Diálogos por la democracia con Breny Mendoza y John Ackerman
Diálogos por la democracia con Breny Mendoza y John Ackerman
Diálogos por la democracia con Breny Mendoza y John Ackerman
Isaac
El poeta zaragozano David Conde Vitalla se ha alzado con el XXXVI Premio de Poesía Santa Isabel de Portugal, un reconocimiento que concede la Diputación de Zaragoza y que está dotado con 5.000 euros. Su obra ganadora, titulada ‘Museo provisional de apariciones y desvelos’, será publicada en la colección Veruela Poesía, tal y como ha confirmado la institución provincial. En esta edición, un total de 52 poemarios optaban al galardón, lo que subraya la competencia y el prestigio del certamen.
El jurado, compuesto por voces destacadas del panorama literario aragonés, ha destacado el valor unitario del poemario, tanto en su concepción como en su desarrollo temático. Cada poema nace de una obra artística concreta, funcionando como una écfrasis contemporánea que va más allá de un simple catálogo de cuadros. Según el acta, se trata de un recorrido espiritual en el que la visión artística proyecta la interioridad del autor, un aspecto que ha cautivado a los miembros del tribunal.
La obra ganadora se concibe como un espacio hecho palabra, consciente de su propia temporalidad. El sujeto poético se descubre ante sí mismo a través de una serie de obras artísticas que en un momento dado captaron su atención. El resultado es un viaje interior donde la contemplación se convierte en materia poética, y donde lo fugaz, lo cotidiano y la memoria se entrelazan con la búsqueda de un silencio expresivo.
El jurado ha subrayado que el poemario no es una mera sucesión de cuadros trasladados a versos, sino que las piezas conforman un recorrido espiritual en el que la mirada sobre el arte proyecta también la propia interioridad del poeta. Esta aproximación a la écfrasis, entendida como la representación literaria de una obra visual, ha sido uno de los aspectos más valorados por los expertos.
Nacido en Zaragoza en 1997, David Conde Vitalla es graduado en Filología Hispánica y máster en Profesorado por la Universidad de Zaragoza. Su trayectoria poética ha aparecido en revistas como Ágora, Invernadero, Imán, Turia o Zéjel, y ha participado en publicaciones colectivas como ‘Con clave de Fa aún Mayor’ (2015) o ‘Amantes, 88 poetas aragoneses’ (2017), entre otras.
Antes de este premio, ya había publicado tres poemarios: ‘Sube a nacer conmigo’ (2019), ‘El lenguaje de los ojos’ (2022) y ‘Esta hiriente luz’ (2025), este último editado por Prensas Universitarias de Zaragoza. Además, ha sido finalista en certámenes como Algeciras Fantastika en 2021 y el concurso Punto final en 2023, lo que demuestra su versatilidad y constancia en el ámbito literario.
La edición de 2026 ha contado con la participación de 52 obras, una cifra que refleja el interés que despierta este galardón entre los poetas de todo el país. Conde Vitalla se suma así a una lista de ganadores ilustres, entre los que figuran Octavio Gómez Milián, Miguel Serrano Larraz, Ángel Gracia García, Sebas Puente Letamendi, Juan Antonio Tello, Miguel Ángel Ortiz Albero, Adolfo Burriel y Dolan Mor.
El jurado de esta edición estuvo integrado por Ángel Gracia García, ganador del propio premio en 2003 y 2019; el poeta y crítico literario Jesús Jiménez Domínguez; y el editor, crítico y escritor Antonio Pérez Lasheras. Todos ellos han coincidido en la calidad y la coherencia del poemario ganador, que se presentará próximamente dentro de la colección Veruela Poesía, aunque aún no se ha fijado una fecha concreta para su lanzamiento.
Con este reconocimiento, David Conde Vitalla consolida su carrera poética y aporta una nueva mirada a la relación entre arte y literatura. Su obra, que transita entre lo transitorio y lo eterno, promete convertirse en una referencia para los amantes de la poesía contemporánea. El premio no solo supone un impulso económico, sino también un respaldo institucional que abre nuevas puertas en el panorama editorial español.
