La IA pone a prueba la autoría y la calidad literaria

Isaac

Inteligencia artificial aplicada a la literatura

La inteligencia artificial ya no es solo una herramienta que acelera tareas: ha entrado en el terreno de la creación literaria y ha puesto sobre la mesa quién firma una obra, qué se considera original y hasta dónde llega la confianza entre autor, editor y lector.

El asunto ha saltado de los laboratorios a los premios, las editoriales y las aulas. En España y Europa se sigue con atención un debate que mezcla calidad artística, transparencia y uso crítico de la tecnología, y que en los últimos meses ha tenido como protagonista un caso editorial de alcance internacional.

El caso que colocó la autoría en el centro

La polémica más visible rodea a Thélyson Orélien y su novela C’était ça ou mourir, que había obtenido el Premio de Novela Fnac. Las acusaciones en redes sociales apuntaron a un uso de IA y a posibles plagios, mientras el autor negaba haber creado la obra con una máquina. El asunto dejó de ser una simple sospecha cuando la editorial canadiense Boréal revisó versiones y encargó un análisis externo.

Boréal afirmó que había indicios de marcadores de IA en los metadatos de algunos documentos y rompió su relación profesional con el escritor. En un primer momento había optado por mantener la venta, pero cambió de criterio tras recibir el informe. La editorial reconoció que no podía medir con exactitud qué porcentaje del texto había pasado por herramientas automáticas, aunque consideró decisiva la pérdida de confianza. Tampoco volverá a imprimir el libro ni publicará nuevos títulos del autor.

El impacto alcanzó al premio Goncourt, que retiró la novela de su primera selección al sospechar que buena parte del texto podía proceder de una inteligencia artificial. A ello se sumó la difusión de un artículo del diario Le Devoir sobre supuestas similitudes entre un texto publicado por Orélien y un reportaje previo, lo que reavivó las dudas sobre su método de trabajo y sobre la autoría de algunos materiales.

¿Puede una máquina escribir una buena novela?

En España, Juan José Millás ha defendido que lo decisivo es la calidad del texto más que la identidad de quien lo firma. Ha señalado que leería una novela creada con IA si le pareciera buena y ha recordado que hay clásicos cuya autoría se desconoce o se discute. También ha advertido de que los sistemas de detección producen falsos positivos, ha mencionado casos llamativos con textos de Borges y Foucault y ha subrayado que quien diseña las instrucciones y orienta la trama no puede quedar borrado del proceso.

Julian Barnes se muestra más escéptico. El escritor británico considera que, por ahora, la IA imita lo que ya existe y carece de sentido del humor, y duda de que llegue a escribir algo comparable a Madame Bovary o La Regenta. Aun así, ha advertido de que si algún día logra resultados verdaderamente originales, los autores jóvenes tendrán un problema. Sus palabras llegan coincidiendo con el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

Kazuo Ishiguro ya había abordado estas inquietudes en su discurso del Nobel de Literatura. Nacido en Nagasaki y criado en Reino Unido, recibió el galardón en 2017 por novelas como Los restos del día. El autor de Klara y el Sol y Nunca me abandones avisó de que los avances en inteligencia artificial, robótica y genética podían traer beneficios médicos y sociales, pero también desempleo masivo y desigualdades extremas. Sus novelas exploran qué ocurre cuando unas vidas quedan al servicio de otras y qué nos hace humanos.

El divulgador científico Ignacio Crespo ha insistido en una idea parecida desde el terreno de la literatura de ciencia ficción: el miedo no debería estar tanto en una conciencia máquina como en quién controla la tecnología y con qué fines. En una conversación radiofónica ha relacionado estos dilemas con Frankenstein, La isla del doctor Moreau, La peste y Soy leyenda para reclamar límites éticos y participación social. También ha abordado asuntos como la longevidad, las pandemias y la conciencia humana.

Del aula al patrimonio literario

La IA también se está llevando a la enseñanza con proyectos que buscan acercar los clásicos al alumnado de Formación Profesional. El CIFP Virgen de Gracia, en Castilla-La Mancha, ha recibido el Premio Mentes AMI por un hackathon en el que los estudiantes conversaban con personajes del Quijote mediante modelos generativos y después creaban relatos, diálogos, infografías y piezas audiovisuales.

La iniciativa, impulsada por el club de lectura del centro, ha implicado a 120 estudiantes y ha dado lugar a más de veinte trabajos multimedia. Además de fomentar la lectura y la expresión oral, el proyecto incorpora formación sobre uso crítico de la IA y cuenta con asesoramiento para cuidar el rigor histórico. Su continuidad está integrada en el módulo de Digitalización y podría extenderse a otros centros. El reconocimiento se entregó en Madrid en el marco de Mentes AMI, una convocatoria que reunió más de 280 candidaturas y que también prevé difusión en medios y formación para los equipos premiados.

