Un siglo, un compromiso, dos colecciones

Si pensamos en la colección artística de la Fundación Bancaja, lo haremos muy pronto también en Sorolla: el artista valenciano, sus composiciones marinas y su ¡Triste herencia! son la insignia de estos fondos, que paulatinamente venimos conociendo en las salas de exposiciones de esta institución y en los préstamos que concede. Este pintor, en todo caso, no debe opacar la riqueza de un acervo que cuenta con trabajos fechados entre los siglos XV y XXI: casi 3.000 piezas de autores nacionales e internacionales, entre pinturas, esculturas, fotografías y grabados, con otra presencia muy destacada, la de Picasso.
La colección de arte ABANCA, otro de los fondos fundamentales en nuestro país entre los vinculados a entidades bancarias, viene consolidándose, por su parte, desde hace treinta años y consta de cerca de 1.400 obras de más de dos centenares de artistas, entre pinturas, esculturas, fotografías, grabados, dibujos e instalaciones.
Destinada desde un inicio a la permanencia, el conocimiento y la divulgación pública, otorga, en su caso, un gran protagonismo a creadores gallegos (Castelao, Laxeiro, Arturo Souto, Isaac Diaz Pardo, Luís Seoane, Urbano Lugrís, Maruja Mallo, Leopoldo Nóvoa o Francisco Leiro), pero no faltan los grandes nombres españoles e internacionales: de Salvador Dalí a Picasso, pasando por Max Ernst, George Braque, Manolo Millares, Antonio Saura, Eduardo Chillida, Cristina Iglesias, Juan Muñoz, Juliâo Sarmento, Sean Scully, Susana Solano o Miquel Barceló.
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
ABANCA y Fundación Bancaja han unido fuerzas para subrayar, en una exposición que puede visitarse desde hoy en la sede valenciana de la última institución, el peso de sus respectivos fondos en el panorama del coleccionismo privado de arte contemporáneo, en el terreno patrio y más allá.
La exhibición “Compromiso con el arte. De Miró a Barceló”, comisariada por Fernando Castro Flórez, plantea un recorrido retrospectivo por la creación de los siglos XX y XXI: las composiciones seleccionadas se fechan entre 1913 y 2023. Esta exposición ya pasó por Afundación, en A Coruña en 2025, pero con motivo de esta itinerancia se han renovado las piezas escogidas, que esta vez suman casi noventa, en distribución equitativa en cuanto a sus dos procedencias.
Los artistas representados superan el medio centenar, y entre sus trabajos se ha procurado establecer diálogos estéticos que resulten instructivos para el público.
Picasso, Miró, Kandinsky, Georges Braque, Juan Gris, Paul Klee, Joaquín Torres García, Marc Chagall, Giorgio De Chirico, André Lhote o Jean Metzinger darán cuenta de la primera irrupción parisina de las vanguardias y de los muchos caminos para la ruptura que aparejó el arranque del siglo XX; Antonio Saura, Rafael Canogar, Manolo Millares o Antoni Tàpies serán algunos de nuestros representantes informalistas en la exposición; y Soledad Sevilla, Eusebio Sempere o José María Yturralde serán los adalides, en el recorrido, de la geometría y su rigor.
Los abstractos en Valencia van a ser, entre otros, Sean Scully, José Manuel Broto, Antón Lamazares, José María Sicilia, Miguel Ángel Campano o Günther Förg; la figuración y el pop crítico llegarán de manos de Equipo Crónica, Luis Gordillo o Darío Villalba; y las derivas ricas e inclasificables de la pintura, la escultura y la instalación en las últimas décadas quedarán a cargo de Anzo, Juan Barjola, Juan Navarro Baldeweg, Barceló, Miquel Navarro, Cristina Iglesias, Urbano Lugrís o Julian Opie.
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
 
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
 
 
“Compromiso con el arte. De Miró a Barceló”
FUNDACIÓN BANCAJA
Plaza de Tetuán, 23
Valencia
Del 25 de abril al 6 de septiembre de 2026
 
The post Un siglo, un compromiso, dos colecciones appeared first on masdearte. Información de exposiciones, museos y artistas.

FILBo, puente literario entre Europa y América Latina

Isaac

Feria Internacional del Libro de Bogotá

La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2026 se prepara para vivir una de sus ediciones más ambiciosas, con una programación que mezcla literatura, pensamiento crítico, artes escénicas y propuestas inmersivas en torno a la lectura. La cita, que vuelve a tener como escenario el recinto de Corferias en la capital colombiana, aspira a recibir a más de 600.000 visitantes y a consolidarse, un año más, como uno de los grandes referentes culturales en el mundo hispanohablante.

En esta ocasión, la feria se articula bajo el lema “el silencio, escucharnos es leernos”, una idea que atraviesa tanto la programación central como la oferta del Distrito de Bogotá y de las entidades culturales asociadas. La FILBo funciona como un punto de encuentro entre Europa y Latinoamérica, donde se dan cita autores consagrados, nuevas voces y proyectos editoriales universitarios e independientes que fortalecen el intercambio intelectual a ambos lados del Atlántico.

Fechas, horarios y funcionamiento general de la FILBo 2026

La feria se celebrará del 21 de abril al 4 de mayo de 2026 en Corferias (carrera 37 n.º 24‑67, Bogotá), que durante dos semanas se transforma en un gran campus literario con pabellones temáticos, stands de editoriales y zonas de encuentro profesional y ciudadano. El horario de apertura al público se sitúa, en líneas generales, entre las 10:00 y las 20:00 horas, aunque algunas actividades pueden extenderse más allá, por lo que se recomienda revisar la agenda oficial día a día.

Las entradas se pueden adquirir tanto en línea como en taquillas físicas del recinto, estas últimas operativas aproximadamente de 9:00 a 20:00. Se mantienen tarifas diferenciadas, con un precio reducido para niños de 6 a 12 años (11.500 pesos colombianos) y una entrada general para mayores de 12 años (14.000 pesos). Los aparcamientos de Corferias permanecen abiertos entre las 9:00 y las 22:00, facilitando la llegada de visitantes que optan por el vehículo privado.

El acceso en transporte público se apoya en el sistema TransMilenio, rutas zonales y servicios adicionales que conectan diferentes barrios de la ciudad con el recinto ferial. También hay cicloparqueaderos y rutas peatonales señalizadas, algo especialmente cómodo para quienes se alojan en zonas cercanas al centro de Bogotá o se desplazan desde espacios culturales que participan de la programación paralela.

India, país invitado de honor y foco internacional

Uno de los grandes atractivos de la FILBo 2026 es la presencia de India como país invitado, lo que abre un amplio abanico de actividades literarias, audiovisuales y escénicas. La industria del libro india se encuentra entre las más potentes del mundo, con un peso muy significativo en publicaciones en inglés y una producción diversificada en más de una veintena de lenguas, algo que se traslada a su pabellón oficial en Corferias.

