Cuando el racismo se disfraza de feminismo: el caso Amarilla-Mbappé

admin_re

*Por Montserrat Valladares

Hay episodios que funcionan como radiografías. La carta que la senadora Celeste Amarilla le dirigió a Kylian Mbappé, y todo lo que vino antes y después de ella, es una de esas radiografías, porque muestra con una nitidez incómoda cómo el racismo puede convivir en la misma boca que invoca al feminismo, y cómo ambos discursos, cuando se usan de mala fe, terminan dañándose entre sí.

 Vayamos a los hechos. Tras la eliminación de Paraguay en el Mundial, Amarilla publicó mensajes que llamaron a Mbappé “camerunés colonizado” y lo compararon, en términos abiertamente animalizantes, con simios. No son ocurrencias nuevas ni excesos aislados de calentura futbolera; son fórmulas que pertenecen al arsenal más antiguo y más dañino del racismo colonial, ese que durante siglos necesitó deshumanizar a las personas negras para justificar la esclavitud y el saqueo. Es un lenguaje con historia, y esa historia se sigue escribiendo sobre los cuerpos de las comunidades afrodescendientes también aquí, en Paraguay, un país que prefiere pensarse mestizo antes que mirar de frente su propio pasado esclavista y su presente racista. Comunidades como Kamba Cuá y Kamba Kokue, y organizaciones como Kamba Sapukái, la Asociación Kuña Afro y la Red Paraguaya de Afrodescendientes, vienen sosteniendo desde hace años una identidad afroparaguaya que el relato oficial del país insiste en volver invisible, incluso en un Censo Nacional que hoy en día sigue sin reflejar su verdadera magnitud demográfica.

Después vino la carta abierta. Una carta larga, cuidada, que abría presumiendo de una infancia en un colegio francés y cerraba exigiendo disculpas bajo amenaza de acciones legales por “violencia de género”. Ahí está el segundo movimiento, el más interesante para pensar desde una perspectiva feminista: la apropiación del lenguaje de la violencia de género para blindar una conducta racista frente a cualquier consecuencia.

Esto nos exige ser precisas. La violencia de género es una categoría política y jurídica construida a lo largo de décadas de lucha feminista para nombrar algo específico: la violencia ejercida sobre una persona por su género, generalmente dentro de relaciones de poder estructurales entre varones y mujeres. No es un comodín para cualquier situación en la que una mujer reciba una crítica, por dura que sea, en respuesta a expresiones que ella misma reconoció haber escrito “con la sangre hirviendo”. Usar esa categoría la vacía de contenido. Y cada vez que se la vacía, se la debilita para las mujeres que sí atraviesan violencia de género real, muchas veces sin ninguna carta abierta, sin ninguna repercusión internacional, sin nadie que las escuche.

Un feminismo antirracista no puede mirar esto sin nombrar ambas cosas a la vez. No alcanza con decir “no hay que insultar a las mujeres” si, al mismo tiempo, se calla el racismo. Tampoco basta con denunciar el racismo sin advertir que instrumentalizar el género como escudo es, en sí mismo, un problema. Las mujeres racistas no dejan de ser responsables de su racismo por ser mujeres, y del mismo modo, un hombre que responde con dureza a un insulto racista no está por eso ejerciendo violencia de género.

Hay, además, una dimensión de clase que no puede pasarse por alto y que la propia carta expone sin querer: la ostentación de vacaciones de esquí y de una educación francófona de élite como credencial para hablar en nombre de “los oprimidos” o incluso para victimizarse. 

Es una paradoja que se repite en ciertas élites latinoamericanas: proyectar hacia afuera, a un hombre negro que construyó su carrera desde los banlieues franceses con su talento y su esfuerzo, el resentimiento de clase que no logran resolver puertas adentro.

¿Qué le debemos, entonces, a la comunidad afroparaguaya y a las comunidades afrodescendientes de todo el mundo en momentos como este? Por lo menos esto: no tratar el racismo como una anécdota graciosa de redes sociales, no equipararlo en gravedad a la respuesta dura, pero no racista, que provocó, y no permitir que se diluya detrás de una polémica mediática que ya pasó a otra cosa. El racismo no es una opinión más en el debate público; es una forma de violencia con consecuencias materiales y también fue así como lo entendieron organismos como la Oficina de Derechos Humanos de la ONU y hasta el propio Senado francés, que expresaron su repudio a estas declaraciones.