Calidad, transparencia y confianza

Las distintas voces coinciden en que la IA no es solo un asunto técnico, sino también editorial y educativo. La pregunta ya no es únicamente si una máquina puede escribir, sino cómo se declara su intervención, cómo se verifica la autoría y qué criterios usan premios, editoriales y centros educativos para mantener la confianza.

En Europa, la polémica de Orélien ha mostrado que un texto puede generar dudas incluso después de recibir atención comercial. La retirada de un premio, la investigación de metadatos y la ruptura de un contrato editorial son señales de que el sector empieza a exigir más transparencia. Al mismo tiempo, autores y docentes subrayan que prohibir sin más no prepara a los lectores para un futuro en el que estas herramientas estarán presentes.

El debate también afecta a la forma de valorar una obra. Para algunos, la autoría humana sigue siendo una garantía de responsabilidad; para otros, el resultado literario tiene valor por sí mismo. Lo que parece claro es que la IA obliga a revisar conceptos como originalidad, esfuerzo, influencia y plagio, y a hacerlo con criterios públicos y verificables.

La discusión sobre la inteligencia artificial en la literatura se ha convertido en una prueba de madurez para el sector: premios, editoriales, autores y aulas tienen que decidir cómo convivir con una tecnología que puede ayudar a escribir, pero también difuminar la autoría. El caso Orélien, las opiniones de Millás, Barnes e Ishiguro y las experiencias educativas apuntan a una misma necesidad: combinar libertad creativa con transparencia, criterio ético y formación crítica para que el lector sepa qué está leyendo y por qué.


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El gobierno de la violación, de derechos, de trabajo, de salario y ahora de niñas y niños

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Por Daniela Poblete Ibáñez*

 

Entre marzo y septiembre de este año, el Ministerio de Justicia dictó 27 decretos que rebajaron penas por abuso sexual y otros 29 por violación, en ambos casos las víctimas son niñas, niños y adolescentes. Bajo el criterio del actual gobierno, los condenados por violación o abuso a niños, niñas y adolescentes (NNyA) ya no necesitan ir a tribunales para obtener el beneficio. Cincuenta y seis firmas, una cada tres días, convertidas en un pase a la libertad para violadores.

 

La Ley 19.856 permite rebajar la condena por buena conducta en la cárcel. En 2022, la Ley 21.421 excluyó de ese beneficio a los condenados por delitos sexuales contra NNyA. Hoy, el debate es si esa exclusión alcanza a quienes delinquieron antes del año 2022. La Corte Suprema se ha pronunciado muchas veces, pero no de forma unánime: en marzo de este año, por ejemplo, negó una rebaja idéntica a las que autorizó el gobierno de Kast, y ese mismo mes otro caso se resolvió a favor del condenado por apenas tres votos contra dos. Conclusión, no hay jurisprudencia asentada, y por eso la explicación del ministro Rabat es jurídicamente absurda.

 

Lo que sí está claro es lo que se buscaba con la reforma. En 2019, el gobierno de Sebastián Piñera sostuvo que estas agresiones ocurren en relaciones de poder que aseguran la impunidad del agresor, y que la mayoría de las víctimas son niñas. Su ministro de Justicia advirtió, que los abusadores de menores no suelen ser violentos en la cárcel, por lo que cumplen sin problema la buena conducta que les abre la puerta a la rebaja. El Congreso aprobó por unanimidad la propuesta de reforma y la ley nació para romper el checklist con el que cumplen sin problema los condenados y este gobierno decidió volver a él sin problematizar y tirando por la borda lo avanzado en el gobierno de los partidos políticos con los que el mismo presidente Kast hoy gobierna.

 

La antropóloga Rita Segato nos da herramientas para entender por qué esto es tan peligroso. A partir de sus entrevistas con condenados por violación en una cárcel de Brasilia, mostró que la violación no es deseo sino poder: un mensaje dirigido a la víctima y a los otros hombres, ante quienes el agresor demuestra que tiene el poder dominar. Así la violación, entre otras cosas, se convierte en unos de los mensajes más macabros del patriarcado y la respuesta del Estado ante este delito no debe ser tomada a la ligera, sino la respuesta a la crueldad se interpreta como permisiva ante el delito. Segato advierte, además, que la cárcel es una pedagogía de la irresponsabilidad: enseña a cumplir el horario y obedecer al gendarme, a no provocar problemas y cumplir con el checklist de buena conducta, pero no estimula a hacerse cargo y responsable de violar a una niña o niño. Eso es lo que mide la buena conducta. Un hombre puede ser un interno ejemplar sin haber problematizado nunca el mandato que lo llevó a violar. Rebajar su pena por portarse bien es confundir obediencia con responsabilidad.

