Miguel de Cervantes, entre nuevas lecturas, homenajes escénicos y museos vivos

Isaac

Retrato Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes vuelve a situarse en el centro del debate cultural gracias a una combinación de novedades editoriales, propuestas escénicas y programas museísticos que, desde distintos ángulos, revisan la figura del autor del Quijote. En España, y muy especialmente en Madrid, Valladolid y Alcalá de Henares, se suceden iniciativas que lo rescatan del mito plano para proponer un retrato más complejo, humano y cercano al lector y al espectador de hoy.

Este renovado interés se plasma en libros que mezclan archivo e imaginación, montajes teatrales que revisitan sus textos y proyectos de divulgación que convierten sus casas museo en espacios vivos. Todo ello contribuye a que Cervantes deje de ser únicamente el busto solemne de los manuales escolares y se convierta, otra vez, en un escritor del que todavía quedan muchas cosas por contar.

Por José Belló Aliaga

Una presentación en Madrid que reimagina las vidas de Cervantes

Imagen literaria de Miguel de Cervantes

En el Espacio del Grupo Editorial Sial Pigmalión, situado en la madrileña calle Huesca, se presentó recientemente el libro Las Vidas (im)posibles de Miguel de Cervantes, de Basilio Rodríguez Cañada. La obra propone un juego consciente con la biografía cervantina, explorando la frontera entre lo que sabemos, lo que intuimos y lo que la ficción puede completar allí donde el archivo calla.

El acto estuvo conducido por el dramaturgo, actor y director Daniel Miguelañez, responsable también del prólogo del volumen, quien destacó el carácter híbrido del libro, a medio camino entre la reflexión ensayística y la fabulación literaria. Junto al autor participaron el catedrático de la UNED Francisco Gutiérrez Carbajo, encargado del estudio introductorio, y la profesora universitaria y poeta Adelaida Porras-Medrano, conformando un panel que unía universidad, creación literaria y escena.

La presentación se completó con una lectura dramatizada a cargo de los actores Antonio Hernández Fimia, Alma Vidal, Ángel Solo y el propio Miguelañez, que pusieron voz a los pasajes del libro y reforzaron su dimensión teatral. Este dispositivo escénico subrayó la idea de que, alrededor de Cervantes, la realidad histórica y la invención artística se espejean continuamente.

El encuentro, concebido casi como una pequeña función, evidenció cómo la figura del autor del Quijote sigue siendo un territorio fértil para la experimentación formal, donde pueden convivir la crítica académica, el ensayo biográfico y la recreación ficcional sin que ninguna de esas vías anule a las demás.

Basilio Rodríguez Cañada: del oficio de editor a la exploración cervantina

Cervantes y la literatura española

El autor de Las Vidas (im)posibles de Miguel de Cervantes, Basilio Rodríguez Cañada, llega a este proyecto con una sólida trayectoria en el mundo del libro. Nacido en Navalvillar de Pela (Badajoz), es editor, poeta, profesor, articulista y gestor cultural, además de presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión, sello fundado en 1997 que ha publicado casi 2.200 títulos en España e Hispanoamérica.

A su labor editorial se suma una intensa dedicación a la docencia y a la difusión cultural: imparte cursos de comunicación, edición, técnicas de dirección y creación literaria, participa con frecuencia como conferenciante en instituciones nacionales e internacionales y forma parte de jurados de premios literarios de relieve. Esta combinación de práctica editorial y reflexión crítica le permite abordar la figura de Cervantes desde un conocimiento directo del ecosistema del libro.

Rodríguez Cañada ha publicado diecisiete poemarios y diversas antologías de su obra, reconocida con galardones internacionales y traducida a numerosas lenguas europeas y extraeuropeas. Su pertenencia a instituciones como la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, la Academia Norteamericana de Literatura Moderna Internacional o academias de la lengua en Colombia, Bolivia y México, refuerza una trayectoria marcada por el diálogo entre España, América y otros contextos culturales.

En este nuevo libro, toda esa experiencia se vuelca en una lectura creativa de la biografía cervantina, que no pretende competir con los estudios históricos, sino abrir un espacio complementario: el de las vidas posibles, soñadas o imaginadas de un escritor del que, paradójicamente, seguimos sabiendo menos de lo que cabría esperar para alguien de su talla literaria.

Las (im)posibles vidas de Cervantes: entre archivo y ficción

Obra y legado de Miguel de Cervantes

El punto de partida del libro de Rodríguez Cañada es una pregunta sencilla solo en apariencia: ¿cuántas vidas caben en el nombre Miguel de Cervantes? A partir de ahí, el autor propone un recorrido que superpone las vidas efectivamente documentadas, las que el propio Cervantes pudo soñar o fabular y las que los lectores y estudiosos han ido proyectando con el paso de los siglos.

Esta aproximación asume que, más allá de la dimensión estrictamente biográfica, Cervantes se ha convertido en un personaje literario en sí mismo, sometido a reescrituras constantes. La escasez de datos directos, de cartas personales o de testimonios de primera mano ha alimentado una cadena de conjeturas, biografías noveladas y reconstrucciones imaginarias que, en muchos casos, han contado tanto como los documentos.

Frente a la tentación de cerrar el relato, el libro se decanta por un juego de espejos: al repertorio de vidas posibles del propio Cervantes —las vividas, las olvidadas, las ficcionadas— se suman las que los lectores actuales pueden seguir imaginando. La figura del escritor se multiplica, se fragmenta y se reconstruye en cada nueva lectura, cuestionando la idea de una biografía única y definitiva.

En el prólogo, Daniel Miguelañez y, en un texto complementario, el cervantista José Manuel Lucía Megías, subrayan que el volumen invita a los lectores a participar activamente en esa exploración. No se trata de sustituir una versión «verdadera» por otra, sino de reconocer la convivencia entre rigor, intuición y fantasía en la forma en que nos acercamos a un clásico que, cuatro siglos después, sigue generando preguntas nuevas.

El Cervantes de los documentos: la mirada de Alfredo Alvar Ezquerra

En el otro extremo del espectro —pero dialogando de manera indirecta con esas vidas posibles— se sitúa el trabajo del historiador Alfredo Alvar Ezquerra, investigador del CSIC, que ha dedicado un minucioso estudio a la figura histórica de Cervantes a partir de los documentos conservados. Tras una primera biografía, Cervantes: genio y libertad, ha publicado el ensayo Cervantes: La verdad del hombre a través de sus documentos (La Esfera), donde reivindica el archivo como herramienta principal para «desnudar» al escritor de capas de leyenda.

Alvar Ezquerra trabaja con unos 330 documentos, que suman alrededor de 900 páginas y están disponibles en formato digital, y cuya lectura le permite desmontar varias de las imágenes más extendidas. Entre otras cosas, sostiene que no hubo un único Miguel de Cervantes en los papeles de la época, sino decenas de homónimos, lo que ha contribuido a confusiones posteriores, y que el escritor no fue hidalgo ni judeoconverso, sino un cristiano viejo cuyo padre intentó, sin éxito, acreditar una condición nobiliaria.

