogane, dos estudiantes brillantes y orgullosos del consejo escolar de la elitista Academia Shuchiin. En lugar de declararse, ambos optan por toda clase de estrategias y juegos mentales para obligar al otro a confesar primero, dando pie a una comedia romántica que mezcla sátira, drama adolescente y tensión emocional.

El manga ha sido reconocido con premios de prestigio, entre ellos el galardón a mejor obra general en los 65th Shogakukan Awards, y ha cimentado una base de lectores fieles tanto en Japón como a nivel internacional. La adaptación animada, estrenada en 2019, reforzó ese impacto con tres temporadas televisivas y el largometraje The First Kiss That Never Ends, estrenado primero en cines japoneses y posteriormente emitido en formato serie.

La popularidad de la marca también propició dos películas de imagen real, dirigidas por Hayato Kawai, con Kanna Hashimoto en el papel de Kaguya y Sho Hirano como Miyuki. Estas producciones trasladaron el “duelo amoroso” al terreno del live action, manteniendo el tono ligero, aunque con una puesta en escena más cercana al cine juvenil japonés tradicional.

Situación en España y Europa: dónde ver el anime y leer el manga

Para el público español y europeo, el acceso a Kaguya-sama: Love is War es relativamente sencillo, tanto en su versión manga como en su adaptación animada. En España, la editorial Ivrea ha publicado la obra al completo, con los 28 volúmenes disponibles en castellano, lo que permite leer la historia original desde el primer enfrentamiento estratégico hasta el desenlace canónico ideado por Akasaka.

En cuanto al anime, Crunchyroll ofrece en Europa las temporadas más recientes, incluyendo la tercera y la película The First Kiss That Never Ends emitida en formato de cuatro episodios. El reciente especial Stairway to Adulthood también ha ido llegando a la plataforma, como ocurrió con el regreso de Escaflowne al streaming español, de modo que los espectadores de la región pueden seguir casi al día los movimientos que conducen hacia la película final.

Esta disponibilidad ha contribuido a que Kaguya-sama se consolide como una de las comedias románticas de referencia para el público hispanohablante, compitiendo en popularidad con otros títulos de peso en el catálogo. La futura película, una vez se estrene en Japón, previsiblemente seguirá el camino habitual: pase por salas selectas o circuitos de festivales, y posterior llegada a plataformas, aunque por ahora no existe confirmación oficial para España o el resto de Europa.

Mientras tanto, quienes quieran conocer el final original de la historia cuentan con la edición de Ivrea como vía principal. El contraste entre el desenlace del manga y el cierre alternativo del anime será, precisamente, uno de los grandes puntos de interés cuando el largometraje vea la luz y empiecen las inevitables comparaciones entre ambos formatos.

Reacciones de los fans y debate sobre el modelo de película final

La confirmación de que el anime terminará con una película de historia original, distinta al manga, ha provocado reacciones divididas. Una parte del fandom recibe con buenos ojos la implicación directa de Aka Akasaka, al considerar que su participación garantiza coherencia con el carácter de los protagonistas y con los temas centrales de la obra.

Otra parte de los seguidores, especialmente quienes han leído los 28 tomos, muestra cierta frustración ante la ausencia de arcos muy queridos en el anime. La idea de que determinadas escenas clave nunca se verán animadas genera sensación de oportunidad perdida, y algunos lectores perciben la apuesta por el largometraje como una decisión más comercial que artística.

El caso de Kaguya-sama se enmarca, además, en una tendencia creciente en la industria del anime: culminar series exitosas en la gran pantalla. Títulos como Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba o el cierre anunciado de Haikyu!! mediante películas muestran un modelo que combina evento cinematográfico, mayor recaudación y fuerte impacto mediático, pero que no siempre convence a quienes prefieren el ritmo pausado de una temporada televisiva.

En foros y redes se repite una idea: el público que solo ve el anime vivirá un final diferente y potencialmente incompleto en términos de desarrollo argumental, aunque pueda resultar satisfactorio en lo emocional. Esa doble vía —final canónico en el manga y final alternativo en la película— convierte a Kaguya-sama en un ejemplo claro de cómo una misma franquicia puede ofrecer cierres distintos dependiendo del medio.

Con la fecha de estreno todavía por anunciar, el interés se mantiene alto tanto en Japón como en Europa. Fans del anime, lectores del manga y curiosos que se acercan a la serie por primera vez están pendientes de nuevos avances, mientras el equipo de producción trabaja en dar forma a una despedida que, al menos sobre el papel, aspira a ser tan ingeniosa y emotiva como las batallas psicológicas que hicieron famosa a esta comedia romántica.

Con el manga ya concluido, la emisión de un especial puente y la confirmación de una película original como cierre, Kaguya-sama: Love is War entra en su recta final consolidada como una de las historias románticas más influyentes del anime reciente. A la espera de conocer cuándo llegará este último capítulo a los cines y, después, a plataformas en España y Europa, la franquicia queda dividida entre un final escrito en papel y otro pensado para la gran pantalla, dos miradas distintas sobre la misma guerra del amor que han mantenido en vilo durante años a Kaguya y Miyuki.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

Miguel de Cervantes, entre nuevas lecturas, homenajes escénicos y museos vivos

Isaac

Retrato Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes vuelve a situarse en el centro del debate cultural gracias a una combinación de novedades editoriales, propuestas escénicas y programas museísticos que, desde distintos ángulos, revisan la figura del autor del Quijote. En España, y muy especialmente en Madrid, Valladolid y Alcalá de Henares, se suceden iniciativas que lo rescatan del mito plano para proponer un retrato más complejo, humano y cercano al lector y al espectador de hoy.

Este renovado interés se plasma en libros que mezclan archivo e imaginación, montajes teatrales que revisitan sus textos y proyectos de divulgación que convierten sus casas museo en espacios vivos. Todo ello contribuye a que Cervantes deje de ser únicamente el busto solemne de los manuales escolares y se convierta, otra vez, en un escritor del que todavía quedan muchas cosas por contar.

Por José Belló Aliaga

Una presentación en Madrid que reimagina las vidas de Cervantes

Imagen literaria de Miguel de Cervantes

En el Espacio del Grupo Editorial Sial Pigmalión, situado en la madrileña calle Huesca, se presentó recientemente el libro Las Vidas (im)posibles de Miguel de Cervantes, de Basilio Rodríguez Cañada. La obra propone un juego consciente con la biografía cervantina, explorando la frontera entre lo que sabemos, lo que intuimos y lo que la ficción puede completar allí donde el archivo calla.

El acto estuvo conducido por el dramaturgo, actor y director Daniel Miguelañez, responsable también del prólogo del volumen, quien destacó el carácter híbrido del libro, a medio camino entre la reflexión ensayística y la fabulación literaria. Junto al autor participaron el catedrático de la UNED Francisco Gutiérrez Carbajo, encargado del estudio introductorio, y la profesora universitaria y poeta Adelaida Porras-Medrano, conformando un panel que unía universidad, creación literaria y escena.

La presentación se completó con una lectura dramatizada a cargo de los actores Antonio Hernández Fimia, Alma Vidal, Ángel Solo y el propio Miguelañez, que pusieron voz a los pasajes del libro y reforzaron su dimensión teatral. Este dispositivo escénico subrayó la idea de que, alrededor de Cervantes, la realidad histórica y la invención artística se espejean continuamente.

El encuentro, concebido casi como una pequeña función, evidenció cómo la figura del autor del Quijote sigue siendo un territorio fértil para la experimentación formal, donde pueden convivir la crítica académica, el ensayo biográfico y la recreación ficcional sin que ninguna de esas vías anule a las demás.

Basilio Rodríguez Cañada: del oficio de editor a la exploración cervantina

Cervantes y la literatura española

El autor de Las Vidas (im)posibles de Miguel de Cervantes, Basilio Rodríguez Cañada, llega a este proyecto con una sólida trayectoria en el mundo del libro. Nacido en Navalvillar de Pela (Badajoz), es editor, poeta, profesor, articulista y gestor cultural, además de presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión, sello fundado en 1997 que ha publicado casi 2.200 títulos en España e Hispanoamérica.

A su labor editorial se suma una intensa dedicación a la docencia y a la difusión cultural: imparte cursos de comunicación, edición, técnicas de dirección y creación literaria, participa con frecuencia como conferenciante en instituciones nacionales e internacionales y forma parte de jurados de premios literarios de relieve. Esta combinación de práctica editorial y reflexión crítica le permite abordar la figura de Cervantes desde un conocimiento directo del ecosistema del libro.

Rodríguez Cañada ha publicado diecisiete poemarios y diversas antologías de su obra, reconocida con galardones internacionales y traducida a numerosas lenguas europeas y extraeuropeas. Su pertenencia a instituciones como la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, la Academia Norteamericana de Literatura Moderna Internacional o academias de la lengua en Colombia, Bolivia y México, refuerza una trayectoria marcada por el diálogo entre España, América y otros contextos culturales.

En este nuevo libro, toda esa experiencia se vuelca en una lectura creativa de la biografía cervantina, que no pretende competir con los estudios históricos, sino abrir un espacio complementario: el de las vidas posibles, soñadas o imaginadas de un escritor del que, paradójicamente, seguimos sabiendo menos de lo que cabría esperar para alguien de su talla literaria.

Las (im)posibles vidas de Cervantes: entre archivo y ficción

Obra y legado de Miguel de Cervantes

El punto de partida del libro de Rodríguez Cañada es una pregunta sencilla solo en apariencia: ¿cuántas vidas caben en el nombre Miguel de Cervantes? A partir de ahí, el autor propone un recorrido que superpone las vidas efectivamente documentadas, las que el propio Cervantes pudo soñar o fabular y las que los lectores y estudiosos han ido proyectando con el paso de los siglos.