Desde Emancipa creemos que la tarea de la comunicación feminista y popular es, justamente, sostener la complejidad. Nombrar el racismo sin medias tintas. Defender la categoría de violencia de género, cuidándola de los usos oportunistas. Y recordar, siempre, que ninguna lucha se construye pisando a otra.

 

Nota elaborada a partir de fuentes periodísticas públicas (ABC Color, La Silla Rota, RPP, entre otras) sobre declaraciones difundidas en redes sociales y medios de comunicación.

 


Ir a la fuente original

Espido Freire pone el broche de oro a la Feria del Libro de Cádiz

Isaac

Espido Freire en un evento literario

La cuadragésimo primera edición de la Feria del Libro de Cádiz ha bajado el telón tras diez días de intensa actividad en la capital gaditana. Como no podía ser de otra forma, el evento ha reservado para su jornada de clausura uno de los platos fuertes de este año, contando con la presencia de la reconocida novelista Espido Freire. La autora, que siempre ha mostrado un vínculo especial con la ciudad, fue la encargada de protagonizar el acto final en un ambiente que mezclaba la nostalgia del cierre con la satisfacción del trabajo bien hecho.

El Baluarte de la Candelaria, epicentro de la cultura durante esta última semana, registró un lleno absoluto en sus salas durante la mañana del domingo. A pesar de que el viento obligó a trasladar el encuentro principal al espacio Caballero Bonald, nada impidió que los lectores se acercaran en masa para escuchar de cerca las reflexiones de una de las voces más consolidadas de la narrativa actual en España, en una cita que ya se ha convertido en un referente del verano en el litoral andaluz.

Un recorrido por treinta años de literatura

Durante su intervención, que se enmarcó dentro del ciclo Presencias Literarias de la Universidad de Cádiz, Freire mantuvo una charla distendida con el director de la feria, Alejandro Luque. En este diálogo, la escritora aprovechó para echar la vista atrás y analizar su carrera, que ya roza las tres décadas en la primera línea editorial. No faltaron confesiones sobre sus métodos de trabajo y las inquietudes que le asaltan al enfrentarse a un folio en blanco, demostrando que, a pesar de su experiencia, sigue viendo cada nuevo libro como un reto absoluto.

Espido Freire en la Feria del Libro de Cádiz

La autora destacó la singularidad de la cita gaditana frente a otras ferias nacionales, poniendo el foco en la solera intelectual de los lectores de la zona. Para ella, regresar a esta tierra supone un desafío constante, especialmente al ver cómo generaciones de jóvenes que crecieron con sus libros ahora comparten espacio con nuevos lectores. Un punto muy aplaudido fue la inclusión de un servicio de interpretación en lengua de signos, gracias a la Asociación Albor, garantizando que el mensaje de la escritora fuera accesible para todo el mundo sin excepciones.

Homenajes y talento local en la jornada de cierre

Pero no todo fue narrativa contemporánea en este domingo de despedida. El programa de actos también dejó un hueco importante para la historia y la música con un coloquio dedicado al 150 aniversario del nacimiento de Manuel de Falla. Expertos en la materia desgranaron el legado del compositor gaditano, recordando su importancia universal. Además, los amantes de la lírica pudieron disfrutar de un recital poético que reunió a varias voces del panorama actual, confirmando que la poesía sigue teniendo un rincón sagrado en la Tacita de Plata.

El arte y la historia local tuvieron su representación con la puesta de largo de una obra sobre el escultor barroco Jacinto Pimentel, mientras que los más pequeños de la casa se lo pasaron en grande con talleres de narración y presentaciones de Kamishibai. Esta variedad de temas ha sido, según la organización, la clave para que la feria mantenga su frescura año tras año, atrayendo a perfiles de visitantes muy distintos que buscan algo más que la simple compra de un ejemplar firmado.

Firmas de libros y despedida del Baluarte

Como es habitual en estas jornadas, las casetas fueron un hervidero de gente buscando la última firma antes del cierre definitivo. Autores como Adrián Díaz, Richard Stine o Cristina Expósito estuvieron atendiendo a sus seguidores y dedicando ejemplares hasta bien entrada la tarde. Este contacto directo entre quien escribe y quien lee sigue siendo el alma de una feria que, coordinada por la Fundación Municipal de Cultura, ha logrado consolidar una red de colaboración entre editoriales, librerías e instituciones públicas de toda Andalucía.

