El amor que nos deben. Parte tres

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Por Daniela Poblete Ibáñez

Han pasado varios años desde que escribí por primera vez sobre el amor que nos deben. Hoy, quise regresar a las páginas de Revista Emancipa porque; me gusta el amor.

 

Pero, resulta que “por amor” se trabaja muchísimo. Se cuida la vida de otras personas, se sostiene emocionalmente y se reorganiza la vida entera muy seguido. Todo eso, que tiene un valor económico perfectamente medible, se nos ha vendido como algo que brota naturalmente del corazón de las mujeres. El amor ha sido la excusa más bonita para justificar que el trabajo reproductivo no se valore o hasta se menosprecie.

 

Darse cuenta de que fuiste o que puedes volver a ser parte de ello, duele un poco, no voy a mentir. Pero también, nos hace saltar al vació y abre una puerta enorme: la posibilidad de construir desde otro lugar. Un lugar, que nos quita responsabilidades que nos dijeron eran naturales de las mujeres y etiquetas que nunca nos quedaron bien. Un lugar que nos aleja de esas expectativas imposibles de cumplir, donde teníamos que ser todo para todos, menos para nosotras mismas.

 

Ese amor, que estamos inventando viene con instrucciones distintas, pero no estandarizadas. Cada vínculo las construye, las negocia o las reinventa. Viene con consentimiento, no con suposiciones heredadas. Viene sin privilegios automáticos de nadie o sobre nadie. Viene con máximos cuidados, sí, pero un cuidado del vínculo construido en igualdad y equidad de condiciones. O al menos eso intentamos, porque seamos honestas: desaprender lo aprendido no es tarea de un fin de semana.

 

El feminismo nos enseña que el amor también es político, que no hay nada de neutral en cómo amamos, en qué esperamos de los vínculos o qué estamos dispuestas a dar y qué no. Exigir el amor que nos deben, no es ser egoístas o poco románticas. Es exigir reciprocidad real. Es negarnos a seguir subsidiando con nuestro tiempo y nuestra energía vital, un sistema que nos explota mientras nos dedica boleros, con todo lo que me gustan los boleros ¡que no se dejen de cantar nunca! 

 

El amor que nos deben, no viene en caja de bombones o flores. Es tiempo propio. Es poder elegir sin que la soledad sea una amenaza. Es reconocimiento del valor de lo que aportamos. Es poder construir vínculos donde la entrega sea mutua y no un sacrificio unilateral.

 

Y mientras tanto, mientras seguimos exigiendo esa deuda histórica, también estamos creando algo distinto. Un amor más libre, más honesto, más nuestro. Un amor que no necesita desigualdad para funcionar. Un amor donde también estamos incluidas nosotras.

 

Porque resulta que el amor que más nos debían, era el amor propio. Y este, finalmente, lo estamos cobrando.


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Isaac Julien y la palabra africana en las vanguardias

La Fundación Calparsoro, creada recientemente por el empresario y coleccionista Gabriel Calparsoro, ha presentado hoy en el Museo Lázaro Galdiano Once Again… (Statues Never Die) (2022), una de las últimas instalaciones cinematográficas realizadas por el artista británico Isaac Julien para abordar asuntos relevantes en los debates recientes sobre el arte y la cultura. Comisaría el proyecto, que puede verse hasta el 29 de marzo en pantalla doble, Bartomeu Marí.
En sus instalaciones y propuestas fílmicas, este artista trabaja para difuminar las fronteras entre el cine, la danza, la fotografía, la música, el teatro, la pintura o la escultura, y en concreto esta pieza supone en sus palabras un ejercicio de “restitución poética” respecto al peso del arte africano en las vanguardias artísticas de principios del siglo XX.
La narrativa de Once Again… (Statues Never Die) imagina diálogos entre el filósofo Alain Locke, impulsor del movimiento Harlem Renaissance, que combatió el racismo y procuró transformar la percepción de los afroamericanos en los veinte y los treinta, y el coleccionista y filántropo Albert C. Barnes, que fundó hace un siglo la Barnes Collection. En su trabajo les ponen voz los actores André Holland (Moonlight) y Danny Huston (Succession).
Ambos conversaron a través de textos y ensayos, que tuvieron eco histórico, y Julien ha buscado trasladar su conversación a la pantalla, haciéndoles hablar sobre ese rol del arte africano en el relato más difundido de la modernidad occidental. Explica Julien que le interesa reorganizar aquello que suele considerarse marginal para mostrar que no es un margen, sino el núcleo de la historia del arte moderno.
Isaac Julien. Once Again… Statues Never Die, 2022
Saldrá a nuestro paso en el Lázaro Galdiano un collage visual que conjuga imágenes rodadas en instituciones como la Barnes Collection, el Pitt Rivers Museum de Oxford y la Pennsylvania Academy of Fine Arts, y fragmentos de dos películas: de Looking for Langston (1989), del mismo Julien, y de otro film de los setenta del cineasta ghanés Nil Kwate Owoo, ambientado en los almacenes del British Museum de Londres, donde se conservan objetos de arte africano.
El recorrido comienza con la visita, ficticia, de una conservadora a las salas de un museo (el mencionado Pitt Rivers Museum), que cuenta con un buen número de armas y artefactos rituales africanos. A partir de ahí, la obra traza paralelismos entre las empresas coloniales en África y las actuales colecciones de los museos occidentales, sumando referencias a la expedición militar británica en Benín en 1897, capitaneada por George Leclerc-Everton, y a los lazos entre Locke y el artista Richmond Barthé.
Para incorporar a nuestro país a este proyecto se recuerda que el poeta Langston Hughes -el protagonista de Looking for Langston (1989), que Julien considera una precuela de Once Again… (Statues Never Die), vinculado a Harlem Renaissance– pudo conocer a Federico García Lorca durante su visita a la Universidad de Columbia en 1929. Años más tarde, el americano colaboró con su hermano, Francisco García Lorca, que fue profesor en esa misma universidad, en la traducción al inglés del Romancero gitano. Además, Hughes visitó España en 1937 como corresponsal de guerra, para dar cuenta de la actividad de los voluntarios afroamericanos en las Brigadas Internacionales.
La presentación de esta obra en el Lázaro Galdiano implica, asimismo, un fuerte contraste histórico entre la colección del museo de la calle Serrano y la de Albert C. Barnes. Mientras éste fue pionero en coleccionar las vanguardias europeas de inicios del siglo XX, las élites españolas se mostraron más reticentes a apoyar la renovación en las artes visuales.
El pasado reciente es, por tanto, el punto de partida de Julien en Once Again… (Statues Never Die), a medio camino entre el activismo y la experimentación artística. Quienes se queden con ganas de más podrán acudir, el sábado 7 de marzo en el Cine Doré de la Filmoteca Española, a la proyección de Looking for Langston (1989) y Les Statues Meurent Aussi (1953), de Chris Marker, Alain Resnais y Ghislain Cloquet. Tras la sesión, tendrá lugar una conversación entre Isaac Julien, Gabriel Calparsoro y Bartomeu Marí.
Isaac Julien. Once Again… Statues Never Die, 2022
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La nueva fiebre por ‘Cumbres borrascosas’: de Emily Brontë a la película de Emerald Fennell con Margot Robbie y Jacob Elordi