Esta aproximación asume que, más allá de la dimensión estrictamente biográfica, Cervantes se ha convertido en un personaje literario en sí mismo, sometido a reescrituras constantes. La escasez de datos directos, de cartas personales o de testimonios de primera mano ha alimentado una cadena de conjeturas, biografías noveladas y reconstrucciones imaginarias que, en muchos casos, han contado tanto como los documentos.

Frente a la tentación de cerrar el relato, el libro se decanta por un juego de espejos: al repertorio de vidas posibles del propio Cervantes —las vividas, las olvidadas, las ficcionadas— se suman las que los lectores actuales pueden seguir imaginando. La figura del escritor se multiplica, se fragmenta y se reconstruye en cada nueva lectura, cuestionando la idea de una biografía única y definitiva.

En el prólogo, Daniel Miguelañez y, en un texto complementario, el cervantista José Manuel Lucía Megías, subrayan que el volumen invita a los lectores a participar activamente en esa exploración. No se trata de sustituir una versión «verdadera» por otra, sino de reconocer la convivencia entre rigor, intuición y fantasía en la forma en que nos acercamos a un clásico que, cuatro siglos después, sigue generando preguntas nuevas.

El Cervantes de los documentos: la mirada de Alfredo Alvar Ezquerra

En el otro extremo del espectro —pero dialogando de manera indirecta con esas vidas posibles— se sitúa el trabajo del historiador Alfredo Alvar Ezquerra, investigador del CSIC, que ha dedicado un minucioso estudio a la figura histórica de Cervantes a partir de los documentos conservados. Tras una primera biografía, Cervantes: genio y libertad, ha publicado el ensayo Cervantes: La verdad del hombre a través de sus documentos (La Esfera), donde reivindica el archivo como herramienta principal para «desnudar» al escritor de capas de leyenda.

Alvar Ezquerra trabaja con unos 330 documentos, que suman alrededor de 900 páginas y están disponibles en formato digital, y cuya lectura le permite desmontar varias de las imágenes más extendidas. Entre otras cosas, sostiene que no hubo un único Miguel de Cervantes en los papeles de la época, sino decenas de homónimos, lo que ha contribuido a confusiones posteriores, y que el escritor no fue hidalgo ni judeoconverso, sino un cristiano viejo cuyo padre intentó, sin éxito, acreditar una condición nobiliaria.

El historiador también cuestiona episodios que la tradición había dado por buenos, como la famosa pelea con el alarife Antonio de Segura antes del viaje a Italia, y sitúa en Argel el gran punto de inflexión vital del futuro autor del Quijote. Allí, como soldado cautivo tras Lepanto, se juega su vida en varios intentos de fuga, no reniega de su fe y cuenta con el apoyo de su madre, Leonor de Cortinas, que se ve obligada a presentar una falsa viudedad para suscitar ayudas y limosnas destinadas al rescate.

Del patrimonio del escritor, el propio Alvar reconoce que los datos son fragmentarios, en parte porque no se conserva su testamento, aunque se sabe que otorgó uno. Lo que sí parece claro es que Cervantes no fue tan pobre como se ha repetido a menudo, sino que logró moverse con cierta habilidad en los márgenes de la administración —como recaudador, agente fiscal y gestor de arbitrios—, aunque esa relativa estabilidad nunca se correspondió con el éxito literario en vida.

Con un tono a menudo irónico y escéptico, el autor se distancia de las biografías más novelesco‑románticas, muchas de ellas escritas desde el siglo XVIII en adelante, y propone un retrato más pedestre: un hombre de su tiempo, nacido en Alcalá de Henares en 1547, con ambición, contradicciones y frustraciones, que regresa a una España que no recompensa sus esfuerzos militares y que solo tarde —muy tarde— reconoce la importancia de su obra.

El escritor y su estilo: entre la vida real y la leyenda literaria

Las conclusiones de Alvar Ezquerra chocan, en ocasiones, con la imagen casi heroica que muchos lectores proyectan sobre Cervantes, pero encajan con la idea, defendida por críticos como Andrés Trapiello, de que el retrato del escritor es en buena medida una suma de ilusiones sucesivas. De hecho, incluso el supuesto retrato de Jáuregui sería, según esta línea de pensamiento, una ensoñación más que una estampa fidedigna.

En esa tensión entre realidad y mito, documentos y leyendas, se vuelve especialmente pertinente recordar que el propio Cervantes se expresaba casi siempre a través de su estilo, como señala la célebre frase del conde de Buffon —«el estilo es el hombre mismo»—, citada a propósito del autor del Quijote. La falta de confesiones personales o memorias explícitas contrasta con la enorme cantidad de pistas que dejan sus novelas, entremeses y prólogos sobre sus obsesiones, su humor y su manera de mirar el mundo.

Mientras el archivo nos devuelve la imagen de un individuo de medianías sociales, con problemas económicos intermitentes y oficios poco lucidos, la literatura revela a alguien capaz de construir un universo narrativo que ha configurado nuestra forma de entender la novela. La investigación documental y la imaginación literaria no se excluyen, sino que ofrecen dos formas complementarias de acercarse a una figura que sigue resistiéndose a los encasillamientos simples.

En ese equilibrio se mueven tanto el ensayo de Alvar Ezquerra como la propuesta ficcionalizada de Rodríguez Cañada: dos caminos distintos —uno pegado al legajo, otro entregado al juego de las posibilidades— que, sin embargo, comparten la voluntad de mirar a Cervantes como algo más que un icono intocable.

Cervantes en escena: la nueva puesta en escena de Numancia

La revitalización cervantina no se limita al terreno del libro. En Madrid, la obra Numancia, atribuida a Miguel de Cervantes, vuelve a los escenarios bajo la dirección de José Luis Alonso de Santos. El montaje, programado en los Teatros del Canal (Sala Verde), apuesta por resaltar la vigencia contemporánea de un texto que narra la resistencia de la ciudad celtíbera frente al asedio romano.

Con un elenco de una veintena de intérpretes encabezado por Arturo Querejeta y Pepa Pedroche, la propuesta enfatiza el carácter colectivo de la lucha y convierte la tragedia clásica en un grito contra la resignación, la humillación y las tiranías que imponen vidas sin dignidad. La historia de Numancia, tal y como la recrea Cervantes, se presenta así como un espejo incómodo de conflictos actuales en los que la defensa de la libertad y la cohesión social siguen estando en juego.

La representación subraya, además, el peso simbólico de un autor al que solemos asociar exclusivamente con el Quijote, pero que dejó también un repertorio teatral menos conocido y sin embargo cargado de intuiciones políticas y morales. Recuperar Numancia en un gran escenario madrileño significa devolver a la conversación cultural una faceta a menudo olvidada del escritor.

La implicación de medios y entidades culturales en la difusión del montaje —incluyendo sorteos de entradas entre suscriptores y programas especiales— demuestra que la figura de Cervantes funciona como punto de encuentro entre instituciones, público y creadores, capaz de atraer tanto a los habituales del teatro clásico como a espectadores que se acercan por primera vez a su obra dramática.

Valladolid: la Casa Museo como ventana a la vida cotidiana cervantina

Más allá de Madrid, la huella de Cervantes se hace especialmente visible en Valladolid, ciudad donde el escritor residió a comienzos del siglo XVII, coincidiendo con el traslado temporal de la corte de Felipe III. Entre 1604 y 1606 vivió en una casa hoy convertida en Casa Museo de Cervantes, espacio desde el que se explica tanto la biografía del autor como el contexto urbano y social del Siglo de Oro.

La vivienda, reconstruida y adaptada para la visita pública, recrea los ambientes de una familia acomodada de la época, con estancias como la cocina, el estrado, las alcobas o los espacios de trabajo. A través de ellas, los visitantes pueden hacerse una idea de la vida cotidiana del escritor en un momento clave de su carrera, cuando veía la luz la primera parte del Quijote y comenzaba a elaborar sus Novelas ejemplares.

Bajo la dirección de Pedro González, la Casa Museo no se limita a mostrar objetos, sino que plantea recorridos guiados que contextualizan la etapa vallisoletana de Cervantes dentro de la trama política y cultural de la Monarquía Hispánica. El museo se integra así en una red más amplia de espacios cervantinos en Castilla y León, que incluye yacimientos, rutas literarias y actividades educativas.

Estas iniciativas se combinan con una creciente conciencia sobre la necesidad de proteger el patrimonio histórico en la región. Operativos recientes de la Policía Nacional contra el expolio arqueológico en las provincias de León y Valladolid, que han permitido recuperar piezas de gran valor histórico, muestran hasta qué punto la conservación del pasado material es un asunto sensible, estrechamente ligado a la difusión rigurosa de figuras como Cervantes.

Ubicado en el lugar donde se ha identificado la antigua casa familiar del escritor, en pleno casco histórico complutense, el Museo Casa Natal de Cervantes ofrece así una puerta de entrada privilegiada al universo del autor, combinando reconstrucción histórica, divulgación y actividades participativas.

Alcalá de Henares y la Navidad cervantina: un museo que se abre al público

En el eje cervantino español no puede faltar Alcalá de Henares, ciudad natal del escritor y sede del Museo Casa Natal de Cervantes. La Comunidad de Madrid ha impulsado en este espacio un programa de visitas temáticas bajo el título Navidad en casa Cervantes, que invita a recrear las fiestas navideñas de los siglos XVI y XVII tal y como podrían haberse vivido en una casa de familia acomodada.

