Luis Álvarez Duarte. Escultor e imaginero

El Museo del Realismo Español Contemporáneo. MUREC convoca un ciclo de conferencias en torno a su exposición “Luis Álvarez Duarte. Escultor e imaginero. Legado Álvarez Duarte”. Tendrá lugar los días 12 y 13 de marzo de 2026.
PROGRAMA
12 de marzo de 2026, a las 19:00 horas
Álvarez Duarte, escultor e imaginero: su legado profano.
Juan Manuel Martín, Doctor en Historia del Arte, director del MUREC y académico de la Academia Andaluza de Historia.
13 de marzo de 2026
18:00 horas
Biografía de Álvarez Duarte contada por un amigo.
José Joaquín León, periodista y escritor.
18:45 horas
Álvarez Duarte, escultor e imaginero: su legado sacro.
Javier García-Luengo, Doctor en Historia del Arte, especialista en iconografía cristiana en el arte español y mexicano de los siglos XX y XXI, académico de la Academia Andaluza de Historia.
LUGAR:
Salón de actos del MUREC.
ASISTENCIA:
Entrada libre hasta completar aforo.
 
 
 
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El veneno del teatro llega al Fernán Gómez con un duelo psicológico en clave futurista

Isaac

obra El veneno del teatro

El teatro madrileño suma un nuevo título a su cartelera con la llegada de “El veneno del teatro” a la Sala Jardiel Poncela del Fernán Gómez, una propuesta que se adentra en los rincones más incómodos de la interpretación y del poder. Lejos de ser un montaje de época al uso, esta versión apuesta por un enfoque contemporáneo que juega con la psicología, la manipulación y la delgada línea que separa lo que se finge de lo que se vive de verdad sobre el escenario.

La producción se presenta como un cara a cara de alta intensidad entre una actriz famosa y una poderosa marquesa, donde cada palabra y cada gesto se convierten en arma. Bajo un envoltorio de thriller teatral, la obra lanza preguntas incómodas: qué estamos dispuestos a hacer por la autenticidad artística, hasta dónde llega el juego de la ficción y en qué momento la experiencia escénica se convierte en un experimento con las emociones ajenas.

Estreno en Madrid y equipo artístico

cartel de El veneno del teatro

El Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa incorpora este montaje a su programación, acogiendo el estreno en castellano en la capital del texto de Rodolf Sirera. La obra se representará en la Sala Jardiel Poncela, un espacio habitual para propuestas que buscan dialogar con el público desde la cercanía y la intensidad dramática.

La versión en lengua castellana, firmada por José María Rodríguez Méndez, adapta el texto original para el público español sin perder su esencia de juego intelectual y emocional. Al frente del proyecto se sitúa Robert Torres, responsable tanto de la adaptación escénica como de la dirección, que imprime al montaje un tono de tensión constante y un ritmo que no da tregua al espectador.

En el escenario, el peso de la función recae en Silvia Maya y Marta Sangú, encargadas de dar vida a la actriz y a la marquesa. Este reparto a dos manos intensifica la sensación de duelo íntimo, casi a puerta cerrada, donde la vulnerabilidad de una y el control férreo de la otra conforman el núcleo del conflicto.

Argumento: un encargo teatral que se convierte en experimento psicológico

escena de El veneno del teatro

La trama traslada al público a un refinado París en el que una aristócrata de gustos singulares cita en su palacio a Gabrielle de Beaumont, una actriz que goza de gran fama. La invitación parece, en un primer momento, un simple encargo artístico: interpretar una obra escrita por la propia marquesa sobre la muerte de Sócrates.

Ese punto de partida, aparentemente inocente, se va transformando poco a poco en un experimento psicológico cuidadosamente diseñado. Lo que se planteaba como una colaboración creativa se convierte en un juego de poder en el que la anfitriona somete a la intérprete a pruebas cada vez más extremas para poner a examen su compromiso con la verdad escénica y con los límites de su oficio.

El corazón del montaje es el duelo interpretativo y emocional entre ambas mujeres. La marquesa dirige la situación con mano firme y un grado de obsesión que roza la psicopatía, mientras la actriz se ve empujada a cuestionar si lo que está viviendo sigue siendo teatro o ha traspasado la frontera de la realidad. Esa ambigüedad mantiene al espectador en una incertidumbre constante.

A partir de esta premisa, la obra explora la relación entre la escritura creativa y la vida cotidiana. Lo que ocurre en el salón del palacio no es solo una representación, sino también un reflejo deformado de las máscaras que utilizamos fuera del escenario, de las poses sociales y de la manera en que el poder puede apropiarse del arte para sus propios fines.

Un thriller escénico sobre poder, verdad y manipulación

“El veneno del teatro” funciona como thriller de cámara en el que el poder se ejerce a través de la palabra, del silencio y de las reglas del juego que marca la marquesa. El texto se adentra en las zonas más turbias del comportamiento humano: la necesidad de control, la fascinación por el sufrimiento ajeno y la obsesión por alcanzar una verdad absoluta en la interpretación.

La marquesa aparece como una figura que lleva al extremo la idea de autenticidad interpretativa. No le basta con un trabajo bien hecho o una emoción sugerida; exige a la actriz una entrega total, incluso si eso implica cruzar líneas éticas y personales. La búsqueda de la verdad artística se convierte, así, en una especie de laboratorio cruel en el que se experimenta con la mente y los sentimientos de la otra persona.