La presente edición se despide dejando un excelente sabor de boca y reafirmando que el interés por las letras goza de muy buena salud en el sur. El Baluarte de la Candelaria se vacía de libros por ahora, pero el eco de las palabras de Espido Freire y el resto de participantes queda presente como adelanto de lo que vendrá en futuras citas. Con la mirada ya puesta en la próxima edición, la ciudad cierra su gran evento literario habiendo cumplido con creces las expectativas de participación y calidad en su programación cultural.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

El Festival Gata Negra consolida a la Sierra de Gata como referente nacional del género policíaco

Isaac

Festival Gata Negra en Extremadura

Actualmente, el mundo rural libra una batalla constante por ganar visibilidad y demostrar que la cultura no es algo exclusivo de las grandes urbes. En este escenario, la Sierra de Gata ha encontrado en el suspense y el misterio una herramienta de promoción turística y económica sin precedentes, logrando que los ojos de todo el país se posen en este rincón del norte de Cáceres. El Festival Gata Negra no es solo una serie de charlas sobre libros, sino un proyecto que vertebra el territorio y da voz a municipios que a menudo quedan fuera de los circuitos habituales.

Esta sexta edición se presenta con una madurez envidiable, habiendo nacido de una simple propuesta por mensaje móvil hasta convertirse en una cita ineludible del verano extremeño que ya no entiende de fronteras. Con un carácter marcadamente transfronterizo, el certamen une lazos con Portugal, demostrando que la literatura negra es un lenguaje universal capaz de dinamizar la economía local y atraer a visitantes que buscan algo más que sol y playa. La propuesta de este año es ambiciosa y busca repetir el éxito de convocatorias anteriores, manteniendo su esencia cercana pero con una calidad que nada tiene que envidiar a los grandes eventos nacionales.

Autores de primer nivel en el corazón de Extremadura

Escritores en el Festival Gata Negra

El plantel de escritores que se darán cita en la comarca es, sencillamente, espectacular. El comisario del festival, Luis Roso, ha logrado reunir a figuras tan relevantes como Susana Martín Gijón, Carlos Zanón y Jesús Sánchez Adalid, quienes compartirán sus procesos creativos con los lectores en un entorno privilegiado. No se trata solo de verlos en un escenario, sino de fomentar una convivencia real donde los autores puedan empaparse de la belleza de la zona y, quién sabe, encontrar la inspiración necesaria para ambientar sus futuras tramas en estos parajes cacereños.

El apoyo de las instituciones ha sido clave para que nombres como May R. Ayamonte, Arantza Portabales o Francisco Narla también formen parte de esta edición. Según los organizadores, la presencia de estos referentes literarios permite que el festival compita directamente con eventos históricos como la Semana Negra de Gijón o certámenes de la talla de los de Barcelona y Valencia. Es una oportunidad de oro para que los aficionados al género negro charlen de tú a tú con sus ídolos en un ambiente relajado y profesional al mismo tiempo.

Además de los novelistas, el periodismo de investigación y la biografía tienen su hueco, destacando la presencia de profesionales como Manu Marlasca o Javier Menéndez Flores, este último para hablar sobre la figura de Robe Iniesta. La variedad de perfiles asegura que el festival cubra todos los ángulos del género, desde el procedimiento policial más puro hasta la novela histórica o el análisis de la crónica negra actual, convirtiendo a Moraleja y sus alrededores en un hervidero de ideas y debate cultural.

Una agenda cargada de misterio y participación

Actividades literarias en Sierra de Gata

El calendario de actividades arranca con fuerza el 3 de agosto en Robledillo de Gata, para luego desplazarse a sedes como Moraleja y La Moheda de Gata. Durante casi una semana, el Parque Fluvial Feliciano Vegas se transformará en el epicentro de las tramas más oscuras a través de las mesas redondas tituladas ‘Thrillers a la fresca’ o ‘Justicia y novela’. Es un planazo para las noches de verano, donde la bajada de las temperaturas invita a disfrutar de la palabra en espacios emblemáticos que cobran una vida especial bajo la luna.