El pabellón de India, abierto desde el 22 de abril, ofrece conversatorios sobre la tradición intelectual del país, debates sobre el alcance global de sus mercados editoriales y mesas dedicadas al futuro de la literatura en la era digital. En este contexto se inscribe el coloquio “India on the Rise”, que examina el ascenso internacional del país desde la perspectiva cultural y de la circulación de autores.

La parte audiovisual incluye proyecciones de documentales sobre figuras literarias como Nabakanta Burua y filmes de gran impacto como la película “Dangal”, disponible con subtítulos en español para facilitar su acceso al público hispanohablante. A ello se suman actuaciones en vivo de danza clásica india, en especial espectáculos de Bharatanatyam, que permiten acercarse a la dimensión performativa de la cultura india.

La programación se completa con firmas de libros, talleres y foros en torno a la diversidad genérica de la literatura india, que abarca desde la mitología y la narrativa histórica hasta una ficción contemporánea cada vez más presente en los catálogos europeos. Autores como Deepti Kapoor o Kiran Desai forman parte de la delegación invitada, ofreciendo diálogos que resultan de particular interés para el público español y europeo que sigue de cerca las nuevas voces globales.

Europa, Latinoamérica y un puente de autores en la FILBo 2026

La edición 2026 subraya, de forma especial, el vínculo entre Europa y América Latina. Una nutrida delegación de escritores latinoamericanos residentes en Europa se suma a autores europeos que se desplazan a Bogotá, configurando un mapa de voces que cruzan fronteras geográficas y lingüísticas.

En este marco destaca la participación de Teresa Álvarez Olías, economista y escritora española que presenta el libro de microrrelatos “Ventana al mundo”. La obra, concebida para lectores de distintos países, ha recibido reconocimientos literarios en Italia, Alemania y España, entre ellos un premio de relevancia en la ciudad de Brindisi, lo que la sitúa como uno de los títulos europeos con mayor proyección dentro del programa.

Junto a ella, el arquitecto Alberto Sarbach, de doble nacionalidad venezolana y suiza, acude a Bogotá con “La importancia del silencio”, un libro escrito ex profeso para esta edición de la FILBo. La obra propone una meditación sobre la introspección y el valor del silencio en la vida contemporánea, en diálogo directo con el lema general de la feria y con las preocupaciones de una sociedad marcada por la velocidad y la saturación de mensajes.

También forma parte de esta delegación la escritora y coach holística Yamira Guijarro, de nacionalidad ecuatoriano-española, que presenta “Abundancia divina”, un título centrado en el crecimiento personal y la conexión espiritual. Su trayectoria suma varias publicaciones en el ámbito del desarrollo humano, un segmento editorial cada vez más visible tanto en Latinoamérica como en Europa.

La chileno-australiana Ana Parada Casanova, reconocida como embajadora de la paz, participa con “Un rescate: crónicas de un rescate inconcluso”, obra vinculada a su trabajo literario y a diferentes premios internacionales que han marcado su carrera. A esta lista se añade la artista plástica y gestora cultural Soraya Quintana Quiñones, venezolana-española y CEO de la Revista Internacional Best Books, que lleva a la feria la “Saga de Milagros en mi Vida”, consolidando su aportación a la escena artística y literaria contemporánea.

La delegación se completa con la escritora española Garbiñe Salaberria, que presenta “Los días se hacen solos”, y con un numeroso grupo de autores latinoamericanos como René Morales, Hannakarina Añanguren, Lizette García, Judith Salazar, Raúl Rubio, Wendy Barsallo, Joel De Gracia, Mateo Morales, Juan Carlos Morales, Humberto Morales, Adelina González, Carola Rodríguez, Eduardo Camargo, Elaine Vaccaro, Amílcar Gothi, Ismael Martínez, Pedro Angulo, Paola Corcione, Melissa Mendieta, Haydyth Vásquez y Karla A. De Gracia. Todos ellos se reúnen en el Pabellón 3, stand 138, invitados por la Sociedad de Escritores Unidos, una organización que impulsa la literatura como herramienta de integración cultural.

El impacto de ‘Larvas’ y las nuevas voces críticas en la feria

Entre las novedades que más resuenan en esta FILBo 2026 se encuentra ‘Larvas’, de Tamara Silva, una obra que se ha ganado un espacio propio dentro de la narrativa contemporánea latinoamericana por su mirada crítica y su voluntad de incomodar. La novela plantea un universo extraño pero reconocible, en el que la ficción fantástica sirve de espejo deformante para poner en cuestión realidades sociales muy concretas.

Silva, escritora uruguaya de 26 años y con tres libros publicados, combina juventud y madurez literaria en una propuesta que apuesta fuerte por el análisis de las estructuras de poder, la alienación cotidiana y la fragilidad de la identidad. Su capacidad para construir mundos en apariencia imposibles que acaban resultando inquietantemente cercanos convierte ‘Larvas’ en una lectura demandante pero especialmente sugerente para lectores que buscan algo más que entretenimiento.

En la novela, lo fantástico no funciona como mero adorno estético, sino como un dispositivo de denuncia implícita. A través de personajes sometidos a presiones externas, espacios desestabilizadores y situaciones límite, la autora reflexiona sobre cómo los mecanismos de control social pueden erosionar el espíritu individual. Esta mezcla de realismo desasosegante y elementos insólitos convierte el libro en una pieza clave para entender las inquietudes de una nueva generación de escritores latinoamericanos.

La presencia de Tamara Silva en la FILBo 2026 subraya el papel de la feria como plataforma para el debate literario y social. Más allá de las ventas y la promoción comercial, el encuentro se consolida como un espacio donde se ponen en circulación ideas, se cuestionan consensos y se proponen lecturas críticas del presente, algo que interesa de lleno a lectores europeos atentos a lo que ocurre en las letras latinoamericanas.

“LEO: sinfonía del silencio”, el gran pabellón inmersivo de Bogotá

La Alcaldía Mayor de Bogotá llega a la FILBo 2026 con una apuesta especialmente llamativa: el pabellón 5A “LEO: sinfonía del silencio”, un espacio de 877 metros cuadrados diseñado como una partitura viva donde el silencio se entiende no como ausencia, sino como estructura y punto de partida. Aquí, leer implica también escuchar, sentir y habitar la pausa, en una propuesta pensada para todos los públicos.

Este pabellón, que forma parte de la programación distrital, alberga más de 100 actividades que se organizan en distintos “movimientos”, como si se tratara de una composición musical. En cada uno de ellos, el visitante se enfrenta a una experiencia sensorial diferente: el silencio como origen del pensamiento, como preparación para la escucha, como antesala de la voz o como grito que irrumpe en lo colectivo.

