UNIVERSO RAFAEL AZCONA

¿QUÉ ES UNIVERSO RAFAEL AZCONA?
Un ciclo de cine, perteneciente a la serie Universo, que nos ofrecen los cines Golem de Madrid y Avalon Films.
Es el primero de esta iniciativa dedicado a un autor español, y también el primero que se brinda a un guionista y no a un director.
 
¿QUIÉN ES RAFAEL AZCONA?
Un novelista y guionista logroñés, para muchos el mejor con el que ha contado el cine español, de cuyo nacimiento se cumple ahora un siglo; falleció en 2008.
Colaboró, además, con la revista La codorniz y mostró una visión personal de la situación de España en la segunda mitad del siglo pasado. Trabajó para cineastas como Berlanga, Ferreri, Saura, Trueba, Cuerda o Bigas Luna.
 
¿QUÉ TÍTULOS FORMAN PARTE DE LA PROGRAMACIÓN?
El pisito (1958), Se vende un tranvía (1959) + Plácido (1961), El verdugo (1963), Peppermint Frappé (1967), El jardín de las delicias (1970), Ana y los lobos (1973), La prima Angélica (1974), El anacoreta (1976), Mi hija Hildegart (1977), Patrimonio nacional (1981), La vaquilla (1985), El año de las luces (1986), Ay, Carmela (1990), Belle Époque (1992), Tranvía a la Malvarrosa (1996), La niña de tus ojos (1998), La lengua de las mariposas (1999), Son de mar (2000) y Los girasoles ciegos (2008).
 
¿EN QUÉ FECHAS TIENE LUGAR?
Universo Rafael Azcona comenzó el pasado 19 de enero y se prolongará hasta el 5 de marzo de 2026, siempre en horario de tarde.
 
 
¿EN QUÉ CINES SE PROYECTA?
En los Golem de Madrid.
 
¿QUÉ TARIFAS SE APLICAN?
Las sesiones tienen un coste de seis euros, en todas las fechas y horarios.
 
PARA MÁS INFORMACIÓN Y COMPRA DE ENTRADAS:
www.golem.es
 
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Los Testamentos: la secuela televisiva de El cuento de la criada llega a Disney+

Isaac

Los Testamentos secuela de El cuento de la criada

Tras el cierre definitivo de El cuento de la criada en televisión, el universo de Gilead no se queda ahí. Los Testamentos, secuela directa basada en la novela de Margaret Atwood, ya tiene fecha de llegada a la pequeña pantalla y se prepara para tomar el relevo como nueva gran ficción distópica en las plataformas de streaming.

La historia se sitúa quince años después de los acontecimientos vividos por June Osborn y desplaza el foco hacia una generación que ha crecido sin conocer el mundo anterior. A través de sus ojos, la serie explora cómo funciona el régimen cuando quienes lo sufren solo han vivido bajo las normas férreas de Gilead, algo que promete aportar una mirada distinta a la que ofrecía la serie original.

Fecha de estreno y dónde ver Los Testamentos en España y Europa

La secuela televisiva de El cuento de la criada se estrenará en Disney+ el próximo 8 de abril. La plataforma lanzará de golpe los tres primeros episodios, y a partir de ahí añadirá un nuevo capítulo cada semana, siguiendo una estrategia similar a la de otros estrenos de peso en el catálogo de la compañía.

Aunque en España El cuento de la criada solo está disponible en HBO Max por cuestiones de licencias y acuerdos previos, su continuación televisiva cambia de manos. En nuestro país y en buena parte de Europa, Los Testamentos formará parte del catálogo de Disney+, que la presenta como uno de sus títulos estrella de la temporada.

Esta nueva ficción llega un año después del final de la serie original, que concluía su recorrido con una sexta temporada emitida en 2025. En ese contexto, Los Testamentos funciona tanto como epílogo y continuación del relato de Gilead como puerta de entrada para nuevos espectadores interesados en la distopía creada por Atwood.

La plataforma ya ha comenzado a calentar el ambiente con las primeras imágenes oficiales de la producción, adelantando el tono visual y el regreso de algunos personajes conocidos. Estas instantáneas permiten comprobar que se mantiene la continuidad estética con El cuento de la criada, aunque con un enfoque más centrado en el adoctrinamiento juvenil y el relevo generacional.

La novela de Margaret Atwood y la nueva mirada sobre Gilead

Publicada en 2019, la novela Los testamentos supuso el retorno de Margaret Atwood al universo que la consagró como autora de referencia en la ficción distópica. El libro, que obtuvo el Premio Booker, ampliaba la mitología de Gilead y ofrecía nuevas voces narrativas que complementaban y cuestionaban lo visto en la obra original.

El texto de Atwood se sitúa también quince años después de los hechos de El cuento de la criada y se centra en cómo el régimen teocrático empieza a mostrar grietas. La serie televisiva recoge ese punto de partida, subrayando los signos de desgaste interno de Gilead y planteando hasta qué punto un sistema así puede sostenerse a largo plazo cuando las nuevas generaciones empiezan a hacerse preguntas.

Frente a la mirada adulta y profundamente marcada por el trauma de June, Los Testamentos opta por contar la historia a través de adolescentes que han interiorizado las normas del régimen pero que todavía están en proceso de forjar su identidad. Este cambio de perspectiva permite profundizar en temas como la herencia, la memoria colectiva y el adoctrinamiento, claves en la obra reciente de la autora.