Frente a ella, la actriz Gabrielle de Beaumont representa la fragilidad de quien vive de exponer sus emociones en público. A medida que avanza el encargo, se ve obligada a desnudarse psicológicamente, a revisar su propia idea del oficio y a preguntarse si existe un límite que no esté dispuesta a traspasar a cambio de una interpretación «perfecta».

Este choque convierte el montaje en una reflexión incómoda sobre la ética en el proceso creativo. Hasta qué punto es legítimo exigir sacrificio al intérprete, cómo se maneja la frontera entre dirección y abuso de poder, y qué sucede cuando la experimentación artística afecta a la integridad de quien está sobre las tablas son cuestiones que sobrevuelan toda la función.

Escenografía minimalista y atmósfera claustrofóbica

El dispositivo visual acompaña y refuerza este universo opresivo. La puesta en escena construye un salón frío, casi aséptico, con influencias del diseño japonés. Los elementos decorativos se reducen al mínimo, de modo que cada objeto tiene un peso simbólico y nada distrae del duelo verbal y emocional entre las protagonistas.

Uno de los rasgos más llamativos del montaje es el suelo de espejo que domina el espacio. Este recurso incrementa la sensación de inestabilidad y obliga a los personajes a confrontar su propia imagen de manera constante. A la vez, subraya la idea de que todo lo que sucede puede ser un reflejo, una ilusión o una proyección distorsionada de la realidad.

La iluminación, cuidadosamente medida, contribuye a generar una atmósfera de encierro y tensión psicológica. Los contrastes de luz y sombra marcan los cambios de tono en la relación entre actriz y marquesa, y acentúan la sensación de que el público está asistiendo a un experimento casi clínico, en el que se analizan reacciones y emociones al detalle.

Esta estética sobria y calculada dialoga con el contenido de la obra: el vacío escénico refuerza la idea de que lo esencial ocurre en la mente y en la palabra. Sin grandes artificios, la escenografía se convierte en un marco en el que cualquier gesto adquiere relevancia y en el que el espectador no puede escapar de la incomodidad que generan ciertas situaciones.

Del siglo XVIII a un futuro cercano: actualización de contexto

Aunque el texto original de Rodolf Sirera se enmarca en el clima intelectual del siglo XVIII y el racionalismo ilustrado, la versión que llega al teatro Fernán Gómez traslada la acción a un tiempo más próximo al nuestro. La adaptación de Robert Torres plantea un futuro cercano atravesado por la incertidumbre, lo que permite establecer paralelismos directos con las inquietudes actuales del público.

Este nuevo marco temporal aparece marcado por la revolución tecnológica, la hiperconectividad y la globalización. En ese entorno, la noción de autenticidad se vuelve todavía más problemática: se vive rodeado de pantallas, filtros y representaciones constantes de uno mismo. El montaje aprovecha este contexto para sugerir que, en una sociedad así, la búsqueda de una verdad pura en el teatro puede adquirir tintes obsesivos.

La obra también introduce en su trasfondo un escenario de crisis climática e inestabilidad política, elementos que no se muestran de forma literal, pero que condicionan el clima general de desasosiego. Esa sensación de mundo en transformación refuerza la idea de que el salón donde transcurre la acción es una especie de burbuja aislada, en la que la marquesa se permite jugar con las emociones ajenas mientras afuera todo parece tambalearse.

Al actualizar la temporalidad, el montaje invita a leer el conflicto entre actriz y aristócrata como un reflejo de las dinámicas de poder contemporáneas. La dependencia de la mirada ajena, la vigilancia constante y la presión por ofrecer una imagen perfecta resuenan con cuestiones muy presentes en la Europa actual, tanto en el ámbito artístico como en la vida cotidiana.

“El veneno del teatro” se presenta, así, como una propuesta que combina thriller psicológico, reflexión sobre el oficio de actuar y crítica a ciertas formas de poder, envolviéndolo todo en una estética fría y minimalista que intensifica la experiencia del público. La obra llega al teatro Fernán Gómez dispuesta a poner contra las cuerdas la idea que cada espectador tiene de la verdad, de la ficción y del precio que estamos dispuestos a pagar por cruzar esa frontera.


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Concurso de Microrrelatos de Avilés por el Día del Libro

Isaac

Concurso de microrrelatos de Avilés

El municipio asturiano de Avilés vuelve a apostar por la creación literaria en formato breve con una nueva convocatoria de su Concurso de Microrrelatos ligado al Día Internacional del Libro, que se celebra cada 23 de abril. La iniciativa se canaliza a través de la Red de Bibliotecas Municipales, que mantiene este certamen como una de sus actividades centrales de animación a la lectura.

En esta sexta edición se consolidan las cuatro franjas de edad que ya son habituales: de 6 a 8 años, de 9 a 12, de 13 a 18 y la categoría reservada para personas mayores de 18 años. El objetivo es que tanto el público infantil como el juvenil y adulto encuentre su espacio para participar, siempre con un relato muy corto como protagonista.