La idea es que los asistentes pasen de ser espectadores a convertirse en intérpretes de la experiencia, descubriendo de qué manera el silencio modela nuestras formas de relacionarnos y de entender el mundo. Esta mirada conectada con la vida cotidiana, la memoria y la política encaja con un debate global en torno a la sobreexposición a la información y el ruido digital, algo muy presente también en los contextos europeos.

En palabras de las autoridades culturales de la ciudad, el pabellón “LEO: sinfonía del silencio” pretende vivir la lectura desde la experiencia, explorando nuevas formas de construir la palabra a partir de la pausa y de la escucha. En este marco se celebra el 25 aniversario de BibloRed, la Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá, un sistema con más de 150 espacios de lectura, entre bibliotecas, BibloEstaciones y Paraderos Paralibros Paraparques.

La participación de BibloRed se centra en actividades de mediación, propuestas sensoriales y franjas para distintos perfiles de público, tanto en Corferias como en la programación de FILBo Ciudad. El objetivo es reforzar el acceso a la lectura, la escritura y la oralidad como un derecho cultural a lo largo de la vida, una línea de trabajo que tiene claros paralelismos con las políticas de fomento lector en países europeos.

FILBo Ciudad e iniciativas incluyentes más allá de Corferias

La FILBo 2026 no se limita a los pabellones de Corferias. A través de FILBo Ciudad, la feria se despliega por más de 30 espacios culturales, bibliotecas y centros CREA en diferentes localidades bogotanas, con una agenda que busca descentralizar la oferta y llevar la literatura a barrios y comunidades con menor acceso habitual a este tipo de eventos.

En estos escenarios se organizan conversatorios, lecturas y encuentros con autores nacionales e internacionales, acercando la experiencia literaria a nuevos públicos y fortaleciendo el vínculo entre lectura, cuerpo y territorio. La idea de que la ciudad entera funcione como un ecosistema cultural vivo se materializa en esta red de actividades que dialogan con el tema del silencio y la escucha.

Paralelamente, la feria incorpora una franja FILBo Incluyente, que articula propuestas específicas para personas con discapacidad y para colectivos diversos. Talleres accesibles, recorridos sensoriales y experiencias inmersivas adaptadas buscan garantizar que la lectura se conciba como un derecho y no como un privilegio, un enfoque alineado con estándares internacionales que también se persiguen en las grandes ferias europeas.

Las entidades culturales del Distrito —entre ellas la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, el Instituto Distrital de las Artes (Idartes), la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA), el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) y Canal Capital— coordinan una programación que suma lanzamientos editoriales, presentaciones artísticas, espacios de diálogo y contenidos emitidos por televisión y plataformas digitales.

Idartes, por ejemplo, refuerza la circulación del libro como bien público mediante la colección Libro al Viento, de la que se distribuirán decenas de miles de ejemplares, además de propuestas para la primera infancia con el programa Nidos y una zona dedicada al cómic, la narrativa gráfica, la ilustración y el emprendimiento creativo. La FUGA se consolida como satélite oficial de la FILBo Incluyente, mientras que el IDPC invita a “leer la ciudad” a través de su sello editorial y actividades vinculadas al patrimonio.

Debate, memoria y pensamiento crítico en la agenda

La FILBo 2026 mantiene una vocación clara de espacio para el pensamiento crítico, algo que se refleja en una programación de más de 2.300 actividades que van desde debates políticos hasta reflexiones sobre memoria histórica, paz y transformación digital. Entre las citas se incluyen encuentros con figuras internacionales como Martin Baron o la líder indígena Nemonte Nenquimo, así como conversaciones con el Nobel Juan Manuel Santos y víctimas del conflicto armado en Colombia.

La exposición “Las formas del silencio”, impulsada por la Secretaría de Cultura, FotoMuseo y la Fundación Carlos Urán, propone un recorrido visual por momentos históricos marcados por la militarización, el conflicto armado y las escenas íntimas de duelo, cuidado o espera. A través de estas imágenes se examina cómo el silencio se inscribe en la vida colectiva y en la memoria social, un enfoque que puede resonar con experiencias europeas en torno a la memoria histórica y los procesos de paz.

En la vertiente de política cultural, se presenta el “Plan de Cultura de Bogotá: una brújula hacia 2038”, que marca líneas estratégicas para garantizar el ejercicio de los derechos culturales a medio y largo plazo. Este documento se discute en conversatorios con responsables institucionales y expertos, y se acompaña de talleres específicos dirigidos a niños y adolescentes, para incorporar sus perspectivas en la visión de ciudad.

Otros espacios abordan temas como la transformación digital y sus impactos en el sector cultural, o el papel de las industrias creativas en la economía urbana. Se presentan libros como “Impactos de la transformación digital en la cultura” o “Ciudades conectadas”, y se celebran encuentros en el marco de la Ruta Diseño, donde se anuncian los ganadores del premio Lápiz de Acero 2026. También se lanza “Bogotá 24/7”, una publicación que abre el debate sobre la vida nocturna y las actividades no convencionales con enfoque de género.

Presencia académica y redes editoriales iberoamericanas

La dimensión académica de la FILBo se refuerza con la participación, por primera vez, de CLACSO en la feria. La red de centros de investigación en ciencias sociales toma parte en el Salón Internacional del Libro Universitario (SILU), un espacio impulsado por Hipertexto – Netizen para visibilizar la riqueza y la diversidad de la edición universitaria iberoamericana.

CLACSO comparte estand con sellos universitarios de una docena de países, reforzando el intercambio de producción académica y la proyección internacional de la edición crítica. En este contexto se celebran paneles y presentaciones de libros centrados en temas como la paz, la administración pública o la educación transformadora, con la participación de autores e investigadores de instituciones como la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP).

Entre las actividades figuran conversatorios sobre revistas formativas y producción de conocimiento desde los territorios, presentaciones de obras dedicadas a la “Cátedra para la paz” y debates en torno a los diez años de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia. Estas sesiones combinan una mirada académica con un enfoque divulgativo, lo que las hace de interés tanto para especialistas europeos en ciencias sociales como para lectores curiosos.

La agenda se completa con charlas sobre los retos de la administración pública ante los cambios de gobierno y otros temas de gestión política y social, que se apoyan en publicaciones recientes de las editoriales universitarias implicadas. En conjunto, la presencia de CLACSO y del SILU consolida la FILBo como un nodo para el intercambio de pensamiento crítico en el espacio iberoamericano, con proyección hacia Europa.

