Aurèlia Muñoz produce conocimiento

Contó con un éxito bastante importante en vida, también internacional -su trabajo forma parte de las colecciones del MoMA-, y el Palacio de Cristal le dedicó en 1982 una muestra, planteada como retrospectiva, bien recordada, pero en sus últimos años y en los posteriores a su muerte en 2011 Aurèlia Muñoz quedó parcialmente relegada, sobre todo para las nuevas generaciones. En la difusión de su producción recientemente ha desempeñado un papel muy relevante la galería José de la Mano, que, en palabras de la hija de la artista, Silvia Ventosa, la ha vuelto a poner en el mapa y ha trabajado para que pudieran exponerse al público obras de colecciones privadas, procurando además que algunas de ellas llegaran a fondos institucionales.
Los esfuerzos han dado frutos: en 2024 el Centro Grau-Garriga presentó una selección de sus trabajos, planteando lecturas alternativas de los mismos en relación con la crisis ecológica o el resurgimiento postdigital de la artesanía, y el Museo Reina Sofía acoge ahora, antes de su paso por el MACBA barcelonés, la antología “Entes”, que han comisariado Manuel Cirauqui y Rosa Lleó, con la colaboración de Ventosa.
Coincide en fechas con el centenario de su nacimiento y ha implicado varios desafíos: la artista entendió que tanto sus procesos creativos como las obras en sí eran vías para generar conocimiento, y que también podían constituirlas sus montajes, que demandan soluciones museográficas diferentes a las piezas de los géneros al uso. Implican una dimensión creativa y han posibilitado el estudio de sus creaciones hasta el último momento.
Aurèlia Muñoz con su obra Macra I, 1969
Muñoz se consideraba escultora, pero a la luz de esta muestra podemos apreciarla como una artista total que no estableció fronteras ni jerarquías entre disciplinas, aunque estudiase todas las técnicas con respeto. Su vocación por valerse de materiales y métodos conocidos o ancestrales y crear con ellos arte contemporáneo motivó que fuese cuestionada en su época, al igual que su trabajo coral con otros artistas y creativos. También con colaboradores, sobre todo colaboradoras, como Josefina Salazar, habituales y esenciales en el manejo de sus materiales, que oscilan entre lo más ligero y lo más pesado, lo opaco y lo transparente.
Son muy dispares y ricas, y las recoge en parte el catálogo de la exposición, las lecturas desde las que puede analizarse su obra (técnicas, filosóficas, ingenieriles, medioambientales), pero en todo caso gana en potencia a todos esos enfoques el entendimiento fundamental de sus creaciones tridimensionales como piezas vivas que se transforman al ser montadas y, a su vez, modifican el espacio en torno a ellas; en expresión de Ventosa, salen de la caja como un bacalao (planas) y hay que espabilarlas. Una vez resucitadas, devienen entes, personajes, macras, tótems o pájaros-cometa; en el fondo, todas ellas, abstracciones del mundo.
La exposición, cuya articulación conjuga la ordenación cronológica y la afinidad formal y estética entre las piezas, arranca con fotografías que documentan sus procesos y sus maquetas -Muñoz colaboró con fotógrafos importantes, entre ellos Català-Roca-, para mostrar enseguida sus bordados y estampaciones primeras.
Autodidacta en inicio, la barcelonesa decidió dedicarse al arte tardíamente, más allá de su treintena, pero lo hizo con todas las consecuencias. Empezó estudiando el bordado, el popular y el histórico, y la articulación compositiva de las piezas de Miró, Magritte o Klee, e hizo confluir esas referencias en dibujos, collages, pinturas, ensamblajes y telas estampadas poderosas, sobre todo en tapices murales que, a diferencia de los tradicionales, cuentan con una dimensión escultórica y están ejecutados, a veces, con materiales bien distintos a la lana: del lino a la crin. Sus puntadas son pinceladas, pero los seres que apreciamos en estos trabajos, como los que después veremos en su serie de Entes, no tienen ni género ni especie definidos: un ejemplo evidente es su homenaje a El Bosco. Motivos similares aparecen en sus dibujos, un medio que siempre cultivó y para el que se supo muy dotada.
Aurèlia Muñoz. Homenaje a Jerónimo Bosco, 1971. Collection Provinciehuis Noord-Brabant, ‘s-Hertogenbosch. Fotografía: Fátima Sanz
El macramé llegaría a fines de los sesenta, y le permitió explorar volúmenes y modificar entornos por el camino de los nudos. Con sus esculturas anudadas abandonó la pared en favor de la suspensión, y lo hizo sin dejar a un lado la monumentalidad, fuera en sisal, yute o algodón. Entre ellas se encuentran sus Entes, esos seres colectivos y ambiguos que dan título a la muestra -Muñoz valoraba en pie de igualdad el mundo animado y el inanimado- o sus Ondulaciones, que evocan las olas del mar. El Reina Sofía nos da la ocasión de comprobar cómo todas estas piezas son fruto de una preparación minuciosa: dibujos, patrones, maquetas, a veces ideadas junto a arquitectos o ingenieros.
Aurèlia Muñoz. Entes. Museo Reina Sofía. Fotografía: Fátima Sanz
Aurèlia Muñoz. Àguila Beix, 1977. The Museum of Modern Art, New York. Committee on Architecture and Design Funds, 2018. Fotografía: Fátima Sanz
Por primera vez en una exhibición puede verse su extraordinaria Palmera y también serán inéditos para el público sus materiales de archivo, entre ellos las delicadas maquetas de los Pájaros-cometa, que se han reconstruido en el MACBA tras una investigación minuciosa en documentación original. Muñoz concedió mucha importancia a la plasmación de sus procesos.
Esa serie, desplegada en una sala en la que son protagonistas, se concibió con lona utilizada en la fabricación de barcos y para su exhibición al aire libre, aunque hoy primen razones de conservación para que no sea así. En todo caso, reemplazar sus materiales no supondría transformar sus ideas: estas piezas pueden replicarse adoptando otros velajes y medios de sujeción: hilos de lino o seda, pesas de plomo, ballenas de aluminio. Probó la catalana sus opciones de flexionar el espacio al tiempo que evocaba la común afición de realizar pajaritas en la infancia o los experimentos de Da Vinci, a quien homenajea en un dibujo.
Aurèlia Muñoz. Pájaro-cometa B1, 1981-1982. Colección de Arte Textil y Tapiz Contemporáneo, Ayuntamiento de Sant Cugat, Barcelona. Fotografía: Fátima Sanz
En su senda hacia la ligereza llegarían sus creaciones con papel hecho a mano, valiéndose de fibras de lino y algodón desintegradas en el agua. Muchas veces adoptó en ellas la forma de los libros, que le interesaron como objetos en sí mismos y como vía de transmisión de conocimiento. Al hacerlos aéreos, tuvieron algo de pájaros; otras veces trazó en ellos signos de escritura con resultados abstractos o les dotó de las huellas del sistema de registro precolombino del quipu.
Y uno de los capítulos más atractivos de la exposición se dedica al mar -Aurèlia fue una gran buceadora, además de, recordemos, amante vital de la naturaleza-. Ideó, en los ochenta y los noventa, entes marinos con ese papel fabricado a mano: imaginó que el trabajo podía abordarse como técnica del agua, dando espacio a baños, tintes y coladas. Frente al resto de su legado, los formatos de estas composiciones, a veces algas o anémonas, son reducidos -incluso pueden parecer fragmentos- y sus tonos no pueden ser más seductores.
Nuevamente son piezas vivas, tan diversas al resto en cuanto a texturas y escalas como los integrantes de cualquier ecosistema.
Aurèlia Muñoz. Jeroglífic, 1988. Colección Mariano Yera. Fotografía: Fátima Sanz
Aurèlia Muñoz. Elementos para obras en papel, 1986
 