Atwood vuelve así a desplegar su capacidad para analizar cómo las estructuras de poder moldean la vida cotidiana de las mujeres y cómo la resistencia puede tomar formas muy distintas: desde el rechazo abierto hasta la duda silenciosa que se va colando entre las grietas del sistema.

Bruce Miller al frente y continuidad creativa con El cuento de la criada

La serie de televisión de Los Testamentos está desarrollada por Bruce Miller, creador, showrunner y productor ejecutivo de El cuento de la criada. Su presencia al frente del proyecto garantiza una clara continuidad creativa con la producción original, tanto en la forma de abordar la narrativa como en el tono visual y temático.

Junto a Miller, regresan varios productores clave de la franquicia, entre ellos Warren Littlefield y la propia Elisabeth Moss, que participa en la producción ejecutiva aunque su personaje no sea el eje central de esta nueva historia. También figura el nombre de Mike Barker, que dirige los tres primeros episodios y ayuda a asentar el estilo de la serie.

El objetivo del equipo creativo es expandir el universo de Gilead sin romper lo ya construido. Más que un reinicio, se plantea como una continuación natural que recoge las consecuencias de lo mostrado en la serie original y las proyecta hacia una nueva etapa, marcada por el relevo generacional y la posible decadencia del régimen.

En este sentido, Los Testamentos se presenta como una ficción dramática y de ciencia ficción que mantiene los elementos más reconocibles de su predecesora (opresión sistémica, violencia estructural, control del cuerpo femenino), pero los reubica en una fase distinta del ciclo histórico de Gilead, con la mirada puesta en el futuro más que en el origen del desastre.

Trama: una historia de madurez en una Gilead que empieza a resquebrajarse

La sinopsis oficial define Los Testamentos como “una dramática historia de mayoría de edad ambientada en Gilead”. El relato sigue principalmente a dos adolescentes: Agnes y Daisy, cuyas trayectorias, muy distintas al principio, acaban convergiendo en un mismo punto de tensión frente al sistema.

Agnes es presentada como una joven devota, obediente y profundamente religiosa, educada desde niña dentro de Gilead y sin experiencia directa del mundo anterior. Ha crecido asumiendo como naturales las jerarquías de género y las estrictas normas de conducta, convencida de que su destino es convertirse en esposa dentro del orden establecido.

Daisy, en cambio, llega desde fuera de las fronteras del régimen. Es una recién llegada que se enfrenta de golpe a las reglas de Gilead, con una perspectiva muy distinta de quienes han nacido en esa realidad. La serie la sitúa como una especie de contrapunto a Agnes, alguien que no da por sentadas las imposiciones del sistema.

Ambas coinciden en la escuela preparatoria de élite para futuras esposas, una institución dirigida por la célebre tía Lydia. Allí, los pasillos dorados y el aparente lujo esconden un funcionamiento basado en la obediencia inculcada mediante coerción, violencia psicológica y justificación religiosa. Ese entorno, pensado para moldear a las jóvenes según las necesidades de Gilead, se convierte en el escenario principal del conflicto.

El vínculo que surge entre Agnes y Daisy actúa como catalizador de un proceso de cambio interior: sus dudas, lealtades y descubrimientos personales ponen en cuestión tanto su pasado como su presente y su posible futuro. A través de ellas, la serie explora cómo se vive el despertar a la madurez cuando todo el sistema está diseñado para sofocar cualquier atisbo de rebeldía.

El regreso de la tía Lydia y un reparto marcado por nuevas voces

Uno de los grandes reclamos de Los Testamentos es el regreso de Ann Dowd en el papel de la tía Lydia, figura central de la opresión en la serie original. Ahora vuelve con un papel clave en la escuela de élite, donde se encarga de formar (y vigilar) a las futuras esposas del régimen.

La presencia de Lydia permite conectar de forma directa con El cuento de la criada y, al mismo tiempo, profundizar en la complejidad del personaje. Su destino se entrelaza con el de Agnes y Daisy, lo que abre la puerta a explorar no solo su faceta de verdugo, sino también sus contradicciones internas y su papel en una Gilead que muestra signos de agotamiento.

El reparto se completa con una nueva generación de intérpretes jóvenes. Entre ellas destacan Chase Infiniti como Agnes y Lucy Halliday como Daisy, que asumen el peso de encarnar a esas adolescentes atrapadas entre la obediencia aprendida y el deseo de romper con lo impuesto.

Junto a ellas figuran nombres como Mabel Li, Amy Seimetz, Brad Alexander, Rowan Blanchard, Mattea Conforti y Zarrin Darnell-Martin, además de Eva Foote, Isolde Ardies, Shechinah Mpumlwana, Birva Pandya y Kira Guloien. Todo el conjunto configura un elenco pensado para subrayar la idea de relevo generacional dentro del universo de Gilead.

La serie se presenta, en definitiva, como una producción estadounidense con vocación internacional, que busca conectar tanto con el público fiel a la serie original como con nuevas audiencias interesadas en ficciones distópicas con carga política y social.

Temas centrales: opresión, adoctrinamiento y esperanza a largo plazo

Fiel al espíritu de la obra de Margaret Atwood, Los Testamentos mantiene en el centro la crítica a la opresión sistémica y a las teocracias autoritarias. Sin embargo, lo hace desplazando el foco hacia las generaciones que no recuerdan el antes, lo que le permite plantear preguntas sobre cómo se naturaliza la violencia cuando se integra desde la infancia.

