Lecciones robadas, el cómic que devuelve voz a la memoria silenciada

Isaac

Lecciones robadas memoria histórica

La publicación del cómic «Lecciones robadas» se ha convertido en uno de los proyectos más singulares sobre memoria histórica en el ámbito educativo español. Nacido en las aulas y llevado ahora al lenguaje de la historieta, este trabajo colectivo reúne testimonios reales de la Guerra Civil y la dictadura franquista, con especial atención a las vivencias de mujeres que durante décadas quedaron fuera del relato oficial.

Con presentaciones en ciudades como Jerez y Cartagena, el proyecto aspira a llegar tanto a la comunidad educativa como al público general, utilizando el cómic como herramienta didáctica para revisar el pasado reciente de España. La obra se inscribe en una línea de iniciativas que buscan combatir el olvido, cuestionar la propaganda heredada de la dictadura y abrir espacios de debate en los centros escolares.

Un cómic coral sobre memoria histórica

«Lecciones robadas. El cómic» adapta al formato de viñetas un proyecto educativo previo centrado en recuperar historias familiares vinculadas al siglo XX español. Se trata de una obra coral en la que se entrecruzan relatos sobre la Guerra Civil, la represión franquista y el proceso de transición democrática, siempre desde la perspectiva de quienes vivieron esos acontecimientos en primera persona.

El libro recoge testimonios reales de abuelas y bisabuelas, así como de otras personas que padecieron las consecuencias de la violencia política y la censura. Muchas de estas voces habían permanecido en el ámbito privado, contadas en voz baja o apenas compartidas en el entorno familiar. El cómic se propone precisamente sacar a la luz esas memorias silenciadas y colocarlas en un espacio público y pedagógico.

Publicado por Editorial Vinatea, el volumen se presenta como una herramienta para comprender la historia reciente de España más allá de los manuales tradicionales. En sus páginas se abordan temas que el franquismo trató de ocultar, tergiversar o enterrar, desde la represión en la posguerra hasta la construcción de un relato oficial que dejó fuera a buena parte de la población.

Uno de los objetivos que subrayan sus impulsores es ofrecer una «enseñanza de historia silenciada», que ponga sobre la mesa episodios incómodos o poco tratados en los programas escolares. De este modo, el cómic no solo cuenta historias del pasado, sino que invita a reflexionar sobre cómo se ha contado ese pasado y qué voces han tenido derecho a ser escuchadas.

El proyecto también se plantea como una herramienta contra el desconocimiento del pasado democrático en los centros educativos. Frente a la simplificación o el olvido, «Lecciones robadas» apuesta por un acercamiento más crítico y matizado, donde el alumnado pueda contrastar versiones, escuchar testimonios directos y construir su propio criterio.

Más de 30 autores en una obra colectiva

La creación de «Lecciones robadas. El cómic» ha reunido a más de 30 dibujantes y guionistas de todo el Estado e incluso de fuera de España, combinando la experiencia de profesionales consolidados con el empuje de jóvenes talentos. Esta diversidad se traduce en estilos gráficos muy distintos, pero articulados en torno a un mismo hilo conductor: la recuperación de la memoria histórica.

Entre los nombres más destacados figura el historietista Carlos Giménez, uno de los grandes referentes del cómic sobre la posguerra española, que encabeza el elenco de participantes. Junto a él, la obra cuenta con firmas tan reconocidas como Paco Roca, Fermín Solís y Luis Chamizo, autores habituados a trabajar temas de memoria, identidad y pasado reciente.

En el caso de Paco Roca, su aportación se enmarca en una trayectoria creativa en la que la memoria ha sido un tema recurrente. El autor ha señalado en distintas ocasiones que le interesa contar aquello que no se ha contado, o que se ha contado solo desde una versión oficial. Su participación refuerza el carácter reflexivo y documental del proyecto.

El cómic se concibe como una obra de carácter colectivo y vocación social. Según se ha explicado en sus presentaciones, los beneficios se destinan a proyectos sociales a través de la Fundación Vinatea, lo que añade una dimensión solidaria al trabajo creativo. No se trata solo de difundir memoria, sino también de apoyar iniciativas que trabajan con colectivos vulnerables.

Además de las firmas consolidadas, participan jóvenes autores y autoras que aportan miradas nuevas y recursos narrativos contemporáneos. Este equilibrio generacional permite que los relatos históricos conecten con públicos de distintas edades, especialmente con un alumnado acostumbrado a lenguajes visuales y formatos gráficos.

Origen: el proyecto educativo Libros con Memoria

El cómic nace del proyecto «Libros con Memoria», coordinado por el profesor de Geografía e Historia Luis Vivas, que trabajó durante casi tres décadas en la docencia de las Ciencias Sociales. Este proyecto surgió en Quart de Poblet (Valencia) como una iniciativa escolar basada en la investigación directa del alumnado.

La propuesta consistía en que los estudiantes entrevistaran a sus familiares acerca de su experiencia durante el siglo XX, especialmente en relación con la Guerra Civil, la dictadura y los cambios políticos y sociales que se vivieron en España. A partir de esas conversaciones, se elaboraban textos y materiales que acabaron dando forma a un primer libro.

Entre los trabajos desarrollados se encuentran propuestas como «Lecciones de nuestros abuelos y abuelas» y «Lecciones robadas. ¿Por qué perdimos la memoria?», elaboradas junto a exalumnos y exalumnas. Estos proyectos fueron afinando una metodología centrada en la historia oral, la implicación activa del estudiantado y la conexión entre esfera familiar y aula.

Con el tiempo, «Libros con Memoria» se consolidó como un modelo de enseñanza de la historia reciente, reconocido con premios de Educación y Memoria y con varias ediciones publicadas. El enfoque combina el rigor histórico con un trabajo emocional y ético sobre la memoria, subrayando la importancia de escuchar a quienes vivieron los hechos.

La transformación de este proyecto en un cómic responde a la voluntad de ampliar el alcance y adaptar el contenido a formatos más cercanos al público joven. El lenguaje de la viñeta permite representar visualmente escenas, emociones y contextos que a veces resultan más difíciles de transmitir solo con texto, ofreciendo una puerta de entrada más accesible a temas complejos.

Memoria, abuelas y enseñanza de la historia silenciada

Uno de los rasgos más llamativos de «Lecciones robadas» es el protagonismo otorgado a las abuelas y bisabuelas como guardianas de la memoria familiar. En muchos hogares, fueron ellas quienes mantuvieron vivos los recuerdos de la guerra, la represión o el exilio, aunque a menudo lo hicieron con cautela por miedo o por dolor.

