Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve: récord de manuscritos y proyección internacional

Isaac

Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve

El Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve ha cerrado la recepción de originales de su novena edición con unas cifras que marcan un antes y un después en la historia del certamen. La organización ha confirmado que a la convocatoria se han presentado 1.929 manuscritos inéditos, un volumen nunca visto en este galardón dedicado al relato breve en lengua española.

Este aumento tan notable, que supone un incremento de más del 73% con respecto a la última convocatoria, coloca al premio entre las citas ineludibles del calendario literario en España y en buena parte de América Latina. El fallo del jurado se hará público el próximo 19 de marzo en Madrid, en una rueda de prensa en la que se desvelará el nombre de la obra ganadora.

Un récord de participación que consolida el certamen

La edición de 2026 del Premio Ribera del Duero no solo mejora el dato de 2024, cuando se registraron 1.114 manuscritos, sino que prácticamente duplica el volumen recibido hace solo dos ediciones. Si se compara con los inicios del galardón, el salto es aún más llamativo: en la primera convocatoria se recibieron 514 obras, de modo que el número actual casi cuadruplica aquella cifra pionera. Para la organización, este crecimiento sostenido confirma que se trata de un referente internacional del relato breve y con una comunidad de autores cada vez más atenta a sus convocatorias.

Para la organización, este crecimiento sostenido confirma que se trata de un certamen bienal plenamente consolidado y con una comunidad de autores cada vez más atenta a sus convocatorias. En menos de dos décadas, el premio ha pasado de ser una apuesta por el cuento en español a convertirse en un referente internacional del relato breve, con enorme capacidad de atracción entre escritores de distintas generaciones y orígenes.

El interés que despierta el galardón también tiene que ver con su repercusión en el circuito literario. La visibilidad que obtiene la obra ganadora, su difusión editorial y el eco mediático que rodea al anuncio del fallo han ido alimentando la expectativa edición tras edición, hasta situar este premio entre los más codiciados para quienes cultivan la narrativa breve.

En este contexto, la cifra de 1.929 manuscritos no se interpreta solo como un dato aislado, sino como el resultado de una trayectoria ascendente y sostenida que ha permitido al certamen ganar peso tanto en España como en el resto del espacio hispanohablante.

Vocación internacional y fuerte vínculo con el ámbito hispanoamericano

Uno de los rasgos que define al Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve es su claro carácter internacional. Los datos de la novena edición confirman esta tendencia: han concurrido autores residentes en 36 países distintos, y cerca del 60% de los manuscritos procede del extranjero. La participación ya no se concentra únicamente en España, sino que se reparte entre numerosos territorios, con especial peso del ámbito hispanoamericano.

España continúa siendo, con diferencia, el país que más originales envía. En esta convocatoria se han presentado 782 manuscritos firmados desde territorio español, lo que supone en torno al 40% del total. Detrás se sitúa Argentina, que refuerza su posición como segunda gran cantera de participantes con 412 obras, equivalentes a aproximadamente el 21% de las recibidas.

México y Colombia también mantienen una presencia muy importante, con 190 y 152 manuscritos respectivamente, consolidando la estrecha relación del premio con la América Hispana. A estas cifras se suman las procedentes de Chile, Perú, Estados Unidos y Cuba, entre otros países, que completan un mapa de participación amplio y diverso en cuanto a procedencias, acentos y tradiciones narrativas.

Para la organización, esta pluralidad geográfica deja claro que el Premio Ribera del Duero se ha convertido en una plataforma de encuentro para escritores de muy diferentes contextos, unidos por la lengua y por el interés en el cuento como género. El certamen se percibe como un espacio compartido donde conviven voces emergentes con trayectorias ya consolidadas, lo que enriquece notablemente el conjunto de obras recibidas.

En definitiva, el premio se ha reafirmado como un puente cultural entre España y Latinoamérica, un lugar donde dialogan sensibilidades diversas y donde se visibiliza la vitalidad de la narrativa breve escrita en español a uno y otro lado del Atlántico.

Participación por género: más mujeres en la narrativa breve

El análisis por género muestra que la participación masculina sigue siendo mayoritaria en el Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. En esta novena edición se han contabilizado 1.356 obras firmadas por hombres, lo que representa alrededor del 70% del total de manuscritos recibidos por la organización.

No obstante, la evolución de la presencia femenina resulta especialmente significativa. En 2026 se han registrado 573 manuscritos presentados por mujeres, una cifra que prácticamente duplica los 280 originales enviados por autoras en la convocatoria de 2024. En solo dos años, el número de mujeres que han decidido concurrir al premio se ha multiplicado de forma muy notable.

Este incremento apunta a una mayor incorporación de autoras al ámbito del relato breve y a una percepción creciente de que el certamen es también un espacio para las nuevas voces femeninas. Aunque el reparto por género aún no es equilibrado, la tendencia indica que cada vez más escritoras consideran este premio una opción atractiva para difundir su obra.

Para la organización, el hecho de que la participación de mujeres crezca a este ritmo confirma que la narrativa breve en español es un terreno en el que se están abriendo paso sensibilidades y perspectivas diversas. La pluralidad de miradas, tanto en términos de género como de procedencia geográfica, contribuye a que el conjunto de manuscritos sea más rico y variado.

En las próximas ediciones, uno de los retos será seguir impulsando que esta mayor presencia femenina se consolide y se traduzca también en una visibilidad creciente en las listas de finalistas y en el propio palmarés del premio.

El papel de la DO Ribera del Duero en la promoción cultural

El Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve es una iniciativa impulsada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, que lleva años apostando por vincular su nombre no solo al vino, sino también a la cultura y a la creación literaria. Esta denominación de origen, reconocida por la calidad de sus vinos, ha decidido situar la literatura en el centro de su proyecto cultural.

El Consejo Regulador es el organismo encargado de garantizar la autenticidad y la calidad de los vinos de la región. Más de 300 bodegas forman parte de la DO Ribera del Duero, una demarcación situada en la cuenca del río Duero y distinguida en 2012 como Mejor Región Vitícola del Mundo. El control sobre los procesos de producción, la limitación de rendimientos y la búsqueda constante de la excelencia son señas de identidad de este territorio vitivinícola.

Los vinos de Ribera del Duero se caracterizan por su calidad contrastada, producción cuidada y apuesta por la innovación. Detrás de cada botella hay un trabajo conjunto de viticultores y bodegueros que han sabido combinar tradición y modernidad para posicionar la región en los principales mercados internacionales.