La serie insiste en el papel del adoctrinamiento y la transmisión de valores, tanto en la familia como en las instituciones educativas controladas por el régimen. La escuela de la tía Lydia es un ejemplo claro de cómo se forja una identidad colectiva basada en el miedo, la culpa y la vigilancia constante, elementos que ya estaban en El cuento de la criada pero que aquí se examinan desde otro ángulo.

Otro eje fundamental es la memoria colectiva y la resistencia a largo plazo. A través de las historias cruzadas de Agnes, Daisy y Lydia, la ficción plantea hasta qué punto es posible conservar vestigios del mundo anterior o sembrar dudas en un entorno donde todo está diseñado para borrar el pasado y controlar el relato oficial.

Aunque el universo de Gilead sigue siendo profundamente oscuro, Los Testamentos introduce la idea de una esperanza frágil pero persistente. No se trata de un optimismo ingenuo, sino de la posibilidad de que pequeñas fisuras en el sistema puedan, con el tiempo, provocar transformaciones más profundas, especialmente cuando quienes han crecido dentro del régimen comienzan a cuestionarlo.

Con este enfoque, la serie se sitúa como una extensión política y generacional de El cuento de la criada, más preocupada por las consecuencias a medio y largo plazo del autoritarismo que por el momento concreto del colapso inicial de las libertades.

Con su llegada a Disney+ y el respaldo de la novela premiada de Margaret Atwood, Los Testamentos se perfila como la nueva pieza clave para entender el universo de Gilead: una secuela que recoge el legado de El cuento de la criada, cambia de protagonistas y de punto de vista, y pone el foco en la juventud que ha crecido sin conocer otra realidad, planteando si esa misma generación puede acabar siendo el motor de un cambio que el régimen creía tener bajo control.


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Dragon Ball Super: The Galactic Patrol, el regreso del anime con la saga de Moro

Isaac

Dragon Ball Super The Galactic Patrol anime

Tras años de rumores, filtraciones y teorías en redes, el regreso del anime de Dragon Ball Super ya es una realidad con The Galactic Patrol. Toei Animation ha aprovechado el 40 aniversario de la franquicia para confirmar el nuevo proyecto que retomará la historia justo donde la dejó la serie televisiva en 2018, después del Torneo del Poder.

La nueva producción adaptará el conocido arco del Prisionero de la Patrulla Galáctica, también llamado saga de Moro, uno de los capítulos más celebrados del manga de Toyotaro por cómo expande el universo y recupera el tono de aventura espacial clásico. Para los seguidores españoles y europeos, supone el pistoletazo de salida a una nueva etapa del anime que llevaba años esperándose.

Un anuncio histórico en el Dragon Ball Genkidamatsuri

Presentación Dragon Ball Super The Galactic Patrol

La confirmación de Dragon Ball Super: The Galactic Patrol se produjo durante el Dragon Ball Genkidamatsuri, un evento especial celebrado en Japón con motivo del 40 aniversario de la obra de Akira Toriyama. El encuentro, que se pudo seguir mediante transmisión en directo a través del canal oficial de Toei Animation en YouTube, reunió a miles de fans de todo el mundo pendientes de cualquier novedad sobre la franquicia.

En el escenario del recinto de Makuhari Messe, Masako Nozawa (voz japonesa de Goku) y Akio Iyoku (productor ejecutivo) fueron los encargados de dar forma al anuncio clave de la noche. Primero se proyectó un vídeo conmemorativo global que repasaba momentos icónicos de la serie y que incluía un detalle muy llamativo: la música de ese contenido especial corre a cargo de Hans Zimmer, con el tema «Infinite Future», algo poco habitual en este tipo de celebraciones.

Tras el bloque de nostalgia llegó el turno de los anuncios bajo el segmento «¡Anuncios exclusivos! GENKIDASTAGE Parte 1». Con la frase en pantalla roja «Un nuevo episodio inicia» y la aparición del logo oficial de Dragon Ball Super: The Galactic Patrol, se confirmaba por fin el retorno de la serie de televisión, congelada desde 2018. La reacción en la comunidad fue inmediata, tanto en Japón como en Europa y Latinoamérica, con redes sociales llenas de clips del momento.

En paralelo a este anuncio, Toei también mostró el primer adelanto del remake del arco inicial, Dragon Ball Super: Beerus, lo que dejó claro que la estrategia del estudio pasa por reforzar la base de la serie y al mismo tiempo ampliar el canon animado con nuevas sagas.

Cómo encaja The Galactic Patrol en la línea temporal de Dragon Ball Super

Saga Moro Dragon Ball Super Galactic Patrol

Según la sinopsis divulgada por Toei, Dragon Ball Super: The Galactic Patrol recogerá la historia justo después del Arco de Supervivencia del Universo, es decir, tras el Torneo del Poder que cerró la emisión original del anime entre 2015 y 2018. En términos de manga, se corresponde con el «Galactic Patrol Prisoner Arc», conocido en castellano como el arco del Prisionero de la Patrulla Galáctica.

Esto significa que la nueva serie continuará el hilo narrativo del anime sin reinicios ni líneas alternativas. Los espectadores que siguieron Dragon Ball Super en televisión podrán engancharse directamente a la nueva producción sin necesidad de ponerse al día con otras obras, más allá de las películas recientes si quieren tener una visión completa del conjunto.