Convocatoria y plazos del Concurso de Microrrelatos de Avilés

Cartel concurso microrrelatos Avilés

El Ayuntamiento, a través de las bibliotecas municipales, ha puesto oficialmente en marcha la sexta convocatoria del Concurso de Microrrelatos de Avilés. Las personas interesadas pueden enviar sus textos hasta el martes 31 de marzo, a las 23:59 horas, momento en el que se cerrará el plazo de recepción de originales.

Este concurso se organiza en el marco de las actividades por el Día Internacional del Libro, por lo que el calendario está diseñado para que el fallo del jurado coincida con esa fecha señalada. Así, está previsto que la resolución se haga pública el 23 de abril, una vez valoradas todas las obras presentadas dentro del plazo establecido.

El Consistorio ha reiterado que se trata de una iniciativa abierta a la participación de toda la ciudadanía, siempre que se respete la categoría de edad correspondiente. De este modo, se busca implicar a escolares, adolescentes y personas adultas en una misma propuesta cultural, con el microrelato como hilo conductor.

Requisitos de los microrrelatos y formato de presentación

Las bases del certamen subrayan que las obras deberán ser completamente originales e inéditas. No se admitirán textos que hayan sido publicados previamente ni que hayan obtenido premios en otros concursos literarios, con el fin de garantizar la igualdad de condiciones entre quienes se presentan. Consulte ejemplos de bases y plazos de otros concursos para orientarse sobre requisitos habituales.

En cuanto al idioma, los microrrelatos podrán escribirse tanto en castellano como en asturiano, lo que permite que las personas participantes elijan la lengua en la que se sientan más cómodas. Eso sí, todos los textos tendrán que incluir de forma obligatoria la palabra «libro» en algún punto del relato.

Otro aspecto clave es la extensión: los trabajos deberán ajustarse a un límite máximo de 200 palabras, contando también el título. Se trata, por tanto, de piezas muy breves, donde cada frase y cada término tienen un peso especial a la hora de construir la historia. Para inspirarse en relatos de formato muy corto, puede leer algunos microrrelatos recomendados.

Para garantizar una presentación homogénea, se exige que los microrrelatos se redacten usando un procesador de textos compatible con Microsoft Word. La tipografía requerida es Times New Roman, con un tamaño de letra 12 puntos y interlineado sencillo, de modo que todos los documentos tengan un formato similar cuando lleguen al jurado.

Envío de las obras y documentación necesaria

La participación en el Concurso de Microrrelatos de Avilés se realizará de manera íntegra por correo electrónico. Las personas que deseen presentar su texto tendrán que enviarlo a la dirección [email protected], siguiendo las indicaciones fijadas en las bases.

Uno de los puntos que se insiste en respetar es el asunto del mensaje: deberá figurar la leyenda «VI CONCURSO DE MICRORRELATOS DÍA DEL LIBRO» (o la fórmula equivalente indicada por el Ayuntamiento), para que la organización pueda identificar con claridad todos los correos relacionados con el certamen y gestionarlos de forma ordenada.

En el propio correo será obligatorio adjuntar dos documentos separados. El primero de ellos contendrá únicamente el microrrelato y el seudónimo elegido por la persona que participa, sin ningún otro dato identificativo, con el objetivo de que la valoración del jurado se haga de manera anónima.

El segundo archivo estará destinado a recoger los datos personales del autor o autora. En este documento se incluirán el título del microrrelato, el seudónimo, el nombre y los apellidos, la edad, la categoría en la que se concursa, así como la dirección postal, el número de teléfono y el correo electrónico de contacto.

Categorías de edad y premios previstos

El concurso mantiene las cuatro categorías de edad que se han consolidado en ediciones anteriores: de 6 a 8 años, de 9 a 12, de 13 a 18 y la categoría de personas mayores de 18 años. Esta división permite valorar los textos en función del nivel madurativo y la experiencia lectora de cada grupo; iniciativas similares pueden verse en concursos como el concurso juvenil de Sant Josep.

Para cada una de las categorías se ha establecido un único premio principal, de manera que habrá cuatro personas ganadoras en total. Los galardones consistirán en lotes de libros, una fórmula que refuerza la dimensión cultural y de fomento de la lectura que persigue esta iniciativa municipal. Acciones de promoción parecidas incluyen iniciativas como la de Gadis con libros de microrrelatos.

Tal y como se ha señalado desde la organización, la publicación del fallo del jurado el 23 de abril servirá también como acto de celebración del Día Internacional del Libro. En esa fecha se darán a conocer los nombres de las personas premiadas en cada franja de edad, junto con las obras distinguidas.

Aunque el premio es fundamentalmente simbólico y de carácter cultural, el certamen suele atraer a participantes de perfiles muy diversos, desde estudiantes de primaria hasta personas adultas con afición por la escritura. Esta variedad contribuye a que el concurso se haya consolidado como una cita reconocible dentro del calendario cultural local.

Derechos de autor y condiciones de publicación

Las bases legales del Concurso de Microrrelatos de Avilés incluyen un apartado específico dedicado a los derechos de autor. En él se establece que las personas autoras de las obras ganadoras y finalistas aceptan ceder a la organización los derechos de reproducción y comunicación pública de sus textos. Para ver cómo abordan estas cuestiones otros certámenes consulte el certamen Pablo Aranda como referencia.

