Feria del Libro Aragonés de Monzón: programa, Tren de la Cultura y protagonistas

Isaac

Feria del Libro Aragones de Monzon

La Feria del Libro Aragonés de Monzón vuelve a convertir la ciudad en uno de los puntos clave del mapa literario de Aragón durante el puente de diciembre. La cita, que alcanza ya su XXXI edición, mantiene su carácter de encuentro de referencia para editoriales, autores y lectores que se mueven en el ámbito aragonés, junto a otras ferias como la Feria del Libro de Toledo.

El evento se celebra del 6 al 8 de diciembre en el ya habitual Pabellón Joaquín Saludas, con horario de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:30 horas. La feria conserva su rasgo distintivo: solo se presentan libros y catálogos vinculados a creadores y proyectos editoriales aragoneses, lo que la sitúa como una de las ferias más singulares del panorama estatal.

Una feria consolidada para el libro aragonés

Feria del Libro Aragones en Monzon

Con el paso de las décadas, la cita de Monzón se ha afianzado como uno de los principales escaparates del libro en Aragón, al igual que otras ferias como la Feria del Libro de Murcia. La tradición de reunir a las editoriales del territorio y a numerosos autores y autoeditores ha convertido este encuentro en una parada casi obligada para profesionales del sector y para el público lector que busca novedades de proximidad.

A lo largo del fin de semana, la programación incluye presentaciones de novedades, diálogos entre escritores, sesiones de firmas y diferentes actividades ligadas al libro y a la lectura, con programaciones como la de Sevilla que muestran modelos variados de actividades. El ambiente que se genera en el pabellón, con estands editoriales, autores conversando con sus lectores y un flujo continuo de visitantes, refuerza el papel de la feria como punto de encuentro anual del ecosistema editorial aragonés.

La condición de feria especializada en producción aragonesa hace que muchas editoriales utilicen esta cita como espacio estratégico para mostrar su fondo y dar visibilidad a sus proyectos. A su vez, los lectores encuentran en un mismo recinto propuestas que abarcan desde narrativa y poesía hasta ensayo, cómic o trabajos de investigación local.

Al celebrarse en pleno puente de diciembre, la organización ha logrado consolidar un modelo en el que la actividad cultural se combina con el ocio familiar y el turismo de proximidad. Muchas personas aprovechan estos días festivos para acercarse a Monzón, pasar el día en la feria y regresar a casa con una buena lista de lecturas para el invierno.

Premios FLA y protagonismo de los reconocimientos

Uno de los momentos destacados de la feria es la entrega de los Premios FLA, que cada año señalan a figuras y colectivos relevantes del mundo del libro en Aragón. En esta edición, el reconocimiento individual recae en el periodista Manuel Campo Vidal, cuya trayectoria profesional y vínculo con la comunicación y la cultura se subrayan desde la organización.

En la categoría colectiva, el galardón se concede a la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, entidad que mantiene desde hace años un trabajo continuado de difusión de la lectura, organización de actos culturales y apoyo a la vida literaria aragonesa. Este premio pretende visibilizar la importancia del tejido asociativo en la dinamización del sector.

Junto a estos reconocimientos, la feria reserva un espacio especial para el homenaje a los editores Joaquín Campo y Marina Heredia, recientemente fallecidos. Campo, al frente de Taula Editorial, y Heredia, impulsora de Los libros del Gato Negro, han sido figuras significativas en la escena editorial aragonesa contemporánea.

Con este recuerdo público, la Feria del Libro Aragonés quiere poner en valor la labor silenciosa pero esencial de la edición independiente, subrayando la aportación de quienes han ayudado a construir un catálogo robusto y diverso de autores aragoneses. El gesto tiene un componente emotivo para colegas de profesión, escritores y lectores que han seguido su trabajo durante años.

El Tren de la Cultura: cómo llegar desde Zaragoza

Para facilitar la asistencia de público procedente de la capital aragonesa, RENFE y el Ayuntamiento de Monzón vuelven a activar el conocido Tren de la Cultura. Este servicio especial se ofrece el domingo 7 de diciembre, con un recorrido de ida y vuelta entre Zaragoza y Monzón pensado para disfrutar de toda la jornada en la feria sin preocuparse por el coche.

El convoy parte de la estación de Zaragoza Delicias a las 8:57 horas y realiza parada en Zaragoza Goya a las 9:02 horas, con llegada prevista a Monzón a las 10:35 horas. El regreso se efectúa el mismo domingo desde Monzón a las 18:35 horas, lo que permite aprovechar tanto la franja de mañana como la de tarde en el recinto ferial.

El billete tiene un precio de 11 euros ida y vuelta y se han puesto a disposición 125 plazas, muy demandadas en anteriores ediciones por quienes quieren acercarse a la feria de forma cómoda y sin necesidad de vehículo propio. Esta combinación horaria encaja bien con la programación, de manera que los asistentes pueden llegar a la apertura de puertas y permanecer hasta casi el cierre de la tarde.

La compra de billetes puede realizarse a través de la página web municipal, www.monzon.es, y la organización insiste en la importancia de la reserva anticipada, ya que el número de asientos es limitado. De este modo, el Tren de la Cultura se consolida como opción práctica para familias, grupos de amigos y lectores habituales que prefieren un viaje organizado de principio a fin.

Más allá del mero desplazamiento, este servicio ferroviario temático se ha convertido en uno de los símbolos de la feria. Para muchos asistentes, el viaje forma ya parte de la experiencia: una manera distinta de comenzar la jornada literaria, compartiendo vagón con otros lectores y visitantes que acuden al mismo destino.