Las visitas, programadas entre el 11 de diciembre y el 8 de enero, recorren las distintas estancias del museo —botica, cocina, estrado de las damas, alcoba masculina— mientras se explican costumbres sociales, familiares y gastronómicas de aquellos días festivos. El objetivo es ofrecer una experiencia inmersiva que vaya más allá de la contemplación de objetos, situando al visitante en el centro del relato.

El programa se completa con animaciones teatrales dominicales, en las que un solo actor encarna diferentes personajes procedentes del Quijote y de las Novelas ejemplares. A través de pequeñas escenas y monólogos, se da a conocer la literatura cervantina de un modo accesible y lúdico, apto para públicos de todas las edades.

Paralelamente, el museo mantiene su programación habitual de conferencias, audiorutas teatralizadas y exposiciones temporales, como la muestra Ecos del arte del virreinato del Perú, realizada en colaboración con el Museo Pedro de Osma de Lima. Tanto la entrada como las actividades son gratuitas, lo que facilita que el espacio se consolide como un referente cultural para vecinos y visitantes, y refuerza la dimensión internacional de la obra cervantina.

Ubicado en el lugar donde se ha identificado la antigua casa familiar del escritor, en pleno casco histórico complutense, el Museo Casa Natal de Cervantes ofrece así una puerta de entrada privilegiada al universo del autor, combinando reconstrucción histórica, divulgación y actividades participativas.

Todo este conjunto de iniciativas —libros que revisan sus vidas posibles y documentadas, montajes teatrales que recuperan su obra dramática y casas museo que se abren a nuevas formas de visita— confirma que Miguel de Cervantes continúa siendo una figura en movimiento dentro del paisaje cultural español y europeo. Lejos de quedar fijado en un retrato único, el autor del Quijote se multiplica en lecturas cruzadas que oscilan entre el archivo y la imaginación, el escenario y la sala de exposiciones, invitando a lectores y espectadores a seguir interrogándolo desde el presente.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

Lola Maestre irrumpe en la narrativa con Historias de mi historia

Isaac

Lola Maestre debuta en la literatura

La periodista onubense Lola Maestre se estrena en solitario en el ámbito literario con el lanzamiento de Historias de mi historia, un libro de relatos que supone un giro significativo en una trayectoria marcada hasta ahora por la comunicación. La publicación llega de la mano de la editorial Cuadranta y se incorpora al panorama narrativo onubense con una propuesta intimista, centrada en el mundo emocional de sus personajes.

En esta primera incursión como autora única, Maestre apuesta por una narrativa breve, directa y muy cercana, que busca conectar con quienes leen a través de experiencias reconocibles y sentimientos compartidos. La obra se presenta como el resultado de una vocación literaria gestada durante más de dos décadas, que ahora cristaliza en forma de ocho historias breves entrelazadas.

Un debut literario marcado por las emociones

Historias de mi historia se compone de ocho relatos cortos, independientes pero conectados entre sí, que giran en torno al complejo universo de las emociones humanas. A través de escenas cotidianas, la autora se asoma a esa vida interior que muchas veces permanece oculta, pero que condiciona la forma en la que las personas se relacionan consigo mismas y con los demás.

En cada uno de los textos, se abordan sentimientos tan reconocibles como el amor, el miedo, la culpa, la desilusión o la alegría, siempre desde una mirada humana y sin artificios. Los personajes se mueven en entornos cercanos, fácilmente identificables para cualquier lector, lo que refuerza la sensación de que esas vivencias podrían pertenecer a cualquiera.

La autora recurre a una prosa ágil, sencilla y cargada de delicadeza, que favorece una lectura fluida pero, al mismo tiempo, invita a detenerse en los matices. No se trata de relatos grandilocuentes ni de grandes gestas; el foco está puesto en esos momentos pequeños del día a día donde se concentran decisiones, dudas, pérdidas y alegrías que dejan huella.

Maestre ha explicado en distintas intervenciones que este proyecto es para ella “un sueño cumplido” y una forma de llegar de otra manera al corazón del lector. Su intención, asegura, no es otra que provocar identificación o conmoción en quien se asome a sus páginas: si alguna persona se reconoce en uno de los personajes o se ve reflejada en una de las situaciones, considera cumplido su objetivo.

Esta primera obra en solitario llega después de que la periodista haya participado en otros títulos colectivos y proyectos vinculados a la escritura, por lo que no parte de cero en el oficio, aunque sí firma por primera vez un volumen completo bajo su único nombre.

La mirada de Vicente Rodríguez en el prólogo

El libro cuenta con el prólogo del escritor Vicente Rodríguez, que acompaña y contextualiza el debut narrativo de Maestre. En su texto introductorio, el autor subraya que una de las claves del volumen es la aparente sencillez con la que están contadas las historias.

Rodríguez advierte de que esa facilidad de lectura esconde un trabajo minucioso y artesano, fruto de alguien que conoce bien el oficio de escribir y que ha sabido construir cada relato desde la honestidad y el cuidado del detalle. Según el prologuista, la naturalidad de la prosa no debe engañar: detrás hay estructura, intención y una reflexión clara sobre los grandes asuntos que atraviesan la existencia.

En el prólogo también se destaca cómo los relatos consiguen tocar “los grandes temas que inquietan y consuelan al alma humana” sin necesidad de recurrir a discursos solemnes ni a tramas excesivamente complejas. El valor de la obra reside, apunta, en su capacidad para hacer que lo cotidiano resulte significativo y para dar voz a emociones que muchas veces se viven en silencio.

Esta lectura previa sirve como puerta de entrada al universo literario que propone Lola Maestre, orientando al lector sobre el tono y las intenciones del libro, pero sin condicionar en exceso la interpretación de las historias. El prólogo funciona, así, como una invitación a dejarse llevar por los relatos y a transitar sus páginas con la mente abierta.

Presentación en Corteconcepción: el pueblo como escenario y personaje

La obra se presentará oficialmente el 3 de enero, a las 17:30 horas, en el Centro Social de Corteconcepción, un municipio de la provincia de Huelva muy ligado a la biografía y a la sensibilidad de la autora. El acto estará conducido por el historiador Juan Rodríguez y contará también con la presencia de Vicente Rodríguez, prologuista del libro.

La elección de este enclave no responde únicamente a una cuestión logística. Para Maestre, el pueblo —como espacio de pertenencia, hogar y refugio— tiene un peso simbólico muy fuerte en la obra. De hecho, ha explicado que la idea de pueblo funciona casi como un personaje más en algunos relatos, configurando un paisaje emocional y físico que influye en el modo de sentir y de relacionarse de los protagonistas.

Presentar el libro en Corteconcepción supone, por tanto, un gesto de coherencia entre el contenido de la obra y su puesta de largo. El Centro Social se convierte en un punto de encuentro entre lecturas íntimas y vida comunitaria, en línea con ese hilo que recorre los relatos: la tensión constante entre lo que cada persona vive por dentro y el entorno que la rodea.

Durante el evento, está previsto que se hable del proceso de creación del libro, de la evolución profesional de la autora y del modo en que su experiencia periodística ha influido en su manera de narrar. También se abrirá un espacio para que el público pueda formular preguntas y compartir impresiones sobre la lectura.

La presencia del historiador Juan Rodríguez añade, además, una mirada contextual e interpretativa sobre la importancia del territorio y de la memoria colectiva en los relatos de Maestre, reforzando ese vínculo entre la literatura y los lugares que la inspiran.

De Valverde del Camino a la narrativa breve

Lola Maestre nació en Valverde del Camino (Huelva) en 1977 y se formó como periodista en la Universidad de Sevilla. Desde entonces, ha acumulado más de 25 años de trayectoria profesional en diferentes ámbitos de la comunicación, tanto en medios como en instituciones.

A lo largo de estas décadas, ha trabajado en prensa escrita, radio, televisión, revistas especializadas y gabinetes de comunicación, lo que le ha permitido conocer el oficio desde múltiples ángulos y desarrollar una especial sensibilidad hacia las historias humanas que se esconden tras la actualidad.

Su vinculación con Valverde del Camino y con Corteconcepción, pueblo de su familia materna, se mantiene muy viva y permea de algún modo los escenarios y atmósferas de la obra. Sin nombrarlos siempre de forma explícita, esos territorios y su forma de entender la vida laten de fondo en muchos de los pasajes.

Con Historias de mi historia, Maestre canaliza esa experiencia acumulada en el periodismo hacia un formato más introspectivo, donde el ritmo ya no lo marcan la actualidad ni la inmediatez, sino la profundidad con la que se exploran las emociones y los vínculos. La observación, herramienta fundamental para cualquier periodista, se convierte aquí en un recurso al servicio de la ficción.

Tras su participación previa en obras colectivas, esta publicación marca su entrada oficial en el panorama de la narrativa breve en España, consolidando una voz que se mueve cómoda en el registro cercano, coloquial por momentos, pero sin renunciar al cuidado del lenguaje y a la reflexión sobre aquello que nos conforma como personas.

Con este debut, Historias de mi historia sitúa a Lola Maestre como una nueva voz de la narrativa emocional, capaz de trasladar su oficio periodístico al terreno de la ficción sin perder naturalidad ni cercanía. El libro se presenta como una invitación a mirar hacia dentro a partir de escenas aparentemente sencillas, en las que el amor, el miedo, la culpa, la alegría y la desilusión se cruzan con paisajes reconocibles de la provincia de Huelva y con la huella del pueblo como lugar de referencia vital.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

Santiago Elso Torralba recibe el IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique

Isaac

Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique

El poeta y psicólogo navarro Santiago Elso Torralba ha sido distinguido con el IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique gracias a su poemario La taberna de Shiduri, en una cita literaria que refuerza el peso de Palencia y de Paredes de Nava en el mapa poético en lengua castellana. La obra, elegida entre originales remitidos desde distintos países, se ha impuesto por su hondura temática y su particular diálogo con la tradición manriqueña.