Con este despliegue de literatura, pensamiento, arte y política cultural, la FILBo 2026 se afianza como un punto de encuentro clave entre Europa y América Latina, donde conviven autores consagrados, nuevas voces como Tamara Silva, delegaciones internacionales como la de India y proyectos públicos de lectura que dialogan con las grandes tendencias culturales del momento. Para lectores, profesionales del libro y agentes culturales europeos, la feria se presenta como una ventana privilegiada a los debates, las estéticas y las iniciativas que están definiendo el futuro de las letras en el mundo hispanohablante.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

La Biblioteca de Nínive: el conocimiento es poder desde el siglo VII a.C.

Dicen que para que un niño aprenda a leer necesita cuatrocientas horas, pero para convertirse en un buen lector hacen falta, como mínimo, cuatro mil. Lo primero no depende sólo de uno mismo, lo segundo sí.
Es imposible saber cuántas horas pudo leer el monarca asirio Asurbanipal, en el tiempo en que no guerreara, pero no debieron ser pocas si nació en él el impulso de crear la primera biblioteca que compendiara todo el conocimiento alcanzado hasta aquel momento, el periodo intermedio del siglo VII a.C. Atesoró en Nínive (hoy Mosul, en Irak) decenas de miles de tablillas con escritura cuneiforme; es imposible saber exactamente cuántas fueron, pues sus restos se hallaron dispersos, pero 32.000 tablas y fragmentos son las que conserva el British Museum, excavados en distintos lugares del túmulo de Kuyunjik.
Se supone que la mayoría fueron recopilados o producidos por orden del mismo rey, que lo fue entre el 669 y el 630 a. C., pero varios serían anteriores.
Quienes, a las órdenes de Austen Henry Layard, excavaron este emplazamiento en el ecuador del siglo XIX no tardaron en percibir que habían dado con una probable biblioteca real: por el contenido de las tablillas (muchas de carácter académico, aunque también las había de temática religiosa, médica, adivinatoria o mítica); por sus materiales de acabados muy conseguidos, gracias a la arcilla fina; por la alta calidad de la caligrafía… y por el hecho de que, en un examen más detenido, hallaran en casi todas las muestras conservadas, o que pudieron ser más o menos reconstruidas, una inscripción que indicaba que pertenecían al rey Asurbanipal.
Esta biblioteca no fue para él un instrumento de propaganda, ni el capricho propio de un monarca que podía concedérselo, ni siquiera (sólo) un espacio donde cultivar su intelecto o su espíritu. Se trató de una herramienta de poder: el conocimiento lo otorgaba y el saber sostuvo su reinado como no había ocurrido antes en 3.500 años de cultura (de escritura) cuneiforme. Todo el saber reunido en Mesopotamia estuvo allí hasta que Asiria cayó y la biblioteca fue quemada durante el saqueo de Nínive en el 612 a. C. Paradójicamente, el fuego lograría preservar esas obras.
Layard, que sería director del British Museum más tarde, fue sólo parcialmente consciente de la importancia del hallazgo, temeroso de que las labores de traducción se extendieran por décadas: No podemos sobrestimar su valor. Nos proporcionan materiales para el desciframiento completo de la escritura cuneiforme, para la reconstrucción de la lengua y la historia de Asiria, y para la investigación de las costumbres, las ciencias y, podríamos añadir, la literatura de su pueblo. Los documentos descubiertos en Nínive probablemente superan con creces todo lo que ofrecen los monumentos de Egipto. Sin embargo, deberán transcurrir años antes de que se puedan reunir los innumerables fragmentos y transcribir las inscripciones para el estudio de la escritura cuneiforme, en Inglaterra y otros lugares.
En efecto, su contenido sigue siendo una mina de oro para los estudiosos de disciplinas muy diversas y una fuente de fascinación para el público en general. Respondiendo a ese interés, y basándose en siglo y medio de investigación académica, el British Museum emprendió Ashurbanipal Library Project, la puesta a disposición de los amantes de la historia, de forma completa y gratuita, del legado ingente de Asurbanipal.
Montaje de la biblioteca de Asurbanipal en el British Museum, 2018-2019. Trustees of the British Museum. CC BY-NC-SA 4.0
Se trata de la traslación digital de sus tablillas, una de las fuentes primarias esenciales para conocer la cultura asiria, y esos textos se completan con imágenes de alta calidad y fotografías realizadas desde la década de 1850. El catálogo se actualiza y mejora constantemente y su diseño se ha concebido, precisamente, para estimular el interés y facilitar la enseñanza y la investigación.
La del propio museo no ha concluido, con el objetivo último de comprender la composición y el funcionamiento de la biblioteca.
Ashurbanipal Library Project surgió hace más de dos décadas, en 2002, con la colaboración de la Universidad de Mosul. Se ha ido desarrollando en fases sucesivas, en las que han participado expertos de primer orden, como Jeanette Fincke, que elaboró ​​una lista de las 3.500 tablillas de la biblioteca escritas en escritura babilónica y estudió los textos astrológicos de adivinación en escritura asiria; o Riekele Borger, que antes de su muerte en 2010 trató de catalogar el fondo.
Entre 2009 y 2013, con el apoyo de la Fundación Andrew Mellon, se produjeron imágenes digitales de alta resolución de todas las tablillas, cada una dividida en catorce partes, que representan el despliegue virtual del objeto 3D en un facsímil 2D. Todas las caras de cada pieza son visibles en una sola imagen y pueden consultarse online.
Desde 2014, los esfuerzos se han dirigido a actualizar y mejorar el catálogo y se han iniciado dos proyectos esenciales: la reconstrucción de textos médicos y la investigación, a partir de las notaciones de los escribas en las tablillas (los llamados colofones), de la magnitud, el alcance, las fuentes y el funcionamiento de la colección.
Se ha avanzado mucho y mucho queda por saber, pero el British cuenta ya con algunas conclusiones: la mayoría de los textos de Nínive son presagios y el extenso corpus de cartas y documentos administrativos ofrece patrones enigmáticos en su ordenación.
Dado que pocas tablillas de la biblioteca están completas, se siguen identificando y reuniendo fragmentos, y se detectan manuscritos duplicados para restaurar, editar y traducir las composiciones. El ritmo de reunificación de fragmentos se ha multiplicado por diez en los últimos años con respecto al promedio histórico y se publican constantemente trabajos basados ​​en los textos de la biblioteca. El museo aspira, asimismo, a mantener una bibliografía actualizada de la investigación.
Los frutos nos esperan aquí: https://oracc.museum.upenn.edu/
L.W. King. Excavaciones en Nínive, 1904-1905. Trustees of the British Museum. CC BY-NC-SA 4.0
The post La Biblioteca de Nínive: el conocimiento es poder desde el siglo VII a.C. appeared first on masdearte. Información de exposiciones, museos y artistas.