El cómic se centra en esas experiencias de mujeres que sufrieron la violencia política, la pobreza y la discriminación, pero que rara vez aparecían en los manuales de historia. Sus relatos no solo aportan datos, sino también una mirada cotidiana sobre cómo se vivió la dictadura en los pueblos, los barrios y las casas.

Desde el punto de vista pedagógico, el proyecto se presenta como un intento de combatir la falta de conocimiento sobre el pasado democrático entre las generaciones más jóvenes. Sus impulsores señalan que, en muchos centros escolares, la etapa de la Segunda República, la Guerra Civil y el franquismo se aborda de forma apresurada o superficial, cuando no se pasa casi por encima.

Al trabajar con testimonios directos y materiales gráficos, se busca despertar el interés del alumnado y favorecer el pensamiento crítico. Las historias que cuentan los mayores permiten poner rostro a los grandes procesos históricos y conectar las fechas y los acontecimientos con experiencias personales concretas.

En este sentido, «Lecciones robadas» se sitúa en la línea de otras iniciativas de memoria democrática que intentan trasladar al aula debates presentes en la sociedad, como el reconocimiento de las víctimas de la represión, la recuperación de fosas comunes o la revisión de la simbología franquista en espacios públicos. El cómic no pretende cerrar el debate, sino más bien abrirlo.

Presentaciones en Jerez y Cartagena: el proyecto se mueve por España

El recorrido público de «Lecciones robadas. El cómic» incluye actos de presentación en distintas ciudades españolas, donde se combina la difusión del libro con espacios de conversación en torno a la memoria histórica. Dos de las paradas recientes han sido Jerez (Andalucía) y Cartagena (Región de Murcia).

En Jerez, la obra se presenta en la Escuela de Arte y Superior de Diseño, en la calle Porvera 54, en un acto convocado para un miércoles 8 de abril a las 19:00 horas. La organización corre a cargo de Marea Verde, en colaboración con el Grupo Memorialistas Jerez y la propia Escuela de Arte, poniendo el acento en el papel de la comunidad educativa en la transmisión de la memoria.

El encuentro jerezano se ha planteado como una ocasión para reflexionar sobre la memoria histórica desde el ámbito local, conectando las historias recogidas en el cómic con las vivencias de las familias de la zona. El objetivo es que el público asistente, especialmente docentes y estudiantes, pueda identificar en esas páginas ecos de su propia historia familiar.

En Cartagena, el cómic forma parte del programa «Cartagena Piensa», un ciclo de actividades culturales y de pensamiento crítico. La presentación tiene lugar en el salón de actos del Museo del Teatro Romano, el 11 de junio de 2026 a las 19:00 horas, en un acto coorganizado por la Asociación de Memoria Histórica de Cartagena.

En esta cita, intervienen Luis Vivas Ramos, coordinador del proyecto, y dos alumnos participantes en la creación de los contenidos, que explican cómo fue el proceso de entrevistar a sus mayores y transformar esas conversaciones en materiales divulgativos. La presencia del propio alumnado subraya la naturaleza participativa del proyecto y su arraigo en las aulas.

Ambos actos muestran cómo «Lecciones robadas» no se limita a ser un libro, sino que se convierte en un espacio de encuentro intergeneracional, donde personas mayores, profesorado, estudiantes y ciudadanía comparten miradas sobre el pasado y el presente. Las presentaciones funcionan así como extensiones vivas del contenido del cómic.

Un recurso didáctico para pensar el pasado reciente

Más allá de sus valores literarios y gráficos, «Lecciones robadas» se ha consolidado como un recurso pedagógico para trabajar la memoria histórica en España. Su origen escolar y su adaptación al formato cómic lo hacen especialmente adecuado para su uso en institutos y centros de educación secundaria.

El proyecto apuesta por una metodología activa, en la que el alumnado se convierte en investigador de su propia historia familiar y comunitaria. Al entrevistar a abuelos, abuelas y otros testigos, los estudiantes no solo recogen información, sino que aprenden a escuchar, a formular preguntas y a contrastar versiones.

El cómic funciona como material de apoyo para introducir en el aula debates que a menudo se consideran delicados, como la represión, la censura o la falta de libertades durante la dictadura. Al estar contado a través de historias personales y viñetas, se reduce la distancia entre los hechos históricos y la realidad cotidiana del alumnado.

Además, la obra ofrece un contrapunto a la imagen edulcorada o simplificada de la dictadura que todavía persiste en ciertos discursos. Frente a la idea de una época de orden o progreso, las páginas de «Lecciones robadas» muestran las consecuencias concretas de la violencia política, el miedo y el silencio en la vida de miles de familias.

Para el profesorado, el libro se presenta como una herramienta flexible que puede utilizarse en asignaturas como Historia, Valores Éticos o incluso Lengua y Literatura, trabajando el análisis de testimonios, el relato gráfico y la construcción de la memoria colectiva. Su tono divulgativo y su enfoque coral facilitan la adaptación a distintos niveles educativos.

En conjunto, «Lecciones robadas. El cómic» se ha ido abriendo hueco como un ejemplo de cómo el cómic y la educación pueden ir de la mano para abordar temas complejos sin perder rigor ni sensibilidad. A partir de un proyecto nacido en un instituto valenciano, la iniciativa ha crecido hasta convertirse en una referencia para quienes buscan nuevas formas de contar y comprender la historia reciente de España, dando voz a quienes durante demasiado tiempo no la tuvieron.


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Rose Wylie, imagen antes que tema