Dentro del cronograma global de la franquicia, la saga de Moro transcurre tras el Torneo del Poder y antes de los sucesos de la película Dragon Ball Super: Super Hero. En España y el resto de Europa, donde la cinta ha tenido buen recorrido en cines y plataformas, esta ubicación facilita que el público identifique rápidamente el momento concreto de la trama en el que se sitúa The Galactic Patrol.

Toei ha dejado claro que la nueva serie forma parte de la continuidad oficial de Dragon Ball Super, basada en el manga que Toyotaro ha ido publicando desde que concluyó la emisión televisiva original. No se trata de una historia paralela ni de un spin-off aislado, sino de la siguiente pieza dentro del canon establecido.

Trama: la amenaza de Moro y el papel de la Patrulla Galáctica

Goku y Vegeta Patrulla Galáctica

El eje argumental del nuevo anime gira alrededor de Moro, apodado el devorador de planetas, un villano con un perfil muy diferente al de antagonistas recientes como Jiren. Lejos de ser solo un rival físico, Moro se presenta como un hechicero con la capacidad de consumir la energía vital de los mundos, lo que pone al universo entero en una situación límite.

Ante una amenaza de este calibre, la Patrulla Galáctica entra en acción y decide reclutar a Goku y Vegeta, considerados ya no solo como héroes de la Tierra, sino como piezas clave para la estabilidad de la galaxia. La organización, que actúa como una fuerza policial interplanetaria, se ve obligada a buscar refuerzos externos cuando la crisis se desborda.

En el material mostrado en el evento y en la información oficial se destaca que Goku y Vegeta vestirán el uniforme y el emblema de la Patrulla Galáctica. Ese detalle visual, adelantado en la ilustración promocional del 40 aniversario, ya permite intuir una mayor integración de los protagonistas en la estructura de la Patrulla, más allá de la típica colaboración puntual.

Desde el punto de vista narrativo, la saga de Moro combina grandes batallas con un componente de aventura espacial que muchos aficionados echaban de menos. Se viaja a varios planetas, se profundiza en el funcionamiento interno de la Patrulla Galáctica y se amplía el mapa de civilizaciones y conflictos más allá del entorno habitual de la Tierra.

En el manga, este arco también se caracteriza por ofrecer una evolución relevante para Goku y Vegeta, tanto a nivel de poder como de actitud, algo que el anime tendrá ahora la oportunidad de desarrollar con un enfoque visual renovado y potencialmente con nuevos matices en la interpretación de los personajes.

Fidelidad al manga y enfoque visual del nuevo proyecto

Arte visual Dragon Ball Super The Galactic Patrol

Uno de los aspectos que más se está subrayando en la comunicación oficial es que Dragon Ball Super: The Galactic Patrol apostará por una adaptación muy fiel al manga. Esta idea no surge de la nada: está en línea con cómo se ha presentado el proyecto paralelo Dragon Ball Super: Beerus, un remake de seis episodios del primer arco de la serie.

En el caso de Beerus, Toei ha recalcado que se trata de una «edición mejorada» de Dragon Ball Super con avances visuales y una recreación más detallada de la obra de Akira Toriyama. La premisa es evitar desviaciones innecesarias respecto al material original y ofrecer un acabado que haga justicia al legado del autor, fallecido en 2024.

Bajo esa misma lógica, todo apunta a que The Galactic Patrol seguirá el mismo patrón: respeto estricto al guion y al ritmo del manga, eliminación del relleno clásico que tanto ha marcado a otros animes largos y una puesta en escena que saque partido de las técnicas actuales de animación digital.

En la práctica, esto podría traducirse en batallas más fluidas, escenarios con mayor nivel de detalle y una planificación más cinematográfica en los momentos clave. Aunque todavía no se han publicado datos específicos sobre el equipo de animación o la dirección, la expectativa entre los fans europeos es que el estudio aprenda de los altibajos visuales de la primera etapa de Dragon Ball Super y apueste por una calidad estable desde el primer capítulo.

Además, el hecho de que la saga de Moro lleve tiempo concluida en el manga da un margen de maniobra adicional: no será necesario improvisar finales alternativos ni forzar pausas por falta de material, algo que tradicionalmente ha provocado problemas en otras adaptaciones largas.

Fechas, producción y relación con Dragon Ball Super: Beerus

Por ahora, no hay una fecha de emisión concreta para Dragon Ball Super: The Galactic Patrol. Las comunicaciones oficiales se limitan a señalar que el proyecto está en marcha y que continuará la historia del anime tras el Universe Survival Arc. Sin embargo, varias fuentes y medios especializados sitúan su llegada hacia finales de 2027, aunque se trata más de una estimación razonable que de un calendario confirmado.

Este horizonte temporal encaja con el otro gran anuncio del evento: Dragon Ball Super: Beerus, un remake de seis episodios centrado en el arco de La Batalla de los Dioses, previsto para otoño de 2026. Con esta planificación, Toei tendría un año de margen entre la emisión del remake y el estreno de la nueva saga, tiempo más que suficiente para cerrar la producción de The Galactic Patrol con cierta holgura.

La estrategia, vista desde Europa, es clara: reenganchar al público al principio de la historia con un producto corto, muy cuidado y fiel al manga, y a continuación ofrecer una continuación directa que adapte el siguiente gran arco. De este modo, nuevos espectadores pueden entrar por Beerus mientras los veteranos refrescan memoria, y todos llegan al estreno de la Patrulla Galáctica con el contexto reciente.