El historiador también cuestiona episodios que la tradición había dado por buenos, como la famosa pelea con el alarife Antonio de Segura antes del viaje a Italia, y sitúa en Argel el gran punto de inflexión vital del futuro autor del Quijote. Allí, como soldado cautivo tras Lepanto, se juega su vida en varios intentos de fuga, no reniega de su fe y cuenta con el apoyo de su madre, Leonor de Cortinas, que se ve obligada a presentar una falsa viudedad para suscitar ayudas y limosnas destinadas al rescate.

Del patrimonio del escritor, el propio Alvar reconoce que los datos son fragmentarios, en parte porque no se conserva su testamento, aunque se sabe que otorgó uno. Lo que sí parece claro es que Cervantes no fue tan pobre como se ha repetido a menudo, sino que logró moverse con cierta habilidad en los márgenes de la administración —como recaudador, agente fiscal y gestor de arbitrios—, aunque esa relativa estabilidad nunca se correspondió con el éxito literario en vida.

Con un tono a menudo irónico y escéptico, el autor se distancia de las biografías más novelesco‑románticas, muchas de ellas escritas desde el siglo XVIII en adelante, y propone un retrato más pedestre: un hombre de su tiempo, nacido en Alcalá de Henares en 1547, con ambición, contradicciones y frustraciones, que regresa a una España que no recompensa sus esfuerzos militares y que solo tarde —muy tarde— reconoce la importancia de su obra.

El escritor y su estilo: entre la vida real y la leyenda literaria

Las conclusiones de Alvar Ezquerra chocan, en ocasiones, con la imagen casi heroica que muchos lectores proyectan sobre Cervantes, pero encajan con la idea, defendida por críticos como Andrés Trapiello, de que el retrato del escritor es en buena medida una suma de ilusiones sucesivas. De hecho, incluso el supuesto retrato de Jáuregui sería, según esta línea de pensamiento, una ensoñación más que una estampa fidedigna.

En esa tensión entre realidad y mito, documentos y leyendas, se vuelve especialmente pertinente recordar que el propio Cervantes se expresaba casi siempre a través de su estilo, como señala la célebre frase del conde de Buffon —«el estilo es el hombre mismo»—, citada a propósito del autor del Quijote. La falta de confesiones personales o memorias explícitas contrasta con la enorme cantidad de pistas que dejan sus novelas, entremeses y prólogos sobre sus obsesiones, su humor y su manera de mirar el mundo.

Mientras el archivo nos devuelve la imagen de un individuo de medianías sociales, con problemas económicos intermitentes y oficios poco lucidos, la literatura revela a alguien capaz de construir un universo narrativo que ha configurado nuestra forma de entender la novela. La investigación documental y la imaginación literaria no se excluyen, sino que ofrecen dos formas complementarias de acercarse a una figura que sigue resistiéndose a los encasillamientos simples.

En ese equilibrio se mueven tanto el ensayo de Alvar Ezquerra como la propuesta ficcionalizada de Rodríguez Cañada: dos caminos distintos —uno pegado al legajo, otro entregado al juego de las posibilidades— que, sin embargo, comparten la voluntad de mirar a Cervantes como algo más que un icono intocable.

Cervantes en escena: la nueva puesta en escena de Numancia

La revitalización cervantina no se limita al terreno del libro. En Madrid, la obra Numancia, atribuida a Miguel de Cervantes, vuelve a los escenarios bajo la dirección de José Luis Alonso de Santos. El montaje, programado en los Teatros del Canal (Sala Verde), apuesta por resaltar la vigencia contemporánea de un texto que narra la resistencia de la ciudad celtíbera frente al asedio romano.

Con un elenco de una veintena de intérpretes encabezado por Arturo Querejeta y Pepa Pedroche, la propuesta enfatiza el carácter colectivo de la lucha y convierte la tragedia clásica en un grito contra la resignación, la humillación y las tiranías que imponen vidas sin dignidad. La historia de Numancia, tal y como la recrea Cervantes, se presenta así como un espejo incómodo de conflictos actuales en los que la defensa de la libertad y la cohesión social siguen estando en juego.

La representación subraya, además, el peso simbólico de un autor al que solemos asociar exclusivamente con el Quijote, pero que dejó también un repertorio teatral menos conocido y sin embargo cargado de intuiciones políticas y morales. Recuperar Numancia en un gran escenario madrileño significa devolver a la conversación cultural una faceta a menudo olvidada del escritor.

La implicación de medios y entidades culturales en la difusión del montaje —incluyendo sorteos de entradas entre suscriptores y programas especiales— demuestra que la figura de Cervantes funciona como punto de encuentro entre instituciones, público y creadores, capaz de atraer tanto a los habituales del teatro clásico como a espectadores que se acercan por primera vez a su obra dramática.

Valladolid: la Casa Museo como ventana a la vida cotidiana cervantina

Más allá de Madrid, la huella de Cervantes se hace especialmente visible en Valladolid, ciudad donde el escritor residió a comienzos del siglo XVII, coincidiendo con el traslado temporal de la corte de Felipe III. Entre 1604 y 1606 vivió en una casa hoy convertida en Casa Museo de Cervantes, espacio desde el que se explica tanto la biografía del autor como el contexto urbano y social del Siglo de Oro.

La vivienda, reconstruida y adaptada para la visita pública, recrea los ambientes de una familia acomodada de la época, con estancias como la cocina, el estrado, las alcobas o los espacios de trabajo. A través de ellas, los visitantes pueden hacerse una idea de la vida cotidiana del escritor en un momento clave de su carrera, cuando veía la luz la primera parte del Quijote y comenzaba a elaborar sus Novelas ejemplares.

Bajo la dirección de Pedro González, la Casa Museo no se limita a mostrar objetos, sino que plantea recorridos guiados que contextualizan la etapa vallisoletana de Cervantes dentro de la trama política y cultural de la Monarquía Hispánica. El museo se integra así en una red más amplia de espacios cervantinos en Castilla y León, que incluye yacimientos, rutas literarias y actividades educativas.

Estas iniciativas se combinan con una creciente conciencia sobre la necesidad de proteger el patrimonio histórico en la región. Operativos recientes de la Policía Nacional contra el expolio arqueológico en las provincias de León y Valladolid, que han permitido recuperar piezas de gran valor histórico, muestran hasta qué punto la conservación del pasado material es un asunto sensible, estrechamente ligado a la difusión rigurosa de figuras como Cervantes.

Ubicado en el lugar donde se ha identificado la antigua casa familiar del escritor, en pleno casco histórico complutense, el Museo Casa Natal de Cervantes ofrece así una puerta de entrada privilegiada al universo del autor, combinando reconstrucción histórica, divulgación y actividades participativas.

Alcalá de Henares y la Navidad cervantina: un museo que se abre al público

En el eje cervantino español no puede faltar Alcalá de Henares, ciudad natal del escritor y sede del Museo Casa Natal de Cervantes. La Comunidad de Madrid ha impulsado en este espacio un programa de visitas temáticas bajo el título Navidad en casa Cervantes, que invita a recrear las fiestas navideñas de los siglos XVI y XVII tal y como podrían haberse vivido en una casa de familia acomodada.