Bancos de la calle Gutenberg: el nuevo paseo literario del Barrio del Oeste

Isaac

bancos literarios en la calle Gutenberg en Salamanca

La calle Gutenberg, en pleno Barrio del Oeste de Salamanca, se ha convertido en los últimos días en uno de esos rincones que invitan a caminar despacio. Lo que antes eran simples bancos para sentarse un rato ahora funciona como un pequeño mapa literario al aire libre, donde cada asiento cuenta una historia a través del nombre que lleva grabado.

Esta transformación llega de la mano de una iniciativa cultural impulsada por la Asociación ZOES, que ha decidido convertir veinte bancos de la calle en un homenaje permanente a figuras clave de la literatura universal. La propuesta se apoya en una idea muy sencilla: usar el mobiliario urbano de siempre para que la lectura y los libros se cuelen, casi sin darse cuenta, en la rutina del barrio.

Veinte bancos, veinte nombres que hicieron historia

Desde esta semana, los 20 bancos situados a lo largo de la calle Gutenberg lucen unas pequeñas placas metálicas que llaman la atención de cualquiera que pase. En cada una se puede leer el nombre de un escritor o escritora, acompañado de las fechas en las que vivió, convirtiendo cada asiento en una especie de ficha biográfica mínima pero muy sugerente.

La selección de autores no se ha dejado al azar: cada banco está dedicado a una figura literaria distinta, abarcando desde nombres esenciales de las letras españolas hasta voces internacionales de gran relevancia. El resultado es un paseo que combina tradición, modernidad y diversidad, y que anima a detenerse, leer y, con un poco de suerte, descubrir algún autor nuevo para el transeúnte.

Entre los nombres grabados en los bancos aparecen clásicos como Miguel de Cervantes (1547-1616), Federico García Lorca (1898-1936) o Miguel de Unamuno (1864-1936), muy ligados además a la historia y la vida intelectual de España. Junto a ellos, sitúan a autoras que han marcado un antes y un después en la literatura en español, como Emilia Pardo Bazán (1851-1921) o Carmen Martín Gaite (1925-2000).

La lista se completa con figuras que abren el foco hacia otros territorios y corrientes de pensamiento, como Simone de Beauvoir (1908-1986), Virginia Woolf (1882-1941) o Isabel Allende (1942), y con escritores que han dejado una huella muy personal en la narrativa y la poesía del siglo XX, entre ellos Miguel Delibes (1920-2010), Gloria Fuertes (1917-1998) o José Saramago (1922-2010).

En la selección también hay espacio para nombres muy vinculados a la historia del pensamiento y la educación, como Luis Vives (1492-1540) o Joaquín Costa (1846-1911), y para figuras quizá menos conocidas para el gran público, como Juan Picornell (1883-1954) o Lucía de Medrano (1484-1527), cuyo recuerdo se refuerza ahora con este gesto simbólico en pleno espacio urbano.

Un proyecto participativo para acercar la cultura a la calle

Detrás de estos bancos literarios está el trabajo de la Asociación de Vecinos ZOES y su Grupo Libros-Pelis, que llevan tiempo impulsando actividades para animar la vida cultural del Barrio del Oeste. En este caso, no se trata solo de colocar placas, sino de plantear una manera distinta de relacionarse con el barrio y con la lectura.

La elección de los veinte autores y autoras, según ha detallado la organización, se ha realizado mediante un proceso de selección participativo. Esto significa que no ha sido una decisión tomada desde un despacho, sino que se ha buscado la implicación de la comunidad vecinal y de las personas que siguen de cerca las iniciativas culturales de la zona.

De este modo, el proyecto no solo rinde tributo a los grandes nombres de la literatura, sino que también refuerza la sensación de que el barrio se construye entre todos. Cada placa es, en cierto modo, el reflejo de una elección compartida, de un consenso sobre qué voces merecen ocupar un lugar fijo en este paseo tan particular.

La propia calle elegida, Gutenberg, tampoco es casual. El nombre del inventor de la imprenta encaja a la perfección con un proyecto que gira en torno a los libros y las palabras. Según ha explicado la presidenta de ZOES, Inmaculada Cid, ubicar las placas precisamente en esta vía es una forma de cerrar el círculo: la tecnología que hizo posible la difusión de la lectura da ahora nombre al escenario de este homenaje a quienes llenaron de contenido esas páginas impresas.

Desde ZOES subrayan que la intención es integrar la cultura en la vida cotidiana de los salmantinos, sin necesidad de grandes infraestructuras ni actos solemnes. Basta con pasear, sentarse un rato y fijarse en la placa del banco para que surja la curiosidad por saber quién fue esa persona y qué escribió.

Autores, fechas y un guiño a la memoria colectiva

Las placas instaladas en los bancos incluyen, de forma muy sencilla, dos datos clave: el nombre del autor o autora y su cronología vital. Esa mínima información funciona como puerta de entrada para que cada persona investigue, recuerde o redescubra a quien tiene “bajo el asiento”.

Entre los nombres escogidos se encuentran figuras que han marcado la poesía española, como Antonio Machado (1875-1939) o Miguel Hernández (1910-1942), y otros muy vinculados a Salamanca y a su tradición universitaria y cultural, como el propio Miguel de Unamuno.

También ocupan su banco escritoras que han reivindicado el papel de la mujer en la literatura, caso de Emilia Pardo Bazán, Gloria Fuertes, Simone de Beauvoir, Virginia Woolf, Carmen Martín Gaite o Isabel Allende. La presencia de estas autoras contribuye a dar una imagen más amplia y equilibrada del canon literario, incorporando voces que durante mucho tiempo no siempre estuvieron tan visibles en los espacios de reconocimiento público.

Junto a ellos, nombres como Valle-Inclán (1866-1936), León Felipe (1884-1968) o Miguel Delibes recuerdan la riqueza y la variedad de la narrativa y la poesía en lengua española a lo largo de los siglos XIX y XX. En el caso de José Saramago, además, el banco señala la conexión de Salamanca con las letras portuguesas, tan cercanas geográfica y culturalmente.

La inclusión de Lucía de Medrano, Fray Luis de Granada o Luis Vives introduce en el recorrido una capa histórica y humanista muy vinculada a la tradición académica y religiosa de la Península, y refuerza la idea de que este paseo literario no se limita solo a novelistas o poetas, sino que también reconoce a quienes ayudaron a pensar y a enseñar de otra manera.

Un barrio que se vive entre ocio, cultura y lectura compartida

La actuación de los bancos de la calle Gutenberg no es un gesto aislado, sino que forma parte del programa de dinamización cultural del Barrio del Oeste. Se trata de una zona de la ciudad que, desde hace años, apuesta por el arte urbano, los murales, las actividades vecinales y las propuestas que sacan la cultura a la calle.