En este contexto, el premio literario se concibe como una extensión natural del compromiso con la cultura. Al apoyar la narrativa breve en español, la DO Ribera del Duero busca reforzar su identidad más allá del ámbito enológico y estrechar lazos con lectores y escritores, tanto en España como en otros países.

Para Enrique Pascual, presidente del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero, que el certamen haya alcanzado estas cifras históricas es motivo de satisfacción y demuestra que la literatura sigue siendo un espacio de encuentro y creación con mucha fuerza. Según ha señalado, el crecimiento experimentado por el premio refuerza el vínculo de la denominación de origen con el mundo de las letras y convierte al galardón en una parte fundamental de la identidad de la región.

Páginas de Espuma, un sello de referencia en el cuento

La organización del Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve cuenta con la colaboración de la Editorial Páginas de Espuma, coorganizadora del certamen y uno de los sellos más importantes especializados en el género del cuento en lengua española. Su implicación ha sido clave para reforzar el prestigio literario del premio y para asegurar que las obras ganadoras alcancen una amplia difusión.

Desde su fundación, Páginas de Espuma ha desarrollado un catálogo centrado en el relato breve y la cuentística, con autores y autoras de España y América Latina que hoy figuran entre las voces más reconocidas del género. Esta línea editorial le ha permitido convertirse en un referente tanto para lectores como para especialistas, y explica su papel destacado en un premio que busca precisamente dar protagonismo a la narrativa corta.

La labor de la editorial ha sido reconocida en diversas ocasiones. Entre los galardones recibidos destacan el Premio Mérito Editorial de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2017, el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural del Ministerio de Cultura de España en 2019 y el Reconocimiento al Mérito Editorial UANLeer en 2023. Estos reconocimientos avalan su apuesta por el cuento como género mayor y por la difusión de nuevas voces.

En relación con el Premio Ribera del Duero, desde Páginas de Espuma subrayan que el fallo de esta novena edición confirma la consolidación literaria y la vocación internacional del certamen. A la vez, destacan la enorme expectación generada en torno al anuncio del ganador, que se ha ido intensificando con cada convocatoria.

Un buen ejemplo del impacto del galardón es el recorrido de «La vida por delante», de la escritora argentina Magalí Etchebarne, obra que obtuvo el premio en la edición de 2024 y que ya suma catorce reimpresiones. El éxito de este libro ha reforzado la imagen del premio como una plataforma capaz de catapultar obras de narrativa breve hacia un público amplio, tanto en España como en Latinoamérica.

El escenario que se abre con la novena edición es el de un certamen en plena madurez, con cifras récord de participación, una sólida proyección internacional y un respaldo institucional y editorial que lo sitúan en un lugar destacado dentro de los premios literarios en español. La espera hasta el 19 de marzo, cuando se conozca el fallo del jurado en Madrid, llega así cargada de expectativas para autores, lectoras y lectores que siguen de cerca la evolución de este galardón.


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Concurso de Cuentos por la igualdad, la conciliación y el cuidado en la Mancomunidad THAM

Isaac

Concurso de Cuentos por la igualdad

Con la cercanía del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, la Mancomunidad de Servicios Sociales THAM y el Ayuntamiento de Torrelodones vuelven a apostar por la literatura como herramienta de cambio social. A través del certamen de relatos, se busca que la ciudadanía reflexione y cuente historias sobre cómo repartir de forma más justa los cuidados y el tiempo dentro y fuera de casa.

Esta iniciativa literaria, que alcanza su segunda edición bajo el título “Cuentos por la igualdad, la conciliación y el cuidado”, pretende dar voz a personas de distintas edades vinculadas a los municipios de la mancomunidad para que plasmen, en forma de cuento infantil, nuevas maneras de entender la igualdad, las responsabilidades familiares y la vida cotidiana sin roles de género rígidos.

Un concurso ligado al 8M y a la lucha por los cuidados en igualdad

El certamen nace explícitamente conectado con la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres, una fecha que recuerda la histórica alianza entre mujeres de todo el mundo para reivindicar derechos y condiciones de vida más justas. Desde su celebración inicial en países europeos como Alemania, Austria, Dinamarca o Suiza, y su posterior extensión al conjunto de la Unión Europea, el 8M se ha ido consolidando como un momento clave para revisar qué queda por hacer en materia de igualdad.

En este contexto, la Mancomunidad THAM utiliza el formato de cuento infantil para sensibilizar sobre la conciliación y el reparto equitativo de los cuidados. La literatura, en este caso, se plantea como una vía accesible para todas las edades, capaz de plantear preguntas incómodas y proponer escenarios alternativos donde niñas y niños crecen sin estereotipos de género tan marcados.

El concurso tiene, además, la intención de subrayar el papel de los hombres en las tareas de cuidado, invitándoles a aparecer como protagonistas activos en los relatos. La organización considera clave ofrecer modelos de masculinidad corresponsable, donde los varones asumen su parte en la crianza, el trabajo doméstico y el apoyo emocional, alejándose de visiones tradicionales que relegan estas labores a las mujeres.

Junto a todo esto, también se persigue poner en valor los trabajos femeninos, muchas veces invisibles o infravalorados. A través de las historias, se pretende cuestionar esas inercias que siguen asociando a las mujeres con determinadas ocupaciones dentro y fuera del hogar, combatiendo los prejuicios que condicionan su desarrollo profesional y personal.

Plazo de presentación y modo de envío de los cuentos

El plazo para participar en el Concurso de Cuentos por la igualdad, la conciliación y el cuidado se encuentra abierto hasta el 3 de marzo a las 14:00 h. Durante este periodo, las personas interesadas podrán preparar y remitir sus relatos siguiendo las instrucciones marcadas por la Mancomunidad THAM.

Las obras pueden presentarse de forma presencial en la sede de la Mancomunidad de Servicios Sociales THAM, así como en el Centro de Servicios Sociales de Torrelodones, situado en la Avenida de la Dehesa, 63. Esta opción resulta especialmente útil para quienes prefieran entregar la documentación en mano o tengan dificultades para realizar el envío digital.

Quien lo desee también puede optar por el correo electrónico. En este caso, los cuentos deberán remitirse a la dirección [email protected], respetando igualmente la fecha y la hora límite marcadas en las bases. Es recomendable adjuntar los archivos en formatos de uso habitual y comprobar que los datos personales solicitados por la organización estén correctamente incluidos.

La organización insiste en que no se admitirán obras fuera de plazo, por lo que es aconsejable no apurar hasta el último momento. Gestionar el envío con cierta antelación facilita que el relato llegue sin contratiempos y que pueda entrar en la valoración del jurado sin problemas derivados de cuestiones técnicas o de horario.