Una propuesta cultural con apoyo institucional

La puesta en marcha del Tren de la Cultura se enmarca en la colaboración estable entre Renfe y el Ayuntamiento de Monzón, que refuerzan así su apuesta por la movilidad sostenible asociada a grandes eventos culturales. El objetivo es ofrecer alternativas accesibles para que nadie deje de participar por cuestiones de transporte.

Las instituciones implicadas destacan que la feria contribuye a dinamizar el tejido cultural y económico del territorio, tanto por el movimiento de visitantes como por la proyección de la ciudad como sede de un encuentro literario consolidado. El apoyo logístico y organizativo se considera clave para que el evento mantenga su nivel de asistencia y su capacidad de atracción.

Para la población local, la celebración de la Feria del Libro Aragonés supone también un impulso a la vida cultural de Monzón, que durante tres días ve cómo el Pabellón Joaquín Saludas se transforma en un espacio dedicado por completo a los libros, a la conversación pausada y al intercambio de ideas.

Esta colaboración entre administraciones y empresas públicas encaja con iniciativas similares en otras ciudades europeas, donde la cultura se vincula al transporte público como elemento facilitador, y también con experiencias en España como la Feria del Libro de Huelva. En el caso de Monzón, el Tren de la Cultura se ha ido consolidando año tras año hasta convertirse en un complemento casi inseparable de la feria.

Plan perfecto para el puente de diciembre

La combinación de feria y desplazamiento organizado encaja de lleno en la agenda del puente de diciembre, un periodo en el que muchas personas buscan planes culturales próximos y asumibles. La posibilidad de viajar por la mañana, pasar el día en la feria y regresar a última hora de la tarde configura una propuesta redonda para quienes quieren dedicar un festivo a los libros.

Durante la jornada, los asistentes pueden recorrer los estands, conversar con autores, asistir a presentaciones y reservar tiempo para las firmas de ejemplares. La flexibilidad de horarios permite adaptar la visita a distintos ritmos: quienes prefieren un paseo tranquilo por la mañana y quienes se inclinan por aprovechar las actividades de la tarde.

El ambiente que se crea en el Pabellón Joaquín Saludas favorece que tanto lectores habituales como personas menos acostumbradas al hábito lector se acerquen a las propuestas. La feria busca, precisamente, abrir puertas a nuevos públicos y fomentar el contacto directo con los libros, ya sea a través de novedades editoriales, clásicos reeditados o proyectos menos conocidos.

Para muchas familias, la cita se ha convertido en una costumbre del puente, una especie de ritual en el que elegir lecturas para el invierno o incluso adelantar compras de cara a las fiestas navideñas. Así, la Feria del Libro Aragonés de Monzón se integra de manera natural en el calendario de ocio y cultura de buena parte de la población aragonesa.

Con una programación que combina reconocimientos, actividades literarias y facilidades de acceso como el Tren de la Cultura, la Feria del Libro Aragonés de Monzón se mantiene como un referente estable para el libro en Aragón, capaz de reunir en pocos días a autores, editoriales y lectores en torno a un mismo objetivo: seguir dando vida al ecosistema literario del territorio.


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Dart 2025: el único festival de cine centrado en artes visuales se acerca a su primera década

El próximo 10 de diciembre iniciará su novena edición Dart, el Festival Internacional de Cine y Arte de Barcelona, la única cita española de este tipo centrada en la creación visual. Su sede principal será el Mooby Bosque Cine de la capital catalana, pero también podremos disfrutar online de sus propuestas (una treintena de documentales, en su mayoría inéditos).
Varios de ellos tendrán que ver con el poder del arte para suscitar transformaciones sociales y políticas, en el contexto de las favelas de Brasil (Balomania), el cambio climático (Climate Art, con alusiones a Olafur Eliasson, Sebastião Salgado y Agnes Denes), los autores chicanos de los setenta (ASCO: Without Permission) o los roles de la mujer (Maintenance Artist, Looking for Simone, Radical Women), pero en el próximo Dart veremos igualmente thrillers sobre el mundo de los NFT o el saqueo de templos en Camboya.
Mención aparte merece un retrato íntimo del artista y escritor Art Spiegelman, responsable de la histórica novela gráfica Maus – primer cómic premio Pulitzer-. Bajo el título de Art Spiegelman: Disaster Is My Muse, recordará cómo pudo hacer arte a la sombra del Holocausto y de la dura memoria de su familia.