 

El gobierno anterior negó estos beneficios, en coherencia con la reforma, y quienes no estuvieron de acuerdo ejercieron su legítimo derecho al amparo y recorrieron el camino lógico. Este gobierno concedió el beneficio a 56 condenados, sin que ninguno pisara un tribunal. Un cambio así responde a una manera de mirar el mundo y este gobierno ha mostrado muy bien cual es la suya. Este, es el mismo gobierno que dejó a tres mil mujeres campesinas fuera del Programa Mujeres Rurales, recortó 2.741 millones al Ministerio de la Mujer y retrocede en los derechos de las niñeces trans. Es el gobierno de los partidos políticos que presentan un proyecto de Ley llamado “Escucha su corazón” para derogar de hecho la Ley de aborto en tres causales y el que planea eliminar una institución completa como PRODEMU y, cuando una medida se repite en todas las direcciones, deja de ser accidente y se vuelve programa.

 

Además, un gobierno que mira a niñas y niños como asuntos privados de la familia, no como sujetos de derechos. Segato llama “dueñidad” a esa relación en que unos cuerpos pasan a ser propiedad de otros: y esta es la lógica que hace sentir dueño al agresor y la de un Estado que se corre a un lado cuando el daño ocurre puertas adentro como sucede con las violaciones hacia NNyA. La Ley 21.430 de garantías de la niñez exige un deber de protección reforzado y 56 decretos que rebajan la pena de un violador de NNyA sin mirar a la víctima incumplen ese deber, aunque el condenado cumpla con todos los requisitos.

 

No se trata de exigir más cárcel por reflejo ni de creer en un Estado punitivista. Las garantías penales deben respetarse por el camino institucional, pero este gobierno prefirió fabricar un atajo que asegura un resultado favorable a los violadores. Si un condenado considera que la exclusión a este beneficio vulnera sus derechos, tiene el legítimo derecho al recurso de amparo, y son los tribunales quienes deben decidir según cada caso concreto, con la historia y el contexto a la vista. Así funcionó durante cuatro años. Este gobierno, en cambio, tomó fallos que sólo valen para quienes fueron a tribunales y los convirtió en una regla general, aplicada en serie. Se puso en el lugar de los jueces sin hacer su trabajo: mirar cada caso con sus características particulares. Eso es el checklist y un checklist no tiene memoria, no tiene contexto y no tiene víctimas.

 

Por eso el enfoque de género no es un adorno ideológico, como repite este gobierno. Es la herramienta que permite ver lo que la planilla esconde: que la violencia sexual contra la niñez es dominación, que golpea sobre todo a las niñas y que deja huellas que no se borran con un buen comportamiento en el recinto penal.

 

Gobernar no es marcar las casillas de un checklist. Es hacerse cargo de la historia, del contexto, de las complejidades y de las personas que quedan al otro lado de cada firma. Segato plantea con lucidez que frente a la pedagogía de la crueldad hace falta una contra-pedagogía y que esa tarea no puede esperar a que el Estado despierte. Lamentablemente, esta será otra gran deuda que nos dejará este gobierno y todavía no cumple un año siquiera.

 

*Daniela es abogada de la Universidad Nacional Madres de Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina.


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María del Monte presenta un libro de reflexiones sobre pérdidas, tiempo y perdón

Isaac

María del Monte y su libro

María del Monte se asoma al terreno editorial con su primer libro, «Si el corazón se equivoca, se le perdona», publicado por HarperCollins. En él reúne reflexiones personales sobre las pérdidas, el paso del tiempo, el amor y la manera de encajar los golpes sin perder el gusto por lo cotidiano. La artista insiste en que no se trata de un manual de autoayuda ni de un recetario, sino de una conversación con ella misma que ahora comparte con quien quiera leerla.

El volumen se presentó en Sevilla en un encuentro con Carlos Herrera, amigo y periodista, que sirvió para repasar la trayectoria de la cantante y su forma de mirar la vida. La cita tuvo un tono de charla entre conocidos, con recuerdos familiares, humor y alguna que otra confesión sobre el cansancio que producen las prisas. La idea de fondo era detenerse y escuchar, algo que la propia protagonista defiende tras décadas de escenarios y focos.

El tiempo como refugio y no como carrera

Del Monte explica que ha cambiado su relación con el reloj: ahora prefiere saborear el presente y no vivir con la sensación de que todo llega tarde. Recuerda que hubo años en los que el trabajo lo ocupaba casi todo, con jornadas encadenadas y poco espacio para el descanso. A esa época intensa le sigue una etapa más pausada, en la que valora detalles pequeños y evita que la prisa le robe lo importante.