Quién puede participar y qué características deben tener los relatos

El certamen está dirigido a personas mayores de 14 años que tengan algún vínculo con los municipios que integran la Mancomunidad THAM. Esto incluye a quienes residan, trabajen o estudien en Torrelodones, Hoyo de Manzanares, Alpedrete y Moralzarzal, fomentando así una participación amplia dentro del territorio.

Cada persona participante podrá presentar un único cuento infantil, orientado a un público joven pero capaz de transmitir mensajes claros sobre igualdad, conciliación y cuidado. El relato no debe superar en ningún caso las seis páginas, de manera que el jurado pueda valorar en detalle todas las propuestas y se mantenga un formato manejable de lectura.

Todos los cuentos tendrán que llevar un título identificativo y abordar, al menos, uno de los grandes temas propuestos: reparto equitativo de tareas, presencia activa de los hombres en los cuidados, cuestionamiento de estereotipos sexistas o reconocimiento del trabajo de las mujeres en los distintos ámbitos de la vida cotidiana.

En cuanto al formato, las bases contemplan la entrega de los textos tanto en soporte papel como informático. Así, quienes acudan a la vía presencial podrán aportar una copia física y, si se solicita, una versión digital, mientras que las personas que opten por el email deberán adjuntar el archivo del cuento cumpliendo las indicaciones sobre extensión y legibilidad.

Criterios de valoración y fallo del jurado

Una vez cerrado el plazo de admisión, el jurado dispondrá de siete días naturales para emitir su fallo, contando a partir del día siguiente a la fecha de finalización de la presentación de obras. Durante ese tiempo, se revisarán todos los cuentos admitidos a concurso, atendiendo tanto a la calidad literaria como al enfoque en torno a la igualdad y la corresponsabilidad.

Entre los aspectos que previsiblemente se valorarán se encuentran la originalidad de la historia, la claridad del mensaje, la capacidad del relato para conectar con el público infantil y la manera en que se integran personajes y situaciones que rompan con los estereotipos de género habituales. También será importante que la narración resulte comprensible y adecuada a la edad a la que se dirige.

El veredicto no se hará público de forma generalizada en un primer momento, sino que las personas premiadas serán informadas personalmente por los medios de contacto facilitados en su inscripción. De este modo, la organización podrá coordinar directamente con ellas la entrega de premios o cualquier actividad relacionada con la difusión posterior del certamen.

El jurado estará compuesto por perfiles vinculados a la igualdad, la cultura y los servicios sociales de la mancomunidad, con el objetivo de asegurar una mirada amplia que combine la perspectiva literaria con la sensibilidad hacia las cuestiones de género y conciliación que se abordan en los textos.

Premios y reconocimiento para los mejores cuentos

El Concurso de Cuentos por la igualdad, la conciliación y el cuidado contempla dos premios principales para las obras mejor valoradas por el jurado. El primer galardón consistirá en un lote de libros o material similar valorado en 150 euros, mientras que el segundo premio se traducirá en otro lote de características semejantes tasado en 100 euros.

Estas recompensas buscan no solo reconocer el trabajo de quienes participan, sino también fomentar el hábito lector y reforzar la relación entre creación literaria e igualdad de género. Los lotes de libros se plantean como un incentivo cultural que puede marcar la diferencia para personas aficionadas a escribir y a leer.

Además de los dos premios principales, el certamen contempla la entrega de diplomas acreditativos para las personas finalistas. Este reconocimiento permite que quienes queden a las puertas de los primeros puestos también vean respaldado su esfuerzo y puedan hacer constar su participación destacada en el concurso.

La combinación de premios materiales y menciones formales contribuye a que el certamen se consolide como un espacio estable de participación ciudadana, en el que cada edición sume nuevas voces y perspectivas sobre cómo construir relaciones más igualitarias tanto en el hogar como en el entorno laboral y educativo.

Con esta convocatoria, la Mancomunidad THAM y el Ayuntamiento de Torrelodones refuerzan su apuesta por la igualdad de género, la conciliación y el reparto justo de los cuidados a través de la creación literaria. El concurso brinda una oportunidad para que la población de sus municipios ponga por escrito experiencias, deseos y modelos de convivencia más equitativos, utilizando el cuento infantil como vehículo cercano y creativo para transmitir estos valores a las generaciones más jóvenes.


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NUESTROS LIBROS: Se acabó el recreo

En verano nadie hace la revolución.
No teníamos noticias previas de Darío Ferrari, el autor de Se acabó el recreo (Libros del Asteroide), porque ésta ha sido su primera novela traducida al castellano, pero ahora sabemos que Viareggio, la ciudad toscana donde nació en los ochenta, se está convirtiendo en el paisaje de sus obras. La anterior, La quarta versione di Giuda, imaginaba reacciones ante un asesinato allí y tenía como personaje principal a un sacerdote; esta segunda tiene como protagonista a un joven del lugar, Marcello Gori, y se deja caer por sus calles, por las de la universitaria Pisa y las del París tomado por los chalecos amarillos.
Se acabó el recreo comienza como novela de campus llena de humor, retratando los vicios y tendencias de un sistema universitario que simula buscar la excelencia, pero está marcado por amiguismos y puñales por la espalda, narrados con una frescura poco habitual. Conforme a una estructura bien trabada, continúa llevándonos, de la mano de los estudios de Gori, a la Italia de los setenta y a los grupos de jóvenes que coqueteaban con el terrorismo en los años de plomo, para terminar devolviéndonos al presente de la novela y a un aprendizaje de enseñanzas vitales, afortunadamente formuladas sin sermonear, que conduce al joven a la vida adulta, aunque sea por caminos inesperados.
Gori era un estudiante de mínima molestia y también un joven, en general, de molestia mínima: alguien sin prisa por llegar a ningún sitio que se dejaba arrastrar por la inercia y el azar (Mi tendencia natural es intentar no moverme). Incluso a su inocente novia parece quererla más por costumbre que por emoción; su único interés resulta ser la lectura.
Está empezando a encontrar en esa relajación una forma de sabiduría taoísta, pero decide dar pasos en alguna dirección, insegura, para escapar a su débil economía. Contra pronóstico para todos, comenzando por él mismo, aprueba los exámenes necesarios para cursar un doctorado frente a candidatos más preparados y, a sugerencia -más bien instrucción- de su tutor, investigará sobre un paisano suyo que hasta ahora desconocía: Tito Sella.
Tito es escritor, sí, pero también miembro de un ficticio grupo antisistema cuyas actuaciones empezaron siendo graciosas hasta que dejaron de serlo. Con el fin de conocer su archivo, Gori viaja a París y allí acabará inmerso en su propia trama revolucionaria y amorosa, paralela como veremos a la de Sella… hasta que el devenir de la misma vida imponga, de nuevo, su volantazo. Un bache de salud de su padre, la desaparición de un amigo y una ruptura dan al traste con su ardor guerrero y sentimental; al tiempo que sus indagaciones terminan por ofrecerle una visión preclara, no tanto del objeto de su estudio como de su mentor, el profesor llamado con sorna Sacrosanti (el Mourinho de la literatura italiana; comunista, que no de izquierdas).
Ferrari ha construido sus personajes con los matices necesarios para alumbrarlos sin perderse en descripciones; su narración es ágil y no densa y, aunque se revuelca en ironía en el primer tercio, no abandona el humor hasta el final. Tan divertida como sustancialmente verosímil, Se acabó el recreo, como su título apunta, es una ficción más que disfrutable sobre el madurar.