Isaac

Cumbres borrascosas Emily Brontë

‘Cumbres borrascosas’ ha vuelto a colarse en las conversaciones de lectores, cinéfilos y críticos, y no precisamente por una reedición discreta de la novela. La responsable de este nuevo revuelo es Emerald Fennell, directora británica conocida por el tono provocador de Una joven prometedora y Saltburn, que firma una nueva película inspirada en el clásico de Emily Brontë con Margot Robbie y Jacob Elordi como pareja protagonista.

Esta versión cinematográfica llega rodeada de hype, polémica y división de opiniones: desde quienes la disfrutan como un guilty pleasure ardiente y autoconsciente, hasta quienes la consideran una traición al espíritu de la novela. En medio de ese ruido, el libro original publicado en 1847 reaparece con fuerza, y las editoriales españolas y europeas aprovechan la ocasión para relanzar ediciones comentadas, lujosas y económicas de una obra que nunca ha dejado de generar debates intensos.

Una película que no quiere ser adaptación fiel

Lo primero que deja claro Emerald Fennell es que no pretende replicar al pie de la letra la novela de Emily Brontë. Las comillas con las que se anuncia el título -“Cumbres borrascosas”- funcionan casi como un aviso al espectador: lo que se ofrece es una reinterpretación libre, basada en sus propios recuerdos adolescentes de lectura y en su interés por jugar con el deseo, el erotismo y la imagen, más que por reconstruir el texto decimonónico.

En la película se simplifican tramas, se reordenan elementos y se eliminan capas enteras del relato original, en especial la historia de la segunda generación de los Earnshaw y los Linton, clave en la novela para mostrar la herencia del trauma y la posibilidad de romper el ciclo de violencia. Fennell opta por un desarrollo lineal, sin la estructura enmarcada en la voz de Nelly Dean y sin el filtro del señor Lockwood, que en el libro funcionan como narradores poco fiables y aportan distancia crítica.

Ese recorte deja el foco casi exclusivamente en la relación entre Catherine y Heathcliff, convertida aquí en un torbellino de pasión explícita y alta carga sexual, donde el subtexto gótico y el comentario social quedan relegados frente a la estilización visual, la música y un tono deliberadamente excesivo. Hay espectadores que agradecen esta apuesta sin complejos; otros la perciben como una versión superficial que vacía de contenido el drama original.

Película Cumbres borrascosas Margot Robbie Jacob Elordi

La propia campaña promocional ha alimentado esta dualidad. Entre teasers cargados de erotismo, frases diseñadas para volverse virales y apariciones constantes de Robbie y Elordi en alfombras rojas y entrevistas, la película se presenta tanto como un evento pop para el fin de semana de San Valentín como una relectura irreverente de un clásico gótico. De ahí que muchos críticos recomienden verla sin tener la novela demasiado fresca, o incluso sin haberla leído, para no entrar en la sala cargados de expectativas literarias imposibles de satisfacer.

La novela de Emily Brontë: un clásico incómodo y radical

Para entender por qué esta nueva adaptación genera tantas reacciones cruzadas, conviene regresar al punto de partida: la única novela que Emily Brontë publicó en vida, firmada en 1847 con el seudónimo masculino de Ellis Bell. Nacida en los parajes agrestes de Yorkshire y marcada por la enfermedad, el aislamiento y un entorno familiar complejo, la autora volcó en ‘Cumbres borrascosas’ una visión del amor y la violencia sentimental difícil de encajar incluso hoy.

Lejos de la imagen edulcorada que han difundido algunas adaptaciones, la novela no idealiza la relación entre Heathcliff y Catherine. Numerosos especialistas en literatura inglesa recuerdan que estamos ante una historia repleta de obsesiones, maltrato emocional, venganzas encadenadas y personajes incapaces de encontrar una felicidad estable. Heathcliff está lejos de ser un héroe romántico y Catherine no encaja en el molde de heroína ejemplar; su unión funciona más como advertencia que como modelo a imitar.