 
 
“Aurèlia Muñoz. Entes”
MUSEO NACIONAL CENTRO DE ARTE REINA SOFÍA. MNCARS
c/ Santa Isabel, 52
Madrid
Del 29 de abril al 7 de septiembre de 2026
 
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Mar Horno, voz imprescindible del relato breve andaluz

Isaac

Escritora y relatos

La escritora jienense Mar Horno se ha consolidado como una de las voces más destacadas del relato breve en Andalucía gracias a una trayectoria que no deja de sumar reconocimientos. Su libro Piedrasantas, publicado por Edhasa, se ha convertido en el eje de una serie de premios que han situado su nombre en el primer plano del panorama literario andaluz y nacional.

En las últimas semanas, la autora de Torredonjimeno ha encadenado galardones que refuerzan su perfil como especialista en narrativa corta: al ya obtenido Premio Tiflos de Literatura se suma ahora el Premio Andalucía de la Crítica en la modalidad de relato, además del XIV Premio de Microrrelatos ELACT «Lola Fernández Moreno» por su texto Mala praxis. Todo ello mientras continúa avanzando, sin prisas, en su primera novela de mayor extensión.

Premio Andalucía de la Crítica para «Piedrasantas»

La Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios ha concedido a Mar Horno el Premio Andalucía de la Crítica en la categoría de Relato por su libro Piedrasantas, en el marco de la trigésimo segunda edición del certamen. Se trata de uno de los galardones literarios más reconocidos de la comunidad y goza de un notable prestigio también a nivel nacional, al estar respaldado por un jurado formado por críticos, profesores universitarios y escritores.

Este volumen, compuesto por doce relatos ambientados en una misma ciudad y unidos por un hilo conductor común, fue publicado en junio del año anterior y desde entonces no ha dejado de acumular elogios. El jurado ha destacado que la obra presenta «un realismo tensionado de valor alegórico», donde se combinan elementos extraños que generan «una atmósfera inquietante» y personajes que muestran «la imposibilidad de escapar a la fatalidad del destino».

La propia autora define el libro como un conjunto de historias en las que conviven la muerte, la violencia y la maldad con el humor, la fantasía y el amor, siempre filtrados por una mirada literaria muy personal. Los relatos comparten escenario y tono, lo que convierte a Piedrasantas en un proyecto unitario que va más allá de la mera recopilación de cuentos independientes.

Para Horno, este reconocimiento tiene un peso especial: considera el Premio Andalucía de la Crítica como uno de los máximos logros a los que puede aspirar un escritor andaluz, en buena medida por el prestigio de quienes integran el jurado. La autora admite que no esperaba alzarse con el galardón y que todavía le cuesta asimilar el alcance que está teniendo el libro.

Un fallo muy disputado y un jurado especializado

La edición en la que Mar Horno ha resultado ganadora ha sido especialmente competitiva. Más de cuatrocientas obras publicadas en Andalucía se presentaron al Premio Andalucía de la Crítica, de las cuales se realizó una primera criba hasta quedar en 44 finalistas repartidos entre las distintas modalidades: Relato, Novela, Poesía, Ensayo y Literatura Infantil y Juvenil.

El jurado, integrado por una veintena de especialistas de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, deliberó en la sede del Centro Andaluz de las Letras de Málaga antes de comunicar el fallo. A la lectura del acta asistieron responsables de diversas instituciones culturales, como el director del Centro Andaluz de las Letras, Justo Navarro; representantes de Fundación Unicaja y de la Red Internacional de Universidades Lectoras.

Aunque el premio carece de dotación económica, su valor simbólico e intelectual es muy elevado. En anteriores ediciones ha servido para respaldar la obra de autores andaluces que, con el tiempo, han logrado una proyección nacional e incluso internacional, convirtiendo el galardón en un auténtico referente dentro del mapa cultural de la comunidad.

La entrega oficial de los premios está prevista para el otoño, en un acto que tendrá lugar en la ciudad de Granada y contará con la presencia de los diferentes autores galardonados. En esta ceremonia, Mar Horno recibirá la escultura diseñada por la artista cordobesa Marta Campos, pieza que simboliza el reconocimiento del sector crítico a su apuesta por el relato breve.

Un palmarés compartido con otras voces andaluzas

Aunque el nombre de Mar Horno ha brillado con fuerza en la modalidad de Relato, el fallo de los Premios Andalucía de la Crítica ha sido también una radiografía de la buena salud de las letras andaluzas, respaldada por iniciativas como la Escuela de jóvenes escritoras y escritores, en distintos géneros. En la categoría de Novela, el premio recayó en Crisálida, de Fernando Navarro, obra valorada por su fuerza, originalidad y por la construcción de personajes de gran dureza, narrada con una voz auténtica y un ritmo muy marcado.

En la misma línea, el jurado decidió conceder el galardón de Ópera Prima a la novela Mañana, de la granadina Olalla Castro, por su tratamiento del dolor y la pérdida a través de un lenguaje de profundo lirismo. En Ensayo, la obra reconocida fue Cervantes. La verdad del hombre a través de sus documentos, de Alfredo Alvar Ezquerra, destacada por su rigor y carácter divulgativo a la hora de revisar la vida del autor del Quijote.

Dentro del apartado de Poesía, Juan José Téllez obtuvo el premio con Los últimos pieles rojas, un libro que, según el jurado, encarna una conciencia lírica de fin de ciclo para ciertas utopías, pero que todavía reclama dignidad para la resistencia y para la palabra como herramienta de toma de conciencia frente a la barbarie.

La Literatura Infantil y Juvenil quedó reconocida mediante un premio ex aequo que recayó en La hija del esquimal de Francisco Díaz Valladares y en ¡Sal de ahí topo!, escrito por la malagueña Alicia Acosta con ilustraciones de Alessandro Montagnana. Ambas obras fueron subrayadas como aportaciones valiosas en ámbitos complementarios: la novela juvenil y el álbum ilustrado infantil, respectivamente.

«Piedrasantas» y la madurez del relato breve de Mar Horno

Con Piedrasantas, Mar Horno confirma un camino literario que llevaba años gestándose en el terreno del microrrelato. La autora señala que escribe por afición y por puro disfrute, sin concebir la escritura como una obligación profesional, y quizás ahí radica parte de la frescura y la intensidad de sus textos. Aun así, su trabajo ha alcanzado un grado de madurez que la crítica ha sabido reconocer.

