El mártir como mandato de la masculinidad

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Por: Paula Forero

 

El patriarcado no solo oprime cuerpos: también los fabrica para el sacrificio. Cuerpos de hombres que deben estar disponibles para morir por una causa mayor. Esa relación entre masculinidad y el “mártir” no es solo una figura narrativa: es una columna vertebral del poder político.

 

Tras el asesinato de Miguel Uribe Turbay, su padre declaró: “Hijo, tu sacrificio no será en vano”. El dolor se convirtió en instrumento político, evidenciando lo normalizado que tenemos como país que la muerte pueda aprovecharse para impulsar una causa. Estas declaraciones no son una anomalía en la política colombiana. Daniel Quintero, Gustavo Petro y tantos otros a lo largo de la historia han prometido que “morirían por el país”, apelando incluso a la bandera roja, blanca y negra que ahora acompaña al Presidente en varias ocasiones, con el lema atribuido a Bolívar: “Libertad o muerte”. Para la política masculina, un líder se prueba en la disposición a entregar su vida.

 

Entre las miles de cosas machistas que tienen en común la izquierda, la derecha y el centro —y, en general, la política masculina— está su obsesión con el sacrificio. No basta con vivir por la causa. La prueba máxima es morir por ella. La masculinidad hegemónica se sostiene sobre varios pilares, incluidos la valentía, la glorificación del dolor y el rechazo total del miedo y la vulnerabilidad. Morir “por algo más grande” se ofrece como evidencia final de hombría: un “verdadero hombre” preferiría caer muerto antes que admitir que siente y que teme. Esta es solo otra forma de huir de la vulnerabilidad, porque el sufrimiento se lee como coraje.

 

El mártir encarna ese ideal: es quien lleva el sacrificio al extremo, incluso a la muerte, mostrando que el compromiso y la hombría están por encima de la propia supervivencia. Deja de ser persona y se convierte en símbolo, en propaganda. Una historia útil, una bandera que otros pueden agitar. Su cuerpo se vuelve herramienta narrativa del poder. Pero esa lógica tiene costos profundos: la vida que se le exige entregar, la angustia que debe esconder, el dolor que debe callar.

 

La glorificación del sacrificio no es una acción inofensiva: corroe el proyecto colectivo; implica que el vivir y la lucha cotidiana se devalúen frente al morir heroico. Así, la entrega diaria —marchar, organizarse, defender derechos, cuidar lo común— queda relegada a un papel secundario. Se instala la idea de que la verdadera transformación sólo se consigue con sangre, como si la vida no alcanzara para cambiar nuestra realidad.

 

El bienestar deja de asumirse como un derecho y empieza a presentarse como un premio que otros reclaman en nombre del mártir. Cuando la muerte se convierte en símbolo de honor, proteger la vida deja de ser prioridad. Y si morir por la patria es glorioso, los asesinatos políticos dejan de verse como un fracaso del Estado y pasan a justificarse como “sacrificios inevitables”. En un país como Colombia —atravesado por la guerra, la violencia partidista, el asesinato de líderes sociales y la idea de que algunos cuerpos deben morir para que la historia avance— estas no son frases retóricas: terminan funcionando como un manual de lo que supuestamente debe ser un “buen líder”.

 

Así, una elección se convierte en un concurso a ver quién promete la muerte más épica, quién está dispuesto a convertirse en mártir para demostrar que merece gobernar. En cada elección escuchamos la promesa de entrega total, de muerte si es necesario. Pero lo que deberíamos exigir es otro tipo de promesa: la de la vida, la de sostener en cuidado. Lo verdaderamente transformador es que nadie tenga que morir para que el resto pueda seguir.

 

Es necesario aclararlo: este análisis no afirma que los asesinatos y atentados políticos en Colombia ocurran por el mandato de la masculinidad o la glorificación del mártir. La violencia política es absolutamente reprochable y jamás sería responsabilidad de quienes la sufren. Lo que quiero señalar es una narrativa que se ha normalizado en nuestra política: la idea de que la muerte por una causa es el punto más alto del compromiso. Entiendo que en este país ningún derecho ha sido regalado, que muchas conquistas se han logrado en las calles y que, lamentablemente, han tenido víctimas mortales. Pero creo que es momento de detenernos y cuestionar esos mensajes que todos los sectores repiten. Desromantizar la violencia que marcó especialmente los años 70, 80 y 90. Hacer un llamado urgente a cuidar la vida. Porque ninguna causa, ningún partido y ningún líder político está por encima de ella.