El trasfondo social también es decisivo. El libro retrata con crudeza las jerarquías de clase en la Inglaterra victoriana, el desprecio hacia quien viene de fuera, la violencia heredada y el peso de las estructuras familiares. Heathcliff, niño huérfano acogido por los Earnshaw, crece entre humillaciones y abusos, con Catherine como único refugio emocional. Cuando ella se casa con Edgar Linton para asegurar su futuro, la decisión se interpreta como una traición de clase que alimenta una espiral de rencor en la que la venganza se convierte en el motor del protagonista.

La segunda parte de la novela, a menudo reducida o directamente suprimida en las versiones audiovisuales, profundiza en esa dimensión de “maldión hereditaria”: los hijos de ambas familias repiten patrones de abuso y sometimiento

, hasta que una forma distinta de quererse abre la puerta a romper el círculo. Es precisamente esta lectura generacional, mucho más amarga que romántica, la que muchos temen que se pierda cuando el relato se simplifica para convertirlo en una pasión de temporada.

Novela Cumbres borrascosas Emily Brontë

Heathcliff, entre el mito romántico y el personaje tóxico

Uno de los grandes focos de discusión, tanto en la crítica literaria como en las redes y los clubes de lectura, es la figura de Heathcliff. Mientras los tráileres de la nueva película lo venden como un amante atormentado al que seguir “hasta el fin del mundo”, muchas lectoras y lectores subrayan que el Heathcliff del libro se parece más a lo que hoy llamaríamos una pareja profundamente tóxica.

En la novela, el personaje despliega una violencia psicológica extrema, comportamientos crueles hacia quienes le rodean y un afán de control que desborda cualquier fantasía romántica. Su matrimonio por despecho con Isabella Linton, por ejemplo, se presenta con un nivel de maltrato que lleva a algunos críticos contemporáneos a hablar abiertamente de un abusador. Esta lectura choca con la tendencia cultural a “lavarle la cara” al personaje cuando llega al cine o la televisión, transformándolo en un icono del amor maldito.

No todo el mundo, sin embargo, se aproxima al libro desde el rechazo. Hay quien admite sin tapujos disfrutar la novela como una experiencia oscura, casi como un placer culpable, donde lo inquietante y lo desagradable forman parte del atractivo. Esa misma ambivalencia se traslada ahora a la película: para algunos, ver en pantalla una pasión destructiva, exagerada y nada sana resulta hipnótico siempre que se entienda que no es un modelo deseable en la vida real.

Otros lectores, en cambio, confiesan que el clásico les resulta casi indigesto: personajes antipáticos, muertes encadenadas, estructura enrevesada, acentos transcritos fonéticamente que dificultan la lectura y una atmósfera tan lúgubre que les cuesta creer que alguien lo tenga como libro favorito. Esa diversidad de reacciones ayuda a explicar por qué cada nueva adaptación se recibe con una mezcla de curiosidad y escepticismo.

Emerald Fennell, Margot Robbie y Jacob Elordi: una apuesta por el exceso

La directora británica llega a ‘Cumbres borrascosas’ con una reputación ya consolidada por proyectos anteriores marcados por la provocación y la estética muy calculada. En Una joven prometedora abordó los abusos sexuales y la venganza con una narrativa divisiva; en Saltburn llevó al límite la representación de la fascinación de clase y el deseo con escenas extremas. Ahora, con el clásico de Brontë, Fennell parece empeñada en consolidar una imagen de autora transgresora que no teme incomodar.

En esta ocasión cuenta además con el respaldo de dos estrellas de enorme tirón mediático. Margot Robbie, que ya produjo Barbie, figura aquí también como productora y rostro principal de la película, mientras que Jacob Elordi, convertido en nuevo favorito de la industria tras su paso por Euphoria y Saltburn, asume el rol de un Heathcliff que prioriza la presencia física y el magnetismo visual frente a la complejidad psicológica del texto original.

La química entre ambos actores se ha convertido en uno de los puntos más comentados: entrevistas, sesiones fotográficas y apariciones conjuntas han alimentado la percepción de que la relación de los protagonistas es el gran reclamo comercial de la cinta. Parte de la crítica celebra esa energía y la capacidad de la película para jugar con el deseo del espectador; otra parte reprocha que la apuesta por la imagen y el erotismo deje poco espacio para desarrollar a los personajes más allá de su función simbólica.

La puesta en escena refuerza esa sensación de exceso calculado: fotografía muy compuesta, colores intensos, simetrías trabajadas, vestuario deliberadamente anacrónico y un uso abundante de metáforas visuales -desde elementos cotidianos convertidos en símbolos hasta acumulaciones casi barrocas-. Para algunos espectadores, este enfoque convierte cada plano en un cuadro disfrutable; para otros, levanta una barrera emocional y les deja como observadores de una postal, más que como partícipes del drama.

Un debate encendido en la crítica española

En los medios culturales de España y Europa, las reacciones ante la película han ido desde la fascinación hasta el rechazo frontal. Hay articulistas que admiten haberse dejado llevar por la sensualidad de la propuesta, por la combinación de romanticismo clásico con un toque picante y contemporáneo, y que reconocen haber disfrutado más precisamente por no haber releído la novela antes.