 
Ira Sachs. Peter Hujar´s Day
Como novedad, el festival ha aunado fuerzas con otras dos muestras fílmicas de Barcelona: In-Edit, que ofrecerá The Residents: Barking in the Dark, sobre el universo de The Residents, grupo emblemático de la vanguardia musical norteamericana desde los setenta; y Moritz Feed Dog, que proyectará Peter Hujar’s Day, una conversación entre el fotógrafo retratista del downtown neoyorquino y la escritora Linda Rosenkrantz, mantenida en 1974 en un apartamento de Manhattan.
A los amantes de la arquitectura se dirigen documentales dedicados a Enric Miralles, Ila Bêka y Louise Lemoine; estas últimas, cineastas especializadas en la disciplina que han hecho mucho por transformar la representación de las construcciones en el cine poniendo por delante a las personas y los usos de las edificaciones, más que su teorización.
Y habrá sitio, como es habitual, para la revisión del colonialismo: en la sesión de cortometrajes Autochtonies des Amèriques, un proyecto pensado para encauzar la proyección de las creaciones cinematográficas de las comunidades indígenas del continente americano; en Memories of Love Returned, documental sobre la vida del fotógrafo ugandés Kibaate Aloysius Ssalongo; o en Future History: An Untold Legacy of Ethiopian Resistance, que recoge los testimonios de los supervivientes de la resistencia etíope ante la invasión italiana de 1935-1941.
Sebastián Galán. Warhol-Vijande: Más que pistolas, cuchillos y cruces
Entre los trabajos nacionales podemos mencionar los documentales sobre Oscar Tusquets y sus múltiples colaboraciones; la visita de Andy Warhol a Madrid en 1983, organizada por el galerista Fernando Vijande; el pensamiento de Eduardo Chillida; y la trayectoria de EL XUPET NEGRE, artista de arte urbano barcelonés.
Si no residís en la capital catalana, vuestra plataforma para empaparos de Dart será CaixaForum+, adonde el festival llegará del 18 de diciembre de 2025 al 18 de enero de 2026. Allí recalarán, además de una selección de los títulos de proyección presencial, tres documentales en exclusiva de Bêka & Lemoine: Koolhaas Houselife, Tokyo Ride y Barbicania, este último protagonizado por quienes trabajan y residen en torno al Barbican Centre de Londres.
Arantxa Aguirre. Ciento volando
 

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Cuando la palabra se hace territorio: crónica de un encuentro feminista

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*Por Clemen Bareiro Gaona

La tarde cae despacio sobre la mesa del conversatorio. Hay tazas, cuadernos con anotaciones apresuradas y esa electricidad suave que aparece cuando un grupo de mujeres empieza a pensar juntas. Alejandra Ciriza abre el diálogo casi como quien abre un territorio: con la certeza de que mucho de lo que hoy llamamos teoría descolonial ya había sido dicho, pensado y peleado en América Latina hace más de medio siglo.


“Tenemos una riqueza enorme –dice–, pero pareciera que si no vuelve desde el Norte, no cuenta”.

 

La frase queda suspendida. Todas la sienten verdadera.

Hablan entonces de Bambirra, de Galeano, de Francine Descarries, de la teoría de la dependencia; nombres que alguna vez circularon como fuego y que hoy parecen escondidos bajo el polvo de modas académicas. Lo que piden no es nostalgia: es memoria política.

 

El diálogo viaja hacia Paraguay. Recordamos a Ramona Ferreira, periodista feminista borrada de la historia, y en esa evocación todo el grupo coincide en una intuición: recuperar nombres es recuperar la posibilidad de escribirnos de nuevo.

 

Alejandra, contundente, afirma que ninguna de nuestras luchas puede pensarse sin mirar la región. “La suerte de Brasil, de Paraguay, de Argentina… están unidas”, dice. Y la mesa asiente. Se sienten parte de una geografía compartida, marcada por genocidios y evangelizaciones, pero también por una terquedad luminosa: la de seguir organizándose.

 

Cuando interviene Lea Durante, su voz llega primero en italiano y luego en la traducción de Alejandra. Habla de las jóvenes que rechazan el feminismo como palabra, como si fuera un resto viejo, una jerga. Propone entonces algo simple y revolucionario: la conciencia feminista nace en la lucha, no en la definición perfecta.

 

La conversación avanza hacia los feminismos populares. Hablamos de lo que vemos  en los barrios: mujeres que arman redes de cuidado, que inventan trabajo, que sostienen vidas quebradas. Mujeres que quizá nunca se llamarían feministas, pero que practican el feminismo más radical: el de la supervivencia colectiva.

 

Alejandra responde con calma: no hay que imponer nombres. Las identidades se conquistan, no se decretan. Y la hegemonía desde abajo se construye escuchando, no etiquetando.

 

El clima se vuelve más político cuando aparece el tema de las derechas. Se habla de censuras, de ministerios que prohíben la palabra “género”, de iglesias ocupando escuelas. La sensación es conocida: la ofensiva conservadora avanza con velocidad.

 

Mabel Thwaites Rey propone algo que cambia el tono de la sala: interpelar también a los varones. No desde el castigo permanente, sino desde la reciprocidad. “No queremos vivir como amazonas”, dice entre risas. Queremos transformar juntos las formas de vincularnos. Queremos que los hombres pierdan privilegios, sí, pero ganen humanidad.

 

Lea vuelve a intervenir. Habla del planeta, del Amazonas incendiado, de Bolsonaro como síntesis de un odio que no distingue entre mujeres, indígenas, negros o naturaleza. Su idea es clara: el feminismo también es una defensa de la tierra. Y las mujeres indígenas lo saben mejor que nadie.

 

La conversación empieza a cerrarse, pero nadie quiere terminar. Hay una intuición común: el futuro se juega en recuperar la comunidad. Las relaciones que cuidan, los vínculos que sostienen, los territorios que resisten. Alejandra lo dice con una frase que cae como una semilla:

 

“Somos seres gregarios. No sobrevivimos solas”.

 

Queda un silencio largo, un silencio fértil. Algo se ha movido. Algo que no es teoría ni consigna, sino una forma de volver a pensarnos juntas en Nuestra América. Un hilo que conecta cuerpos, lenguajes y territorios. Un hilo que, como tantas veces, las mujeres empiezan a tejer.

*Entrevista realizada en el año 2017 a Alejandra Ciriza, Mabel Thwaites Rey y Lea Durante.


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Perramus: del cómic de culto a la moda argentina

Isaac

Ilustración relacionada con Perramus

La palabra Perramus tiene hoy una doble vida: por un lado, es el título de una de las historietas más influyentes del cómic latinoamericano; por otro, da nombre a una firma argentina especializada en prendas de abrigo y ropa exterior. Dos mundos distintos, el de la cultura y el de la moda, que comparten una misma denominación y un arraigo muy fuerte en la memoria colectiva del país austral.