El libro no solo ha sido distinguido con el Premio Andalucía de la Crítica, sino que ya había logrado previamente el prestigioso Premio Tiflos de Literatura, lo que confirma el impacto de la obra en distintos jurados especializados. Para Horno, cada nuevo reconocimiento refuerza la confianza en un proyecto que, en sus propias palabras, le está dando «muchas alegrías».

En estos doce relatos, la autora explora una ciudad que actúa casi como un personaje más, un espacio común en el que se cruzan historias marcadas por la fatalidad, los conflictos morales y un trasfondo de extrañeza que impregna cada escena. La combinación de realismo, alegoría y elementos inquietantes configura un universo narrativo reconocible, que engancha al lector y lo obliga a hacerse preguntas.

El tono de Horno transita entre lo oscuro y lo luminoso: en medio de la violencia, la enfermedad o la muerte, aparecen destellos de humor, fantasía y ternura. Esta mezcla contribuye a que sus relatos resulten cercanos pese a lo perturbador de muchas situaciones, y permite que el conjunto se lea como un mosaico complejo de la condición humana.

Del microrrelato al reconocimiento nacional

Antes de que Piedrasantas acaparara titulares, Mar Horno ya era una autora muy reconocida en el circuito de los certámenes de microrrelatos. Lleva alrededor de quince años cultivando este género brevísimo, en el que ha desarrollado una voz propia basada en la precisión del lenguaje, el ingenio y la capacidad para sugerir historias completas en apenas unas líneas.

Su trayectoria está jalonada de premios: ha ganado concursos como «Relatos de viajes» de la Cadena SER, el Premio Iasa Ascensores, el Premio Letras de Islantilla y el Premio Tiflos de cuentos de la ONCE, además de ser finalista en citas tan seguidas por los aficionados al género como «Relatos en Cadena» de la Cadena SER, el certamen de microrrelatos de la revista Eñe o el Premio Hortensia Roig de literatura infantil, este último orientado a promover vocaciones STEM entre las niñas.

En el terreno editorial, Horno ha publicado los libros Precipicios habitados, Piedrasantas y Náufragos del Océano Índigo, todos orientados al relato y al microrrelato. Algunos de estos títulos también han estado cerca de grandes premios: Precipicios habitados fue finalista de los Premios Ciudad de Alcalá de Henares, mientras que Náufragos del Océano Índigo llegó a la final del Premio Setenil en 2022.

Más allá de sus libros en solitario, la autora ha participado en varias antologías del género, consolidando una presencia constante en el ecosistema del cuento y del relato breve en España. Su nombre se ha ido asociando a la idea de rigor y experimentación dentro de la narración corta, algo que el Premio Andalucía de la Crítica no hace sino confirmar.

«Mala praxis» y el impulso de los microrrelatos

El mismo fin de semana en que se conoció el fallo del Premio Andalucía de la Crítica, Mar Horno regresaba de Cartagena tras recoger el XIV Premio de Microrrelatos ELACT «Lola Fernández Moreno». Su texto ganador, titulado Mala praxis, fue elegido por unanimidad por un jurado compuesto por Isabel Hernández Hernández, Rosa Huertas Gómez, Francisco Marín Pérez y Antonio Parra Sanz.

Este concurso, vinculado al encuentro literario ELACT y patrocinado por la Universidad Popular de Cartagena, Luna-Cerezuela Centro de Estudios y el festival Cartagena Negra, seleccionó en primer lugar cincuenta y siete textos que luego se redujeron a seis finalistas: Se acabó la fiesta, Mala praxis, Salix Babylonica, Vecinos de bloque, El hombre libre y Cuidados paliativos. Tras una nueva votación, el relato de Horno se impuso con claridad.

El premio consistió en un trofeo, una dotación económica de 500 euros y la oportunidad de leer el microrrelato en público durante el acto de entrega. La autora se desplazó desde Torredonjimeno hasta Cartagena para recoger el galardón y compartir con los asistentes su texto, en el que, sin renunciar al ingenio que caracteriza al género, aborda la fuerza del amor capaz de enfrentarse incluso a la muerte y desafiar la lógica racional.

Con esta nueva distinción, Horno refuerza su posición como una de las autoras más premiadas en el ámbito del microrrelato en lengua española. La conexión entre el éxito de Mala praxis y el de Piedrasantas evidencia la coherencia de su proyecto literario, en el que las historias breves funcionan como laboratorio de ideas y emociones que luego se expanden en formatos algo más extensos.

Una escritora por vocación que compagina creación y trabajo

Más allá de los premios, la figura de Mar Horno llama la atención por su forma de relacionarse con la escritura. La autora insiste en que no concibe la literatura como una obligación profesional, sino como un espacio de refugio y disfrute personal. De hecho, asegura que, si tuviera que afrontarla como un trabajo al uso, probablemente perdería parte del placer que ahora le proporciona.

Horno trabaja como documentalista audiovisual en la Radio Televisión de Andalucía (Canal Sur), donde desempeña su labor profesional al margen de su actividad literaria. Esta doble faceta la ha llevado a organizarse para escribir en su tiempo libre, dejándose guiar por la inspiración y evitando imponerse calendarios demasiado estrictos.

En la actualidad, la autora se encuentra inmersa en la escritura de una novela de mayor extensión que la de sus trabajos anteriores. No se ha marcado una fecha concreta para su publicación y prefiere avanzar despacio, revisando cada parte con calma y sin la presión de plazos editoriales cerrados. Su intención es seguir fiel a una forma de trabajar en la que primen el cuidado del texto y el placer de escribir.

Esta actitud pausada contrasta con la intensidad con la que su nombre ha aparecido en los últimos tiempos en el circuito de premios y certámenes. Los éxitos de Piedrasantas y de sus microrrelatos han llegado, en buena medida, como consecuencia natural de un trabajo constante y discreto, desarrollado durante años sin grandes focos mediáticos.

Todo apunta a que la trayectoria de Mar Horno seguirá creciendo: su consolidación como referente del relato breve, el respaldo de la crítica y el interés que despiertan sus nuevos proyectos dibujan el perfil de una autora que ha encontrado en la brevedad un territorio fértil para explorar la complejidad de la condición humana, al tiempo que abre la puerta a una futura etapa novelística que muchos lectores y lectoras ya esperan con curiosidad.


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La motosierra de Kast: quién paga el banquete de los ricos

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Editorial Chile | Revista Emancipa

Mientras el Presidente José Antonio Kast bromeaba ante un selecto auditorio de empresarios en el foro Latam Focus del banco BTG Pactual —ironizando que “era más barato comer un sanguchito adentro que ir a un restaurante”— el Ministerio de Hacienda firmaba, en silencio, el Oficio Circular N°16, fechado el 21 de abril de 2026. Ese documento, dirigido a todos los ministerios, no tiene nada de gracioso: instruye el desmantelamiento sistemático de la oferta programática del Estado, comenzando por la educación pública.