Otros críticos han sido mucho más duros y describen el film como una lectura grotesca y descafeinada del original, centrada en la superficialidad de la imagen y en un erotismo insistente que, según su punto de vista, no llega a construir un conflicto dramático sólido ni un arco real para los personajes. Algunos artículos llegan a considerar que la cinta trivializa el feminismo y reduce a sus protagonistas a meras perchas sobre las que colgar un ejercicio estético.

En paralelo, abundan las piezas que animan a ver la película como una obra completamente independiente, casi como un fanfic de alto presupuesto, desligándola de la obligación de “estar a la altura” del clásico literario. Desde esta perspectiva, lo más razonable sería aceptar que la cinta no pretende sustituir al libro ni ofrecer una versión definitiva, sino aprovechar el imaginario de la obra para plantear un juego contemporáneo con el deseo, el recuerdo y el mito.

Esa diversidad de enfoques desemboca en una especie de acuerdo tácito: quien busque la complejidad moral, la violencia estructural y la profundidad psicológica de Brontë tendrá que acudir al texto; quien quiera dos horas largas de exceso visual y pasión exacerbada puede encontrar en la película un entretenimiento discutible pero llamativo, siempre que entre al cine con las expectativas bien colocadas.

Un clásico que no deja de reescribirse

El interés actual por ‘Cumbres borrascosas’ no se limita a la pantalla. En el ámbito editorial, sobre todo en España, se multiplican las novedades en torno al clásico: desde ediciones económicas pensadas para quienes se acercan por primera vez, hasta volúmenes anotados de gran formato dirigidos a lectores que ya conocen bien la historia.

Destaca especialmente la edición comentada que analiza el libro capítulo a capítulo, incluyendo estudios sobre la vida de Emily Brontë, el contexto victoriano, las influencias literarias, las distintas traducciones y las adaptaciones cinematográficas a lo largo del siglo XX y XXI. Se trata de un enfoque más académico y visual, con fotografías de manuscritos, ilustraciones, portadas históricas y fotogramas de películas, que busca acompañar a quienes desean profundizar en la obra más allá de una lectura aislada.

A estas propuestas se suman nuevas traducciones al castellano y reediciones en sellos como Siruela, Molino, Alianza o Austral, cada una con un tono y un público diferente: desde ediciones de lujo para regalar hasta versiones de bolsillo accesibles para estudiantes y clubes de lectura. Este movimiento editorial confirma que el interés por el género gótico y las historias de atmósfera oscura está viviendo un nuevo auge entre lectores jóvenes.

En el fondo, la novela de Emily Brontë se beneficia de cada polémica: cuanto más se discute sobre si una adaptación la deforma, la exagera o la suaviza, más personas sienten curiosidad por volver a los páramos de Yorkshire en la página escrita. Y esa capacidad de seguir generando relecturas, ediciones y disputas críticas casi dos siglos después es una de las pruebas más claras de que seguimos hablando de un clásico vivo.

Entre el fenómeno fan que rodea a la película de Emerald Fennell, las voces críticas que le reprochan frivolizar un relato ferozmente oscuro y la avalancha de nuevas ediciones y comentarios en España y Europa, ‘Cumbres borrascosas’ vuelve a situarse en el centro del debate cultural. La novela de Emily Brontë, incómoda, salvaje y difícil de clasificar, se mantiene como referencia obligada, mientras su nueva encarnación en pantalla divide al público entre quienes se dejan arrastrar por la pasión filmada y quienes prefieren regresar al viento helado de los páramos originales para encontrar allí, sin filtros ni comillas, la fuerza de un clásico que todavía no ha dicho su última palabra.


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Mestizo y formativo: el Festival de Flamenco de Jerez cumple treinta años

Daniel Diosdado
La que el próximo 20 de febrero comienza en Jerez no será una edición más de su Festival de Flamenco: coincidiendo con sus tres décadas de trayectoria, esta cita quiere celebrar la diversidad de este género y consolidar a la ciudad gaditana como punto de encuentro para todos los amantes y profesionales de la danza española.
Con la misión de preservar la memoria de esa andadura ya larga y de abrir caminos al futuro, vías para potenciar la libertad creativa y otras formas de sentir y experimentar este arte, este proyecto, que espera atraer a más de 20.000 espectadores, programará casi cincuenta espectáculos, de los que una quincena serán estrenos, en su mayoría absolutos.
El Teatro Villamarta, epicentro del festival, la Sala Compañía, los Museos de la Atalaya, el Palacio de Villavicencio, el Centro Social Blas Infante y el Teatro La Gotera de Lazotea -este último se incorpora este 2026 como escenario de un breve ciclo de piano- serán sedes de una programación que, en esta ocasión, pretende ser especialmente permeable y mestiza y dar cabida a figuras consolidadas y a las nuevas generaciones. Algunas propuestas, incluso, acercarán el baile a la pintura, la escultura, el audiovisual o la literatura.
Uno de los sellos de este certamen, y ahora no variará, ha sido el acento puesto en la formación: en las dos semanas que durará (del 20 de febrero al 7 de marzo, no lo habíamos dicho) tendrán lugar hasta cuarenta y seis talleres y cursos prácticamente ya completos, pues se han apuntado más de un millar de personas de cuarenta nacionalidades, muchas de ellas repitiendo experiencia.
El festival ha convertido a Jerez, para los aficionados al flamenco, en capital de esta disciplina, no sólo en estas fechas, sino con carácter permanente, para todas las generaciones; los asistentes no suelen ser espectadores ocasionales, sino miembros de un ecosistema cultural que esperan hallar en lo que ven un lenguaje vivo, exigente y honesto, en palabras del director del evento, Carlos Granados.
La oferta, que incluirá a figuras como Carmen Herrera, Santiago Lara, Olga Pericet, Nino de los Reyes, Sara Calero, Yerai Cortés o Alba Bazán, se ampliará con un ciclo de documentales, organizado en colaboración con el Festival de Cine con Acento, una iniciativa joven y en crecimiento. Podrán verse Hijos del compás, de Miguel Forneiro; La gran redada, de Pilar Távora; y Antonio, el Bailarín de España, de Paco Ortiz. Como parte de esta alianza entre cine y danza, el Festival de Jerez otorgará un premio específico en la próxima edición del certamen fílmico.
El pensamiento crítico tendrá también su espacio con una conferencia de Joaquín López Bustamante en torno a José Manuel Caballero Bonald y Félix Grande, así como con los conversatorios organizados por IFI Jerez, que reunirán a periodistas internacionales especializados, gestores culturales y artistas en diálogos abiertos. En el terreno expositivo, el ilustrador y diseñador gráfico Daniel Diosdado presentará en el coworking Cultura y Empresa de la Cámara de Comercio de Jerez una retrospectiva de los carteles que han marcado la identidad visual del festival en la última década. Por su parte, la muestra “Monstruos del flamenco”, de José Maldonado, pondrá de relieve los nexos posibles entre artes plásticas y escena, mientras los Claustros de Santo Domingo albergarán un ya habitual guiño de homenaje a las cursillistas a través de la mirada de Águeda Saavedra.
Por último, con la colaboración de la Fundación Cajasol, se sumará una programación especial, el viernes 27 de febrero, con un concierto de La Tremendita en la Casa Don Zoilo.
Toda la información puede consultarse aquí: www.festivaldejerez.es
Daniel Diosdado

