Sobre plano y en el espacio: el Museo ICO celebra su colección

Sólo por unos meses, en la primera mitad de este año, el Museo ICO se aleja de su senda expositiva habitualmente dedicada a la arquitectura y sus imágenes, y la razón es celebratoria: sus tres décadas de andadura como centro artístico y cultural. Inaugurado en 1996, en sus primeros pasos este espacio se centró fundamentalmente en exhibir sus colecciones -fue desde 2012 cuando su actividad se asentó en ese terreno de la arquitectura y el urbanismo-, y a esa andadura temprana remite la propuesta que hoy se ha inaugurado allí, bajo el comisariado de María Toral.
“Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO” propone un recorrido fundamentalmente cronológico por el devenir del arte español en el siglo pasado a través de esos fondos, a partir de los pequeños y medianos formatos y, sobre todo, sugiriendo relaciones entre piezas bidimensionales (dibujos y pinturas) y tridimensionales (esculturas). En la mayoría de los casos, este proyecto cuenta con trabajos en distintas disciplinas a cargo de un mismo autor y recalca cómo, en el transcurso de las décadas, las fronteras entre unas y otras técnicas devenían menos acentuadas. En algún caso veremos, además, cómo piezas de autores y etapas distintas pueden asociarse.
Algunas de las obras seleccionadas son conocidas o remiten a otras que sí lo son, pero en otros casos supondrán un descubrimiento: la última vez que el Museo ICO mostró creaciones de su colección de escultura moderna española y dibujo fue en 2010, con motivo de su exposición “Iluminación de contraste”. En aquel momento el recorrido, a cargo de Óscar Alonso Molina, incluía también fotografía y artes gráficas.
Esta vez se hace hincapié en aquellas transformaciones hondas de la talla desde que, a fines del siglo XIX, comenzó a despojarse de su anterior carácter monumental y de la exigencia de durabilidad para explorar como cuestión fundamental sus relaciones con el espacio. No pocas de las piezas en las salas están realizadas en madera e incorporan color, acercándose a las convenciones de la pintura.
Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO. Museo ICO. Fotografía: Julio César González
Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO. Museo ICO. Fotografía: Julio César González
El recorrido comienza con un guiño a Gaudí en el centenario de su muerte (no será el único arquitecto convocado), para revisar después esculturas cubistas nacidas en París, con representaciones femeninas de Julio González y Picasso o un arlequín en metal recortado y pintado de Juan Gris. A continuación, se repasa la evolución de esa disciplina en nuestro país a medida que gocen de fortuna el surrealismo, el constructivismo, la abstracción o las corrientes posmodernas.
De Dalí veremos su desnudo en bronce pintado femenino, histórico y aerodinámico junto al dibujo de una calavera como piedra con hormigas, las que para él eran seres superiores capaces de comerse todo, incluso el tiempo. Y no lejos nos esperan Ángel Ferrant, que defendió la vanguardia desde el interior y llegó a trabajar en corcho, y Alberto Sánchez, Eugenio Granell o Esteban Vicente, que desde el exilio emplearon metal o madera en piezas que remiten a la necesidad de memoria y de reconstrucción.
Pablo Picasso. Femme debout, 1961. © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, 2025
Joan Miró. Femme, 1970. © Joan Miró
Salvador Dalí. Nu féminin, hystérique et aérodynamique, 1934-1973. © Salvador Dalí, VEGAP, Madrid, 2025
En la planta superior nos veremos sumidos en una iluminación más tenue, la que acompaña a piezas en su mayoría abstractas, de estética más austera y tonos blancos, negros y grises.
Recoge la muestra la exploración de la tridimensionalidad desde la línea por Chirino, Chillida y Oteiza, la limpieza compositiva de Palazuelo, una deliciosa escultura en madera de Álvaro Siza (que cultivó esta técnica antes de dejarse seducir por la arquitectura) o las curvas como clave del lenguaje de Andreu Alfaro. Y, además, saldrán a nuestro paso Tàpies, cruces y libros; Juan Muñoz con  interiores y escaleras que nunca identificaremos como cotidianos; un armario entreabierto de Carmen Laffón y una fresquera de Antonio López, éstos sí muy nuestros; un autorretrato de Julio López, todo manos hacedoras; Barceló hecho bodegón; Jaume Plensa y su cortina de letras de Macbeth; un laberinto de Susana Solano; el más fino Adolfo Schlosser o una Eva Lootz crítica con las explotaciones mineras.
Culmina este paseo diverso y acertado por nuestra escultura del siglo XX, cada vez más difícil de etiquetar, con Eduardo Arroyo, quien en temas y estéticas converge, en este recorrido, con Barceló, Miró o Hugué, y siempre con el folclore español.
Jorge Oteiza. Oposición de dos diedros, 1959. ©Jorge Oteiza
 
Miquel Barceló. Table, 1991. © Miquel Barceló, VEGAP, Madrid, 2025
 
 
 
“Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO”
MUSEO ICO
C/ Zorrilla, 3
Madrid
Del 10 de febrero al 10 de mayo de 2026
 
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El Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos consolida su éxito

Isaac

Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos

El Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos (FestiLIJ3C) ha cerrado su novena edición con un respaldo masivo del público y del sector del libro. Durante cuatro intensos días, el Centro Cultural Adolfo Suárez se transformó en un gran punto de encuentro en torno a la lectura, la creación literaria y la ilustración dirigidas a la infancia y la juventud.

Entre el 5 y el 8 de febrero, el certamen registró casi 4.000 visitantes y alrededor de 3.000 inscripciones en las distintas actividades propuestas, lo que confirma la consolidación del festival como una de las citas ineludibles del calendario cultural en España. La combinación de programación familiar, autores de primer nivel y participación activa de los lectores ha reforzado su papel como referencia nacional en literatura infantil y juvenil.

Organizado por la librería tricantina Serendipias, en estrecha colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Tres Cantos, el FestiLIJ3C ha desplegado cerca de un centenar de actividades pensadas para todos los públicos. Más de 70 autores e ilustradores, tanto nacionales como internacionales, han pasado por las salas del Centro Cultural Adolfo Suárez compartiendo sus libros, su proceso creativo y su experiencia profesional con lectores de todas las edades.

La respuesta del público ha sido especialmente significativa: el festival ha logrado reunir a familias, mediadores de lectura, docentes y jóvenes lectores en un mismo espacio, reforzando el carácter intergeneracional del evento. Buena parte de las sesiones colgaron el cartel de aforo completo, lo que evidencia el interés creciente por las propuestas de lectura y creación literaria en el municipio.

Según los datos difundidos por la organización, en torno al 90 % de los visitantes procede de Tres Cantos, lo que pone de relieve el fuerte arraigo local del proyecto. Al mismo tiempo, se ha registrado la llegada de público desde otros puntos de la geografía española como Canarias, Extremadura, Asturias o Cataluña, muestra de que el festival trasciende ya el ámbito municipal y se proyecta a escala nacional.

Un programa para vivir los libros desde todos los ángulos

Actividades del Festival de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos

El grueso de la programación de la novena edición del FestiLIJ3C se ha articulado en torno a casi un centenar de propuestas diferentes, diseñadas para que la lectura se contemple no solo como un hábito individual, sino como una actividad compartida y vivida en comunidad. En el Centro Cultural Adolfo Suárez se concentró la mayor parte de las actividades, con aforos completos en numerosas sesiones y una participación muy activa de niños, adolescentes y adultos.

Entre las actividades más demandadas han estado los cuentacuentos y bebecuentos, pensados para iniciar a los más pequeños en el universo de los relatos, así como los talleres creativos y de ilustración, en los que los participantes han podido experimentar con la escritura, el dibujo y la narración gráfica. También han tenido un papel importante las charlas dirigidas a familias y profesorado, centradas en el fomento de la lectura y el papel de los mediadores.

El programa se ha completado con encuentros con autores, sesiones de firmas, actividades escénicas y propuestas innovadoras como los escape rooms literarios, que han ofrecido una forma lúdica de acercarse a historias y personajes. En paralelo, se han desarrollado programas de radio en directo vinculados al certamen, con participación de creadores y jóvenes lectores, reforzando así la dimensión divulgativa del festival.

Según la organización, se han contabilizado 81 actividades repartidas entre el Centro Cultural Adolfo Suárez y diversos espacios educativos. De ellas, más de sesenta se celebraron en la propia sede del festival, alcanzando una asistencia de más de 3.200 personas solo en este recinto. El resto tuvo lugar en colegios de la localidad, donde los autores se desplazaron para mantener un contacto directo con el alumnado.