Abra una cuenta gratuita en Freedom24 https://freedom24.club/joseluis_cava084 y consiga:
✓ 0 € de comisión por inversión automática en ETFs y acciones elegibles
✓ 40.000 acciones y 3.600 ETFs para diversificar su cartera
✓ Acceso directo a más de 20 bolsas de América, Europa y Asia
✓ Asistente personal gratuito e ideas de inversión
Contenido patrocinado por Freedom24.
Freedom24 es una marca comercial de Freedom Finance Europe Ltd, entidad regulada por la CySEC, y forma parte de Freedom Holding Corp., grupo cotizado en Nasdaq. Freedom24 garantiza el derecho del cliente a recibir una compensación de hasta €20 000 del fondo de compensación para inversores en el improbable caso de circunstancias de fuerza mayor.
En este vídeo, cubrimos las inversiones en oro.
Más de José Luis Cava:
– Mi Libro ‘Sistemas de Especulación en Bolsa’:
https://hopla.finance/shop/product/prod_000
DISCLAIMER
Este video se ha elaborado solo con fines informativos. No constituye asesoramiento financiero. No supone en ningún momento una recomendación, incitación o sugerencia alguna para realizar operaciones en los mercados de valores ni similares.
Invertir siempre implica riesgo de pérdida de capital. El valor de las inversiones puede subir o bajar. Las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. Antes de invertir, realice su propia investigación o consulte con un asesor financiero si lo considera necesario.
Algunos instrumentos financieros disponibles en la plataforma pueden ser considerados productos complejos y pueden no ser adecuados para todos los inversores. El acceso a estos productos está sujeto a la superación de un test de conveniencia, de acuerdo con la normativa aplicable. Promoción sujeta a términos y condiciones. Los ETF estadounidenses no armonizados (no-UCITS) solo están disponibles para inversores profesionales y pueden estar sujetos a restricciones regulatorias.
La promoción WELCOME está sujeta a términos y condiciones. Las acciones de regalo se asignan aleatoriamente de una selección de valores elegibles, y las acciones de mayor valor se otorgan con menor frecuencia.
La oferta de 0% de comisión está disponible únicamente para la función de recargas automáticas recurrentes de Freedom24. Pueden aplicarse otras comisiones.
Freedom24 es una marca comercial de Freedom Finance Europe Ltd, entidad regulada por la CySEC, y forma parte de Freedom Holding Corp., grupo cotizado en Nasdaq. Freedom24 garantiza el derecho del cliente a recibir una compensación de hasta €20 000 del fondo de compensación para inversores en el improbable caso de circunstancias de fuerza mayor.
Algunos instrumentos financieros disponibles en la plataforma pueden ser considerados productos complejos y pueden no ser adecuados para todos los inversores. El acceso a estos productos está sujeto a la superación de un test de conveniencia, de acuerdo con la normativa aplicable.
admin_re
Por: Laura Tabares
Debo admitir que hubo un tiempo en el que me encantaban las películas de terror. Como cualquier adolescente que posaba de edgy en el bachillerato, me la pasaba viendo La masacre de Texas, Viernes 13 y buena parte de los slashers que marcaron los años 2000. Ahora, ya en mis veintitantos, debo reconocer que me he ahuevado con el tiempo y que el baño de sangre descarnado ya no me emociona como antes. Sin embargo, el cine de terror siempre ha sido mucho más que un desfile de jumpscares. La sensación de miedo transforma nuestra forma de percibir el mundo y puede revelar tanto la crudeza cómo la fragilidad de la naturaleza humana. Actualmente, hemos tenido un cambio de perspectiva interesante, donde el foco se encuentra en los demonios de la cultura contemporánea: el racismo, el trauma generacional, el capitalismo salvaje, la homofobia y la misoginia. En torno a este último tema ha surgido una ola de películas que aborda los miedos y contradicciones que atraviesan la experiencia femenina: la frustración por no ser elegida en Pearl, la obsesión con la belleza en La sustancia o el machismo y la cultura incel en Dulce compañía y Obsession. Es precisamente en esta corriente sobre la cuestión femenina donde se inscribe Sexo, adolescencia y terror en el Campamento Miasma.