Mientras la historieta se ha convertido en un referente a la hora de entender el clima político y social de la dictadura argentina, la marca de ropa ha ido consolidando su identidad alrededor de la calidad, la funcionalidad y un estilo urbano preparado para la lluvia y el viento. En los últimos años, ambos universos han ido ganando presencia más allá de América Latina, despertando un interés creciente en Europa y, de forma particular, entre lectores y amantes del diseño que buscan algo más que mero entretenimiento o moda pasajera.

Un cómic nacido como arma de protesta

Alberto Breccia resumió siempre con claridad por qué se lanzó a dibujar Perramus. Para él, el lápiz era su única herramienta para plantar cara a la represión: sentía que tenía la obligación moral de dejar constancia de lo que estaba sucediendo en Argentina bajo la dictadura militar. El resultado fue una obra que, en sus propias palabras, era un grito de rebeldía y de denuncia, levantado desde la página impresa.

Entre mediados de los años ochenta y el inicio de los noventa, Breccia trabajó junto al guionista Juan Sasturain en una saga que acabaría reuniéndose en cuatro volúmenes originales y que hoy se presenta en una edición integral bajo el sencillo título de Perramus. Esta recopilación, publicada por el sello Astiberri, permite seguir de un tirón una historia que combina intriga política, reflexión sobre la memoria y una mirada crítica a los mecanismos del poder.

La historieta se considera una pieza esencial para comprender la historia reciente de Argentina: su lectura ofrece un retrato deformado, pero muy reconocible, de los años oscuros en los que las juntas militares marcaron el destino del país. No es casualidad que sea, hasta la fecha, la única obra de cómic que ha recibido un premio de Amnistía Internacional, un reconocimiento que la sitúa en la intersección entre arte, derechos humanos y memoria histórica.

En las páginas de Perramus no solo aparecen la represión y el miedo, sino también buena parte del imaginario cultural argentino: desde el tango asociado a Carlos Gardel hasta la pasión futbolera que vertebra barrios y ciudades. También se asoman ecos del cine del oeste estadounidense, referencias a iconos como Frank Sinatra y guiños a una literatura latinoamericana que, en aquellos años, vivía un momento de efervescencia mundial.

Entre las figuras literarias que atraviesan la obra destaca especialmente Jorge Luis Borges, convertido aquí en personaje y compañero de viaje del protagonista. Su presencia, junto a la de Gabriel García Márquez y otros escritores, subraya la voluntad de Sasturain y Breccia de dialogar con la tradición cultural de todo un continente, no solo con la coyuntura política inmediata.

Imagen del cómic Perramus

Una fábula política que cambió la historieta

A lo largo de la historia del cómic, existen títulos que marcan un antes y un después. Perramus suele colocarse en esa categoría de obras que empujan los límites del medio y lo obligan a mirarse de otra manera. Nació como una fábula política, pero su ambición formal y narrativa la ha llevado a ser un referente para autores, críticos y lectores exigentes.

El proyecto reunió varios ingredientes poco habituales para la época: un contexto histórico en el que el cómic estaba empezando a romper con la etiqueta de entretenimiento ligero, un dibujante dispuesto a convertir cada viñeta en un acto de resistencia y un guionista que entendía la historieta como una herramienta apta para abordar cuestiones de gran calado político y cultural.

En su edición actual, Astiberri presenta la obra en un solo volumen que reúne los cuatro libros de la saga, en un tomo cercano a las quinientas páginas. La calidad de reproducción busca respetar el trabajo original de Breccia, algo especialmente relevante si se tiene en cuenta que gran parte de la fuerza de Perramus reside en su grafismo y en la textura de sus dibujos, cargados de matices y sombras.

El hilo conductor de la historia es un hombre sin recuerdos, al que se le ofrece elegir entre el placer, la suerte o el olvido. El personaje decide renunciar a su pasado y opta por borrar su memoria, una elección que lo sitúa en un terreno ambiguo: por un lado, huye del trauma; por otro, intenta esconder una cobardía que no quiere afrontar. Ese acto de olvidar voluntariamente se convierte en una metáfora de quienes prefieren mirar hacia otro lado ante el terror.

El protagonista adopta el nombre de “Perramus” a partir de la marca del impermeable que viste, un detalle aparentemente banal que acaba siendo clave. Ese símbolo de refugio precario, pensado para proteger de la lluvia, se transforma en un símbolo de refugio precario frente a una realidad política tempestuosa. Desde ese momento, el personaje inicia un viaje por una Sudamérica onírica, atravesada por sombras, donde las fronteras entre sueño y pesadilla se difuminan.

Personajes reales, símbolos y una Sudamérica de pesadilla

A lo largo de la historia, Perramus cruza su camino con figuras que mezclan lo histórico y lo imaginario. Uno de sus compañeros de ruta es un Borges reinventado, al fin reconocido con el Nobel de Literatura y convertido en guía en este universo distorsionado. La obra juega con la biografía del escritor argentino y con sus obsesiones literarias, integrándolas en un relato de laberintos políticos y morales.

En este recorrido también aparecen personajes inspirados en líderes y artistas reales, como Fidel Castro, Carlos Gardel o Gabriel García Márquez, que son trasladados al terreno de la ficción sin perder su peso simbólico. Cada uno aporta un matiz distinto a la reflexión sobre el poder, la cultura popular y el lugar de América Latina en el escenario internacional.