 

Es importante recordar que quienes más han sostenido la vida en medio de tantas muertes y asesinatos han sido las mujeres. Han entendido desde siempre el valor de la vida y del cuidado, porque reconocen los costos reales que deja cada mártir: el vacío, el duelo, la comunidad que se fractura, acompañar a quienes se quedan. Por eso han centrado su lucha en resguardar la existencia y su dignidad, conscientes de que ningún proyecto político puede sostenerse si exige cuerpos sacrificados como punto de partida.

 

Por eso, propongo una pregunta: ¿queremos líderes dispuestos a desaparecer para probar que son hombres? ¿Queremos líderes que honren la vida o que la entreguen para ser reconocidos? La masculinidad que se define por matar y morir ya nos ha costado demasiado.

 


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Histórico. Las mujeres disputan el futuro de Asunción

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Por primera vez en la historia reciente, dos mujeres encabezan la disputa por la intendencia de la capital. En medio de tensiones, presiones y urgencias, su sola presencia en la contienda ya marca un hecho político que inspira y redefine la democracia.

 

*Por Noelia Díaz Esquivel

 

Esta semana, mientras veía en redes las fotos de cinco precandidatos colorados (todos hombres, blancos y con poder), me llamó la atención algo mucho más inspirador. En mi feed, entre esos rostros repetidos, empezaban a multiplicarse las noticias sobre dos mujeres que también quieren gobernar Asunción: Johanna Ortega y Soledad Núñez. Dos mujeres que no están en los márgenes del poder, sino disputándolo. Y eso, en un país donde la política sigue siendo un club de varones, ya es noticia.

 

Johanna Ortega, precandidata a la intendencia de Asunción, por el partido País Solidario.

 

Me dio orgullo. No porque haya una contienda, que la hay, sino porque ambas encarnan una posibilidad histórica: la de ver mujeres preparadas, con voz y con convicción disputando la conducción de una ciudad devastada por la corrupción y la desidia. Verlas ahí, protagonizando titulares, me recordó que la política también puede ser un espacio de inspiración para más mujeres, incluso cuando hay tensiones.

 

No es habitual.. Las mujeres casi siempre somos llamadas a “ceder por el bien común”, y ese “bien común” suele tener nombre de hombre. Pero esta vez no. Esta vez dos mujeres están dispuestas a pelear por lo que creen, a convencer, a construir ilusión, a decirle a la ciudadanía que quieren recuperar Asunción. Y lo hacen desde sus propias miradas, ideologías y equipos. En ese ejercicio hay algo profundamente democrático.

 

Soledad Núñez, precandidata a la intendencia de Asunción, por el movimiento político Alternativa Asunción.

 

Porque la democracia no se agota en los discursos sobre unidad o en los pactos entre cúpulas. La democracia se ejerce. Se camina, se discute, se vota. Y en este caso, se debería elegir entre dos mujeres que tienen el mismo derecho a recorrer la ciudad, a buscar apoyo, a hablar con la gente y construir un proyecto de futuro.

 

Desde una mirada feminista, la democracia también se mide por cuántas mujeres pueden estar en la línea de largada, no por cuántas se bajan “por el bien de la causa”. Una democracia feminista propone justamente eso: participación real, igualdad de condiciones, reconocimiento y acceso al poder sin tutelajes ni presiones. No basta con decir que hay paridad si a la hora de definir, las decisiones vuelven a tomarse entre unos pocos.

 

Por eso, me resulta preocupante el apuro que se percibe desde algunos sectores por instalar una candidatura única sin pasar por el proceso más básico de cualquier sistema democrático: la elección. Elegir no divide; elegir fortalece. La competencia sana, transparente,en igualdad de condiciones y el voto de la gente, es lo que legitima finalmente,  a quien  resulte electa.

 

En este momento histórico, ojalá la oposición esté a la altura del desafío. Que acompañe el proceso sin atajos ni presiones. Que respete los tiempos, el calendario electoral y, sobre todo, la inteligencia de la ciudadanía.

Porque la democracia se defiende practicándola. Y qué maravilloso que hoy, en ese ejercicio, las protagonistas sean dos mujeres disputando espacios de poder en Asunción.