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El espectáculo de danza ‘Romance Sonámbulo’ llega al CAEM de Salamanca

Isaac

Espectáculo de danza Romance Sonámbulo

El Centro de las Artes Escénicas y de la Música (CAEM) de Salamanca se prepara para recibir una de las propuestas más singulares de la danza española actual: el espectáculo de danza ‘Romance Sonámbulo’, firmado por la Compañía Antonio Najarro. La función tendrá lugar este sábado a las 20:00 horas, enmarcada como una de las citas culturales más destacadas del fin de semana en la ciudad.

Con un montaje que combina danza, música en directo y poesía lorquiana, la pieza se construye alrededor del universo creativo de Federico García Lorca, revisitando algunos de sus versos más enigmáticos y sensibles. El resultado es un viaje escénico que se apoya en la tradición de la danza española, pero que busca también un lenguaje actual y cercano al público.

Un homenaje escénico al universo poético de García Lorca

El título del espectáculo toma como referencia uno de los romances más célebres del Romancero gitano de Lorca, el ya mítico ‘Romance sonámbulo’. Este poema, que ha sido leído, recitado y cantado durante generaciones, sirve como columna vertebral de la obra, articulando una historia cargada de simbolismo, pasión y tragedia.

Sobre ese eje se construye la narración coreográfica de un joven contrabandista herido que busca refugio en casa de su amada, una muchacha gitana. Al creer que ha sido abandonada, la joven se quita la vida y es hallada muerta en un aljibe, configurando así un relato de amor frustrado y destino fatal. La coreografía traslada a escena ese clima tenso y casi onírico que atraviesa el poema.

El propio Federico García Lorca describía este romance como una obra cargada de anécdota y dramatismo, marcada por un misterio que ni él mismo podía explicar del todo. Ese «misterio poético» se convierte en motor del espectáculo, que busca plasmar en movimiento esa sensación de enigma permanente, más sugerido que contado de forma literal.

Lejos de limitarse al poema que da nombre a la producción, la propuesta se adentra en la etapa más «lunar» y misteriosa de Lorca, abarcando desde los textos de juventud incluidos en ‘Libro de poemas’ hasta las composiciones más maduras de ‘Diván del Tamarit’. De esta forma, el montaje traza un recorrido por el despertar artístico del autor granadino y por el esplendor de su trayectoria creativa.

La atmósfera del espectáculo se apoya en imágenes recurrentes en la obra lorquiana: el rumor del agua, los aljibes, los pozos y los surtidores, elementos que evocan tanto la vida como la muerte, el deseo y la ausencia. Estos símbolos se integran en la dramaturgia y en la escenografía, reforzando el carácter evocador del montaje.

La huella de las tres culturas y la diversidad de la danza española

En el corpus de poemas que inspira la pieza se percibe con claridad la presencia de las tres culturas que marcaron la Granada de Lorca: la hispanoárabe, la judía y la cristiana. El espectáculo recoge esa mezcla de raíces y la traslada al cuerpo de los bailarines, articulando un lenguaje escénico donde conviven diferentes tradiciones.

Esta riqueza cultural permite desplegar un amplio abanico de estilos de la danza española. A lo largo de la función se suceden pasajes de flamenco, momentos de danza estilizada, referencias a la escuela bolera e incluso pinceladas de danza contemporánea, todo ello entrelazado con una base de técnica clásica que sostiene la propuesta.

Más que un simple recital coreográfico, ‘Romance Sonámbulo’ se presenta como un diálogo entre poesía, música y movimiento, en el que cada disciplina alimenta a las otras. Los versos de Lorca funcionan como brújula emocional, mientras que la danza da forma física a las imágenes del poeta y la música envuelve al espectador en una atmósfera nocturna y casi hipnótica.