No todo serán charlas sesudas, ya que la organización ha preparado experiencias muy participativas como el ya tradicional Cluedo en Vivo, que requiere inscripción previa y promete poner a prueba las dotes de detective de los asistentes. También habrá actividades para los más pequeños bajo el nombre de ‘Maullidos’, demostrando que el fomento de la lectura puede ser algo divertido desde edades tempranas. La idea es que nadie se quede fuera, desde el lector empedernido hasta aquel que simplemente pasaba por allí y se deja atrapar por el ambiente.

La vertiente internacional se consolida con las visitas a la localidad portuguesa de Idanha-a-Nova, reforzando ese espíritu rayano que tanto caracteriza a la zona. Al final, lo que se busca es que el festival sea una excusa para recorrer la comarca, disfrutar de su gastronomía y descubrir el patrimonio de pueblos como Torre de Don Miguel. La cultura actúa aquí como el pegamento que une a comunidades vecinas, generando una red de colaboración que va mucho más allá de lo estrictamente literario y que beneficia a todo el tejido empresarial de la Sierra.

Arte y reconocimientos con sello local

Premios y arte en Gata Negra

Uno de los elementos más sorprendentes y exclusivos de este año es la colaboración del artista local Ernesto Montero. El creador moralejano ha diseñado una serie de obras tituladas ‘Oro y Tierra’ que se entregarán como reconocimiento a los participantes. Lo más llamativo es que estas piezas incorporan pan de oro puro de 24 quilates, un detalle que eleva el prestigio del festival y pone en valor el talento artístico de la comarca. Es una forma de decir que en el medio rural también se apuesta por la vanguardia y el lujo creativo.

El festival se completa con un mercado de proximidad, actuaciones musicales y concursos de lo más variopintos, como el de postres terroríficos, que le dan ese toque coloquial y cercano que tanto gusta. Se nota que hay un esfuerzo por innovar en cada edición, buscando que la experiencia del visitante sea total. Al final, se trata de una celebración de la vida en los pueblos, usando la excusa de los crímenes literarios para demostrar que la Sierra de Gata está más viva que nunca y tiene mucho que ofrecer a quien se anime a visitarla.

Esta cita cultural se ha consolidado como un proyecto sólido que mira al futuro con optimismo, sirviendo como escaparate para demostrar que la calidad de las ideas no depende del número de habitantes de un municipio. Gracias a la unión de autores, instituciones y vecinos, el Festival Gata Negra ha logrado que la literatura sea un motor de cambio real, invitando a todo el mundo a detenerse, escuchar y redescubrir un territorio que merece ser defendido a través de sus historias y su gente.

Sierra de Gata festival cultural


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

El legado de la novela Fiesta de Hemingway: un siglo proyectando los Sanfermines al mundo

Isaac

Novela Fiesta de Ernest Hemingway en los Sanfermines

Hace ya un siglo que un joven y todavía desconocido reportero del Toronto Star puso un pie en Pamplona sin saber que su vida, y la de la propia ciudad, cambiarían para siempre. Aquel primer contacto de Ernest Hemingway con los Sanfermines en 1923 supuso el germen de una obra que, tres años más tarde, cristalizaría en ‘Fiesta’ (The Sun Also Rises). La novela no solo fue la primera gran publicación del que terminaría siendo Premio Nobel de Literatura, sino que funcionó como el mejor folleto turístico imaginable, atrayendo a una legión de aventureros extranjeros hacia las calles de la capital navarra.

Lo que en principio era una cobertura periodística se transformó en un idilio que llevó al escritor estadounidense a visitar la ciudad hasta en nueve ocasiones. Su descripción de los encierros, el vino y la atmósfera del coso taurino caló hondo en el imaginario colectivo, especialmente en Estados Unidos. Gracias a su prosa, Pamplona dejó de ser una fiesta local para convertirse en un rito de paso universal, una cita obligada para quienes buscaban emociones fuertes y una forma de entender la vida que parecía haber desaparecido en el resto del continente tras la guerra.

