Se presentaron en la Academia dos libros sobre la obra literaria de Antonio Requeni

Presidencia

Lidia Vinciguerra, Antonio Requeni y Axel Díaz Maimone

El pasado jueves 23 de octubre, a las 18, se realizó en la Academia Argentina de Letras la presentación de los libros La poesía de Antonio Requeni. Vigencia (y novedad) de la tradición, de Osvaldo Rossi, y Antonio Requeni. Las bienaventuranzas de la literatura, de Axel Díaz Maimone.

El acto fue en el salón Leopoldo Lugones de nuestra sede (Sánchez de Bustamante 2663, Ciudad de Buenos Aires) y contó con las palabras de apertura del presidente de la Academia, Rafael Felipe Oteriño; las de la editora Lidia Vinciguerra; las de los autores Osvaldo Rossi y Axel Díaz Maimone; y las del homenajeado académico de número Antonio Requeni.

Sobre los libros:
Antonio Requeni. Las bienaventuranzas de la literatura, de Axel Díaz Maimone
Obra biográfica sobre el académico de número ANTONIO REQUENI, publicada por Editorial Vinciguerra y la Fundación Argentina para la Poesía.

Con prólogo del también miembro de número de nuestra Academia Pablo De Santis.

Libro que hace un recorrido por la vida y la obra del escritor Antonio Requeni. La obra de Axel Díaz Maimone se compone de diálogos con el gran poeta y periodista.

Carlos María Romero Sosa, en La Prensa — Al existir humano meramente biológico, lo corona en ocasiones el logro de un vivir bienaventurado. Solo que, para llegar a esto, además de los dones recibidos de la naturaleza o infundidos por Dios, se requiere que su poseedor —o bendecido— los asuma hasta el compromiso; les saque jugo sin desperdiciarlos en el camino. Y qué decir si ese trayecto viene siendo largo como el de Antonio Requeni, alguien nacido en 1930 y tan activo y dispuesto hoy para la amistad y las letras como lo estuvo siempre.

Poeta, cuentista, articulista, crítico, periodista enaltecedor del género —cuando tan sospechados están algunos de sus cultores de merodear entre sobres oscuros—, viajero impenitente y nunca mero turista, miembro de dos academias nacionales, en ninguna faceta literaria o instancia anímica para él inspiradora, Antonio se ha dejado llevar por la inercia de tener el suficiente oficio como para que vuelen con piloto automático sus páginas. Por el contrario, en cada una pone su impronta fácilmente reconocible por sus muchos admiradores.

De una amable y cómplice serie de diálogos entre Requeni, presentado tal como bien lo conocemos —generoso de su tiempo, amical y ajeno a toda pose de monstruo sagrado— y el joven escritor Axel Díaz Maimone, surgió el libro Antonio Requeni La bienaventuranza de la literatura, prologado por Pablo De Santis, con sentidos homenajes en la contratapa de los colegas académicos del autor de El vaso de agua o Cronicón de las peñas de Buenos Aires: Santiago Sylvester, Rafael Felipe Oteriño y Santiago Kovadloff [académicos de número de la AAL], todo en una cuidada edición de Vinciguerra para la Fundación Argentina para la Poesía presidida por Alejandro Guillermo Roemmers.

Es de subrayar la información nada improvisada en posesión del entrevistador sobre la Generación del 40, la actividad literaria de los años cincuenta, sesenta y setenta en el país y otros temas concomitantes, en general echados poco menos que al olvido por el afán de novedades actual, esparcido también sobre la cultura.

Eso da naturalidad a las pláticas, que corren fluidas hacia el esencial inventario espiritual de Antonio, enhebradas aquí y allá con anécdotas y pareceres suyos […].

Seguir leyendo la reseña «Feliz semblanza de una vocación», en La Prensa.

Axel Díaz Maimonte, en el acto en la Academia

La Gaceta: «El mundo de un poeta»
Fernando Sánchez Sorondo, en La Gaceta — El primer acierto del presente libro, escrito por Axel Díaz Maimone, es su título: Antonio Requeni. La bienaventuranza de la literatura. Pero no es el único. Santiago Kovadloff [académico de número de la AAL] afirma: «Cuánta gratitud despierta en mi tu poesía, Antonio. Cuánta emoción provoca, y esta admiración por tu voz viva, que no envejece, se renueva cada vez que la leo». Rafael Felipe Oteriño [presidente de la AAL] declara: «Puede ser leído como un clásico de la literatura». Y Santiago Sylvester [académico de número de la AAL]: «Antonio Requeni siempre me ha parecido un poeta desobediente y releyéndolo veo que mi percepción se parece a la realidad. En una época como la nuestra, marcada a fuego por la ruptura formal, él eligió no sentirse obligado por ese mandato de época y ser un maestro del verso clásico».

Tengo la suerte (y perdón por la autorreferencia) de conocer a Antonio desde siempre, porque con él todo es desde siempre. Y para siempre. Admiro su ternura, su modestia, su joven curiosidad y esa manera de ser «bueno en el buen sentido de la palabra bueno», que dijera Machado.

Antonio significa, en efecto, no sólo la bienaventuranza de la poesía: él mismo es un bienaventurado. Bienaventurada su generosidad para con los poetas que acuden a recibir su consejo. Bienaventurada la precisión y el rigor de su escritura, de sus crónicas y reportajes. Bienaventurada la poesía que, como él dice, lo «visita» con tanta frecuencia y maravilla. Bienaventurado su matrimonio con Virginia que es su par y su musa. Bienaventurados nosotros, sus amigos, que recibimos tanto de él.

El libro contiene un animado, rico y estupendo diálogo con el joven Axel Díaz Maimone, generado a partir de las visitas que le hizo a Antonio en su casa de Caballito y en el Parque Rivadavia. Diálogo donde el poeta narra experiencias de su vida literaria absolutamente notables y acerca de casi todos los escritores y escritoras, poetas y narradores del país y del mundo. Se trata de una verdadera enciclopedia dialogada […].

Seguir leyendo el artículo en La Gaceta.

La poesía de Antonio Requeni. Vigencia (y novedad) de la tradición, de Osvaldo Rossi
Ensayo sobre el académico de número ANTONIO REQUENI, publicada por Editorial Vinciguerra y la Fundación Argentina para la Poesía.

«Los protagonistas», nueva colección de ensayos breves de la Fundación Argentina para la Poesía, presenta a un grupo seleccionado de creadores argentinos nacidos antes de 1950 que, a través del género poético, han documentado el avance de una tradición lírica en constante renovación.