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Gonzalo Celorio, nuevo Premio Cervantes

Isaac

Premio Cervantes

En Madrid, el Ministerio de Cultura ha anunciado que el escritor mexicano Gonzalo Celorio será el galardonado con el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes de este año. El reconocimiento, considerado el más prestigioso de las letras en español, está dotado con 125.000 euros y distingue una trayectoria creativa y crítica de más de cinco décadas.

El fallo subraya que su obra opera como memoria del México contemporáneo y, a la vez, como espejo de la condición humana. La presidenta del jurado, María José Gálvez, y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, detallaron que la entrega se celebrará el 23 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, siguiendo la tradición vinculada a la efeméride cervantina.

¿Quién es Gonzalo Celorio?

Nacido en Ciudad de México (1948), Celorio es narrador, ensayista y cronista, con sólida formación como Doctor en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Su voz literaria, reconocida por su finura y hondura reflexiva, ha contribuido a renovar la lectura del canon hispanoamericano.

A lo largo de su carrera ha combinado creación y docencia, y actualmente ejerce como profesor de literatura hispanoamericana en la UNAM, donde dirige la cátedra Maestros del Exilio Español. Su perfil intelectual se completa con una intensa labor crítica y una atención sostenida a los vínculos entre memoria, identidad y lenguaje.

Forma parte de instituciones de referencia: es director de la Academia Mexicana de la Lengua, miembro correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia Cubana de la Lengua. Su obra ha sido traducida a diversos idiomas, consolidando su alcance en el ámbito internacional.

Autor premiado en literatura

Obras y aportes literarios

Entre sus títulos más conocidos figuran las novelas Amor propio, El viaje sedentario, Y retiemble en sus centros la tierra, El metal y la escoria y Mentideros de la memoria, así como los ensayos Los subrayados son míos y Cánones subversivos. Este conjunto testimonia una producción que equilibra erudición y sensibilidad narrativa.

Críticos y lectores coinciden en señalar la elegancia y hondura de su estilo: una prosa que mira a la experiencia personal sin perder de vista el contexto cultural. Entre los ejes más frecuentes de su escritura aparecen la memoria, la educación sentimental y las pérdidas que marcan el devenir individual y colectivo.

En su libro más reciente, Ese montón de espejos rotos, el autor se adentra en su propia biografía para indagar en la formación del escritor y en la fragilidad del recuerdo, diálogo que enlaza con una tradición literaria que remite a Borges y a las posibilidades del lenguaje como artificio de la memoria.

Premio de literatura en español

Trayectoria académica y gestión cultural

Desde 1974, Celorio ha impartido clases en instituciones como la Universidad Iberoamericana, el Instituto Politécnico Nacional y El Colegio de México. En el ámbito de la gestión, ha sido director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, director de Literatura del INBA, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM y director general del Fondo de Cultura Económica (2000-2002).

Su trabajo ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos el Premio de Periodismo Cultural del INBA (1986) por Los subrayados son míos, el Prix des Deux Océans (1997) por El viaje sedentario, el IMPAC-CONARTE-ITESM (1999), el Premio Universidad Nacional (2008), el Premio Nacional de Ciencias y Artes (2010), el Mazatlán de Literatura (2015) y el Xavier Villaurrutia (2023), además de la Orden de la Cultura Nacional de Cuba (1996).

El galardón y su significado

Concedido por el Ministerio de Cultura de España, el Cervantes reconoce anualmente una obra escrita total o esencialmente en castellano. Nacido en 1976 y dotado con 125.000 euros, el premio ha distinguido a figuras como Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Octavio Paz, María Zambrano, Ana María Matute, Elena Poniatowska, Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela, Guillermo Cabrera Infante, Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Nicanor Parra, Sergio Ramírez, Rafael Cadenas, Luis Mateo Díez y Álvaro Pombo.

En los últimos años se ha hablado de la tradición de alternancia entre España e Iberoamérica, ritmo que se ha flexibilizado. Este año, el anuncio del fallo se realizó en el Auditorio Jorge Semprún, con la comparecencia del ministro Ernest Urtasun y de la presidenta del jurado, María José Gálvez, en un acto institucional que refrenda la centralidad del premio en el espacio cultural hispánico.