La motosierra

El gobierno llegó con un diagnóstico simple y una receta conocida: el Estado gasta demasiado, los impuestos ahogan la inversión, y la solución es recortar. El Oficio Circular N°16 va al fondo: recomienda a los ministerios formular el presupuesto 2027 bajo un “marco de mediano plazo 2027-2031” con un techo de gasto que no podrá superar lo aprobado para 2026, ya descontados los dos recortes implementados este año. El lenguaje burocrático es aséptico, pero el contenido es brutal: al Ministerio de Educación, por ejemplo, el Ministeriode Hacienda le recomienda descontinuar 15 programas y aplicar recortes de al menos un 15% a otros 42. Entre los que se eliminan directamente está el Programa de Alimentación Escolar (PAE), con una ejecución de más de $1 billón de pesos en 2025. También se propone descontinuar el PACE, la Reinserción Escolar, el Sistema Nacional de Inducción y Mentoría docente, y el Programa Nacional de Lectura, entre otros. Esto no es austeridad. Es destrucción deliberada.

La reforma tributaria que no se llama reforma tributaria 

La pregunta que el gobierno no quiere responder es: ¿por qué recortar si al mismo tiempo se reduce la recaudación fiscal? La respuesta requeriría una honestidad que Kast no está dispuesto a practicar. La llamada “Ley Miscelánea” -puede que no sea relevante esto que vamos a decir, pero: es muy ordinario que tu proyecto de Ley estrella, sea una Ley  Miscelanea-, disfrazada de plan de emergencia post incendios, incluye como corazón político la rebaja del impuesto de primera categoría a las empresas del 27% al 23%, invariabilidad tributaria por 25 años para grandes inversiones, y una regularización de capitales offshore con tasa preferencial del 10%. En términos simples: un perdonazo histórico a los que más tienen, envuelto en el celofán de la reconstrucción. El gobierno insiste en no llamarle reforma tributaria, quizás porque tendría que explicar que los hijos de las familias trabajadoras dejarán de almorzar en el colegio para que las grandes corporaciones paguen cuatro puntos menos de impuestos. La economista Andrea Repetto, miembro de la propia Comisión Marfán convocada por el gobierno, advirtió que el plan es “altamente riesgoso para las finanzas públicas” y que el costo fiscal de la rebaja corporativa no tiene garantía de compensación via crecimiento. Es decir, Lo que dejan de pagar los ricos, lo pagamos quienes trabajamos día a día.

Vale la pena detenerse en algo que el discurso oficial se encarga de oscurecer: los impuestos los pagamos todas y todos. La trabajadora de supermercado, el repartidor, la dueña de casa, etc. Con esos impuestos, el Estado financia el almuerzo que reciben cada día cientos de miles de niñas y niños en sus escuelas. Cuando el gobierno elimina el PAE, las familias seguirán pagando los mismos tributos, pero ese dinero ya no volverá en forma de almuerzo para sus hijos e hijas. Lo que antes cubría el Estado, lo tendrá que cubrir el bolsillo de cada familia. Lo que dejan de pagar los que más tienen, lo terminan pagando —de otro modo y con otro esfuerzo— quienes tienen menos.

Lo que ningún informe técnico de Hacienda menciona, es que las familias más vulneradas no podrán reemplazar la calidad nutricional que entrega el Programa de Alimentación Escolar, en el caso que se disminuya o se discontunúe. El programa entrega comida balanceada, diseñada para niños y niñas en etapa de desarrollo. Una familia en situación de pobreza no puede costear eso con su salario. Las consecuencias de esto no son abstractas y se pueden materializar en mayor desnutrición, mayor obesidad, menor concentración en el aula, peores resultados educativos o más enfermedades crónicas en la adultez. El hambre de hoy es rezago para mañana. Y ese rezago, también, lo pagamos todas y todos, pero con mucho más interés.

Las mujeres que sostienen lo que el Estado abandona

Hay una dimensión que el debate económico suele invisibilizar: en Chile, la feminización de la pobreza es un hecho estructural. Las mujeres ganan menos, tienen empleos más precarios, y cargan de manera desproporcionada con el trabajo de cuidado. Cuando se elimina el almuerzo escolar, quien resuelve el hambre en la tarde es, en la enorme mayoría de los casos, una mujer. Con menos tiempo, menos recursos y más agotamiento.

La eliminación del PACE cierra puertas de movilidad social para niñas y jóvenes que tienen en la educación su principal herramienta de futuro. Y la supresión de  programas como el de reinserción escolar y convivencia no ocurre en un vacío: ocurre en comunidades donde la desprotección es caldo de cultivo de la violencia, esa misma violencia que afecta con mayor intensidad a las mujeres en el espacio público.

El sanguchito y el billón

El Presidente Kast bromeó. Los banqueros rieron. Ese mismo día, en las poblaciones de la Región Metropolitana, en los liceos de la Araucanía y las escuelas rurales del Biobío, nadie reía. El Oficio Circular N°16 llama a todo esto un “cambio de paradigma”. La Minuta de DIPRES afirma con toda su solemnidad técnica que “en el mediano plazo no hay costos fijos ni obligaciones ineludibles”. Es decir: nada es sagrado. Todo lo que el Estado construyó en décadas puede eliminarse. Ese billón que ejecutó el PAE en 2025 no desaparece porque el programa sea ineficiente: desaparece porque alguien tiene que pagar la rebaja de impuestos a las empresas. Y ese alguien, como siempre, son las familias que más necesitan al Estado. La motosierra de Kast no corta parejo. Corta abajo, donde viven las mujeres que trabajan, que cuidan, que educan. Donde crecen las niñas y los niños que dependen de que el Estado esté presente. No es sólo un ajuste. Es una elección política.


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Emilio Vega y Nidia Beltramo brillan en la primera Gala de la Literatura Berciana

Isaac

Gala literaria en El Bierzo

La primera Gala de la Literatura Berciana ha convertido a Villafranca del Bierzo en un punto de encuentro para autores, lectores y críticos que comparten una misma preocupación: dar al fin el protagonismo que se merece a la creación literaria de la comarca. El acto, celebrado en el Teatro Gil y Carrasco, nace con vocación de continuidad y con la clara intención de consolidarse en el calendario cultural.

En esta cita inaugural, el foco se ha posado especialmente sobre dos nombres propios: el poeta Emilio Vega, reconocido por toda una vida dedicada a la escritura, y la narradora Nidia Beltramo, premiada por su novela Una familia ejemplar, distinguida como mejor libro del año. Ambos autores se han convertido en el mejor símbolo de una literatura berciana que atraviesa un momento de auténtica efervescencia.

Villafranca del Bierzo, epicentro de las letras comarcales

Durante la jornada, Villafranca del Bierzo se transformó en un auténtico epicentro literario. El histórico Teatro Gil y Carrasco acogió a escritores, representantes institucionales, críticos y lectores en una gala que llega para cubrir lo que muchos consideran una deuda pendiente con las letras de la zona. Para buena parte del sector, faltaba un espacio formal de reconocimiento a la creación literaria berciana, y esta iniciativa viene a ocupar ese hueco.

La cita ha sido impulsada principalmente por el Club Petronio, con Ruy Vega al frente, y por el crítico literario Manuel Ángel Morales, representante de la Asociación Nacional de Escritores en la provincia de León. Ambos han subrayado que la comarca vive un momento especialmente activo, con autores presentes en casi todos los géneros, nuevas publicaciones de manera constante y una red de librerías y editoriales cada vez más dinámica. Esta y otras iniciativas culturales en el Bierzo fomentan la visibilidad local.