Voces consagradas que por uno u otro motivo han dejado huella en las generaciones siguientes, se expresan desde las más opuestas posiciones estilísticas, dejando impreso el sello intransferible de su individualidad, no siempre conocida exhaustivamente por el lector.
Osvaldo Rossi nos entrega con este libro una versión de la intelectualidad singularísima de Antonio Requeni, de su cosmovisión ante el acto de la escritura puesta al servicio del hombre y de su interioridad, de lo humano como ser pensante y de su poesía como una forma de conciencia y de belleza.

Fotos del encuentro

Rafael Felipe Oteriño, primero desde la izquierda, parado



Antonio Requeni



Lidia Vinciguerra, durante su discurso



Pablo Cavallero, secretario general de la AAL, primero desde la izquierda

Fuente: BID, Número 174, 2025.


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Premio Zenda de Honor a Vila-Matas: un reconocimiento a medio siglo de innovación literaria

Isaac

Premio Zenda de Honor a Enrique Vila-Matas

El Premio Zenda de Honor, uno de los reconocimientos literarios más recientes pero ya muy influyentes en el panorama en español, ha recaído en su segunda edición en Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948). El escritor catalán, autor de títulos de referencia como Historia abreviada de la literatura portátil o Bartleby y compañía, se consolida así como una figura central de la narrativa europea contemporánea.

Según el jurado, el galardón distingue a un autor que lleva alrededor de medio siglo cuestionando las formas tradicionales de contar historias, desdibujando fronteras entre géneros y jugando con la autoficción, el ensayo y la metaliteratura. El premio llega en un momento especialmente activo de su carrera, en el que acaba de sumar a su obra el libro Canon de cámara oscura.

Un creador que rompe las rutinas literarias

La organización de los premios, impulsados por la revista literaria Zenda, define a Vila-Matas como «un creador que ha desafiado desde hace medio siglo las convenciones y rutinas literarias». Su trabajo ha ido construyendo, libro a libro, un territorio propio dentro de la literatura en español, donde la ironía, la reflexión sobre la escritura y el juego intertextual conviven con una mirada muy personal sobre la realidad.

Más allá de su obra concreta, el jurado ha querido subrayar la coherencia y riesgo sostenido de su trayectoria. Vila-Matas ha mantenido una escritura que huye del acomodo, incluso cuando eso implicaba alejarse de tendencias comerciales o de expectativas más previsibles. En el contexto europeo, se le suele leer como una de las voces que mejor ha explorado la difusa frontera entre ficción y ensayo.

El premio Zenda de Honor se sitúa, además, en una línea de reconocimientos que ponen el acento en la aportación estética e intelectual de los autores, más que en el éxito inmediato de ventas. De ahí que la organización recalque que se trata de un galardón cuyo valor se mide sobre todo en términos de prestigio y de influencia cultural.

El anuncio de la elección de Vila-Matas se ha recibido como una decisión natural y casi incontestable dentro del ámbito literario español. De hecho, los responsables de los premios han destacado que el nombre del escritor barcelonés surgió con rapidez en las deliberaciones, sin generar debate ni fisuras entre los miembros del jurado.

Arturo Pérez-Reverte y el valor simbólico del premio

El encargado de hacer público el fallo ha sido Arturo Pérez-Reverte, fundador de Zenda, que comunicó la decisión del jurado en un acto celebrado en Madrid, en espacios tan ligados a la tradición literaria como el Café Varela. Durante el anuncio, el académico subrayó no solo la trayectoria de Vila-Matas, sino también el contexto en el que nacen y se consolidan estos galardones.

Pérez-Reverte insistió en que los Premios Zenda quieren ser un espacio alejado de la crispación y de la pugna partidista que tantas veces rodea la vida pública española. Habló sin rodeos de unos «tiempos de polarización y navajeo», en los que la sociedad parece organizada en trincheras enfrentadas. Frente a esa dinámica, destacó el hecho, poco habitual, de reunir a representantes de múltiples medios culturales en torno a decisiones consensuadas.

Según sus palabras, lograr que periodistas de prácticamente todo el espectro mediático español se sienten a hablar de libros, discutan, discrepen y aun así alcancen un fallo unánime supone casi una rareza. Esa armonía convierte, a su juicio, al Premio Zenda de Honor en algo más que un simple reconocimiento: un ejemplo de cómo la cultura puede seguir funcionando como espacio de encuentro.

El escritor explicó que, en este marco, el premio «tiene para nosotros un valor especial», porque demuestra que todavía es posible construir consensos en torno a la calidad literaria, más allá de bandos ideológicos. También remarcó que la dotación de estos galardones no se mide en dinero, sino en prestigio, y que el objetivo es fortalecer el ecosistema literario en España y, por extensión, en el ámbito hispanohablante.

Un jurado que representa a la prensa cultural española

Uno de los rasgos más distintivos de los Premios Zenda es la composición de su jurado. En esta segunda edición, la lista de miembros reúne a figuras destacadas del periodismo cultural que trabajan en algunos de los principales medios de comunicación españoles, tanto generalistas como especializados.

Entre ellos se encuentran nombres como Guillermo Altares (El País), Nuria Azancot (El Cultural de El Español), Pepa Blanes (Cadena SER), Laura Barrachina (colaboradora de Abril) y Jesús García Calero (ABC Cultural). Junto a ellos, participan también Irene Hernández Velasco (El Confidencial), Antonio Lucas (poeta y periodista en El Mundo), el escritor y columnista Alberto Olmos, Javier Ors (La Razón), el crítico Santos Sanz Villanueva y Sergio Vila-Sanjuán (director de Cultura/s de La Vanguardia).

El funcionamiento del jurado se apoya, además, en dos figuras clave dentro de la propia revista Zenda: Álvaro Colomer, redactor jefe y secretario del jurado, y Leandro Pérez, director de Zenda y coordinador de las deliberaciones. Juntos, se encargan de articular un proceso en el que la diversidad de procedencias y sensibilidades no impide llegar a acuerdos sólidos.

En el caso concreto del Premio Zenda de Honor a Vila-Matas, los miembros del jurado coinciden en que la decisión fue clara desde el principio. Pérez-Reverte ha señalado que el nombre del autor barcelonés fue aceptado «sin que hiciera falta ni un minuto de discusión», algo que refuerza la idea de que su aportación a la literatura en español goza de un reconocimiento compartido.