La historia es la siguiente: Kris, una joven directora de cine queer, recibe la oportunidad de revivir la decadente franquicia Campamento Miasma, una saga de terror inspirada en clásicos como Viernes 13. En busca de inspiración, viaja hasta un campamento abandonado en un remoto pueblo canadiense para entrevistar a Billy Presley, la protagonista de la película original, quien vive recluida en la misma cabaña donde dicho filme fue grabado. Lo que comienza como una investigación sobre una película de culto termina convirtiéndose en una comedia que lleva el absurdo al límite, con detalles destacables como product placement, las burlas a la cultura woke de la industria cinematográfica y una historia de autodescubrimiento digna de Sundance. Más que un homenaje nostálgico al slasher de los años ochenta, Jane Schoenbrun utiliza los códigos del género para reflexionar sobre el placer sexual y la representación femenina.
Hablemos de la construcción de sus personajes. Schoenbrun recurre a los arquetipos del cine de terror y la cultura pop para subvertirlos. Por un lado está Kris, una directora de cine obsesiva que funciona como una sátira de la artista woke que suele usar su arte para hacer un statement, así como otros estereotipos como la fangirl empedernida o la mujer liberal que asegura sentirse realizada en una relación poliamorosa, vive una constante frustración con su vida sexual. Hannah Einbinder interpreta esa contradicción con una mezcla de vulnerabilidad e incomodidad que recuerda a su personaje en Hacks. El contrapunto lo ofrece Billy Presley, la final girl de la película original. Schoenbrun nos presenta dos versiones del personaje: primero, la adolescente tímida que llega al campamento con una bufanda roja, posiblemente asociada a su virginidad; y, en contraste, su versión adulta, interpretada por Brenda Blethyn. Billy rompe con la figura de la sobreviviente traumatizada popularizada por Jamie Lee Curtis y se convierte en una especie de diva rubia, de acento sureño y aura eróticamente bossy que nos recuerda a las MILF de las películas de los 2000s.
Seamos honestas. Dentro del género, los personajes femeninos suelen ser reducidos a tres categorías: la mujer maldita (como un demonio estilo el ARO o el Exorcista), la final girl o la sexbomb. En este filme, la evolución de nuestras protagonistas se da a través de las relación que se desarrolla entre ellas: La relación entre Kris y Billy desdibuja las fronteras entre artista y musa, admiración y deseo, permitiendo que ambas sean contradictorias, vulnerables y cambiantes. En sí, las vemos en escenas extrañamente cotidianas como fumando hierba en el portón de la casa, viendo la película en la sala de proyecciones o comprando gomitas en una tienda de gasolinera cubiertas de sangre después de haber culiado (algo que es bastante natural en una relación). Y en ese juego de representaciones se suma Little Death, quién su backstory me pareció lo más interesante del filme: un adolescente explorando su identidad que es asesinado por sus compañeros ahogándose en el lago (buen guiño a Viernes Trece, la verdad). Su historia se convierte la figura del monstruo en una metáfora de la discriminación y exclusión que atraviesan las personas LGBTIQ+.