En cuanto al doblaje y la distribución para España y otros países europeos, todavía no se han hecho anuncios oficiales. Lo previsible, dado el peso de la marca, es que se repita el modelo de la primera etapa de Dragon Ball Super: lanzamiento inicial en japonés con subtítulos mediante plataformas de simulcast y, posteriormente, versiones dobladas para televisión y streaming.

La gran incógnita, más allá de la ventana exacta de estreno, es qué socios de emisión se harán con los derechos en Europa. En España, cadenas y plataformas que ya han trabajado con la franquicia parten con ventaja, pero hasta que Toei o los distribuidores regionales se pronuncien no habrá confirmación oficial.

Todo apunta a que Dragon Ball Super: The Galactic Patrol marcará un punto de inflexión en la etapa moderna de la saga: retoma el anime donde lo dejó, adapta uno de los arcos más completos del manga con la promesa de máxima fidelidad, y se integra en una estrategia más amplia que incluye el remake de Beerus. Para el público de España y Europa, que lleva casi una década esperando la continuación televisiva de Dragon Ball Super, el anuncio del Genkidamatsuri no solo fue una noticia más, sino la confirmación de que la historia de Goku y Vegeta en formato serie todavía tiene mucho recorrido por delante.


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Concha García e Ignacio Llamas, los de la intuición

A ella, Concha García, le interesan los efectos del paso del tiempo en el ámbito tanto de lo cotidiano como de lo público, y tiende a plasmarlos en objetos de uso diario, recalcando su fragilidad. También la conjunción de esa vulnerabilidad con la fortaleza en la naturaleza humana, por eso a veces ha expuesto esculturas cuyos materiales nos engañaban: se trataba de cerámicas (delicadas) que se asemejaban a la piedra. Es común, en sus creaciones, la presencia de huellas: marcas que han dejado los años o un figurado rodar por los caminos; en el terreno humano, podemos equipararlas a vivencias o memorias.
Él, Ignacio Llamas, lleva ya varias décadas enseñándonos cajas blancas que debemos contemplar a través de aberturas. En ellas nos aguardan espacios depurados, que pueden resultarnos inquietantes o bucólicos según nuestra mirada: el vacío, las sombras y la ausencia de referencias que apunten a tiempos o lugares concretos puede generar tanto atracción como desazón. De estas cajas también están ausentes las figuras humanas; al menos físicamente, no tanto en lo emocional.
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
La Galería Daniel Cuevas, que representa a ambos, los une desde este fin de semana en la muestra “Comprender no se hace con la razón”, la segunda en la que aúna trabajos de dos de sus artistas entre los que puedan establecerse afinidades estéticas o conceptuales. Esa línea expositiva se abrió con Miguel Aguirre y Eduardo Nave hace ahora un año, en “Paralelos en el tiempo”.
Esta nueva propuesta, cuyo título evoca intencionadamente a Goya, quiere subrayar que el conocimiento puede ser más o menos necesario, pero no suficiente, a la hora de entender lo real, incluso cuando esta noción parece más evanescente que nunca en tiempo de poderío de lo visual y de verdades a medias. Además del aragonés, han tenido referentes teóricos: los del psicólogo e investigador de Harvard Howard Gardner, artífice en los ochenta de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, que señalaba que pueden distinguirse por lo menos ocho tipos de inteligencia en los seres humanos, no siendo la razón un camino ni único ni dominante; y el filósofo, y de nuevo psicólogo, Jean Piaget, que llegó a afirmar que la inteligencia es aquello que usas cuando no sabes qué hacer.
En esta exposición, los trabajos de García y Llamas quieren invitarnos a tomar conciencia de la importancia posible de lo sensorial y de la intuición como vías para el aprendizaje. Dando a estas nociones primacía, han jugado con conceptos en teoría contradictorios para subrayar que, si no los abordamos desde marcos mentales cerrados, pueden no serlo tanto; nos referimos a la realidad y la apariencia, la liviandad y la pesadez, lo único y lo diverso o lo infinito y lo limitado. Para ambos artistas, esos principios pueden no ser opuestos, sino protagonistas de equilibrios vacilantes, de zonas de tránsitos, que sólo podrán ser verdaderamente experimentados sin buscar explicaciones.
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
 
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
 
Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón. Galería Daniel Cuevas
 
 
 
“Concha García e Ignacio Llamas. Comprender no se hace con la razón”
GALERÍA DANIEL CUEVAS
C/ Santa Engracia, 6 – Bajo Centro
Madrid
Del 24 de enero al 21 de marzo de 2026
 
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Hamnet: del duelo de Shakespeare al fenómeno literario y cinematográfico

Isaac

Hamnet novela y película

La figura de Hamnet Shakespeare, el hijo casi borrado de los archivos oficiales, se ha convertido en el epicentro de una de las historias culturales más comentadas de los últimos años. Lo que comenzó como una novela literaria sobre el duelo y la vida doméstica del Bardo ha derivado en un fenómeno que hoy abarca ediciones ilustradas, montajes teatrales de éxito y una ambiciosa adaptación cinematográfica con la mirada puesta en los premios más importantes.