La Royal Academy of Arts de Londres presenta, hasta el próximo 19 de abril, la mayor retrospectiva hasta el momento de la artista británica y miembro de esta institución Rose Wylie.
Célebre por su audaz práctica figurativa, que se nutre de referencias a la historia del arte, las civilizaciones antiguas, la literatura, el cine, la cultura de las celebrities, la actualidad y su entorno inmediato, exhibe en esta muestra más de noventa obras, incluyendo las más conocidas entre las suyas junto a pinturas y dibujos recientes e inéditos.
Pintora de la vida contemporánea, sus trabajos narran las épocas que ha vivido en su extensa andadura, desde su experiencia durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial cuando era niña hasta acontecimientos más cotidianos, como una tarde de verano con amigos.
Organizada temáticamente, esta antología comienza precisamente con recuerdos de su infancia, de la vida familiar y de los ataques a Londres durante la Segunda Guerra Mundial, plasmados en lienzos como Rosemount y Wing Tips and Blue Doodlebugs. En la década de los cincuenta, durante sus estudios en la Escuela de Arte de Folkestone y Dover, en Kent, Wylie se dedicó al dibujo anatómico y a la pintura figurativa y, tras una pausa en su carrera para formar una familia, a partir de los ochenta retomó su actividad creativa, estableciendo un estudio en su casa de Kent, donde aún trabaja.
La exposición acoge Room Project 2002-3, la primera gran serie de Wylie que recibió un notable reconocimiento de la crítica. Estas obras revelan la voraz ambición de esta autora por crear pinturas de gran formato que ofrezcan un mundo inmersivo y lúdico, poblado por gatos, muñecas de papel, nadadores olímpicos y la propia artista luciendo su falda de cuadros favorita. Se incluyen, asimismo, varias composiciones sobre papel, entre ellas Dientes inferiores, Autorretrato, de 2016.
Para Wylie, el dibujo es fundamental, como se aprecia en la pintura Mano: El dibujo como elemento central, de 2002 y llegada de Gante. Dibuja a diario, creando un vasto banco de memoria de referencias visuales; con el tiempo, a veces años después, un motivo visual específico, destilado hasta su esencia, encuentra su camino en un lienzo, a menudo yuxtapuesto a inesperados elementos gráficos o palabras escritas.
Varias pinturas de la serie Notas de cine se han reunido, igualmente, para esta retrospectiva, revelando la fascinación de Wylie por el séptimo arte. Se ha interesado por la forma en que la cámara puede hacer zoom para un primer plano o capturar diferentes perspectivas y ángulos dentro de la misma escena. Tomas dramáticas, junto con detalles más cotidianos, quedan grabadas en su memoria y se recrean en piezas como Kill Bill (Notas de la película), o Natural Born Killers, Long-shot (Notas de la película). Los periódicos e internet le proporcionan otra fuente de inspiración, en particular las fotografías que capturan objetos o personas en el ojo público, desde un artefacto babilónico hasta una actriz en la alfombra roja. Es el impacto visual de estas imágenes reproducidas lo que merece su atención, más que quiénes son o qué historias cuentan.
Otros trabajos abordan el consumo de información en el siglo XXI a través de la imagen mediada. Y la inspiración también proviene del entorno inmediato de Wylie: su hogar, repleto de objetos que adquieren significado para ella; el jardín con su gato, Pete; y la pequeña comunidad de vecinos que la rodea. La vida cotidiana se registra como un diario visual.
La exposición concluye con cuatro grandes pinturas monocromáticas de animales en tonos jengibre, negro, azul y rojo. Fueron realizadas por la artista pintando directamente sobre el lienzo con sus manos, dejando que la manipulación directa del pigmento determinase la imagen con una presencia visceral y táctil que refleja la energía y el disfrute de su creación. El tema es reconocible, pero es este proceso de transformar una composición más allá de la representación convencional lo que tiene significado para Wylie.
Rose Wylie. Snowwhite (3) with Duster (detalle), 2018
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III Festival de Poesía Baltasar Espinosa en Gáldar

Isaac

Cartel genérico del Festival de Poesía Baltasar Espinosa

La ciudad de Gáldar, en el norte de Gran Canaria, se prepara para vivir unos días intensos de poesía con la celebración del III Festival de Poesía Baltasar Espinosa, que se desarrollará del 9 al 12 de abril. Durante cuatro jornadas, el municipio se transformará en punto de encuentro de autores de distintos orígenes y generaciones, con una programación que combina recitales, presentaciones de libros, mesas redondas y visitas guiadas.

Bajo el lema «Poetas por un mundo en paz», esta nueva edición aspira a consolidar a Gáldar como uno de los referentes de la poesía contemporánea en Canarias, al tiempo que ofrece a quienes participan la oportunidad de conocer de cerca el patrimonio histórico, arqueológico y cultural de la localidad. La propuesta se plantea como un espacio de creación, reflexión y diálogo en torno a la palabra poética y su capacidad para interpelar la realidad actual.

Un encuentro poético con vocación internacional

El III Festival de Poesía Baltasar Espinosa reunirá en el municipio a más de 80 poetas procedentes de diferentes islas del Archipiélago, de diversas comunidades de la península y de varios países hispanoamericanos. Esta diversidad geográfica y generacional refuerza el carácter abierto del festival y su voluntad de tender puentes entre distintas tradiciones y sensibilidades literarias en lengua española.

Según ha destacado el concejal de Patrimonio Histórico, Archivo y Biblioteca de Gáldar, Carlos Ruiz Moreno, la tercera edición del encuentro refuerza la apuesta del municipio por dar visibilidad a la creación poética y por integrar la literatura en la vida cotidiana de la ciudad. Durante varios días, casi un centenar de autores tendrán la ocasión de recorrer enclaves de interés arqueológico, patrimonial y turístico, además de acercarse a la oferta gastronómica y alojativa local.

La presidenta de la Asociación de Escritoras y Escritores Palabra y Verso, Josefa Molina, subraya que este festival convierte a Gáldar en un referente regional de la poesía contemporánea, al articular una programación que combina actividades literarias con experiencias culturales en distintos espacios del municipio. El objetivo no es solo ofrecer recitales, sino generar una verdadera red de complicidades entre autores, lectores e instituciones.

El encuentro se celebra en homenaje al poeta galdense Baltasar Espinosa (Gáldar, 1937 – Madrid, 2018), cuya figura y obra motivaron el nacimiento del festival en 2023. Desde entonces, la cita ha ido creciendo en alcance y repercusión, sumando cada vez más participantes, espacios colaboradores y propuestas de carácter multidisciplinar vinculadas a la palabra poética.

En esta edición, el festival cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Gáldar —a través de las concejalías de Biblioteca, Cultura y Turismo—, así como del Casa-Museo Centro de Arte Indigenista Antonio Padrón, el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada, el Casino de Gáldar y la Coral Polifónica de Gáldar. Este entramado de apoyos institucionales refuerza la dimensión cultural del evento y la conexión entre literatura y patrimonio.

Un lema que apela a la paz y a los derechos humanos

El hilo conductor de esta tercera edición es el lema «Poetas por un mundo en paz», una declaración de intenciones que sitúa a la poesía como herramienta para cuestionar la violencia y defender los derechos humanos. Para la organización, el festival no se limita a ser una sucesión de lecturas, sino que busca convertirse en un espacio de reflexión colectiva sobre el momento histórico que atravesamos.

La propia Josefa Molina ha señalado que este lema supone un llamamiento explícito a la paz en un contexto internacional marcado por conflictos bélicos y por una preocupante deriva hacia posturas cada vez más belicistas. Frente a ello, el encuentro reivindica la palabra como un recurso para denunciar las injusticias, interrogar la realidad y reivindicar el derecho a la vida y la dignidad de las personas.