Las visitas, programadas entre el 11 de diciembre y el 8 de enero, recorren las distintas estancias del museo —botica, cocina, estrado de las damas, alcoba masculina— mientras se explican costumbres sociales, familiares y gastronómicas de aquellos días festivos. El objetivo es ofrecer una experiencia inmersiva que vaya más allá de la contemplación de objetos, situando al visitante en el centro del relato.

El programa se completa con animaciones teatrales dominicales, en las que un solo actor encarna diferentes personajes procedentes del Quijote y de las Novelas ejemplares. A través de pequeñas escenas y monólogos, se da a conocer la literatura cervantina de un modo accesible y lúdico, apto para públicos de todas las edades.

Paralelamente, el museo mantiene su programación habitual de conferencias, audiorutas teatralizadas y exposiciones temporales, como la muestra Ecos del arte del virreinato del Perú, realizada en colaboración con el Museo Pedro de Osma de Lima. Tanto la entrada como las actividades son gratuitas, lo que facilita que el espacio se consolide como un referente cultural para vecinos y visitantes, y refuerza la dimensión internacional de la obra cervantina.

Ubicado en el lugar donde se ha identificado la antigua casa familiar del escritor, en pleno casco histórico complutense, el Museo Casa Natal de Cervantes ofrece así una puerta de entrada privilegiada al universo del autor, combinando reconstrucción histórica, divulgación y actividades participativas.

Todo este conjunto de iniciativas —libros que revisan sus vidas posibles y documentadas, montajes teatrales que recuperan su obra dramática y casas museo que se abren a nuevas formas de visita— confirma que Miguel de Cervantes continúa siendo una figura en movimiento dentro del paisaje cultural español y europeo. Lejos de quedar fijado en un retrato único, el autor del Quijote se multiplica en lecturas cruzadas que oscilan entre el archivo y la imaginación, el escenario y la sala de exposiciones, invitando a lectores y espectadores a seguir interrogándolo desde el presente.


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Lola Maestre irrumpe en la narrativa con Historias de mi historia

Isaac

Lola Maestre debuta en la literatura

La periodista onubense Lola Maestre se estrena en solitario en el ámbito literario con el lanzamiento de Historias de mi historia, un libro de relatos que supone un giro significativo en una trayectoria marcada hasta ahora por la comunicación. La publicación llega de la mano de la editorial Cuadranta y se incorpora al panorama narrativo onubense con una propuesta intimista, centrada en el mundo emocional de sus personajes.

En esta primera incursión como autora única, Maestre apuesta por una narrativa breve, directa y muy cercana, que busca conectar con quienes leen a través de experiencias reconocibles y sentimientos compartidos. La obra se presenta como el resultado de una vocación literaria gestada durante más de dos décadas, que ahora cristaliza en forma de ocho historias breves entrelazadas.

Un debut literario marcado por las emociones

Historias de mi historia se compone de ocho relatos cortos, independientes pero conectados entre sí, que giran en torno al complejo universo de las emociones humanas. A través de escenas cotidianas, la autora se asoma a esa vida interior que muchas veces permanece oculta, pero que condiciona la forma en la que las personas se relacionan consigo mismas y con los demás.

En cada uno de los textos, se abordan sentimientos tan reconocibles como el amor, el miedo, la culpa, la desilusión o la alegría, siempre desde una mirada humana y sin artificios. Los personajes se mueven en entornos cercanos, fácilmente identificables para cualquier lector, lo que refuerza la sensación de que esas vivencias podrían pertenecer a cualquiera.

La autora recurre a una prosa ágil, sencilla y cargada de delicadeza, que favorece una lectura fluida pero, al mismo tiempo, invita a detenerse en los matices. No se trata de relatos grandilocuentes ni de grandes gestas; el foco está puesto en esos momentos pequeños del día a día donde se concentran decisiones, dudas, pérdidas y alegrías que dejan huella.

Maestre ha explicado en distintas intervenciones que este proyecto es para ella “un sueño cumplido” y una forma de llegar de otra manera al corazón del lector. Su intención, asegura, no es otra que provocar identificación o conmoción en quien se asome a sus páginas: si alguna persona se reconoce en uno de los personajes o se ve reflejada en una de las situaciones, considera cumplido su objetivo.

Esta primera obra en solitario llega después de que la periodista haya participado en otros títulos colectivos y proyectos vinculados a la escritura, por lo que no parte de cero en el oficio, aunque sí firma por primera vez un volumen completo bajo su único nombre.

La mirada de Vicente Rodríguez en el prólogo

El libro cuenta con el prólogo del escritor Vicente Rodríguez, que acompaña y contextualiza el debut narrativo de Maestre. En su texto introductorio, el autor subraya que una de las claves del volumen es la aparente sencillez con la que están contadas las historias.

Rodríguez advierte de que esa facilidad de lectura esconde un trabajo minucioso y artesano, fruto de alguien que conoce bien el oficio de escribir y que ha sabido construir cada relato desde la honestidad y el cuidado del detalle. Según el prologuista, la naturalidad de la prosa no debe engañar: detrás hay estructura, intención y una reflexión clara sobre los grandes asuntos que atraviesan la existencia.

En el prólogo también se destaca cómo los relatos consiguen tocar “los grandes temas que inquietan y consuelan al alma humana” sin necesidad de recurrir a discursos solemnes ni a tramas excesivamente complejas. El valor de la obra reside, apunta, en su capacidad para hacer que lo cotidiano resulte significativo y para dar voz a emociones que muchas veces se viven en silencio.

Esta lectura previa sirve como puerta de entrada al universo literario que propone Lola Maestre, orientando al lector sobre el tono y las intenciones del libro, pero sin condicionar en exceso la interpretación de las historias. El prólogo funciona, así, como una invitación a dejarse llevar por los relatos y a transitar sus páginas con la mente abierta.

Presentación en Corteconcepción: el pueblo como escenario y personaje

La obra se presentará oficialmente el 3 de enero, a las 17:30 horas, en el Centro Social de Corteconcepción, un municipio de la provincia de Huelva muy ligado a la biografía y a la sensibilidad de la autora. El acto estará conducido por el historiador Juan Rodríguez y contará también con la presencia de Vicente Rodríguez, prologuista del libro.

La elección de este enclave no responde únicamente a una cuestión logística. Para Maestre, el pueblo —como espacio de pertenencia, hogar y refugio— tiene un peso simbólico muy fuerte en la obra. De hecho, ha explicado que la idea de pueblo funciona casi como un personaje más en algunos relatos, configurando un paisaje emocional y físico que influye en el modo de sentir y de relacionarse de los protagonistas.

Presentar el libro en Corteconcepción supone, por tanto, un gesto de coherencia entre el contenido de la obra y su puesta de largo. El Centro Social se convierte en un punto de encuentro entre lecturas íntimas y vida comunitaria, en línea con ese hilo que recorre los relatos: la tensión constante entre lo que cada persona vive por dentro y el entorno que la rodea.

Durante el evento, está previsto que se hable del proceso de creación del libro, de la evolución profesional de la autora y del modo en que su experiencia periodística ha influido en su manera de narrar. También se abrirá un espacio para que el público pueda formular preguntas y compartir impresiones sobre la lectura.