En el acto se habló también de los años ochenta y noventa, una época de actividad intensa en la que la sevillana compaginó actuaciones por toda España con una gran exposición pública. Aquella etapa le dio éxitos y experiencia, pero también le mostró el desgaste de vivir con el acelerador pisado. Con el tiempo, ha aprendido a distinguir entre lo urgente y lo que de verdad merece la pena.

Pérdidas familiares y el paso de pedir ayuda

Una de las partes más delicadas del libro tiene que ver con la muerte de sus padres y de su hermano Antonio, ausencias que sigue notando en el día a día. La cantante ha contado que, durante un tiempo, ocultó a su madre el fallecimiento de su hermano para no añadirle más sufrimiento, una decisión que recuerda con dureza. No esconde que hubo días difíciles, aunque prefiere no convertir el relato en un ajuste de cuentas.

Tras una temporada en la que rechazaba planes y se quedaba en casa, comprendió que necesitaba ayuda y dio el paso de pedirla. Sostiene que reconocer un problema es la primera condición para empezar a resolverlo, y que la terapia ha sido clave para sobrellevar los reveses. Esa experiencia le ha llevado a defender que quien atraviesa un mal momento no debería quedarse solo con lo que le pasa.

También se ha referido a un temor antiguo a la muerte que le acompaña desde la infancia y que le hace evitar los cementerios. Explica que aquel miedo llegó a condicionarla, aunque con los años ha aprendido a convivir con él sin dejar que le impida seguir adelante. La reflexión encaja con su idea de que la vida se disfruta más cuando no se vive con miedo constante.

Perdón con memoria, amor sin calculadora

Sobre el perdón, María del Monte lo tiene claro: perdona para quedarse tranquila, pero no borra lo ocurrido. Dice que no guarda rencor ni busca venganza, aunque su memoria sigue ahí y le sirve para saber hasta dónde puede llegar. Es una forma de seguir adelante sin cargar con un peso que, a la larga, solo desgasta a quien lo soporta.

En el terreno afectivo, asegura que no ha llevado una calculadora para medir quién da más en una relación. Reconoce que puede querer mucho y que ha habido etapas de desequilibrio, pero defiende que una pareja necesita recibir al menos una dosis mínima de cariño. Incluso plantea que una ruptura a tiempo puede ser una victoria, porque evita seguir en un lugar donde una no quiere estar.

La artista ha aclarado que no pasó por un armario y que su familia la quiso sin condiciones, algo que le ha dado libertad para hablar de su vida cuando ha querido. En sus intervenciones ha agradecido el apoyo de su mujer, Inmaculada Casal, a la que sitúa como uno de sus pilares. Sobre los asuntos judiciales que rodean el robo en su casa, prefiere no entrar en detalles mientras el proceso siga pendiente.

Una vida ligada a Andalucía y a la música

Aunque el libro mira hacia dentro, Andalucía y su cultura popular aparecen de fondo en buena parte de la conversación. La cantante habla de su tierra como un lugar que le da luz y motivos para celebrar, y recuerda que su vínculo con Sevilla y con la gente del sur ocupa un lugar central en su historia. Esa cercanía con lo andaluz no se presenta como un adorno, sino como parte de su manera de entender los afectos y la vida.

Con décadas sobre los escenarios, su nombre sigue sonando en la música y en la televisión, y el libro le ha permitido mostrarse desde un lugar distinto. No pretende dar lecciones ni sentar cátedra, sino compartir lo que le ha servido en los momentos complicados. Esa mezcla de cercanía y sinceridad explica que el acto de Sevilla reuniera a tanta gente dispuesta a escucharla.

Lo que queda después de leer sus palabras es la imagen de una mujer que ha aprendido a bajar el ritmo y mirar con calma lo vivido. El libro no ofrece fórmulas mágicas, pero sí deja ideas útiles: pedir ayuda cuando hace falta, no medir el cariño como si fuera una cuenta y concederse tiempo para un café con quien de verdad importa. Su historia, con luces y sombras, se presenta como una invitación a disfrutar del presente sin olvidar las ausencias que han marcado el camino.


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Dolores Redondo cambia de territorio con Todas las noches, todas las ciudades

Isaac

Dolores Redondo

Dolores Redondo vuelve a las librerías con Todas las noches, todas las ciudades, una novela publicada por Destino que se suma al universo de Los Valles Tranquilos. La obra llega el 21 de octubre y vuelve a poner en primer plano a Nash Elizondo, la psicóloga forense que ya apareció en Las que no duermen NASH. En esta ocasión, la investigación no solo mira hacia un crimen, sino también hacia el pasado familiar de la protagonista.

La propuesta mantiene la mezcla de intriga y psicología que ha caracterizado a la autora, aunque cambia de escenario: deja atrás el Baztán y sitúa buena parte de la acción en Bilbao y en una ciudad sin nombre. Ese giro no convierte el libro en una pieza aislada, ya que se puede leer de forma independiente, pero forma parte de una arquitectura narrativa más amplia. Según ha explicado Redondo, no buscaba repetir el esquema lineal de su trilogía más conocida.