El reconocimiento se entregó en el salón de actos del Palacio Provincial de Palencia, en un acto institucional que reunió a responsables políticos, figuras del mundo de la cultura y miembros del jurado. Con este fallo, el autor pamplonés ve cómo su cuarto libro de poemas se incorpora al catálogo de una de las colecciones de referencia de la lírica actual, mientras el premio consolida su vocación de escaparate internacional de la poesía contemporánea.

Un acto solemne en el Palacio Provincial de Palencia

La ceremonia de entrega del galardón, organizada de forma conjunta por la Diputación de Palencia y el Ayuntamiento de Paredes de Nava, convirtió el Palacio Provincial en epicentro literario. La presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, y el alcalde de Paredes de Nava, Luis Calderón, fueron los encargados de hacer entrega del premio al escritor navarro ante un auditorio en el que se dieron cita representantes institucionales y agentes culturales de la provincia.

Durante el acto, Armisén subrayó “la gran calidad” del poemario y su capacidad para urdir una historia en la que un personaje se lanza a la búsqueda de la inmortalidad, un motivo que entronca con la gran tradición de la poesía meditativa sobre el tiempo y la muerte. La presidenta incidió en que se trata de una obra que invita a pensar en el carpe diem, en la fugacidad de la existencia y en la aceptación del final de la vida.

Por su parte, el jurado —entre cuyos integrantes figuraba el escritor y académico Luis Alberto de Cuenca— puso el acento en la dimensión mítica de La taberna de Shiduri, inspirada en una epopeya mesopotámica. Según destacó De Cuenca, el libro narra la peripecia de un personaje que persigue la planta de la inmortalidad en los límites del mundo, en una especie de viaje poético que dialoga con la percepción de la vida y la muerte tan presente en las célebres coplas de Jorge Manrique.

En sus palabras de agradecimiento, Elso Torralba se mostró visiblemente conmovido por la acogida recibida en la tierra natal del poeta prerrenacentista. Reconoció sentirse “abrumado por la calidez del recibimiento” y evocó la jornada vivida en Paredes de Nava, donde tuvo ocasión de encontrarse con los lectores y de leer sus versos en un acto que, según relató, congregó a un público inusualmente numeroso para una cita poética.

El poeta recordó también el momento en que recibió la llamada telefónica en la que se le comunicó el fallo del jurado. Tal y como contó, estaba trabajando cuando la presidenta de la Diputación le informó de la noticia, y tardó unos instantes en asumir que su manuscrito era el ganador de uno de los premios de poesía más destacados del panorama en español.

Dotación del premio y papel de la editorial Menoscuarto

El IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique está dotado con 6.000 euros, un diploma acreditativo y la publicación del libro en la colección Cálamo Poesía de la editorial palentina Menoscuarto. Esta combinación de apoyo económico y difusión editorial ha convertido el certamen en una plataforma relevante para la promoción de nuevas voces y trayectorias ya consolidadas de la lírica contemporánea.

La Diputación de Palencia y el Ayuntamiento de Paredes de Nava mantienen desde la primera edición una colaboración estable con el editor José Ángel Zapatero, responsable de la publicación de las obras ganadoras. A través de esta alianza, la colección Cálamo Poesía ha ido incorporando los libros reconocidos cada año, configurando un catálogo que refleja la diversidad de estilos, generaciones y procedencias geográficas de los autores premiados.

En esta novena convocatoria, el jurado examinó un total de 176 originales procedentes de distintos países, remitidos desde lugares muy diversos, lo que confirma la proyección internacional del galardón. Desde los inicios del certamen se han recibido, según destacó Armisén, más de un millar de manuscritos, lo que indica el interés continuado que despierta entre los poetas de habla hispana.

La propia presidenta puso de relieve la doble finalidad del premio: por un lado, estimular la creación poética actual en lengua castellana y, por otro, mantener viva la memoria de Jorge Manrique en su entorno de origen. El reconocimiento a autores contemporáneos se concibe así como una forma de diálogo continuo entre la tradición y las nuevas escrituras, con el poeta palentino como figura tutelar.

En la sesión en la que se dio a conocer el fallo, celebrada en el salón de actos del Ayuntamiento de Paredes de Nava, participaron también la diputada de Cultura, Carolina Valbuena, el coordinador del Área de Cultura, José Luis Campo, y representantes de la administración local y provincial. La reunión contó además con la presencia de la jefa del servicio de Cultura de la Diputación, Teresa Pescador, y de la secretaria de la institución provincial, Virginia Losa Muñiz, lo que evidencia el respaldo institucional al certamen.

Un jurado con nombres de referencia en la poesía en español

El jurado de esta edición reunió a figuras ampliamente reconocidas en el ámbito literario, lo que refuerza el prestigio del premio. Entre sus miembros figuraban el propio Luis Alberto de Cuenca, Carlos Fernández Aganzo y César Augusto Ayuso Picado, además de poetas que en años anteriores fueron distinguidos con el mismo galardón, como José Ángel Losada Gahete o Sergio García Zamora.

A ellos se sumó la diputada de Cultura, Carolina Valbuena, que participó activamente en la deliberación, y representantes del Ayuntamiento de Paredes de Nava y de la Diputación, como el teniente de alcalde Yolanda Díez. El representante de Ediciones Cálamo, José Ángel Zapatero, también estuvo presente en el proceso, aportando la perspectiva editorial de quienes, posteriormente, se encargarán de llevar el libro a librerías y lectores.

Los integrantes del jurado destacaron tanto la coherencia interna del poemario como su apuesta por una poesía que combina relato, mito y reflexión filosófica. La figura de Shiduri, vinculada a la tradición de las epopeyas mesopotámicas, funciona como hilo conductor para una exploración del deseo de trascendencia humana, el límite de la vida y la conciencia del tiempo que se agota.

El premio, según subrayaron los responsables culturales presentes en la entrega, se ha consolidado como uno de los referentes de la lírica en español, capaz de atraer cada año a cientos de manuscritos y de situar a Palencia y a Paredes de Nava en circuitos literarios más amplios. La participación de autores procedentes de numerosos países contribuye a proyectar la memoria de Jorge Manrique más allá del ámbito local y regional.

Este enfoque, que combina prestigio literario e impulso territorial, ha convertido al Premio Jorge Manrique en una herramienta de política cultural que articula patrimonio, creación contemporánea y proyección exterior. Para muchos de los poetas que resultan finalistas o ganadores, el fallo supone una oportunidad de ampliar su presencia en editoriales y medios de comunicación especializados.

La trayectoria de Santiago Elso Torralba

Nacido en Pamplona en 1965, Santiago Elso Torralba es licenciado en Psicología y poeta. Aunque él mismo se define como un autor de producción no muy abundante, su nombre figura desde hace años en el panorama poético español gracias a una obra sólida y a una serie de premios literarios de relevancia.

Su primer libro, Descripción de cuadros para Guillermo (Eunate, 2012), es un volumen de écfrasis dedicado a su hijo que combina la reflexión sobre el arte pictórico con una mirada íntima y familiar. Más adelante publicó Nadie sabe cómo has llegado hasta aquí (Zerokotan, 2022), donde profundiza en la identidad, la memoria y el desconcierto ante el propio recorrido vital. En 2025 ve la luz Trasalumbramientos (Cántico), un título que señala su interés por la iluminación súbita, lo visionario y las zonas de sombra del lenguaje.

Además de estos libros en solitario, Elso Torralba es coautor del volumen Sotto voce, fruto del trabajo colectivo en el “Taller de Escritura Santiago Elso”, publicado en 2018. En el ámbito asociativo y cultural, ha sido vocal de Literatura y Lingüística en el Ateneo Navarro y coordinador del Grupo de Poesía Ángel Urrutia, lo que pone de manifiesto su implicación en la dinamización de la vida literaria en su entorno.

A lo largo de su carrera, el poeta ha reunido un notable palmarés. Entre otros reconocimientos, ganó el III Premio de Poesía Amigos de La Herradura (Almuñécar, Granada, 2008), el XXVII Premio de poesía Fray Luis de León (Diputación de Ávila y Ayuntamiento de Madrigal de las Altas Torres, 2017), el II Certamen Internacional de Poesía del Ayuntamiento de Peñamellera Baja (Asturias, 2017) y el XXXIII Premio de poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina” en 2024.

Actualmente, forma parte del consejo de redacción de la revista Río Arga, una publicación de referencia en el ámbito poético. Desde esa posición, participa en la selección y difusión de nuevas voces, contribuyendo a tejer vínculos entre autores consagrados y generaciones emergentes. El Premio Jorge Manrique se suma así a una trayectoria en la que la escritura, la reflexión y la acción cultural se dan la mano.

La taberna de Shiduri: mito, viaje y reflexión sobre la muerte

El poemario La taberna de Shiduri se articula en torno a una figura tomada de la tradición mesopotámica, lo que le otorga un marcado carácter simbólico y narrativo. La tabernera Shiduri se convierte en testigo y guía de un personaje que persigue la inmortalidad, un motivo que sirve de punto de partida para abordar el deseo humano de trascender el paso del tiempo.

El jurado ha subrayado que la obra dialoga estrechamente con la concepción de la vida y la muerte presente en la poesía de Jorge Manrique. El viaje hacia la planta de la inmortalidad remite, en clave mítica, a la conciencia de la finitud que atraviesa las Coplas por la muerte de su padre. A través de esta relectura desde otras culturas y geografías, el libro enlaza la tradición clásica con preocupaciones plenamente contemporáneas.