 
 
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La libreta marrón, la nueva novela de Jesús María Serrano

Isaac

Portada y presentación de La libreta marrón

El eco de la literatura hecha desde El Puerto de Santa María resonó con fuerza en la Ermita de Santa Clara, donde se ha dado la bienvenida a La libreta marrón, una mujer entre guerras, la nueva novela del escritor portuense Jesús María Serrano Romero. El acto, planteado casi como un pequeño rito de paso más que como una simple presentación, reunió a un público numeroso y diverso que completó el aforo del histórico recinto.

En un ambiente íntimo, cuidado y muy cercano, la velada se convirtió en un encuentro cultural de altura, con la presencia de lectores fieles, profesionales del ámbito literario y artístico y vecinos interesados en la narrativa histórica y social. Lejos de la mera formalidad, la cita se vivió como una celebración compartida de la palabra, la memoria y la música.

Un acto literario multitudinario en la Ermita de Santa Clara

La presentación, organizada con la colaboración de Círculo Rojo Editorial y el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, se celebró en la Ermita de Santa Clara, un espacio cargado de simbolismo donde la arquitectura y el silencio parecen acompañar a la literatura. El lugar aportó una atmósfera recogida, casi ceremonial, que encajaba con el tono de la novela.

El escritor portuense regresó así a su tierra natal para compartir su obra más reciente con sus vecinos, amigos y lectores. La asistencia superó las expectativas iniciales, reflejando el interés que despierta tanto la trayectoria del autor como el tema de la novela, que se adentra en uno de los periodos más convulsos del siglo XX.

El acto estuvo conducido e introducido por Manolo Morillo, que ejerció de maestro de ceremonias y de puente entre el autor y el público. Su intervención aportó contexto, cercanía y un tono personal, especialmente al subrayar la dimensión humana y creativa de Serrano, más allá de sus credenciales literarias.

Buena parte del encanto de la noche vino también del componente musical. La presentación contó con acompañamiento de guitarra, creando un diálogo permanente entre texto y música. Esta combinación convirtió la cita en algo más que una simple lectura: fue una experiencia escénica en la que la palabra escrita se mezcló con la interpretación en directo.

Durante la velada, el autor no se limitó a hablar de su libro, sino que recitó poemas propios y leyó pasajes significativos de la novela, dejando que el tono y el ritmo de la prosa resonaran en la ermita. Ese modo de presentar la obra —casi como si se tratara de un relato oral continuo— reforzó la dimensión emocional del texto y permitió al público entrar en la historia de la protagonista desde el primer momento.

Texto, música y amistad: un diálogo artístico vivo

El acompañamiento musical corrió a cargo del guitarrista Miguel (o Manuel) Gibaja, definido muchas veces por él mismo como “aficionado”, aunque su interpretación demostró una sensibilidad y una solvencia propias de un músico con una larga trayectoria personal. Su guitarra, con matices que iban desde lo clásico hasta guiños al jazz, se convirtió en un segundo discurso narrativo que arropó la lectura.

La presencia de Gibaja tuvo además un componente simbólico: viajó expresamente desde la Comunidad Valenciana para participar en la presentación. Ese gesto de desplazarse para acompañar a Serrano reforzó la idea de que el acto no era solo una cita literaria, sino también una celebración de la amistad y de los vínculos tejidos alrededor de la cultura.

El diálogo entre la voz del autor y las cuerdas de la guitarra creó una atmósfera de escucha muy particular. La prosa de Serrano, que muchos describen como “escrita para ser oída”, encontró en la ermita un espacio ideal: los fragmentos leídos resonaron como si estuvieran pensados para ese lugar concreto, con un tempo que recuerda a la poesía recitada.

Quienes asistieron a la presentación destacaron la sensación de rito compartido: la lectura de pasajes de La libreta marrón, una mujer entre guerras, el silencio atento del público, la música que aparecía y se retiraba con discreción y la cercanía del autor generaron una experiencia que iba más allá del acto promocional al uso.

En este contexto, la figura de Jesús María Serrano apareció no solo como novelista, sino como creador total y agitador cultural, alguien que entiende la literatura como un punto de encuentro entre disciplinas, personas y memorias. La presentación puso de manifiesto esa forma de entender la escritura: como un espacio de resistencia íntima, pero también de comunidad.

Una novela entre guerras: historia, memoria y conciencia

En el centro de toda esta celebración está la nueva novela de Serrano, La libreta marrón, una mujer entre guerras. La obra se sitúa temporalmente entre mayo y finales de 1945, justo tras el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo intenta recomponerse entre ruinas materiales y heridas morales aún abiertas.

La trama despliega un viaje geográfico y emocional amplio que lleva al lector por Alemania, Estados Unidos, Canadá y distintos puntos de África, sin olvidar una presencia constante de Brasil y Uruguay. Ese mapa de escenarios refleja un tiempo marcado por los desplazamientos, el exilio y los conflictos ideológicos que atraviesan continentes.

La protagonista de la novela es Gretchen Braun, cónsul alemana, una mujer que encarna las contradicciones y tensiones del siglo XX. A través de su biografía se muestran las convulsiones de un mundo en reconstrucción y las decisiones íntimas que terminan definiendo el rumbo de una vida. No se trata solo de un personaje político, sino de alguien atrapado entre responsabilidades públicas y dilemas personales. Ese conflicto conecta con el papel de los personajes secundarios en la narrativa literaria.