La mirada de un escritor sediento de experiencias

Libro Fiesta de Ernest Hemingway y su influencia en España

Para entender el impacto de este libro hay que ponerse en la piel del Hemingway de los años veinte. Era un hombre que buscaba escapar de la ley seca de Chicago y del vacío existencial que había dejado la Primera Guerra Mundial. En Navarra encontró un lugar donde se bebía y se celebraba sin tapujos, un contraste radical con la censura y el puritanismo de su tierra natal. Según los académicos, el autor formaba parte de esa ‘Generación Perdida’ que necesitaba encontrar un sentido a su existencia a través de la aventura y el riesgo frente al toro.

Sin embargo, la novela ‘Fiesta’ esconde una cara más amarga tras su nombre festivo. Sus protagonistas, con Jake Barnes a la cabeza, son personajes que vagan sin una meta clara, tratando de huir de sus propios fantasmas y de la desolación bélica. No se trata de una juerga alegre y despreocupada, sino de una búsqueda desesperada de vitalidad en medio de un mundo que se sentía roto. Este trasfondo psicológico es lo que ha permitido que la obra perdure en el tiempo, más allá de la mera anécdota de los encierros y el ruido de las charangas.

La influencia de Hemingway no se limitó a sus lectores, sino que atrajo a otras figuras de renombre como Orson Welles, Ava Gardner o Charlton Heston, quienes se dejaron ver por los rincones más emblemáticos de la ciudad. Incluso en la actualidad, personas de todo el globo llegan a Pamplona tras haber leído esas páginas. Es el caso de Bill Hillmann, un conocido corredor de Chicago que, tras devorar la novela, decidió que tenía que vivir el encierro en primera persona. Su historia es el ejemplo perfecto de cómo la literatura puede marcar el destino de alguien, llevándolo incluso a entablar amistad con los propios descendientes del escritor.

Debate sobre la masificación y el futuro del mito

Como todo fenómeno de masas, la herencia de Hemingway no está exenta de cierta controversia entre los vecinos de la zona. Se ha debatido mucho sobre si su figura es la responsable de la masificación actual de las fiestas o de haber alterado la esencia de lo que antes era una celebración popular mucho más íntima. No obstante, en un curioso juicio simbólico organizado por la Asociación Navarra de Escritores, se decidió que el autor era libre de toda culpa respecto a la posible degradación de los Sanfermines, reconociéndole únicamente su capacidad para haberlos hecho brillar a nivel global.

En la actualidad, la huella del estadounidense es más que evidente en la geografía urbana. Desde la estatua de granito frente a la plaza de toros hasta las rutas que recorren el Café Iruña o el Hotel La Perla, el autor sigue presente en cada esquina. El Ayuntamiento de Pamplona ha querido rendirle homenaje con exposiciones como ‘Fiesta 100 años’, donde se recogen ediciones en múltiples idiomas e ilustraciones que demuestran que el interés por esta historia no ha decaído un ápice después de un siglo de existencia.

Las cifras respaldan esta relevancia, con cientos de miles de visitantes que cada año inundan la ciudad, muchos de ellos procedentes de fuera de nuestras fronteras atraídos por ese halo de leyenda. Al final, lo que Hemingway logró fue capturar una energía que todavía hoy se percibe en las calles cada mes de julio. La relación entre el escritor y la capital navarra es un vínculo de ida y vuelta donde la cultura sigue latiendo con fuerza, demostrando que aquel relato de juventud no solo inventó una forma de mirar a los Sanfermines, sino que los convirtió en un patrimonio literario que ya pertenece a todo el mundo.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

¿Y si la próxima amenaza a los derechos de las mujeres también tiene rostro de mujer?

admin_re

*Por: Ana María Quintero

El cuento de la criada, la novela de Margaret Atwood que años después fue adaptada a una exitosa serie de televisión, retrata una sociedad en la que las mujeres han perdido el derecho a decidir sobre sus cuerpos, su papel queda reducido a la reproducción y cualquier forma de familia o identidad que se salga de la norma es perseguida. Pero una de las cosas más inquietantes de esa historia no es únicamente el poder que ejercen los hombres. También muestra cómo algunas mujeres ayudan a construir, defender y legitimar ese mismo sistema.

 

No, no estoy diciendo que Colombia sea Gilead. Lo que creo es que la historia de Atwood plantea una pregunta que sigue siendo muy vigente: ¿basta con que haya mujeres en el poder para que avancen los derechos de las mujeres?