En total, alrededor de 600 estudiantes de seis centros educativos de Tres Cantos han recibido la visita de escritores e ilustradores, que han participado en charlas, talleres y dinámicas en el aula. Estas actividades matinales han permitido que los libros que se leen en clase conecten con las personas que los escriben e ilustran, reforzando el vínculo entre lectura escolar y experiencia literaria.

Pinocho como hilo conductor y lectura continuada

Uno de los ejes temáticos de esta edición ha sido la obra clásica «Las aventuras de Pinocho», de Carlo Collodi. El festival ha retomado su ya tradicional lectura continuada de un gran clásico, abierta a todas las personas asistentes que quisieran sumarse, desde el viernes por la tarde hasta el domingo al mediodía.

La lectura de Pinocho se ha desarrollado de forma ininterrumpida gracias a la participación colectiva de niños, jóvenes y adultos, que se han ido relevando para dar voz al texto. El momento final de esta actividad corrió a cargo del escritor Ricardo Gómez, quien fue el encargado de leer los últimos pasajes de la obra ante el público, en un gesto simbólico que conectó la tradición literaria con la creación contemporánea.

El universo de Pinocho también ha estado presente en la imagen gráfica del festival. El cartel de esta novena edición ha sido realizado por la ilustradora argentina Eugenia Ábalos, que ha trabajado la pieza con acuarela y lápices de colores. La ilustración destaca por sus texturas suaves y tonos vivos, y combina personajes de la historia de Pinocho con elementos emblemáticos de Tres Cantos, como la Torre del Agua, reforzando así la identidad visual del certamen.

Además de la lectura continuada, el clásico de Collodi ha inspirado actividades específicas en torno a su imaginario, desde encuentros con autores de cómic que han reinterpretado el mito hasta sesiones dedicadas a explorar adaptaciones y lecturas contemporáneas de Pinocho para nuevos públicos. De este modo, el festival ha propuesto un diálogo entre la tradición y las nuevas formas de contar.

La presencia del hada azul, el propio Pinocho y otros personajes vinculados al relato se ha podido rastrear también en parte de la selección de obras premiadas en la categoría de cómic en traducción, donde se ha distinguido el título «Azul, el hada de Pinocho», reforzando el peso simbólico que ha tenido el clásico en esta edición del festival.

Participación vecinal y proyección nacional

Los datos de asistencia confirman que el público local sigue siendo el gran motor del FestiLIJ3C. De acuerdo con las cifras manejadas por la organización, en torno al 90 % de los asistentes residen en Tres Cantos, lo que da cuenta del elevado nivel de implicación de los vecinos con la oferta cultural del municipio y con este festival en particular.

Al mismo tiempo, la presencia de visitantes llegados desde otras comunidades autónomas como Canarias, Extremadura, Asturias y Cataluña muestra que el evento ha ido ampliando su radio de influencia. Familias, profesionales del libro y mediadores de lectura se desplazan hasta el municipio madrileño para participar en las actividades, asistir a la gala de premios y conocer de primera mano las novedades del sector de la literatura infantil y juvenil.

La cifra de 3.800 a 4.000 personas registradas a lo largo de los cuatro días de programación sitúa al festival como una de las principales citas culturales del municipio y un punto de referencia para iniciativas similares en España. A ello se suma la participación de 32 personas voluntarias, que han colaborado en tareas de coordinación, acompañamiento a autores, control de accesos y apoyo logístico.

La valoración de las instituciones locales ha sido positiva. El alcalde de Tres Cantos, Jesús Moreno, ha subrayado en la presentación del certamen que el atractivo del festival reside en su capacidad para convertir la ciudad en un espacio de encuentro, creatividad y descubrimiento. Por su parte, la concejal de Cultura, Elisa Lidia Miguel, ha insistido en la relevancia de mantener una oferta estable en literatura infantil y juvenil para que la cultura acompañe a los más jóvenes a lo largo de sus vidas.

La responsable del área cultural ha puesto el acento en que el festival se ha convertido ya en un proyecto cultural de primer orden dentro del panorama nacional, gracias a la intensa colaboración público-privada y al trabajo conjunto entre la librería Serendipias, el Ayuntamiento y la comunidad educativa. En sus palabras, la implicación de autores, familias y profesionales demuestra que la literatura «no solo se lee, sino que también se vive», y que el éxito del FestiLIJ3C es «de todos y para todos».

Más de 70 autores y una nutrida representación internacional

El componente profesional de la cita ha sido especialmente visible en la presencia de más de 70 autores e ilustradores, con representación de varios países europeos y latinoamericanos. Entre los invitados internacionales se han contado nombres como la ilustradora italiana Elena Triolo, las autoras británicas Abi Elphinstone y Steve Smallman, o el escritor italiano Giuseppe Festa, entre otros.

Junto a ellos, han participado numerosos creadores del ámbito nacional, responsables de algunas de las obras más destacadas en literatura infantil y juvenil de los últimos años. Entre los nombres presentes se encuentran Eva Clemente, Diego Arboleda, María Menéndez-Ponte, Lola Núñez, Óscar Rull, Sara Nicolás, Silvina Eduardo, Jesús Burgoa, Ana Punset, Bárbara Fernández, Pablo C. Reyna, Cristina Villar, Gracia Iglesias, Margarita del Mazo, José Carlos Andrés, Santiago García-Clairac, Javier Fonseca o Javier Fernández Jiménez, entre otros muchos.

Estos autores no solo han participado en firmas de ejemplares, sino también en encuentros, talleres y mesas de diálogo donde han debatido sobre los retos actuales de la lectura entre niños y jóvenes, el papel de la ilustración en los álbumes, o las posibilidades de la literatura juvenil para abordar temáticas complejas de forma accesible.

En paralelo, algunos de ellos han protagonizado visitas a centros educativos del municipio durante las mañanas de jueves y viernes. En estas sesiones, los estudiantes han podido conversar sobre los libros que han leído y plantear preguntas directas a quienes los han escrito o ilustrado, reforzando así la motivación lectora y la percepción de cercanía con la figura del autor.

La dirección del festival, encabezada por Elena Martínez, ha destacado que las familias de Tres Cantos han asumido el FestiLIJ3C como una cita esperada cada año, y que esa fidelidad del público ha sido clave para que el certamen crezca en número de invitados, en calidad de la programación y en reconocimiento dentro del sector editorial.

Los Premios Torre del Agua: el reconocimiento del festival a la creación literaria

Uno de los momentos más destacados de la IX edición ha sido la gala de entrega de los Premios Torre del Agua, celebrada en el teatro del Centro Cultural Adolfo Suárez. Estos galardones, considerados por muchos como una suerte de «Goya» de la literatura infantil y juvenil, distinguen cada año algunas de las publicaciones más relevantes del sector en diferentes categorías.

El acto fue conducido por Javier Fernández Jiménez, director del proyecto radiofónico «Menudo Castillo», y contó con la participación activa de niños y adolescentes de los clubes de lectura tricantinos. Ellos, junto con la directora del festival, Elena Martínez, y el alcalde de Tres Cantos, Jesús Moreno, fueron los encargados de entregar los galardones a los premiados en las catorce categorías reconocidas por el certamen.

El Premio Torre del Agua Honorífico a la dedicación a la literatura infantil y juvenil recayó en el escritor Ricardo Gómez (Segovia, 1954), autor que, tras una larga etapa como profesor de matemáticas, decidió orientarse de lleno a la escritura. Su trayectoria incluye reconocimientos como el Premio Barco de Vapor, el Cervantes Chico, el Gran Angular, el Alandar, el Ignacio Aldecoa, además de selecciones en la lista White Ravens y premios internacionales como Mejor Álbum Ilustrado en Brasil.

En la categoría de álbum ilustrado español el premio fue para «Volando», de Ana Marqués, con ilustraciones de Natascha Rosenberg, publicado por Tutifruti Editorial. En álbum ilustrado de traducción el reconocimiento recayó en «Tuctuc y Rucutuc y la nube más baja de lo normal», de Kes Gray y Chris Jevons, traducido por Isabel Rosell Bellera y editado por La Galera.

En el bloque dirigido a lectores autónomos, el galardón en español fue para «Inés y 3Pies», de Eva Clemente, publicada por Emonautas. El premio en traducción se concedió a «Un bosque patas arriba», de Giuseppe Festa, con traducción de Teresa Aguilar Sánchez y editado por Duomo, mientras que la categoría de lectores en español destacó la obra «Una librería en el bosque», de Diego Arboleda, publicada por Anaya.