Un caso que mezcla crímenes reales y ficción

Dolores Redondo

El punto de partida tiene bastante de juego literario. Benedict Newman, un novelista de éxito, es interrogado por la policía porque en su última novela aparecen crímenes muy parecidos a los que han ocurrido de verdad. Tras sufrir un colapso, el escritor despierta convencido de ser Colt Star, el detective que él mismo inventó. La trama obliga a Nash Elizondo a acercarse a un padre al que no esperaba encontrar y a decidir hasta qué punto puede fiarse de lo que ve.

La novela juega con la idea de que la realidad y la ficción pueden contaminarse. Benedict no solo actúa como su personaje: también parece entender mejor que el propio escritor algunos detalles del caso. Redondo se interesa por el desgaste mental de quien pasa demasiado tiempo dentro de una voz inventada, hasta el punto de no saber dónde termina su identidad y dónde empieza la de su criatura. No es un tema nuevo en la literatura, pero aquí se integra dentro de una investigación criminal concreta.

La autora ha contado que la semilla de esta historia nació de una experiencia propia en Elizondo. Un pensamiento que no era suyo, sino de Amaia Salazar, le hizo preguntarse qué ocurre cuando un personaje lleva años instalado en la cabeza de quien lo escribe. A partir de ahí buscó casos documentados y consultó a especialistas para no convertir el trastorno de identidad disociativo en un adorno. Esa documentación se nota en el modo en que la novela trata la pérdida de control sobre la propia mente.

Identidad, memoria y la sombra de los personajes

Dolores Redondo

El eje central del libro es la búsqueda de identidad. Nash necesita recomponer la figura de su padre mientras investiga unos asesinatos que parecen salidos de una novela. Benedict, por su parte, encarna la duda de si somos lo que recordamos o lo que los demás han contado sobre nosotros. Redondo lleva esa pregunta al terreno de la creación literaria: un escritor puede construir a un personaje durante años, pero también puede acabar siendo construido por él.

En las entrevistas concedidas estos días, la autora ha mencionado casos de actores que se confundieron con sus papeles, como Bela Lugosi y Drácula o Johnny Weissmüller y Tarzán. También ha recordado a Miguel Delibes y el discurso que dio al recibir el Cervantes, donde se preguntaba hasta qué punto la cabeza de un escritor pertenece a sus personajes. Son referencias que sirven para dar peso a la trama sin convertirla en un ensayo sobre salud mental.

El resultado se mueve entre la novela negra, la metaliteratura y el drama familiar. No es una historia lineal, y tampoco pretende serlo. Redondo ha explicado que el cuarteto de Los Valles Tranquilos está pensado como un conjunto en el que las piezas van encajando poco a poco. La nueva entrega se entiende mejor si se ha seguido ese recorrido, aunque la autora insiste en que cada libro mantiene su propia puerta de entrada.

De la zona de confort al territorio de la mente

Dolores Redondo

Uno de los cambios más visibles está en el paisaje. El Baztán deja paso a Bilbao y a una urbe que no se nombra, lo que refuerza la sensación de desconcierto del protagonista. Redondo ha explicado que el escenario siempre ha pesado mucho en sus novelas, pero aquí quería que la geografía también transmitiera la pérdida de orientación de Benedict. Esa decisión le ha permitido salir de una zona de confort muy reconocible para sus lectores.

La escritora ha hablado de asumir riesgos narrativos y de demoler algunas paredes de su propia casa literaria. El libro coquetea con el detective clásico, recupera ecos de autores como Hammett o Chandler y, al mismo tiempo, se detiene en las heridas de la infancia. Esa mezcla no es moco de pavo, porque exige equilibrar homenaje, intriga y profundidad psicológica sin que ninguna parte se coma a las demás.

También hay espacio para la memoria familiar y los vínculos elegidos. La relación entre Nash y Benedict está marcada por una ausencia que no se resuelve con una conversación ni con una explicación sencilla. Redondo ha contado que la figura del padre ausente le interesa porque no siempre responde al abandono puro y duro: a veces tiene que ver con oficios duros, con ausencias obligadas y con familias sostenidas por mujeres. Esa mirada añade un poso emocional que no rebaja la intriga.

Una autora consolidada que sigue buscando lectores

Dolores Redondo

Dolores Redondo se dio a conocer masivamente con la Trilogía del Baztán, que arrancó con El guardián invisible. En 2016 ganó el Premio Planeta por Todo esto te daré, y desde entonces ha mantenido una relación muy directa con un público que sigue con atención cada entrega. Con esta novela vuelve a apostar por una historia de suspense con fondo psicológico, sin renunciar a un ritmo que busca enganchar.