En este contexto, los bancos literarios se suman a otras iniciativas que buscan combinar ocio, cultura y memoria en el espacio público. La idea es que el barrio no sea solo un lugar de paso, sino un entorno que invita a quedarse, a relacionarse y a participar en actividades colectivas.

Con motivo del Día del Libro, la calle Gutenberg se ha convertido en escenario de quedadas de lectura al aire libre y cuentacuentos, aprovechando precisamente esos bancos recién “bautizados” con nombres de escritores. La actividad “Las Letras al Sol”, organizada por ZOES, ha reunido a vecinos y visitantes que han llevado sus propios libros para leer, comentar y recomendar títulos a otras personas.

En una de estas jornadas, los participantes estrenaron los nuevos bancos literarios, sentándose literalmente sobre el nombre de su autor o autora preferida. La propia calle se transformó en un improvisado club de lectura urbano, demostrando que estos pequeños cambios en el mobiliario pueden generar dinámicas sociales y culturales muy vivas.

Además, se ha querido dar continuidad a estas propuestas más allá de una sola fecha, con la intención de que el Día del Libro no se quede en un evento puntual, sino que sirva como punto de partida para mantener a lo largo del año actividades que giren en torno a la lectura, la conversación y el encuentro vecinal.

En conjunto, los bancos de la calle Gutenberg se consolidan como un símbolo del carácter cultural del Barrio del Oeste, un lugar donde las paredes hablan a través de murales y ahora los bancos susurran nombres y fechas de autores que forman parte del imaginario colectivo.

La combinación de un homenaje a veinte escritores y escritoras, la implicación vecinal en la elección de los nombres, el vínculo con el Día del Libro y las actividades de lectura compartida en la calle hace que este pequeño tramo de Salamanca se convierta en un punto de encuentro entre pasado y presente literario. Pasear por la calle Gutenberg es, desde ahora, una forma sencilla de acercarse a la memoria de las letras universales mientras se disfruta de un barrio que apuesta por la cultura a pie de calle.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

‘Rogue Trooper’ de Duncan Jones tiene tráiler y desvela su ambiciosa animación bélica

Isaac

Rogue Trooper pelicula animada

La adaptación animada de ‘Rogue Trooper’, dirigida por Duncan Jones, por fin ha enseñado su primer tráiler tras años de silencio y rumores. El proyecto, basado en el mítico cómic de ciencia ficción bélica publicado en la revista británica 2000 AD, parecía haber quedado en el limbo, pero el reciente adelanto confirma que la película está viva y avanzando con fuerza.

Este primer vistazo sirve como recordatorio de que la película no se había cancelado y, además, permite comprobar la particular apuesta visual que la producción está llevando a cabo. Se trata de un largometraje de animación completamente digital, con un estilo que bebe del mundo de los videojuegos pero que ha sido cuidadosamente trabajado para mantener una estética cinematográfica propia.

Un proyecto que muchos daban por perdido vuelve a la carga

La película de ‘Rogue Trooper’ se anunció hace aproximadamente un año y medio antes de la pandemia, cuando se confirmó que Duncan Jones, responsable de títulos como ‘Moon’, ‘Código fuente’ o ‘Warcraft’, sería el encargado de trasladar a la gran pantalla las viñetas creadas por Gerry Finley-Day y Dave Gibbons a principios de los años ochenta. Desde entonces, el director había estrenado la irregular ‘Mudo’ y participado en la miniserie ‘A Teacher’, pero apenas había noticias públicas de este proyecto.

La sensación generalizada entre muchos seguidores era que la adaptación se había quedado atascada en alguna fase del desarrollo. Sin embargo, medios internacionales como Deadline han publicado en exclusiva el teaser y las primeras imágenes oficiales, confirmando que el largometraje no solo sigue en marcha, sino que ha alcanzado una etapa avanzada de producción.

De hecho, el equipo de la película ya comunicó que el rodaje de voz y la base de la animación se dieron por concluidos a finales de 2023. Desde entonces, el proyecto ha estado inmerso en una fase de ajustes, refinamiento visual y retoques de su particular estilo de animación, algo que se aprecia en el tráiler, breve pero llamativo.

Eso sí, quienes esperen marcar la fecha de estreno en el calendario van a tener que armarse de paciencia. El adelanto se limita a lanzar un irónico “Coming soon-ish” y, por ahora, no hay día oficial de llegada a cines o plataformas en Europa o en España.

Una guerra eterna en Nu-Earth: así es el mundo de ‘Rogue Trooper’

El teaser nos traslada directamente a Nu-Earth, un planeta devastado por una guerra interminable entre dos bandos enfrentados: los Norts y los Southers. No se trata de un simple campo de batalla, sino de un entorno tóxico, hostil y prácticamente inhabitable para los humanos corrientes, lo que convierte cada movimiento en una lucha constante por la supervivencia.

En este escenario entra en escena el protagonista, conocido como 19, un soldado de infantería genéticamente modificado para soportar las condiciones extremas del planeta. Según la sinopsis facilitada por la producción, 19 es el único superviviente de una operación de invasión que ha salido desastrosamente mal, víctima de una traición que ha dejado a todo su escuadrón aniquilado.

Desesperado por descubrir quién les vendió y por ajustar cuentas, 19 se lanza a la caza del llamado General Traidor, figura clave en la trama del cómic, llevando a la pantalla ese tono de venganza y desconfianza que siempre ha caracterizado a la obra original. Lejos de presentarse como un héroe clásico, el personaje se mueve en un terreno marcado por la pérdida, la rabia y la supervivencia a cualquier precio.

Más allá de los disparos y las explosiones, el universo de ‘Rogue Trooper’ funciona como una reflexión sobre el coste humano de la guerra, algo que ya estaba presente en las viñetas de 2000 AD desde su debut en 1981. El cómic incorporaba ecos de conflictos reales como la Segunda Guerra Mundial, Vietnam o la Guerra Civil estadounidense, filtrados a través de la ciencia ficción, y esa carga metafórica parece haber sido respetada en la película.

Este enfoque puede encajar bien con un público europeo acostumbrado a historias bélicas con un trasfondo más serio, especialmente en mercados como el británico o el español, donde las narrativas sobre memoria, conflicto y trauma colectivo tienen una larga tradición en literatura, cine y cómic.

Un protagonista que nunca está del todo solo: Gunnar, Helm y Bagman

Uno de los elementos más distintivos de ‘Rogue Trooper’ es la peculiar forma en que el protagonista mantiene el vínculo con su escuadrón caído. Aunque 19 es el único superviviente físico de la unidad, no combate completamente solo en Nu-Earth.

Antes de que la misión fracasara, el soldado consiguió salvar las conciencias de tres compañeros en chips de respaldo que ahora viajan con él integrados en su equipo militar. Así nacen Gunnar, alojado en su rifle; Helm, situado en el casco; y Bagman, instalado en la mochila. Estos personajes no solo hablan con él, sino que le asesoran, le discuten decisiones y aportan humor oscuro en medio del desastre.