Desde la perspectiva de Palabra y Verso, quienes escriben manejan una herramienta poderosa: el lenguaje. La poesía se concibe aquí como un acto de resistencia que puede contribuir a cuestionar el discurso de la guerra y la violencia estructural, apelando a la empatía y al pacifismo. Durante el festival, este enfoque se reflejará tanto en la selección de textos como en las actividades colectivas y las mesas de debate.

El lema no solo inspira la temática de muchas de las intervenciones, sino que vertebra varias de las propuestas participativas, como la creación de poemas colectivos o las lecturas en espacios simbólicos del municipio. De este modo, se busca que la ciudad entera respire el espíritu del festival y que el mensaje de paz trascienda los escenarios habituales de la actividad literaria.

La combinación de compromiso social y creación poética es uno de los rasgos distintivos de esta edición, que pretende reforzar la idea de que la literatura no está desconectada de los problemas del presente, sino que puede y debe dialogar con ellos desde una mirada crítica y humanista.

Arranque del festival: libro y exposición «Referentes de la Literatura Canaria»

La programación del III Festival de Poesía Baltasar Espinosa se iniciará el jueves 9 de abril con la presentación del proyecto «Referentes de la Literatura Canaria», una propuesta artístico-literaria que combina libro y exposición de retratos. Se trata de una de las citas más esperadas del comienzo del festival, porque pone en valor la memoria y la diversidad de voces que han marcado las letras del Archipiélago.

El libro «Referentes de la Literatura Canaria» forma parte de la Colección Palabra y Verso en su volumen número 15 y reúne textos y semblanzas de 150 autores canarios, repartidos a partes iguales entre 75 escritoras y 75 escritores. La obra incluye relatos, poemas y ensayos, algunos de ellos inéditos, que se acompañan de un retrato artístico de cada autor, realizado por el artista de Guía Eugenio Aguiar.

Estas láminas y retratos constituyen el núcleo de una exposición que se inaugurará en la Sala Sabor el mismo 9 de abril a las 19:00 horas, y que permanecerá abierta al público hasta el 19 de abril. Tras su paso por Gáldar, tanto el conjunto de imágenes como la publicación tienen previsto iniciar un recorrido por distintos centros culturales y expositivos del Archipiélago, ampliando así su alcance a otras islas y públicos.

La obra está prologada por el poeta galdense Ángel Sánchez, Premio Canarias de Literatura 2018, y ha sido editada bajo el sello Beginbook, dirigido por Jorge Liria. Desde la dirección de la colección, Josefa Molina ha destacado el carácter pionero del volumen, al reunir por primera vez, en un único libro, textos y retratos de los principales referentes de la literatura canaria desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.

Para la organización, se trata de un trabajo singular dentro del panorama editorial canario, no solo por la amplitud del elenco reunido, sino también por el diálogo entre texto e imagen que propone. Esta combinación, señalan, da lugar a una composición de gran valor simbólico, que aspira a convertirse en una obra de referencia para estudiosos, lectores y amantes de la literatura del Archipiélago.

Acto institucional y Premio Internacional de Poesía Baltasar Espinosa

El viernes 10 de abril tendrá lugar el acto institucional del festival en el Teatro Consistorial de Gáldar, uno de los momentos centrales de esta tercera edición. En este marco se presentará el poemario «Los restos de la nada», del autor grancanario Nicolás Fernández Hernández (Las Palmas de Gran Canaria, 1975), que ha resultado ganador del II Premio Internacional de Poesía Baltasar Espinosa.

Este premio, impulsado por la Asociación de Escritoras y Escritores Palabra y Verso junto a Beginbook Ediciones, se ha consolidado en muy poco tiempo como un certamen de referencia dentro del ámbito poético de habla hispana. «Los restos de la nada» pasa a integrar el volumen número 14 de la Colección Palabra y Verso, contribuyendo a reforzar el catálogo poético de esta línea editorial.

La organización ha destacado la alta calidad literaria de las obras recibidas en esta segunda edición del premio, que ha registrado cerca de 500 poemarios procedentes de alrededor de una treintena de países. Este aumento de participación, tanto en número de originales como en diversidad de procedencias, confirma el crecimiento exponencial del certamen y su progresiva proyección internacional.

El autor premiado recibirá una dotación económica de 1.000 euros y 25 ejemplares de la obra publicada, lo que refuerza la dimensión profesional del galardón y su función como plataforma de difusión para nuevas voces poéticas. Para el festival, la entrega de este premio es también una forma de conectar su programación local con una red más amplia de creación poética internacional.

El acto institucional contará con la participación de la Coral Polifónica de Gáldar, que pondrá la nota musical a la jornada, y se completará con una primera sesión de lectura de poemas en la que tomarán parte varios de los autores asistentes. De este modo, la ceremonia combina el reconocimiento institucional al trabajo creativo con un espacio abierto a la escucha y al intercambio de textos.

Recitales, mesas redondas y visitas culturales por toda la ciudad

El sábado 11 de abril la actividad se trasladará a la Biblioteca Municipal de Gáldar, donde se desarrollará una lectura de poemas abierta al público y se formalizará la donación de libros firmados para la Poeteca de Gáldar. Este espacio, dedicado a la conservación y difusión de la poesía, se nutre así de nuevos títulos y ejemplares, muchos de ellos dedicados por sus propios autores.

A continuación, el grupo de poetas se desplazará hasta la Casa-Museo Centro de Arte Indigenista Antonio Padrón, dependiente del Cabildo de Gran Canaria, donde tendrá lugar una visita guiada y una nueva sesión de lectura a cargo del colectivo Los Guardianes del Verso. En este mismo entorno se desarrollará un cadáver exquisito de poesía, una actividad de creación colectiva en la que cada participante aporta un fragmento de texto vinculado al lema «Poetas por un mundo en paz».

Ya en horario de tarde, la programación continuará en el Casino de Gáldar, que se convertirá en escenario de varias sesiones de recitales poéticos y de dos mesas redondas con la participación de autores como Puri Gutiérrez, Tino Prieto, Isa Guerra, Nauzet Rodríguez, Luis León Barreto, Beatriz Morales, Benita López y Victoriano Santana Sanjurjo, entre otros invitados.

Estas mesas permitirán abordar, desde diferentes perspectivas, cuestiones como el papel de la poesía en la sociedad actual, las nuevas formas de difusión literaria o la relación entre tradición y experimentación en la escritura contemporánea. La jornada se cerrará con la actuación de la poeta y cantautora Yolinda Hernández, que aportará una fusión de palabra y música para rematar un día de intensa actividad cultural.