 

La respuesta es no. Y algunas de las mujeres que rodean al presidente electo Abelardo de la Espriella ayudan a entender por qué. Varias de ellas han construido su carrera política defendiendo iniciativas que buscan restringir el acceso al aborto, cuestionar los derechos de las personas LGBTIQ+ o promover una idea única de familia. Es ahí donde aparecen los paralelos con personajes como Serena Joy.

 

Muchas personas recuerdan a los comandantes como los principales responsables del régimen en la ficción de Margaret Atwood, pero olvidan que personajes como Serena Joy también fueron fundamentales para construir y defender ese modelo de sociedad.

 

Serena era una mujer con voz, influencia y reconocimiento público que promovía una visión conservadora de la sociedad y del lugar que debían ocupar las mujeres: estrechamente ligado a la familia, la maternidad y los roles tradicionales de género. Y cuando se observan algunas de las figuras femeninas que acompañan al hoy presidente electo, aparecen ecos de esa misma lógica.

 

Los primeros nombres que rodean al presidente electo muestran una coincidencia difícil de ignorar. Varias de las mujeres que podrían tener influencia en su gobierno han hecho de la oposición al aborto una de sus principales banderas políticas.

 

Una de ellas es Carol Borda, congresista electa por Bogotá por el partido Salvación Nacional, integrante del movimiento provida y miembro de la Misión Carismática Internacional, conocida como Iglesia G12.

 

Como integrante del equipo asesor de la concejal de Bogotá Clara Sandoval, hoy partidaria del presidente electo  Abelardo de la Espriella, Carol Borda participó en la construcción del Proyecto de Acuerdo 340, conocido como “Ruta por la Vida”. De acuerdo con Causa Justa y diversas organizaciones de salud, esta iniciativa suponía retrocesos en el acceso al aborto y limitaba el derecho de las mujeres a decidir sobre sus proyectos de vida.

 

Además, en la actualidad, Borda prepara un proyecto de reforma constitucional para modificar el artículo 11 de la Constitución y reconocer jurídicamente la existencia humana desde el momento de la concepción. Una medida de este tipo supondría nuevas restricciones al derecho a decidir, abriría la puerta a la persecución y criminalización de quienes interrumpen su embarazo y podría empujar a muchas mujeres a recurrir nuevamente a abortos clandestinos e inseguros.

 

También dirige la Fundación Nazer, organización que se ha opuesto al fallo de la Corte Constitucional que despenalizó el aborto hasta la semana 24 y al proyecto de ley integral trans.

 

Otra figura es Sara Castellanos, senadora electa por Salvación Nacional e hija de los pastores y fundadores de la Iglesia G12. Tras la sentencia C-055 de 2022, que despenalizó el aborto hasta la semana 24, Castellanos impulsó un “Referendo por la Vida” que, al igual que la propuesta de Borda, buscaba modificar el artículo 11 de la Constitución para reconocer el derecho a la vida desde la concepción.

 

Castellanos ha defendido una concepción tradicional de la familia, entendida como la conformada por madre, padre e hijos, dejando por fuera otras formas de organización familiar reconocidas social y jurídicamente. Asimismo, ha cuestionado la educación sexual y los contenidos sobre diversidad en las escuelas, y ha acusado a Fecode de promover la llamada “ideología de género”, una narrativa impulsada por movimientos conservadores y antigénero que busca deslegitimar las luchas feministas y los derechos de las personas LGBTIQ+, alimentando discursos de exclusión y obstaculizando avances en materia de igualdad y reconocimiento de la diversidad.

 

Pero esta agenda no se limita a las nuevas congresistas. También aparece en algunos de los nombres que han sonado para integrar el gabinete.

 

Dentro de los posibles nombres que suenan para integrar el gabinete de ADLE está el de Viviane Morales, exfiscal general de la Nación, quien en 2016 promovió un referendo que buscaba restringir la adopción a parejas homosexuales. La iniciativa desconocía la Sentencia C-683 de 2015 de la Corte Constitucional, que reconoció el derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar, y fue cuestionada por la Defensoría del Pueblo por afectar los derechos fundamentales de niños y niñas, así como el principio de no discriminación. Finalmente, la propuesta fue archivada en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes.