El guion se construye como un rompecabezas de enigmas, símbolos y juegos metanarrativos. Sasturain mezcla episodios reconocibles de la historia política del continente con situaciones inventadas que empujan al lector a establecer paralelismos y a preguntarse hasta qué punto la ficción está distorsionando o iluminando la realidad. Esa estructura exige una lectura atenta y, al mismo tiempo, ofrece una experiencia rica para quienes disfrutan con relatos complejos.

En paralelo, aparece una galería de personajes que representan distintos grados de compromiso, miedo o indiferencia frente a la violencia del Estado. Desde cómplices entusiastas del régimen hasta ciudadanos que eligen no saber, todos funcionan como piezas de un gran espejo roto en el que se reflejan las reacciones posibles ante la represión. El protagonista, con su decisión de olvidar, se sitúa en ese continuo como ejemplo de una cobardía moral que no es exclusiva de una época concreta.

El escenario principal es una ciudad llamada Santa María, que evoca de forma transparente a Buenos Aires, pero envuelta en una niebla constante y un ambiente opresivo. Esa atmósfera remite a otras ciudades imaginarias de la literatura latinoamericana, pero en Perramus está estrechamente ligada a la experiencia argentina de la dictadura: desapariciones, silencios forzados y un miedo que se cuela en cada rincón de la vida cotidiana.

El trazo de Breccia: expresionismo, niebla y resistencia

Si el guion ofrece un entramado de referencias y simbolismos, el dibujo de Alberto Breccia eleva el conjunto a una categoría casi pictórica. Su estilo combina tinta diluida y aguadas que convierten el gris en protagonista absoluto. Ese gris se despliega como una bruma espesa que envuelve cada escena, funcionando al mismo tiempo como clima físico y metáfora del ambiente político.

Las formas que pueblan la obra van desde siluetas rocosas y angulosas hasta figuras que parecen deshacerse, como si estuvieran a punto de derretirse o de perder consistencia. Ese enfoque genera un retrato grotesco de personajes y escenarios, cercano al vodevil destartalado, donde lo ridículo convive con lo terrorífico. La exageración visual sirve para evidenciar el absurdo y la brutalidad de los poderes establecidos.

Breccia utiliza el blanco y negro, junto con una rica gama de grises, para construir claroscuros expresionistas que acentúan el miedo, la amenaza y la corrupción moral. El lector se enfrenta a rostros desfigurados, edificios que parecen inclinarse y sombras que invaden la página. Todo ello crea una sensación de inestabilidad constante, como si el mundo de Perramus estuviera a punto de derrumbarse.

Más allá de la técnica, el dibujante concibe su trabajo como un acto de resistencia artística. El propio Breccia insistía en que el dibujo era su única arma y que obras como Perramus constituían una forma de denuncia frente a la violencia del Estado. La estética no es un mero adorno: se integra en el mensaje y lo potencia, convirtiéndose en una denuncia visual de la putrefacción del orden establecido.

El resultado final es una historieta que funciona como un espejo deformado de la sociedad argentina de la época, en el que se reflejan la vergüenza, la falta de coraje y la responsabilidad compartida en la consolidación de regímenes autoritarios. Conforme se avanza en la lectura, la sensación es la de estar asistiendo a un gran réquiem gráfico, una alegoría oscura contra todas las juntas militares que, con distintas caras, comparten una misma lógica de poder.

Una obra sin fecha de caducidad

Perramus fue concebida en pleno periodo de dictadura y acompañó, en su desarrollo, el tránsito de Argentina hacia la recuperación democrática. Breccia y Sasturain trabajaron durante unos ocho años en el proyecto, que se cerró en torno al momento en que Raúl Alfonsín asumió la presidencia. Esa coincidencia temporal refuerza la lectura del cómic como crónica y, al mismo tiempo, como advertencia.

En sus páginas aparece un dictador arquetípico, al que se alude como el Mariscal, que condensa distintas figuras de mando militares en un solo personaje. Esta simplificación permite que la obra no se agote en la referencia concreta a un nombre o un gobierno, sino que se proyecte hacia otras experiencias autoritarias de la región y más allá. El lector reconoce patrones de comportamiento y mecanismos de control que no se limitan a un único país.

El relato está lleno de elementos simbólicos que apuntan directamente a las relaciones de poder internacionales. Uno de los ejemplos más claros es un personaje apodado Mr. Whitesnow, cuyo rostro recuerda al de Henry Kissinger y que encarna la influencia de Estados Unidos en la política latinoamericana. A través de este tipo de recursos, la obra sugiere que el terror interno no puede entenderse sin tener en cuenta las presiones y apoyos externos.

Junto a la dimensión política, el cómic aborda cuestiones vinculadas a la conciencia, la identidad y la responsabilidad individual. El viaje del protagonista, que parte del olvido voluntario, plantea preguntas sobre hasta qué punto cada persona elige implicarse o dar la espalda a la injusticia. La intervención de personajes literarios como Borges añade capas de reflexión sobre la memoria, el relato y la manera en que se construyen las historias de un país.

Todo esto hace que Perramus siga siendo una lectura vigente para públicos de distintos contextos, no solo para quienes conocen de primera mano la historia argentina. Sus temas resuenan allí donde se discute sobre memoria histórica, justicia transicional o el papel del arte en tiempos de crisis, lo que explica que editoriales europeas como Astiberri apuesten por mantener la obra disponible en sus catálogos.

El legado de Breccia y su huella en el cómic

La recuperación de Perramus en formato integral se suma a un esfuerzo más amplio por volver a poner en circulación el trabajo de Alberto Breccia. En los últimos años se han reeditado otros títulos fundamentales de su trayectoria, lo que permite trazar un mapa más completo de su aportación al medio y de su evolución estilística.