Una constelación de galardones alrededor del Zenda de Honor

Aunque el reconocimiento a Enrique Vila-Matas es el más simbólico, el Zenda de Honor forma parte de un conjunto amplio de categorías que buscan retratar, en apenas una temporada, lo más relevante del trabajo literario, editorial y de fomento de la lectura. En total, los Premios Zenda distinguen diez ámbitos distintos, a los que se suma un galardón especial vinculado al sello Zenda-Edhasa.

En narrativa, el premio ha sido para Paco Cerdà por Presentes (Alfaguara), una obra descrita por el jurado como «una novela de no ficción que funciona como una especie de panóptico» desde el que el lector puede asomarse a la España de 1936. El libro, a caballo entre la crónica y la reconstrucción histórica, ha tenido también recorrido propio en otros premios nacionales.

En el ámbito poético, la elegida ha sido Chantal Maillard (Bruselas, 1951) por Poesía completa. 1988-2022 (Tusquets). El jurado destaca en ella una escritura que «estremece e impulsa» por su rigurosa depuración formal y por la capacidad de proponer al lector una experiencia estética y emocional poco común en la poesía contemporánea.

El Premio Zenda de Ensayo ha recaído en Anna Caballé (L’Hospitalet de Llobregat, 1954) gracias a Íntima Atlántida. Vida de Rosa Chacel (Taurus), una biografía que logra descifrar las claves de una de las personalidades más complejas de la cultura española del siglo XX. Se trata de un trabajo que combina investigación rigurosa y una mirada muy cercana a la figura de la escritora vallisoletana.

En literatura infantil y juvenil, el reconocimiento ha sido para Najat El Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979) con Los secretos de Nur (Destino), una novela dirigida a lectores jóvenes que, según el jurado, transmite un amor evidente por los libros y la escritura en cada página. La obra se enmarca en una tendencia creciente de propuestas que abordan, desde la ficción juvenil, temas como la identidad, el origen y la integración.

La categoría de Ópera Prima premia a Esther L. Calderón por Pipas (Pepitas de Calabaza), un debut que los evaluadores califican como una mezcla particularmente acertada de ternura, humor y escenarios de «bajos fondos». Esa combinación, destacan, genera una lectura adictiva y emocionalmente potente, que anuncia una voz nueva a la que seguir la pista.

El ámbito editorial también tiene su espacio en los Premios Zenda. El Premio Zenda Editorial ha sido para Libros del Asteroide, una casa que desde hace años viene revalorizando clásicos recientes y rescatando autores contemporáneos de enorme interés. Su catálogo se distingue por la apuesta sostenida por narrativa y ensayo de calidad, tanto de autores españoles como de otras lenguas, que han encontrado nuevos lectores gracias a su labor.

En cuanto a la traducción, la distinción recae en José María Micó (Barcelona, 1961), cuya trayectoria en el traslado al castellano de grandes clásicos italianos, como el Orlando furioso de Ariosto o La Divina Comedia de Dante, le ha otorgado un lugar destacado en la filología y la crítica en España. El jurado subraya el equilibrio que logra entre fidelidad al original y sensibilidad literaria en la lengua de llegada.

El Premio Zenda Librería distingue a Letras Corsarias, un establecimiento de Salamanca que se ha consolidado como referente cultural en la ciudad. Más allá de ser un punto de venta de libros, la librería se ha convertido en un espacio de encuentro intelectual, con presentaciones, clubes de lectura y actividades que refuerzan el tejido lector local.

En innovación, el galardón recae en eBiblio, el servicio de préstamo digital de las bibliotecas públicas españolas. El jurado valora su papel en la democratización del acceso a la lectura, no solo por la disponibilidad de miles de títulos, sino también por las selecciones, recomendaciones y colecciones temáticas que ofrece periódicamente a los usuarios.

Completa el palmarés el Premio Especial Zenda-Edhasa, un reconocimiento independiente ligado a la colección de Clásicos de Aventuras de Zenda-Edhasa. En esta edición ha ido a parar a Manuel Ángel Cuenca López, militar de carrera, divulgador histórico y editor, al frente de la web Zenda-Edhasa. La organización resalta que ha impulsado un espacio literario vibrante, actual y respetuoso con la tradición, donde los clásicos de aventuras vuelven a conectar con lectores de distintas generaciones.

Un proyecto literario con voluntad de prestigio

Los Premios Zenda, promovidos por la revista del mismo nombre, nacen con la intención de reconocer el trabajo literario y editorial desarrollado a lo largo de la temporada, así como iniciativas que impulsan la lectura en España. En apenas dos ediciones, se han hecho un hueco en el calendario cultural gracias a la combinación de un jurado especializado, una selección amplia de categorías y un enfoque centrado en la calidad.

La iniciativa cuenta con el apoyo de patrocinadores privados como Iberdrola y Banco Santander, que respaldan un proyecto en el que la retribución principal es el reconocimiento público. Pérez-Reverte recordó en la primera gala que «la dotación de estos premios, en vez de ser económica, se mide en prestigio», una orientación que se mantiene intacta en la segunda edición.

La fecha escogida para la entrega de los galardones de este año es el 13 de enero de 2026, en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, un escenario cargado de simbolismo que repite como sede tras el estreno de los premios. Se trata de un espacio que refuerza la idea de continuidad entre tradición e innovación, algo que encaja con la figura de Vila-Matas y con muchos de los autores premiados.

Durante la ceremonia se hará entrega del Zenda de Honor a Enrique Vila-Matas y al resto de galardonados, en un acto que aspira a celebrar la diversidad de voces que componen hoy la literatura en español: desde la poesía y el ensayo hasta la narrativa de no ficción, la literatura juvenil o los proyectos digitales de acceso a libros.

Sin grandes estridencias ni despliegues pomposos, los Premios Zenda se están consolidando como un punto de encuentro para escritores, editores, traductores y lectores que buscan una conversación pausada en torno a los libros. El reconocimiento a Vila-Matas como Premio Zenda de Honor refuerza esa vocación: la de mirar hacia una obra que ha sabido llevar la contraria, explorar caminos poco transitados y demostrar que la literatura sigue siendo un espacio privilegiado para pensar, dudar y contar de otra manera.