Según se remarcó durante la entrega del premio, el poemario invita a una reflexión serena sobre el carpe diem, la necesidad de aprovechar el tiempo mientras la vida transcurre y la aceptación de que toda existencia está marcada por un final inevitable. Esta mirada, lejos de ser únicamente elegíaca, se combina con momentos de celebración, ironía y una cierta distancia crítica.

La obra se inscribe así en una línea de poesía que combina el componente narrativo con imágenes de gran intensidad, sin renunciar a un lenguaje cuidado y exigente. La mezcla de referencias culturales antiguas y resonancias actuales ofrece al lector una experiencia de lectura que va más allá del mero relato mítico, situándolo ante preguntas fundamentales sobre el sentido del tiempo, la memoria y la pérdida.

El reconocimiento obtenido en Palencia confirma la capacidad de La taberna de Shiduri para conectar con públicos diversos, desde lectores habituales de poesía hasta quienes se aproximan por primera vez al género. El premio, unido a la publicación en una colección de alcance nacional, contribuye a que el libro circule por librerías, bibliotecas y clubes de lectura de toda España y de otros países de Europa interesados en la poesía en castellano.

Un galardón para mantener viva la memoria de Jorge Manrique

El Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique nació con el objetivo de rendir homenaje al poeta prerrenacentista palentino, autor de las célebres Coplas a la muerte de su padre, y de fomentar la creación lírica en castellano. Su convocatoria conjunta por parte de la Diputación de Palencia y el Ayuntamiento de Paredes de Nava subraya la voluntad de ambas instituciones de vincular la memoria literaria con la dinamización cultural del territorio.

Desde su primera edición, el certamen ha ido sumando nombres que hoy se han consolidado en el panorama poético. Mercedes Carrión Masip inauguró el palmarés en 2017, a la que siguieron Alejandro Martín Navarro (2018), Sergio García Zamora (2019), Miguel Martínez López (2020), Reinaldo Jiménez (2021), Pedro Flores del Rosario (2022), Sandro Luna (2023) y José Ángel Losada Gahete (2024). Todos ellos han visto sus obras publicadas en la colección Cálamo Poesía.

Con la incorporación de Santiago Elso Torralba, el listado de galardonados dibuja un mapa plural de estilos, generaciones y procedencias, en el que conviven autores españoles de distintas regiones y poetas de otros países. Esta diversidad refuerza la idea del premio como espacio de encuentro y cruce de miradas, más allá de las fronteras geográficas.

Las actividades en torno al certamen no se limitan al momento de la entrega del premio. Jornadas, lecturas y presentaciones en Paredes de Nava y en Palencia capital contribuyen a acercar la poesía a la ciudadanía y a integrar la figura de Jorge Manrique en la vida cultural cotidiana. De este modo, el galardón actúa como puente entre el patrimonio literario histórico y la creación viva del presente.

En un contexto en el que la poesía convive con múltiples formatos y soportes, la apuesta por un premio de estas características mantiene abierta la posibilidad de que los versos sigan circulando en libros impresos, recitales y encuentros, sin perder su vínculo con la tradición de la que proceden. El nombre de Jorge Manrique continúa así asociado a nuevas voces que reinterpretan, a su manera, las grandes preguntas que ya formulara el poeta palentino.

Lo ocurrido en el Palacio Provincial de Palencia con la entrega del IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique a Santiago Elso Torralba y a su poemario La taberna de Shiduri refleja cómo un galardón nacido para honrar a un clásico puede convertirse en motor de la poesía contemporánea en castellano: instituciones comprometidas, un jurado de prestigio, una editorial cuidadosa y un autor que suma una obra exigente pero cercana al lector tejen, en conjunto, una cita literaria que conecta la memoria de Jorge Manrique con las inquietudes y búsquedas poéticas del presente.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

Homenaje al 90 aniversario de Seis poemas galegos de Lorca en Santiago

Isaac

Aniversario Seis poemas galegos

El 90 aniversario de la impresión de «Seis poemas galegos«, la única obra que Federico García Lorca publicó en una lengua distinta al castellano, se ha convertido en el eje de un emotivo homenaje en Santiago de Compostela. La ciudad ha querido subrayar no solo la relevancia literaria del poemario, sino también su peso simbólico en la historia cultural y lingüística de Galicia.

En un acto promovido por el Ayuntamiento de Santiago y Alvarellos Editora, instituciones, mundo editorial y ciudadanía se reunieron para recordar la fecha en la que, según el colofón de la edición original, se dio por concluida la impresión del volumen: el 27 de diciembre de 1935. La conmemoración ha servido para rescatar el contexto en el que nació el libro y la colaboración entre Lorca y el editor gallego Ánxel Casal.

Un homenaje en el corazón histórico de Santiago

El acto central tuvo lugar en la rúa do Vilar, número 15, en pleno casco histórico de Santiago de Compostela, el mismo punto en el que se imprimió por primera vez «Seis poemas galegos». El espacio fue en su día sede de la Editorial Nós, fundada por Ánxel Casal, y reabrió de forma excepcional para albergar esta celebración, devolviendo durante unas horas al lugar su antigua función de foco cultural.

Según explicó Alvarellos Editora, la actual propietaria del local, sobrina de quien lo alquiló a Casal en 1933, cedió el inmueble de manera generosa para este aniversario, lo que permitió recrear de algún modo el ambiente en el que se gestó la primera impresión del libro. Para muchas de las personas asistentes, entrar en ese espacio supuso una especie de viaje en el tiempo a los años treinta gallegos.

La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, participó en el acto junto al editor Henrique Alvarellos, responsable de una reedición de «Seis poemas galegos» publicada en 2018. Ambos intervinieron para poner en valor la significación literaria, histórica y política del poemario dentro de la trayectoria de Lorca y del proyecto cultural gallego de la época.

La conmemoración contó también con acompañamiento musical a cargo de Uxía Senlle y Pablo Novoa, que aportaron una dimensión más íntima a la cita. Las piezas escogidas contribuyeron a subrayar el vínculo afectivo entre la obra de Lorca y la sensibilidad gallega, reforzando la idea de diálogo entre culturas que atraviesa todo el proyecto de «Seis poemas galegos».

Lorca, Casal y la revitalización de la lengua gallega

En sus palabras, Sanmartín reivindicó el trabajo conjunto de Federico García Lorca y Ánxel Casal como una pieza clave en la revitalización de la lengua gallega durante los años previos a la Guerra Civil. Según la regidora, ambos formaban parte de un sector vanguardista de la sociedad, la generación del 27 que apostaba por dar más visibilidad a las lenguas propias del Estado y por ensanchar el espacio cultural más allá del castellano.

La alcaldesa recordó que Lorca viajó en cuatro ocasiones a Galicia, siendo la primera de ellas en 1916, cuando apenas tenía 18 años y todavía se dedicaba principalmente al piano. Aquella primera estancia, y las que vinieron después, le dejaron una profunda huella emocional y creativa, hasta el punto de que terminó escribiendo un libro completo en gallego, algo excepcional en su producción.

El poemario, según subrayó Sanmartín, refleja con claridad la influencia de Rosalía de Castro, figura esencial de la literatura gallega. La presencia de ecos rosalianos en la obra de Lorca se interpreta como muestra del respeto con el que el granadino se acercó a una tradición literaria ajena, que asumió desde el conocimiento y la admiración.

El hecho de que «Seis poemas galegos» constituya el único libro de Lorca escrito en una lengua distinta al castellano lo convierte en una pieza singular dentro de su legado. Para la alcaldesa, este gesto testimonia una clara apuesta por la permeabilidad entre idiomas y por la diversidad cultural dentro de España, en un momento histórico en el que estas cuestiones adquirían un fuerte contenido político y simbólico.

Un ejemplo de inmersión cultural y compromiso social

Durante el acto, Sanmartín definió el libro como un ejemplo especialmente valioso de «inmersión cultural». A su juicio, la obra demuestra la capacidad de un creador para adentrarse en una cultura inicialmente ajena y hacerla suya mediante la escritura, siempre desde el respeto, el estudio y el afecto por la lengua y la gente que la habla.

La alcaldesa quiso extender ese reconocimiento también a la figura de Ánxel Casal como editor, recordando que su objetivo era que cada vez hubiera más libros en gallego y mayor prestigio para el idioma. En ese contexto, cada nueva publicación se vivía como una pequeña conquista compartida, casi como una fiesta colectiva en favor de la lengua.

Sanmartín estableció además un paralelismo entre la actitud de Lorca y la de las Irmandades da Fala, especialmente en la defensa del teatro como género de transformación social. Recordó que el poeta y dramaturgo llevó a Santiago su compañía universitaria La Barraca en 1932, con una representación en la Praza da Quintana, donde acercó el teatro clásico a sectores populares que normalmente no tenían acceso a esas obras.

En palabras de la regidora, aquella experiencia escénica ejemplifica la convicción de Lorca de que la cultura debía llegar a todas las capas sociales como herramienta de progreso. Esa visión entronca con muchas ideas del galleguismo de la época, que veía en la educación, el libro y el teatro instrumentos fundamentales para modernizar el país.

Memoria, represión y legado en la ciudad

El recuerdo del 90 aniversario de «Seis poemas galegos» también dejó espacio para la memoria histórica y la reflexión sobre la represión. Sanmartín mencionó la muerte violenta tanto de Federico García Lorca como de Ánxel Casal tras el golpe de Estado de 1936, subrayando el impacto duradero que estos asesinatos tuvieron en la sociedad gallega y española.

La alcaldesa enmarcó estas muertes dentro de la represión derivada del levantamiento militar de 1936, que dejó una huella profunda durante la Guerra Civil y la posterior dictadura. A su juicio, recordar el poemario implica también reconocer a quienes arriesgaron y perdieron la vida por defender proyectos culturales y políticos abiertos, plurales y democráticos.