En el apartado de lectores en traducción, el título premiado fue «Emma Spark», de Abi Elphinstone, traducido por Marc Figueras y publicado por Gribaudo. Ya en literatura juvenil, el premio a juvenil autoconclusivo en español correspondió a «Sangre real», de Marina Tena, editado por Loqueleo, mientras que en juvenil autoconclusivo de traducción la obra reconocida fue «Reembrujada», de Lucy Jane Wood, con traducción de Iris Mogollón González y Cristina Zuil, publicada por Maeva Red.

En la categoría de juvenil saga en español el premio fue para «Novatas del corazón», de Cristina Prieto, de Editorial Fandom. En juvenil saga de traducción, el título galardonado fue «Amanecer en la cosecha», de Suzanne Collins, traducido por Pilar Ramírez Tello y editado por Molino, perteneciente al universo de Los Juegos del Hambre.

El apartado de cómic español distinguió la adaptación de «Caperucita en Manhattan», obra original de Carmen Martín Gaite adaptada por Helena Bonastre y Catalina González, publicada por Siruela. En cómic de traducción se reconocieron dos títulos: «Azul, el hada de Pinocho», de Elena Triolo, traducido por Marta Tutone y editado por Liana; y «El libro de Ayla», de Séverine de la Croix y Violette Graboski, con traducción de Regina Lópe Muñoz y publicado por Errata Naturae.

La categoría de conocimiento premió la obra «Medidamanía», de Kiko Sánchez, editada por Juventud, que destaca por acercar conceptos de medida y matemáticas al público infantil de forma accesible y lúdica. Todo el palmarés refuerza el objetivo del festival de visibilizar la diversidad de géneros, formatos y voces que conviven en la literatura dirigida a la infancia y la juventud.

Un proyecto coral que mira a futuras ediciones

A lo largo de esta novena edición, el FestiLIJ3C ha demostrado que la combinación de instituciones públicas, librerías independientes, centros educativos, autores y familias puede dar lugar a un proyecto cultural sólido, sostenible y con margen de crecimiento. La ausencia de cancelaciones en la programación, pese a las dificultades de desplazamiento de algunos invitados, se ha salvado gracias a la flexibilidad de autores y organización, que han buscado alternativas para mantener el programa previsto.

El papel de los 32 voluntarios que han colaborado en la logística diaria ha sido también un factor determinante. Su labor ha facilitado la gestión de accesos, la atención a los asistentes y la coordinación entre salas, lo que ha permitido que las actividades se desarrollaran con fluidez, incluso en las franjas horarias de mayor afluencia.

Desde la dirección del festival se destaca especialmente la creatividad demostrada por los niños y niñas en los talleres de ilustración y escritura, así como la implicación de los adolescentes en clubes de lectura y actividades participativas. Todo ello ha contribuido a reforzar la idea de que los jóvenes lectores no son meros espectadores, sino protagonistas activos del proyecto.

Con nueve ediciones ya a sus espaldas, el Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil de Tres Cantos se afianza como referente en España dentro de su especialidad. La combinación de un programa amplio, una selección de autores de primer nivel, un palmarés que pone el foco en la calidad editorial y una sólida base de público local e interautonómico dibuja un escenario propicio para seguir creciendo en próximas convocatorias.

La última edición del FestiLIJ3C ha dejado cifras de asistencia elevadas, una programación muy diversa y un palmarés que recorre desde el álbum ilustrado hasta el cómic y la divulgación, consolidando al festival tricantino como una cita clave para entender cómo se está construyendo hoy la literatura infantil y juvenil en España y en Europa, y subrayando el papel de Tres Cantos como punto de encuentro para lectores, creadores y mediadores de lectura.


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Presentación de «La ciudad de las luces muertas» de David Uclés en Bilbao y Barcelona

Isaac

Presentación de La ciudad de las luces muertas

La nueva novela de David Uclés, La ciudad de las luces muertas, continúa sumando hitos con su llegada a los escenarios culturales de España, especialmente en Bilbao y Barcelona. El libro, galardonado con el Premio Nadal 2026, se presenta ante el público como una mezcla de fábula onírica, distopía urbana y homenaje a la tradición literaria barcelonesa, con un fuerte trasfondo simbólico sobre la oscuridad de nuestro tiempo.

En un momento marcado por el auge de los extremismos y la sensación de desgaste social, la obra propone que la esperanza y el arte no son algo que simplemente se encuentra, sino que deben construirse, casi a contracorriente. Uclés convierte Barcelona en un escenario fantástico sumido en un apagón total, donde la literatura, la música, la arquitectura y el cine se entrecruzan para plantear una pregunta incómoda: ¿cómo se devuelve la luz a una ciudad —y a una sociedad— que parece haberse acostumbrado a la penumbra?

Presentación en Bilbao: Bidebarrieta se llena de literatura y conversación

Presentación literaria en espacio cultural

El Bidebarrieta Kulturgunea del Ayuntamiento de Bilbao será el escenario de una de las citas clave con la novela. El próximo 9 de febrero, lunes, la sala acogerá la presentación de La ciudad de las luces muertas, en un acto en el que el autor conversará con la periodista Elena Sierra sobre el proceso creativo, los referentes literarios y las lecturas políticas y simbólicas del libro.

Las invitaciones disponibles en la web municipal se han agotado con antelación, lo que evidencia el interés que ha despertado el nuevo trabajo de Uclés entre el público lector bilbaíno. Aun así, se reservarán unas 25 entradas adicionales que podrán retirarse en la propia biblioteca aproximadamente una hora antes del inicio del encuentro, un pequeño margen para quienes se han quedado fuera de la reserva online.

Con el objetivo de ampliar el acceso al acto, la presentación se podrá seguir también en streaming, permitiendo que lectoras y lectores de otras ciudades —e incluso de otros países— asistan virtualmente a la conversación entre Uclés y Sierra. Esta combinación de aforo presencial y emisión en directo refuerza la vocación de Bidebarrieta de ser un espacio abierto y conectado con la comunidad lectora más allá de Bilbao.

El Bidebarrieta Kulturgunea es el ámbito de la Biblioteca de Bidebarrieta dedicado específicamente a la difusión cultural y literaria. Entre sus objetivos principales figuran la promoción de la lectura, el apoyo al conocimiento en sus distintas formas y la divulgación científica, convirtiéndolo en un lugar idóneo para una novela que busca dialogar con la memoria cultural de Barcelona y, por extensión, de toda la península.

En este marco, la presencia de una moderadora como Elena Sierra —periodista con larga trayectoria en cultura, gastronomía y ocio, vinculada a EL CORREO y al sector de la comunicación de eventos— apunta a una charla centrada tanto en la dimensión literaria de la obra como en su conexión con los debates públicos actuales, desde la situación política europea hasta la salud del propio ecosistema editorial.

Una Barcelona a oscuras: argumento y claves de la novela

En La ciudad de las luces muertas, Barcelona se queda sin luz natural ni eléctrica a raíz de un deseo formulado por una joven Carmen Laforet. Esa oscuridad no afecta, sin embargo, a las velas, que continúan iluminando espacios y escenas como si fuesen pequeños focos en un gran escenario teatral. En ese contexto, todas las Barcelonas del siglo XX —y algunas de otros momentos— se superponen, creando una ciudad en la que épocas y personajes históricos conviven a la vez.

El detonante de esta situación es una escena casi de cuento: en unos juegos florales, Laforet recibe una hoja mágica de manos de la poeta Dolors Montserdà, a quien la historia ya sitúa como fallecida. Esa hoja tiene el poder de convertir en realidad lo que se escriba en ella, siempre que sea quemada después. Laforet anota su deseo de contemplar la catedral envuelta en una noche eterna, una «noche de los tiempos» que, al no completarse del todo el ritual, se cumple de forma parcial y descontrolada, dejando la ciudad atrapada en la oscuridad.

Desde ese momento, la novela avanza escena a escena, casi como una ópera. Hay interludios, se anuncian los personajes que entrarán en juego y cada capítulo funciona como una pequeña pieza dentro de un mosaico mayor. Cada encuentro abre la puerta al siguiente, en una cadena de apariciones que va llevando al lector por hospitales, calles, plazas, bibliobuses y edificios emblemáticos de Barcelona.

Lo que empieza como una fantasmagoría entre lo onírico y lo mágico se va desplazando hacia un tono más cercano a la ciencia ficción y la distopía. A medida que se acumulan las amenazas —bombardeos, explosiones simultáneas, sombras políticas—, la trama adopta la lógica de las películas de acción, con un plan para salvar la ciudad que se explica y se reexplica varias veces y que coloca a sus protagonistas al borde del desastre.