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Valor sentimental: genes, ambiente, libre albedrío

Valor sentimental, la última película de Joachim Trier y la primera después de que presentara hace cuatro años La peor persona del mundo, comienza y termina en una casa: la de la familia Borg. En distintas versiones, la real y la recreada.
Con esa casa, de aspecto convencional y hogareño, decía identificarse de niña Nora, una de las dos jóvenes que se criaron allí; actriz que -seguramente no por casualidad- lleva el nombre de la protagonista de Casa de muñecas de Ibsen (quien abandonó la suya para encontrarse a sí misma). Se preguntaba cómo afectaba al edificio todo lo que en él ocurría; lo imaginaba un organismo vivo, tan vivo que, efectivamente, terminó por agrietarse cuando las relaciones familiares también lo hicieron.
El resto del metraje abundará en esa identificación y en las fisuras que Nora arrastra, apuntando a sus raíces -atadas a esa casa, a un padre cineasta y ausente y a una familia sacudida por la tristeza-; a su presente, solitario e inestable; y, y ésta es una novedad respecto al planteamiento de La peor persona…, a las vías de luz frente a esos pozos sin fondo, que tendrán que ver con la calidez de su hermana pequeña, que quedó menos dañada por el clima familiar, en parte, por la protección de la mayor.
En el arranque de la trama, padre y hermanas vuelven a reunirse, a causa de la muerte de la madre, en esa casa de la que los tres se han marchado, pero que no se ha ido de ninguno de ellos, a su pesar. El pasado no se quita con lejía y Trier nos lo devuelve continuamente mediante elipsis y flashbacks desordenados en lo cronológico, pero bien tirados si atendemos al sentido de la narración y de su mensaje. Lo ocurrido años u horas atrás vuelve a pantalla sin concierto, pero con la misma frescura con la que un recuerdo asoma a la mente. Del campo de concentración a la casa y sus fisuras, pasando por el festival de cine.
Es posible imaginar que si Bergman rodase hoy podría haberse acercado de este modo -incluso con este suave humor negro- a unas relaciones familiares torturadas (rostros que se fusionan, hermanas que son reflejo, un cineasta muy ducho en su oficio y muy poco en la intimidad), aunque más allá de ese fondo temático constante y de algunos planos que denotan familiaridad evidente, jugar al análisis pormenorizado de los ecos no resultaría útil.
Lo que el cine de Trier pone de manifiesto (y también otro cine nórdico reciente, Adorable sin ir más lejos) es que esas inquietudes no han muerto en la pantalla, sino que se han actualizado: las familias continúan deshaciéndose y rehaciéndose, haciéndose daño o reparándose y convirtiéndose en foco de lo peor y de lo mejor, incluso cuando nada demasiado tangible las sostiene. Los personajes de esta película no escapan a la suya por más que lo intenten, y en el intento no encuentran nada parecido a la paz.
Una segunda pata de la película, asociada a las mismas relaciones familiares, pero también con alguna entidad propia, la constituye el propio cine. Nora es actriz, su padre director, ella cree aborrecerlo y desea distanciarse de él también en la profesión, y sin embargo… Incluso ese otro terreno, de libre elección, termina por atarlos. Junto a un taburete y un techo que, como casi todo en esta casa, no son lo que parecen.

 
 

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Todo lo que se sabe de Los Anillos de Poder temporada 3

Isaac

Los Anillos de Poder temporada 3

La maquinaria de Los Anillos de Poder temporada 3 ya está en plena marcha y, aunque Amazon todavía no ha puesto una fecha exacta sobre la mesa, el panorama empieza a estar bastante claro. Tras meses de rodaje, la producción ha dado por cerrada esta fase y se ha abierto la veda a clips, fotos entre bastidores y declaraciones del reparto que permiten hacerse una idea de por dónde irán los tiros en la nueva tanda de episodios.

Entre las principales pistas están el regreso de los personajes centrales, la entrada de caras nuevas con papeles decisivos y la promesa de una temporada mucho más bélica, oscura y ambiciosa, con la Guerra de los Elfos y Sauron, el futuro colapso de Númenor y la forja del Anillo Único asomando en el horizonte. Todo ello, de nuevo, bajo el paraguas de Prime Video para España y el resto de Europa.

Rodaje terminado y primeras imágenes de la temporada 3

Rodaje Los Anillos de Poder temporada 3

El equipo de la serie confirmó que la filmación de la tercera temporada se dio por finalizada tras casi ocho meses de trabajo ininterrumpido. El rodaje arrancó a principios de mayo y se ha extendido durante buena parte del año para levantar otros ocho episodios, siguiendo el patrón de las entregas anteriores.

Para celebrarlo, Prime Video difundió un vídeo detrás de las cámaras cargado de momentos distendidos del reparto en el set. En ese clip se puede ver a intérpretes como Morfydd Clark (Galadriel), Robert Aramayo (Elrond), Charlie Vickers (Sauron), Owain Arthur (Durin IV) y Daniel Weyman (Gandalf) bromeando, ensayando escenas y moviéndose por enormes decorados construidos expresamente para esta temporada.

El montaje, grabado como si fuera una pequeña pieza promocional interna, transmite un ambiente de rodaje muy enérgico y cercano. Incluso se incluye una escena en la que el equipo rueda un cartel de «prohibido grabar», en un guiño autorreferencial que encaja bastante con el tono desenfadado que ha acompañado a este adelanto.

En paralelo, se han dejado ver nuevas localizaciones y sets que apuntan a enclaves clave de la Segunda Edad: fortalezas élficas en plena preparación para la guerra, escenarios volcánicos que recuerdan al Monte del Destino y pasadizos subterráneos que podrían corresponder a las profundidades de Khazad-dûm. Todo ello refuerza la idea de que la escala visual seguirá siendo uno de los grandes reclamos.

La gran incorporación: Jamie Campbell Bower y el misterio de su personaje

Jamie Campbell Bower en Los Anillos de Poder

Una de las grandes noticias en torno a la temporada 3 es el fichaje de Jamie Campbell Bower, conocido por su papel de Vecna en Stranger Things. En el vídeo entre bambalinas actúa casi como maestro de ceremonias, presentando el clip y guiando a los espectadores por el rodaje, algo que subraya el peso que tendrá en la nueva entrega.

Oficialmente, el actor aparece vinculado a la producción con el nombre clave Arlen, descrito como un caballero noble y atractivo. Esta caracterización ha encendido todo tipo de teorías entre los seguidores, tanto en España como en el resto de Europa, donde se sigue al detalle cualquier novedad de la serie.

Varios medios especializados apuntan a que podría tratarse de Celeborn, el esposo de Galadriel y una de las ausencias más llamativas en las dos primeras temporadas. En la serie, el personaje ha sido mencionado casi como un recuerdo distante, mientras que en los textos de Tolkien su presencia en la Tercera Edad es más que evidente, por lo que muchos consideran lógico que ahora dé el salto a la pantalla.