La presencia del historiador Juan Rodríguez añade, además, una mirada contextual e interpretativa sobre la importancia del territorio y de la memoria colectiva en los relatos de Maestre, reforzando ese vínculo entre la literatura y los lugares que la inspiran.

De Valverde del Camino a la narrativa breve

Lola Maestre nació en Valverde del Camino (Huelva) en 1977 y se formó como periodista en la Universidad de Sevilla. Desde entonces, ha acumulado más de 25 años de trayectoria profesional en diferentes ámbitos de la comunicación, tanto en medios como en instituciones.

A lo largo de estas décadas, ha trabajado en prensa escrita, radio, televisión, revistas especializadas y gabinetes de comunicación, lo que le ha permitido conocer el oficio desde múltiples ángulos y desarrollar una especial sensibilidad hacia las historias humanas que se esconden tras la actualidad.

Su vinculación con Valverde del Camino y con Corteconcepción, pueblo de su familia materna, se mantiene muy viva y permea de algún modo los escenarios y atmósferas de la obra. Sin nombrarlos siempre de forma explícita, esos territorios y su forma de entender la vida laten de fondo en muchos de los pasajes.

Con Historias de mi historia, Maestre canaliza esa experiencia acumulada en el periodismo hacia un formato más introspectivo, donde el ritmo ya no lo marcan la actualidad ni la inmediatez, sino la profundidad con la que se exploran las emociones y los vínculos. La observación, herramienta fundamental para cualquier periodista, se convierte aquí en un recurso al servicio de la ficción.

Tras su participación previa en obras colectivas, esta publicación marca su entrada oficial en el panorama de la narrativa breve en España, consolidando una voz que se mueve cómoda en el registro cercano, coloquial por momentos, pero sin renunciar al cuidado del lenguaje y a la reflexión sobre aquello que nos conforma como personas.

Con este debut, Historias de mi historia sitúa a Lola Maestre como una nueva voz de la narrativa emocional, capaz de trasladar su oficio periodístico al terreno de la ficción sin perder naturalidad ni cercanía. El libro se presenta como una invitación a mirar hacia dentro a partir de escenas aparentemente sencillas, en las que el amor, el miedo, la culpa, la alegría y la desilusión se cruzan con paisajes reconocibles de la provincia de Huelva y con la huella del pueblo como lugar de referencia vital.


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Father Mother Sister Brother: nuestros padres, esos desconocidos

Tres de las películas difíciles de esquivar en el año que acaba, todas ellas aún en cartelera, tienen como eje argumental las relaciones familiares y las consecuencias a largo plazo de que no sean ni cómodas ni plácidas (y estos días lo ponen fácil para hablarlo). A Los domingos, de cuya trama forma parte importante -un tanto pasada por alto- la frialdad paterna, y a ese puzle de soledades que es Valor sentimental, se ha sumado en este fin de 2025 Jim Jarmusch con Father Mother Sister Brother.
Repitiendo la estructura en relatos independientes pero hondamente conectados que ya ofreció en Noche en la Tierra (1991) o en Coffee and Cigarettes (2003), el americano, quizá pronto francés, ha recurrido a algunos de sus y nuestros viejos conocidos (Adam Driver, Mayim Bialik, unos imperiales Tom Waits y Charlotte Rampling, Vicky Krieps o Cate Blanchett) y a actores noveles (Luka Sabbat,  Indya Moore) para componer tres reuniones familiares. Son autónomas entre sí, pero quedan ligadas a través de aparentes detalles (muchachos en monopatín que aluden al fluir de la vida, puede que como el agua y como los Rolex; y sobre todo un constante color rojo) que recuerdan que unas y otras constituyen distintas caras de un mismo misterio: el de la familia en sí, inevitable sea rechazada o añorada, o ambas cosas a la vez.
Driver y Bialik, hermanos sin una relación demasiado estrecha y teóricos adultos responsables, acuden juntos a visitar a su padre, al que creen huraño, desordenado y desvalido. Su conversación no va más allá de cuestiones prácticas y está marcada por el silencio y la incomodidad, aunque no tanto como la que Krieps y Blanchett mantienen con Rampling, su desapegada madre en el film. Nada tienen en común una y otras -quizá por eso han decidido reunirse sólo una vez al año para tomar el te, con el tiempo medido- y en su charla no surge ni accidentalmente la confianza: sólo algunas mentiras, deseos de llamar la atención y mutismos hechos para no prolongar el martirio.
La última de estas tres historias es la única en la que asoma calidez. La protagonizan Sabbat y Moore, como hermanos mellizos de padres recientemente fallecidos cuya conexión íntima se preserva, y mucho, pese a la distancia: el suyo es, decimos, el único de los tramos de Father Mother Sister Brother en el que las palabras no salen con fórceps ni los silencios son incómodos.
Ambos mantenían un cariño genuino hacia sus padres, que sabremos fallecidos en un accidente de aviación en las Azores sin que ninguno de sus hijos tuviera noticia de qué hacían allí. Pese a que en este caso sí se guardó el amor familiar, Jarmusch tiene el acierto de recordar que hay una parte, no pequeña, de enigma entre los parientes que también se quieren: estos hermanos desconocían el origen de sus padres, el suyo propio, y si aquellos habían contraído o no matrimonio. En el fondo, detalles burocráticos frente a un afecto del que sí dan fe.
Manejar otro orden en los relatos que no dejara para el final la historia de estos huérfanos reunidos en París hubiera potenciado la frialdad de un film que, de por sí y como siempre en Jarmusch, juega con nuestra noción de extrañeza, con el grado de parentesco o lejanía que somos capaces de establecer con lo que vemos. La intimidad congelada con quienes nos trajeron aquí.

 

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Santiago Elso Torralba recibe el IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique

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Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique

El poeta y psicólogo navarro Santiago Elso Torralba ha sido distinguido con el IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique gracias a su poemario La taberna de Shiduri, en una cita literaria que refuerza el peso de Palencia y de Paredes de Nava en el mapa poético en lengua castellana. La obra, elegida entre originales remitidos desde distintos países, se ha impuesto por su hondura temática y su particular diálogo con la tradición manriqueña.

El reconocimiento se entregó en el salón de actos del Palacio Provincial de Palencia, en un acto institucional que reunió a responsables políticos, figuras del mundo de la cultura y miembros del jurado. Con este fallo, el autor pamplonés ve cómo su cuarto libro de poemas se incorpora al catálogo de una de las colecciones de referencia de la lírica actual, mientras el premio consolida su vocación de escaparate internacional de la poesía contemporánea.

Un acto solemne en el Palacio Provincial de Palencia

La ceremonia de entrega del galardón, organizada de forma conjunta por la Diputación de Palencia y el Ayuntamiento de Paredes de Nava, convirtió el Palacio Provincial en epicentro literario. La presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, y el alcalde de Paredes de Nava, Luis Calderón, fueron los encargados de hacer entrega del premio al escritor navarro ante un auditorio en el que se dieron cita representantes institucionales y agentes culturales de la provincia.