Sobre el oficio, la autora ha subrayado la importancia de documentar sin inflar la historia y de no mirar por encima del hombro a los libros que llegan a mucha gente. También ha insistido en que los lectores son quienes sostienen una carrera literaria. Son declaraciones que encajan con una novela que habla de creadores, de público y de la dificultad de mantener una voz propia cuando el personaje acaba pesando más que su autor.

En el capítulo de reconocimientos, Redondo se ha mostrado satisfecha por el Premio Planeta concedido a Isabel Allende, autora a la que admira y de la que ha leído varios libros. Ha recordado que la escritora chilena tiene raíces vascas y que en su día comentó la Trilogía del Baztán desde su experiencia familiar. La mención sirve para situar a Redondo dentro de una conversación literaria más amplia, lejos de la burbuja de su propio lanzamiento.

La nueva novela de Dolores Redondo confirma su intención de no quedarse quieta en un único territorio literario. Todas las noches, todas las ciudades reúne un caso policial, una reflexión sobre la identidad y un retrato de relaciones familiares incómodas. Nash Elizondo vuelve a ser la guía de una historia que mira hacia la mente del escritor y hacia las consecuencias de vivir demasiado tiempo dentro de una ficción. El libro llega a las librerías con una mezcla de intriga y metaliteratura que buscará tanto a los lectores fieles de la autora como a quienes se acerquen por primera vez a su universo.


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Arturo Pérez-Reverte explora el Mediterráneo en su nueva novela

Isaac

Arturo Pérez-Reverte, escritor

Arturo Pérez-Reverte continúa demostrando que la edad no es un obstáculo para su creatividad. A sus 74 años, el escritor cartagenero tiene previsto lanzar el próximo 20 de octubre su nueva novela, ‘La hipótesis más peligrosa’, de la mano de Alfaguara. En esta obra, vuelve a mezclar aventura, historia y una profunda reflexión sobre el Mediterráneo. Pero su actividad no se limita a la ficción: sus declaraciones sobre el rumbo de Europa, el paso del tiempo y la naturaleza humana no dejan indiferente a nadie. Su verbo afilado sigue generando titulares.

En los últimos meses, Pérez-Reverte ha sacado a la luz ‘Misión París’, una nueva entrega de la serie del capitán Alatriste, y ‘Enviado especial’, un volumen que reúne sus crónicas como corresponsal de guerra. Ahora, con ‘La hipótesis más peligrosa’, se sumerge en un relato de iniciación que también funciona como un recorrido por la historia del Mare Nostrum. El autor no se ha quedado callado: sus opiniones sobre la vejez, la juventud o el declive de Occidente han tenido una gran repercusión en medios y redes sociales.

Un viaje iniciático por el Mediterráneo

Arturo Pérez-Reverte y su nueva novela

La nueva novela tiene como protagonista a Cal Gadea, un adolescente de 16 años que, tras la muerte de su madre, decide buscar a su padre, Asier Lerrant. Lo localiza en un puerto del Mediterráneo y, a bordo de un velero que transporta arte robado, ambos emprenden un viaje que los llevará desde Calpe, en Alicante, hasta la ciudad libanesa de Tiro. Se trata de una historia de iniciación en la que el joven aprende a navegar, a anticiparse a los peligros y a entender que la vida, al igual que el mar, tiene unas reglas que no siempre se pueden controlar.

A lo largo de la travesía, la trama combina elementos policíacos, sentimentales y sobrenaturales. El autor ha definido a Lerrant como un hombre reservado, de carácter áspero y complicado de interpretar, mientras que Cal representa la rebeldía y el enfado de una generación que se siente defraudada. La novela recorre episodios históricos como la caída de Masada, la batalla de Lepanto, el ataque a Gibraltar, la construcción del canal de Suez o la Primera Guerra Mundial, todos ellos vistos a través de la mirada de un padre que parece haber vivido mil vidas.

Alfaguara ha anunciado una primera edición de 180.000 ejemplares, y la obra llegará también a Latinoamérica en las próximas semanas. Pérez-Reverte acumula más de 27 millones de lectores en todo el mundo y su obra ha sido traducida a más de 40 idiomas. El respaldo de la crítica y del público es incuestionable, aunque el autor insiste en que su objetivo es comprender, no juzgar.

El título de la novela alude a un principio básico tanto en la mar como en la guerra: conviene prepararse para lo más probable, pero tomar precauciones pensando en lo peor. Esa filosofía impregna toda la obra, en la que el mar se convierte en un personaje más. No en vano, Pérez-Reverte es un navegante experimentado que desde hace más de tres décadas recorre el Mediterráneo en su velero.