Desde la organización se remarca que la gala nace como un acto reivindicativo de la cultura berciana. No se busca solo entregar unos premios, sino visibilizar a quienes escriben desde el Bierzo o sobre el Bierzo, reforzar la autoestima cultural del territorio y demostrar a los lectores que aquí también se hacen obras con ambición y calidad literaria.

La respuesta de público y sector ha sido especialmente positiva. El alto nivel de asistencia al teatro y el interés despertado entre los profesionales refuerzan la idea de que este encuentro no es un simple gesto puntual, sino el posible inicio de un proyecto estable que se integre en el mapa cultural de Castilla y León y, por extensión, del conjunto de España.

Las instituciones presentes han coincidido en destacar que, además de su dimensión cultural, una gala de estas características funciona como escaparate para el patrimonio literario y artístico de la comarca, al tiempo que puede tener un efecto dinamizador sobre el turismo cultural y la vida social de Villafranca del Bierzo y de otros municipios bercianos.

El reconocimiento a Emilio Vega: medio siglo de poesía

Uno de los momentos centrales de la velada fue la entrega del Premio a la Trayectoria Literaria Enrique Gil y Carrasco al poeta Emilio Vega. El autor, con alrededor de medio siglo de dedicación a la escritura, fue distinguido por su sólida carrera y su contribución continuada al panorama poético berciano y leonés.

Al recibir el galardón, Vega se mostró abrumado y profundamente emocionado. En sus palabras de agradecimiento, señaló que el premio le llega como un reconocimiento no solo a su propia obra, sino al trabajo silencioso de muchos autores de la comarca, y expresó su deseo de que este tipo de iniciativas sirvan para estrechar lazos de hermandad entre los escritores del Bierzo.

El premio a la trayectoria no se limita a recompensar años de escritura; es también una forma de poner en valor una figura que ha estado vinculada al tejido cultural local durante décadas. En el caso de Emilio Vega, su labor se ha desarrollado tanto en el ámbito creativo como en el de la difusión y participación en actividades relacionadas con la poesía y la literatura en general.

En la gala se destacó que su voz poética forma parte ya del imaginario literario berciano, y que su trabajo contribuye a enlazar generaciones de autores. La organización insistió en que resulta imprescindible reconocer en vida a quienes han dedicado buena parte de su biografía a sostener y enriquecer la escena literaria del territorio.

El nombre del premio, dedicado a Enrique Gil y Carrasco, funciona igualmente como recordatorio de la tradición literaria sobre la que se asientan las nuevas generaciones de escritores. El homenaje a Vega, en ese contexto, se presenta como un símbolo de continuidad entre el legado clásico y la creación contemporánea.

Nidia Beltramo y la fuerza de «Una familia ejemplar»

El otro gran reconocimiento de la noche fue para Nidia Beltramo, galardonada con el premio al Libro del Año por su novela Una familia ejemplar. La obra fue valorada por su solidez literaria y por la manera en que recrea la Argentina de las décadas de 1970 y 1980, un periodo marcado por una fuerte inestabilidad política y social.

Beltramo se mostró sorprendida y agradecida por el respaldo recibido. Su novela, que aborda un contexto histórico complejo, combina el retrato íntimo de una familia con el telón de fondo de un país sometido a tensiones y cambios profundos. Ese equilibrio entre lo personal y lo colectivo ha sido uno de los motivos clave para que el jurado la destacara.

Durante la gala se subrayó que la novela no solo funciona como una historia particular, sino también como un espejo de cómo las decisiones políticas y los conflictos de un país impactan en la vida cotidiana de la gente. Desde la organización se defendió que la obra enlaza con preocupaciones universales, pese a situarse geográficamente lejos del Bierzo, y que demuestra la capacidad de los autores vinculados a la comarca para dialogar con escenarios y problemáticas internacionales.

El reconocimiento a Una familia ejemplar se interpretó igualmente como una muestra del auge de la narrativa escrita por autores relacionados con el Bierzo, capaces de moverse con soltura entre lo local y lo global. En ese sentido, la distinción a Beltramo encaja con el espíritu de la gala: reivindicar una literatura enraizada en el territorio, pero abierta a otros paisajes, épocas y realidades.

La autora subrayó en sus intervenciones la importancia de contar con espacios como esta gala, que permiten establecer un contacto directo con lectores y colegas, y que sirven de altavoz para libros que, de otro modo, podrían pasar más desapercibidos en un mercado editorial cada vez más saturado y competitivo.

Respaldo institucional y apuesta de futuro

La primera edición de la Gala de la Literatura Berciana ha contado con un apoyo institucional amplio que refuerza su vocación de permanencia. El Ayuntamiento de Villafranca del Bierzo, el Consejo Comarcal del Bierzo y la Unión Nacional de Escritores se han implicado en el desarrollo del evento, respaldando tanto su organización como su proyección futura.

El presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón, destacó en su intervención la importancia de consolidar este tipo de iniciativas para afianzar el buen momento que viven las letras de la comarca. Según subrayó, una gala de estas características ayuda a articular el sector, a mejorar la visibilidad de los autores y a reforzar la identidad cultural berciana frente a otros territorios.

Por su parte, la viceconsejera de Cultura de la Junta de Castilla y León, Mar Sancho, definió el Bierzo como un auténtico «territorio literario» y una «geografía literaria». Con estas expresiones, quiso poner de relieve la concentración de autores, editoriales, librerías y bibliotecas que se da en la zona, así como la vitalidad de las actividades relacionadas con la lectura y la escritura.

El alcalde de Villafranca del Bierzo, José Manuel Pereira, anfitrión de la gala, incidió en que este proyecto permite recuperar el pulso cultural de la localidad y contribuir a difundir su patrimonio, tanto material como inmaterial. Para el regidor, la gala supone un primer paso en la construcción de un evento que, con el tiempo, podría convertirse en un referente a nivel comarcal y autonómico.

Además del acto principal de entrega de premios, la programación se vio enriquecida con una exposición en la Sala La Capilla, donde se reunieron obras recientes de dieciocho autores bercianos, y con una mesa de crítica literaria en la que participaron voces como la de la escritora y periodista Noemí Sabugal. Estos contenidos paralelos ayudaron a completar la mirada sobre la producción literaria actual del Bierzo.

Una gala llamada a crecer y recorrer la comarca

Tanto la organización como las instituciones implicadas coinciden en que esta primera Gala de la Literatura Berciana es solo el punto de partida. La previsión es que el certamen se amplíe en próximas ediciones, pasando de una jornada puntual a una semana entera de actividades en torno a la lectura, la escritura y el debate cultural.

Entre las ideas que se barajan figura la incorporación de más presentaciones de libros, mesas redondas sobre diferentes géneros y tendencias, encuentros con lectores, talleres para jóvenes y actividades específicas para bibliotecas y centros educativos. El objetivo es que el público pueda acercarse a la literatura desde distintos ángulos y formatos, más allá de la propia ceremonia de premios.

Asimismo, se plantea la posibilidad de que la gala adquiera un carácter itinerante dentro de la comarca, de forma que en futuras ediciones pueda celebrarse en otros municipios del Bierzo. Esta opción permitiría repartir los beneficios culturales del evento, involucrar a diferentes localidades y reactivar espacios que, en muchos casos, cuentan con infraestructuras infrautilizadas.