Próximos pasos: entrega del premio

La ceremonia oficial tendrá lugar el 23 de abril en la Universidad de Alcalá, presidida por Felipe VI. La fecha coincide con el aniversario de 1616, asociado a la muerte de Miguel de Cervantes, y sitúa a Alcalá de Henares como epicentro de una celebración que reafirma la vitalidad de la literatura en español.

La designación de Gonzalo Celorio sintetiza una trayectoria que une creación, magisterio y compromiso con la lengua. El reconocimiento del Ministerio de Cultura subraya la vigencia de su obra, el puente que tiende entre México y España y la relevancia de una escritura que, con mirada crítica y sensibilidad narrativa, ha enriquecido la conversación literaria del ámbito hispánico.


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Feria del Libro de Caracas: todo lo que necesitas saber

Isaac

Feria del Libro de Caracas

Caracas vuelve a convertir la lectura en protagonista con la 16ª Feria del Libro de Caracas, una cita que pone a dialogar a autores, sellos y lectores en torno a la palabra escrita. Para el público español y europeo, supone una ventana directa al pulso editorial venezolano y a las conexiones literarias iberoamericanas.

Bajo el lema «Un libro, un amigo», la feria se despliega del 31 de octubre al 10 de noviembre en la Galería de Arte Nacional (GAN) y la Plaza de la Juventud, con una programación amplia y diversa que supera con holgura las dos centenas y alcanza más de 300 actividades, incluyendo invitados de España y otros países.

Fechas, sedes y organización

Evento literario en Caracas

La feria está impulsada por la Alcaldía de Caracas a través de Fundarte, con dos epicentros: la GAN y la Plaza de la Juventud. El objetivo declarado es revitalizar los espacios culturales, fomentar el encuentro lector y fortalecer el ecosistema del libro con una mirada local e inclusiva.

Con una vocación complementaria a la Filven, esta cita prioriza la producción editorial venezolana y el impulso de sellos emergentes, libreros y autores. En el recinto se contabilizan 71 stands, pensados para que los lectores descubran novedades, catálogos de fondo y proyectos independientes.

La inauguración contó con la presencia institucional de la Vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien animó a la ciudadanía a sumarse a esta “fiesta del conocimiento”. En la misma línea, Freddy Ñáñez subrayó el compromiso con el tejido cultural y presentó títulos como La construcción discontinua, de Coral Pérez Gómez, y Poemas sociómanos, de Juan Antonio Calzadilla Arreaza.

Entre los pasillos ha destacado la percepción de precios accesibles y el efecto de los subsidios en la compra de libros. Libreros veteranos valoran la organización y el plan de comunicación, una combinación que, según explican, facilita el acceso y la visibilidad de la oferta editorial.

Programación y cifras destacadas

Programación cultural de la feria

El programa reúne más de 300 actividades con detalle de cifras: 166 presentaciones de libros, 80 actividades infantiles, 17 sesiones de cómic y 7 de revistas, además de 36 conversatorios, 10 talleres, 8 recitales poéticos y 4 proyecciones audiovisuales.

La participación de mujeres alcanza el 45% del programa (escritoras, editoras, conferenciantes y mediadoras de lectura), un dato que refuerza un enfoque diverso en géneros, formatos y debates. También hay hueco para contenidos emergentes como podcasts e inteligencia artificial.

En el plano internacional asisten representantes de Cuba, Colombia, España, México e Irán. La edición rinde homenaje al escritor Juan Antonio Calzadilla Arreaza y acoge presentaciones especiales, entre ellas la de teleSUR con “El ojo de América en el mundo”.

El calendario incluye la entrega del Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca 2025 y del Premio Infantil y Juvenil Manuel Felipe Rugeles, dos hitos que consolidan la feria como plataforma de reconocimiento y estímulo a nuevas voces.

En el área institucional, el Mincyt ofrece 16 publicaciones gratuitas desde su stand y anuncia la impresión de 19.500 ejemplares en total, con títulos como El páramo en el alma, Semilleros Científicos, Capitalismo y cibercontrol o la revista todo tiene su ciencia. Es una forma concreta de acercar la ciencia y la divulgación al público general.

Juventud, tecnología y comunidad lectora

Público juvenil en la feria

Una de las líneas de trabajo busca atraer a jóvenes y adolescentes, invitándoles a equilibrar su tiempo en redes con lecturas afines; de ahí la presencia de nuevas narrativas, talleres y actividades con guiños a formatos digitales.