En la propia ciudad de Santiago, una estatua de Lorca en el paseo de la Alameda evoca la estrecha relación del poeta con Galicia. Junto a ese monumento, se celebra cada año un homenaje en su memoria, que se suma ahora a esta conmemoración específica del libro en gallego, reforzando la presencia de su figura en el imaginario colectivo compostelano.

Esta combinación de acto institucional, memoria literaria y recuerdo de la represión situó el aniversario más allá de una simple efeméride editorial. Para muchos asistentes, la cita sirvió también para repensar el papel que la literatura y la edición tuvieron —y siguen teniendo— en la construcción de una sociedad más abierta y respetuosa con sus diversas lenguas.

El 90 aniversario de «Seis poemas galegos» se ha convertido así, en Santiago de Compostela, en una ocasión para redescubrir la alianza entre Lorca y Galicia, poner en valor el trabajo de Ánxel Casal y de la Editorial Nós, y recordar cómo un libro en gallego nacido de la mano de un poeta andaluz puede simbolizar, todavía hoy, la fuerza de los intercambios culturales y la vigencia de la diversidad lingüística en España.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

Libros que Importan en Zaragoza: el amigo invisible literario que llena de lecturas la plaza del Pilar

Isaac

Libros que Importan en Zaragoza

La plaza del Pilar vuelve a convertirse estos días en un punto de encuentro para quienes viven los libros con especial intensidad. “Libros que Importan” regresa a Zaragoza con una nueva edición de su intercambio literario, un amigo invisible hecho de lecturas, dedicatorias y regalos envueltos en papel que ya forma parte del paisaje navideño de la ciudad.

Durante varios días, lectores de todas las edades se acercan a la caseta instalada junto al Belén del mercado navideño para entregar un ejemplar significativo y recibir otro a cambio. La mecánica es sencilla, pero el componente emocional tiene mucho peso: cada libro viaja acompañado de unas líneas manuscritas en las primeras páginas, donde se explican los motivos por los que esa obra ha sido importante.

Qué es “Libros que Importan” y por qué se ha hecho hueco en la Navidad zaragozana

“Libros que Importan” es un proyecto de animación a la lectura impulsado por la asociación Atrapavientos, con el respaldo del Ayuntamiento de Zaragoza, las Bibliotecas Públicas Municipales y el Ministerio de Cultura. Nació en diciembre de 2016 y, desde entonces, se ha consolidado como uno de los actos culturales más reconocibles del mercado navideño de la plaza del Pilar.

La propuesta se articula como un gran intercambio de libros en formato amigo invisible literario. Cada participante aporta un título que para él o ella tiene un valor especial, escribe una dedicatoria dirigida a una persona desconocida y lo entrega envuelto en la caseta de la actividad. A cambio, recibe otro libro que alguien ha escogido y dedicado con el mismo cuidado.

Según los datos aportados por Atrapavientos, el proyecto ha registrado ya cerca de 16.000 intercambios de ejemplares desde su puesta en marcha. Solo en la capital aragonesa, la última edición contabilizó alrededor de 1.300 libros entregados y recogidos, con una participación que ronda el 70 % de mujeres y una presencia creciente de familias completas que se acercan con varias generaciones a la vez.

Esta iniciativa no se limita a Zaragoza: “Libros que Importan” se ha celebrado en más de veinte localidades de España y del extranjero, entre ellas Ciudad de México, Estocolmo, Utrecht, Bilbao, Pedrola, Huesca o Riofrío de Aliste. Aun así, la plaza del Pilar sigue siendo uno de sus escenarios más emblemáticos y el lugar donde el proyecto se ha convertido, en palabras de sus responsables, en un auténtico clásico navideño.

El impacto no se mide solo en cifras. Para la organización y para quienes participan año tras año, la clave está en ese momento en el que se abre un libro y se descubre la dedicatoria de alguien a quien no se conoce. Esa mezcla de curiosidad, sorpresa y cercanía es la que ha hecho que muchos lectores repitan edición tras edición.

Intercambio de libros en Zaragoza

Fechas, lugar y horarios de Libros que Importan en Zaragoza

La nueva edición de Libros que Importan en Zaragoza se celebra del 26 al 30 de diciembre en pleno centro de la ciudad. La caseta se sitúa en la plaza del Pilar, junto a la salida del Belén del mercado navideño, un punto de paso constante para vecinos y visitantes.

El funcionamiento se mantiene estable respecto a años anteriores. Durante varios días, la caseta abre en horario de mañana y tarde, habitualmente de 11:00 a 15:00 y de 16:30 a 21:00 horas, permitiendo que tanto quienes se acercan por la mañana como quienes pasean al caer la noche puedan participar sin prisas.

La inauguración suele coincidir con uno de los primeros días fuertes del mercado de Navidad. Desde la apertura de la caseta se forman pequeñas colas de personas con sus libros envueltos bajo el brazo, ansiosas por saber qué título les tocará este año. Hay participantes veteranos que repiten desde hace varias ediciones y otros que se asoman por primera vez, animados por amigos, familiares o por la curiosidad que genera ver a tanta gente intercambiando paquetes.

El Ayuntamiento de Zaragoza respalda la propuesta desde sus inicios y, a través del área de Cultura y de la red de bibliotecas municipales, aprovecha estos días para acercar la vida de las 27 bibliotecas de la ciudad al público que pasa por la plaza del Pilar. Además de fomentar la lectura, se busca que el público conozca otros recursos y actividades que se desarrollan a lo largo del año.

Responsables institucionales, gestores culturales y representantes del sector del libro suelen pasar por la caseta durante estos días. Figuras como la consejera de Cultura o el director general de Cultura de la DGA han participado llevando sus propios ejemplares, en ocasiones vinculados al patrimonio aragonés, como libros sobre el monasterio de Sigena o publicaciones relacionadas con barrios de la ciudad como San José.

Caseta de Libros que Importan

Cómo participar paso a paso en el amigo invisible literario

Tomar parte en Libros que Importan Zaragoza es sencillo, pero conviene seguir bien los pasos para que el intercambio funcione y todo el mundo pueda disfrutar de la experiencia sin contratiempos.

Lo primero es elegir el libro que se va a entregar. No se trata de deshacerse de cualquier ejemplar que sobre en casa, sino de pensar en una obra que haya significado algo: una novela que marcó una etapa, un ensayo que hizo cambiar de opinión, un álbum ilustrado que se ha leído en voz alta muchas veces o un poemario al que se vuelve con frecuencia. Puede ser un libro propio, uno nuevo o incluso uno de segunda mano, siempre que tenga un sentido real para quien lo regala.

El segundo paso es escribir una dedicatoria en una de las primeras páginas. En ese texto se cuenta a la persona desconocida que lo recibirá por qué se ha elegido ese título, qué ha supuesto en la vida de quien lo entrega o en qué momento lo leyó. Esas líneas, que en muchos casos acaban siendo pequeñas historias personales, son el corazón del proyecto.

A continuación, es necesario rellenar el formulario de inscripción online en la web de la iniciativa. Al completar el registro se genera un código que llega por correo electrónico y que se pedirá al entregar el libro en la caseta. Durante este proceso, la plataforma ofrece la opción de adjuntar una fotografía de la dedicatoria, lo que permite participar en el concurso de mejores textos.

Una vez inscrito, toca preparar el paquete. El libro debe ir envuelto como si fuera un regalo navideño, poniendo especial cuidado en la presentación. Con el ejemplar ya preparado, el código en el correo y la dedicatoria escrita, solo queda acercarse a la caseta de la plaza del Pilar en los días y horarios establecidos. Allí, el equipo de Atrapavientos recibe el libro, comprueba la inscripción y entrega al participante otro paquete al azar, elegido de entre los aportados por el resto de personas.

El resultado es una especie de amigo invisible colectivo: nadie sabe quién recibirá su libro ni de quién viene el que se lleva a casa, pero todos comparten la misma voluntad de regalar una lectura que ha sido importante en algún momento de sus vidas.

Participantes en Libros que Importan

La importancia de la dedicatoria y el premio Matildas y Bastianes

Si hay un elemento que distingue a Libros que Importan de otros intercambios de libros, es la dedicatoria obligatoria que debe acompañar a cada ejemplar. No vale con entregar el libro sin más: el sentido del proyecto está en contar por qué ese título importa y en dirigirse de forma directa a la persona que lo recibirá.

La organización insiste en que “los motivos importan”. Esas palabras escritas en las primeras páginas son las que crean un vínculo, aunque sea breve, entre quien regala y quien recibe. Pueden ser recuerdos de una lectura adolescente, una recomendación para un momento vital concreto o simplemente una confesión de por qué esa historia acompañó durante una etapa determinada.

Para poner en valor este componente, Atrapavientos convoca cada año el Premio Matildas y Bastianes a la mejor dedicatoria. Quienes quieran optar a este reconocimiento deben subir una fotografía del texto que han escrito durante el proceso de inscripción online. Así, la organización puede leer y valorar las propuestas sin desvelar la identidad de las personas que participan.

La dedicatoria seleccionada recibe una estatuilla diseñada por la artista malagueña Pepa Muñoz, además de un cheque regalo para utilizar en la librería que elija la persona ganadora. Este formato permite que el proyecto apoye también a las librerías de cercanía, derivando parte del impacto del evento hacia el comercio local del libro.

Este premio se ha convertido en un aliciente añadido para muchas personas que cuidan especialmente lo que escriben. Más allá del reconocimiento, el concurso fomenta la creatividad literaria y anima a reflexionar sobre la relación personal que se mantiene con los libros: no solo se intercambian objetos, también se comparten experiencias, emociones y recuerdos.