Arturo Pérez-Reverte en la presentación de su novela

El Mediterráneo como patria y memoria

Arturo Pérez-Reverte reflexiona sobre el Mediterráneo

Pérez-Reverte ha confesado que, con los años, ha llegado a sentir que su verdadera patria es el Mediterráneo. Ha explicado que se siente más en casa en lugares como Procida, Estambul o Tiro que en grandes capitales como París, Nueva York o Londres. El mar se ha convertido en su refugio y en el escenario donde mejor mira su pasado.

El autor sostiene que el Mediterráneo siempre ha sido un espacio caótico y mestizo, marcado por guerras, revoluciones, invasiones y piratería. A su juicio, Europa intentó civilizar ese mar, pero el proceso ha terminado invirtiéndose: ahora es el Mediterráneo el que está descivilizando el continente. Según su visión, cada patera que cruza una frontera, cada migración, extiende la influencia de ese mar convulso por Europa.

En sus intervenciones públicas, el escritor ha llegado a afirmar que quizá Europa merezca ser recolonizada por el Mediterráneo, una idea que ha generado un intenso debate. Lejos de buscar la polémica, Pérez-Reverte argumenta que el Mediterráneo es un espacio de culturas superpuestas, de mezcla y de locura, y que esa vitalidad terminará por imponerse a la rigidez del norte de Europa.

El autor también ha reflexionado sobre el paso del tiempo y la pérdida de certezas. Recuerda que en su juventud acumulaba muchas seguridades, mientras que ahora, con la edad que tiene, son las dudas las que predominan. Esa curiosidad constante es lo que, según él, le mantiene vivo intelectualmente y le impulsa a seguir escribiendo novelas.

Arturo Pérez-Reverte en su faceta de navegante

Los jóvenes, la guerra y la condición humana

Arturo Pérez-Reverte habla sobre los jóvenes

La nueva novela también aborda la situación de los jóvenes. Pérez-Reverte considera que los adolescentes están enfadados porque se les ha educado para un mundo que no se corresponde con la realidad y, cuando descubren el engaño, reaccionan con rabia. Él mismo se siente identificado con esa rabia: recuerda que a los 15 años suspendió varias asignaturas y su padre lo enroló en un pesquero durante dos meses, una experiencia que le hizo volver a estudiar.

El escritor considera que el videojuego será el gran soporte narrativo del futuro, aunque también defiende que la novela sigue siendo hoy una herramienta insuperable para entender el mundo. Para Pérez-Reverte, la lectura permite comprender hasta el horror, mientras que en la vida tendemos a condenar o aplaudir sin entender.

La violencia y la condición humana son temas recurrentes en su obra. El escritor, que cubrió 18 conflictos armados durante 21 años como corresponsal, está convencido de que el ser humano es un asesino por naturaleza. Según explica, hemos creado mecanismos cómodos y teorías morales, pero en el fondo seguimos conservando instintos ancestrales. La regresión, advierte, es muy sencilla: basta una circunstancia extrema para que aparezca el asesino que llevamos dentro.

El autor también ha reflexionado sobre la soledad. Ha insistido en que nadie puede escapar a ella, ni siquiera en los momentos finales de la vida. Lejos de dramatizar, lo ve como una condición inherente a la vida humana, algo que el mundo que hemos construido se encarga de disimular pero que nunca desaparece del todo.

Arturo Pérez-Reverte, escritor y académico

Con ‘La hipótesis más peligrosa’, Arturo Pérez-Reverte vuelve a demostrar que sigue siendo una de las voces más personales y escuchadas de la literatura española. A través de esta novela, invita a reflexionar sobre la historia, la memoria y el papel del Mediterráneo en un mundo cambiante. Sus opiniones sobre la juventud, la vejez, la guerra y la condición humana completan el retrato de un escritor que, a sus 74 años, no ha perdido ni un ápice de curiosidad ni de capacidad para generar debate. Su legado se agranda con cada nueva obra, y todo apunta a que seguirá dando que hablar durante mucho tiempo.


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Lola Suárez, protagonista del Día de las Escritoras Canarias

Isaac

Lola Suárez, escritora y docente canaria

La figura de Lola Suárez vuelve a colocarse en el centro de la actualidad cultural canaria. El Gobierno de Canarias ha elegido a esta escritora y docente para protagonizar el Día de las Escritoras Canarias, una cita que este año pone el foco en su dilatada labor dentro de la literatura infantil y juvenil y en su empeño por acercar los libros a distintas generaciones.

El homenaje tendrá lugar el martes 20 de octubre, a las 19:00 horas, en el Espacio La Granja de Santa Cruz de Tenerife. La convocatoria será abierta al público hasta que se complete el aforo y mezclará el reconocimiento institucional con una propuesta escénica pensada para recorrer la obra y la memoria de la autora.