Gracias a esta cesión, la Red de Bibliotecas Municipales y el Ayuntamiento podrán utilizar los microrrelatos premiados en distintos soportes, proyectos o actividades vinculadas al fomento de la lectura, incluida la posible publicación en medios propios o en materiales de difusión cultural.

La organización se compromete a reconocer siempre la autoría de los textos cuando estos se difundan o se reproduzcan, manteniendo el nombre de la persona autora ligado a su obra. Sin embargo, las bases también especifican que no se abonará ninguna cantidad económica en concepto de compensación por esta cesión de derechos.

Este tipo de condiciones son habituales en concursos literarios de ámbito municipal, donde el foco está en el reconocimiento simbólico y la difusión cultural más que en la dotación económica. Aun así, se recomienda a quienes participen que lean con atención las bases completas antes de enviar sus textos.

Con esta nueva edición del Concurso de Microrrelatos, Avilés refuerza su apuesta por la lectura, la escritura creativa y la participación ciudadana en torno al Día Internacional del Libro. La combinación de varias categorías de edad, un formato de relato muy breve y premios en forma de libros contribuye a que la iniciativa siga ganando peso dentro del panorama cultural local y se mantenga como una cita esperada por lectores y autores noveles. Para quienes buscan talleres relacionados con la escritura creativa, existen actividades como el taller de escritura en construcción que complementan este tipo de convocatorias.


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Walker Evans y el país de los anónimos

