La Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras del Paraguay (RMPCP) y el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) presentaron una denuncia formal contra el diputado Yamil Esgaib (ANR). En el escrito presentado ante la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, lo acusan por obstrucción y violencia contra las trabajadoras de prensa Fiona Aquino y Rocío Pereira.
El legislador habría actuado en contra de normas establecidas en el Código de Ética de la Cámara, al intentar evitar que se informara sobre la contratación de su hija por la Cancillería Nacional. Esto tras denuncias de que la funcionaria está percibiendo un salario equiparable al de un ministro.
Esgaib enfrenta acusaciones por conducta reincidente, ya que fue sancionado previamente con 60 días sin goce de sueldo. Esta vez, sus acciones han escalado a la violencia física, lo que refuerza la gravedad de la situación.
Las organizaciones señalan que estos actos, al ser perpetrados por un legislador, constituyen una violación estatal a la protección de la libertad de prensa, expresión e información, así como al derecho de las mujeres a trabajar en ambientes libres de violencia.
Fotografía: gentileza.
«No solo es alarmante el aumento de la violencia dirigida hacia las mujeres periodistas, sino que representa una afrenta directa al derecho a ejercer la profesión con dignidad y sin temor. En un país marcado por preocupantes índices de violencia machista, es inadmisible que un diputado nacional, investido con la responsabilidad de su cargo, perpetúe y promueva mensajes de violencia contra las mujeres. Desde su posición en el poder estatal, no solo debería ser un defensor de los derechos, sino también un ejemplo de integridad y respeto hacia todas las mujeres periodistas», señaló Noelia Díaz Esquivel, miembro de la RMPCPy.
Ante la recurrencia de casos donde familiares de autoridades parlamentarias son contratados con salarios elevados, las organizaciones subrayan la necesidad de que los trabajadores de prensa cuestionen y den a conocer estos hechos a la ciudadanía. RMPCP y SPP esperan que se aplique la sanción más severa en este caso, removiendo del cargo al legislador, y el cese de la violencia y la impunidad.
Dos veces por semana, cuatro paredes las unen. Hay excusas como el desayuno y la atención primaria a la salud, pero en realidad, ellas combaten ahí a la peor enemiga de la vejez: la soledad. Son mujeres del Bañado Tacumbú que se juntan en el Centro Día de Camsat a compartir y envejecer con un poco de dignidad.
*Por Noelia Díaz Esquivel
Edición: Mónica Bareiro
A una cuadra de la ribera del río Paraguay está ubicado el Centro Día del Bañado Tacumbú. El paisaje que lo rodea está teñido por diferentes tonalidades verdes, fruto de las lluvias de los últimos días. Afortunadamente la crecida todavía no amenaza con llegar.
El edificio cuenta con amplio corredor jeré (galería circunvalatoria), cocina, baño y al menos dos habitaciones donde están dispuestas sillas, mesas y estantes cargados de pinceles, marcadores, juegos de mesa y papelería.
En la última pieza estaban ellas. Unas 15 mujeres que reían y hablaban entre sí, bromeaban, pero sobre todo se hacían compañía.
«Yo me hallo acá, vengo a encontrar la paz. Trabaja mi mente y puedo dejar atrás todos los problemas que tengo en mi hogar. Me distraigo, pinto, hago las cosas, me encuentro con mis vecinas y me siento muy feliz», relata doña Cipriana Brítez (73 años), una de las usuarias del espacio.
Fotografía: Mónica Bareiro.
Este centro forma parte del proyecto “Revitaliza”, liderado por el Centro de Ayuda Mutua Salud para Todos (Camsat). Nace ante la necesidad de dar respuesta al cuidado de las personas mayores, con una atención integral y un ambiente adecuado. Trabajan para que la atención esté centrada en la persona, su salud física, emocional y psicosocial a través del arte, la actividad física, y la socialización.
El Centro Día se inauguró en noviembre de 2023 y atiende a unas 20 usuarias los martes y viernes de 08:00 a 11:30 hs. En ese horario sirven el desayuno y más tarde una media mañana, siguiendo las indicaciones de una nutricionista que brinda asesoramiento voluntario.
Según datos del Camsat, en el Bañado Tacumbú habitan al menos 370 personas adultas mayores.
«El martes no vine porque mi hija me dijo para ir al doctor. Este lado de mi ojo ko yo veo nublado, tengo catarata parece, no sé (señala su ojo izquierdo). Me dió un anteojo pero me olvidé de traer, tengo demasiadas preocupaciones. Cuando vengo acá trato de largar mis quebrantos», dice Venancia Pereira (71), a quien todos conocen como Ña Nancy.
