Emancipa Paraguay eligió nueva Comisión Directiva

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Con mucha alegría les compartimos que el sábado 16 de marzo, Emancipa Paraguay, llevó a cabo su Asamblea General Ordinaria, en la cual se realizó la elección de la nueva Comisión Directiva. En la ocasión también se aprobó la memoria y balance de la Comisión saliente.

 

Agradecemos a Clemen Bareiro Gaona, Noelia Díaz Esquivel y Jazmín Coronel por todo el trabajo realizado en estos últimos años a cargo de la dirigencia de la organización y damos la bienvenida a Emilia Yugovich (Presidenta), Mónica Encina (Secretaria) y Romina Aquino (Tesorera) deseándoles éxitos en sus funciones. 

 

Romina Aquino, Emilia Yugovich y Mónica Encina.

Emancipa nace en 2017, somos un grupo de mujeres feministas del ámbito de la sociología, la cultura, el periodismo, la comunicación y las ciencias políticas que trabajamos por los derechos de las mujeres y la visibilidad de las desigualdades que nos afectan desde diferentes áreas y luchas diversas en Paraguay, Argentina, Chile y Colombia. 

 

Desde Paraguay, consolidamos el espacio Emancipa Paraguay de manera autogestionada, con trabajo voluntario, posicionando las realidades locales y generando conciencia desde una mirada feminista e intersectorial. 

 

¡Seguimos consolidando este proyecto juntas y organizadas!

 

 


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Robotik 8. M

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📍En el mes de la Mujer Trabajadora te presentamos 🤖 “La Robotik 8.M”, ella hace de todo: cuida, lava la ropa y los cubiertos, limpia, plancha, cocina y nunca se cansa… bueeeno casi nunca 🥴

 

💬 Con esta obra teatral te invitamos a pensar en todo lo que implica hacerse cargo de las tareas domésticas, trabajo que generalmente recae sobre las mujeres.

 

🤜🏽🤛🏼 Éste mes es una oportunidad para que recuperemos el sentido del ser hechakuaa desde nuestra propia casa y distribuirnos el trabajo. Eso también es mucho, mucho amor. ♥

 

¡Todas y todos podemos colaborar porque amar es ser hechakuaa!

 

*Hechakuaa: darse cuenta.

 

🎬 Ficha técnica

Dirección: Paty Galeano y Christian Olmedo

Actrices: Celina Fernandez y Joycie Di Tore

Dramaturgia: Christian Olmedo

Producción general: Plumaverde teatro

Cámara 1: Alegría González

Cámara 2 y post-producción: Noe Armele

 


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Regina, la domadora de vacas que ahora hace filtros de agua

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*Por: Fátima E. Rodríguez

 

Los oficios más inimaginados, a veces, son realizados por mujeres indígenas.  Este es el caso de Regina de Lezcano cuyo trabajo por temporadas es domar vacas para las exposiciones. Regina ahora quiere aprender alfarería. 

 

***

 

Los montes que antes eran los supermercados de los indígenas ahora tienen alambres y a veces, peones con armas que disparan al aire cuando las mujeres se animan a buscar agua o peces en el río en los tiempos de sequía. En el Chaco, se crían vacas para la carne, para los embriones de raza mejorada y para las exposiciones nacionales e internacionales. «Vaka Chaco» solía utilizarse en guaraní para designar a una persona salvaje o poco respetuosa de las convenciones sociales; también en una discusión subida de tono, podía tomar la acepción de «ignorante», pero en los últimos tiempos ya no es un insulto: Las vacas del Chaco viven bien, cuestan caras y sus dueños ganan mucho dinero con ellas.  «Vaka Chaco» ya es sólo alguien que come y duerme. El ideal del buen pasar.

 

Regina de Lezcano vive en la aldea Belén de la comunidad Yalve Sanga, en el Departamento de Boquerón, pero ella pertenece al Pueblo Enlhet Norte.

En 2023, el salario mínimo en Paraguay quedó establecido en 2.680.373 de guaraníes por decreto presidencial.  Ese mismo año, la vaca mejor cotizada de la Expo de Mariano Roque Alonzo llegó a 214 millones de guaraníes, y aunque no era el Chaco, ese monto es lo que gana una persona trabajadora con salario mínimo en 6 años y medio.