El resultado es un espectáculo que, sin renunciar al rigor técnico, apuesta por una lectura contemporánea del legado lorquiano, acercando su obra a nuevos públicos sin perder el vínculo con la tradición. El público se encuentra así con un Lorca reconocible, pero filtrado a través del lenguaje de la escena actual.

La Compañía Antonio Najarro: catorce bailarines y música original en directo

Al frente de la producción se sitúa la Compañía Antonio Najarro, considerada una de las formaciones de referencia en el panorama de la danza española. Desde su creación, la compañía ha apostado por mostrar nuevas tendencias y por renovar el repertorio de la danza clásica española y estilizada, manteniendo siempre un alto nivel de exigencia artística.

Para este montaje, el grupo llega al CAEM con una formación de catorce bailarines especializados en distintos estilos: flamenco, danza estilizada, escuela bolera, danza contemporánea y ballet clásico. Esta diversidad de perfiles permite abordar con solvencia la mezcla de lenguajes que exige una pieza como ‘Romance Sonámbulo’.

Uno de los rasgos distintivos de la propuesta es la presencia de música original interpretada en directo por una plantilla de músicos de reconocido prestigio. La partitura ha sido concebida específicamente para el espectáculo, de forma que acompaña y potencia cada secuencia coreográfica, reforzando el ritmo dramático de la obra.

Desde su arranque en 2002, la compañía ha desarrollado siete producciones de gran formato, entre ellas títulos como ‘Tango Flamenco’, ‘Flamencoriental’, ‘Jazzing Flamenco’, ‘Suite Sevilla’, ‘Alento’, ‘Querencia’ o ‘La Argentina en París’. Estas creaciones se han presentado en escenarios nacionales e internacionales, consolidando la trayectoria del grupo y su capacidad para conectar con públicos muy diversos.

Con ‘Romance Sonámbulo’, la formación dirigida por Antonio Najarro refuerza su línea de trabajo: fusionar tradición y vanguardia, reivindicando la danza española como un arte vivo y en constante evolución, capaz de dialogar con la literatura y con otros lenguajes escénicos.

Detalles prácticos: horario, entradas y puntos de venta

La representación de ‘Romance Sonámbulo’ tendrá lugar este sábado a las 20:00 horas en el escenario del Centro de las Artes Escénicas y de la Música, convertido para la ocasión en un espacio donde la palabra poética y la danza comparten protagonismo.

Las localidades para asistir al espectáculo se han puesto a la venta con tres franjas de precio: 15, 20 y 25 euros, en función de la zona elegida dentro del recinto. De este modo, la organización busca facilitar el acceso a diferentes tipos de público, desde espectadores habituales de danza hasta personas que se acercan por primera vez a este tipo de propuestas.

Quienes deseen adquirir sus entradas pueden hacerlo de forma presencial en la taquilla del Teatro Liceo, en el horario habitual de venta, o bien optar por la compra online a través de la página web oficial www.ciudaddecultura.org. Se recomienda no dejar la gestión para el último momento, dado el interés que está despertando la cita.

La programación del CAEM refuerza así su apuesta por la danza como parte esencial de la oferta cultural de Salamanca, acercando al público producciones que combinan calidad interpretativa, investigación artística y diálogo con los grandes nombres de la literatura en lengua española.

Con todos estos elementos —la fuerza de la poesía de García Lorca, la solidez de la Compañía Antonio Najarro, la mezcla de estilos de danza española y la música original en directo—, ‘Romance Sonámbulo’ se presenta como una ocasión singular para disfrutar de un ballet inspirado en la tradición pero con mirada actual, que convierte el escenario del CAEM en un espacio donde se cruzan la memoria, el misterio y la emoción compartida con el público.


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Jornadas de Teatro de Eibar: programa, invitados y ambiente escénico

Isaac

Jornadas de Teatro de Eibar

Las Jornadas de Teatro de Eibar 2026 vuelven a situar a la ciudad guipuzcoana en el mapa de las artes escénicas del Estado, con una edición que se prolonga durante más de dos meses y que combina tradición, reflexión y una oferta muy variada de espectáculos. Con casi medio siglo de recorrido, el ciclo se mantiene como una de las citas culturales más reconocibles de Gipuzkoa y un foco de referencia para compañías y público de todo el país.

Esta 49ª edición se desarrolla entre los meses de invierno, con representaciones que se suceden desde comienzos de febrero hasta finales de marzo, y un programa en el que se mezclan teatro de calle, comedia, drama, danza, clown y propuestas infantiles, tanto en euskera como en castellano. La respuesta de los espectadores, con miles de entradas ya vendidas y varios espectáculos con el cartel de «no hay billetes», confirma el tirón de unas jornadas que se han ganado un público fiel con los años.

Un arranque marcado por el coloquio y el regreso de Imanol Arias

Dentro de las Jornadas de Teatro de Eibar 2026, el tradicional coloquio de apertura vuelve a funcionar como pistoletazo de salida de un «mes largo» de funciones. En esta ocasión, el invitado central es el actor Imanol Arias, que regresa a la localidad en lo que para él supone un auténtico volver a casa, acompañado por la actriz María Barranco, con quien comparte cartel en la obra Mejor no decirlo.

El encuentro, presentado por Irene Hernando, gira en torno al tema de «La casa» y toma como punto de partida una cita del personaje Tiresias, de la mitología clásica, dirigida a su hija Manto: «Hija, ten siempre un lugar al que poder regresar». A partir de ahí, el coloquio se adentra en la idea de cuál es ese lugar para actrices y actores que pasan buena parte de su vida profesional viajando, enlazando giras y escenarios.