Esta dinámica convierte al protagonista en una especie de escuadrón contenido en un solo cuerpo, algo que da pie a momentos de camaradería, conflicto interno y conversaciones que, en el cómic, han servido para explorar temas como la identidad, la memoria o el peso de la culpa. Trasladado a la animación, este recurso puede ofrecer un juego interesante tanto visual como narrativo.

El propio Duncan Jones ha comentado que, cuando leía el cómic de joven, interpretaba esta división en tres voces como una representación casi filosófica del alma fragmentada, inspirada en la célebre división tripartita de Platón entre razón, corazón y deseos. Aunque los autores originales negaron que esa fuera su intención consciente, para el director esta lectura simbólica ha sido uno de los grandes atractivos del material de partida.

Este tipo de capas de lectura, que combinan acción militar con subtexto psicológico, pueden diferenciar a ‘Rogue Trooper’ de otras adaptaciones de cómic más convencionales, algo relevante en un contexto en el que el cine de superhéroes y las franquicias dominan las carteleras europeas y mundiales.

De las páginas de 2000 AD al cine de animación

Para entender el peso de este proyecto conviene recordar que ‘Rogue Trooper’ nació en la mítica revista británica 2000 AD, el mismo hogar en el que se forjó el icónico Juez Dredd. Creado por el guionista Gerry Finley-Day y el dibujante Dave Gibbons, el personaje se convirtió en una de las series más reconocibles de la publicación desde su aparición en los primeros años ochenta.

Gibbons, conocido internacionalmente por su trabajo en ‘Watchmen’ y ‘Kingsman’, aportó al cómic un estilo visual contundente, mientras que Finley-Day desarrolló una narrativa que mezclaba ciencia ficción con crítica bélica. Con el tiempo, el universo de ‘Rogue Trooper’ se amplió a videojuegos y otros formatos, pero hasta ahora no había llegado a materializarse en un largometraje animado de este calibre.

La película que dirige Duncan Jones adapta directamente el cómic original, con el propio cineasta firmando el guion. Según ha explicado en varias entrevistas, el proceso de desarrollo arrancó con guiones gráficos detallados y pequeños vídeos caseros que él mismo rodó junto a su montador, Barrett Heathcote, recreando escenas en un jardín para montar un primer borrador de la película.

A partir de ese material se construyó un animatic completo empleando Unreal Engine como base de trabajo. El diseñador de producción Stephen Trumble aportó bocetos conceptuales a lo largo de todo el proceso, y su estudio de animación, Treehouse, se encargó de dar forma a ese primer montaje animado que serviría de esqueleto para el largometraje final.

En el corazón del proyecto están las productoras Rebellion y Liberty Films, con Stuart Fenegan actuando como productor principal y Jason y Chris Kingsley sumándose desde la experiencia que ya arrastran con la adaptación de ‘Dredd’. La intención declarada ha sido siempre respetar el espíritu del cómic sin renunciar a un lenguaje audiovisual contemporáneo.

Duncan Jones, un regreso a la ciencia ficción con sello propio

Duncan Jones, ganador de un BAFTA por su debut con ‘Moon’, vuelve a sumergirse en la ciencia ficción de tono autoral tras una trayectoria que ha combinado propuestas más íntimas con grandes producciones de estudio como ‘Warcraft’. En el caso de ‘Rogue Trooper’, el director no esconde que se trata de un proyecto muy personal.

En declaraciones a la prensa especializada, Jones ha recordado cómo, durante su infancia, descubrió 2000 AD en quioscos de distintos países mientras viajaba con su familia. Entre periódicos internacionales y revistas en inglés, siempre aparecía la publicación británica, acompañada en ocasiones por el cómic ‘Eagle’. Desde entonces se declaró seguidor de la revista y de varios de sus personajes.

Según el propio cineasta, 2000 AD posee “un tesoro absoluto de personajes”, muchos de los cuales le gustaría adaptar en algún momento. Sin embargo, fue siempre ‘Rogue Trooper’ el que más le atrajo, en buena parte por esa mezcla de acción militar, ciencia ficción cruda y temas filosóficos de fondo que él mismo interpretaba en sus lecturas.

Su interés por la obra de Platón y la idea de un alma dividida en distintos componentes encajó, en su imaginación, con las personalidades de Bagman, Gunnar y Helm, tanto que llegó a preguntar a los creadores del cómic si esa referencia estaba en su mente al diseñar los personajes. Aunque la respuesta fue negativa, el director ha mantenido esa visión como guía creativa.

Este tipo de conexión personal con el material suele traducirse en películas con un sello más marcado y menos sensación de producto impersonal, algo que podría jugar a favor de ‘Rogue Trooper’ en un mercado donde abundan las adaptaciones de cómic que siguen fórmulas muy similares.

Una animación híbrida: Unreal Engine 5 y mucho trabajo manual

Uno de los aspectos que más está llamando la atención del proyecto es su apuesta técnica y estética. Aunque el equipo ha trabajado con el motor de videojuegos Unreal Engine 5 para modelar gran parte de los entornos y escenas, Jones y su equipo insisten en que no se trata de una cinemática al uso.

Tras la creación del animatic con Unreal, la producción sometió el material a un proceso de retoque intensivo con animación manual. El objetivo era evitar que la película terminase pareciendo una secuencia de videojuego y dotar a los personajes de una expresividad más propia de la animación cinematográfica tradicional.

La diseñadora de personajes Doriana Re ha jugado un papel clave en la definición del look de los protagonistas y secundarios, mientras que el equipo de animación se ha encargado de ajustar los movimientos, especialmente en las escenas de acción y las secuencias de combate, para que combinaran fluidez, impacto visual y un punto de estilización.

En el tráiler, pese a su brevedad, ya se percibe una mezcla curiosa: fondos y efectos que recuerdan a los videojuegos de última generación, junto con personajes que se mueven de forma algo más teatralizada y controlada, en la línea de determinadas producciones de animación para adultos.

Para el público europeo, habituado a propuestas de animación de estudios como Aardman, Cartoon Saloon o las producciones francesas y españolas, este híbrido entre tecnología puntera y enfoque artesanal puede resultar atractivo si consigue encontrar su propio equilibrio visual sin caer ni en la rigidez digital ni en la caricatura excesiva.

Un reparto de voces lleno de nombres reconocibles

La producción ha reunido un elenco de voces de primer nivel para dar vida a los personajes de ‘Rogue Trooper’. Aneurin Barnard, conocido por su participación en ‘Dunkerque’, encarna a 19, el supersoldado protagonista que recorre Nu-Earth en busca del responsable de la traición.