El domingo 12 de abril estará dedicado a una visita guiada al yacimiento arqueológico La Guancha-El Agujero-Bocabarranco, conducida por el cronista oficial de Gáldar y director insular de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, Juan Sebastián López García. En este entorno se realizarán nuevas lecturas poéticas, integrando la palabra en un paisaje cargado de memoria histórica y significado simbólico para la isla.

Palabra y Verso: una asociación que impulsa la vida literaria canaria

El motor de este festival es la Asociación de Escritoras y Escritores Palabra y Verso, una entidad creada en 2015 con el objetivo de promocionar la obra de sus miembros y fomentar el hábito lector en torno a la literatura canaria. Desde su nacimiento, la asociación ha mantenido una presencia constante en la vida cultural de las islas, y muy especialmente en Gáldar, donde tiene su sede social.

Palabra y Verso desarrolla una intensa actividad a través de su blog palabrayverso.com, que en 2025 registró más de 35.500 visitas procedentes de más de cuarenta países. En esta plataforma se publican textos de los integrantes del colectivo y de colaboradores de distintos lugares del mundo, además de reseñas de libros, crónicas de actos y contenidos vinculados a la actualidad literaria.

El blog incluye también una sección de programas de radio bajo el epígrafe «Escúchanos», donde se alojan las emisiones de «De la Palabra al Verso», espacio radiofónico que ya suma once temporadas en antena a través de Radio Gáldar. Este programa permite trasladar la actividad de la asociación a las ondas, acercando la poesía y la narrativa a audiencias que quizá no frecuenten los actos presenciales.

Desde su creación, el colectivo ha participado en un amplio abanico de iniciativas: lecturas a pie de calle, recitales, campañas solidarias como «libros por alimentos», propuestas virtuales como #Lecturasdeconfinamiento y otros muchos actos organizados en colaboración con el Ayuntamiento de Gáldar, la Biblioteca Municipal, la Casa-Museo Antonio Padrón, la Academia de Dibujo y Pintura Josefa Medina, la Casa Museo Tomás Morales o el Cabildo de Gran Canaria, entre otros.

La continuidad del Festival de Poesía Baltasar Espinosa encaja dentro de esta línea de trabajo, que busca articular una red de actividades donde la literatura se vincula al territorio, al patrimonio y a la comunidad. De hecho, la próxima edición del festival ya tiene horizonte: la organización prevé retomar la cita en 2028, manteniendo un ritmo de convocatorias que permita madurar el proyecto y seguir sumando complicidades.

Con esta tercera edición, Gáldar se consolida como una plaza clave para la poesía en Canarias, capaz de reunir a autores de procedencias muy distintas en torno a un mismo objetivo: celebrar la palabra y su capacidad para generar reflexión, memoria y diálogo. El festival abre así un paréntesis de cuatro días en la vida cotidiana del municipio, en el que la poesía se asoma a teatros, bibliotecas, museos, paisajes arqueológicos y espacios de convivencia, recordando que, más allá de los libros y los recitales, la literatura también se juega en la forma en que miramos y habitamos el mundo.


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Muere Josep Piera, voz clave de la literatura valenciana

Isaac

muerte de Josep Piera

La literatura valenciana se queda sin una de sus voces más singulares con la muerte del poeta y narrador Josep Piera, fallecido este domingo a los 78 años. El Ayuntamiento de Gandia confirmó el deceso y expresó su pésame a familiares, amigos y al conjunto de la comunidad cultural, subrayando que se marcha “una de las voces más destacadas de la literatura valenciana contemporánea”.

Nacido en Beniopa, barrio de Gandia, en 1947, Piera fue mucho más que un poeta: narrador, ensayista, traductor y animador cultural incansable, convirtió su vida en materia literaria. Su obra, profundamente ligada a la Safor, La Drova y el Mediterráneo, lo situó como un referente imprescindible para varias generaciones de lectores y escritores en lengua catalana y valenciana.

Un adiós que conmociona a Gandia y al mundo cultural

La noticia del fallecimiento fue difundida por el Ayuntamiento de Gandia, que lamentó “profundamente” la pérdida y recordó a Piera como Hijo Predilecto de la ciudad. Desde el consistorio se destacó su aportación a la poesía, la narrativa y el ensayo, así como su compromiso con la lengua y la identidad valenciana.

El alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, poeta también, se declaró “profundamente triste y conmocionado” por la muerte de quien consideraba amigo y maestro. En un mensaje público, señaló que con Piera “perdemos un escritor excepcional, nuestro poeta de Beniopa, perdemos un hombre bueno” y subrayó que deja “un legado inconmensurable de sabiduría y buena escritura”.

Desde la oposición municipal, el Partido Popular de Gandia se sumó al duelo con un comunicado en el que calificó al autor como “una de las voces más destacadas de la literatura valenciana contemporánea” y trasladó su “más sentido pésame” a la familia y al conjunto de la comunidad cultural valenciana.

También la Generalitat Valenciana expresó su dolor por la pérdida. El president, Juanfran Pérez Llorca, recordó a Piera como “referente de nuestras letras y figura esencial de la poesía y la narrativa contemporáneas”, remarcando que su obra estuvo “profundamente vinculada a nuestra tierra y cultura”. En nombre del Consell, envió condolencias a sus allegados y al ámbito cultural.

La familia del escritor ha manifestado su deseo de que la despedida en el tanatorio se celebre en un ambiente íntimo, reservado al círculo más cercano, pese a la enorme proyección pública del autor.

Homenajes en Gandia: libro de condolencias y acto cívico

El impacto de la muerte de Josep Piera se ha dejado sentir con fuerza en su ciudad. El alcalde Prieto anunció la convocatoria urgente de la junta de portavoces para organizar un acto cívico de despedida en el histórico Palau Ducal de Gandia.

En ese mismo espacio se prevé abrir un libro de condolencias para que vecinos, personalidades del mundo cultural y amistades puedan dejar un mensaje de homenaje al escritor. El acto, al que se anima a acudir a toda la ciudadanía, contará con la participación del colectivo Saforíssims Societat Literària, que ha llamado a vivir esta pérdida como un duelo compartido.

La iniciativa municipal se suma a otros gestos de reconocimiento que Gandia ha tenido con el autor a lo largo de los años: desde su nombramiento como Hijo Predilecto hasta la acogida de su archivo personal y de su biblioteca, que el propio Piera y su esposa cedieron al consistorio hace unos años.