En España y en el resto de Europa, “Hamnet” ha pasado de ser una rareza para especialistas en Shakespeare a un título omnipresente en librerías, festivales y salas de cine. La combinación de reconstrucción histórica, sensibilidad contemporánea y revisión feminista de la biografía del dramaturgo ha conectado con un público amplio que busca relatos íntimos, pero también una nueva manera de asomarse a los clásicos.

De un dato casi invisible a un terremoto literario

Hamnet novela Maggie OFarrell

La chispa de este fenómeno surgió cuando Maggie O’Farrell se topó con una frase lapidaria en un estudio académico sobre Shakespeare: que era “imposible saber” si el escritor lloró la muerte de su hijo. Aquella aseveración, presentada casi como un detalle frío de archivo, provocó en la autora una mezcla de rabia e incredulidad que terminaría cristalizando en la novela “Hamnet”.

En el libro, O’Farrell imagina la vida familiar de William Shakespeare, el impacto de la muerte del niño Hamnet a los 11 años y el papel central de su esposa, una mujer a la que la autora rebautiza como Agnes para subrayar su compleja identidad. La novela no pretende reconstruir la verdad documentada, sino llenar con ficción un enorme vacío biográfico que la crítica académica había dejado casi intacto.

El resultado fue fulminante: la obra se convirtió en un auténtico bestseller internacional, ganó premios de relieve como el Women’s Prize for Fiction y ha vendido cientos de miles de ejemplares. En España, la edición de Libros del Asteroide ha superado con holgura los 200.000 libros vendidos y ha dado pie incluso a una versión ilustrada a cargo de la artista Laura Agustí, que añade una capa visual a la atmósfera íntima y rural del texto.

Más allá de las cifras, el gran logro de la novela es haber desplazado el foco: en lugar de centrar el relato en la figura pública de Shakespeare, O’Farrell se fija en las zonas de sombra, en la familia anónima que quedaba fuera del mito. Ese cambio de perspectiva ha abierto un espacio de debate en el que convergen estudiosos de la literatura, lectoras de ficción histórica y una nueva generación de autoras interesadas en rescatar biografías femeninas ninguneadas.

Esta exploración literaria ocurre en un contexto en el que Shakespeare sigue siendo una auténtica industria cultural en el mundo anglosajón, con congresos, sociedades especializadas y montajes constantes, mientras que en España a menudo se le percibe solo como “teatro clásico” más o menos lejano. “Hamnet” ha servido de puente para que muchos lectores se acerquen a ese universo desde un ángulo emocional y cotidiano.

Agnes/Anne Hathaway: la mujer en el margen que pasa a primer plano

Personaje Agnes en Hamnet

Uno de los aspectos más comentados de la novela es la reconstrucción de Agnes (Anne) Hathaway como personaje complejo, moderno y radicalmente autónomo. Durante siglos, la esposa de Shakespeare ha aparecido en biografías y ensayos como una figura secundaria, casi una nota a pie de página en la vida del dramaturgo, cuando no directamente como un lastre o un error juvenil.

O’Farrell toma ese silencio y lo convierte en materia narrativa: Agnes emerge como mujer semi analfabeta pero muy sabia, conocedora de hierbas, dotada de una fuerte intuición y ajena al molde sumiso asociado muchas veces a las esposas de la época. La autora arma en torno a ella todo el andamiaje emocional del relato: es madre, organizadora del hogar, sostén de la familia y al mismo tiempo un personaje inquieto, con una espiritualidad pagana que la aleja del canon cristiano dominante.

Críticos y académicos han señalado que, con “Hamnet”, una novelista ha conseguido algo que la erudición especializada no había logrado del todo: ofrecer un retrato verosímil, aunque imaginario, de la familia que se esconde detrás del icono Shakespeare. El interés por Agnes conecta además con una tendencia más amplia de la ficción contemporánea, que revisa la historia desde los márgenes y da voz a personajes femeninos borrados o distorsionados.

Alrededor de ella, la novela desplaza la acción desde batallas, reyes y conspiraciones políticas hacia lo cotidiano, lo doméstico y la devastación íntima de perder a un hijo. El dolor de la madre y de la hermana gemela, Judith, se despliega en escenas de un naturalismo emocional que rehúye el lenguaje solemne de la gran Historia. La famosa reflexión de la niña —que señala que existen palabras para “huérfano” o “viuda”, pero no para quien pierde a un hermano— resume ese vacío verbal y sentimental que la ficción trata de nombrar.

Este enfoque entronca también con una lectura feminista: la maternidad, el trabajo de cuidados y la carga invisible que soportan las mujeres adquieren un relieve inusitado en el libro. No se trata solo de reescribir el pasado, sino de dialogar con debates actuales sobre desigualdades de género, reparto del cuidado o la invisibilidad histórica de las mujeres, algo que resuena especialmente en el público europeo.

De las páginas al escenario: el salto teatral de “Hamnet”

Hamnet teatro y adaptaciones

El éxito editorial de la obra no se ha quedado en los libros. La historia ha saltado con fuerza al teatro, con montajes que han triunfado en el West End londinense y giras internacionales respaldadas por grandes instituciones. Entre ellos destaca la producción de la Shakespeare Theatre Company, que ha iniciado una importante gira por Estados Unidos con previsión de escalar su presencia también en Europa.

El texto dramático corre a cargo de Lolita Chakrabarti, dramaturga conocida por su adaptación de “Vida de Pi”, que ha sabido traducir la prosa introspectiva de la novela en escenas teatrales de fuerte carga emocional. La puesta en escena enfatiza, de nuevo, la perspectiva de Agnes y el carácter catártico del arte: la propia creación de “Hamlet” aparece como la vía de canalización del duelo del matrimonio Shakespeare.