Nacido en 1903 en San Luis, Missouri, Walker Evans era un hombre austero que desconfiaba de los grupos y de consignas políticas y sociales. Desde esa fe en la individualidad, se convirtió en una figura fundamental en el proceso de transición de la fotografía desde la abstracción modernista al documentalismo comprometido.
Después de experimentar con visiones urbanas de corte abstracto al final de la década de los veinte, su mirada se dirigió a la arquitectura autóctona estadounidense: valiéndose de una cámara de gran formato, fotografiaba con una precisión formalista y desapasionada, y con un enfoque clásico y sencillo tan potente que obligó a los autores de su tiempo a reevaluar las virtudes de sus temas y de sus técnicas. Solía transformar objetos mundanos en imágenes coherentes y expresivas, incluso bellas.
A su vez, capturaba en imágenes de 35 mm a gente corriente que encontraba paseando por la calle o detenidos, sin realizar acciones que nos hicieran volver la vista: estas composiciones no trataban de ningún acontecimiento ni ceremonia, solo representaban la vida común de la clase media (entonces menos que media) y el modo en que se relacionaba con su entorno. Al conseguir conmover a partir de enseres e individuos cercanos para todos, contribuyó Evans a transformar la fotografía creativa americana en la década de la Gran Depresión.
Cuando Roy Striker, jefe de la sección histórica de la Administración de Seguridad Agraria. FSA, desarrolló la propuesta de crear un registro que recogiera los efectos de la crisis económica en la vida de los estadounidenses, recurrió a él para que le ayudase a determinar el posible rol de la fotografía en el proyecto. Le atrajo la fuerza visual de su producción, pero también la humanidad compasiva de la de Dorothea Lange: supo Stryker que los enfoques de ambos facilitarían el éxito de esta iniciativa y contrató a los dos para su organización en ciernes.
Evans, en realidad, sólo trabajaría para la FSA durante año y medio: interrumpió esa colaboración por razones personales. Su labor en este marco sería, por tanto, limitada, pero sus imágenes sí tendrían una influencia enorme, tanto en sus colegas contemporáneos como en las generaciones de fotógrafos más jóvenes.
En este sentido, resultarían vitales sus dos libros: American Photographs (1938) y Let Us Now Praise Famous Men (1941); el primero coincidió en el tiempo con su muestra del mismo título en el MoMA, mientras que el origen de este último se encuentra en el encargo de una revista, en 1936, para retratar a una familia de arrendatarios del sur. Cuando se publicó, acompañado de un texto del escritor y periodista James Agee, la crítica no supo cómo reaccionar, por la conjunción de la prosa poética y vehemente de éste y las fotografías tan lúcidas como dolorosas de Evans, pero, en todo caso, estos trabajos empezarían entonces a ser reconocidos como obras creativas de peso. Hoy ambos volúmenes son clásicos, emblemas del poder de la ilustración fotográfica en las publicaciones.
Walker Evans. Breakfast Room, Belle Groove Plantation, White Chapel, Louisiana, 1935. Colecciones Fundación Mapfre
Una revisión extensa de su producción nos espera ya en KBr Fundación Mapfre, bajo el comisariado de David Campany, director creativo del International Center of Photography de Nueva York. Recoge desde sus autorretratos primeros de los veinte a sus experimentos con la Polaroid en los setenta, además de libros y fotografías, con el fin de incidir en que, más allá de documentar el contexto que le tocó vivir, cuestionó los usos de la foto y su grado de representación de lo real.
Justamente fue Evans quien inició, en 2009, la programación expositiva de esta institución dedicada a la fotografía; ahora en Barcelona, la fundación repasa las muchas caras de su legado a lo largo de medio siglo: sus instantáneas callejeras, furtivamente tomadas; sus imágenes sureñas o sus precisos estudios arquitectónicos y sus ensayos en color, unos y otros marcados por su fascinación por lo cotidiano en el contexto de una sociedad cada vez más epatada por la novedad.
Son más de doscientos los trabajos que forman parte de la exposición, titulada “Walker Evans. Now and Then”, y en KBr se estructuran en una docena de secciones temáticas, comenzando por su querencia por la literatura, sobre todo desde que en los veinte residiera en París, estudiara en la Sorbona y descubriese los textos de Joyce, Baudelaire o Flaubert.
Fue a su regreso a Estados Unidos cuando comenzó a dedicarse profesionalmente a la foto, encontrándose entre sus referentes Paul Strand, Ralph Steiner, Charles Sheeler o Berenice Abbott y también estando familiarizado con el movimiento de la Nueva Visión, que desplegó las hasta entonces más innovadoras visiones de la arquitectura.
Justamente fueron las arquitecturas de Evans sus primeras obras que pudieron verse en el MoMA: casas victorianas que había fotografiado por encargo. En realidad, al artista no le interesaban tanto esas construcciones en sí como lo que tenían de formas vernáculas que el crecimiento de la sociedad de masas ponía en peligro. Después llegarían a sus fotos rótulos comerciales de los que son sello de un tiempo, letreros manualmente trazados, escaparates y carteles que no eran anecdóticos, sino que revelaban aspectos sociales, con sus palabras y sus imágenes.
Walker Evans. Gypsy Shopfront, 1562 Third Avenue, 1962. Colección particular, San Francisco
Walker Evans. Torn Movie Poster (Truro, Massachusetts), 1931. Colección particular, San Francisco
Aunque la mayor parte de su trabajo parezca albergar esencias estadounidenses, Evans también viajó a Cuba. Fue en 1933, con el encargo de documentar la vida de población bajo el gobierno de Gerardo Machado, para ilustrar el libro de Carleton Beals The Crime of Cuba. El fotógrafo manejaba enfoques políticos, pero su visión de la sociedad cubana era más abierta y atenta a los matices que los textos de Beals; no sin imágenes fáciles de etiquetar.
De regreso a su país, dedicó toda su atención a los anónimos, en la senda de Sanders y Atget. La cámara ya comenzaba a ser una herramienta de vigilancia, un ojo en todas partes, pero en las manos de Evans servía, sobre todo, para cuestionar la expresividad de las apariencias (y, en el camino, la teórica equivalencia de fotografía y verdad).
Walker Evans. Subway Passengers, New York, 1938. Colección particular, San Francisco
Walker Evans. 42nd Street, 1929. Colección particular, San Francisco
Eran años, los treinta, de proliferación automovilística y esos coches en circulación transformaban paisajes y ciudades; sin ellos no existirían moteles ni gasolineras, motivo emblemático en el terreno artístico. A diferencia de la publicidad que exaltaba sus posibilidades, a Evans sí le preocuparon sus consecuencias en forma de despilfarro: dedicaría una serie a sus desguaces y, en los setenta, fotografió coches y camiones oxidándose en campos inundados por la chatarra.
Walker Evans. Parked Car, Small Town Main Street, 1932. Colección particular, San Francisco
No por ello dejó de mirar a los agricultores del sur: hemos mencionado antes su proyecto junto al escritor James Agee en relación con familias arrendatarias. Cuando la revista Fortune decidió no publicarlo, ellos optaron por editarlo como libro: en ese Let Us Now Praise Famous Men texto e imagen no se entrecruzaban, a diferencia de la mayoría de las propuestas documentales de entonces.
Vio la luz en 1941, y destacó por su carácter antinarrativo y la absoluta ausencia de anécdotas.
Walker Evans. Alabama Tenant Farmer Wife (Allie Mae Burroughs, Hale County, Alabama), 1936. Colección particular, San Francisco
Sí publicaría Fortune, seis años después, el fotoensayo de Evans en solitario Chicago: A Camera Exploration. Se trataba de una decena de páginas de arquitecturas y retratos callejeros en los que podemos ya atisbar el declive de esa ciudad; Evans estaba convencido de que las pequeñas ciudades y los barrios ofrecían, más que los lugares emblemáticos, la cara más verdadera y perdurable de la vida de un país.
Se cierra el recorrido con sus esculturas africanas y sus objetos corrientes. Las primeras las fotografió porque el MoMA le encargó, en 1935, documentar medio millar de piezas que formaban parte de una exposición de arte africano, con fines pedagógicos y porque iban a formar parte de una exhibición itinerante; los segundos le interesaron, al igual que las casas victorianas, porque su calidad y usabilidad impedían que fueran borrados por el progreso aséptico.
Walker Evans. Chain-nose Pliers, 1955. Colección particular, San Francisco
 
 
“Walker Evans. Now and Then”
KBR FUNDACIÓN MAPFRE
Avenida Litoral, 30
Barcelona
Del 26 de febrero al 24 de mayo de 2026
 
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Humanizar la política no es romantizarla

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*Por Noelia Díaz Esquivel

 

La política te atraviesa entera: el cuerpo, la cabeza, el corazón. Y de eso quiero hablar hoy.

Hace días doy vueltas a estas ideas sin encontrar cómo empezar. No porque no tenga qué decir, sino porque todavía estoy procesando cómo me siento. En ese vaivén de pensamientos, hubo una frase que me quedó clavada, dicha por Johanna Ortega: hay que humanizar la política.