Junto a él figuran Jack Lowden, visto en ‘Caballos lentos’ y también en ‘Dunkerque’; Daryl McCormack, que ha llamado la atención en títulos como ‘Malas hermanas’ y ‘Buena suerte para ti, Leo Grande’; y Reece Shearsmith, popular por su trabajo en la serie británica ‘Inside No. 9’. Estos intérpretes dan vida a personajes clave como Gunnar, Helm y Bagman, el trío de compañeros caídos que siguen “presentes” a través del armamento y el equipo del protagonista.

El reparto se completa con nombres muy reconocidos por el público europeo y español, como Hayley Atwell (vista en las películas del Capitán América y en la reciente entrega de ‘Misión: Imposible’), Asa Butterfield (‘La invención de Hugo’, ‘Sex Education’), Jemaine Clement, Matt Berry y el siempre comentado Sean Bean, cuya fama por el destino de muchos de sus personajes sigue acompañándole desde ‘Juego de Tronos’ y ‘El Señor de los Anillos’.

También participan intérpretes como Diane Morgan, conocida por el falso documental ‘Cunk on Earth’, y Alice Lowe, que ha destacado en producciones británicas de género y series como ‘Black Mirror’. Esta combinación de voces procedentes de cine, televisión y comedia británica apunta a una película que no se limita a la acción, sino que deja espacio para el humor negro y los matices interpretativos.

Contar con este tipo de reparto refuerza la sensación de que ‘Rogue Trooper’ aspira a situarse como una producción relevante dentro de la animación para adultos, con potencial para viajar bien por los mercados europeos, donde muchos de estos actores tienen ya una base de seguidores consolidada.

La vuelta de ‘Rogue Trooper’ a la primera línea mediática con su primer tráiler confirma que la adaptación del clásico de 2000 AD ha superado su fase más incierta y se encamina hacia su estreno, aunque todavía sin fecha concreta. Con un universo bélico de ciencia ficción cargado de subtexto, un autor de género con una visión muy personal al mando, una apuesta técnica que combina Unreal Engine 5 con animación manual y un reparto de voces repleto de nombres conocidos, la película se perfila como una de las propuestas de animación más singulares en camino. Ahora solo queda ver cuándo y cómo llegará a salas y plataformas en España y el resto de Europa para comprobar si ese potencial se traduce en una experiencia que esté a la altura de las expectativas que el cómic lleva generando desde los años ochenta.


Ir a la fuente en actualidadliteratura.com

Marina Adams, cuerpo y mente de la abstracción

La Peter Blum Gallery de Nueva York acoge una retrospectiva de obras sobre papel de Marina Adams, cuyo recorrido abarca tres décadas desde 1994 hasta 2025.
Adams, residente en Nueva York e Italia, ha desarrollado un lenguaje abstracto claro y potente que analiza las posibilidades de la forma y el movimiento a través del poder estructural del color. Al entender la abstracción no como teoría, sino como una “síntesis de cuerpo y mente”, su trabajo abraza lo que John Keats denominó “capacidad negativa”: la habilidad de existir en la incertidumbre y el misterio sin aferrarse a los hechos ni a la razón. Inspirándose en la naturaleza, los textiles y las cadencias rítmicas de la poesía y la música, Adams propone un diálogo atemporal con artistas de las vanguardias —como Henri Matisse, Joan Mitchell y Willem de Kooning—, manteniendo al mismo tiempo una voz propia.
En sus creaciones, contenidos y formas intercambian una y otra vez sus posiciones, sugiriendo esas últimas recipientes, y el dibujo y la pincelada trazan los contornos de un espacio personal. El montaje esboza una evolución circular de dicha forma en el vocabulario visual de Adams, comenzando con su estancia en Italia durante los noventa. Inspirada en las estructuras esenciales de los pinos piñoneros, su serie Roma (1994) articula la relación entre línea y forma, y en ella el borde de un árbol se convierte en el borde de una hoja. Como reflejo de su posterior traslado a Long Island en 2021, las obras más recientes de la exposición, de 2025, revelan un retorno a la naturaleza en “formas arbóreas” que han ido derivando hacia una arquitectura rítmica donde lo orgánico y lo geométrico se vuelven indistinguibles.
Una pieza clave de la presentación es la obra de gran formato llamada 1996_135x119. Esta composición integrada por tres láminas contiguas, perteneciente a una serie que se exhibió por primera vez en el loft de Heide Fasnacht en TriBeCa en 1996, destaca por su energía gestual y la influencia perdurable de las formas naturales. Asimismo, varios ejemplos de la serie Erótica, de la década de los 2000, establecen un vínculo con sus abstracciones más depuradas: a través del collage y la apropiación de imágenes del Shunga japonés y el Kama Sutra, la artista utilizó telas encontradas para “revelar y ocultar” formas sexuales. Ese impulso inicial de superponer y cubrir se ha transformado desde entonces en una exploración de cómo el color y la forma ocupan el espacio como una presencia singular.
Marina Adams. Works on Paper: A Survey. Peter Blum Gallery
La experiencia colectiva se explora más a fondo en obras de gran envergadura, como New Alphabet (2010), compuesta por veinte hojas. Las formas de Adams adquieren en ella la fuerza de un léxico de símbolos saturados de color que resultan a la vez ancestrales y novedosos, sugiriendo una comunicación que trasciende el lenguaje. Body and Soul (2017), entretanto, va más allá, canalizando el espíritu de improvisación de la música clásica afroamericana y la fluidez de la forma humana. En este caso, las formas de los recipientes se hacen más evidentes: líneas curvas y orgánicas que evocan el hueco de un violonchelo o el arco de un torso en colores saturados.
Italia Tre (2019) refleja un retorno a la luz y la paleta del Mediterráneo, donde el equilibrio entre lo difícil y lo fácil se manifiesta en vibrantes planos de color entrelazados. Y el énfasis en lo orgánico y lo inmediato se evidencia en otra obra más reciente, La Danse (2024), que, compuesta por nueve hojas, funciona como una arquitectura rítmica donde la distinción entre las formas arbóreas de sus años formativos y su geometría posterior se entrelazan.
Un aspecto central de las obras de Adams es su rigor técnico y su compromiso con la transparencia, como se aprecia en composiciones tardías con gouache, acrílico, Flashe y crayón, evitando el brillo reflectante del óleo. Estos medios permiten mayor rapidez en la ejecución, capturando la energía del gesto inicial antes de que pueda ser sobrepensado. Sin embargo, en obras de series como A Series of Dreams (2022), Adams también empleó acuarela para conseguir un aspecto translúcido, y onírico, que se aparta de sus imágenes más opacas.

 
The post Marina Adams, cuerpo y mente de la abstracción appeared first on masdearte. Información de exposiciones, museos y artistas.