 

A Regina de Lezcano, que siempre vivió en el Chaco, no le parecía extraño tomar agua del mismo lugar que las vacas.  «A veces había olor a sapos y muchas veces nos daba dolores de estómago, pero ahora, podemos tomar agua limpia», cuenta Regina y muestra un filtro de barro que ella misma hizo con sus manos. Ahora Regina descubrió el barro y le gustaría dedicarse a la alfarería.  Pero antes, se dedicaba a amansar vacas.  «Cuando llega la Expo, las vacas tienen que ser amaestradas para acostumbrarse al ruido. Acostumbrarse a ver mucha gente. Entonces, con mi marido, vamos a las estancias y nos contratan para domar a las vacas en dos semanas. Le ponemos música muy fuerte, entonces, aprovechamos para escuchar un chamamé, hablamos fuerte, le ponemos distintos colores», cuenta Regina de Lezcano y se suelta una risa. 

 

«Los Nelore, esos blancos son lindos, pero no resisten mucho porque tiene una piel más fina y los bichos le bajan y se ponen muy nerviosos en el Chaco; pero esos naranjas, los Brangus tienen la piel más gruesa y aguantan mejor en el Chaco y son más tranquilas», cuenta. 

 

«Las vacas tienen que acostumbrarse al ruido, a mucho ruido, porque no se puede llevar así, sin entrenar, porque se pondrían nerviosas en la Expo y podrían atacar a las personas o causar accidentes, porque encima suelen pesar mucho, son grandes. Hacemos pasear y posar, ponemos grabación de ruidos, aplausos», explica.  «Nuestro patrón es menó y nos quiere mucho», dice ella. Años atrás, una de las vacas que adiestraron con su esposo ganó la Expo y hasta se fue a otros países a competir. Regina recuerda con orgullo. 

 

Regina también es de la religión menónita porque vive en la aldea Belén de la comunidad Yalve Sanga, en el Departamento de Boquerón. Todas las aldeas de Yalve Sanga tienen nombres bíblicos porque allí se considera que son «las misiones» de los «menó». Pero «menó» es el patrón.  «Soy del Pueblo Enlhet Norte y mi marido es Chamacoco. Trabajamos durante muchos años en las estancias», cuenta. 

 

EL TRABAJO DE LAS MUJERES

 

Regina de Lezcano tiene 52 años. Es una de las egresadas del taller de “Elaboración de filtro cerámico como sistema de purificación de agua para el abastecimiento domiciliario” que la organización TEMHA -Taller de Estudios para la mejora del Hábitat- llevó adelante en su sede en Buena Vista, distrito de Teniente Irala Fernández, Departamento de Presidente Hayes. 

Regina muestra el filtro de barro que elaboró con sus propias manos.

«Al principio pensamos en juntarnos con la idea de aprender a hacer kambuchi o cántaro, pero el profesor nos dijo que  lo importante era hacer el filtro, que el cántaro era para después. Hacer el filtro tiene otra fórmula», cuenta Regina que egresó en febrero pasado. 

 

Regina es una de las pocas que habla español además de su idioma. Oficia de traductora para sus compañeras. «El taller era un lugar de encuentro de las mujeres, un lugar para reír, también para orar. También aprendimos a comer ensaladas, porque al principio no teníamos apoyo económico y el profesor nos invitaba la ensalada y no sabíamos comer, pero después ya nos gustó», recuerda. 

Filtro de agua hecho de barro.

El grupo de mujeres de las aldeas Belén, Efeso y La Estancia viajan  varios kilómetros para reunirse tres veces a la semana y aprender a hacer «Yambui», un filtro para purificar agua y para llevar a sus casas y resolver la problemática del agua para el consumo. Yambui significa cántaro en el idioma del pueblo Guaraní Occidental. Antes de la extensión del uso de la heladera, el cántaro era utilizado como refrigerador y purificador del agua en las familias campesinas e indígenas de Paraguay y de hecho es un elemento que forma parte de la simbología del folclore del país. El “Yambui” está inspirado en el cántaro pero tiene un sistema, por el tipo de barro que se utiliza, de un mejor filtrado y de limpieza.

 

«El cántaro es un recipiente y puede refrescar el agua, pero el filtro en cambio tiene que dejar pasar el agua para limpiar. Pensábamos que era algo fácil, pero al principio hacíamos y se nos rompía. Al cabo de varios meses ahora ya sabemos hacer filtro. Pero ahora queremos aprender a hacer el cántaro, porque creemos que puede ser una opción de trabajo para las mujeres», dice. 