Venancia Pereira (71), a quien todos conocen como Ña Nancy. Fotografía: Mónica Bareiro.
Celsa Moray, la coordinadora del Centro, cuenta que este proyecto forma parte del diseño del Máster Plan del nuevo Barrio Bañado Tacumbú. Es implementado por el Programa de Rehabilitación y Vivienda, ejecutado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
«Por lo general cuando llegan, desayunan y después hacemos un poco de ejercicio. La mayoría lo hace sentada porque usan muletas o bastones, al término de la actividad física toman agua y después ya empezamos con actividades como pintura sobre papel o tejuelitas. Hoy queremos hacer agogó (gomas para atar el cabello) para que puedan vender. Una de ellas va a anotar cuánto hace cada una para luego distribuir las ganancias. La idea es hacer una exposición para que puedan vender sus trabajos», explica Celsa.
La mayoría de las actividades desarrolladas con las abuelas cuentan con el componente medioambiental. Para ello, usan materiales reciclados que son reutilizados para la creación de sus obras. En el mes de marzo, por ejemplo, participaron de un taller sobre reciclaje con botellas de plástico y las convirtieron en planteras que hoy adornan las paredes del centro.
Todas celebran que hoy este espacio sea una realidad, aunque casi todo el plantel está trabajando de manera voluntaria. Celsa relata que ella incluso hace de transporte para las ancianas que viven un poco alejadas, pero que tienen ganas de ir y participar de las actividades. Explica además que se están buscando rubros para que el lugar pueda funcionar todos los días de la semana, de mañana y tarde.
«Yo soy el transporte de ellas. Voy, les busco en cada casa. Le dejo en la escuela a mis nietos y ya vengo volando a buscarles a cada una. Tengo mi camioneta», dice la coordinadora.
Atención a la salud
Las señoras también reciben atención médica por lo menos una vez por mes por parte de profesionales del policlínico municipal. La principal afección es la hipertensión, seguida de dolores articulares causados por la osteoporosis, artritis o artrosis. Además controlan que cuenten con su libreta de vacunación al día.
El Centro Día busca dar acceso a una vejez activa, lo ideal sería que esta iniciativa pueda ser replicada en los demás barrios asentados en la ribera del río Paraguay, para que las personas que no fueron beneficiarias del seguro social ni de una jubilación, accedan a un poco de dignidad en la vejez.
Política nacional para mejorar la calidad de vida de las personas mayores
El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social es el órgano rector en el caso de personas mayores (Ley N° 1885/02 y la reglamentación N° 10068/07). En ese marco, trabajó en forma conjunta con el Grupo Impulsor de la Política Nacional de Personas Mayores en el Paraguay, de 2019 a 2022, por una política basada en la mejora de la calidad de vida de las personas de 60 años y más, repercutiendo en el bienestar de sus familias, sus comunidades y de la sociedad en general.
Tras un trabajo intersectorial, el 5 de junio de 2023, por Resolución S.G. N° 264, fue aprobada la Política Nacional de las Personas Mayores del Paraguay, y se dispuso su implementación y aplicación en todo el territorio de la República.
CAMSAT y su invaluable trabajo en el Bañado Sur
El Centro de Ayuda Mutua Salud para Todos (Camsat) lleva más de tres décadas de trabajo en el Bañado Sur de Asunción, buscando soluciones participativas en temas como la exclusión, seguridad y la facilitación para el acceso a sistemas de apoyo infraestructural y de servicios básicos.
El Día Internacional de la Lucha Campesina lo conmemoramos con la historia de vida de una luchadora incansable. Una mujer que no solo batalla por la necesaria reforma agraria sino que además disputa el liderazgo de las mujeres al interior de las organizaciones campesinas, que pelea por la igualdad entre hombres y mujeres y denuncia la violencia machista. Y aunque muchas madres paraguayas no lo saben, sus vidas están atravesadas por la lucha de mujeres campesinas como Dora Flecha. Ella y sus compañeras consiguieron la gratuidad de los controles prenatales en 2007, hoy siguen luchando por vivir dignamente en el campo.
*Por Noelia Díaz Esquivel
Edición: Flavia Borja
Dora Flecha es una de las indispensables en la historia de lucha de las mujeres campesinas y por qué no: también urbanas. Es una de esas mujeres que sostiene, que abraza con sincera calidez, pero además tiene una claridad política como pocas. Es una activista y militante de la lucha campesina en Paraguay con una larga historia de participación en movimientos sociales y organizaciones campesinas. Tiene 62 años y es originaria de Caaguazú, donde creció y vivió toda su vida.