Durante el acto, Armisén subrayó “la gran calidad” del poemario y su capacidad para urdir una historia en la que un personaje se lanza a la búsqueda de la inmortalidad, un motivo que entronca con la gran tradición de la poesía meditativa sobre el tiempo y la muerte. La presidenta incidió en que se trata de una obra que invita a pensar en el carpe diem, en la fugacidad de la existencia y en la aceptación del final de la vida.

Por su parte, el jurado —entre cuyos integrantes figuraba el escritor y académico Luis Alberto de Cuenca— puso el acento en la dimensión mítica de La taberna de Shiduri, inspirada en una epopeya mesopotámica. Según destacó De Cuenca, el libro narra la peripecia de un personaje que persigue la planta de la inmortalidad en los límites del mundo, en una especie de viaje poético que dialoga con la percepción de la vida y la muerte tan presente en las célebres coplas de Jorge Manrique.

En sus palabras de agradecimiento, Elso Torralba se mostró visiblemente conmovido por la acogida recibida en la tierra natal del poeta prerrenacentista. Reconoció sentirse “abrumado por la calidez del recibimiento” y evocó la jornada vivida en Paredes de Nava, donde tuvo ocasión de encontrarse con los lectores y de leer sus versos en un acto que, según relató, congregó a un público inusualmente numeroso para una cita poética.

El poeta recordó también el momento en que recibió la llamada telefónica en la que se le comunicó el fallo del jurado. Tal y como contó, estaba trabajando cuando la presidenta de la Diputación le informó de la noticia, y tardó unos instantes en asumir que su manuscrito era el ganador de uno de los premios de poesía más destacados del panorama en español.

Dotación del premio y papel de la editorial Menoscuarto

El IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique está dotado con 6.000 euros, un diploma acreditativo y la publicación del libro en la colección Cálamo Poesía de la editorial palentina Menoscuarto. Esta combinación de apoyo económico y difusión editorial ha convertido el certamen en una plataforma relevante para la promoción de nuevas voces y trayectorias ya consolidadas de la lírica contemporánea.

La Diputación de Palencia y el Ayuntamiento de Paredes de Nava mantienen desde la primera edición una colaboración estable con el editor José Ángel Zapatero, responsable de la publicación de las obras ganadoras. A través de esta alianza, la colección Cálamo Poesía ha ido incorporando los libros reconocidos cada año, configurando un catálogo que refleja la diversidad de estilos, generaciones y procedencias geográficas de los autores premiados.

En esta novena convocatoria, el jurado examinó un total de 176 originales procedentes de distintos países, remitidos desde lugares muy diversos, lo que confirma la proyección internacional del galardón. Desde los inicios del certamen se han recibido, según destacó Armisén, más de un millar de manuscritos, lo que indica el interés continuado que despierta entre los poetas de habla hispana.

La propia presidenta puso de relieve la doble finalidad del premio: por un lado, estimular la creación poética actual en lengua castellana y, por otro, mantener viva la memoria de Jorge Manrique en su entorno de origen. El reconocimiento a autores contemporáneos se concibe así como una forma de diálogo continuo entre la tradición y las nuevas escrituras, con el poeta palentino como figura tutelar.

En la sesión en la que se dio a conocer el fallo, celebrada en el salón de actos del Ayuntamiento de Paredes de Nava, participaron también la diputada de Cultura, Carolina Valbuena, el coordinador del Área de Cultura, José Luis Campo, y representantes de la administración local y provincial. La reunión contó además con la presencia de la jefa del servicio de Cultura de la Diputación, Teresa Pescador, y de la secretaria de la institución provincial, Virginia Losa Muñiz, lo que evidencia el respaldo institucional al certamen.

Un jurado con nombres de referencia en la poesía en español

El jurado de esta edición reunió a figuras ampliamente reconocidas en el ámbito literario, lo que refuerza el prestigio del premio. Entre sus miembros figuraban el propio Luis Alberto de Cuenca, Carlos Fernández Aganzo y César Augusto Ayuso Picado, además de poetas que en años anteriores fueron distinguidos con el mismo galardón, como José Ángel Losada Gahete o Sergio García Zamora.

A ellos se sumó la diputada de Cultura, Carolina Valbuena, que participó activamente en la deliberación, y representantes del Ayuntamiento de Paredes de Nava y de la Diputación, como el teniente de alcalde Yolanda Díez. El representante de Ediciones Cálamo, José Ángel Zapatero, también estuvo presente en el proceso, aportando la perspectiva editorial de quienes, posteriormente, se encargarán de llevar el libro a librerías y lectores.

Los integrantes del jurado destacaron tanto la coherencia interna del poemario como su apuesta por una poesía que combina relato, mito y reflexión filosófica. La figura de Shiduri, vinculada a la tradición de las epopeyas mesopotámicas, funciona como hilo conductor para una exploración del deseo de trascendencia humana, el límite de la vida y la conciencia del tiempo que se agota.

El premio, según subrayaron los responsables culturales presentes en la entrega, se ha consolidado como uno de los referentes de la lírica en español, capaz de atraer cada año a cientos de manuscritos y de situar a Palencia y a Paredes de Nava en circuitos literarios más amplios. La participación de autores procedentes de numerosos países contribuye a proyectar la memoria de Jorge Manrique más allá del ámbito local y regional.

Este enfoque, que combina prestigio literario e impulso territorial, ha convertido al Premio Jorge Manrique en una herramienta de política cultural que articula patrimonio, creación contemporánea y proyección exterior. Para muchos de los poetas que resultan finalistas o ganadores, el fallo supone una oportunidad de ampliar su presencia en editoriales y medios de comunicación especializados.

La trayectoria de Santiago Elso Torralba

Nacido en Pamplona en 1965, Santiago Elso Torralba es licenciado en Psicología y poeta. Aunque él mismo se define como un autor de producción no muy abundante, su nombre figura desde hace años en el panorama poético español gracias a una obra sólida y a una serie de premios literarios de relevancia.

Su primer libro, Descripción de cuadros para Guillermo (Eunate, 2012), es un volumen de écfrasis dedicado a su hijo que combina la reflexión sobre el arte pictórico con una mirada íntima y familiar. Más adelante publicó Nadie sabe cómo has llegado hasta aquí (Zerokotan, 2022), donde profundiza en la identidad, la memoria y el desconcierto ante el propio recorrido vital. En 2025 ve la luz Trasalumbramientos (Cántico), un título que señala su interés por la iluminación súbita, lo visionario y las zonas de sombra del lenguaje.

Además de estos libros en solitario, Elso Torralba es coautor del volumen Sotto voce, fruto del trabajo colectivo en el “Taller de Escritura Santiago Elso”, publicado en 2018. En el ámbito asociativo y cultural, ha sido vocal de Literatura y Lingüística en el Ateneo Navarro y coordinador del Grupo de Poesía Ángel Urrutia, lo que pone de manifiesto su implicación en la dinamización de la vida literaria en su entorno.

A lo largo de su carrera, el poeta ha reunido un notable palmarés. Entre otros reconocimientos, ganó el III Premio de Poesía Amigos de La Herradura (Almuñécar, Granada, 2008), el XXVII Premio de poesía Fray Luis de León (Diputación de Ávila y Ayuntamiento de Madrigal de las Altas Torres, 2017), el II Certamen Internacional de Poesía del Ayuntamiento de Peñamellera Baja (Asturias, 2017) y el XXXIII Premio de poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina” en 2024.