 

EL CAMBIO CLIMÁTICO

 

A pesar de que muchos piensan que el Chaco siempre fue difícil, el calor se resiente de manera distinta. «El año pasado tuvimos un año duro. Tuvimos 8 meses de sequía. Recién este año volvió a llover», cuenta Regina.

 

Regina y su familia están preocupados por el clima de este año. «Antes plantábamos sandía, zapallos, batatas, porotos, grosellas, pero ahora no crece más. Se seca todo» cuenta. Con pequeños cultivos su familia combinaba la rara profesión de amaestrar vacas para poder someterse al estrés de las «Expos».

 

Aunque existen muchas personas que niegan el cambio climático, el calor extremo o las lluvias torrenciales impactan en el Chaco. En los últimos tiempos, se abrió un nuevo mercado para la carne paraguaya en Israel y Estados Unidos, quizá esto explique que una importante productora de yogurt y leche del Chaco cerró este año. ¿Es por la sequía y el costo de alimentar las vacas lecheras?  ¿Conviene tener vacas para exportar carne antes que lecheras? Algunas comunidades indígenas del Chaco tienen sus estancias y sus vacas que sirven para los momentos difíciles, pero la decisión siempre es con los «asesores menonitas» de la comunidad. 


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4 tips para que te inicies en el camino de ser hechakuaa

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💜 Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y es probable que como novio, marido, hermano, amigo, hijo no sabés cómo reconocer toooodooo el trabajo que hacemos las mujeres. Pero tranqui, en este video te dejamos 4 tips para que te inicies en el camino de ser hechakuaa!

 

🙌🏽 Porque en el amor valen las palabras, pero lo importante es resolver, porque amar es ser hechakuaa.

 

*Hechakuaa: darse cuenta.

 

🎬 Ficha Técnica

Guión: Romina Aquino

Edición: Noelia Armele

Diseño Visual: Jazmín Troche

Ilustraciones: Lorena Barrios

Conducción: Flavia Borja.

 

 


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«Las mujeres indígenas somos trabajadoras»

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*Por Fátima E. Rodríguez 

 

El 8 de marzo también es de las mujeres indígenas. «Suelen decir que las personas indígenas no trabajamos y ese peso del prejuicio es mayor cuando se trata de las mujeres», dice en guaraní Antonia Parada. Ella es del Pueblo Guaraní Occidental. Tiene 71 años  y crió 15 hijos, 5 varones y 10 mujeres. Hasta ahora es una mujer fuerte que trabaja la tierra y cría animales en una zona difícil: el Chaco de Paraguay. 

 

«Estos son nuestros seguros. Si tenemos urgencias de salud, las vacas nos salvan», dice Antonia e interrumpe para señalar a uno de sus nietos que esa vaca a la que se está acercando no es mansa. Tiene algunas vacas de Brangus, Nelore y otras vacas más comunes. Desde el patio de su casa puede ver el piquete. Su marido, Pablo Barriento le apoya en todo.  

Ña Antonia en su plantación de kumandá (poroto).

«Existe una idea equivocada y no se ve el trabajo de las mujeres indígenas, pero quienes visitan nuestras comunidades pueden ver», dice. Antonia produce leche y queso. Tiene su kokué y cada nubecita es una esperanza de lluvia, una esperanza para las plantaciones.  «En el Chaco es difícil la agricultura, pero se trata de insistir y de mantener las semillas. Aquí plantamos algunas hortalizas y verduras en baldes y durante el verano las ponemos bajo la sombra de un árbol, cerca del agua para riego para que no se nos acabe. Después, cuando llueve volvemos a reproducir: perejil, cebollas, locotes y otras plantas forman parte de su pequeño semillar. También tenemos cerca de la chacra una parte de plantas medicinales: salvia, ka´arê, burrito, porque estos remedios los usamos todavía y no queremos perder», cuenta y explica que están preparando la tierra para la huerta comunitaria. 

 

Ña Antonia muestra su plantación.

«Ña Antonia» como la conocen, fue lideresa electa por su comunidad Macharety durante varios periodos. Macharety fue fundada el 24 de octubre de 1983 y está ubicada en el distrito de Mariscal Estigarribia, en el Chaco de Paraguay, cerca de la frontera con Bolivia.  De acuerdo a la Ley, en esta comunidad se les dio 100 hectáreas a cada familia y llegaron en medio de la nada. Cuando no hay sequía los conejos de monte «tapiti ka ́aguy», saltan y corren en las laderas del camino para llegar a la comunidad. «Hace 40 años, vivíamos mal y sólo vivíamos de los animales del bosque. Ahora, valoramos y está prohibido cazar a menos que sea una situación extrema de necesidad. Es un acuerdo que tenemos en la comunidad», cuenta.