Lejos de limitarse a la reconstrucción de hechos históricos, el libro propone una reflexión profunda sobre el exilio, la resistencia ética y la dignidad personal frente a los fanatismos. Gretchen se mueve por escenarios atravesados por revoluciones latinoamericanas, tensiones diplomáticas y el trauma de la posguerra, obligada a decidir una y otra vez qué lugar ocupar frente a la injusticia y la violencia.

El personaje principal se presenta como una mujer lúcida, formada y obstinada, que no encaja del todo en el molde del heroísmo clásico. Su fortaleza no se apoya en grandes gestas épicas, sino en la capacidad de mantenerse en pie cuando todo empuja a claudicar. Esa resistencia silenciosa, más ética que espectacular, articula buena parte del tono de la novela.

Estructura fragmentada y una libreta como eje del relato

Uno de los rasgos que más llaman la atención en La libreta marrón, una mujer entre guerras es su estructura narrativa fragmentada. La novela alterna el presente de un viaje con los recuerdos que la protagonista ha ido anotando en la libreta que da título al libro, creando un vaivén constante entre memoria y actualidad.

Esos apuntes que emergen de la propia libreta marrón funcionan casi como relatos breves autónomos, pequeñas historias incrustadas en una narración mayor que van componiendo el retrato completo de Gretchen Braun. Cada fragmento ilumina un momento distinto de su pasado y, al mismo tiempo, dialoga con el presente del relato.

Entre los recursos simbólicos que atraviesan la obra destaca el motivo de los tendidos de cartas, utilizado como imagen de los vínculos persistentes que se mantienen entre personas y mundos separados, a veces incluso enfrentados. Las cartas se convierten en la prueba de que, pese a las guerras y las distancias, siguen existiendo hilos invisibles que ayudan a sostener la memoria.

La novela se organiza en dos grandes partes bien diferenciadas. La primera funciona como un extenso flashback con una estética cercana al cine en blanco y negro, lleno de contrastes, silencios y claroscuros, donde se reconstruyen los años más intensos de la vida de la protagonista. Esta sección tiene algo de álbum fotográfico que se va revelando poco a poco.

La segunda parte impulsa la acción hacia adelante y adopta un tono más propio de la novela de intriga, en la línea de nombres como Dashiell Hammett, Graham Greene, Vázquez Montalbán o Andrea (o Luca) Camilleri, citados como referencias. En este tramo, el relato gana ritmo, se intensifican los conflictos y las decisiones del presente cobran un peso definitivo sobre el sentido de todo lo vivido.

Una escritura para ser escuchada: ritmo, voz y respiración

Quienes conocen la trayectoria del autor destacan que la prosa de Serrano tiene algo de oralidad muy marcada. En La libreta marrón esa característica se acentúa: la puntuación se vuelve heterodoxa, la cadencia de las frases se asemeja a una lectura en voz alta y el texto parece pedir ser escuchado tanto como leído en silencio.

Esta forma de escribir encajó de forma natural con el formato escogido para la presentación, donde el propio autor leyó fragmentos clave de la novela ante el público. El eco de las palabras en la ermita y la respuesta atenta de la audiencia evidenciaron que la obra posee una musicalidad interna que se refuerza cuando se comparte colectivamente.

Durante la lectura, muchos asistentes percibieron que la novela respira a través de sus silencios y de los espacios en blanco, tanto como mediante lo que se enuncia explícitamente. Esa respiración pausada, que se mezcla con la tensión de la trama, contribuye a que la experiencia de lectura tenga un componente casi sensorial.

El propio diseño fragmentario del libro permite que cada bloque conserve una identidad narrativa propia, casi como si se tratara de escenas o secuencias cinematográficas. Este recurso facilita que el lector pueda entrar y salir de la historia, detenerse en determinados episodios y regresar a ellos más tarde sin perder el hilo general.

En conjunto, la obra construye un discurso que combina memoria, aventura y reflexión ética, sin renunciar a un tono cercano, accesible y emocional. Esa mezcla explica que muchos la consideren una lectura especialmente indicada para quienes buscan historias con trasfondo histórico, pero también con preguntas de fondo sobre la responsabilidad individual.

Jesús María Serrano, un creador integral comprometido con su ciudad

El autor de La libreta marrón, una mujer entre guerras, Jesús María Serrano Romero, nació en El Puerto de Santa María en 1953 y ha desarrollado una trayectoria vital y profesional marcada por la combinación de servicio público, vocación internacional y creación artística. Su biografía transita entre instituciones y escenarios diversos, pero siempre con la escritura como hilo conductor.

A lo largo de su carrera ha trabajado tanto en la Armada de los Estados Unidos como en el Ministerio de Defensa de España, lo que le ha permitido conocer de primera mano distintos contextos geopolíticos y humanos. Esa experiencia internacional se filtra en su obra literaria, donde los conflictos históricos rara vez se presentan de forma simplista.

En paralelo, Serrano ha desarrollado una intensa actividad como escritor, poeta, guionista y crítico de arte. Ha participado en proyectos de televisión, ha publicado poemarios, ensayos y textos en diversas antologías, y se ha implicado de manera constante en iniciativas culturales que van más allá de la estricta esfera editorial.

Ya retirado de su actividad profesional en las instituciones, mantiene un compromiso activo con la cultura local y con la defensa del patrimonio histórico y medioambiental de El Puerto de Santa María. Su implicación en movimientos ciudadanos y campañas en favor de la protección del entorno lo sitúan como una de las voces más constantes en la reivindicación de la memoria y la identidad de la ciudad.

Para muchos vecinos y agentes culturales, Serrano encarna la figura del artista integral y cronista sentimental de su tierra: alguien que escribe, pero también escucha, participa y se posiciona cuando considera que la historia y el paisaje de su ciudad están en juego. En este sentido, su nueva novela se lee también como una prolongación de esa mirada atenta sobre el pasado y el presente.

Con La libreta marrón, una mujer entre guerras, Jesús María Serrano refuerza su posición dentro del panorama literario contemporáneo como un autor que combina memoria, rigor histórico y sensibilidad social, sin perder el vínculo con sus raíces portuenses. La respuesta que ha tenido la presentación en la Ermita de Santa Clara parece confirmar que, tanto la obra como su autor, siguen despertando un interés creciente entre los lectores que buscan historias con fondo humano y preguntas incómodas sobre el siglo XX y sus herencias en el presente.


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Francisco Cañabate presenta en El Ejido su novela «Una historia de luz»

Isaac

Presentación de novela en El Ejido

El Centro de Interpretación de la Cultura Mediterránea de El Ejido se convirtió en escenario de una de esas citas culturales que se apuntan en la agenda. Allí, el pediatra y escritor Francisco Cañabate Reche presentó su novela “Una historia de luz”, una obra que se suma a una trayectoria literaria consolidada y que despierta el interés tanto de lectores habituales como de quienes se acercan por primera vez a su narrativa.