Premio Matildas y Bastianes

Datos, lecturas más repetidas y mapa literario de Zaragoza

Cada edición de Libros que Importan deja tras de sí un rastro de datos que la organización aprovecha para dibujar un auténtico mapa literario de la ciudad. A partir de la información que se introduce durante el registro, Atrapavientos puede analizar qué títulos se mueven más, qué autores se repiten o cuál es el perfil aproximado de las personas participantes.

En una de las últimas ediciones celebradas en Zaragoza, participaron 1.282 lectores, de los cuales alrededor del 72 % eran mujeres. La mayoría de los ejemplares entregados eran libros que ya se encontraban en las estanterías de casa, aunque también aparecieron obras compradas expresamente para la ocasión. El género dominante fue la narrativa, pero se observó un aumento en la presencia de poesía y álbum ilustrado.

Entre los nombres propios más frecuentes destacan Isabel Allende como autora más intercambiada, seguida de Arturo Pérez-Reverte, Eduardo Mendoza y Carlos Ruiz Zafón. En cuanto a títulos concretos, se repiten con fuerza novelas como “Los pilares de la Tierra”, “El ocho” y “El diario de Ana Frank”, que parecen mantener su capacidad de conectar con distintas generaciones.

La organización elabora con todo ello un informe que permite observar cómo se lee en Zaragoza y qué obras siguen circulando con más intensidad. Para Atrapavientos, estos datos funcionan casi como una radiografía de los gustos lectores de la ciudad durante las fiestas navideñas, con particularidades que cambian ligeramente cada año.

Este seguimiento también ayuda a calibrar la evolución del proyecto. En la presente edición, el coordinador del programa, Jorge Gonzalvo, ha señalado que el número de intercambios se sitúa entre los 1.300 y los 1.500 libros solo en Zaragoza, lo que consolida la propuesta como una cita ya arraigada en el calendario cultural local.

Libros y dedicatorias en Zaragoza

Historias, participantes y salto a otras ciudades

Más allá de las cifras, cada edición de Libros que Importan deja anécdotas y pequeñas historias personales que dan cuenta del ambiente que se vive en la plaza del Pilar durante estos días. Pese al frío o a la lluvia propios de la época, el entorno de la caseta suele mantenerse animado, con lectores que se saludan, familias que comentan qué han traído este año y curiosos que se acercan a preguntar cómo funciona.

En anteriores ediciones han participado lectores anónimos junto a autores, periodistas y figuras destacadas de la vida cultural aragonesa. Algunos han llevado cómics sobre barrios de la ciudad ya agotados, otros han escogido novelas históricas vinculadas al patrimonio aragonés, y no faltan quienes apuestan por libros que han descubierto de forma casi azarosa y que les han marcado precisamente por haber llegado sin buscarlos.

Desde la organización se insiste en que el proyecto no se limita a la caseta de la plaza del Pilar. Atrapavientos lo concibe como parte de un programa más amplio, que incluye talleres, mediación lectora y actividades en colaboración con bibliotecas y entidades culturales a lo largo del año. El reconocimiento del Ministerio de Cultura, que otorgó a la asociación el Premio Nacional de Fomento de la Lectura en 2022, avala esta trayectoria.

El crecimiento geográfico de la iniciativa también es significativo. Después de nacer en Zaragoza, Libros que Importan fue extendiéndose a otras ciudades españolas y, más tarde, dio el salto internacional a lugares como Ciudad de México, Estocolmo o Utrecht. En los últimos tiempos se ha celebrado de forma presencial en municipios como Bilbao, Riofrío de Aliste, Pedrola o Huesca, y la intención de la organización es seguir tejiendo una red que pueda llegar próximamente a Madrid o Barcelona, además de otras localidades como Teruel.

En todos esos destinos se mantiene la misma filosofía: intercambiar libros que realmente importan, acompañados de dedicatorias que explican sus motivos. El formato se adapta al contexto local, pero la esencia —la lectura compartida como excusa para encontrarse— permanece intacta.

Ambiente navideño en Libros que Importan

La propuesta de Libros que Importan en Zaragoza muestra cómo un gesto tan sencillo como regalar un libro con una dedicatoria puede convertirse en una cita fija del calendario cultural. La combinación de apoyo institucional, participación ciudadana, cuidado por las librerías de proximidad y expansión a otras ciudades dibuja un proyecto que ha sabido encontrar su lugar en las fiestas navideñas, manteniendo el foco en lo esencial: las personas que leen, los libros que las acompañan y las historias que se comparten cuando esos ejemplares cambian de manos en la plaza del Pilar.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

“Ariel”: Shakespeare se cuela en una isla de cine europeo

Isaac

Ariel los personajes de Shakespeare en busca de una pelicula

En un rincón perdido del Atlántico, los personajes de Shakespeare parecen haberse quedado atrapados en una especie de bucle escénico sin fin. Esa es la poderosa premisa de Ariel, el nuevo largometraje de ficción del cineasta gallego Lois Patiño, que convierte las islas Azores en un territorio donde la literatura, el teatro y el cine se cruzan sin pedir permiso.

Lejos de la típica adaptación académica, la película levanta un dispositivo muy libre inspirado en “La tempestad” y en otros textos del bardo inglés. Lo que arranca como el viaje de una actriz para participar en una obra se transforma pronto en una experiencia metanarrativa, fantasmagórica y juguetona, donde la propia idea de personaje, autor y espectador se pone en cuestión de manera constante.

De “La tempestad” a una isla poblada de fantasmas shakesperianos

La tempestad se ha considerado durante décadas una de las piezas más crípticas y enigmáticas de Shakespeare, y también una especie de despedida del autor a través de la figura de Próspero. Ese universo mágico y ambiguo es el que toma como punto de partida Lois Patiño, que ya había tanteado este territorio junto al argentino Matías Piñeiro en el cortometraje Sycorax (2021), centrado en la hechicera apenas visible en la obra original.

En Ariel, el foco se desplaza hacia el espíritu del aire que da título a la película. El cineasta gallego recoge el eco de Sycorax y de la propia isla de Próspero para construir un nuevo espacio escénico en Faial y el archipiélago de las Azores, donde la naturaleza deja de ser simple decorado para comportarse como un personaje animista más, lleno de presencias y voces.

El germen del proyecto nace del diálogo creativo con Piñeiro, conocido por su filmografía en torno a Shakespeare. Patiño reconoce que, sin esa alianza inicial, quizá habría preferido acercarse a otros territorios dramáticos, como los de Samuel Beckett o el teatro del absurdo. Sin embargo, la riqueza poética y la potencia de las frases del dramaturgo inglés acabaron imponiéndose como un campo de experimentación ideal.

A partir de ahí, la película se abre no solo a “La tempestad”, sino a todo un coro de obras shakesperianas. Romeo y Julieta, Hamlet, las brujas de Macbeth y otros personajes aparecen como ecos, citas y fragmentos dispersos en los diálogos, componiendo un mosaico de textos remezclados que desborda cualquier adaptación literal.

La idea de libertad —tan central en el Ariel teatral— se convierte en uno de los núcleos de la propuesta. El film se interroga sobre lo que significa alcanzar la libertad y sobre el miedo que genera, tanto en clave íntima como desde lecturas más políticas o colonialistas, muy presentes en los estudios sobre Shakespeare. Los habitantes de la isla, convertidos en figuras ficcionales, parecen debatirse entre la obediencia al texto y el deseo de emanciparse de su destino escrito.

Una actriz en viaje: de Galicia a las Azores, del ensayo a la ficción

La película sigue los pasos de Agustina, una actriz argentina con raíces gallegas que se prepara para interpretar a Ariel en una compañía de teatro que planea representar La tempestad en portugués en una isla de las Azores. Antes de embarcar, pasa unos días en un pequeño pueblo gallego en la frontera con Portugal, donde ensaya el texto en la casa donde su abuela vivió de niña.

Tras esa estancia inicial, el viaje continúa por mar hasta la isla en la que supuestamente tendrá lugar la representación. Al llegar, Agustina se topa con un vacío inquietante: no hay rastro de la compañía y nadie parece saber nada de una obra en preparación; las referencias al montaje desaparecen en cuanto pregunta.

Ese desconcierto da pie a un giro: la espera y la ausencia se convierten en motores narrativos. En lugar de seguir la lógica de un ensayo convencional, la película se decanta por diluir los contornos entre lo real y lo imaginado. Casi sin darse cuenta, la protagonista se ve envuelta en una trama en la que la isla se revela como escenario total, y sus habitantes, como figuras extraídas de un inmenso repertorio shakesperiano.

En ese contexto aparece Ariel, un personaje encarnado por Irene Escolar, que le revela a Agustina que la función ya ha comenzado y que no existe un teatro al uso ni un público sentado en butacas. La isla entera actúa como escenario, y sus vecinos y visitantes participan de la obra como si estuvieran inmersos en una representación sin principio ni fin.

A partir de ese momento, el filme articula un continuo juego entre ensayo, función y vida cotidiana. Los gestos y las frases que podrían pertenecer a una obra de teatro se escapan al paseo por el puerto, a una conversación en una gasolinera o a un encuentro en el supermercado, de manera que la palabra shakesperiana lo empapa todo, desde el paisaje hasta los movimientos más triviales.

Un Ariel con dos rostros: Agustina Muñoz e Irene Escolar

Uno de los elementos más singulares de Ariel es el desdoblamiento del personaje titular en dos actrices. Agustina Muñoz e Irene Escolar interpretan, a la vez, a personajes y a sí mismas. La primera representa una mirada más realista, la segunda encarna la faceta idealista, casi espectral, de ese espíritu del aire que se desliza por la isla.