Si se confirma que Bower encarna a Celeborn, la serie tendría la oportunidad de reconectar de forma más directa con la mitología clásica de la Tierra Media, mostrando el reencuentro con Galadriel, la evolución de su relación y su papel dentro de las grandes alianzas élficas. No obstante, los responsables de la producción tampoco han descartado, de momento, que el actor pueda dar vida a un personaje completamente nuevo que altere algunas expectativas de los lectores.

Junto a Bower se han anunciado otras incorporaciones, como Eddie Marsan, Zubin Varla y Adam Young, cuyos papeles también permanecen en secreto. La sensación general es que la tercera temporada introducirá varias figuras determinantes para la política de Númenor, el frente de guerra élfico y el despliegue del poder de Sauron.

Tramas centrales: la Guerra de los Elfos y Sauron y el auge del Anillo Único

La segunda temporada dejó el tablero listo para un conflicto de gran escala. Sauron, tras desvelar su auténtica identidad y hacerse con los primeros anillos, muestra con crudeza la devastación que es capaz de provocar, con una de las batallas más brutales vistas hasta ahora en la serie y un reino sumido en el caos.

Todo indica que la temporada 3 se adentrará de lleno en la Guerra de los Elfos y Sauron, uno de los episodios más importantes de la Segunda Edad. Las insinuaciones del Alto Rey Gil-galad en el final de la temporada 2 y el salto temporal de varios años que se maneja para la nueva tanda de episodios apuntan a un escenario en el que los elfos ya se preparan para enfrentarse abiertamente al Señor Oscuro.

Entre los eventos que podrían adaptarse destacan el Sitio de Imladris, con Elrond defendiendo su fortaleza recién fundada, y la Batalla del Gwathló, una campaña de gran envergadura en la que las fuerzas élficas intentan contener el avance del mal. Ambos conflictos ofrecen un terreno ideal para secuencias bélicas a gran escala y para desarrollar la estrategia política y militar de los distintos reinos.

Mientras tanto, Sauron seguiría avanzando en su plan maestro: la entrega de los Nueve Anillos a los hombres que terminarán convertidos en los Nazgûl. La ficción ya dejó caer posibles candidatos humanos, y no sería extraño que esta temporada mostrara con más claridad cómo esos objetos corrompen a sus portadores y cambian para siempre el rumbo de la historia.

El propio estudio ha dejado caer que la narración se sitúa en el momento en el que el villano se acerca a la forja del Anillo Único, lo que encaja con un desenlace de temporada de gran impacto, con el Monte del Destino como escenario central.

Númenor al límite y el futuro de los reinos de los hombres

En paralelo al auge del poder de Sauron, la serie continuará explorando la lenta caída de Númenor. Tras el ascenso de Ar-Pharazôn al trono, el reino vive una crisis interna profunda, con el país dividido en facciones, tensiones políticas y decisiones que acercan cada vez más a la isla a su destino trágico.

La tercera temporada se movería ya en el terreno del auge de las fechorías de Ar-Pharazôn, con la influencia del Señor Oscuro colándose en la corte a través de maniobras diplomáticas y falsas promesas. Aunque la destrucción total de Númenor todavía estaría por llegar, los próximos episodios podrían mostrar los primeros pasos claros hacia ese colapso.

En este contexto, personajes como Elendil, Isildur y Anárion ganarán cada vez más peso. Sus tramas personales, marcadas por la lealtad, el conflicto familiar y la necesidad de tomar partido, son clave para entender la futura fundación de Gondor y Arnor, reinos que la temporada empezará a perfilar de manera más reconocible para quienes conocen la trilogía cinematográfica.

Además, se espera que lugares como Rivendel y otros enclaves de los hombres adopten configuraciones cada vez más cercanas a las de la Tercera Edad, cerrando poco a poco el puente visual y narrativo con El Señor de los Anillos. Para el público europeo, acostumbrado a revisitar con frecuencia la trilogía de Peter Jackson, estos guiños pueden servir como elemento de conexión muy potente.

Gandalf, el Extraño y la sombra de un viejo rival

El final de la temporada 2 dejó prácticamente confirmado algo que muchos intuían desde el principio: el Extraño es Gandalf. Lejos de cerrar su arco, esta revelación abre una nueva etapa en la que el mago comienza a adoptar rasgos cada vez más parecidos a los que se verán siglos después.

Las imágenes entre bastidores muestran a Daniel Weyman con una presencia más cercana al Gandalf clásico: gestos, actitud y una relación más sólida con Nori y el resto de los pelosos. Todo ello sugiere que la temporada 3 profundizará en su transformación y en su comprensión del poder que maneja.

En paralelo, la serie seguirá explorando la figura del Dark Wizard, un misterioso hechicero que se posiciona como antagonista directo de Gandalf. Una teoría muy extendida señala que podría tratarse de una encarnación temprana de Saruman, lo que añadiría una capa interesante a la larga y complicada relación entre ambos.

La trama de Nori y los Harfoots podría llevar a la comitiva a buscar un nuevo hogar más estable, algo que diversos indicios conectan con el origen de La Comarca. Ver cómo se gesta ese rincón verde que después será la cuna de Bilbo y Frodo sería un guiño de gran peso emocional para los seguidores de toda Europa.

Enanos, Balrog y tensiones bajo las montañas

En el frente enano, la historia continuará con Durin IV como nuevo rey de Khazad-dûm y el Balrog ya despertando bajo las galerías. Esta combinación de responsabilidad política y amenaza sobrenatural ofrece un campo fértil para un arco cargado de tensión.

La posesión de los Anillos de Poder por parte de los enanos, la codicia ligada al mithril y los conflictos internos en la corte de Durin prometen una guerra silenciosa bajo la montaña, en la que las decisiones aparentemente prácticas pueden acercar al reino a su ruina.

Los textos de Tolkien dejan lagunas considerables sobre lo ocurrido en Khazad-dûm antes de su caída definitiva, algo que la serie está aprovechando para desarrollar tramas propias. Esto permite a la producción moverse con cierta libertad, a costa de asumir riesgos que no siempre convencen a todos los lectores más puristas.

En cualquier caso, la presencia del Balrog como amenaza latente funciona como recordatorio constante de que el peligro no solo viene de Sauron y sus ejércitos, sino también de las fuerzas ancestrales que habitan la Tierra Media desde tiempos remotos.

Estado del proyecto, impacto global y posible fecha de estreno

Amazon ha insistido en que Los Anillos de Poder sigue siendo una de las producciones más ambiciosas de su catálogo internacional, con especial impacto en mercados europeos como España, donde la fantasía de gran presupuesto mantiene una base de seguidores muy estable.