En un ambiente cercano y muy participativo, el público pudo conocer de primera mano cómo se ha gestado este relato que combina reflexión, aventura y misterio. La presentación permitió ir más allá de la simple sinopsis: el autor compartió detalles del proceso de escritura, habló de sus motivaciones y se detuvo en los temas que atraviesan la novela, desde la fragilidad humana hasta la fuerza del azar.

Un acto literario con sello ejidense

El encuentro, organizado en el Centro de Interpretación de la Cultura Mediterránea de El Ejido, contó con la participación de la concejal de Cultura, Elena Gómez, y con la presentación a cargo del escritor y amigo del autor Francisco Villegas. Ambos acompañaron a Cañabate en un diálogo distendido en el que se mezclaron anécdotas personales, comentarios sobre la obra y reflexiones sobre el papel de la literatura en la vida cotidiana.

La cita, de entrada libre hasta completar aforo, reunió a lectores, profesionales del ámbito cultural y vecinos interesados en la propuesta, consolidando este espacio municipal como un lugar de referencia para las actividades literarias. La presencia institucional subrayó, además, la apuesta del Ayuntamiento de El Ejido por apoyar a los creadores locales y la programación cultural estable en el municipio.

Durante la presentación se habló también del contexto en el que nace “Una historia de luz” y del momento vital de su autor. La combinación de su experiencia como médico y su vocación literaria se hizo notar en cada intervención, tejiendo puentes entre la práctica sanitaria y la creación artística, dos ámbitos que para Cañabate no están tan alejados como pudiera parecer.

“Una historia de luz”: reflexión, azar y destino

La nueva novela de Francisco Cañabate se presenta como un relato íntimo que reflexiona sobre la condición humana. En sus páginas se exploran la entereza y la vulnerabilidad de las personas, su capacidad para resistir, cambiar y recomponerse, así como las dudas que surgen ante el futuro. Todo ello se articula en torno a una trama que el propio autor define como «repleta de aventuras, misterio e intriga».

“Una historia de luz” no se limita a seguir el hilo de unos personajes; abre la puerta a cuestiones como el azar, el destino y las “coordenadas” en las que transcurre la existencia. El libro invita al lector a preguntarse hasta qué punto las decisiones personales y los sucesos imprevistos condicionan el rumbo de una vida, y cómo pequeños gestos o encuentros pueden desencadenar cambios de gran calado.

Sin desvelar giros de la trama, Cañabate insistió en la importancia de preservar la sorpresa, de permitir que el lector descubra por sí mismo los secretos que esconde la novela. La obra combina viajes, situaciones límite y experiencias transformadoras que obligan a sus protagonistas a replantearse quiénes son y hacia dónde se dirigen, mezclando elementos de aventura con momentos de introspección pausada.

El tono del libro, según explicó, se mueve entre la cercanía y la reflexión, con un estilo accesible que busca enganchar al lector desde las primeras páginas y acompañarlo en un recorrido emocional y vital. En definitiva, se trata de una obra que pretende entretener, pero también dejar poso una vez cerrada la última página.

Una trayectoria literaria que arranca en 1998

Más allá de esta nueva publicación, la figura de Francisco Cañabate se entiende mejor si se repasa su recorrido previo. Su debut literario llegó en 1998 con el libro de relatos “El burlador del tiempo”, una ópera prima que abrió el camino a una producción continuada a lo largo de más de dos décadas. Desde entonces no ha dejado de escribir y publicar, consolidando un estilo propio.

A ese primer título le siguieron otras obras que han ido marcando distintas etapas de su evolución creativa. Entre ellas destacan “La sonrisa secreta de la luna” (2001) y el libro de relatos “El grito” (2003), donde ya se perciben algunos de los temas recurrentes en su narrativa, como la exploración de los sentimientos y las encrucijadas personales. Estas publicaciones fueron abriendo un hueco a su nombre en el panorama literario de su entorno.

En el terreno de la novela, Cañabate ha desarrollado una colaboración muy estable con la editorial Alhulia. Con este sello han visto la luz títulos como “El arco iris de Rubens” (2007), “Las miradas cruzadas” (2009) y “Sueños encadenados” (2013), todos ellos integrados en un catálogo que ha ido creciendo sin prisa pero sin pausa, con una apuesta firme por historias que combinan emoción, reflexión y un punto de inquietud.

A esta lista se suman otras obras como “Escaques amarillos” (2016), “La posibilidad de la pantera” (2017), “Demolición” (2019) e “Instrucciones para conocer realmente a alguien” (2020). Con ellas, el autor ha seguido ampliando su universo narrativo, explorando distintos registros y escenarios, pero manteniendo una mirada muy atenta a las relaciones humanas, los conflictos internos y las decisiones que marcan un antes y un después.

En total, Cañabate suma ya una decena larga de títulos entre novelas y relatos, a los que hay que añadir colaboraciones habituales en revistas literarias. Esta actividad continuada, compatibilizada con su labor en el ámbito sanitario, ha hecho de él una voz reconocible dentro del panorama literario local y regional, con lectores fieles que siguen de cerca cada nueva publicación.

Entre la medicina y la literatura

La biografía profesional de Francisco Cañabate no se limita a las letras. Es pediatra de profesión y cuenta con una extensa producción científica en su especialidad, lo que le ha permitido desarrollar una doble vertiente: la médica y la literaria. Esta combinación se refleja tanto en su manera de entender a los personajes como en la sensibilidad con la que aborda temas relacionados con la vida, la enfermedad o la resiliencia.

Durante la presentación y en entrevistas previas, el autor explicó que la escritura de “Una historia de luz” le ocupó aproximadamente un año, un periodo que coincidió con cambios importantes en su carrera. Tras casi ocho años como director médico del Hospital Universitario de Poniente, tomó la decisión de regresar a la atención primaria, volviendo a la consulta pediátrica y al contacto diario con los niños y sus familias.

Este giro profesional, más pegado de nuevo al trato directo con los pacientes, le proporcionó otro ritmo de vida y un espacio distinto para la reflexión y la creación. Él mismo ha señalado que esa etapa influyó de manera clara en la profundidad y el enfoque de la novela. No es casual que, al hablar de la obra, se muestre especialmente satisfecho y llegue a afirmar que podría ser una de las mejores que ha escrito hasta la fecha.