La conversación invita a preguntarse dónde reside realmente la “casa” del intérprete: si es el hogar de la infancia al que uno vuelve tras recorrer calles y patios de colegio, si es la familia, si son los espacios vitales de los personajes a los que se da vida o, quizá, cada escenario, plató y rodaje que se pisa a lo largo de la carrera. Las largas temporadas lejos del domicilio, las pequeñas «odiseas» de cada función y la necesidad de un lugar al que regresar marcan el tono de una charla que aspira a abrir las Jornadas desde la reflexión.

El coloquio inicial, previsto en el Coliseo a las 19.00 horas, ha generado un notable interés entre el público local y visitante, hasta el punto de que la venta anticipada ha funcionado como un adelanto de lo que serían los días posteriores: una programación con alta demanda y un ritmo de adquisición de entradas muy intenso.

“Mejor no decirlo”: comedia protagonista del cartel

Tras la charla inaugural, Imanol Arias y María Barranco toman el escenario del Coliseo para protagonizar, los días 10 y 11 de febrero, la comedia Mejor no decirlo, una obra de Salomé Lelouch dirigida por Claudio Tolcachir y producida por Pablo Kompel y Pentación Espectáculos. La función llega a Eibar después de su paso por Buenos Aires y de una gira por Uruguay, Chile y Paraguay en la que acumuló un sold out absoluto en cada función.

En esta propuesta, Él (interpretado por Imanol Arias) y Ella (encarnada por María Barranco) conforman un matrimonio de larga trayectoria cuya fórmula de convivencia se ha basado en saber cuándo hablar y cuándo callar. La trama se dispara cuando se plantean, por una vez, decirse todo sin filtros, abriendo la puerta a una cascada de verdades, reproches y situaciones reconocibles para el público.

La obra bebe de la comedia de pareja clásica, pero la actualiza con un ritmo ágil y un humor que juega con aquello que «mejor no mencionar» en la vida cotidiana. Tal y como subraya Claudio Tolcachir, se trata de una provocación escénica, un disfrute interpretativo en el que dos actores muy conocidos del gran público «abren las puertas de lo que siempre pensamos que es mejor no decir», cuestionando lugares comunes, cambiando el punto de vista y trabajando con complicidad e ironía.

La expectación por ver a ambos intérpretes compartiendo escenario, unida al efecto arrastre del coloquio sobre «La casa», ha provocado que las entradas para Mejor no decirlo se agoten con antelación. El área de Cultura del Ayuntamiento de Eibar ha confirmado que este título, junto al espectáculo Preguntamelón de Millán Salcedo, se encuentra entre los grandes reclamos de la programación, con el cartel de «no hay billetes» colgado días antes de sus funciones.

Programación diversa: teatro de calle, humor, drama y propuestas familiares

Más allá de las grandes figuras mediáticas, el programa de las Jornadas de Teatro de Eibar 2026 se construye sobre una mezcla de estilos y formatos que busca llegar a públicos diferentes. Desde el Ayuntamiento se destaca la combinación entre nombres de primer nivel y compañías del entorno, una fórmula que ha sido clave para fidelizar a la audiencia y reforzar el tejido escénico local y comarcal.

La edición número 49 reúne a 24 compañías y suma en torno a 44 actrices y 43 actores sobre los distintos escenarios, con un presupuesto global que ronda los 220.000 euros. A lo largo de enero, febrero y marzo se alternan propuestas de calle, comedias, dramas contemporáneos, piezas de danza, espectáculos de clown y funciones específicamente dirigidas al público infantil y familiar, con presencia tanto de producciones en euskera como en castellano.

El calendario arranca con fuerza en febrero, encadenando títulos muy distintos entre sí. Además de Mejor no decirlo, figuran en la programación obras como Preguntamelón, en la que Millán Salcedo recurre a la improvisación a partir de las preguntas del público, o montajes como Kandida, Casting Lear, Contra Ana, Nor naizen baneki o Dysphoria, así como funciones en espacios como Uni Eibar y diferentes propuestas familiares repartidas por la ciudad.

En el caso de Preguntamelón, la dinámica se basa en un juego directo con la audiencia: Millán Salcedo responde sobre la marcha a las cuestiones que se le plantean desde la platea, convirtiendo la sala en un espacio de complicidad y memoria compartida alrededor del humor televisivo y teatral. La propuesta ha generado un fuerte interés y también ha colgado el cartel de entradas agotadas, reforzando la idea de que la comedia es uno de los grandes motores de estas Jornadas.

El programa paralelo incluirá intervenciones en diferentes calles y plazas de la ciudad, como ya se ha visto con el espacio Kalez-Kale / De Calle, de la mano de LEKIM Konpania, que llevó parodias teatrales a distintos puntos de Eibar como preludio de la agenda principal. Esta línea de trabajo busca sacar el teatro a la calle, acercarlo a quienes quizá no se acercan habitualmente a los teatros y reforzar la presencia de la cultura en el día a día urbano.

El cine dentro de las Jornadas: sección “El Teatro en el Cine”

Además de las funciones teatrales, las Jornadas de Teatro de Eibar 2026 reservan un espacio específico para el audiovisual con la sección «El Teatro en el Cine», integrada dentro del XXVI Festival de Cortometrajes de Eibar Asier Errasti. Esta propuesta establece un diálogo entre los lenguajes escénico y cinematográfico, incorporando a la programación una selección de cortos que abordan, desde distintos enfoques, temas cercanos al teatro o a la interpretación.