Entre esas obras destaca Mort Cinder, creada junto a Héctor G. Oesterheld, que muchos consideran uno de los grandes clásicos del cómic argentino. A través de las historias de un personaje aparentemente inmortal, Breccia y Oesterheld exploraron diferentes momentos históricos y reflexionaron sobre el paso del tiempo y la violencia.

Otra faceta relevante es la de Breccia como adaptador de relatos literarios. Trabajó sobre los textos de H. P. Lovecraft en Los mitos de Cthulhu, llevó al cómic cuentos de Edgar Allan Poe en El corazón delator y reunió versiones de autores como Juan Rulfo o el propio Borges en la antología Versiones. En todos estos casos, logró trasladar al lenguaje gráfico atmósferas complejas sin perder la esencia de las obras originales.

Dentro de esa línea también sobresale Informe sobre ciegos, adaptación de un fragmento de la novela Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato. Aquí, Breccia se sumerge en un territorio psicológico y angustioso que dialoga con muchas de las preocupaciones presentes en Perramus, desde la paranoia política hasta la descomposición moral.

A esta lista se suma El Eternauta 1969, publicado por el sello Reservoir Books, donde el autor vuelve a unir ciencia ficción y crítica política en una reinterpretación visual de una de las historias más emblemáticas de la historieta argentina. Todas estas obras, junto a Perramus, han ido cimentando su reputación como uno de los dibujantes más innovadores y comprometidos del cómic del siglo XX.

Perramus como marca: outerwear, fiestas y vida urbana

Más allá de las viñetas, el nombre Perramus también identifica a una firma argentina especializada en ropa de abrigo y prendas para la intemperie. Con una larga trayectoria vinculada a los impermeables y a la protección frente al mal tiempo, la marca ha construido un catálogo que combina tradición y un enfoque contemporáneo hacia el diseño urbano.

De cara a la temporada estival del hemisferio sur, la compañía ha presentado su colección Verano 25/26 como una opción pensada para quienes buscan regalar o renovar armario en las fiestas de fin de año. La propuesta gira en torno a la idea de celebrar distintas formas de afecto: el vínculo con la naturaleza, el aprecio por los materiales de calidad y el gusto por prendas que no pasan de moda con facilidad.

El ADN de la firma se resume en tres pilares: diseño atemporal, calidad alta y soluciones prácticas para moverse tanto en la ciudad como en entornos al aire libre. Esta aproximación resulta familiar para muchos consumidores europeos, acostumbrados a valorar piezas versátiles que puedan usarse en distintas situaciones y que soporten bien el clima cambiante.

En su catálogo reciente, la marca revisa sus clásicos a través de cortes renovados, incorporando molderías más actuales y una paleta cromática dominada por tonos neutros y sobrios. La idea es ofrecer prendas que encajen fácilmente en cualquier armario, sin quedar ligadas a tendencias efímeras, pero manteniendo un aire moderno.

Uno de los puntos fuertes de la temporada es la apuesta por prendas transformables y empaquetables, pensadas para acompañar ritmos de vida dinámicos. La colección destaca por abrigos desmontables, piezas configurables en varias versiones (4 en 1, 2 en 1), diseños reversibles con detalles gráficos discretos y modelos que pueden guardarse en su propio bolsillo o bolsa, facilitando su transporte.

Prendas clave, accesorios y presencia internacional

En la oferta de Perramus aparecen desde trenchs cortos y largos en materiales repelentes al agua e impermeables hasta pilotos, camperas y chalecos adaptados a distintas intensidades de frío. La firma complementa esta base con trajes de baño masculinos, vaqueros, pantalones, camisas y jerséis que completan una propuesta más integral de vestuario.

La marca se ha adentrado también en una sastrería urbana confeccionada en lino y fibras naturales, con sacos, chaquetas, vestidos y pantalones pensados para un uso diario en entornos laborales o de ocio. Esta línea busca equilibrar comodidad y presencia, un enfoque que puede resultar especialmente interesante para climas templados como los del sur de Europa.

En el apartado de accesorios, la colección incorpora mochilas, bolsos, riñoneras, sombreros tipo piluso y botas de lluvia, agrupados bajo el concepto “My Dear Summer”. Se trata de piezas que amplían las posibilidades de combinación y refuerzan ese carácter práctico que se ha convertido en seña de identidad de la firma.

Para quienes deseen profundizar en su catálogo, la marca mantiene presencia activa en canales digitales y redes sociales, donde muestra combinaciones posibles, detalles de confección y novedades de cada campaña. La web oficial y perfiles como su cuenta de Instagram o su página de Facebook se han convertido en los principales escaparates para clientes locales e internacionales.

Con esta dualidad entre cómic y moda, el nombre Perramus ha quedado asociado tanto a una obra clave de la memoria cultural argentina como a un tipo de prenda capaz de plantar cara a la lluvia y al viento. Mientras las páginas dibujadas por Breccia siguen invitando a reflexionar sobre la dictadura, la cobardía y la resistencia, la firma de ropa continúa explorando cómo vestir a una generación que se mueve entre la ciudad, los viajes y la vida al aire libre sin renunciar a la funcionalidad ni al diseño.


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Exposición Ars Scribendi en el Antiquarium de Complutum

Isaac

Exposición sobre historia de la escritura en Complutum

La ciudad de Alcalá de Henares refuerza su vínculo con la escritura y sus orígenes y la memoria histórica con la inauguración de la exposición Ars Scribendi, un proyecto que convierte al Antiquarium de Complutum en un espacio donde pasado y presente se dan la mano a través de las letras. La propuesta se plantea como una invitación a mirar con otros ojos un gesto que hacemos cada día: escribir.