Este cruce entre literatura y teatro ha tenido una gran acogida entre el público general y el especializado, particularmente en Reino Unido, donde la figura del Bardo sigue siendo un motor económico y cultural de primer orden. Para los espectadores españoles y europeos, estas producciones sirven además como puerta de entrada a un Shakespeare menos académico y más humano, en el que las emociones familiares pesan tanto como los grandes monólogos filosóficos.

La idea de que la obra “Hamlet” pudiera funcionar como espacio simbólico donde el padre transforma su dolor en arte ha alimentado un amplio debate crítico. Históricamente, la conexión directa entre el nombre del hijo (Hamnet) y el del príncipe danés (Hamlet) es discutida: ya existían fuentes previas con variantes del mismo nombre, como el “Amleth” de Saxo Grammaticus, y una obra isabelina perdida titulada “Hamlet” anterior a la versión de Shakespeare. Sin embargo, incluso los especialistas que dudan de una asociación consciente admiten que, en el terreno de la ficción, esa superposición funciona de manera muy poderosa.

En cualquier caso, el conjunto de novelas, montajes y estudios en torno a “Hamnet” ha contribuido a renovar nuestro modo de leer a Shakespeare: menos como estatua intocable y más como hombre atravesado por pérdidas, contradicciones y conflictos familiares que todavía hoy resultan reconocibles para lectores y espectadores europeos.

La película de Chloé Zhao: duelo, arte y desmitificación

El siguiente paso en la expansión de este universo ha sido el cine. La directora Chloé Zhao, ganadora del Oscar por “Nomadland”, ha llevado “Hamnet” a la gran pantalla con un proyecto de alta ambición artística, rodado en inglés y con clara vocación internacional. La cinta llega a las salas españolas y europeas con una sólida campaña de premios a sus espaldas, incluidos Globos de Oro de gran peso: Mejor Película de Drama y Mejor Actriz en esa misma categoría para Jessie Buckley.

La película recoge la esencia de la novela, pero no se limita a copiarla escena a escena. Zhao y la propia O’Farrell, que firma el guion junto a la directora, han optado por una narración cronológica más convencional, han reducido la brecha de edad entre William y Agnes y han dado más presencia al dramaturgo en pantalla. De este modo, la relación de pareja y su posterior fractura por el duelo resultan más visibles y comprensibles para el espectador medio.

El centro emocional, no obstante, sigue siendo Agnes, interpretada por Jessie Buckley con una intensidad que la ha colocado entre las favoritas para el Oscar. La directora apuesta por un lenguaje visual muy marcado: planos largos, ritmo pausado, una fotografía que contrasta la suciedad de las ciudades del siglo XVI con una naturaleza cargada de significado para el personaje femenino, casi en clave de realismo mágico.

Aunque algunos críticos consideran que la película oscila entre una mirada “outsider”, rara y casi antisistema y el molde más reconocible del drama de prestigio hollywoodiense, el consenso mayoritario señala la enorme fuerza de varias secuencias: el dolor físico y animal del parto, la habitación del niño vacía filmada casi como un escenario teatral, o la lenta irrupción de “Hamlet” como obra en la que el padre vuelca su sentimiento de culpa.

Especial relevancia tiene el desenlace, donde la representación de “Hamlet” se convierte en una catarsis compartida. Agnes, al principio indignada ante lo que percibe como una apropiación del hijo por parte del marido, termina reconociendo en cada verso un intento desesperado de mantenerlo con vida en el escenario. La escena final, con el público extendiendo las manos hacia el joven Hamlet mientras suena “On the Nature of Daylight” de Max Richter, sintetiza la tesis del filme: el arte puede no sanar la herida, pero sí ofrecer un lugar común en el que el dolor deja de aislar y pasa a compartirse.

Este uso de la música y del clímax sentimental ha generado debate. Algunos analistas hablan de “reciclaje de emociones” y de un cierto exceso calculado para arrancar lágrimas, mientras que otros ven en ello la forma lógica de trasladar a imágenes una novela cuyo motor principal es el impacto emocional del duelo. Lo que casi nadie discute es la potencia de Buckley en pantalla y el peso visual de una película que busca conmover abiertamente al público europeo, incluidos los espectadores españoles habituados a un cierto tipo de drama de época.

Relecturas feministas, trauma y recepción crítica

La adaptación de Zhao se inserta en una corriente más amplia de cine reciente, especialmente europeo y anglosajón, que replantea figuras masculinas canónicas a partir de la experiencia de las mujeres que convivieron con ellas. En “Hamnet” esto se concreta en la centralidad de Agnes: su relación con la naturaleza, su escepticismo ante los códigos sociales impuestos y su papel de cuidadora total frente a un William ausente, volcado en Londres y en sus aspiraciones teatrales.

Distintas críticas han señalado que la película feminiza deliberadamente la biografía del Bardo, haciendo que la verdadera protagonista del relato sea esa mujer a la que la historiografía tradicional apenas dedicaba unas líneas. Este giro conecta con otras adaptaciones recientes de novelas escritas por mujeres y llevadas al cine por directoras, que exploran lo que algunas teóricas han llamado “cuerpos raros” o weird bodies: personajes femeninos que no encajan en los modelos de deseo y comportamiento convencionales.