En este bloque se proyectarán varios trabajos de corta duración, entre ellos All you need is love, dirigido por Dany Ruz (13 minutos y 41 segundos), La mort, de Jesús Martínez (12 minutos y 43 segundos), y Angie, firmado por Josep Varo (9 minutos y 23 segundos). Cada uno de estos cortos propone miradas propias, desde el drama íntimo al retrato de personajes en situaciones límite, pasando por relatos más abiertos a la interpretación.

La muestra se completa con títulos como Gracias por nada, de Laura Zurrón y Roberto Mora (13 minutos y 10 segundos), Insalvable, de Javier Marco (18 minutos y 10 segundos), Dejar de fumar, de Javier Rubio (11 minutos y 16 segundos) y El carné de(s)madre, de Xabier Vitoria (14 minutos). La diversidad de estilos y duraciones permite acercar al público a un panorama amplio del cortometraje actual en el ámbito estatal, siempre con el foco puesto en la interpretación y en las posibilidades expresivas del formato breve.

Esta sección cinematográfica se integra en la propia dinámica de las Jornadas, reforzando la idea de que el teatro no es un compartimento estanco, sino que se cruza y se alimenta de otros lenguajes artísticos. Al ofrecer cortometrajes que dialogan con la escena, se amplía el alcance del ciclo y se oferta una programación que puede interesar tanto a los habituales del teatro como a aficionados al cine y a los festivales de cortos.

Conexión entre cultura, ciudad y deporte: la visita a Ipurua

En el marco de las Jornadas de Teatro de Eibar 2026, la ciudad ha vuelto a tender puentes entre sus principales señas de identidad culturales y deportivas. La SD Eibar, a través de su fundación, ha recibido la visita de los actores María Barranco e Imanol Arias, que aprovecharon su estancia en la localidad para conocer de primera mano las instalaciones del estadio de Ipurua.

Durante el recorrido por el campo armero, los intérpretes tuvieron la ocasión de acercarse al día a día del club y al ambiente que se vive en uno de los estadios con más personalidad del fútbol profesional. Acompañados por el productor Jesús Cimarro y por el alcalde de Eibar, Jon Iraola, pudieron charlar con representantes institucionales y descubrir algunos de los rincones más significativos del recinto deportivo.

Como recuerdo de la visita, la SD Eibar obsequió a ambos actores con camisetas oficiales personalizadas, un gesto que fue agradecido posando para las fotografías junto a las autoridades presentes en el acto. Más allá de la anécdota, el encuentro subraya la intención del club y del Ayuntamiento de reforzar el vínculo entre deporte y cultura, entendidos como partes complementarias del tejido social de la ciudad.

Este tipo de iniciativas buscan que las Jornadas de Teatro trasciendan los espacios escénicos tradicionales y se integren de manera más amplia en la vida diaria del municipio, implicando a distintas entidades y colectivos. En ese sentido, la visita a Ipurua ejemplifica una línea de trabajo que trata de conectar el mundo del espectáculo con otros ámbitos de actividad, generando sinergias y visibilidad compartida.

Un proyecto consolidado con fuerte respaldo del público

Con casi cinco décadas de historia, las Jornadas de Teatro de Eibar se han consolidado como uno de los proyectos culturales con mayor continuidad del calendario municipal. Desde el Ayuntamiento se insiste en que el ciclo goza de «buena salud» y en que representa, de manera muy clara, la idea de la cultura como servicio público abierto a toda la ciudadanía.

El alcalde, Jon Iraola, ha remarcado en distintas intervenciones que estas Jornadas son uno de los pilares de la agenda cultural local, tanto por su continuidad como por la fidelidad de un público que responde con rapidez cada vez que se abren las taquillas. La directora de Cultura ha subrayado igualmente el prestigio del ciclo y el aprecio que muchos actores y actrices profesan a Eibar, una ciudad donde varios de ellos iniciaron o consolidaron su trayectoria escénica.

Por su parte, el concejal de Cultura, Andoni Zabala, ha puesto el acento en la diversidad del cartel y en el papel de los coloquios y actividades paralelas como herramientas para mirar el teatro también desde la reflexión, y no solo desde el puro entretenimiento. Esa mezcla entre espectáculos de gran formato, propuestas de calle, programación infantil y espacios de debate habría sido fundamental para mantener viva la cita a lo largo de tantos años.

En términos de asistencia, el objetivo pasa por acercarse, e incluso superar, las cerca de 8.000 personas contabilizadas en la edición de 2025. La venta anticipada apunta en esa dirección: se han despachado ya alrededor de 5.000 localidades entre todas las funciones, con algunos títulos agotados y otros con muy pocos huecos libres. El ritmo de ventas confirma que el teatro sigue siendo un punto de encuentro capaz de llenar salas, activar conversación y sostener, año tras año, un proyecto cultural de largo recorrido.

A lo largo de esta edición de 2026, Eibar vuelve a transformarse en un gran escenario repartido entre teatros, calles y otros espacios de la ciudad. Entre coloquios que interrogan sobre el sentido de «la casa» para quienes viven de la interpretación, comedias que abordan con ironía la vida en pareja, cortometrajes que enlazan cine y teatro, actos que acercan el mundo de la cultura al deporte y una variada oferta de espectáculos para diferentes públicos, las Jornadas reafirman su papel como cita imprescindible del calendario escénico vasco y estatal, demostrando que la suma de tradición, riesgo y cercanía con el público sigue siendo una fórmula eficaz para mantener vivo un proyecto cultural casi medio siglo después de su nacimiento.


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