 

Para mí, humanizar la política es no tener miedo a sentir miedo. Es permitirse la alegría, la ansiedad, la rabia, la frustración, la culpa, el cansancio. Incluso la envidia. Sí, la envidia. Porque aunque una sea feminista y haga política desde convicciones profundas, también siente envidia. Y reconocerlo no nos debilita; nos vuelve honestas.

 

Humanizar la política es admitir que muchas veces sentimos que nunca es suficiente, sobre todo en un espacio que todavía sigue estando mayoritariamente controlado por hombres, aunque nosotras estemos dando una batalla feroz por transformarlo.

 

En esa misma línea, es motivo de  orgullo enorme ver hoy a mujeres valientes y capaces disputando lugares de poder que nos fueron negados durante siglos y a los que todavía accedemos muy pocas. Mujeres que no solo ocupan espacios, sino que los disputan entre ellas para alcanzar poder real. Y decir esto también es parte de humanizar la política.

 

Porque humanizar no es romantizar. Llegar al poder implica competencia, y eso está bien. Está bien discutir, polemizar, marcar diferencias, señalar fortalezas y debilidades, criticar, debatir ideas y propuestas. Lo que no podemos es perder el sur*.

 

Y el sur es claro: llegar a la cima para derrotar al partido de gobierno y, más aún, derrotar un sistema prebendario y corrupto de hacer política y administrar lo público. En este caso, nada menos que la capital de todas y todos los paraguayos: Asunción.

 

Johanna Ortega y Soledad Núñez no perdieron ese sur. Y en especial Johanna, diputada de País Solidario, dio una lección política enorme al reconocer, con dignidad y coherencia, a Soledad como candidata única de la oposición rumbo a la intendencia de Asunción. Incluso cuestionando el método de selección, honró el acuerdo de unidad. Eso también es hacer política en serio.

 

Las lecciones que dejan estas mujeres son profundas. Primero, la necesidad de construir acuerdos a pesar de las diferencias. Segundo —y todavía más importante—, respetarlos. Y tercero, entender que fue la coyuntura la que llevó a legitimar una candidatura mediante una encuesta, pero sin confundir herramientas con democracia.

 

La democracia no se define por una medición. La democracia es un sistema político y social donde la soberanía reside en el pueblo y se expresa a través del voto, del sufragio, de la participación real.

 

Ahora nos toca a nosotras y nosotros, como asuncenas y asuncenos, estar a la altura de ese esfuerzo. Honrar las renuncias que hicieron Johanna y Soledad. Acompañar la campaña de la candidata de la oposición. Trabajar en acuerdos claros de cogobernanza para que la oposición llegue unida y sólida, no solo a la intendencia, sino también con una Junta Municipal renovada, comprometida y capaz de impulsar las reformas urgentes que necesita la administración municipal y la vida digna que merecemos todas y todos.

 

Humanizar la política no es romantizarla. Es entender que, en el camino hacia la cima, nos atraviesa un huracán de emociones. Que está permitido —y a veces es necesario— llorar. Pero sin dejar de ser pragmáticas. Porque lo que queremos es llegar.

 

Sí, es muy difícil. Pero vale la pena.

 

 

 

*Sur: elegí usar el sur para señalar la meta como un gesto político y amoroso. Porque el horizonte también se construye desde acá, desde nuestros cuerpos, saberes y luchas. El sur no es periferia, sino dirección.


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Tercera edición del Festival Internacional de cuento literario Aldecoa

Isaac

Festival Internacional de cuento literario Aldecoa

La tercera edición del Festival Internacional de cuento literario Aldecoa ya tiene todo listo para abrir sus puertas en Álava. Del 10 al 14 de marzo, Vitoria-Gasteiz y Laudio-Llodio se convertirán en punto de encuentro para quienes viven y disfrutan el relato breve, con una programación que combina nombres consolidados, nuevas voces y propuestas que cruzan la literatura con otras artes.

Este año, el certamen da un salto cualitativo y refuerza su vocación de apertura. Además de ampliar su presencia territorial con actividades más allá de la capital alavesa, el festival apuesta por una mayor proyección internacional gracias a la participación de autoras latinoamericanas de referencia y de invitados procedentes de Iparralde, consolidando así su posición en el mapa europeo de eventos dedicados al cuento.

Un festival que convierte Álava en territorio del cuento

Cartel del Festival Internacional de cuento literario Aldecoa

El Festival Internacional de cuento literario Aldecoa se celebrará durante cinco jornadas consecutivas, entre el 10 y el 14 de marzo, con epicentro en Vitoria-Gasteiz y una parada clave en Laudio-Llodio. La Diputación Foral de Álava, junto con la dirección del festival, subraya que el objetivo es claro: consolidar el territorio como un espacio de referencia para el cuento literario en España.

La diputada de Cultura y Deporte, Ana del Val, ha remarcado que el certamen se ha convertido en una cita imprescindible para el sector cultural alavés, tanto por la calidad de los autores convocados como por la creciente respuesta del público. Según ha destacado, el crecimiento experimentado en estas tres primeras ediciones demuestra que el relato breve mantiene una presencia viva y relevante en Álava.