Fotografía: Carla Caballero.
Proviene de una familia de activistas; sus padres, José de Jesús Flecha y Lilia Zayas, estuvieron involucrados en las Ligas Agrarias Cristianas durante la dictadura militar de Alfredo Stroessner (1954-1989) en Paraguay. Su experiencia personal con la persecución y detención de su hermano mayor, Mariano, por parte de las autoridades durante la dictadura, la motivó a seguir con la lucha campesina
Cuenta que formó parte de la juventud Franciscana «En la iglesia participé también como catequista y así fui aprendiendo lo que es el tema de la organización. A luchar lo aprendí de mi papá, de mi mamá, que ya en ese entonces defendían los derechos humanos».
A lo largo de su vida ha participado en varias organizaciones campesinas y gremiales, incluida la Asociación Regional de Productores Agrícolas y la Federación Nacional Campesina (FNC). Ha luchado por el derecho a la tierra, la reforma agraria y la participación política de las mujeres en el movimiento campesino.
Para ella la participación de las mujeres en la lucha campesina es fundamental porque las mujeres representan una parte significativa de la fuerza laboral agrícola y desempeñan un papel crucial en la producción de alimentos y el sustento de sus comunidades. Además, campesinas enfrentan desafíos específicos y formas de discriminación que requieren respuestas y soluciones adaptadas a sus necesidades y realidades.
Es por todo esto que en 1998, fue una de las fundadoras del Frente Mujer de Paraguay Pyahurâ, una organización dedicada a abordar los problemas específicos que enfrentan las mujeres campesinas. Recuerda que ese mismo año presentaron una tesis en el congreso del movimiento «Y así surgió el Frente Mujer de Paraguay Pyajurâ. En el 2000 hicimos el primer Congreso Nacional de mujeres Campesinas en Asunción, y ahí definimos la necesidad de luchar por lo que es el tema salud materno infantil».
Fotografía: Carla Caballero.
Para Dora uno de los logros más significativos de su organización fue la conquista del decreto 10.540 en 2007, que garantiza la gratuidad de los controles prenatales y otros servicios de salud para las mujeres embarazadas, sus hijas e hijos, en Paraguay.
«En el 2007 habíamos conquistado a través de una movilización en el día de la madre. Llegamos a Asunción unas 2.500 mujeres campesinas con un planteo concreto al Ministerio de Salud. En ese momento no se hizo realidad, pero el 7 de julio del mismo año conquistamos ese decreto 10.540».
Además, trabajó y trabaja activamente para combatir la violencia de género, el machismo y promover la participación política de las mujeres en todos los niveles de la organización. Actualmente, ocupa el cargo de Coordinadora del Frente Mujer de Paraguay Pyajurâ y es dirigente nacional. Junto con otras mujeres líderes, han logrado ocupar espacios de dirección que antes estaban reservados principalmente para hombres.
«Nosotras entendemos que vamos avanzando poquito a poco, que nos costó mucha lucha, mucha discusión, mucho debate. Y estamos seguras de que podemos llegar a una patria nueva donde haya justicia, donde no haya violencia hacia las mujeres, donde el machismo se vaya discutiendo y que nosotras las mujeres podemos ir tomando la posta de nuestra propia vida y ser parte importante dentro de la transformación política y social que debe haber en nuestro país», expresa emocionada la campesina.
Fotografía: Carla Caballero.
En cuanto a la celebración del Día de la Lucha Campesina, Dora opina que aún queda mucho por hacer y poco que celebrar, dadas las dificultades y desafíos que enfrentan las y los campesinos en Paraguay. Sin embargo, destaca el avance en la conciencia política de las mujeres y su participación activa en la transformación social y política del país.
«Todavía hay muchísimo que seguir conquistando, que seguir luchando. Es cierto que nosotras hemos logrado legalizar varios asentamientos, pero eso le costó vida a compañeros, costó violaciones de compañeras, costó la muerte de compañeras», describe.
Lo que Dora dice es parte de lo que registra el Informe Chokokue, donde se registraron los 115 asesinatos de líderes campesinos en el marco de la lucha por la tierra entre 1989 y 2023. Esa cifra llegaba a casi 130 en el año 2012, según la organización Base Is.
«Mirando así a grandes rasgos la situación de nuestro país, yo diría que en este día no hay mucho que festejar, sino que seguir en la lucha, seguir organizándonos para poder ir conquistando más tierra, más alimento, más derechos», remarca la coordinadora del Frente Mujer Paraguay Pyahurâ.