La organización insiste en que, pese al deseo de crecer, el proyecto quiere mantener su esencia: ser un lugar de reconocimiento y encuentro para la literatura berciana, en el que convivan nombres consolidados con autores emergentes. En este sentido, la idea es que los premios sigan funcionando como motor de visibilidad, sin eclipsar al resto de actividades.

La buena acogida de esta primera edición, tanto por parte del sector literario como del público asistente, alimenta el optimismo de los impulsores. Consideran que, si se mantiene la colaboración entre asociaciones culturales, instituciones y creadores, el Bierzo puede consolidarse en los próximos años como un referente literario destacado en el norte de España.

Tras esta edición inaugural, con Emilio Vega y Nidia Beltramo como grandes protagonistas, la Gala de la Literatura Berciana se perfila como un proyecto con recorrido, capaz de honrar trayectorias consolidadas, impulsar obras recientes y, al mismo tiempo, reivindicar que en el Bierzo existe una comunidad literaria viva, diversa y con ambición de hacerse oír más allá de sus propias fronteras.


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Un siglo, un compromiso, dos colecciones

Si pensamos en la colección artística de la Fundación Bancaja, lo haremos muy pronto también en Sorolla: el artista valenciano, sus composiciones marinas y su ¡Triste herencia! son la insignia de estos fondos, que paulatinamente venimos conociendo en las salas de exposiciones de esta institución y en los préstamos que concede. Este pintor, en todo caso, no debe opacar la riqueza de un acervo que cuenta con trabajos fechados entre los siglos XV y XXI: casi 3.000 piezas de autores nacionales e internacionales, entre pinturas, esculturas, fotografías y grabados, con otra presencia muy destacada, la de Picasso.
La colección de arte ABANCA, otro de los fondos fundamentales en nuestro país entre los vinculados a entidades bancarias, viene consolidándose, por su parte, desde hace treinta años y consta de cerca de 1.400 obras de más de dos centenares de artistas, entre pinturas, esculturas, fotografías, grabados, dibujos e instalaciones.
Destinada desde un inicio a la permanencia, el conocimiento y la divulgación pública, otorga, en su caso, un gran protagonismo a creadores gallegos (Castelao, Laxeiro, Arturo Souto, Isaac Diaz Pardo, Luís Seoane, Urbano Lugrís, Maruja Mallo, Leopoldo Nóvoa o Francisco Leiro), pero no faltan los grandes nombres españoles e internacionales: de Salvador Dalí a Picasso, pasando por Max Ernst, George Braque, Manolo Millares, Antonio Saura, Eduardo Chillida, Cristina Iglesias, Juan Muñoz, Juliâo Sarmento, Sean Scully, Susana Solano o Miquel Barceló.
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
ABANCA y Fundación Bancaja han unido fuerzas para subrayar, en una exposición que puede visitarse desde hoy en la sede valenciana de la última institución, el peso de sus respectivos fondos en el panorama del coleccionismo privado de arte contemporáneo, en el terreno patrio y más allá.
La exhibición “Compromiso con el arte. De Miró a Barceló”, comisariada por Fernando Castro Flórez, plantea un recorrido retrospectivo por la creación de los siglos XX y XXI: las composiciones seleccionadas se fechan entre 1913 y 2023. Esta exposición ya pasó por Afundación, en A Coruña en 2025, pero con motivo de esta itinerancia se han renovado las piezas escogidas, que esta vez suman casi noventa, en distribución equitativa en cuanto a sus dos procedencias.
Los artistas representados superan el medio centenar, y entre sus trabajos se ha procurado establecer diálogos estéticos que resulten instructivos para el público.
Picasso, Miró, Kandinsky, Georges Braque, Juan Gris, Paul Klee, Joaquín Torres García, Marc Chagall, Giorgio De Chirico, André Lhote o Jean Metzinger darán cuenta de la primera irrupción parisina de las vanguardias y de los muchos caminos para la ruptura que aparejó el arranque del siglo XX; Antonio Saura, Rafael Canogar, Manolo Millares o Antoni Tàpies serán algunos de nuestros representantes informalistas en la exposición; y Soledad Sevilla, Eusebio Sempere o José María Yturralde serán los adalides, en el recorrido, de la geometría y su rigor.
Los abstractos en Valencia van a ser, entre otros, Sean Scully, José Manuel Broto, Antón Lamazares, José María Sicilia, Miguel Ángel Campano o Günther Förg; la figuración y el pop crítico llegarán de manos de Equipo Crónica, Luis Gordillo o Darío Villalba; y las derivas ricas e inclasificables de la pintura, la escultura y la instalación en las últimas décadas quedarán a cargo de Anzo, Juan Barjola, Juan Navarro Baldeweg, Barceló, Miquel Navarro, Cristina Iglesias, Urbano Lugrís o Julian Opie.
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
 
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
 
 
“Compromiso con el arte. De Miró a Barceló”
FUNDACIÓN BANCAJA
Plaza de Tetuán, 23
Valencia
Del 25 de abril al 6 de septiembre de 2026
 
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FILBo, puente literario entre Europa y América Latina

Isaac

Feria Internacional del Libro de Bogotá

La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2026 se prepara para vivir una de sus ediciones más ambiciosas, con una programación que mezcla literatura, pensamiento crítico, artes escénicas y propuestas inmersivas en torno a la lectura. La cita, que vuelve a tener como escenario el recinto de Corferias en la capital colombiana, aspira a recibir a más de 600.000 visitantes y a consolidarse, un año más, como uno de los grandes referentes culturales en el mundo hispanohablante.

En esta ocasión, la feria se articula bajo el lema “el silencio, escucharnos es leernos”, una idea que atraviesa tanto la programación central como la oferta del Distrito de Bogotá y de las entidades culturales asociadas. La FILBo funciona como un punto de encuentro entre Europa y Latinoamérica, donde se dan cita autores consagrados, nuevas voces y proyectos editoriales universitarios e independientes que fortalecen el intercambio intelectual a ambos lados del Atlántico.

Fechas, horarios y funcionamiento general de la FILBo 2026

La feria se celebrará del 21 de abril al 4 de mayo de 2026 en Corferias (carrera 37 n.º 24‑67, Bogotá), que durante dos semanas se transforma en un gran campus literario con pabellones temáticos, stands de editoriales y zonas de encuentro profesional y ciudadano. El horario de apertura al público se sitúa, en líneas generales, entre las 10:00 y las 20:00 horas, aunque algunas actividades pueden extenderse más allá, por lo que se recomienda revisar la agenda oficial día a día.

Las entradas se pueden adquirir tanto en línea como en taquillas físicas del recinto, estas últimas operativas aproximadamente de 9:00 a 20:00. Se mantienen tarifas diferenciadas, con un precio reducido para niños de 6 a 12 años (11.500 pesos colombianos) y una entrada general para mayores de 12 años (14.000 pesos). Los aparcamientos de Corferias permanecen abiertos entre las 9:00 y las 22:00, facilitando la llegada de visitantes que optan por el vehículo privado.