Según el propio Uclés, la obra no pretende ser simplemente realismo mágico ni puro surrealismo: los personajes no entienden del todo qué está pasando, pero los sucesos mantienen una coherencia interna, una especie de lógica poética que evita el puro azar. Lo que se propone, más bien, es una experiencia de lectura «impresionista», formada por pinceladas y estampas que invitan a que cada persona lectora componga su propia imagen de Barcelona.

Un desfile de artistas, escritores y personajes históricos

Uno de los rasgos más llamativos del libro es el amplio elenco de figuras literarias, artísticas y musicales que pueblan sus páginas. Más de un centenar de personajes vinculados de un modo u otro a Barcelona hacen acto de presencia, muchos de ellos reducidos a un rasgo muy reconocible que los identifica y genera un guiño cómplice al lector.

En ese collage narrativo aparecen Julio Cortázar salvando a Laforet de ser arrollada por un tranvía, y de inmediato acudiendo a un hospital junto a Carlos Fuentes para acompañar a Mario Vargas Llosa en una operación en la que el escritor peruano quiere recolocarse el corazón «a la derecha», una alegoría directa sobre su evolución ideológica. Después será Simone Weil quien evite que el propio Cortázar termine bajo las ruedas de otro tranvía, en una secuencia de rescates y casualidades que mantiene un tono de humor negro y reflexión política.

La nómina de apariciones incluye también a Picasso, Woody Allen, Sílvia Pérez Cruz y Roberto Bolaño, este último convertido en una especie de monologuista; a Jordi Savall, Núria Espert y Montserrat Caballé ensayando; a Gil de Biedma en el tramo final de su vida o a Manuel Vázquez Montalbán casi poseído por su alter ego literario, Carvalho. Aunque Juan Marsé no entra en escena de forma directa, la novela cita el inicio de Últimas tardes con Teresa, incorporando así otro de los grandes referentes barceloneses del siglo XX.

El texto juega en todo momento con la plausibilidad de los encuentros. Uclés ha explicado que se permitió imaginar situaciones que podrían haber ocurrido —como una relación íntima entre Jean Genet y Terenci Moix—, pero evitó forzar escenas que rompieran la percepción pública de ciertas figuras. Su único límite declarado era que los personajes resultaran reconocibles en su actitud y su gesto, incluso cuando se les lleva a extremos alegóricos o paródicos.

Tampoco faltan las presencias de Gabriel García Márquez y Cristina Peri Rossi, que abandonan la ciudad en barco, o los ensayos y conspiraciones de Montserrat Roig y Mercè Rodoreda, esta última rodeada de palomas mensajeras con las que se intenta articular un plan para enfrentarse a la amenaza que se cierne sobre Barcelona. El elenco se completa con nombres que van de Freddy Mercury a Rosalía, incorporando también a figuras del siglo XXI para subrayar la continuidad de la tradición cultural barcelonesa.

Este desfile de personalidades está acompañado por momentos de alta carga simbólica, como la imagen de Gaudí contemplando su obra prácticamente terminada o la descripción de una «deconstrucción arquitectónica» de la ciudad que se acompaña de sugerencias musicales, casi como si el lector asistiera a una banda sonora paralela mientras recorre los barrios y las plazas en penumbra.

Oscuridad, fascismo, gentrificación y esperanza

Más allá del juego literario, La ciudad de las luces muertas funciona como una reflexión sobre distintos tipos de oscuridad contemporánea. Uclés ha señalado que, para él, dos de las más importantes son la propia caducidad del ser humano y el auge de la ultraderecha en Europa, que amenaza derechos y libertades considerados consolidados en países como Francia, Dinamarca o España.

El apagón que deja a Barcelona sin luz admite varias lecturas: puede representar tanto la muerte y el paso del tiempo como la sombra del turismo masivo y la gentrificación que vacían de alma los barrios, o incluso el avance del fascismo y la erosión de los valores democráticos. El autor prefiere no imponer una única interpretación, insistiendo en que dependerá de la mirada de cada lector qué significado prevalece.

En cualquier caso, la novela busca que esa oscuridad no sea el punto final. Uclés defiende que la esperanza no existe de manera espontánea: hay que generarla, producirla colectivamente, igual que en otros momentos históricos se logró revertir situaciones extremas. En su visión, el arte —y la literatura en particular— puede actuar como herramienta de catarsis y de toma de conciencia, capaz de ayudar a «desnudar» las fuerzas que oprimen y a imaginar vías de resistencia.

Como guiño a ese enfoque, el libro apenas concede espacio directo a la figura del político profesional. Todos los protagonistas son artistas o intelectuales, precisamente porque el autor considera que es desde esa esfera desde donde puede generarse el cambio de mentalidad necesario para oponerse a la deriva reaccionaria. El apagón, en este sentido, es tanto un peligro como una oportunidad para reorganizar la mirada sobre el mundo.

La Barcelona actual, tal y como la ve Uclés, sufre los mismos males que otras grandes urbes europeas, pero en versión acentuada por el turismo y las tensiones sobre la vivienda. Sin embargo, el escritor destaca que la ciudad condal es también la suma de sus muchas capas históricas, una urbe que combina momentos y estilos y que probablemente sobrevivirá a todos sus habitantes, aunque no siempre resulte fácil «vivirla» en plenitud.

Una estructura operística y juegos formales en la página

Uno de los aspectos más comentados de La ciudad de las luces muertas es su estructura. La novela se despliega como una partitura dividida en escenas e interludios, donde se anuncian los personajes que entrarán en cada fragmento, casi como si se tratase de un libreto de ópera. Este enfoque permite a Uclés encadenar episodios breves, intensos, que funcionan como viñetas o cuadros impresionistas.

Lejos de la linealidad clásica, el libro propone un recorrido fragmentado en el que cada episodio corresponde a una época distinta o a un punto de vista diferente sobre la ciudad. Ese carácter «collage» emula el trencadís modernista de Gaudí: piezas diversas que, al unirse, forman una imagen reconocible de Barcelona, aunque nunca totalmente cerrada ni definitiva.

En cuanto al plano formal, Uclés introduce coqueteos tipográficos y visuales: páginas completamente en negro en el momento del apagón, cambios de tipografía —incluyendo letra manuscrita para ciertos pasajes— y disposiciones del texto que rompen con la caja tradicional. Son recursos que, sin llegar a la experimentación extrema, buscan remarcar momentos clave o subrayar la sensación de extrañeza que atraviesa la narración.

La novela está salpicada también de pseudocitas y guiños intertextuales que pueden funcionar como pequeñas recompensas para quienes reconozcan los referentes. Se trata de frases, alusiones y chispazos de otras obras que se insertan en el texto sin aviso, jugando con la memoria literaria del lector, casi como si se tratase de un juego de pistas.

Hacia el final, el tono se desplaza hacia un registro más próximo al relato de catástrofes y salvación in extremis. El plan para evitar que Barcelona desaparezca ante una posible explosión masiva de bombas exige un esfuerzo conjunto de personajes vivos y muertos, mientras Carmen Laforet envejece a golpes de cabezada, pasando de la juventud a la vejez en cuestión de escenas, hasta convertirse en una anciana en el momento decisivo.

Carmen Laforet, Montserrat Roig y las otras heroínas de la historia

Si bien la novela se abre con la muerte de Carlos Ruiz Zafón en Nueva York, la verdadera guía del relato es Carmen Laforet, convertida en protagonista y testigo del extraño fenómeno que transforma Barcelona. Uclés recupera a la autora de Nada —primera ganadora del Premio Nadal— como una joven veinteañera, aún sin la fama que le otorgaría su obra posterior, para situarla en el centro de esta noche eterna.

La evolución de Laforet a lo largo del libro está marcada por sueños en los que envejece de repente, saltando décadas en cuestión de páginas. Ese desgaste acelerado hace que, cuando llega el momento de revertir su deseo y tratar de salvar la ciudad, sea ya una octogenaria. La imagen de una escritora envejecida, pero aún capaz de intervenir en el destino de Barcelona, refuerza la idea de la literatura como conciencia de la sociedad.

Junto a Laforet, otra figura central es Montserrat Roig, a la que la novela otorga un papel muy activo en la articulación de la resistencia frente a la destrucción. No es un detalle menor que Uclés obtuviera en su momento la beca que lleva el nombre de Roig, gracias a la cual pudo trasladarse a Barcelona para escribir; el libro retoma ese vínculo afectivo y lo convierte en un reconocimiento explícito a la autora catalana.