En aquel momento, al entregar su fondo documental, el escritor tuvo palabras muy emotivas para su compañera de vida, la pedagoga Marifé Arroyo, a quien definió como “la mestra” y a la que atribuyó una gran parte de lo que él mismo era: “sin ella yo no sería quien soy”, confesó, ligando así su trayectoria a la de la defensa de la enseñanza en valenciano.

Una vida entre la literatura, el Mediterráneo y La Drova

Josep Piera creció en Beniopa y se formó inicialmente como maestro de Magisterio en València. En la capital entró en contacto con el grupo que más tarde sería conocido como la “generación de los 70”, un conjunto de escritores que renovó la poesía y la prosa en valenciano en plena efervescencia cultural de la Transición.

Formó parte del volumen colectivo Carn fresca, considerado germen de esa generación, e impulsó la revista literaria Cairell. Colaboró además con publicaciones culturales como Èczema y Caràcters, y con diarios como Avui o Levante-EMV, donde ejerció de articulista durante casi tres décadas. Desde esas tribunas, defendió con constancia la normalización de la lengua y la cultura valencianas.

A mediados de los años setenta, Piera se instaló en La Drova (Barx), un valle de la Safor que marcaría para siempre su literatura. Él mismo solía definir este paraje como su “Grecia particular”: un lugar de vida y creación desde el que observaba la belleza del paisaje, el ritmo de las estaciones y la intimidad del tiempo cotidiano.

La Drova se convirtió no sólo en su residencia, sino en uno de los grandes escenarios simbólicos de su obra. La geografía de este rincón de la Safor, junto con el conjunto del litoral mediterráneo, impregnó su poesía y su narrativa, donde el mar, la luz y los caminos del viaje apareceían como ejes constantes.

Su casa en este valle fue también un punto de encuentro de escritores y poetas de todo el ámbito catalán, un espacio de conversación, lectura y debate en el que se tejieron complicidades literarias y amistades duraderas. Muchos de los que lo visitaban recuerdan su voz profunda, su ironía lúdica y su entusiasmo contagioso al hablar de libros, cocina, viajes o política cultural.

Poeta, narrador y ensayista de la “literatura del yo”

La trayectoria de Piera arrancó en la poesía con títulos pioneros como “Renou: la pluja ascla els estels”, publicado en 1976, y se consolidó con libros como “El somriure de l’herba”, “Els ulls de la natura” o “El temps trobat”. En ellos se aprecia una voz lírica marcada por el hedonismo, la naturaleza y la memoria, con una atención muy fina a las sensaciones y a la musicalidad del lenguaje.

Su obra poética fue creciendo con recopilaciones como “Dictats d’amors (1971-1991)” y otros libros en los que el Mediterráneo se convierte en eje central, como “En el nom de la mar”, “El jardí llunyà” o “Cants i encants”. A través de ellos, Piera construyó un imaginario propio donde el paisaje y el deseo se entrelazan con la tradición literaria.

Sin embargo, fue especialmente en la narrativa autobiográfica y en los dietarios donde alcanzó una de sus aportaciones más singulares. En obras como “El cingle verd”, “Estiu grec”, “Seduccions de Marràqueix”, “Un bellíssim cadàver barroc” o “A Jerusalem”, el viaje por Grecia, Italia, Marruecos y otros territorios mediterráneos se convierte en una exploración de la propia identidad.

Este tipo de escritura, situada entre el relato, el libro de viajes y el diario íntimo, lo convirtió en uno de los referentes de la llamada “narrativa del yo”. La memoria personal, los paisajes recorridos y la reflexión cultural se entrelazan en un mismo hilo, dando lugar a un universo literario reconocible y muy personal.

En una de sus últimas entrevistas, concedida en octubre a Levante-EMV desde su casa de La Drova, Piera confesaba que no sabría “diferenciar la vida de la literatura”. Explicaba que llevaba “diez años escribiendo un libro” que continuaba puliendo “como pequeñas joyas”, mostrando así un vínculo casi inseparable entre experiencia cotidiana y escritura.

Biografías, traducciones y compromiso con la lengua

Además de poeta y narrador, Josep Piera cultivó con dedicación la biografía literaria y el ensayo. Una de sus obras más conocidas en este terreno es “Jo sóc aquest que em dic Ausiàs March”, una aproximación personal y renovadora al gran poeta medieval valenciano, figura central de la tradición en lengua catalana.

También dedicó trabajos y estudios a personajes clave como san Francisco de Borja o Teodoro Llorente, contribuyendo a actualizar su lectura y a situarlos en el mapa cultural contemporáneo. Con ello, ayudó a recuperar y proyectar la tradición literaria de los Países Catalanes hacia nuevos lectores.

Su interés por otras literaturas lo llevó a desarrollar una intensa tarea como traductor. Destacan su trabajo con la poesía árabe andalusí, en especial la de Ibn Khafaja, y sus versiones del italiano Sandro Penna y de otros poetas contemporáneos. Estas traducciones reforzaron los puentes entre la literatura valenciana y las culturas vecinas del Mediterráneo.

En paralelo, tuvo un papel activo como editor y agitador cultural. Dirigió publicaciones de la editorial Tres i Quatre, participó en la organización del Año del Tirant lo Blanc y colaboró con entidades como la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana o el PEN Club, siempre con la vista puesta en la defensa y la difusión de la lengua catalana.

Su compromiso cívico se extendió también al ámbito educativo a través de su relación con Marifé Arroyo, su esposa desde 1972 y figura pionera en la introducción del valenciano en la escuela pública. Arroyo puso en marcha en 1974, todavía bajo la dictadura, un proyecto de enseñanza en valenciano en la escuela de Barx, que fue el primer colegio público en dar clases en lengua propia en la Transición, hasta que en 1982 fue destituida como directora por decisión del Consell preautonómico.

Reconocimientos y galardones a una trayectoria irrepetible

A lo largo de más de medio siglo de trabajo, Piera fue recibiendo algunos de los premios más prestigiosos de las letras catalanas y valencianas, que consolidaron su posición como autor de referencia. Entre ellos destacan los premios Ausiàs March, Carles Riba, Josep Pla y Alfons el Magnànim, concedidos a distintos libros de poesía y prosa.

En 1991 se le otorgó la Creu de Sant Jordi, uno de los máximos reconocimientos civiles en Cataluña, por su contribución a la cultura en lengua catalana. Posteriormente recibió también la Distinción de la Generalitat Valenciana en 2021, que remarcaba su “participación indispensable, durante medio siglo, en la vida cultural valenciana”.