Con el rodaje de la temporada 3 ya completado, la serie entra de lleno en fase de postproducción, un proceso que en una ficción de estas características se alarga durante meses por la enorme carga de efectos visuales, trabajo de sonido y composición musical.

Aunque el gigante del streaming aún no ha hecho oficial la fecha de lanzamiento, las previsiones más repetidas sitúan la llegada de la temporada 3 a Prime Video en torno al verano de 2026, siguiendo la ventana de estreno que tuvieron las entregas anteriores. Por ahora, la plataforma se limita a hablar de regreso «en los próximos años» sin concretar más.

En los clips y comunicados recientes, Amazon subraya su intención de profundizar en los relatos que dieron forma a la mitología de la Tierra Media, manteniendo un equilibrio entre el respeto al material original y la creación de nuevas subtramas que amplíen la Segunda Edad para el formato televisivo.

Mientras tanto, el fandom de El Señor de los Anillos se prepara para unos años especialmente movidos, con la temporada 3 de Los Anillos de Poder en el horizonte, nuevas películas como la centrada en Gollum y el aniversario de la trilogía de Peter Jackson acercándose. Un contexto perfecto para que la serie refuerce su posición entre los aficionados europeos y el nuevo auge de la fantasía épica.

Con todo lo mostrado hasta ahora, la tercera temporada de Los Anillos de Poder apunta a convertirse en un punto de inflexión para la serie: la guerra abierta contra Sauron, la crisis de Númenor, el desarrollo de Gandalf y el posible debut de Celeborn dibujan un escenario en el que la historia se encamina hacia algunos de los momentos más icónicos de la Segunda Edad, a la espera de que Prime Video concrete, por fin, cuándo podremos verlo en pantalla.


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NUESTROS LIBROS: Último día en Budapest

Los escritores han desaparecido de la ciudad, y también el crédito. Ahora sólo quedan guionistas.
En su labor de paulatina edición en castellano de la producción de Sándor Márai, Salamandra ha publicado este pasado mes de noviembre Último día en Budapest, obra que el húngaro escribió en 1940, cuando habría de permanecer ocho años más en su país antes de emprender su exilio europeo y americano.
Se acompaña la novela de un prólogo del propio autor escrito en 1978, justo cuando este relato iba a ver la luz en alemán, en el que aportaba datos relevantes sobre su protagonista, sobre todo para el lector no húngaro: Simbad es Gyula Krúdy, otro periodista y literato magiar que había fallecido en los años treinta y que es considerado maestro del mismo Márai. Krúdy fue popular especialmente durante la I Guerra Mundial y la Revolución de 1956, pero su legado sería prácticamente olvidado en varias etapas de su vida -la moderación no era su virtud, ni en el juego ni en la bebida ni en el amor-, y también después de ella, hasta su recuperación por Márai en este trabajo, que en buena medida recupera el estilo de monólogo interior del que se valió Krúdy en su momento.
Último día en Budapest no es una biografía, sino una inmersión en un día de mayo -no del todo cualquiera- de la vida de Simbad, en la que se entrelazan elementos reales y ficcionados y en la que este personaje, al que se refiere Márai como príncipe de incógnito, conduce al espectador por escenarios de Budapest en los que en otro tiempo recalaron intelectuales y se cultivaba la finura. Unos escenarios que resultan propicios al escritor, además, para reflexionar sobre el pasado y el presente de las costumbres húngaras y sobre las teóricas esencias de este país, al que el autor (ambos autores, con toda probabilidad) ama y del que se duele.
En su camino lo acompañan secundarios que, sin dejar nunca de serlo, resultan también significativos -se nos presentan casi como escuderos leales, que le proporcionan los consejos razonables, que tratan de que regrese a casa cuando conviene-. Todos lo conocen bien y lo tratan con una deferencia que parece responder más al recuerdo de lo que Simbad fue que a su estatus presente: a un respeto decoroso, y hoy casi romántico, a la persona y no a su momentánea fama.
El recuerdo nutre este texto, marcado por la nostalgia de principio a fin: no sólo dirigida hacia Krúdy y su literatura, sino también a la Hungría que él volcó en su obra, y que Márai trata de recrear desde la sensualidad. Último día en Budapest está repleta de miradas curiosas a paseantes muy diversos, de olores, de sabores deliciosos y de sensaciones ligadas al transcurso de las estaciones en el campo o la ciudad y a diferentes etapas de la vida. Lo expresó claramente en el preámbulo el autor de El último encuentro: Mi intención era evocar no sólo al maestro desaparecido, sino también esa otra Hungría que, ya en aquella época, casi había dejado de existir salvo en la literatura.
La de quienes, con las monedas contadas, salían a comprar un vestido a su hija, pero -irresponsable y deliciosamente- llenaban sus horas de baños turcos y cafés, estos últimos con nombres como Chicago o Londres, única curiosidad internacional de quienes no tenían interés por alejarse del Danubio.

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El legado literario de Almudena Grandes y Luis García Montero en la Universidad de Granada

Isaac

Legado literario de Almudena Grandes y Luis García Montero

La Universidad de Granada se ha convertido en uno de los grandes epicentros para el estudio de la literatura contemporánea en lengua española gracias a la llegada del legado literario de Almudena Grandes y Luis García Montero. La donación, realizada por el propio poeta y director del Instituto Cervantes, supone un paso decisivo en la preservación y el análisis de la obra y la vida intelectual de ambos creadores.

Este fondo no se reduce a una simple acumulación de libros: se trata de un conjunto amplio y ordenado de materiales que documentan décadas de trabajo creativo, vida personal y compromiso cultural. A partir de ahora, la Facultad de Filosofía y Letras de la UGR contará con un espacio privilegiado para estudiar, con lupa, cómo se gestan los textos, de qué modo dialogan con su tiempo y cómo se entrecruzan las trayectorias de dos figuras centrales de la literatura española reciente.

Un legado que convierte Granada en referencia internacional

Archivo literario de Almudena Grandes y Luis García Montero

La UGR ha definido esta donación como un patrimonio de “enorme relevancia patrimonial y científica”, y no parece exagerado. El material que ya ha empezado a llegar a la Facultad de Filosofía y Letras incluye manuscritos, cuadernos de trabajo, correspondencia, borradores, archivos digitales, primeras ediciones dedicadas, fotografías y objetos personales de ambos autores. En muchos casos se trata de piezas únicas que permiten reconstruir el proceso de creación de novelas, poemarios, artículos y ensayos.