El elenco femenino se completa con una Mercè Rodoreda cansada, que duda entre contribuir con sus palomas mensajeras a la organización del plan o marcharse de nuevo al exilio. Su presencia dialoga con el ensayo de Roig sobre ella, «El aliento poético de Mercè Rodoreda», y subraya el peso de las escritoras en la construcción del imaginario barcelonés. A su alrededor orbitan otras voces, desde Simone Weil hasta figuras contemporáneas como Rosalía, que introduce un guiño al siglo XXI.

El epílogo, titulado «Las otras cuerdas de Barcelona», cierra la novela recogiendo los hilos sueltos de los personajes principales y reservando un lugar de honor precisamente para Rodoreda, Roig y Laforet. En sus últimas páginas aparece incluso «un tal Uclés» cantando chanson française, una forma irónica de colarse en su propio texto y recordar que el autor también forma parte de esa constelación de voces que han mirado a Barcelona desde la literatura.

Del éxito de «La península de las casas vacías» al Premio Nadal

Antes de irrumpir con La ciudad de las luces muertas, David Uclés ya se había consolidado como una de las grandes revelaciones del panorama literario español gracias a La península de las casas vacías. Esta novela, publicada por Siruela en 2024, alcanzó cerca de 300.000 ejemplares vendidos y llegó a contar con una edición de lujo en tapa dura, con una reinterpretación a color —realizada por el propio Uclés— de la ilustración de cubierta original de Zabaleta.

Ese éxito vino acompañado de una larga lista de reconocimientos: Premio Andalucía de la Crítica 2025, Premio Dulce Chacón 2025, Andalucía de las Letras 2025, Premio Cálamo al Mejor Libro del Año o el Premio Espartaco de la Semana Negra de Gijón a la Mejor Novela Histórica. Además, la obra fue elegida como segundo mejor libro del año por el jurado de la lista anual de Babelia, reforzando su recepción tanto entre la crítica como entre el público.

Frente a aquella novela, enmarcada en la Guerra Civil española y atravesada por elementos de realismo mágico vinculados a la propia familia del autor, La ciudad de las luces muertas apuesta por una invención total: una historia creada desde cero, que se alimenta de la memoria cultural barcelonesa pero no parte de una experiencia directa como testimonio familiar.

Uclés ha explicado que la idea de la nueva novela surgió en 2021, durante una estancia en París, cuando conoció las becas Montserrat Roig, centradas en proyectos vinculados a Barcelona. Apenas había pasado un día en la ciudad a lo largo de su vida, pero concibió su labor como la de un corresponsal de guerra: alguien enviado a un territorio desconocido que tiene que aprender a leerlo y contarlo con rapidez.

Esa aproximación externa le llevó a descubrir la densidad de la tradición literaria y artística barcelonesa, más allá del eslogan de «ciudad cosmopolita». La escritura del libro, extendida durante unos cinco años, le permitió adentrarse en la obra de numerosos escritores catalanes y autores vinculados a Barcelona que hasta entonces no había leído en profundidad, algo que se percibe en la cantidad de nombres que pueblan la novela.

Retrato de un autor nómada y polémico

Nacido en Úbeda (Jaén) en 1990, David Uclés se define como alguien «franco» que a veces habla demasiado, una sinceridad que le ha situado en el centro de varias polémicas públicas. Más allá de la atención mediática, su perfil combina facetas de escritor, músico, dibujante y traductor, con una formación lingüística sólida y una trayectoria internacional marcada por estancias en Alemania, Francia, Suiza e Inglaterra.

Ha trabajado como profesor de español, alemán e inglés en varios países europeos y ha pasado temporadas entre Galicia, Euskadi y Cataluña, aunque actualmente reside en Madrid. Ese recorrido nómada se refleja tanto en su mirada sobre Europa como en su decisión de, llegado el caso, marcharse a otro país «donde nadie le conozca» para seguir escribiendo en paz si siente que el ruido mediático interfiere demasiado en su trabajo creativo.

Hasta la fecha, Uclés ha publicado cuatro novelas: El llanto del león (2019), Emilio y Octubre (2020), La península de las casas vacías (2024) y La ciudad de las luces muertas, premiada con el Nadal 2026. También ha escrito dos obras en francés durante su estancia en Francia, reflejo de una formación literaria marcada en buena parte por el entorno extranjero.

Su presencia en medios se ha visto reforzada por colaboraciones en cabeceras como La Vanguardia, El País, Diario Jaén y la Cadena SER, así como por entrevistas y debates en los que no ha evitado pronunciarse sobre temas delicados, desde la memoria de la Guerra Civil hasta el auge actual de la extrema derecha. Él mismo admite que en España «te van a criticar hagas lo que hagas», y prefiere que esas críticas se basen en lo que piensa y escribe antes que en su indumentaria o su vida personal.

Esa exposición pública ha coincidido con algunos episodios de controversia, como su decisión de no participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, debido a la presencia en el programa de figuras políticas con las que no se sentía cómodo y a un lema —»La guerra que perdimos todos»— que no compartía. El propio autor ha reconocido que quizá se arrepiente de haber hecho pública su renuncia, pero defiende su derecho a elegir dónde se siente a gusto.

La mirada de Uclés sobre la literatura española y europea

Con una trayectoria muy vinculada al extranjero, Uclés ofrece también una perspectiva particular sobre el estado de la literatura española y europea. Recuerda que, viviendo en Francia, llegó a escribir dos novelas en francés y a contemplar la posibilidad de publicar allí, en parte porque en España sentía que el sistema editorial estaba muy centrado en autores ya consagrados y dejaba poco espacio para voces nuevas.

En el país vecino, explica, existen premios literarios para autores jóvenes que pueden tener un peso similar al del Goncourt, lo que contrasta con una tradición española que, hasta hace poco, priorizaba a figuras establecidas. Sin embargo, el autor considera que la situación está cambiando y que se está produciendo un relevo generacional con nuevas voces que aportan registros y temas muy variados.

Uclés cita, entre otros, nombres como Luis Mario, Julia Peró, Irene Solà o Pol Guach como ejemplos de esa nueva hornada de escritores que están renovando la narrativa en castellano y catalán. A su juicio, en un plazo de alrededor de una década se percibirá con claridad la huella de este cambio generacional, una «ley de vida» que ya se empieza a notar en las mesas de novedades y en la recepción crítica.

Pese a su proyección, el autor insiste en que no es un escritor de publicar libro cada año. La intensidad de las giras de promoción y las polémicas asociadas a su figura han llegado a dificultar sus procesos de escritura, hasta el punto de que reconoce que lleva dos años sin poder escribir con continuidad. Entre sus planes está realizar un viaje por Centroeuropa —»la vieja Europa»— para encontrar la tranquilidad necesaria y trabajar en su próxima novela.

En paralelo, se están desarrollando proyectos de adaptación audiovisual. La versión en serie de La península de las casas vacías continúa en fase de guion, mientras que en el caso de La ciudad de las luces muertas ya hay interés para llevarla a la pantalla, quizá en forma de película. Uclés está convencido de que es su obra más visual, tanto por la cantidad de escenarios como por la naturaleza coral del reparto de personajes.

Del VIH a la «boina de fuego»: futuros proyectos y símbolos

Aunque todavía se encuentra inmerso en la promoción de La ciudad de las luces muertas, Uclés ya apunta hacia nuevos proyectos narrativos. Su siguiente libro, según ha adelantado, girará en torno al VIH y al estigma que recayó sobre quienes padecieron la enfermedad, especialmente en los años 80, cuando muchas personas fueron apartadas y demonizadas por su diagnóstico.

La temática no es ajena a su obra actual: en la novela aparecen referencias al sida a través de figuras como Julio Cortázar, recordando que el escritor argentino murió a causa de esta enfermedad, un hecho menos conocido por el gran público. Para Uclés, se trata de un asunto que le toca especialmente y que quiere abordar con mayor profundidad, como una forma de hacer justicia clínica y simbólica a quienes fueron estigmatizados.

Otra de las imágenes que ha dado que hablar es la «boina de fuego» con la que concluye la novela, una expresión que muchos han vinculado al propio autor por su habitual uso de boina como complemento. Uclés ha aclarado que, en realidad, pensaba en la «boina de contaminación» que a veces se cierne sobre ciudades como Madrid, y que la asociación con su figura ha sido más bien una coincidencia curiosa.

La atención a su aspecto —y, en general, a su manera de presentarse en público— es algo que el autor vive con cierta incomodidad. Admite que le resulta llamativo que, mientras a figuras como Buñuel o Lorca se les llegara a recriminar en su época el no llevar sombrero, a él le toque hoy escuchar críticas por llevarlo. En su opinión, el debate debería centrarse en lo que se escribe y se piensa, más que en la ropa o en la estética personal.