La muestra se integra en la programación especial organizada por el Ayuntamiento con motivo del XXVII aniversario de la declaración de Alcalá de Henares como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. En este contexto, Ars Scribendi se presenta como una pieza clave dentro de las actividades culturales que ponen el foco en el papel de la escritura en la construcción y transmisión de la historia.

Un viaje por la historia de la escritura en el Antiquarium de Complutum

Recorrido histórico por la escritura en el Antiquarium

Ars Scribendi se ha instalado en el Antiquarium de Complutum, el espacio museístico del yacimiento romano que abrió sus puertas hace poco tiempo y que se ha consolidado como lugar de referencia para entender el pasado de la ciudad. No es una elección aleatoria: el edificio alberga piezas arqueológicas que permiten reconstruir la vida cotidiana en la antigua Complutum.

Entre esos materiales destacan epígrafes, inscripciones y grafitos que recogen nombres, fórmulas oficiales, creencias y huellas personales de quienes habitaron la ciudad romana. La nueva exposición dialoga de forma directa con ese patrimonio epigráfico, conectando los soportes antiguos con la mirada contemporánea de la caligrafía artística.

El concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez, ha sido el encargado de presentar públicamente la muestra. Durante su intervención subrayó que la exposición permite recorrer el desarrollo de la escritura «desde los signos cuneiformes grabados en arcilla hasta la suavidad del papel moderno», pasando por materiales como la piedra, el papiro y el pergamino, que se convierten en capítulos de una misma narración.

Esta propuesta se plantea, por tanto, como un recorrido tanto artístico como científico por la evolución de los sistemas de escritura. El visitante puede apreciar cómo cada soporte condiciona la forma de escribir, la manera de presentar los textos y la propia relación entre quien escribe y quien lee.

Además, la exposición permanecerá abierta en el Antiquarium de Complutum hasta el 25 de febrero, lo que ofrece un margen amplio para que vecinos, centros educativos y público general se acerquen al yacimiento con una mirada renovada sobre la escritura y sus orígenes.

Una colaboración entre instituciones para poner en valor el patrimonio escrito

Ars Scribendi es fruto de una línea de trabajo conjunta entre el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, el Parque Arqueológico de Complutum y la Universidad de Alcalá. Estas entidades mantienen desde hace años acuerdos y convenios que facilitan el desarrollo de proyectos culturales y de investigación vinculados al patrimonio local.

En este caso, esa colaboración se traduce en una exposición que enlaza el estudio académico de la epigrafía —la disciplina que analiza inscripciones antiguas— con la práctica viva de la caligrafía como arte contemporáneo. El resultado es un marco en el que el rigor científico y la creación artística funcionan como dos caras de la misma moneda.

La propia ubicación en el Antiquarium enfatiza este enfoque: en el mismo lugar donde se conservan algunos de los testimonios materiales más significativos de la Complutum romana, el público puede reflexionar sobre cómo la necesidad de dejar constancia por escrito ha atravesado siglos y civilizaciones.

Para la administración local, la muestra también sirve para reafirmar el compromiso con la conservación y difusión del patrimonio cultural. Al conectar la historia de la escritura con el aniversario como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, el Ayuntamiento coloca la cultura escrita en el centro del relato sobre la identidad alcalaína.

Al mismo tiempo, la exposición aspira a convertirse en un recurso educativo y divulgativo, aprovechando la presencia de la Universidad de Alcalá y su comunidad académica, así como de docentes y estudiantes de diferentes niveles que encuentran en Complutum un laboratorio a cielo abierto.

La mirada caligráfica de Ricardo Vicente Placed

El recorrido de Ars Scribendi está guiado por la obra y la mirada de Ricardo Vicente Placed, calígrafo de amplia trayectoria. Nacido en Nájera en 1965 y residente en Binéfar, es considerado uno de los nombres más destacados de la caligrafía en España, tanto por su trabajo artístico como por su faceta de investigador y docente.

Arabista de formación, se especializó en caligrafía árabe en El Cairo, lo que le ha permitido profundizar en una de las tradiciones escriturarias más influyentes y complejas del mundo. Esa base se suma a su interés por escrituras antiguas como la cuneiforme, la romana o la medieval, así como por la inscripción en piedra.

A lo largo de su carrera ha desarrollado proyectos en museos, archivos y centros culturales, donde combina el trabajo de taller con la divulgación. Sus intervenciones muestran cómo la caligrafía no es solo una cuestión estética, sino también un vehículo para comprender mejor la historia de la escritura y su dimensión simbólica.

En Ars Scribendi, Placed propone un diálogo entre las formas antiguas de escribir y las técnicas contemporáneas de la caligrafía artística. El visitante se encuentra con un puente visual y conceptual que le permite relacionar las inscripciones arqueológicas con las composiciones actuales, percibiendo continuidades y rupturas.

Esa combinación de precisión técnica, curiosidad intelectual y sensibilidad artística convierte la exposición en un espacio donde se pone a prueba, de forma muy tangible, la capacidad de la escritura para adaptarse a nuevos contextos sin perder su función de transmisión de memoria.

Escribir: un gesto cotidiano con un trasfondo extraordinario

Uno de los mensajes que más se repite en la presentación institucional es la invitación a «detenerse, observar y redescubrir el valor de un acto tan cotidiano como extraordinario: escribir». La muestra insiste en que, aunque hoy estemos rodeados de pantallas y teclados, la necesidad de fijar ideas y recuerdos por escrito sigue siendo tan fuerte como en la Antigüedad.