También, la película plantea una crítica directa a la forma en que el deseo femenino ha sido históricamente reprimido y castigado al asociarse con un ideal de pureza. Desde una mirada feminista, el slasher suele castigar la sexualidad: las chicas que expresan su sexualidad con más libertad son asesinadas brutalmente al lado de sus parejas, reforzando la idea de que el deseo merece castigo mientras la “pureza” es recompensada con el hecho de salir viva (cosa que no se aleja mucho de la realidad). Schoenbrun subvierte esa lógica: El terror se convierte, entonces, en un espacio de emancipación en donde aquello que tradicionalmente debía producir miedo puede convertirse también en una fuente de reivindicación a aquello anteriormente negado. En Sexo adolescente y la muerte en Campamento Miasma, por ejemplo, Billy pierde la virginidad con uno de los campistas mientras Little Death se acerca a la habitación para asesinarla. Durante buena parte de la película queda la incógnita de qué emoción atraviesa a Billy: ¿miedo, vergüenza, culpa? Solo después sabemos que estaba excitada en ese momento. Lo mismo ocurre con la fantasía de Kris al final del filme, donde la vemos viviendo en carne propia su propia fantasía: corriendo en el bosque en ropa interior con las tetas rebotando mientras es perseguida por Little Death. En ambos casos, nos muestran un aspecto interesante: el hecho del fetiche o la fantasía. Tanto Billy como Kris, el hecho de mirarse en el acto desde la perspectiva del asesino, la persecución deja de ser únicamente una amenaza y se transforma en una experiencia de deseo que culmina en el orgasmo.

Y esto me lleva a un último punto: el acto de mirar y ser mirado. La fotografía se convierte en un recurso narrativo fundamental, pues la película alterna constantemente entre distintos puntos de vista: una mirada omnisciente, una observación externa y la perspectiva de los propios personajes. Hay escenas inmemorables como la secuencia de Little Death matando a los campistas a lo Jason Voorhees, en la cual pasamos de una toma en la perspectiva del asesino para luego verlo desde la distancia, efecto que genera una especie de ejercicio de inmersión interesante, donde también nos volvemos testigos de la masacre. Del mismo modo, en las escenas de sexo tenemos planos bien marcados en los cuerpos de las chicas, que en mi humilde y sana opinión, varios nos quedamos ruborizados. Me da curiosidad como el hecho de imaginarse siendo observada por Little Death no la coloca únicamente en el lugar de la víctima, sino que le permite identificarse con la mirada del asesino y, de alguna manera, ocupar también el lugar de quien observa. Billy deja de ser exclusivamente el objeto de la persecución para convertirse en alguien que puede apropiarse de ella y experimentar el poder que implica mirar. En buena medida, se reivindica la female gaze que nos presenta Mulvey porque la película le permite asumir una posición activa frente a aquello que la observa: Así, el miedo deja de estar asociado únicamente con el ser y se transforma también en una forma de agencia, en donde es capaz de reconocerse y devolverla así misma.
Y aquí la cuestión de quién controla la historia resulta especialmente interesante. En principio, creemos que habitamos un mundo real en donde Kris pareciera tener control sobre la historia. sin embargo, al final nos damos cuenta de que, en realidad, estamos dentro de Miasma en donde Little Death tiene la autoría de sus propias obras… ¿o no? Esta es, precisamente, una de las incógnitas que nos deja la película, pero también una de las escenas más hermosas: nuestras dos protagonistas, después de haber aceptado su amor y de haber sido asesinadas por Little Death, despiertan y caminan juntas durante el verano, justo después de que al principio de la película nos encontráramos en pleno invierno. Mientras tanto, suena “Satan”, del músico Andy Shauf, y ambas comienzan a aceptar esta nueva pseudo-realidad ficticia en la que ahora habitan.
Y al final quiero retomar una frase de esa canción: “Don’t watch yourself, watch the movie”. Quizás, a veces, es necesario mandar a la mierda las narrativas patriarcales de los asesinos enmascarados y las final girls detona mommy issues para entregarnos a una buen baño de sangre con el toque femenino. Y nada: que vivan las lesbianas y las películas de terror.
Julián Pérez Porto
Al cumplirse 90 años del fallecimiento del poeta español Federico García Lorca, el escritor Andrés Neuman ofrecerá una charla que podrá seguirse de manera gratuita vía Zoom. Este encuentro literario, bautizado “Universo Lorca” e impulsado por el plan Canadá Habla Español, se desarrollará mañana, miércoles 19 de agosto, a partir de las 18 horas (horario […]
La entrada [Ensayo] «La ciudad de las luces muertas»: Barcelona, una noche de todos los tiempos se publicó primero en Cine y Literatura.