Mientras tanto, Uclés mantiene la intención de tomarse un tiempo de silencio creativo una vez termine la agenda promocional de su última novela. Su plan es desconectarse parcialmente del foco mediático durante el verano, viajar y retomar la escritura con calma, sin las distracciones que, según reconoce, han hecho más difícil concentrarse en sus proyectos recientes.

La presentación de La ciudad de las luces muertas en Bilbao, sumada a los encuentros con medios en Barcelona y al interés creciente por el libro en toda España, consolida a David Uclés como una de las voces más seguidas de la narrativa actual. Entre apagones alegóricos, ciudades desbordadas por el turismo, fantasmas de la Guerra Civil y sombras del fascismo europeo, su novela propone que solo la creación artística puede devolver algo de luz a un paisaje que muchos perciben en penumbra, recordando que la esperanza, lejos de ser un regalo, es una tarea compartida.


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EL CAMINO DE GAUDÍ

¿QUÉ ES EL CAMINO DE GAUDÍ?
Un proyecto que acaban de presentar los responsables de los tres únicos edificios que Antonio Gaudí diseñó fuera de Cataluña: el Capricho de Comillas (Cantabria), el Museo Casa Botines (León) y el Palacio Episcopal de Astorga. Los respalda la Sagrada Familia, que ha anunciado que trabajará con ellos en retos comunes.
 
¿QUÉ OBJETIVOS TIENE?
Dado que el Camino de Santiago (en sus versiones francesa y del norte) discurre por Cantabria, León y Astorga, El camino de Gaudí subrayará la vertiente cultural y artística de esas etapas.
También se pretende acercar la figura del genio de Reus a los niños y jóvenes y apoyar el talento creativo infantil y juvenil, a través de premios y becas.
 
¿EN QUÉ CONSISTIRÁ?
Las entidades citadas que integran El camino de Gaudí propondrán una fórmula de acceso combinado a los tres edificios para impulsar las visitas a los mismos, un cuento infantil y un concurso de dibujo escolar.
Además, se desarrollarán acciones de promoción conjuntas, como presentaciones en ferias, foros y conferencias culturales, educativas y turísticas.
Se trabaja, asimismo, en el intercambio de exposiciones temporales, los préstamos y depósitos de piezas, la coproducción de actividades y la colaboración en materia académica y archivística, y una comisión educativa diseña actualmente materiales específicos para talleres dirigidos al público familiar a lo largo de este año.
 
¿POR QUÉ AHORA?
Este año 2026 se conmemora el centenario de la muerte del arquitecto -bajo el lema El orden invisible– y ha sido declarado Año de Especial Interés Público por parte del Ministerio de Cultura.
 
¿QUÉ PRÓXIMOS PROYECTOS TENDRÁN LUGAR EN EL CAMINO DE GAUDÍ?
El Museo Casa Botines estrenará exposición permanente y también albergará la temporal “Gaudí y la ciudad moderna”, que analizará sus aportaciones en lo relativo al urbanismo, la arquitectura doméstica o los servicios públicos. Además, programará el concierto Requiem por Gaudí, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y el Coro Escarcha.
Por su parte, el Capricho de Comillas publicará el libro Tras los pasos de Gaudí en Comillas, pondrá en marcha un curso de verano en la Universidad Pontificia de Comillas y celebrará conciertos de música y visitas especiales con motivo del centenario. Por último, en el Palacio de Astorga se oficiará una misa solemne en su capilla el 25 de junio, se inaugurará una escultura de Gaudí y sus nuevos jardines; y, ya en octubre, se desvelará un espacio oculto hasta ahora: su foso.
 
 
PARA MÁS INFORMACIÓN:
www.elcaminodegaudi.com
 

 
 

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Turno de guardia y Leonie Benesch, la profesional del siglo XXI

A finales del año pasado decíamos en esta sección que una de las películas recientes más aventajadas a la hora de mostrar las condiciones de precariedad laboral de los trabajos repetitivos hoy y, sobre todo, sus consecuencias en forma de anulación del tiempo libre y de las relaciones era On Falling, de la portuguesa Laura Carreira. Su protagonista se empleaba en una fábrica de luz macilenta cuyos asalariados apenas mantenían contacto entre ellos, y a la salida el ambiente no era mucho mejor, en un piso habitado por perfectos desconocidos en alquiler.
Es curioso que una inquietud parecida la sugiere Turno de guardia, de Petra Biondina Volpe, cuando la labor de su personaje central, Floria (la sólida Leonie Benesch) no guarda relación ninguna con la de aquella reponedora. La trama única de esta película se basa en una jornada de trabajo (cualquiera) de una enfermera de hospital, desde su entrada hasta su salida; por oficio, uno de los pilares de sus obligaciones es la calidez y el adecuado contacto humano con los pacientes, a veces en sus horas últimas, pero el hecho de no estar acompañada de personal suficiente, y la constante demanda de prisa, justificada y no, le obligan a atender un rosario constante de urgencias. A enfrentar una montaña de estrés y a cometer errores posiblemente evitables -y potencialmente graves- si su ritmo fuera otro.
Físicamente Floria parece una mujer frágil y menuda, pero sobre ella se sostiene el equilibrio físico y mental de toda una planta de enfermos graves, y sólo quienes comparten puesto y posición con ella entienden en qué condiciones está trabajando y hasta qué punto es relevante conceder un trato digno a los pacientes. Sobre todo cuando, viendo las orejas al último lobo, la información y los minutos dedicados son medicina.
La cámara no descansa siguiendo el ritmo de la protagonista, que a su vez es el punto de engarce de un friso de individuos de diferentes personalidades, clases sociales y estados físicos; en el fondo, encarnan las edades del hombre y un catálogo de sus circunstancias. A cada uno, y en la medida en que sus humanas fuerzas se lo permiten, Floria les concede el trato que necesitan: nanas para apaciguar, promesas de compañía, esperanzas si las hay, algún castigo si el enfermo exasperante lo merece.
El personaje de Benesch representa la calma y la paciencia puestas continuamente a prueba, y no es la primera vez que esta actriz alemana transmite ese mismo temple. A sus escasos treinta y cinco, ha elegido sus papeles con fortuna: en Sala de profesores o September 5 interpretaba a profesionales, una profesora y una traductora, con ingente contención e igualmente en contextos límite.
Sustenta un casi continuo plano secuencia y, aún más, Volpe la convierte en símbolo: el de los trabajadores que por muy poco llevan a su espalda organizaciones enteras, sin apenas reconocimiento y aún recibiendo ocasionales alfilerazos. Las referencias finales a la escasez de personal sanitario, tanto en Suiza como en España, apuntan en esa dirección, pero la directora sabe escapar de la reivindicación ruidosa para realizarla con una delicadeza infrecuente.

 

 
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El Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas refuerza su apuesta educativa y social

Isaac

Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas

La ciudad de Cuenca se convierte estos días en epicentro europeo de la novela negra con una nueva edición del Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas. El certamen, organizado por el club de lectura homónimo, combina encuentros con autores de primer nivel, debates sobre el género criminal y un potente programa educativo dirigido a públicos muy diversos.

Entre el 4 y el 7 de febrero, distintos espacios culturales conquenses acogen mesas redondas, telefórum, masterclass y actividades didácticas que exploran la capacidad del noir para abordar temas como la memoria histórica, la violencia estructural, la mente del asesino o la denuncia social. La entrada a todas las propuestas es gratuita hasta completar aforo, lo que refuerza la vocación abierta e inclusiva del festival.

Un festival que mira al presente y al futuro de la novela negra

El Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas se ha consolidado, edición tras edición, como uno de los referentes del género criminal en España. Impulsado por el club de lectura Las Casas Ahorcadas y coordinado por su creador, Sergio Vera, el certamen mantiene una doble brújula: cuidar al lector adulto habitual de novela negra y sembrar el interés por el misterio entre los lectores más jóvenes.

En esta nueva entrega, el festival reúne a una treintena de escritores, divulgadores y especialistas que participan en mesas temáticas y encuentros con el público. La programación se reparte entre el Centro Cultural Aguirre, el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha y la Facultad de Bellas Artes del campus universitario, convirtiendo Cuenca en un gran escenario literario donde el crimen de ficción sirve para reflexionar sobre la realidad.