Entre ambas se teje una relación de complicidad muy sutil, una especie de hiedra invisible que las recorre y las une como si fueran dos manifestaciones de una misma entidad. Agus, todavía anclada a su condición de persona, sigue a Ariel/Irene por caminos, acantilados y carreteras secundarias, tratando de entender qué tipo de ficción está habitando y hasta qué punto puede decidir sobre su propio destino.

Patiño cuenta que trabajar con dos intérpretes de este nivel le permitió centrar la dirección en matices, tonos emocionales y modulaciones gestuales, más que en correcciones técnicas. Al dominar a la perfección el texto, Muñoz y Escolar pudieron colaborar también en la pulcritud literaria de los diálogos, puliendo frases y dando espesor a los monólogos que ponen en crisis al propio autor.

La película llega incluso a jugar con la idea de que los buenos escritores escuchan a sus personajes. En algunos tramos, las figuras de la ficción verbalizan su sospecha de estar manejadas por una instancia superior que decide sus pasos. “Si solo podemos hacer lo que está escrito, ¿no habrá alguien ahí fuera escribiendo lo que debemos hacer?”, llega a sugerirse en uno de los diálogos, abriendo un agujero metafísico que la propia película finge cerrar con humor.

En el tramo final, Agustina elabora un monólogo propio que se superpone al mundo shakesperiano, citando, con un guiño, a distintos cineastas contemporáneos. El texto se recita mientras la cámara se fija en el rostro de Irene Escolar, ambas mirando hacia el océano. Las palabras de Shakespeare, las frases nuevas y la imagen del mar se funden como si todo perteneciera a un mismo tejido verbal y visual.

Metaficción, teatro del absurdo y personajes conscientes de serlo

Cuando Piñeiro abandona el proyecto de Ariel, Patiño aprovecha la coyuntura para abrir el relato a una reflexión más explícita sobre la frontera entre realidad y representación. En ese giro se asoman con fuerza referencias al teatro del absurdo, a Pirandello y a Unamuno, especialmente en la idea de personajes que se saben tales y tratan de rebelarse contra su condición escrita.

El cineasta reconoce la influencia de Seis personajes en busca de un autor y de obras como Niebla, donde los protagonistas interpelan al creador e incluso discuten la trama que les ha sido impuesta. Esa línea se traduce en Ariel en diálogos incongruentes, cambios de registro y situaciones donde algunos personajes únicamente pueden hablar con frases tomadas de Shakespeare, lo que genera tanto momentos de humor como rupturas narrativas deliberadas.

En la construcción de los textos se percibe un método basado en la selección y montaje de “átomos” poéticos y en la estructura de un soneto: Patiño toma fragmentos de diversas obras shakesperianas, extrae frases sueltas que le interesan por su alcance metafísico o emocional y las reubica en nuevas escenas. El resultado, en ocasiones, se acerca a una especie de poema en prosa o de haiku descontextualizado, que funciona tanto por choque como por resonancia.

Esa apuesta conlleva también un ritmo muy particular, que puede resultar tan fascinante como exigente para el espectador. Hay pasajes de gran potencia evocadora y otros donde el exceso de lirismo y solemnidad roza lo extenuante, hasta que un giro de humor absurdo o un gesto cotidiano rompe la solemnidad y devuelve la película a un terreno más terrenal.

Al mismo tiempo, la isla se imagina como un limbo teatral en el que todas las obras de Shakespeare parecen representarse de manera simultánea. Los personajes viven atrapados en un tiempo suspendido, repitiendo cada día los mismos destinos trágicos, conscientes de que alguien —un autor, un público, un director— ha decidido ya cómo deben morir, amar o traicionarse.

Entre vida y muerte: un cine espectral y circular

La dimensión espectral atraviesa buena parte de la filmografía de Lois Patiño, y Ariel no es una excepción. Después de Samsara, donde exploraba el tránsito de la reencarnación, aquí el umbral entre vida y muerte se traduce en una zona gris entre sueño y vigilia, entre realidad y ficción.

La estructura del film, con su repetición de motivos, sus bucles narrativos y su tiempo ambiguo, refuerza la sensación de que los personajes circulan por un espacio del que no pueden salir. Ni siquiera la muerte funciona como un final definitivo: más bien parece otro paso dentro de una representación interminable que se reinicia al amanecer, día tras día.

Uno de los momentos clave es la escena de un sueño colectivo a bordo de un barco, donde una especie de “tempestad” simbólica conduce a los personajes —y al propio espectador— a otro mundo. Esa secuencia actúa como bisagra entre dos niveles de realidad, marcando el instante en que las islas azorianas se convierten por completo en “islas literarias”, desligadas del tiempo histórico y sujetas a las leyes del texto.

Patiño vuelve a emplear recursos que ya había ensayado en trabajos anteriores, como El Sembrador de estrellas, seleccionando frases significativas y disponiéndolas en escenas que funcionan casi como pequeñas composiciones autónomas. En el tramo final, las voces en off guían un recorrido por diferentes desenlaces shakesperianos, donde la muerte de los personajes se cita y se reinterpreta desde esta nueva geografía atlántica.

El resultado es un tejido circular en el que el paseo de Agustina por la isla se impone como imagen recurrente. Sus movimientos por caminos inciertos, repetidos una y otra vez, se convierten en un gesto casi ritual, cargado de placer y de sospecha, como si estuviera siempre a punto de encontrar una salida que nunca llega a materializarse del todo.

La imagen, el mar y la luz violeta: el trabajo visual de Ion de Sosa

Si algo ha caracterizado la obra de Patiño desde Costa da Morte es su atención radical al paisaje y a la composición visual. En muchos de sus trabajos previos fue él mismo quien asumió la dirección de fotografía, pero en Ariel opta por invitar a Ion de Sosa para sumar otra mirada, también marcada por su experiencia como director.

De Sosa aporta un tratamiento de la luz y del color que oscila entre la delicadeza naturalista y un extrañamiento casi onírico. El mar y el rostro humano se funden mediante teleobjetivos y zooms que aplanan la profundidad de campo, generando imágenes donde las figuras parecen flotar ante paisajes comprimidos en un solo plano.

El uso del violeta en ciertas escenas establece un puente visual con otros trabajos afines, como “Isabella” de Matías Piñeiro, a la vez que refuerza el tono fantástico y espectral de la isla. El agua teñida de tonalidades poco realistas subraya la idea de que lo que estamos viendo no es un registro documental del lugar, sino un territorio alterado por la ficción.

El propio Patiño explica que buscaba incorporar también el humor visual de De Sosa al tratamiento de las secuencias más cercanas al teatro del absurdo. Esa mezcla de precisión pictórica, ironía y ligereza se nota en detalles aparentemente menores: la manera de encuadrar a los personajes en supermercados, gasolineras o cuevas fluviales, o la forma de acercarse a los habitantes de la isla desde lejos, sin perder cierta distancia respetuosa.

Las imágenes, trabajadas con fundidos encadenados y superposiciones, van adquiriendo una textura casi líquida. El mar, las montañas, los cuerpos y los rostros se mezclan hasta confundirse, como si la propia película fuese permeable y se disolviera en el entorno que filma.

Shakespeare desde Galicia y Portugal: coproducción y recorrido europeo

Ariel es también un proyecto que refleja las conexiones actuales entre los cines de España y Portugal. La película está producida por la gallega Filmika Galaika y la portuguesa Bando à Parte, y se rueda en un paisaje azoriano que se convierte en punto de encuentro entre culturas atlánticas.

En el reparto destacan Irene Escolar y Agustina Muñoz al frente de un elenco coral en el que figuran Hugo Torres, Diego Anido, José Díaz, Marta Pazos, Susana Salema, César Lima y Felipe Porteiro, entre otros. La mezcla de intérpretes españoles, portugueses y latinoamericanos refuerza esa idea de comunidad teatral en tránsito continuo entre idiomas y tradiciones.

El film inició su andadura internacional en la sección Harbour del Festival Internacional de Cine de Róterdam, uno de los escaparates europeos más receptivos al cine de autor y a las propuestas formales arriesgadas. Desde ahí, la película ha ido sumando paradas en diversos festivales.

En España, Ariel inauguró el Festival Internacional de Cine Curtocircuíto en Santiago de Compostela, reforzando el vínculo del proyecto con Galicia. Más tarde pasó por citas como el festival Lo Que Viene Tenerife, el Atlàntida Mallorca Film Fest, L’Alternativa de Barcelona y el Festival Internacional de Cine de Gijón, consolidando una presencia continuada en el circuito de cine independiente.

Para el público general, el estreno comercial en salas se ha fijado en una fecha cercana a la Navidad, de la mano de la distribuidora Atalante. La llegada a cines españoles busca conectar con espectadores curiosos, más allá de los habituales del cine de autor, ofreciendo una puerta de entrada lúdica pero exigente al universo shakesperiano.

En paralelo, la propia figura de Patiño se consolida en el panorama europeo y se le percibe como un autor que se mueve entre el documental, el cine experimental y la ficción. Tras trabajos como Costa da Morte, Lúa vermella y Samsara, Ariel confirma su interés en explorar los límites del lenguaje cinematográfico sin renunciar a un cierto componente narrativo.

La película funciona así como un puente entre la tradición clásica y las formas contemporáneas de hacer cine en Europa, recuperando los grandes textos teatrales no como monumentos intocables, sino como materiales vivos con los que seguir jugando, cuestionando y pensando.

En conjunto, Ariel propone una experiencia poco acomodaticia pero muy estimulante: un viaje por una isla que es al mismo tiempo escenario, limbo y laboratorio creativo, donde las palabras de Shakespeare se mezclan con el rumor del Atlántico y con las dudas existenciales de unos personajes que sospechan, quizás con razón, que su vida no es más que un papel escrito por alguien al otro lado de la pantalla.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com