En la misma línea se ha pronunciado el director del festival, el escritor Iban Zaldua, quien ha insistido en la idea de hacer de Álava “el territorio del cuento”. Con esta tercera edición, el proyecto consolida una línea de trabajo que combina diálogo intergeneracional, diversidad de procedencias y un programa que busca llegar a públicos distintos, desde lectores habituales hasta quienes se acercan por primera vez al género.

El festival no solo se orienta a profesionales o aficionados a la literatura, sino que pretende acercar el cuento a la ciudadanía en general, mediante actividades abiertas y formatos ágiles. Las conversaciones con autores, las lecturas en voz alta y las mesas redondas están pensadas para generar debate, disfrute y reflexión sobre el estado actual del relato breve.

De Vitoria-Gasteiz a Laudio-Llodio: expansión territorial

Una de las novedades de esta tercera edición es la expansión del programa a Laudio-Llodio. Hasta ahora, la actividad se concentraba en Vitoria-Gasteiz, pero este año el festival decide dar un paso más y extenderse a otra localidad alavesa, reforzando su vocación de servicio al conjunto del territorio.

Laudio-Llodio acogerá en su Kultur Etxea una mesa redonda el 12 de marzo, en la que se abordarán algunos de los retos y posibilidades del cuento en la actualidad. Con este movimiento, el certamen se convierte en la primera edición que desplaza parte de sus contenidos fuera de la capital, algo que desde la organización se valora como un gesto clave para acercar la literatura a más rincones de Álava.

Esta apuesta territorial responde a un objetivo de fondo: romper con la centralización cultural y facilitar que el público de diferentes municipios pueda acceder a actividades de calidad sin necesidad de desplazarse a Vitoria-Gasteiz. Al mismo tiempo, se busca tejer redes entre agentes culturales locales y el propio festival, de forma que las futuras ediciones puedan seguir creciendo en complicidades y sedes.

Según la Diputación Foral, esta línea de trabajo está pensada a medio y largo plazo, con la intención de que el Festival Aldecoa se consolide como un proyecto vertebrador del territorio alavés en torno a la narrativa breve, y no únicamente como un evento puntual de calendario cultural.

Dimensión internacional: Uruguay, Argentina e Iparralde

La programación de este año refuerza de manera notable el perfil internacional del festival. Uno de los ejes más destacados es la participación de autoras procedentes de Uruguay y Argentina, que se suman a invitados provenientes de Iparralde y a algunas de las voces más sólidas del ámbito estatal y vasco.

Entre los nombres confirmados figuran la uruguaya Fernanda Trías y las argentinas Clara Obligado y Valeria Correa Fiz, tres creadoras con una trayectoria reconocida en la narrativa breve contemporánea. Su presencia en Álava permite abrir un diálogo directo con las tradiciones del cuento en América Latina, donde este género tiene un peso histórico especialmente relevante.

La organización subraya que la inclusión de estas autoras no responde solo a una cuestión simbólica, sino a la voluntad de favorecer un intercambio real entre distintas tradiciones narrativas. Las actividades programadas con ellas incluyen conversaciones, lecturas y encuentros con el público, en los que se abordarán tanto sus obras como la situación actual del cuento en sus respectivos contextos.

Junto a la representación latinoamericana, el festival contará también con la presencia de invitados de Iparralde, que aportarán una mirada específica sobre la creación en euskera y las particularidades del cuento en ese ámbito geográfico y lingüístico. Con ello, el certamen se posiciona como un espacio de cruce entre diferentes orillas del Atlántico y entre diversas realidades culturales del entorno europeo.

Grandes referentes del relato breve y nuevas voces

El programa reúne una combinación de autores de larga trayectoria y escritores emergentes. Entre los nombres más destacados figuran Manuel Rivas y Juan Garzia, considerados referentes del relato breve y con una obra que ha contribuido a situar el cuento en el centro de la escena literaria contemporánea.

Su participación tiene como objetivo reforzar el diálogo entre tradiciones diversas, desde la literatura en castellano hasta la creación en lenguas cooficiales, y poner en común diferentes maneras de entender la forma breve. Las sesiones en las que intervendrán se plantean como espacios de conversación, más que como conferencias unidireccionales, para fomentar un intercambio cercano con el público.

Junto a estas figuras consolidadas, el festival apuesta por nuevas voces con creciente proyección, como la sevillana Irene Reyes-Noguerol o el autor Xan Idiart. Ambos representan a una generación que está renovando el género con propuestas arriesgadas y un trabajo muy cuidado sobre el lenguaje y la estructura de los relatos.

La presencia de Uxue Alberdi supone otro de los puntos fuertes de la programación. Considerada una de las autoras clave de la literatura vasca contemporánea, su trabajo en el ámbito del cuento y de otras formas narrativas ha contribuido a visibilizar la potencia creativa en euskera. Su participación se materializará tanto en actividades literarias como en una propuesta híbrida que la vincula con la música.

Programa de cinco días: conversaciones, mesas redondas y lecturas

La tercera edición del Festival Aldecoa se articulará en torno a un programa de cinco jornadas que busca combinar profundidad y variedad de formatos. Según ha avanzado la dirección, el calendario incluye conversaciones literarias, mesas redondas temáticas, lecturas públicas, un taller en euskera y actividades que ponen en relación el cuento con otras artes.