El festival cuenta con el respaldo institucional y privado de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Diputación y el Ayuntamiento de Cuenca, además del Consorcio Ciudad de Cuenca, el Patronato Cardenal Gil de Albornoz y empresas como General Óptica y Masfarné. Este tejido de apoyos permite que el acceso sea libre y que el programa educativo tenga continuidad y ambición.

Según subraya la organización, el objetivo no es solo ofrecer ocio cultural, sino utilizar la novela negra como herramienta de análisis social, diálogo intergeneracional y fomento de la lectura en una época marcada por la omnipresencia de las pantallas.

«Con sangre entra»: misterio y nuevas tecnologías para enganchar a los jóvenes

Una de las señas de identidad del festival es su Plan de Animación a la Lectura de Misterio, bautizado con el irónico título de «Con sangre entra». Este programa, patrocinado por General Óptica, está dirigido al alumnado de Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional, y se ha convertido en un banco de pruebas para experimentar con nuevas formas de acercar los libros al alumnado.

Las jornadas didácticas se celebran principalmente en el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha y en la Facultad de Bellas Artes. Allí, los estudiantes participan en encuentros con autores, visionados de adaptaciones audiovisuales, talleres de criminología aplicada y sesiones de introducción a disciplinas como las ciencias forenses o la lingüística forense, siempre con la novela negra como hilo conductor.

Beatriz Osés, apodada «reina del thriller infantil y juvenil» gracias a sagas como «Erik Vogler» o la trilogía «El cementerio de Everden», protagoniza la primera jornada del 4 de febrero. La autora se reúne con alumnos de 6.º de Primaria y 1.º de ESO para comentar un capítulo de «La tumba de Walter Malone», combinando humor, intriga y personajes excéntricos como fórmula para enganchar a lectores poco habituados a leer.

Osés defiende que la literatura de misterio es un «gancho» eficaz para la generación pantalla, siempre que los libros sean visuales, de capítulos breves y cargados de acción y diálogos. A su juicio, los festivales deberían reservar un espacio estable para la literatura infantil y juvenil, y permitir que los jóvenes dialoguen con autores vivos, algo imposible con los clásicos del canon escolar.

El creador del festival, Sergio Vera, doctor en comprensión lectora y con varios másteres en animación a la lectura, insiste en que la formación lectora debe ser previa a la puramente literaria. Su planteamiento es claro: antes de exigir a los alumnos obras complejas como «La Celestina», conviene reforzar la competencia de comprensión y dejar cierto margen de elección en las lecturas para no desmotivar a quienes están acostumbrados al consumo inmediato de contenidos digitales.

Telefórum, cómic y ciencia forense: el crimen como recurso pedagógico

El mismo 4 de febrero, el festival cede el protagonismo al cómic con la presentación de la serie de novela gráfica «Gloria Victis», ambientada en el Imperio romano, de la mano del guionista y director Juanra Fernández y del dibujante Mateo Guerrero. El objetivo es mostrar a los estudiantes que el relato criminal y de aventuras también puede llegar a través de la viñeta.

El 5 de febrero, de nuevo en el Museo Paleontológico, se organizan dos propuestas dirigidas a alumnado de 4.º de ESO, Bachillerato y FP. Por un lado, un telefórum sobre «Memento Mori», que permite comparar la novela original con su adaptación televisiva en una plataforma de streaming, en presencia de su autor, César Pérez Gellida, reciente ganador del Premio Nadal. Por otro, una masterclass de introducción a la criminología a cargo de la periodista Carmen Corazzini, tomando como caso de estudio el crimen de Pioz y el análisis de los mensajes de WhatsApp del asesino.

Ese mismo día, los narradores cubanos Lorenzo Lunar y Rebeca Murga imparten talleres de relatos policíacos inspirados en cuentos populares, una forma de demostrar cómo se puede adaptar el esquema de la intriga criminal a historias tradicionales que el alumnado ya conoce.

El viernes 6 de febrero, el plan «Con sangre entra» se traslada al Aula Magna de la Facultad de Bellas Artes, con un bloque específico para estudiantes de 2.º y 3.º de ESO. Los primeros asisten a una sesión de introducción a las ciencias forenses y al uso de las huellas dactilares, impartida por el capitán Óscar Palomares y el laboratorio de Criminalística de la Comandancia de la Guardia Civil de Cuenca, además de una nueva masterclass con Lunar y Murga.

Para los alumnos de 3.º de Secundaria, el festival propone un telefórum con Jerónimo Tristante, creador del detective Víctor Ros, personaje inspirado en la tradición de Sherlock Holmes y adaptado también a la televisión, junto a una sesión de lingüística forense con la especialista Sheila Queralt, centrada en el análisis de mensajes en redes sociales. El objetivo de estas actividades es mostrar que la lectura y la escritura tienen una traducción directa en competencias útiles para interpretar la realidad digital.

Autores de referencia: del thriller juvenil al noir más descarnado

Más allá del ámbito escolar, el festival convoca a novela negra española y europea, que dialogan con lectores adultos y comparten escenario en mesas redondas especializadas. Entre ellos figuran Marta Robles, Beatriz Osés, César Pérez Gellida, Víctor del Árbol o el italiano Gianrico Carofiglio, además de autores y expertos locales.

La participación de Marta Robles se enmarca en las actividades del Centro Cultural Aguirre, donde la periodista y escritora madrileña interviene en la mesa redonda «Matar en tiempos revueltos: memoria histórica y criminal». Desde allí, Robles conecta su última novela, «Amada Carlota», con uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente española: el robo de bebés, un fenómeno que, según recuerda, se prolongó desde la dictadura hasta bien entrada la democracia.

Robles enfatiza que el verdadero núcleo de su obra no es solo el crimen en sí, sino los silencios impuestos a las mujeres a lo largo de varias generaciones. Para ello recupera al detective Tony Roures, un exreportero de guerra marcado por su pasado, que investiga la desaparición de la hija de una jueza cuando esta era menor de edad. A través de su mirada, la autora explora las zonas grises de la moral y evita levantar juicios fáciles sobre personajes que actúan bajo presión o en contextos de violencia institucional.

En paralelo, la presencia de autores como Beatriz Osés y César Pérez Gellida permite al festival mostrar el amplio espectro del noir actual: desde el thriller juvenil que ayuda a los adolescentes a enfrentarse a sus miedos desde la ficción, hasta las tramas más duras que se adentran en la psicología criminal y la violencia explícita. Esa diversidad de registros facilita que el público se reconozca en propuestas muy distintas según su edad, experiencia lectora e intereses.

La organización subraya que esta convivencia de miradas responde a la filosofía del festival: entender la novela negra no solo como entretenimiento, sino como un marco flexible para analizar la memoria, las desigualdades y las contradicciones del presente, sin renunciar a la intriga ni al ritmo narrativo.

César Pérez Gellida y la fascinación por la mente del asesino

Entre los nombres destacados de la programación figura César Pérez Gellida, uno de los grandes referentes del noir español contemporáneo. El autor regresa a Cuenca con una agenda intensa que arranca el miércoles 4 de febrero, en la jornada de apertura del festival, cuando participa en la mesa redonda «Spanish Psycho», planteada en torno a una pregunta provocadora: «¿Cómo se mata en España?».

En este encuentro, el escritor reflexiona sobre hasta qué punto existe una forma «española» de matar. Aunque duda de que pueda hablarse de un modelo criminal estrictamente nacional, sí apunta a patrones vinculados a la historia social del país: conflictos por la tierra y las lindes, tensiones familiares, envidia o crímenes motivados por los celos. Recuerda además que España no ha sido particularmente prolífica en asesinos en serie, lo que contrasta con la imagen que a menudo proyectan algunas ficciones internacionales.

Pérez Gellida insiste en matizar la relación entre psicopatía y asesinato, subrayando que no todos los psicópatas son asesinos en serie ni todos los asesinos encajan en el perfil del psicópata. Su interés se centra más en los «porqués» que en el morbo del crimen en sí: qué experiencias, contextos o desequilibrios llevan a una persona a instalarse en la sociopatía y a encontrar placer en el dolor ajeno.

El autor reconoce que una de las partes más exigentes de su trabajo es la documentación y la inmersión psicológica en personajes extremos. Para él, el reto está en construir figuras complejas, con una evolución interna coherente, que permitan al lector asomarse a un «pozo muy oscuro» difícil de comprender desde la vida cotidiana. Esa interpretación del personaje es lo que le atrae de los llamados psychokillers, más allá del impacto superficial de la violencia.