La entrada [Ensayo] «La ciudad de las luces muertas»: Barcelona, una noche de todos los tiempos se publicó primero en Cine y Literatura.
Isaac
Cada vez son más los municipios que amplían su programación de clubes de lectura. Por ejemplo, en una localidad que ha presentado recientemente su nueva edición, se han incorporado un club infantil para niños de 9 a 13 años y otro juvenil para jóvenes de 14 a 17 años, con encuentros quincenales. Además, se ha añadido un nuevo día de actividades, los lunes, para dar respuesta a la demanda. La concejala de Cultura, Marina Maldonado, destaca que ‘un libro puede abrir puertas al conocimiento, despertar la imaginación y crear comunidad’.
El Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES) señala que el 20% de los adultos españoles se sienten solos en algún momento, y el 13,5% sufre soledad crónica. Aunque estos datos son anteriores, el aumento de la participación en clubes de lectura coincide con esta realidad. Diego Martín, un asiduo a estos encuentros, afirma que ‘nadie se siente apartado’ y que son ‘una herramienta contra la soledad, una oportunidad de inclusión’. Por su parte, Marcos Gracia, impulsor del club La Kundera, opina que el individualismo ha llevado a la gente a buscar espacios de encuentro, diversidad y participación, y que estos clubes ‘ponen a dos personas enfrente que se digan: hola, ¿qué tal?’.
Las bibliotecas de toda España están renovando sus programas. En Huesca, por ejemplo, la programación ‘¡Apasiónate por la cultura!’ incluye clubes de lectura para niños, jóvenes y adultos, con novedades como un club de lectura accesible para personas con discapacidad y una tertulia virtual sobre historia. En Lloret, se ha creado un club para aprender catalán, otro de teatro y uno de literatura infantil para adultos. La Biblioteca Valenciana, por su parte, ha presentado su temporada 2026-2027 con dos clubes: uno en valenciano y otro de clásicos universales, que se reunirán en el Monasterio de San Miguel de los Reyes. Este año, el club de clásicos incorpora por primera vez una novela gráfica, ‘Persépolis’, de Marjane Satrapi, y comenzará con ‘La Odisea’ de Homero, aprovechando el estreno de la nueva película.
La oferta abarca desde los más pequeños hasta los adultos. En muchos municipios, los clubes infantiles comienzan a partir de los 5 años, y se crean grupos específicos para adolescentes. Por ejemplo, el nuevo club juvenil de la localidad mencionada se reunirá los lunes, mientras que el infantil lo hará los miércoles. En Huesca, el club ‘Palabreando’ está dirigido a niños de 6 a 8 años, y ‘Bibliojoven’ a jóvenes de 12 a 14 años. En Lloret, el club ‘El Club dels Mumin’ es para niños de tercero y cuarto de Primaria. Estos espacios buscan no solo fomentar la lectura, sino también crear hábitos y valores como el pensamiento crítico y la convivencia.
Los clubes de lectura no son simples reuniones para comentar libros; son espacios donde se crean amistades, se intercambian ideas y se fomenta el desarrollo personal. Según Raquel Abad, responsable de Penguin Club de lectura, ‘descubrir autores, socializar y disfrutar de los libros son los intereses comunes de quienes se unen’. Las bibliotecas, por su parte, destacan que la pandemia fue un punto de inflexión: desde entonces, la asistencia ha aumentado. La Biblioteca Lope de Vega, en Tres Cantos, confirma que en el curso 25-26 han vuelto a subir a los niveles de pandemia.
Los clubes de lectura se han ganado un lugar destacado en la oferta cultural española. Ya sea en un monasterio, una biblioteca de barrio o una librería, la magia de compartir historias sigue atrayendo a nuevos lectores. Las inscripciones para la próxima temporada ya están abiertas en la mayoría de los casos, y la única condición es tener ganas de leer y conversar.