Día Internacional de la Lucha Campesina
El Día Internacional de la Lucha Campesina se celebra cada 17 de abril, para reconocer y honrar la lucha de las campesinas y campesinos de todo el mundo por la justicia social, la equidad agraria y la soberanía alimentaria. Es una fecha para destacar los desafíos y obstáculos que enfrenta el campesinado en su búsqueda de derechos fundamentales, como el acceso a la tierra, recursos y políticas agrarias justas.
Es tarde cuando me dispongo a escribir estas líneas sobre la importancia del Arancel Cero y la lucha estudiantil. Tomo mi celular para salir del trance que me provoca la hoja en blanco y el tic tac de mi reloj de pulsera. “Nos declaramos en vigilia permanente”, leo en el comunicado que aparece en la pantalla; lo firman: “Estudiantes organizados de las distintas Unidades Académicas en paro y toma de la Universidad Nacional de Asunción e Institutos de Educación Superior”. Se trata de las resoluciones adoptadas en la asamblea universitaria del 13 de abril.
La toma y paro de facultades y del rectorado de la Universidad Nacional de Asunción ya lleva más de diez días. La falta de garantías sobre los recursos que irían destinados a financiar el Arancel cero y el poco respeto político con el que, el gobierno de Santiago Peña gestionó los reclamos estudiantiles con su política de diálogo cero, fueron las motivaciones fundamentales para que la mañana del 4 de abril, la Facultad de Ciencias Sociales FACSO amanezca en toma. No tardarían en sumarse estudiantes de otras unidades académicas como FADA, FACEN, Politécnica, Agronomía, Ciencias Económicas y Veterinaria que también resolvieron tomar sus facultades, y a éstas, se fueron sumando otras que resolvieron ir al paro.
Desde el año 2020, los cursos de admisión y de grado en las universidades públicas y los institutos superiores de educación dependientes del Ministerio de Educación y otros de carácter oficial, son gratuitos por ley. Esta conquista fue un logro de las movilizaciones estudiantiles que, en plena pandemia, consiguieron que el “Arancel Cero” sea financiado con el 7% del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo, FONACIDE, un fondo constituido por la totalidad de los recursos provenientes de la Nota Reversal N° 4 de fecha 1 de septiembre de 2009 aprobada por Ley N° 3923/09, o para decirlo más mejor: a los fondos provenientes del Acuerdo Lula-Lugo.
Fotografía extraída del Diario Ultima Hora, versión digital.
Vuelvo al comunicado. Anuncian que ninguna de las medidas tomadas hasta ahora van a ser levantadas hasta que el gobierno cumpla con sus exigencias. La demanda estudiantil fue ampliándose en los últimos días, ya no sólo se trata de blindar los recursos del Arancel Cero, sino de garantizar también la supervivencia de lo otros programas sociales que, con la imposición del modelo de gestión Hambre Cero, con la promulgación de la ley, quedaron sin fuentes de financiación. Plantean la construcción de una nueva ley en diálogo con todos los sectores.
Entonces, pienso en las tomas, en esos cuerpos eufóricos y cansados que sostienen las asambleas, los equipos de trabajo, las marchas; también los pienso cuando se juntan en las rondas de mate a discutir o fumar infinitos cigarrillos. Pienso en las compañeras ¿Cómo les estará yendo? las veo empoderadas, disputando a sus compañeros la palabra en los debates, organizando la tarea, defendiendo protocolos contra toda forma de violencia. Algunas de ellas son madres, así que llegan tarde a casa y vuelta a trabajar, otras tienen que cocinar o limpiar, así que a trabajar también, otras tienen que ir a ganarse el salario, el trabajo nunca acaba. Las imagino saliendo de las tomas con el deber cumplido del día, esperando buses que no llegan, desviando esquinas oscuras o bodegas llenas, explicando en sus casas por qué es importante seguir luchando.
Fotografía: Daisy Hume.
La última parte del comunicado anuncia la movilización de estudiantes de todas las universidades públicas para el día martes 16 de abril a las 18:00, instan a todos los sectores de la sociedad civil a movilizarse y construir de forma participativa un nuevo proyecto de ley. No se trata ya sólo del Arancel Cero; se trata de defender ese y los otros derechos, y todos lo que nos quieran quitar, se trata de defender la dignidad de todo un pueblo. Las chicas, junto con sus compañeros, lo re están haciendo, aunque tengan más obstáculos que sortear, así que cuidemos a las compas, hagámosles saber que las abrazamos, que estamos con ellas y, por supuesto, vayamos a la movilización a defender nuestra dignidad, porque esta lucha es de todes, y por eso, es también feminista.