 

Y se suma el nombre de Juliana Gutiérrez Zuluaga, quien suena como posible directora del ICBF. Hermana del actual alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y candidata al Senado en las recientes elecciones por el movimiento Creemos, liderado por su hermano, Gutiérrez durante su campaña al Senado abanderó temas relacionados con la niñez y las mujeres desde su experiencia personal. Más allá de ello, no se evidencia una trayectoria sólida en la formulación o implementación de políticas de protección integral a la infancia, un aspecto relevante para dirigir una entidad como el ICBF.

 

Otro de los nombres que ha sonado para integrar el gabinete es el de María Fernanda Cabal, ex-senadora del Partido Centro Democrático, quien podría asumir el Ministerio de Defensa. Cabal ha sido una de las voces más visibles en la difusión de discursos sobre la llamada “ideología de género”, se ha declarado abiertamente provida y ha manifestado que, a partir de una experiencia personal vivida hace más de dos décadas, considera que en un contexto donde existen métodos anticonceptivos accesibles las mujeres no deberían recurrir al aborto, sino contar con alternativas para continuar sus embarazos.

 

Sin embargo, esta postura suele dejar de lado la evidencia sobre las consecuencias que tiene negar el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo. Una investigación de las economistas Juliana Londoño Vélez y Estefanía Saravia, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), encontró que las mujeres a quienes se les niega un aborto presentan menores niveles educativos, menor participación laboral y menores ingresos a largo plazo. Además, tienen una mayor probabilidad de vivir en condiciones de pobreza y vulnerabilidad: la probabilidad de caer en pobreza extrema o moderada aumenta cerca de un 50 %, mientras que la de habitar en los estratos socioeconómicos más bajos crece en un 42 %.

 

Asimismo, ha respaldado la Política de Seguridad Democrática impulsada por el expresidente Álvaro Uribe. Frente a esta política, la Comisión de la Verdad documentó que la intensificación de la confrontación armada tuvo impactos particulares sobre las mujeres, especialmente en territorios rurales y comunidades afectadas por la guerra, donde enfrentaron desplazamientos, violencias y afectaciones a sus procesos organizativos y comunitarios. En ese contexto, organizaciones de mujeres insistieron en la necesidad de una salida negociada al conflicto y en el derecho a vivir en paz como una condición fundamental para garantizar sus derechos.

 

El respaldo a enfoques de seguridad centrados principalmente en la respuesta militar también plantea interrogantes sobre cómo se incorporará una perspectiva de género en el abordaje del conflicto armado.

 

Más que casos aislados, estos nombres muestran un patrón. Aunque provienen de trayectorias distintas, comparten una visión sobre el lugar que deben ocupar las mujeres, la familia y la sexualidad en la sociedad. No se trata únicamente de sus creencias personales, sino de proyectos políticos que buscan traducir esas convicciones en leyes, reformas constitucionales y políticas públicas.

 

Esa es, precisamente, una de las lecciones más perturbadoras de El cuento de la criada: los sistemas que buscan controlar los cuerpos y limitar la autonomía no son sostenidos exclusivamente por hombres. También encuentran mujeres que los legitiman, los promueven y les otorgan un rostro cercano y familiar.

 

Por eso, la pregunta no es cuántas mujeres ocupan cargos de poder dentro de un gobierno. La pregunta es qué proyecto de sociedad, qué idea de familia y qué lugar para las mujeres están contribuyendo a construir. Porque la representación, por sí sola, no garantiza la igualdad. La presencia de mujeres en espacios de decisión no se traduce automáticamente en avances para los derechos de las mujeres ni en la ampliación de las libertades conquistadas.

 


Ir a la fuente original

La tercera temporada de La casa del dragón despliega sus alas con el inicio de la guerra total

Isaac

Serie La casa del dragón

Los seguidores del universo creado por George R.R. Martin en España ya pueden respirar tranquilos, pues la espera de casi dos años ha llegado a su fin. La ficción fantástica que narra los entresijos de la dinastía Targaryen regresa a la pantalla con una propuesta que abandona la calma de las intrigas palaciegas para sumergirse de lleno en un conflicto bélico sin precedentes, donde las bestias aladas dejan de ser una amenaza latente para convertirse en auténticas herramientas de exterminio.