La convivencia entre medicina y literatura también aparece en su forma de entender el acto de leer. Para Cañabate, la lectura es una herramienta de comprensión del ser humano, un complemento a su experiencia clínica que permite explorar emociones, miedos y esperanzas de un modo que la ciencia, por sí sola, no siempre alcanza. De ahí que valore tanto los encuentros con lectores y las presentaciones como espacios de intercambio.

Cultura local, librerías y experiencia lectora

Uno de los aspectos más comentados durante la presentación fue el papel de la cultura en la vida diaria de municipios como El Ejido. Cañabate insistió en la importancia de la cultura local, de los autores que escriben desde y para su entorno, y del tejido de espacios culturales y librerías que sostienen esa actividad. Agradeció de forma expresa la colaboración de Elena Gómez, concejala de Cultura, y del personal bibliotecario, como Trini, por su implicación en la organización del acto.

El apoyo de las librerías independientes fue otro punto clave. En este caso, la librería Papelo se encargó de gestionar la disponibilidad de ejemplares durante la presentación, facilitando que los asistentes pudieran adquirir el libro y, en muchos casos, llevárselo firmado. Este tipo de colaboración, según el autor, es esencial para mantener viva una red cultural cercana al ciudadano.

Cañabate aprovechó también para reivindicar la experiencia del libro físico frente a la compra online. Aunque reconoció que internet permite acceder a prácticamente cualquier título, subrayó que nada sustituye el gesto de entrar en una librería, hojear un volumen, leer unas líneas y decidir llevárselo a casa. Para él, ese pequeño ritual contribuye a crear un vínculo más intenso con la lectura.

El acto en El Ejido se planteó como un encuentro abierto, sin solemnidades innecesarias, en el que primó la cercanía y el intercambio de impresiones. El autor animó a disfrutar no solo del libro, sino del propio momento compartido: la conversación, las preguntas del público y la posibilidad de detener el ritmo del día a día para sentarse a hablar de historias, personajes y emociones.

En esta nueva parada de su recorrido literario, Francisco Cañabate refuerza una trayectoria que combina rigor profesional, compromiso con la cultura local y una narrativa centrada en las personas. “Una historia de luz” llega así al público como una obra que pretende entretener y hacer pensar, al tiempo que consolida la relación del autor con sus lectores y con un municipio que se ha convertido en escenario habitual de sus presentaciones.


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La AAL entregó los galardones 2023-2024: los nuevos Premios de Filología y Lingüística a Guiomar Ciapuscio y de Dramaturgia a Mariano Pensotti, Mariano Tenconi Blanco y Sandra Franzen

Presidencia

La Academia Argentina de Letras celebró, el jueves 27 de noviembre en el Salón Leopoldo Lugones de nuestra sede (Sánchez de Bustamante 2663, Ciudad de Buenos Aires), la sesión pública en la que se entregaron los reconocimientos anuales de la AAL edición 2025 (correspondientes a los períodos 2023 y 2024): el Premio Academia Argentina de Letras de Dramaturgia —distinción que se dio por primera vez— a Mariano Pensotti y Mariano Tenconi Blanco (año 2023) por sus obras Los años y Las ciencias naturales, respectivamente, y a Sandra Franzen (año 2024) por su obra El sentido de las cosas, con Mención Especial a Pablo Dos Reis y a Valentino Grizutti por sus obras Todo lo que me falta y Plot, respectivamente (año 2024); y el Premio Academia Argentina de Letras de Filología y Lingüística (bienio 2023-2024) —distinción que también se dio por primera vez— a Guiomar Elena Ciapuscio por su trayectoria.

En 2025 fue la primera vez que la Academia Argentina de Letras entregó Premios de Dramaturgia y de Filología y Lingüística. Históricamente, el único premio anual que se entrega desde 1995 es el Premio Literario Academia Argentina de Letras (que, de forma rotativa, se concede en las categorías o géneros de Poesía, Narrativa y Ensayo). Además, nuestra institución también entrega el Premio Anual Academia Argentina de Letras a los egresados de las carreras de Letras de universidades públicas y privadas de todo el país que obtuvieron el más alto promedio en sus estudios. Estos dos reconocimientos volverán a darse a fines de 2026.

Rafael Felipe Oteriño, Jorge Dubatti y Andreína Adelstein.

Las palabras de apertura estuvieron a cargo del presidente de la AAL, académico Rafael Felipe Oteriño.

Rafael Felipe Oteriño, Jorge Dubatti, Andreína Adelstein y Pablo Cavallero.

A continuación, el académico Jorge Dubatti se refirió a los premiados en Dramaturgia, resaltando, sobre los tres primeros premios, su gran trayectoria y su producción maravillosa, y afirmando, sobre los dos reconocidos con menciones especiales, que son «puntales de la gran renovación que está teniendo la nueva dramaturgia argentina, generando nuevas puntas de vanguardia dramatúrgica».

Mariano Pensotti



Mariano Tenconi Blanco



Sandra Franzen



Pablo Dos Reis



Valentino Grizutti

Luego, los premiados recibieron sus diplomas y cada uno pronunció unas breves palabras de agradecimiento. En su discurso, Sandra Franzen destacó uno de los propósitos fundacionales de la AAL: fomentar y defender el teatro como parte destacada de la cultura popular.

Posteriormente, la académica Andreína Adelstein presentó a la premiada en Filología y Lingüística, aclarando que, con esta nueva distinción, la AAL no premia una obra lingüística o filológica en particular, sino que se reconoce la trayectoria completa de un lingüista o filólogo.

Guiomar Ciapuscio

El acto culminó con la entrega, por parte de Rafael Felipe Oteriño, Andreína Adelstein y el secretario general Pablo Cavallero, del diploma y de la medalla a Guiomar Ciapuscio, quien, para finalizar, dio su discurso de recepción del reconocimiento.

Los discursos completos se difundirán en el Boletín de la Academia Argentina de Letras —publicación impresa periódica y órgano oficial de la Academia—, en el número que corresponderá al período de julio-diciembre de 2025.

Los reconocimientos entregados durante el acto público de fin de año fueron:

El Premio Anual Academia Argentina de Letras de Dramaturgia, con ganadores elegidos por un jurado integrado por los académicos Eduardo Álvarez Tuñón, Jorge Dubatti y Rafael Spregelburd:

— Año 2023: a Mariano Pensotti y Mariano Tenconi Blanco, por sus obras Los años y Las ciencias naturales, respectivamente.

— Año 2024: a Sandra Franzen, por su obra El sentido de las cosas

— Mención Especial año 2024: a Pablo Dos Reis y a Valentino Grizutti, por sus obras Todo lo que me falta y Plot, respectivamente.