Un reconocimiento institucional con sello canario

La ceremonia arrancará con la intervención de Migdalia Machín, consejera de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura del Ejecutivo autonómico, que será la encargada de hacer entrega del diploma a Lola Suárez. Después, la escritora y docente Ana Belén Hormiga Amador repasará la biografía y la trayectoria profesional de la homenajeada.

Con este gesto, la Administración canaria quiere reconocer el valor literario y pedagógico de una autora que ha sabido unir la creación con la enseñanza. Su obra ha servido para que muchos jóvenes se asomen a la cultura, la historia y las tradiciones del archipiélago, y también para reforzar el hábito lector en las aulas y en las bibliotecas.

Una velada entre música, memoria y palabra

El tramo final del acto estará dedicado a la escena. Se representará «La huella de Lola, entre la calima y la maresía», una pieza construida a partir de algunos de los textos más representativos de Suárez. La dirección corre a cargo de Nacho Cabrera, de Teatro La República, y sobre las tablas estarán Sara Álvarez y Toni Báez, con Antonio Brito al piano.

La propuesta pretende llevar la literatura al terreno teatral y hacer que el público se encuentre con los personajes, los recuerdos y las señas de identidad que atraviesan la producción de la escritora. La música y la interpretación servirán de hilo conductor para una velada que no se limita a la entrega de un galardón.

Trayectoria de una autora ligada a las aulas

Nacida en Arrecife en 1955, Lola Suárez se trasladó a La Laguna en 1973 para estudiar Magisterio y Pedagogía. Desde entonces ha compaginado la docencia con la escritura, la actividad cultural y su implicación en movimientos de renovación pedagógica. Su nombre está vinculado desde joven a la revista de literatura infantil y juvenil Marañuela.

Su producción literaria incluye cuentos, relatos y leyendas, y su compromiso con la difusión de las letras la ha llevado a participar en congresos, talleres, encuentros con autores y clubes de lectura. También ha estado presente en iniciativas como el programa PIALTE, el grupo Atalanta, el Museo de los Cuentos y el Festival de Cuentos de Los Silos.

Esa mezcla de creación y pedagogía ha convertido su trabajo en una herramienta para transmitir el patrimonio cultural canario y acompañar a las nuevas generaciones en su relación con la lectura. Su obra no se queda en el papel: funciona como una puerta de entrada a la historia y a las tradiciones de las islas.

Nuevas publicaciones y mirada a la adolescencia

Su actividad creativa sigue viva. En 2026 ha publicado ¿Quién es Bruno?, editado por Diego Pun Ediciones e ilustrado por Lana Corujo. El libro se adentra en el universo emocional de la adolescencia y aborda asuntos como la amistad, la identidad, la pertenencia al grupo y los cambios personales.

Esa atención a las emociones y a las etapas de crecimiento encaja con su trayectoria como docente y con su interés por acompañar a los lectores jóvenes. No en vano, su nombre se ha consolidado como una de las voces de referencia de la literatura infantil y juvenil en Canarias.

El Día de las Escritoras Canarias y su nómina de autoras

La conmemoración se celebra anualmente desde 2018 con el objetivo de visibilizar la contribución de las mujeres a la literatura y reivindicar su legado. La cita se desarrolla en torno al 15 de octubre, festividad de Teresa de Jesús, y en 2026 alcanza su novena edición.

A lo largo de estas ediciones, el reconocimiento ha recaído en autoras como Elsa López, Isabel Medina, Olga Rivero Jordán, María Teresa de Vega, Roberta Marrero, Cecilia Domínguez Luis, María Joaquina de Viera y Clavijo y Alicia Llarena. Con la elección de Lola Suárez, la nómina se amplía con una escritora que ha unido creación, docencia y difusión cultural.

La entrada al acto del 20 de octubre será libre hasta completar aforo, una fórmula que busca abrir la celebración a lectores, docentes y curiosos. La cita tendrá lugar en el Espacio La Granja, en Santa Cruz de Tenerife, y combinará el homenaje institucional con la representación teatral inspirada en su obra.

La trayectoria de Lola Suárez queda así unida a una fecha que reivindica el papel de las mujeres en las letras canarias. Su vinculación con la literatura infantil y juvenil, su labor en las aulas, su participación en iniciativas de fomento de la lectura y su atención al patrimonio cultural de las islas explican por qué el Gobierno de Canarias ha decidido dedicarle esta nueva edición. El acto del 20 de octubre servirá para repasar su biografía, entregarle el diploma, escuchar una semblanza a cargo de Ana Belén Hormiga Amador y ver sobre el escenario una pieza teatral que traduce su universo literario en música, memoria y palabra. La entrada libre hasta completar aforo permitirá que el público se acerque a una autora que ha acompañado a varias generaciones de lectores y que sigue publicando y participando en la vida cultural del archipiélago.


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