En el ámbito local, Gandia quiso reflejar el vínculo especial con el escritor nombrándolo Hijo Predilecto, un título que el propio Piera asumía con orgullo por el lazo afectivo que lo unía a su ciudad natal. Las instituciones municipales han insistido estos días en que su figura ha sido uno de los grandes emblemas culturales de la localidad.

El reconocimiento más reciente llegó en 2023, cuando Òmnium Cultural le concedió el 55º Premi d’Honor de les Lletres Catalanes, galardón que distingue la trayectoria de toda una vida dedicada a la literatura. En el acto de entrega, el autor aprovechó para reivindicar de nuevo su tierra y, en particular, el paisaje de La Drova, al que definió como su “lugar en el mundo”.

Este conjunto de premios y distinciones no sólo certifica la calidad de su obra, sino también el papel vertebrador que desempeñó en la cultura valenciana y catalana, conectando tradición y modernidad, territorio e imaginación, memoria personal e historia colectiva.

Condolencias desde València, Cataluña y el ámbito estatal

La repercusión de la muerte de Josep Piera ha traspasado las fronteras de la Safor y ha generado mensajes de condolencia en todo el arco mediterráneo. Desde Cataluña, el president Salvador Illa recordó al autor como “un gran escritor que enriqueció nuestra lengua y la defendió con el máximo compromiso”.

En su homenaje, Illa compartió uno de sus versos más conocidos —“Estimar ès conèixer. / El miracle és dins nostre. / No cal anar-se’n lluny”— y trasladó su pésame a la familia y al entorno del escritor, subrayando la dimensión catalana de su legado literario.

Desde el Gobierno central, la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y secretaria general del PSPV, Diana Morant, se sumó al luto. Antigua alcaldesa de Gandia entre 2015 y 2021, Morant definió a Piera como “un referente de la poesía valenciana” y aseguró que “su voz ya forma parte de nuestra historia, de nuestras vidas”.

En su mensaje, la ministra recalcó la “estima por la tierra y la lengua” que caracterizaba al autor y evocó los momentos compartidos en Gandia, antes de enviar “todo su afecto” a familiares y amigos. Estas palabras se añaden a las de múltiples representantes del mundo académico, editorial y cultural que han querido expresar su reconocimiento público.

El eco del fallecimiento se ha dejado notar también entre asociaciones literarias, editoriales y colectivos culturales de toda la Comunidad Valenciana, que resaltan de forma unánime el peso de Piera en la renovación de la literatura en valenciano de los últimos cincuenta años.

Un legado de palabras, paisajes y memoria

Más allá de los premios, cargos y reconocimientos, quienes conocieron a Josep Piera destacan sobre todo su manera de entender la literatura como una forma de vivir. Le gustaba conversar sobre poemas, novelas y ensayos, pero también sobre el punto exacto del arroz en la paella o sobre un nuevo rincón descubierto en sus viajes a Marruecos, Grecia o Italia.

Su obra ha sido descrita a menudo como una celebración del paisaje, del tiempo y del cuerpo, una escritura sensorial que bebe tanto de los clásicos mediterráneos como de la experiencia cotidiana. Esa combinación de erudición y cercanía, de reflexión y placer, lo convirtió en un autor muy querido dentro y fuera de los círculos estrictamente literarios.

Para muchos lectores, sus libros han funcionado como una compañía discreta a lo largo de la vida. El propio Piera, al recibir el Premi de la Fira del Llibre de València 2023, resumió así su relación con el público: “No pido nada a cambio a los lectores, sólo que mi poesía les acompañe en la vida”. Una frase que hoy suena a despedida, pero también a declaración de principios.

Con su fallecimiento, la literatura valenciana pierde a uno de sus autores más delicados, personales y libres, un escritor que supo convertir el arraigo y el viaje en una misma forma de conocimiento. Su influencia se percibe ya en nuevas generaciones de poetas y narradores que han encontrado en su obra un modelo de fidelidad al territorio sin renunciar a una mirada abierta al mundo.

La huella que deja Josep Piera se extiende desde los libros que firmó hasta los proyectos culturales que impulsó, pasando por las personas a las que alentó, editó o acompañó en su camino creativo. Su voz se ha apagado físicamente, pero permanece viva en la memoria de quienes lo leyeron y lo trataron, y en unos textos en los que el Mediterráneo, La Drova, la Safor y la lengua valenciana seguirán respirando durante muchos años.


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Curso de Historia del Teatro Argentino (1976-1989)

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La Academia Argentina de Letras, te invita a participar durante el año 2026 de la segunda edición del Seminario Historia del Teatro Argentino.
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Fechas y Horario: sábados de abril a noviembre (excepto feriados), de 10 a 11:30.
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Informes y contacto: [email protected]
Muy pronto tendremos el Programa.
Quedamos a disposición por consultas.
Fuente: BID, Número 177, 2026.


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La Feria del Cómic de Madrid duplica casetas y consolida su crecimiento

Isaac

Feria del cómic de Madrid en Matadero

La Feria del Cómic de Madrid ha cerrado su segunda edición con un fuerte salto de dimensión y actividad, consolidándose como uno de los encuentros de referencia para el noveno arte en la capital. Celebrada en el recinto de Matadero Madrid, en el distrito de Arganzuela, la cita ha reunido durante cuatro días a librerías, editoriales, autores y lectores en un entorno volcado con la cultura.

En esta nueva convocatoria, el número de casetas se ha disparado al pasar de 36 a 60, acompañado por un crecimiento notable de expositores y por un incremento del volumen de negocio global cercano al 34 % respecto al año anterior. La feria se afianza así como un espacio profesional y ciudadano que combina venta de libros, actividades culturales y encuentros con creadores.

La Feria del Cómic de Madrid duplica casetas y refuerza a las librerías

Uno de los datos más llamativos de esta edición es que la feria ha duplicado prácticamente el número de casetas en Matadero Madrid, pasando de las 36 del año anterior a un total de 60. Este aumento ha ido acompañado de un salto de expositores, que han crecido de 51 a 84, lo que se ha traducido en una oferta editorial más diversa y especializada para el público asistente.

Este modelo se basa en un sistema de gestión de casetas liderado por librerías, que actúan como intermediarias entre editoriales y lectores. Gracias a esta fórmula, los visitantes han encontrado catálogos muy cuidados, con presencia tanto de grandes sellos como de proyectos independientes, y un trato cercano por parte de los profesionales del libro.

El aumento de casetas no solo ha supuesto más metros de exposición, sino también una mayor visibilidad para distintos géneros y estilos de cómic, desde la novela gráfica de autor hasta las series más comerciales. El peso del cómic europeo, el estadounidense y el manga ha convivido con propuestas de corte infantil, juvenil y adulto, dando cabida a todo tipo de lectores.