Los asistentes señalan variedad y buena relación calidad-precio, con especial atención a catálogos locales y a sellos independientes. Para lectores europeos, la presencia de autores y editoriales españolas facilita un puente de ida y vuelta con la escena iberoamericana.

La combinación de sedes —GAN y Plaza de la Juventud— distribuye el flujo del público y abre espacios a recitales, charlas y presentaciones. La agenda, activa del 31 de octubre al 10 de noviembre, favorece visitas escalonadas y recorridos temáticos por géneros y sellos.

Con su enfoque en el libro como herramienta de encuentro, la feria articula cultura, acceso y diversidad: una programación amplia, precios ajustados y una participación internacional que conecta a Caracas con lectores de España y Europa, sin perder el acento en la creación venezolana.


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El MACBA suma a su colección dieciocho obras de videoarte de la Fundación Han Nefkens

El Museu d’Art Contemporani de Barcelona. MACBA ha anunciado la reciente donación a su colección de dieciocho obras en formato vídeo de la Fundación Han Nefkens. Supone este gesto el inicio de una colaboración permanente entre ambas instituciones en su deseo de apoyar el videoarte contemporáneo y a los artistas emergentes.
Las piezas donadas, adquiridas por esa institución entre 2009 y 2022, son fruto de su programa de becas y premios para favorecer las carreras de jóvenes creadores internacionales. Cada pieza se ha mostrado previamente en exposiciones organizadas en colaboración con centros asociados a la Fundación Han Nefkens.
Se corresponden en su mayoría con las prioridades curatoriales de sus actividades: las perspectivas poscoloniales y los artistas del llamado sur global, enfoques contemporáneos de la historia, el poder y la memoria y la ecología.
La colaboración también tiene una dimensión estratégica: el MACBA y la Fundación Han Nefkens coorganizan iniciativas como la Moving Image Comission, un premio bianual que apoya la producción de nuevas obras de vídeo, junto con el MUAC y el UNAM, en Ciudad de Mexico, y The Bass Museum of Art, en Miami. En 2024, Minia Biabiany recibió una beca de 100.000 dólares a través de este programa para la creación de una obra de videoarte en pantalla.
Aziz Hazara. Bow Echo, 2019. Colección MACBA
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Festival 42: Barcelona se vuelca con los géneros fantásticos

Isaac

Imagen del Festival 42

Barcelona vuelve a abrir sus puertas al Festival 42 de géneros fantásticos, que celebra su quinta edición del 5 al 9 de noviembre entre Fabra i Coats y la Biblioteca Ignasi Iglésias-Can Fabra. La organización confía en igualar o superar las 7.500 personas de la edición anterior, consolidando el evento como una cita clave del sur de Europa.

Uno de los grandes reclamos de este año es la visita de David Lloyd, ilustrador de V de Vendetta, cuya presencia encaja con el arranque en una fecha simbólica, el 5 de noviembre. Los comisarios Ricard Ruiz Garzón, Susana Vallejo y Karen Madrid Ribas subrayan que su participación dialoga con el contexto actual y con la tradición crítica del cómic creado junto a Alan Moore.

Cartel e invitados

Cartel e invitados del Festival 42

El programa reúne a más de 160 participantes, con nombres internacionales de primera línea como V. E. Schwab, Fonda Lee, Claire North, Anna Starobinets o Ben Aaronovitch. También se podrá escuchar a China Miéville en una entrevista registrada, tras su proyecto conjunto con Keanu Reeves, además de otras voces destacadas del panorama europeo.

La representación catalana llega con Anna Pantinat, Elisenda Solsona, Sebastià Alzamora, Joan-Lluís Lluís, Albert Pijuan, Isabel del Río, Mar Garcia Puig, Care Santos, Víctor Garcia Tur, Antoni Munné-Jordà o Carme Torras, entre otros. En castellano figuran Rosa Montero, Elia Barceló, Juan Jacinto Muñoz Rengel o Edmundo Paz Soldán, componiendo un mosaico plural y con gran tirón lector.