El calendario de lanzamientos en HBO Max España se ha fijado para que cada lunes los espectadores tengan una cita ineludible con Poniente. Desde este 22 de junio, la plataforma irá incorporando de manera escalonada las ocho entregas que componen esta tercera temporada, manteniendo la tradición del estreno semanal que tanto fomenta la conversación social, hasta alcanzar el desenlace de esta tanda el próximo 9 de agosto.

Dragones en Poniente

Fuego y sal en la Batalla del Gaznate

Uno de los momentos más ambiciosos a nivel técnico de esta nueva etapa es, sin lugar a dudas, la representación de la contienda naval conocida como el Gaznate. Este enfrentamiento, que originalmente se esperaba para el final de la entrega anterior, ha ganado en escala y espectacularidad al ser trasladado al inicio de este ciclo. La dirección de estos pasajes ha corrido a cargo de realizadores como Loni Peristere, quien ha reconocido influencias de clásicos cinematográficos de estrategia marítima para dotar de mayor realismo a los choques entre la flota de la Triarquía y la Serpiente Marina.

La crudeza de la guerra se manifiesta no solo en el hundimiento de navíos, sino en la pérdida de figuras clave que desequilibran la balanza emocional de los protagonistas. El bando de Rhaenyra sufre un golpe devastador con el fallecimiento del joven Jacaerys Velaryon, cuya desaparición en las aguas del mar se presenta de forma abrupta y sin concesiones al heroísmo épico, recordándonos la fragilidad de la vida incluso para aquellos que montan dragones.

Reino de los Targaryen

Esta pérdida personal transforma la psicología de la heredera al trono, quien parece abandonar definitivamente su faceta más conciliadora. La interpretación de Emma D’Arcy nos muestra ahora a una soberana que, empujada por el dolor, se muestra dispuesta a tomar decisiones drásticas para asegurar su posición. Las maniobras políticas dan paso a una estrategia de ocupación directa que cambia por completo el escenario geográfico de la contienda.

La toma de Desembarco del Rey y el cambio de poder

El avance de la trama nos sitúa rápidamente en las puertas de la capital, donde las piezas del ajedrez político se mueven con una velocidad inusitada. Gracias a los acuerdos previos y a la debilidad de la defensa de los Verdes tras la huida de Aegon II, Rhaenyra logra finalmente sentarse en el Trono de Hierro. Sin embargo, este triunfo se ve empañado por la sed de venganza y la ejecución de figuras históricas como Otto Hightower, marcando un punto de no retorno en la relación entre las dos facciones familiares que antaño compartieron mesa y confidencias.

Trono de Hierro

Mientras la capital cambia de manos, otros frentes siguen abiertos en las Tierras de los Ríos. La figura de Daemon Targaryen, siempre imprevisible, busca consolidar su poder mientras se rodea de nuevos aliados y jinetes de dragón de origen humilde. Este enfoque permite explorar la relación de los Targaryen con sus propios mitos y la profecía de la Canción de Hielo y Fuego, que vuelve a cobrar relevancia como motor de las acciones de algunos personajes clave.

Por otro lado, la serie no descuida los dramas más personales, como el reconocimiento de Corlys Velaryon hacia sus hijos ilegítimos, Alyn y Addam, otorgándoles un apellido que en estos tiempos de guerra vale más que cualquier fortuna. La producción se esfuerza por equilibrar estas escenas de diálogo íntimo con la espectacularidad visual de criaturas como Robaovejas o Bruma, que adquieren un protagonismo fundamental en la resolución de los primeros conflictos de la temporada.

Escena de la serie

En cuanto al futuro de la franquicia, los responsables del proyecto y el propio autor de las novelas han confirmado que la historia de la Danza de los Dragones está planificada para concluir en una cuarta temporada. Esta decisión busca mantener la intensidad narrativa y evitar que la trama se diluya, asegurando que cada capítulo contribuya de forma directa al desenlace de esta tragedia familiar que ha cautivado a millones de personas en todo el mundo.

El horizonte de Poniente se tiñe de un rojo intenso mientras los dragones oscurecen el cielo y los pactos de sangre se rompen definitivamente. Con una producción que ha cuidado hasta el último detalle técnico y un reparto que ha sabido evolucionar junto a sus personajes, esta nueva entrega se postula como el gran evento televisivo del año, donde la victoria parece tener un precio tan alto que cabe preguntarse si realmente quedará alguien para celebrarla cuando el fuego se extinga.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com