El Premio Academia Argentina de Letras de Filología y Lingüística (bienio 2023-2024), con ganadora elegida por un jurado integrado por las académicas Alicia María Zorrilla, Andreína Adelstein e Hilda Rosa Albano:

— a Guiomar Elena Ciapuscio, por su trayectoria.

De derecha a izquierda: Sandra Franzen, el académico y dramaturgo Rafael Spregelburd, Pablo Dos Reis, Mariano Pensotti, Mariano Tenconi Blanco y Valentino Grizutti.

El acta del Premio de Dramaturgia con los motivos del reconocimiento a cada ganador
«[…] En todos los casos, además de la diversidad de las poéticas, sobresale la originalidad y potencia creadora de los textos, así como su excelencia compositiva. Se destaca en Pensotti el complejo procedimiento constructivo que conecta magistralmente relaciones y diferencias entre tiempos distantes y la especulación sobre el futuro en contraste con el pasado inmediato; en Tenconi Blanco, la ambiciosa estructura de viaje naturalista por la pampa a la manera del siglo XIX, el humor y la reescritura del mito de Fausto en diferentes niveles, incluso el de teatro dentro del teatro; en Franzen, la representación de las islas de su provincia natal y las tensiones políticas entre la condición del artista y los discursos institucionales; en Dos Reis, la innovación de su estructura dramática, en la que sabiamente resuelve para un único actor un universo polifónico de múltiples personajes, así como la efectiva comicidad y la indagación en la identidad; en Grizutti, una dramaturgia que teje con sutilezas, alejadas de toda solemnidad, las tensiones entre lo real y lo ficticio, a la par que señala direcciones posibles hacia un necesario teatro del futuro».

Leer el acta completa.

La entrega de los premios, en la prensa

La Nación: «Por primera vez, la Academia Argentina de Letras distinguió a dramaturgos y a una lingüista»

Daniel Gigena, en La Nación — Por primera vez, este año la Academia Argentina de Letras (AAL) distinguió con su Premio Anual a dramaturgos y reconoció la trayectoria de una filóloga e investigadora en lingüística formada en la Argentina y en Alemania.

[…] «Dichas distinciones se enmarcan en los objetivos estatutarios de destacar y estimular los múltiples aspectos de la creación literaria», dijo el presidente de la AAL, Rafael Felipe Oteriño, al recordar que el Premio Academia Argentina de Letras había sido creado en 1995 por iniciativa del académico y poeta Roberto Juarroz. Inicialmente, premiaba en forma alternativa los mejores libros de poesía, narrativa y ensayo del trienio anterior al de su otorgamiento.

El académico e investigador Jorge Dubatti —que formó parte del jurado de los premios a dramaturgos con Oteriño y el escritor y académico Eduardo Álvarez Tuñón— presentó los premios de literatura teatral. «El teatro argentino es, sin duda, uno de los patrimonios culturales más valiosos de nuestro país, reconocido internacionalmente, por lo que este Premio a la Dramaturgia que, insisto, se realiza por primera vez en la historia de la AAL, era necesario, y su existencia, inexorable», sostuvo.

Dubatti ponderó la diversidad de las poéticas y la «excelencia compositiva» de las obras premiadas. «Se destaca en Pensotti el complejo procedimiento constructivo que conecta magistralmente relaciones y diferencias entre tiempos distantes y la especulación sobre el futuro en contraste con el pasado inmediato; en Tenconi Blanco, la ambiciosa estructura de viaje naturalista por la pampa a la manera del siglo XIX, el humor y la reescritura del mito de Fausto en diferentes niveles, incluso el de teatro dentro del teatro; en Franzen, la representación de las islas de su provincia natal y las tensiones políticas entre la condición del artista y los discursos institucionales; en Dos Reis, la innovación de su estructura dramática, en la que sabiamente resuelve para un único actor un universo polifónico de múltiples personajes, así como la efectiva comicidad y la indagación en la identidad; en Grizutti, una dramaturgia que teje con sutilezas, alejadas de toda solemnidad, las tensiones entre lo real y lo ficticio, a la par que señala direcciones posibles hacia un necesario teatro del futuro», destacó.

La académica Andreína Adelstein hizo una semblanza de su colega en el campo de la lingüística. «La labor de la doctora Ciapuscio en el campo de los estudios lingüísticos y filológicos es sustancial, rigurosa y de amplio reconocimiento, tal como lo demuestran sus publicaciones y los proyectos de investigación dirigidos», dijo.

Al agradecer la distinción, Ciapuscio recordó a dos académicas y mentoras: Ofelia Kovacci (que presidió la AAL) y Elisabeth Gülich, que fue su directora de tesis en la Universidad de Bielefeld, en Alemania. «Me parece una iniciativa sobresaliente en estos tiempos especialmente difíciles para las humanidades, tiempos en los que las consecuencias de la degradación de la palabra y el desprecio por el cuidado de las formas en los intercambios lingüísticos conforman, construyen, quiero decir, son parte esencial de muchos de los hechos penosos a los que nos somete la realidad cotidiana», dijo.

«La filología, etimológicamente, ‘amor a la palabra’, es una disciplina milenaria, la parte más extensa, fundamental y fecunda de las ciencias humanas —sostuvo la autora de Tipos textuales—. Consiste en el estudio de los textos en su contexto histórico, social y cultural. Su alcance trasciende lenguas, épocas y ámbitos temáticos. La lingüística, uno de sus desprendimientos ocurrido en los finales del siglo XIX, tiene una estrechísima conexión con ella; su objeto es el lenguaje humano, su propósito es comprender y explicar su intrincada y compleja naturaleza, cómo ha evolucionado en la especie, cómo varía en los distintos grupos humanos, cómo lo adquieren los niños y cuáles son los mecanismos generales y específicos que hacen posible su realización en distintas lenguas naturales; cómo se usa para actuar individual y socialmente, para producir y comprender textos, con propósitos variados, desde los más mundanos a los literarios».

Reveló que el premio, el primero «de tal jerarquía» que recibió hasta ahora, la había hecho mirar hacia atrás. «En el camino vital de una persona hay varios factores que inciden en su desarrollo y destino —reflexionó—. Una síntesis muy apretada y bastante comprehensiva, a mi juicio, es la que expresa el sintagma ‘voluntad y azar’. Es una frase que goza de cierta tradición filosófica y también filológica. Pensándolo detenidamente, creo que en mi caso hubo mucho de voluntad y trabajo, y bastante de azar, del bueno y del malo» […].

Fuente: BID, Número 175, 2026.


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