Actualmente, forma parte del consejo de redacción de la revista Río Arga, una publicación de referencia en el ámbito poético. Desde esa posición, participa en la selección y difusión de nuevas voces, contribuyendo a tejer vínculos entre autores consagrados y generaciones emergentes. El Premio Jorge Manrique se suma así a una trayectoria en la que la escritura, la reflexión y la acción cultural se dan la mano.

La taberna de Shiduri: mito, viaje y reflexión sobre la muerte

El poemario La taberna de Shiduri se articula en torno a una figura tomada de la tradición mesopotámica, lo que le otorga un marcado carácter simbólico y narrativo. La tabernera Shiduri se convierte en testigo y guía de un personaje que persigue la inmortalidad, un motivo que sirve de punto de partida para abordar el deseo humano de trascender el paso del tiempo.

El jurado ha subrayado que la obra dialoga estrechamente con la concepción de la vida y la muerte presente en la poesía de Jorge Manrique. El viaje hacia la planta de la inmortalidad remite, en clave mítica, a la conciencia de la finitud que atraviesa las Coplas por la muerte de su padre. A través de esta relectura desde otras culturas y geografías, el libro enlaza la tradición clásica con preocupaciones plenamente contemporáneas.

Según se remarcó durante la entrega del premio, el poemario invita a una reflexión serena sobre el carpe diem, la necesidad de aprovechar el tiempo mientras la vida transcurre y la aceptación de que toda existencia está marcada por un final inevitable. Esta mirada, lejos de ser únicamente elegíaca, se combina con momentos de celebración, ironía y una cierta distancia crítica.

La obra se inscribe así en una línea de poesía que combina el componente narrativo con imágenes de gran intensidad, sin renunciar a un lenguaje cuidado y exigente. La mezcla de referencias culturales antiguas y resonancias actuales ofrece al lector una experiencia de lectura que va más allá del mero relato mítico, situándolo ante preguntas fundamentales sobre el sentido del tiempo, la memoria y la pérdida.

El reconocimiento obtenido en Palencia confirma la capacidad de La taberna de Shiduri para conectar con públicos diversos, desde lectores habituales de poesía hasta quienes se aproximan por primera vez al género. El premio, unido a la publicación en una colección de alcance nacional, contribuye a que el libro circule por librerías, bibliotecas y clubes de lectura de toda España y de otros países de Europa interesados en la poesía en castellano.

Un galardón para mantener viva la memoria de Jorge Manrique

El Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique nació con el objetivo de rendir homenaje al poeta prerrenacentista palentino, autor de las célebres Coplas a la muerte de su padre, y de fomentar la creación lírica en castellano. Su convocatoria conjunta por parte de la Diputación de Palencia y el Ayuntamiento de Paredes de Nava subraya la voluntad de ambas instituciones de vincular la memoria literaria con la dinamización cultural del territorio.

Desde su primera edición, el certamen ha ido sumando nombres que hoy se han consolidado en el panorama poético. Mercedes Carrión Masip inauguró el palmarés en 2017, a la que siguieron Alejandro Martín Navarro (2018), Sergio García Zamora (2019), Miguel Martínez López (2020), Reinaldo Jiménez (2021), Pedro Flores del Rosario (2022), Sandro Luna (2023) y José Ángel Losada Gahete (2024). Todos ellos han visto sus obras publicadas en la colección Cálamo Poesía.

Con la incorporación de Santiago Elso Torralba, el listado de galardonados dibuja un mapa plural de estilos, generaciones y procedencias, en el que conviven autores españoles de distintas regiones y poetas de otros países. Esta diversidad refuerza la idea del premio como espacio de encuentro y cruce de miradas, más allá de las fronteras geográficas.

Las actividades en torno al certamen no se limitan al momento de la entrega del premio. Jornadas, lecturas y presentaciones en Paredes de Nava y en Palencia capital contribuyen a acercar la poesía a la ciudadanía y a integrar la figura de Jorge Manrique en la vida cultural cotidiana. De este modo, el galardón actúa como puente entre el patrimonio literario histórico y la creación viva del presente.

En un contexto en el que la poesía convive con múltiples formatos y soportes, la apuesta por un premio de estas características mantiene abierta la posibilidad de que los versos sigan circulando en libros impresos, recitales y encuentros, sin perder su vínculo con la tradición de la que proceden. El nombre de Jorge Manrique continúa así asociado a nuevas voces que reinterpretan, a su manera, las grandes preguntas que ya formulara el poeta palentino.

Lo ocurrido en el Palacio Provincial de Palencia con la entrega del IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique a Santiago Elso Torralba y a su poemario La taberna de Shiduri refleja cómo un galardón nacido para honrar a un clásico puede convertirse en motor de la poesía contemporánea en castellano: instituciones comprometidas, un jurado de prestigio, una editorial cuidadosa y un autor que suma una obra exigente pero cercana al lector tejen, en conjunto, una cita literaria que conecta la memoria de Jorge Manrique con las inquietudes y búsquedas poéticas del presente.


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Homenaje al 90 aniversario de Seis poemas galegos de Lorca en Santiago

Isaac

Aniversario Seis poemas galegos

El 90 aniversario de la impresión de «Seis poemas galegos«, la única obra que Federico García Lorca publicó en una lengua distinta al castellano, se ha convertido en el eje de un emotivo homenaje en Santiago de Compostela. La ciudad ha querido subrayar no solo la relevancia literaria del poemario, sino también su peso simbólico en la historia cultural y lingüística de Galicia.

En un acto promovido por el Ayuntamiento de Santiago y Alvarellos Editora, instituciones, mundo editorial y ciudadanía se reunieron para recordar la fecha en la que, según el colofón de la edición original, se dio por concluida la impresión del volumen: el 27 de diciembre de 1935. La conmemoración ha servido para rescatar el contexto en el que nació el libro y la colaboración entre Lorca y el editor gallego Ánxel Casal.

Un homenaje en el corazón histórico de Santiago

El acto central tuvo lugar en la rúa do Vilar, número 15, en pleno casco histórico de Santiago de Compostela, el mismo punto en el que se imprimió por primera vez «Seis poemas galegos». El espacio fue en su día sede de la Editorial Nós, fundada por Ánxel Casal, y reabrió de forma excepcional para albergar esta celebración, devolviendo durante unas horas al lugar su antigua función de foco cultural.

Según explicó Alvarellos Editora, la actual propietaria del local, sobrina de quien lo alquiló a Casal en 1933, cedió el inmueble de manera generosa para este aniversario, lo que permitió recrear de algún modo el ambiente en el que se gestó la primera impresión del libro. Para muchas de las personas asistentes, entrar en ese espacio supuso una especie de viaje en el tiempo a los años treinta gallegos.

La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, participó en el acto junto al editor Henrique Alvarellos, responsable de una reedición de «Seis poemas galegos» publicada en 2018. Ambos intervinieron para poner en valor la significación literaria, histórica y política del poemario dentro de la trayectoria de Lorca y del proyecto cultural gallego de la época.