Al mismo tiempo, varios analistas han detectado una tensión entre la pulsión más arriesgada de Zhao y las exigencias del drama de prestigio que busca premios. Se le reprocha cierta irregularidad en el desarrollo de personajes secundarios, algunas elipsis abruptas y una construcción algo esquemática de William, que aparece y desaparece del relato con brusquedad, lo que provoca un contraste acusado con el despliegue expresivo de Buckley.

Con todo, la recepción global ha sido mayoritariamente positiva. Medios internacionales de referencia han calificado la cinta de “preciosa y catártica” y “emocionalmente demoledora”, mientras que críticos europeos la sitúan como una de las grandes apuestas de la temporada para quienes disfrutan de los dramas históricos de alta carga sentimental. En España, donde el estreno se ha producido en plena campaña de premios, las valoraciones oscilan entre el entusiasmo y la reserva, pero casi siempre coinciden en resaltar el trabajo de la actriz protagonista.

El interés mediático se ha visto reforzado por una producción de alto perfil, con nombres como Sam Mendes, Steven Spielberg, Maggie O’Farrell y la propia Zhao implicados en la gestación del proyecto. Ese respaldo industrial ha permitido un lanzamiento potente en Europa, con fuerte presencia en festivales y una estrategia de distribución que busca tanto al público cinéfilo como a los lectores de la novela original.

Hamnet en la cartelera española y el panorama europeo

En el contexto español, “Hamnet” llega a los cines como uno de los grandes estrenos de la temporada de premios, compartiendo espacio con títulos de ciencia ficción, terror y animación, pero diferenciándose claramente por su vocación de drama de época “de prestigio”. Su fecha de lanzamiento, muy próxima a la recta final de la carrera hacia los Oscar, refuerza la idea de que se trata de una apuesta fuerte para el público adulto.

Las distribuidoras han puesto el acento en varios reclamos: la conexión con Shakespeare, el impacto emocional del duelo, el punto de vista femenino y la interpretación de Jessie Buckley. La campaña promocional insiste también en el componente humano de la historia, presentando la película no tanto como un biopic del escritor, sino como el retrato de una familia rota por la pérdida y de cómo el arte puede transformar esa herida en algo compartible.

En el resto de Europa, la cinta se inscribe en una tendencia de fondo: el auge de adaptaciones literarias de corte histórico que revisan figuras y episodios del pasado desde sensibilidades contemporáneas. Este tipo de proyectos buscan combinar rigor en la ambientación con debates actuales sobre género, clase o memoria, algo que el público europeo suele acoger con interés, sobre todo en circuitos de cine de autor y festivales.

Al mismo tiempo, “Hamnet” dialoga con una larga tradición de películas que han fabulando sobre Shakespeare, desde aproximaciones más clásicas hasta propuestas recientes que juegan con su biografía como materia de ficción. Frente a otros títulos que se centran en su genio creativo o en las intrigas teatrales, la obra de Zhao subraya el lado íntimo y vulnerable del mito, mostrando a un hombre que, más allá de su fama, se enfrenta a la misma experiencia abismal que cualquier padre: la muerte de un hijo.

En las salas españolas, donde el público ha demostrado en los últimos años una notable receptividad hacia los dramas históricos de producción británica, la película aspira a consolidarse como una experiencia “de sala grande”: fotografía cuidada, banda sonora envolvente y un despliegue interpretativo pensado para verse en pantalla grande, con atención plena, lejos de las distracciones del visionado doméstico.

Si algo demuestra el recorrido de “Hamnet” es que una figura históricamente periférica y apenas documentada puede convertirse en el centro de un potente relato contemporáneo. La combinación de novela, teatro y cine ha dado nueva vida a un niño del que apenas quedaban unas líneas en los registros parroquiales y lo ha conectado con preocupaciones muy actuales: el lugar de las mujeres en la historia, el modo en que afrontamos el duelo y la capacidad del arte para dar forma a lo que, en apariencia, no tiene nombre.


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La Fundación DIDAC desgrana el archivo de Pepe Barro

La Fundación DIDAC presenta, hasta el próximo 24 de abril, la muestra “O arquivo de Barro”, basada en el archivo del diseñador gallego Pepe Barro, depositado en esta institución desde 2024. Esos fondos cuentan con un archivo digital, que se sustenta en la aportación física de las piezas de la colección de la Fundación y con el que puede documentarse un siglo de creación en Galicia, con referencias y documentación textual, fotográfica y audiovisual a través del portal arquivodidac.gal. Esta plataforma, por tanto física y digital, posibilita la descarga de vídeos subtitulados, textos en PDF y publicaciones, así como el acceso puntual a piezas inéditas de la historia del diseño en esa región, favoreciendo su investigación y divulgación.
Componen este acervo dibujos originales, cuadernos de trabajo guardados durante más de medio siglo, manuales de identidades corporativas originales, aplicaciones gráficas en múltiples formatos, piezas multimedia, pósters, ejemplares de diseño editorial, proyectos museográficos, ilustraciones, cabeceras y trabajos para medios de prensa, grabados y planchas de éstos, piezas de carácter artístico y experimental o material personal del diseñador, incluyendo textos y reflexiones, fotografías y propuestas no realizadas.
Esta exposición está comisariada por Mónica Maneiro Jurjo, Gemma Mora y María Valcárcel.
O arquivo de Barro. Fundación DIDAC
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