El acceso en transporte público se apoya en el sistema TransMilenio, rutas zonales y servicios adicionales que conectan diferentes barrios de la ciudad con el recinto ferial. También hay cicloparqueaderos y rutas peatonales señalizadas, algo especialmente cómodo para quienes se alojan en zonas cercanas al centro de Bogotá o se desplazan desde espacios culturales que participan de la programación paralela.

India, país invitado de honor y foco internacional

Uno de los grandes atractivos de la FILBo 2026 es la presencia de India como país invitado, lo que abre un amplio abanico de actividades literarias, audiovisuales y escénicas. La industria del libro india se encuentra entre las más potentes del mundo, con un peso muy significativo en publicaciones en inglés y una producción diversificada en más de una veintena de lenguas, algo que se traslada a su pabellón oficial en Corferias.

El pabellón de India, abierto desde el 22 de abril, ofrece conversatorios sobre la tradición intelectual del país, debates sobre el alcance global de sus mercados editoriales y mesas dedicadas al futuro de la literatura en la era digital. En este contexto se inscribe el coloquio “India on the Rise”, que examina el ascenso internacional del país desde la perspectiva cultural y de la circulación de autores.

La parte audiovisual incluye proyecciones de documentales sobre figuras literarias como Nabakanta Burua y filmes de gran impacto como la película “Dangal”, disponible con subtítulos en español para facilitar su acceso al público hispanohablante. A ello se suman actuaciones en vivo de danza clásica india, en especial espectáculos de Bharatanatyam, que permiten acercarse a la dimensión performativa de la cultura india.

La programación se completa con firmas de libros, talleres y foros en torno a la diversidad genérica de la literatura india, que abarca desde la mitología y la narrativa histórica hasta una ficción contemporánea cada vez más presente en los catálogos europeos. Autores como Deepti Kapoor o Kiran Desai forman parte de la delegación invitada, ofreciendo diálogos que resultan de particular interés para el público español y europeo que sigue de cerca las nuevas voces globales.

Europa, Latinoamérica y un puente de autores en la FILBo 2026

La edición 2026 subraya, de forma especial, el vínculo entre Europa y América Latina. Una nutrida delegación de escritores latinoamericanos residentes en Europa se suma a autores europeos que se desplazan a Bogotá, configurando un mapa de voces que cruzan fronteras geográficas y lingüísticas.

En este marco destaca la participación de Teresa Álvarez Olías, economista y escritora española que presenta el libro de microrrelatos “Ventana al mundo”. La obra, concebida para lectores de distintos países, ha recibido reconocimientos literarios en Italia, Alemania y España, entre ellos un premio de relevancia en la ciudad de Brindisi, lo que la sitúa como uno de los títulos europeos con mayor proyección dentro del programa.

Junto a ella, el arquitecto Alberto Sarbach, de doble nacionalidad venezolana y suiza, acude a Bogotá con “La importancia del silencio”, un libro escrito ex profeso para esta edición de la FILBo. La obra propone una meditación sobre la introspección y el valor del silencio en la vida contemporánea, en diálogo directo con el lema general de la feria y con las preocupaciones de una sociedad marcada por la velocidad y la saturación de mensajes.

También forma parte de esta delegación la escritora y coach holística Yamira Guijarro, de nacionalidad ecuatoriano-española, que presenta “Abundancia divina”, un título centrado en el crecimiento personal y la conexión espiritual. Su trayectoria suma varias publicaciones en el ámbito del desarrollo humano, un segmento editorial cada vez más visible tanto en Latinoamérica como en Europa.

La chileno-australiana Ana Parada Casanova, reconocida como embajadora de la paz, participa con “Un rescate: crónicas de un rescate inconcluso”, obra vinculada a su trabajo literario y a diferentes premios internacionales que han marcado su carrera. A esta lista se añade la artista plástica y gestora cultural Soraya Quintana Quiñones, venezolana-española y CEO de la Revista Internacional Best Books, que lleva a la feria la “Saga de Milagros en mi Vida”, consolidando su aportación a la escena artística y literaria contemporánea.

La delegación se completa con la escritora española Garbiñe Salaberria, que presenta “Los días se hacen solos”, y con un numeroso grupo de autores latinoamericanos como René Morales, Hannakarina Añanguren, Lizette García, Judith Salazar, Raúl Rubio, Wendy Barsallo, Joel De Gracia, Mateo Morales, Juan Carlos Morales, Humberto Morales, Adelina González, Carola Rodríguez, Eduardo Camargo, Elaine Vaccaro, Amílcar Gothi, Ismael Martínez, Pedro Angulo, Paola Corcione, Melissa Mendieta, Haydyth Vásquez y Karla A. De Gracia. Todos ellos se reúnen en el Pabellón 3, stand 138, invitados por la Sociedad de Escritores Unidos, una organización que impulsa la literatura como herramienta de integración cultural.

El impacto de ‘Larvas’ y las nuevas voces críticas en la feria

Entre las novedades que más resuenan en esta FILBo 2026 se encuentra ‘Larvas’, de Tamara Silva, una obra que se ha ganado un espacio propio dentro de la narrativa contemporánea latinoamericana por su mirada crítica y su voluntad de incomodar. La novela plantea un universo extraño pero reconocible, en el que la ficción fantástica sirve de espejo deformante para poner en cuestión realidades sociales muy concretas.

Silva, escritora uruguaya de 26 años y con tres libros publicados, combina juventud y madurez literaria en una propuesta que apuesta fuerte por el análisis de las estructuras de poder, la alienación cotidiana y la fragilidad de la identidad. Su capacidad para construir mundos en apariencia imposibles que acaban resultando inquietantemente cercanos convierte ‘Larvas’ en una lectura demandante pero especialmente sugerente para lectores que buscan algo más que entretenimiento.

En la novela, lo fantástico no funciona como mero adorno estético, sino como un dispositivo de denuncia implícita. A través de personajes sometidos a presiones externas, espacios desestabilizadores y situaciones límite, la autora reflexiona sobre cómo los mecanismos de control social pueden erosionar el espíritu individual. Esta mezcla de realismo desasosegante y elementos insólitos convierte el libro en una pieza clave para entender las inquietudes de una nueva generación de escritores latinoamericanos.

La presencia de Tamara Silva en la FILBo 2026 subraya el papel de la feria como plataforma para el debate literario y social. Más allá de las ventas y la promoción comercial, el encuentro se consolida como un espacio donde se ponen en circulación ideas, se cuestionan consensos y se proponen lecturas críticas del presente, algo que interesa de lleno a lectores europeos atentos a lo que ocurre en las letras latinoamericanas.

“LEO: sinfonía del silencio”, el gran pabellón inmersivo de Bogotá

La Alcaldía Mayor de Bogotá llega a la FILBo 2026 con una apuesta especialmente llamativa: el pabellón 5A “LEO: sinfonía del silencio”, un espacio de 877 metros cuadrados diseñado como una partitura viva donde el silencio se entiende no como ausencia, sino como estructura y punto de partida. Aquí, leer implica también escuchar, sentir y habitar la pausa, en una propuesta pensada para todos los públicos.