La inauguración la firma Cristina Fernández Cubas, que pondrá el foco en las líneas temáticas de este año: la mitología y tradición fantástica en Catalunya, la figura del monstruo, la ficción climática y la diversidad LGTBI+ con especial atención a la mirada femenina. Todo ello refuerza la voluntad del 42 de ser un espacio de conversación abierto y con perspectiva amplia.

Programa, mesas, premios y actividades

Programa del Festival 42

La agenda suma 78 actividades: 35 mesas redondas, 19 diálogos con autores, 6 sesiones para institutos, 4 talleres, 2 exposiciones y 1 ruta literaria. Entre los homenajes sobresalen el dedicado a Jesús Moncada (dos décadas después de su fallecimiento) y la celebración de los 40 años de la librería Gigamesh, referente del género en Barcelona.

El sábado se concentran cuatro grandes encuentros en Fabra i Coats. A las 16:00 los ganadores y ganadoras de los Premios 42 comentarán sus obras en una mesa abierta al público, una oportunidad para profundizar en los títulos más reconocidos del curso.

A las 17:15 llega la primera mesa sobre diversidad en el Festival 42 con Josep Rodríguez, H. Zubieta, Albert Font, Elsa Velasco y Lluís J. Salart. Se abordará cómo lo fantástico sirve para visibilizar realidades LGBTIQ+, denunciar abusos y normalizar identidades no hegemónicas.

A la misma hora, otro encuentro analizará las voces latinoamericanas y su pujanza global con Edmundo Paz Soldán, Alberto Chimal, María Fernanda Ampuero, Santiago Roncagliolo, Esther Cross, Juan Mattio, Laura Ortiz, Ramiro Sanchiz y Maielis González. Se explorarán tendencias, cruces de géneros y el impulso creativo que vive la región.

El bloque de la tarde culmina a las 18:30 con una mesa dedicada en exclusiva a autoras internacionales para reforzar su visibilidad: Fonda Lee, Anna Starobínets, V. E. Schwab, Claire North, Frances Hardinge, Amal El‑Mohtar, V. L. Bovalino, Anna Smith Spark y Stella Tack compartirán enfoques y procesos de escritura.

El viernes por la noche, a las 20:00, tendrá lugar la entrega de los Premios 42. Los galardones, diseñados por Tono Cristòfol, cuentan con dos jurados: en catalán (Miquel Codony, Tatiana Dunyó, Aissata M’ballo y Cristina Xifra) y en castellano (Borja Bilbao, Leticia Lara, Laura S. Maquilón y Carla Plumed), reconociendo obras originales, traducciones y nuevas voces.

En la edición anterior resultaron premiados Elaine Vilar Madruga por El cielo de la selva y Joan Roca por Sota el fang. También se distinguen la mejor obra traducida en ambos idiomas, el mejor clásico en catalán, las obras revelación y el Premio Alba 42 de literatura juvenil (y su equivalente en castellano), además del Premio Honorífico, que reconoció la trayectoria de César Mallorquí.

La vertiente educativa cobrará fuerza con el proyecto Lecturas explosivas: 7 institutos de distintos distritos aportarán 387 alumnos que participarán en encuentros de 10:00 a 13:00 el jueves 6 y el viernes 7. El objetivo es fomentar la lectura fantástica y de ciencia ficción con clubes, presentaciones y diálogo directo con autores.

En paralelo, dos exposiciones de proximidad enriquecerán la visita. Essa Efa repasa a los pioneros de la ciencia ficción catalana en la biblioteca de Can Fabra, mientras que la muestra ilustrada por Laia Baldevey invita a descubrir la mitología catalana a través de figuras como el Conde Arnau, la Pesanta o los Minairons.

El cierre del domingo llegará con un concierto de Feyleryn y su propuesta de folktrónica Route to Balladica, un broche musical que refuerza el carácter multidisciplinar del festival y su vocación de encuentro para profesionales y público.

Para sus comisarios, el auge de nuevas editoriales en la última década ha dado músculo al género en España: ya no es la “hermanita pobre”, y el crecimiento de visitantes año tras año así lo demuestra. Con este impulso, el 42 se consolida como pieza clave del mapa de festivales de Barcelona, Ciudad Literaria de la UNESCO.

Con un calendario compacto, un cartel potente y un marcado acento en la diversidad, la memoria del género y la participación del público joven, el Festival 42 refuerza su papel como escenario de referencia para la fantasía, la ciencia ficción y el terror en Europa.


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