Todo este fondo será especialmente valioso para disciplinas como la crítica genética —el estudio de cómo se van formando los textos desde sus primeras notas hasta la versión final—, la historia cultural y los estudios de literatura actual. En otras palabras, investigadores de España y de otros países podrán seguir la pista a cómo Almudena Grandes y Luis García Montero fueron dando forma a su obra y a su pensamiento.

La donación no llega de golpe, sino que se llevará a cabo de forma progresiva y organizada. El propio García Montero ha explicado que no se atreve a poner cifras, pero que se trata de “miles y miles y miles de ejemplares”, repartidos entre sus casas de Granada y Madrid, con libros amontonados en estanterías, suelos y rincones, además de montones de cartas, recortes de prensa y documentos personales.

Con esta operación, la Universidad de Granada refuerza su lugar en el mapa europeo como institución clave para el conocimiento de la literatura en lengua española del siglo XXI. La idea es que el nuevo fondo sirva como archivo de referencia internacional para quienes estudien no solo la obra de Grandes y García Montero, sino también la evolución de la cultura literaria española de las últimas décadas.

Este legado se enmarca, además, en una política más amplia de la UGR de incorporar fondos de creadores, profesores e investigadores a sus bibliotecas, con el objetivo de consolidar un patrimonio académico y científico que mire al futuro sin renunciar a la memoria.

La Biblioteca Luis García Montero: un homenaje en vida

Biblioteca Luis García Montero en la Universidad de Granada

Como gesto de reconocimiento a la trayectoria del poeta granadino y a su estrecha relación con la UGR, la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras ha pasado a llamarse oficialmente Biblioteca Luis García Montero. La denominación fue aprobada en la junta de Facultad y se hizo visible con el descubrimiento de una placa con su nombre.

El acto institucional se celebró en el campus de Cartuja en una fecha cargada de simbolismo para el propio escritor, que recordó que estudió en esta facultad hace ya medio siglo. En la ceremonia participaron el rector Pedro Mercado, la decana Ana Gallego Cuiñas, el director de la Biblioteca, Esteban López García, y el propio Luis García Montero, además de numerosos docentes, estudiantes y amigos del poeta.

García Montero, visiblemente emocionado, habló de su vínculo afectivo con Granada y con la Universidad. Explicó que allí se formó como persona, descubrió la obra de Federico García Lorca y decidió dedicarse a la poesía. También recordó sus inicios como estudiante, las movilizaciones políticas de los años setenta —con referencias a las carreras “delante de los grises”— y su posterior trayectoria como profesor de literatura.

En su intervención, el autor subrayó que está “muy agradecido de que aquí se guarde la memoria de mi trabajo”, refiriéndose a cartas, manuscritos, libros dedicados y fotografías que ya se están depositando en la nueva Biblioteca. Esa memoria, insistió, no es solo suya, sino también de Almudena Grandes, con quien compartió tres décadas de vida y proyecto literario.

El rector, por su parte, definió el día como “un gran día para la Universidad” y destacó que espacios como esta biblioteca son auténticos “laboratorios de creatividad”, donde la memoria y el conocimiento se proyectan hacia el futuro. Subrayó además que decisiones como esta refuerzan el papel de la UGR como institución pública comprometida con la cultura y las humanidades en tiempos especialmente complejos.

El Fondo de Creatividad Literaria: laboratorio para la investigación

El núcleo del proyecto es el llamado Fondo de Creatividad Literaria, que se instalará en la propia Biblioteca Luis García Montero. La decana, Ana Gallego, ha definido este fondo como la “primera piedra de un sueño” destinado a convertir a la Facultad de Filosofía y Letras en un centro de referencia para la investigación literaria y la crítica genética.

Este fondo reunirá no solo los libros de las bibliotecas personales de Almudena Grandes y Luis García Montero, sino también notas manuscritas, borradores, cuadernos de trabajo, anotaciones al margen, correspondencia con otros escritores y amigos, recortes de entrevistas y materiales de archivo. Son, en términos académicos, “elementos primarios” de la creación literaria, que permiten ver de cerca cómo se construyen los textos.

El proyecto incluye un plan de catalogación y digitalización exhaustivo para que los investigadores puedan acceder al fondo de manera ordenada y, en la medida de lo posible, también en formato digital. La idea es que la Biblioteca funcione como un espacio de consulta especializado, preparado para acoger tanto a estudiantes de la UGR como a especialistas nacionales e internacionales.

La Facultad abrirá además un programa de becas para jóvenes investigadoras e investigadores, de dentro y fuera de la Universidad de Granada. Gracias a estas ayudas, se podrán desarrollar tesis doctorales, proyectos de investigación y trabajos académicos que tomen como base este legado, ya sea centrado en la obra de Grandes y García Montero o en el contexto literario en el que se inscriben.

En lo que va de año, la Biblioteca de Filosofía y Letras ha atendido a más de 175.000 usuarios, lo que da una idea de la dimensión del servicio y del impacto que puede tener este nuevo fondo en la comunidad académica. El objetivo es que la llegada del legado sirva para impulsar nuevas líneas de investigación y fomentar un diálogo constante entre creación literaria y crítica universitaria.

Una primera donación simbólica: los retratos de Juan Vida

La entrega del legado se ha iniciado con un gesto cargado de simbolismo: la primera donación incluye dos retratos, uno de Almudena Grandes y otro de Luis García Montero, realizados por el artista granadino Juan Vida. Estas obras, a lápiz, muestran a un joven Luis (en un retrato fechado en 2008) y a una Almudena más madura (en otro de 2020).

Ambos retratos se integrarán en la futura sala expositiva del Fondo de Creatividad Literaria, actualmente en desarrollo en la Facultad de Filosofía y Letras. La intención es que el espacio combine la función de archivo y la dimensión expositiva, de forma que el público pueda conocer de primera mano tanto los documentos de trabajo como las piezas artísticas asociadas al legado.

Durante el acto, en tono distendido, García Montero bromeó sobre el propio Juan Vida, a quien definió cariñosamente como el “peor estudiante de la Facultad”, una referencia que arrancó sonrisas entre los asistentes y que subraya el ambiente de complicidad y memoria compartida que rodeó al evento.

Más allá de la anécdota, la presencia de estos retratos apunta a la dimensión artística y emocional del proyecto. No se trata solo de conservar papeles, sino de reconstruir un universo vital y creativo: las lecturas, las amistades, las conversaciones y la vida cotidiana de una pareja literaria que ha marcado a varias generaciones de lectores en España y fuera de ella.