Según los datos recabados por la organización entre los participantes, el volumen de negocio global ha crecido en torno a un 33,7 % respecto a la primera edición. Este comportamiento confirma que el aumento de casetas y expositores no solo responde a una ampliación física, sino también a una demanda real por parte del público y del propio sector editorial.

Crecimiento económico y consolidación como cita profesional

El impacto económico de la feria ha sido uno de los puntos destacados por librerías y editoriales. El incremento cercano al 34 % en ventas se interpreta como una señal de buena salud del cómic y la novela gráfica en España, así como de la capacidad del evento para generar negocio en un periodo concentrado de días.

Además del aspecto económico, la feria se ha consolidado como un espacio de encuentro profesional donde se han intensificado las relaciones entre distribuidores, editoriales, librerías y autores. Muchos sellos han aprovechado la cita para presentar novedades, testar la respuesta del público y reforzar vínculos con los puntos de venta.

Las casi trescientas sesiones de firmas programadas, un total de 297 encuentros con autores, han servido también como termómetro del interés del público y como herramienta de fidelización. Las colas constantes en buena parte de las casetas han reflejado el tirón de los creadores nacionales e internacionales que han pasado por Matadero.

Desde el Ayuntamiento de Madrid y la Asociación de Librerías de Madrid, organizadores de la cita, se ha remarcado que la Feria del Cómic de Madrid se ha convertido en un proyecto cultural estratégico para la ciudad, tanto por su aportación económica al sector del libro como por su papel en el acceso a la lectura y la cultura gráfica.

Reorganización del espacio y experiencia de público mejorada

La ampliación de casetas y expositores se ha acompañado de una profunda reorganización del espacio comercial en Matadero Madrid. La nueva distribución de los recorridos ha facilitado que el tránsito de visitantes fuera más cómodo, reduciendo cuellos de botella y evitando aglomeraciones en los puntos de mayor afluencia.

Uno de los retos clave era compatibilizar las colas para las firmas con el paso del resto del público. Gracias a la nueva disposición, las 297 sesiones de firmas se han celebrado de manera más ordenada, con menos interferencias en los accesos a casetas y a las zonas de actividades. Esta mejora en la circulación ha sido muy valorada por los asistentes.

La organización también ha tenido en cuenta la señalización, los puntos de información y el reparto de actividades por áreas, de modo que las distintas propuestas culturales se integrasen mejor en el conjunto del recinto. El resultado ha sido un aumento notable de la comodidad de visita, con aforos completos en buena parte de la programación sin sensación de saturación constante.

La implicación coordinada de librerías y editoriales en el diseño del espacio ha sido otro de los factores señalados por los agentes del sector. Esa colaboración ha permitido ajustar la feria a las necesidades reales de venta, firma y exposición de material, reforzando su perfil como encuentro pensado tanto para el público general como para los profesionales.

Programación cultural: firmas, manga y público infantil

Más allá de las cifras comerciales, la segunda edición de la Feria del Cómic de Madrid ha destacado por una programación cultural intensa y muy variada. La mayoría de las actividades han completado aforo, lo que pone de manifiesto el interés creciente por el cómic y sus formatos derivados.

El calendario de firmas ha sido uno de los grandes atractivos, con cientos de autores pasando por las casetas a lo largo de los cuatro días. Desde nombres consolidados del panorama nacional hasta nuevas voces y creadores internacionales, las firmas han constituido una oportunidad de encuentro directo entre lectores y artistas.

En el terreno editorial, el manga ha ganado un protagonismo especial, con un aumento significativo de títulos, colecciones y editoriales volcadas en este género. La programación ha respondido así a la fuerte demanda de público joven y a la consolidación del cómic japonés como uno de los motores del mercado en España.

El público familiar también ha tenido un lugar central. La feria ha reforzado su programación infantil con talleres y actividades pensadas para los más pequeños, entre ellos propuestas para aprender a dibujar cómics, sesiones participativas y encuentros adaptados a edades tempranas. Esta apuesta ha favorecido la presencia de familias completas en el recinto.

Los distintos perfiles de visitantes —lectores veteranos, aficionados al manga, público infantil y juvenil, curiosos que se acercaban por primera vez al mundo del cómic— han contribuido a que la feria se consolide como un evento intergeneracional y abierto, en el que conviven estilos y sensibilidades muy diversas alrededor de la historieta.

Impacto cultural en Matadero Madrid y el entorno

La celebración de la feria en Matadero Madrid ha tenido una repercusión destacada en la vida cultural y económica del entorno. Librerías, espacios culturales y proyectos vinculados al libro y a la ilustración se han visto beneficiados por la mayor afluencia de público en la zona durante los días del evento.

El recinto de Matadero, rehabilitado como centro de creación contemporánea, ha servido nuevamente como escenario idóneo para una cita que combina comercio, cultura y actividades abiertas. Su configuración de naves, plazas y espacios interiores ha permitido ubicar casetas, zonas de descanso y programación paralela de forma armónica.

Uno de los elementos que prolongan el efecto de la feria más allá de sus fechas oficiales es la exposición dedicada al cómic belga, organizada en colaboración con la Delegación general Valonia-Bruselas. Esta muestra permanecerá abierta en la Casa del Lector hasta el 9 de abril, de modo que los visitantes podrán seguir disfrutando de contenidos vinculados al noveno arte incluso después del cierre de las casetas.

La Casa del Lector, situada dentro del propio complejo de Matadero Madrid y gestionada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, mantiene durante todo el año una programación estable ligada a la lectura y la creación. La conexión entre esta institución y la feria refuerza la posición de Arganzuela como uno de los núcleos culturales activos de la ciudad.

Desde el punto de vista urbano, la feria contribuye a dinamizar el distrito con un flujo constante de visitantes, que no solo acuden a las actividades relacionadas con el cómic, sino que también consumen en establecimientos de la zona y descubren otros equipamientos culturales del entorno de Matadero.

Tras una segunda edición marcada por la duplicación de casetas, el aumento de expositores y el notable crecimiento del volumen de negocio, la Feria del Cómic de Madrid se afianza como una cita clave en el calendario cultural de la capital. El refuerzo del papel de las librerías, la diversidad de propuestas —con especial atención al manga y al público infantil—, la mejora de la experiencia de visita en Matadero y la proyección a través de iniciativas como la exposición de cómic belga apuntan a un evento con margen para seguir creciendo y consolidar, año tras año, el peso del noveno arte en la vida cultural madrileña.


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