A través del recorrido, se plantea que cada soporte —arcilla, piedra, papiro, pergamino o papel— funciona como un capítulo de un relato universal: el de la voluntad humana de dejar huella, comunicarse, recordar y compartir conocimiento. La exposición subraya que, detrás de cada trazo, hay una persona, una intención y un contexto histórico concreto.

El Antiquarium se convierte así en un escenario donde el visitante puede tomar conciencia de que las inscripciones y textos antiguos no son piezas estáticas, sino testimonios vivos de prácticas de escritura que, en cierto modo, continúan en nuestro día a día, aunque hayan cambiado las herramientas.

La propuesta tiene también una dimensión muy ligada a la experiencia del público: más allá de la contemplación de piezas o paneles, busca que quien recorra la muestra se plantee cómo escribe hoy, para qué y para quién, y qué quedará de sus propias palabras dentro de unos años.

Con esta exposición, Alcalá de Henares aprovecha la efeméride como Ciudad Patrimonio de la Humanidad para reforzar la relación entre su pasado romano, su tradición cultural y su presente académico y ciudadano. Ars Scribendi se configura como un buen ejemplo de cómo un yacimiento arqueológico puede dialogar con la creación actual y con las preguntas que nos seguimos haciendo sobre la memoria y la comunicación escrita.


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EMOCIONES A TRAVÉS DEL ARTE

¿QUÉ ES EMOCIONES A TRAVÉS DEL ARTE?
Un proyecto que, el pasado 2024, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza llevó a cabo en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos y Quironsalud.
Se planteaba estudiar qué sienten los visitantes ante las obras de arte de la colección del Thyssen, qué sensaciones suscitan composiciones, colores y miradas y si esas reacciones pueden ser medidas y analizadas de forma objetiva y cuantitativa.
Hablamos ahora de esta iniciativa porque acaba de recibir el premio Lovie de plata en la categoría de Mejor uso de la visualización de datos.
 
¿EN QUÉ HA CONSISTIDO?
Mediante técnicas de análisis biométrico, neuromarketing y comportamiento, y con la ayuda de la inteligencia artificial, este estudio ha identificado las emociones que de forma predominante despiertan 125 obras de las colecciones Thyssen-Bornemisza.
Han participado 127 personas en la toma de 12.700 datos.
 
¿EN QUÉ CONDICIONES SE HA LLEVADO A CABO ESTE ESTUDIO?
El experimento se realizó durante dos meses en un entorno de laboratorio controlado. De los 127 participantes, un 67 % eran mujeres, todos ellos eran adultos y el 60 % poseía títulos de máster o doctorado, mientras que el 28 % tenía un título universitario. El 66 % fueron empleados, el 15 % autónomos y el 8 % desempleados.
 
¿DE QUÉ MODO SE SELECCIONARON LAS OBRAS?
A los participantes se les mostraron 125 pinturas pertenecientes a las colecciones del Thyssen, escogidas mediante un proceso a un tiempo aleatorio y controlado, en representación de una amplia variedad de estilos y épocas artísticas.
Las piezas se ordenaron en cinco flujos distintos, cada uno formado por veinticinco pinturas. La asignación de éstas a cada flujo se efectuó al azar, y cada participante fue expuesto a uno de ellos, también presentado en un orden aleatorio.
 
¿QUÉ HERRAMIENTAS SE UTILIZARON?
Para medir las emociones de los participantes en el estudio, se emplearon procedimientos biométricos: el registro de la respuesta galvánica de la piel, el reconocimiento facial y el eye tracking.
Además, completaron un autoinforme diseñado para clasificar sus pálpitos frente a cada pintura. Su punto de partida teórico fue el modelo de las emociones de Plutchik, que las articula en un espacio circular atendiendo a su intensidad y polaridad.
Según Plutchick, las inquietudes primarias -como la alegría, el miedo, la ira y la sorpresa- son universales y están muy arraigadas en la biología humana. Tomando como base este modelo, los participantes de la muestra pudieron clasificar las sensaciones que creían haber experimentado al observar cada una de las pinturas seleccionadas y su estructura sistemática posibilitó analizar cómo las básicas, como la alegría y la sorpresa, interactúan para dar lugar a estados emocionales más complejos, ofreciendo una visión detallada de las experiencias estéticas alcanzadas.
 
¿QUÉ CONCLUSIONES SE HAN ALCANZADO?
Partiendo de los datos obtenidos en el estudio, se ha elaborado una experiencia visual interactiva en la que explorar qué emociones despiertan las obras concretas.
Mediante barras de colores se representan las emociones identificadas por los participantes, conteniendo cada barra una de las siete impresiones analizadas: alegría, aversión, desprecio, ira, miedo, sorpresa y tristeza. Puede filtrarse la búsqueda por cada una de ellas y visualizar cuánto de cada emoción hay en las composiciones del museo.
Según la combinación de los datos objetivos (mediciones biométricas) y los subjetivos (autoinformes), la alegría es la emoción más sentida -seguida de la tristeza- y los tonos cálidos y las composiciones equilibradas suelen generar impactos positivos. Pero la principal conclusión obtenida fue que las emociones evocadas por el arte pueden medirse y clasificarse, y los datos derivados podrían aprovecharse en la práctica para favorecer la salud y el bienestar, en ámbitos como la educación, la terapia emocional y el diseño de experiencias culturales.
 
 
PARA MÁS INFORMACIÓN:
www.museothyssen.org 

 

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