Este primer depósito abre la puerta a futuras incorporaciones de obras plásticas y documentos gráficos, reforzando la idea de la biblioteca como un espacio vivo, en transformación constante, y no como un simple contenedor estático de libros antiguos.

La huella de Almudena Grandes y la vida compartida

Aunque Luis García Montero es quien realiza formalmente la donación, el legado tiene una doble vertiente: es también la memoria literaria y personal de Almudena Grandes, fallecida en 2021. En el fondo se integrarán notas, manuscritos y materiales de trabajo de la autora, junto con los libros y documentos que ambos fueron reuniendo a lo largo de treinta años de vida en común.

En la Biblioteca Luis García Montero se irán depositando obras vinculadas con esa relación compartida: libros dedicados, correspondencia, fotografías, recortes de entrevistas y materiales de investigación acumulados durante décadas. La donación, que se formalizó el pasado mes de septiembre, se organizará de manera gradual para no saturar los espacios y permitir una correcta gestión documental.

De este modo, la Facultad de Filosofía y Letras se convertirá en custodio de un archivo que no solo habla de literatura, sino también de biografía, compromiso social y diálogo con la realidad española de las últimas décadas del siglo XX y los primeros años del XXI. La obra de Grandes, muy ligada a la memoria histórica y a las vidas anónimas, encuentra así un hogar académico estable donde seguir siendo leída y reinterpretada.

El fondo permitirá reconstruir cómo se tejió, a lo largo del tiempo, esa comunidad de lectores, amigos y colegas que acompañó a la pareja. Cartas intercambiadas con otros escritores, anotaciones en los márgenes de los libros, pruebas de imprenta y materiales de prensa ayudarán a entender qué conversaciones literarias y políticas alimentaron sus obras.

Para investigadores y estudiantes interesados en la literatura española contemporánea, la memoria democrática o la relación entre vida y escritura, este archivo abre un abanico de posibilidades: análisis de borradores de novelas, estudios de recepción crítica, trabajos comparados entre la poesía de García Montero y la narrativa de Grandes, o incluso investigaciones sobre redes intelectuales en España y Europa.

Un poeta entre la universidad y el Instituto Cervantes

La figura de Luis García Montero aparece en este proyecto con un doble papel: como poeta y como académico. Catedrático del Departamento de Literatura Española de la UGR, fue nombrado director del Instituto Cervantes en 2018 y ha compaginado desde entonces su labor institucional con su vocación docente y su obra literaria.

En el acto de presentación del legado, el escritor recordó que “uno no puede ganarse la vida como poeta, pero sí explicando poesía”, subrayando que ha tenido la fortuna de dedicar su vida profesional a aquello que habría hecho igualmente aunque nadie se lo pagase: leer, enseñar y hablar de literatura.

Aunque desde hace algunos años no imparte clases de manera regular en la Facultad de Filosofía y Letras, expresó su deseo de regresar a la docencia antes de su jubilación. Su plan, si los tiempos políticos lo permiten, es volver a la UGR durante los dos últimos años de su carrera académica —hasta los 70, edad en la que prevé retirarse— para seguir enseñando y, al mismo tiempo, preparar con calma el fondo que se está depositando en la biblioteca.

Este regreso se enlaza también con otros proyectos culturales en los que está implicado, como la candidatura de Granada a Capital Europea de la Cultura 2031, de la que es comisario. Su papel en el Instituto Cervantes, institución encargada de difundir el español por el mundo, y su compromiso con la ciudad de Granada, dibujan la imagen de un intelectual que se mueve entre la gestión cultural global y el arraigo local.

En su intervención, el poeta recordó a profesores que marcaron su formación, como Juan Carlos Rodríguez, y reflexionó sobre cómo, al entrar en el aula, muchos docentes dejan en segundo plano las presiones externas —leyes, presupuestos, burocracia— para centrarse en la pregunta esencial: “¿Qué podemos hacer por el alumnado?”. Esa vocación pedagógica atraviesa también el sentido de la donación.

Una biblioteca desbordada de libros y memoria

Uno de los aspectos que más llamó la atención en las declaraciones de García Montero fue la descripción de sus dos casas, en Granada y Madrid, como una “inmensa biblioteca”. Libros por las esquinas, pilas en el suelo, estanterías saturadas, habitaciones convertidas en pequeños archivos domésticos… Todo ese material, que hasta ahora vivía de forma dispersa, inicia ahora un viaje hacia la Biblioteca Luis García Montero.

El traslado se hará sin prisa pero sin pausa para evitar problemas de espacio e instalaciones en la Facultad. Cada lote que llegue será inventariado y ordenado, con especial cuidado para conservar la procedencia y el contexto de los documentos, algo clave para la investigación. No es lo mismo una edición cualquiera de un libro que un ejemplar dedicado, subrayado o anotado por los propios autores.

Junto a los libros, llegarán cajones llenos de cartas, correspondencia con otros literatos, amistades personales y figuras públicas de distintas etapas. Estos documentos se convertirán en fuentes primarias para entender el tejido intelectual y afectivo en el que se movieron Grandes y García Montero, y para analizar cómo se relacionaron con el mundo editorial, la prensa y las instituciones culturales.

En la Facultad, este conjunto se concibe como un laboratorio de creación y reflexión, no solo como un depósito. La idea, en palabras del propio personal bibliotecario, es “impulsar la creación sobre la creación literaria”: que el contacto con borradores, cartas y notas inspire nuevas obras, nuevas lecturas y nuevas formas de entender el oficio de escribir.

El director de la Biblioteca, Esteban López García, definió la decisión de dar el nombre de Luis García Montero al edificio como un gesto de reconocimiento hacia la generosidad del poeta al compartir tanto su legado como el de Almudena Grandes. Un gesto que pone en valor, además, la importancia de las bibliotecas como lugares donde las personas, a través de los libros, pueden convertirse en mejores ciudadanos.

La creación del Fondo de Creatividad Literaria y la transformación de la Biblioteca de Filosofía y Letras en Biblioteca Luis García Montero trenzan memoria personal, patrimonio cultural y futuro académico en un mismo movimiento. Lo que durante años fue una vida compartida entre lecturas, manuscritos y conversaciones se transforma ahora en un archivo abierto a la comunidad universitaria y a la sociedad, preparado para alimentar nuevas investigaciones, despertar vocaciones y mantener vivo el diálogo con la obra de Almudena Grandes y Luis García Montero en España y en toda Europa.


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