 

«Todavía mantenemos nuestros bosques, pero también aprendimos a producir alimentos. Todo lo que conseguimos, desde nuestra tierra, nuestros bosques, la posibilidad de almacenar agua en la comunidad, todo es gracias a que nos organizamos las mujeres», dice. Antonia fue una de las primeras mujeres en ser lideresa de su comunidad en el Chaco.

 

«Ryguasu, vaca, ovecha. Ore Komunidadpe rejuhuta/ gallinas, vacas, ovejas. Todo esto vas a encontrar en nuestra comunidad», dice para insistir en el trabajo de las mujeres. «A veces, no hay mercado para lo que producimos, pero nos organizamos cuando las cosas no están bien, para tocar las puertas afuera de la comunidad. A pesar de que a veces, la sequía golpea mucho y en los últimos años,  hubo cambios extremos que mataron a nuestros animales y secaron nuestras plantaciones, nosotras no nos vamos a Asunción, no nos vamos a las ciudades, tratamos de organizarnos y quedarnos todavía. Ahora insistimos en tener abejas para producir miel pero también para que haya más plantas, porque las abejas ayudan a la polinización para que siga habiendo variedad en el bosque», dice.

 

Ña Antonia acababa de venir de capturar abejas reinas  junto a los técnicos de apicultura que asisten al proyecto que ahora beneficia a 25 familias en Macharety. 

 

ARETE GUASU: MANTENER LA CULTURA VIVA Y LA PAZ

 

Cuando les dieron 100 hectáreas para cada familia, fue una alegría. Pero vivir en el medio de la nada, no fue fácil. «Ahora ya tenemos electricidad y algunas familias ya tienen heladeras», cuenta orgullosa Antonia. 

 

Antonia es hija de Toribia Parada. Toribia y sus abuelos vivieron siempre en el Chaco y para ellos no existían las fronteras, pero la Guerra del Chaco (1932-1935) fue separando a la familia grande. «Todavía tengo parientes en Bolivia», cuenta.  Un grupo se quedó en Puerto Casado, otro en Pedro P. Peña. La niña Antonia ya creció en la ciudad de Filadelfia, cuyo territorio tampoco pertenecía a los indígenas, porque el Estado Paraguayo había dado a los menonitas.  Macharety,  se refiere a una planta medicinal «machare» que servía para curar dolencias. A pesar de deambular por varios lugares, Toribia siempre enseñó a Antonia la danza y la chicha de los guaraníes para celebrar la alegría de la cosecha y agradecer por los alimentos a la naturaleza. 

 

Cada inicio de año, las mujeres se reúnen en la casa de Antonia para preparar los vestuarios y la danza para el «Kandavare», la danza del Areté Guasú, que son tres días de celebraciones en todas las comunidades indígenas guaraníes para celebrar la cosecha.. Para esos días, también la receta más rica del  «Kaguĩ», la chicha que se hace del «avati» es la de Antonia. Ella cuenta que se debe hervir el maíz durante 3 días para lograr una buena fermentación.  

 

Seguimos plantando porque queremos conservar nuestras charatas, nuestros conejos, nuestros venados. Seguimos plantando porque así también además de comer maíz, zapallo, andai, podemos criar gallinas, ovejas y otros animales, porque tener animales no es nada fácil en el Chaco”, cuenta.

 

ÑA ANTONIA MEMBY

 

Angelina recorriendo comunidades con un grupo de cineastas.

De los 15 hijos que tuvo Antonia,  11 estudiaron y fueron a la universidad. Antonia no sabe leer y escribir pero se ocupó de que sus hijos no repitan su historia. Angelina es una de sus hijas. Ella estudió una tecnicatura en salud ambiental en Bolivia y ahora está a punto de terminar la carrera de Relaciones Internacionales. Actualmente desde la  “Organización de Mujeres Indígenas Guaraníes (OMIG)” es coordinadora de un proyecto binacional  “Sumando fuerzas, mujeres indígenas de Paraguay y de Bolivia”,  apoyado por el Foro Internacional de Mujeres Indígenas. Angelina logró formar un equipo completo de profesionales indígenas que llevan adelante el proyecto. 

 

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Fátima Rodríguez.

Periodista y comunicadora independiente. Es egresada de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Colaboradora de varias organizaciones indígenas y campesinas.


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