Al día siguiente, Pérez Gellida protagoniza el ya mencionado telefórum con estudiantes en torno a «Memento Mori», donde se analiza tanto el libro como su adaptación audiovisual. El escritor considera que esta novela, de estructura fragmentada en escenas cortas y sucesión continua de acontecimientos, encaja bien con los hábitos de lectura de los jóvenes, acostumbrados a ritmos narrativos próximos a los de las series y las plataformas de vídeo.

Violencia, ética y diálogo entre ficción y criminología

En sus intervenciones públicas en Cuenca, Pérez Gellida aborda también el eterno debate sobre los límites éticos de la violencia en la ficción. Su postura es tajante: en el terreno de la narrativa, no cree que existan líneas infranqueables predefinidas, sino sensibilidades distintas entre lectores. Hay quien evita este tipo de novelas porque les generan malestar, algo que respeta, pero que no le lleva a autocensurarse en el tratamiento del crimen.

La mesa «Spanish Psycho» se plantea precisamente como un espacio para confrontar la perspectiva literaria con la de la criminología y la divulgación especializada. Junto a Pérez Gellida participan la criminóloga Carmen Corazzini y el escritor conquense Alberto Val, lo que permite contrastar los códigos de la ficción con los de la investigación real de casos ocurridos en España.

El autor subraya el valor de esta combinación: mientras los novelistas trabajan con licencias y estrategias narrativas, los criminólogos se rigen por parámetros conductuales, datos empíricos y expedientes judiciales. El diálogo entre ambos enfoques enriquece la comprensión del fenómeno criminal y aporta al público una mirada más matizada que la que ofrece solo la literatura o solo el informe técnico.

En ese cruce de miradas se inserta también la masterclass de Corazzini sobre el crimen de Pioz, donde se analizan los mensajes del asesino como rastro digital de su conducta. Esta actividad refuerza la idea de que la novela negra y las ciencias del comportamiento pueden retroalimentarse, tanto para mejorar la verosimilitud de las tramas como para sensibilizar sobre la violencia real.

El festival, así, se presenta como un lugar en el que la frontera entre entretenimiento, divulgación y reflexión social se vuelve porosa, permitiendo que el público se acerque al crimen desde la seguridad de la ficción, pero sin perder de vista las implicaciones éticas y humanas de los hechos que inspiran muchas historias.

La novela negra como denuncia social: Víctor del Árbol y Carofiglio

Otro de los grandes bloques del festival está dedicado a la dimensión social y ética del noir. El 6 de febrero, el salón de actos del Centro Cultural Aguirre acoge la mesa redonda «Justicia poética, denuncia social en verso libre y criminal», con la participación del escritor español Víctor del Árbol, Premio Nadal y Caballero de las Artes y las Letras de Francia, y del autor italiano Gianrico Carofiglio.

Del Árbol defiende que la vocación de la novela negra, tal y como surgió históricamente, ha sido la de radiografiar los males de su tiempo. Más que una mera crónica de sucesos, el noir nace con una intención ética: cuestionar qué falla en las estructuras sociales, qué grietas de la democracia favorecen la corrupción o la violencia y cómo afectan estas dinámicas a las personas corrientes.

Para el escritor barcelonés, esta perspectiva resulta especialmente pertinente en el contexto actual, marcado por la desconfianza ciudadana en las instituciones y por el aumento de la desigualdad. A su juicio, la novela negra mantiene una «pulsión» de movilizar conciencias a través del entretenimiento, sin necesidad de renunciar al suspense ni a la trama criminal para plantear interrogantes incómodos sobre el poder.

Del Árbol insiste también en el papel de la literatura como herramienta para crear comunidad y combatir la sensación de aislamiento. Frente a los análisis puramente estadísticos de las tragedias, reivindica el relato emocional, capaz de conectar a los lectores a través de la experiencia compartida del dolor y la vulnerabilidad. Más que etiquetar sus libros como «novelas de denuncia», prefiere pensar en historias que permiten reconocerse en los conflictos ajenos.

La presencia de Carofiglio, con su importante bagaje intelectual y su atención al lenguaje, sirve de ejemplo para sostener que el viejo debate sobre si la novela negra puede ser «alta literatura» está, en palabras de Del Árbol, prácticamente superado. Los dos autores evidencian cómo el noir puede aspirar a la máxima exigencia estilística sin perder su raíz popular ni su vocación crítica.

Trilogías, corrupción y el cierre de un universo narrativo

En Cuenca, Víctor del Árbol también presenta «Las buenas intenciones», la novela que cierra la trilogía del «sicario sin nombre», iniciada con «El tiempo de las fieras» y continuada con «Nadie en esta tierra». El título, de tono deliberadamente irónico, alude al modo en que las personas se autoengañan justificando sus actos con supuestos fines nobles.

El autor cuestiona la idea del «mal menor» utilizado como coartada para decisiones que vulneran principios básicos. En la novela aborda temas como la corrupción inmobiliaria y se inspira en el escándalo del Banco Ambrosiano en los años ochenta, un caso que salpicó a la Iglesia católica por sus vínculos con la mafia italiana y el blanqueo de capitales. A partir de ahí, reflexiona sobre la doble moral y el cinismo en el mundo de los negocios.

Del Árbol sostiene que la verdad es objetiva y que lo que cambia son los usos que se hacen de ella para legitimar intereses particulares. Esta convicción impregna una trama en la que el protagonista, que antes ejercía como juez y verdugo en un universo violento, pasa a ocupar el lugar de la víctima, lo que le obliga a enfrentarse a sus propios miedos y fragilidades.

Ese giro en la posición del personaje central permite un «ejercicio muy interesante», según sus palabras, pues transforma la mirada sobre todo el arco narrativo de la trilogía. Quienes han acompañado al «sicario sin nombre» desde su primera entrega se encuentran con un cierre que replantea algunas certezas sobre la justicia, la culpa y la redención.

La mesa compartida con Carofiglio, en este contexto, sirve además para subrayar cómo la novela negra europea actual se nutre de casos reales de corrupción, crimen organizado y colusión entre poder político, económico y religioso, a la vez que explora la dimensión íntima de quienes se ven atrapados en esos engranajes.

Marta Robles y la memoria silenciada de las mujeres

La presencia de Marta Robles en el Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas aporta otra vertiente esencial del género: la exploración de la memoria histórica y de los silencios impuestos, en especial a las mujeres. Su novela «Amada Carlota», publicada en 2025 y ya en varias ediciones, gira en torno al robo de bebés en España, un delito que, como recuerda la autora, se prolongó desde la dictadura hasta los años noventa.

En su intervención en la mesa «Matar en tiempos revueltos: memoria histórica y criminal», Robles insiste en que el foco del libro no está solo en el crimen, sino en las estructuras de poder y mentalidades que permitieron su continuidad incluso tras la llegada de la democracia. La dejadez política, las lagunas de la legislación sobre adopciones o la falta de voluntad para desmontar determinados entramados son algunos de los elementos que, a su juicio, explican la impunidad.

La autora recupera al detective Tony Roures, exreportero de guerra que carga con sus propios fantasmas, para conducir una investigación muy íntima: una jueza le encarga indagar en la desaparición de la hija que le arrebataron cuando era adolescente, en una clínica clandestina. Roures se aleja del arquetipo del detective moralmente superior; observa sin juzgar de entrada, consciente de que la frontera entre víctimas y verdugos puede volverse difusa en contextos extremos.

Aunque la novela incorpora episodios poco tratados de la época franquista, como la delirante teoría del «gen rojo» de Vallejo-Nájera, Robles aclara que no escribe desde una perspectiva de memoria histórica estricta, sino con la intención de iluminar fragmentos del pasado para entender mejor el presente. Esa mirada le permite trazar un retrato de las heridas que arrastran muchas mujeres, sometidas a formas de maltrato y silenciamiento que cambian de apariencia pero persisten en el fondo.

Para la escritora, la novela criminal es un terreno especialmente fértil para poner sobre la mesa lo que durante décadas se calló y para interrogar cómo ciertas dinámicas patriarcales siguen operando hoy. A través del suspense y la intriga, se invita al lector a mirar de frente realidades que quizá preferiría no ver, pero que siguen condicionando la vida de muchas personas.

Con una programación que combina fomento de la lectura entre los más jóvenes, diálogo entre literatura y ciencias forenses, y reflexión sobre la memoria y la justicia, el Festival Internacional de Novela Negra Las Casas Ahorcadas consolida a Cuenca como un punto de encuentro imprescindible para quienes entienden el género negro como algo más que puro entretenimiento. Durante cuatro días, autores, estudiantes y lectores convierten el crimen de ficción en un espejo incómodo, pero necesario, de la sociedad en la que vivimos.


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