Este pabellón, que forma parte de la programación distrital, alberga más de 100 actividades que se organizan en distintos “movimientos”, como si se tratara de una composición musical. En cada uno de ellos, el visitante se enfrenta a una experiencia sensorial diferente: el silencio como origen del pensamiento, como preparación para la escucha, como antesala de la voz o como grito que irrumpe en lo colectivo.

La idea es que los asistentes pasen de ser espectadores a convertirse en intérpretes de la experiencia, descubriendo de qué manera el silencio modela nuestras formas de relacionarnos y de entender el mundo. Esta mirada conectada con la vida cotidiana, la memoria y la política encaja con un debate global en torno a la sobreexposición a la información y el ruido digital, algo muy presente también en los contextos europeos.

En palabras de las autoridades culturales de la ciudad, el pabellón “LEO: sinfonía del silencio” pretende vivir la lectura desde la experiencia, explorando nuevas formas de construir la palabra a partir de la pausa y de la escucha. En este marco se celebra el 25 aniversario de BibloRed, la Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá, un sistema con más de 150 espacios de lectura, entre bibliotecas, BibloEstaciones y Paraderos Paralibros Paraparques.

La participación de BibloRed se centra en actividades de mediación, propuestas sensoriales y franjas para distintos perfiles de público, tanto en Corferias como en la programación de FILBo Ciudad. El objetivo es reforzar el acceso a la lectura, la escritura y la oralidad como un derecho cultural a lo largo de la vida, una línea de trabajo que tiene claros paralelismos con las políticas de fomento lector en países europeos.

FILBo Ciudad e iniciativas incluyentes más allá de Corferias

La FILBo 2026 no se limita a los pabellones de Corferias. A través de FILBo Ciudad, la feria se despliega por más de 30 espacios culturales, bibliotecas y centros CREA en diferentes localidades bogotanas, con una agenda que busca descentralizar la oferta y llevar la literatura a barrios y comunidades con menor acceso habitual a este tipo de eventos.

En estos escenarios se organizan conversatorios, lecturas y encuentros con autores nacionales e internacionales, acercando la experiencia literaria a nuevos públicos y fortaleciendo el vínculo entre lectura, cuerpo y territorio. La idea de que la ciudad entera funcione como un ecosistema cultural vivo se materializa en esta red de actividades que dialogan con el tema del silencio y la escucha.

Paralelamente, la feria incorpora una franja FILBo Incluyente, que articula propuestas específicas para personas con discapacidad y para colectivos diversos. Talleres accesibles, recorridos sensoriales y experiencias inmersivas adaptadas buscan garantizar que la lectura se conciba como un derecho y no como un privilegio, un enfoque alineado con estándares internacionales que también se persiguen en las grandes ferias europeas.

Las entidades culturales del Distrito —entre ellas la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, el Instituto Distrital de las Artes (Idartes), la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA), el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) y Canal Capital— coordinan una programación que suma lanzamientos editoriales, presentaciones artísticas, espacios de diálogo y contenidos emitidos por televisión y plataformas digitales.

Idartes, por ejemplo, refuerza la circulación del libro como bien público mediante la colección Libro al Viento, de la que se distribuirán decenas de miles de ejemplares, además de propuestas para la primera infancia con el programa Nidos y una zona dedicada al cómic, la narrativa gráfica, la ilustración y el emprendimiento creativo. La FUGA se consolida como satélite oficial de la FILBo Incluyente, mientras que el IDPC invita a “leer la ciudad” a través de su sello editorial y actividades vinculadas al patrimonio.

Debate, memoria y pensamiento crítico en la agenda

La FILBo 2026 mantiene una vocación clara de espacio para el pensamiento crítico, algo que se refleja en una programación de más de 2.300 actividades que van desde debates políticos hasta reflexiones sobre memoria histórica, paz y transformación digital. Entre las citas se incluyen encuentros con figuras internacionales como Martin Baron o la líder indígena Nemonte Nenquimo, así como conversaciones con el Nobel Juan Manuel Santos y víctimas del conflicto armado en Colombia.

La exposición “Las formas del silencio”, impulsada por la Secretaría de Cultura, FotoMuseo y la Fundación Carlos Urán, propone un recorrido visual por momentos históricos marcados por la militarización, el conflicto armado y las escenas íntimas de duelo, cuidado o espera. A través de estas imágenes se examina cómo el silencio se inscribe en la vida colectiva y en la memoria social, un enfoque que puede resonar con experiencias europeas en torno a la memoria histórica y los procesos de paz.

En la vertiente de política cultural, se presenta el “Plan de Cultura de Bogotá: una brújula hacia 2038”, que marca líneas estratégicas para garantizar el ejercicio de los derechos culturales a medio y largo plazo. Este documento se discute en conversatorios con responsables institucionales y expertos, y se acompaña de talleres específicos dirigidos a niños y adolescentes, para incorporar sus perspectivas en la visión de ciudad.

Otros espacios abordan temas como la transformación digital y sus impactos en el sector cultural, o el papel de las industrias creativas en la economía urbana. Se presentan libros como “Impactos de la transformación digital en la cultura” o “Ciudades conectadas”, y se celebran encuentros en el marco de la Ruta Diseño, donde se anuncian los ganadores del premio Lápiz de Acero 2026. También se lanza “Bogotá 24/7”, una publicación que abre el debate sobre la vida nocturna y las actividades no convencionales con enfoque de género.

Presencia académica y redes editoriales iberoamericanas

La dimensión académica de la FILBo se refuerza con la participación, por primera vez, de CLACSO en la feria. La red de centros de investigación en ciencias sociales toma parte en el Salón Internacional del Libro Universitario (SILU), un espacio impulsado por Hipertexto – Netizen para visibilizar la riqueza y la diversidad de la edición universitaria iberoamericana.

CLACSO comparte estand con sellos universitarios de una docena de países, reforzando el intercambio de producción académica y la proyección internacional de la edición crítica. En este contexto se celebran paneles y presentaciones de libros centrados en temas como la paz, la administración pública o la educación transformadora, con la participación de autores e investigadores de instituciones como la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP).

Entre las actividades figuran conversatorios sobre revistas formativas y producción de conocimiento desde los territorios, presentaciones de obras dedicadas a la “Cátedra para la paz” y debates en torno a los diez años de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia. Estas sesiones combinan una mirada académica con un enfoque divulgativo, lo que las hace de interés tanto para especialistas europeos en ciencias sociales como para lectores curiosos.

La agenda se completa con charlas sobre los retos de la administración pública ante los cambios de gobierno y otros temas de gestión política y social, que se apoyan en publicaciones recientes de las editoriales universitarias implicadas. En conjunto, la presencia de CLACSO y del SILU consolida la FILBo como un nodo para el intercambio de pensamiento crítico en el espacio iberoamericano, con proyección hacia Europa.

Con este despliegue de literatura, pensamiento, arte y política cultural, la FILBo 2026 se afianza como un punto de encuentro clave entre Europa y América Latina, donde conviven autores consagrados, nuevas voces como Tamara Silva, delegaciones internacionales como la de India y proyectos públicos de lectura que dialogan con las grandes tendencias culturales del momento. Para lectores, profesionales del libro y agentes culturales europeos, la feria se presenta como una ventana privilegiada a los debates, las estéticas y las iniciativas que están definiendo el futuro de las letras en el mundo hispanohablante.


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