La conmemoración contó también con acompañamiento musical a cargo de Uxía Senlle y Pablo Novoa, que aportaron una dimensión más íntima a la cita. Las piezas escogidas contribuyeron a subrayar el vínculo afectivo entre la obra de Lorca y la sensibilidad gallega, reforzando la idea de diálogo entre culturas que atraviesa todo el proyecto de «Seis poemas galegos».

Lorca, Casal y la revitalización de la lengua gallega

En sus palabras, Sanmartín reivindicó el trabajo conjunto de Federico García Lorca y Ánxel Casal como una pieza clave en la revitalización de la lengua gallega durante los años previos a la Guerra Civil. Según la regidora, ambos formaban parte de un sector vanguardista de la sociedad, la generación del 27 que apostaba por dar más visibilidad a las lenguas propias del Estado y por ensanchar el espacio cultural más allá del castellano.

La alcaldesa recordó que Lorca viajó en cuatro ocasiones a Galicia, siendo la primera de ellas en 1916, cuando apenas tenía 18 años y todavía se dedicaba principalmente al piano. Aquella primera estancia, y las que vinieron después, le dejaron una profunda huella emocional y creativa, hasta el punto de que terminó escribiendo un libro completo en gallego, algo excepcional en su producción.

El poemario, según subrayó Sanmartín, refleja con claridad la influencia de Rosalía de Castro, figura esencial de la literatura gallega. La presencia de ecos rosalianos en la obra de Lorca se interpreta como muestra del respeto con el que el granadino se acercó a una tradición literaria ajena, que asumió desde el conocimiento y la admiración.

El hecho de que «Seis poemas galegos» constituya el único libro de Lorca escrito en una lengua distinta al castellano lo convierte en una pieza singular dentro de su legado. Para la alcaldesa, este gesto testimonia una clara apuesta por la permeabilidad entre idiomas y por la diversidad cultural dentro de España, en un momento histórico en el que estas cuestiones adquirían un fuerte contenido político y simbólico.

Un ejemplo de inmersión cultural y compromiso social

Durante el acto, Sanmartín definió el libro como un ejemplo especialmente valioso de «inmersión cultural». A su juicio, la obra demuestra la capacidad de un creador para adentrarse en una cultura inicialmente ajena y hacerla suya mediante la escritura, siempre desde el respeto, el estudio y el afecto por la lengua y la gente que la habla.

La alcaldesa quiso extender ese reconocimiento también a la figura de Ánxel Casal como editor, recordando que su objetivo era que cada vez hubiera más libros en gallego y mayor prestigio para el idioma. En ese contexto, cada nueva publicación se vivía como una pequeña conquista compartida, casi como una fiesta colectiva en favor de la lengua.

Sanmartín estableció además un paralelismo entre la actitud de Lorca y la de las Irmandades da Fala, especialmente en la defensa del teatro como género de transformación social. Recordó que el poeta y dramaturgo llevó a Santiago su compañía universitaria La Barraca en 1932, con una representación en la Praza da Quintana, donde acercó el teatro clásico a sectores populares que normalmente no tenían acceso a esas obras.

En palabras de la regidora, aquella experiencia escénica ejemplifica la convicción de Lorca de que la cultura debía llegar a todas las capas sociales como herramienta de progreso. Esa visión entronca con muchas ideas del galleguismo de la época, que veía en la educación, el libro y el teatro instrumentos fundamentales para modernizar el país.

Memoria, represión y legado en la ciudad

El recuerdo del 90 aniversario de «Seis poemas galegos» también dejó espacio para la memoria histórica y la reflexión sobre la represión. Sanmartín mencionó la muerte violenta tanto de Federico García Lorca como de Ánxel Casal tras el golpe de Estado de 1936, subrayando el impacto duradero que estos asesinatos tuvieron en la sociedad gallega y española.

La alcaldesa enmarcó estas muertes dentro de la represión derivada del levantamiento militar de 1936, que dejó una huella profunda durante la Guerra Civil y la posterior dictadura. A su juicio, recordar el poemario implica también reconocer a quienes arriesgaron y perdieron la vida por defender proyectos culturales y políticos abiertos, plurales y democráticos.

En la propia ciudad de Santiago, una estatua de Lorca en el paseo de la Alameda evoca la estrecha relación del poeta con Galicia. Junto a ese monumento, se celebra cada año un homenaje en su memoria, que se suma ahora a esta conmemoración específica del libro en gallego, reforzando la presencia de su figura en el imaginario colectivo compostelano.

Esta combinación de acto institucional, memoria literaria y recuerdo de la represión situó el aniversario más allá de una simple efeméride editorial. Para muchos asistentes, la cita sirvió también para repensar el papel que la literatura y la edición tuvieron —y siguen teniendo— en la construcción de una sociedad más abierta y respetuosa con sus diversas lenguas.

El 90 aniversario de «Seis poemas galegos» se ha convertido así, en Santiago de Compostela, en una ocasión para redescubrir la alianza entre Lorca y Galicia, poner en valor el trabajo de Ánxel Casal y de la Editorial Nós, y recordar cómo un libro en gallego nacido de la mano de un poeta andaluz puede simbolizar, todavía hoy, la fuerza de los intercambios culturales y la vigencia de la diversidad lingüística en España.


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Nacho Vergara

NOMBRE: Nacho
APELLIDOS: Vergara
LUGAR DE NACIMIENTO: Albacete
FECHA DE NACIMIENTO: 1990
PROFESIÓN: Artista
 
 
 
 
 