La jornada inaugural tendrá como uno de sus momentos centrales una conversación entre Fernanda Trías y la autora Josebe Martínez, prevista en la sede de Ignacio Aldecoa a las 19:00 horas. Esta sesión servirá como carta de presentación de la mirada latinoamericana sobre el cuento contemporáneo y abrirá el tono del festival.

Para el día 11, está programada una mesa redonda en la Universidad del País Vasco (EHU) a las 11:00 horas, centrada en la literatura y la escritura de cuentos en Iparralde. Esta actividad permitirá abordar tanto las particularidades lingüísticas y culturales de la zona como las conexiones con otros espacios de creación en euskera.

A lo largo de las cinco jornadas se celebrarán asimismo lecturas de cuentos, encuentros con el público y sesiones de debate sobre el estado actual del género. Una de las actividades de cierre será una mesa redonda calificada como “un tanto provocativa”, en la que se discutirá si el cuento en español vive realmente una “edad de oro” o si esta percepción debe matizarse, invitando al público a participar en un debate abierto.

Literatura, música y cine: una apuesta por la hibridación

Además de las propuestas estrictamente literarias, el Festival Aldecoa mantiene y refuerza su apuesta por la hibridación artística. La intención es mostrar cómo el cuento puede dialogar con otras disciplinas y abrir espacios de experimentación que amplíen sus posibilidades expresivas.

En este sentido, una de las actividades más llamativas será la colaboración entre la escritora Uxue Alberdi y el músico Eñaut Elorrieta, que compartirán escenario en una propuesta donde la palabra y la música se entrelazan. Esta sesión se desarrollará el 12 de marzo y aspira a ofrecer una experiencia distinta, en la que texto y sonido se complementan y potencian mutuamente.

El cine también tendrá su hueco en la programación, con una sesión dirigida por el escritor José Ovejero que explorará las relaciones entre el lenguaje cinematográfico y el relato breve. La idea es analizar cómo se adaptan los cuentos a la pantalla, qué se gana y qué se pierde en ese proceso, y de qué manera las técnicas narrativas del cine influyen también en la escritura.

Con estas propuestas, el festival refuerza la idea de que el cuento no es un género aislado, sino un territorio de cruce donde pueden converger música, imagen y palabra. La intención es atraer también a públicos interesados en otras manifestaciones artísticas y mostrarles el potencial del relato breve como forma de creación contemporánea.

Premio Aldecoa, Beca Aldecoa y compromiso con el euskera

La tercera edición del Festival Internacional de cuento literario Aldecoa servirá también como escaparate para reconocer y difundir el trabajo de autores premiados en convocatorias vinculadas al propio certamen. Entre los actos previstos destaca la presentación de la obra Un bucle de tiempo, de Fernando Garriga, galardonada con el Premio Aldecoa 2025.

El autor compartirá con el público las claves de su libro y el proceso creativo que le llevó a obtener este reconocimiento. Se trata de una oportunidad para acercar al lector al trabajo de un premiado reciente y para visibilizar la continuidad de la labor del festival más allá de los días de celebración.

Asimismo, está prevista la presencia de Rubén Sánchez Bakaikoa, ganador de la Beca Aldecoa 2025, una iniciativa destinada a apoyar el desarrollo de proyectos literarios vinculados al cuento. Su participación permitirá conocer en qué está trabajando y cómo esta beca está contribuyendo a su trayectoria como escritor.

El programa incorpora también talleres y actividades en euskera, así como mesas dedicadas a temas específicos, entre ellos la ciencia ficción en la literatura vasca. De este modo, el festival subraya su compromiso con la creación en las lenguas propias del territorio y con la diversidad de géneros dentro del propio campo del cuento.

Accesibilidad, difusión y presencia en la ciudad

El certamen presta especial atención a que las actividades sean accesibles al mayor número posible de personas. En esta edición, tres de las sesiones principales contarán con interpretación en Lengua de Signos, una medida que busca mejorar la inclusión de personas sordas o con dificultades auditivas y normalizar su participación en eventos culturales.

Además, la organización ha preparado una serie de periódicos informativos del festival que se distribuirán por diferentes puntos de Vitoria-Gasteiz, como centros cívicos, bares y otros establecimientos. En estos materiales se detalla la programación completa, se presentan a los autores participantes y se ofrece información práctica sobre horarios y sedes.

Esta forma de difusión en papel se complementa con los canales habituales de comunicación digital, de manera que los contenidos del festival resulten fáciles de localizar tanto para residentes en Álava como para visitantes de otras zonas de España o de Europa que quieran acercarse a alguna de las jornadas.

Con el conjunto de estas medidas, el Festival Aldecoa quiere afianzar su imagen como proyecto cultural abierto, cercano y participativo, que no se limita a un público especializado, sino que busca ampliar la base de lectores y curiosos que se acercan al cuento como forma literaria.

Con una combinación de autores de prestigio, voces emergentes, programación internacional y propuestas que cruzan la literatura con la música y el cine, la tercera edición del Festival Internacional de cuento literario Aldecoa se perfila como una ocasión idónea para tomarle el pulso al estado del relato breve en Álava y más allá. La expansión a Laudio-Llodio, el impulso a actividades en euskera, la presencia de creadoras latinoamericanas y el refuerzo de la accesibilidad apuntan a un proyecto que, paso a paso, va construyendo en Álava un auténtico territorio del cuento.


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