De Nacho Vergara, nuestro último fichado de este año, os hemos hablado en dos ocasiones recientes: ha sido uno de los finalistas del último Premio BMW de Pintura, y por esa razón su trabajo seleccionado se expone hasta el próximo febrero de 2026 en Conde Duque, y también forma parte de los jóvenes artistas realistas que, tras ser escogidos en un certamen del MUREC, muestran su obra hasta el 11 de enero en ese centro almeriense.
Vergara, licenciado en Bellas Artes por el CES Felipe II de la Universidad Complutense, nos ha enseñado su producción desde hace cerca de quince años en espacios como 6a galeria art (Palma de Mallorca), el Centro Cultural Villa de Móstoles, la Facultad de Bellas Artes de la UCM, la galería Jorge Alcolea (Madrid), la Sala Nonell (Barcelona), la galería Léucade (Murcia), el Palacio de Congresos de Castellón, la Shanghai Gallery of Art de esa ciudad china, el Yu Hsiu Museum de Taiwán, el Aotu Studio de Pekín, la Galleria360 de Pekín, el Ateneo Albacetense y el Ayuntamiento de esa ciudad o la Fundación Mascort de Torroella de Montgrí.
Ha obtenido primeros premios en el VIII Curso de Realismo y Figuración del Museo Ibáñez de Olula del Río, el Premio de Pintura de la Fundación Mainel o el Premio Internacional de Pintura Ciudad de Alcázar (en la modalidad correspondiente a la Diputación de Ciudad Real), un segundo en el Premio Antonio López de Pinto, y ha sido seleccionado, entre otros galardones, en los fondos de adquisición del LV Concurso-Exposición de Pintura y Dibujo Ciudad de Tomelloso, en el 77 Concurso de Pintura de Valdepeñas o el mencionado Premio BMW. Sus becas y residencias, además de en nuestro país, las ha desarrollado en China, Taiwán o México.
Nacho Vergara se incorpora a esta sección porque queremos conocer mejor las razones de su fidelidad a la pintura figurativa, las narrativas subyacentes en sus composiciones (vinculadas a las relaciones entre los objetos entre sí y entre éstos y el ser humano) y el origen del lado turbador que puede atisbarse en algunos de sus trabajos.
Nacho Vergara. El caballero de la Blanca Luna
Sobre sus inicios, nos explica Nacho que tuvieron que ver con el respaldo de premios y encargos, tras haber descartado la docencia: Terminé Bellas Artes y, como casi todo el mundo que termina una carrera, me encontré ante un vacío. ¿Qué hacer con mi vida? ¿Ahora qué? Después de veintitrés años siguiendo direcciones y acatando órdenes tanto de mis profesores como de mis padres, ahora se suponía que yo sabía qué hacer a continuación. Así, por ciencia infusa.
Terminé por hacer un pacto con mis padres: hacer el máster de profesorado en Cuenca, pero con la condición de instalarme en una casa donde pudiera también tener mi estudio. Cuando no estaba estudiando estaba pintando. Durante el máster una cosa me quedó clara: lo último que quería hacer era enseñar. Un autorretrato que pinté durante esos meses fue premiado con una adquisición en un premio de pintura y con ese dinero y algo que tenía ahorrado (no superaba los 2.000 euros) me fui a Madrid a probar suerte. Para sobrevivir, el primer año estuve dando clase en una academia de pintura, pero cuando me empezaron a llegar algunos encargos lo dejé. De aquello hace ya más de diez años.
Nacho Vergara. El que quiere dejar de hacerse preguntas que deje de buscar respuestas
El centro de sus intereses, nos explica, es la propia pintura y sus procesos y sus temas alientan el despliegue de sus obras desde un punto de vista matérico y formal: La plástica lo vertebra todo. La pintura en sí misma, entendiéndola como un músico entiende el sonido. Suculenta en algún sitio, seca en otros, cortante, suave, degradada, dura… todos estos adjetivos señalan las cadencias y requiebros que hilvanan la lectura abstracta de un cuadro.
Con ese punto de partida, me fijo en temas figurativos que potencian y son potenciados, a su vez, por este gusto por la pintura como materia. Ahora, por ejemplo, estoy pintando sobre algunos disfraces y trajes que se usan en diferentes partes del mundo, sobre todo el norte de España, el sur de México y algunas partes de Europa del Este. El tema, ya de por sí, me parece interesantísimo y de rabiosa actualidad, como se suele decir.
Dentro del ser humano siempre habrá un espacio libre para algún tipo de fe, con la que se relacionan. Si no es una, será otra. Ser consciente de ello me parece muy beneficioso para vivir profundamente y, sobre todo, para estar alerta a los dogmas que existen en todas las ramas (incluso en la científica) y elegir bien en qué creer. 
La plástica lo vertebra todo. La pintura en sí misma, entendiéndola como un músico entiende el sonido. Suculenta en algún sitio, seca en otros, cortante, suave, degradada, dura…
 
Nacho Vergara. Imperio
Nacho Vergara. Razones para quemar el mundo
Sus técnicas predilectas son aquella en la que, de forma más evidente, puede trabajar con la materia y otra en la que ésta apenas se deja notar. El uso del color le sirve para poner en cuestión las lecturas primeras de nuestra mirada: Al hilo de lo que comentaba antes, del interés por la plástica y la pintura: la imagen y la materia son inseparables, pero son disociables. Esto quiere decir que en nuestra cabeza podemos pensar en una aislándola de la otra.
Digo esto porque yo trabajo óleo y acuarela fundamentalmente. La parte del óleo me da la capacidad de expresar todo lo que hemos hablado antes: hacer una pintura casi háptica, que puedas sentir en los dedos sólo con la mirada. Ésta sería la parte matérica de la pintura, pero, a su vez, esta materia crea una imagen. En cambio, con la acuarela, ocurre lo contrario: la materia es casi inexistente, el pigmento se cuela por el papel y no hay una capa tridimensional perceptible.
Mi pregunta en ese caso es: si me quito la pata de las texturas, la pincelada expresiva, la huella, etc., ¿cómo hago para hacer una imagen que atraiga y que enganche? ¿es suficiente la imagen? ¿cuál es mi respuesta ante ello?
A lo que he recurrido en este caso es a la tensión del color. Pinto personas al sol del verano. Cada una recibe la luz a su manera, y sobre este tema empiezo a construir. Estiro los colores de la piel y las fronteras del dibujo, pero con la intención de que estas tensiones actúen en segundo plano, a soto voce. Creo que lo consigo porque la gente me suele decir al principio: “Hala, ¡parece una foto!”. Pero sólo hace falta preguntarles: ¿de verdad? ¿has mirado bien? Y entonces se acercan y ven que un labio está completamente difuminado con los dientes, o que hay colores imposibles en el rostro, o que una barba funciona como una nube. Y ahí empiezan a cuestionarse también por qué han pensado en la fotografía cuando no tiene mucho que ver.
Lo que en realidad me quieren decir con esa frase es que se les hace muy natural al ojo, que entienden la luz y la sensación de una persona bajo el sol del verano. 
Nacho Vergara. Chacha
Nacho Vergara. Ana
Entre sus referentes, cita Vergara a pintores de todas las generaciones, pero nos habla también de literatura y cine: Vengo de muchos lados y todo me lo llevo a la pintura de alguna u otra manera. Me pirra el flamenco, Alt-J, Extremo, Vetusta Morla, Sorrentino (sobre todo La Gran Belleza y The Young Pope), Miguel Noguera, hasta la temporada 6 de Rick&Morty…
Pero, si hablamos de pintura, pues la verdad es que de todo. Desde los clásicos como Velázquez, los contemporáneos como Euan Uglow o Antonio López hasta mis compañeros actuales, como Jacobo Alcalde o Ellen Akimoto. Todo me da ideas y todas las desarrollo a mi manera, siempre procurando mantener mis distancias y tratar de proponer alguna configuración nueva en mis obras. Sobre todo, miro a gente que sigue en activo y que admiro. 
Nacho Vergara. Tío
Nacho Vergara. Jacobo
Sus próximos pasos serán internacionales, y no sólo como artista: Hasta finales de enero ahora se puede ver la exposición del 40º Premio BMW en el Centro Conde Duque, donde fui seleccionado este año.
También estoy preparando una colectiva en el museo Yu Hsiu de Taiwan para el 2027 sobre la mejor pintura figurativa contemporánea española. Junto a Jacobo Alcalde estamos pensando en cómo se agruparían los pintores que nos interesan tanto, individualmente, hoy en día: qué tienen en común, cómo tocan la pintura, qué temas tratan, de qué escuelas vienen (si es que vienen de alguna)… Todo eso. La idea es itinerar la exposición por otras partes del mundo. 
Podemos seguir sus pasos aquí: www.nachovergara.es
Nacho Vergara. Rafa
Nacho Vergara. El tamiz
Nacho Vergara. The skin beyond the skin
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