David Conde Vitalla gana el Premio de Poesía Santa Isabel de Portugal

Isaac

David Conde Vitalla, poeta zaragozano ganador del Premio Santa Isabel de Portugal

El poeta zaragozano David Conde Vitalla se ha alzado con el XXXVI Premio de Poesía Santa Isabel de Portugal, un reconocimiento que concede la Diputación de Zaragoza y que está dotado con 5.000 euros. Su obra ganadora, titulada ‘Museo provisional de apariciones y desvelos’, será publicada en la colección Veruela Poesía, tal y como ha confirmado la institución provincial. En esta edición, un total de 52 poemarios optaban al galardón, lo que subraya la competencia y el prestigio del certamen.

El jurado, compuesto por voces destacadas del panorama literario aragonés, ha destacado el valor unitario del poemario, tanto en su concepción como en su desarrollo temático. Cada poema nace de una obra artística concreta, funcionando como una écfrasis contemporánea que va más allá de un simple catálogo de cuadros. Según el acta, se trata de un recorrido espiritual en el que la visión artística proyecta la interioridad del autor, un aspecto que ha cautivado a los miembros del tribunal.

Un poemario construido a partir de obras de arte

La obra ganadora se concibe como un espacio hecho palabra, consciente de su propia temporalidad. El sujeto poético se descubre ante sí mismo a través de una serie de obras artísticas que en un momento dado captaron su atención. El resultado es un viaje interior donde la contemplación se convierte en materia poética, y donde lo fugaz, lo cotidiano y la memoria se entrelazan con la búsqueda de un silencio expresivo.

El jurado ha subrayado que el poemario no es una mera sucesión de cuadros trasladados a versos, sino que las piezas conforman un recorrido espiritual en el que la mirada sobre el arte proyecta también la propia interioridad del poeta. Esta aproximación a la écfrasis, entendida como la representación literaria de una obra visual, ha sido uno de los aspectos más valorados por los expertos.

Quién es David Conde Vitalla

Nacido en Zaragoza en 1997, David Conde Vitalla es graduado en Filología Hispánica y máster en Profesorado por la Universidad de Zaragoza. Su trayectoria poética ha aparecido en revistas como Ágora, Invernadero, Imán, Turia o Zéjel, y ha participado en publicaciones colectivas como ‘Con clave de Fa aún Mayor’ (2015) o ‘Amantes, 88 poetas aragoneses’ (2017), entre otras.

Antes de este premio, ya había publicado tres poemarios: ‘Sube a nacer conmigo’ (2019), ‘El lenguaje de los ojos’ (2022) y ‘Esta hiriente luz’ (2025), este último editado por Prensas Universitarias de Zaragoza. Además, ha sido finalista en certámenes como Algeciras Fantastika en 2021 y el concurso Punto final en 2023, lo que demuestra su versatilidad y constancia en el ámbito literario.

Un premio con 52 obras presentadas

La edición de 2026 ha contado con la participación de 52 obras, una cifra que refleja el interés que despierta este galardón entre los poetas de todo el país. Conde Vitalla se suma así a una lista de ganadores ilustres, entre los que figuran Octavio Gómez Milián, Miguel Serrano Larraz, Ángel Gracia García, Sebas Puente Letamendi, Juan Antonio Tello, Miguel Ángel Ortiz Albero, Adolfo Burriel y Dolan Mor.

El jurado de esta edición estuvo integrado por Ángel Gracia García, ganador del propio premio en 2003 y 2019; el poeta y crítico literario Jesús Jiménez Domínguez; y el editor, crítico y escritor Antonio Pérez Lasheras. Todos ellos han coincidido en la calidad y la coherencia del poemario ganador, que se presentará próximamente dentro de la colección Veruela Poesía, aunque aún no se ha fijado una fecha concreta para su lanzamiento.

Con este reconocimiento, David Conde Vitalla consolida su carrera poética y aporta una nueva mirada a la relación entre arte y literatura. Su obra, que transita entre lo transitorio y lo eterno, promete convertirse en una referencia para los amantes de la poesía contemporánea. El premio no solo supone un impulso económico, sino también un respaldo institucional que abre nuevas puertas en el panorama editorial español.


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Who lives, who desires and who dies: Sexo adolescente y muerte en el Campamento Miasma

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Por: Laura Tabares

 

Debo admitir que hubo un tiempo en el que me encantaban las películas de terror. Como cualquier adolescente que posaba de edgy en el bachillerato, me la pasaba viendo La masacre de Texas, Viernes 13 y buena parte de los slashers que marcaron los años 2000. Ahora, ya en mis veintitantos, debo reconocer que me he ahuevado con el tiempo y que el baño de sangre descarnado ya no me emociona como antes. Sin embargo, el cine de terror siempre ha sido mucho más que un desfile de jumpscares. La sensación de miedo transforma nuestra forma de percibir el mundo y puede revelar tanto la crudeza cómo la fragilidad de la naturaleza humana. Actualmente, hemos tenido un cambio de perspectiva interesante, donde el foco se encuentra en los demonios de la cultura contemporánea: el racismo, el trauma generacional, el capitalismo salvaje, la homofobia y la misoginia. En torno a este último tema ha surgido una ola de películas que aborda los miedos y contradicciones que atraviesan la experiencia femenina: la frustración por no ser elegida en Pearl, la obsesión con la belleza en La sustancia o el machismo y la cultura incel en Dulce compañía y Obsession. Es precisamente en esta corriente sobre la cuestión femenina donde se inscribe Sexo, adolescencia y terror en el Campamento Miasma.

 

Créditos: Mubi

La historia es la siguiente: Kris, una joven directora de cine queer, recibe la oportunidad de revivir la decadente franquicia Campamento Miasma, una saga de terror inspirada en clásicos como Viernes 13. En busca de inspiración, viaja hasta un campamento abandonado en un remoto pueblo canadiense para entrevistar a Billy Presley, la protagonista de la película original, quien vive recluida en la misma cabaña donde dicho filme fue grabado. Lo que comienza como una investigación sobre una película de culto termina convirtiéndose en una comedia que lleva el absurdo al límite, con detalles destacables como product placement, las burlas a la cultura woke de la industria cinematográfica y una historia de autodescubrimiento digna de Sundance. Más que un homenaje nostálgico al slasher de los años ochenta, Jane Schoenbrun utiliza los códigos del género para reflexionar sobre el placer sexual y la representación femenina.

 

Hablemos de la construcción de sus personajes. Schoenbrun recurre a los arquetipos del cine de terror y la cultura pop para subvertirlos. Por un lado está Kris, una directora de cine obsesiva que funciona como una sátira de la artista woke que suele usar su arte para hacer un statement, así como otros estereotipos como la fangirl empedernida o la mujer liberal que asegura sentirse realizada en una relación poliamorosa, vive una constante frustración con su vida sexual. Hannah Einbinder interpreta esa contradicción con una mezcla de vulnerabilidad e incomodidad que recuerda a su personaje en Hacks. El contrapunto lo ofrece Billy Presley, la final girl de la película original. Schoenbrun nos presenta dos versiones del personaje: primero, la adolescente tímida que llega al campamento con una bufanda roja, posiblemente asociada a su virginidad; y, en contraste, su versión adulta, interpretada por Brenda Blethyn. Billy rompe con la figura de la sobreviviente traumatizada popularizada por Jamie Lee Curtis y se convierte en una especie de diva rubia, de acento sureño y aura eróticamente bossy que nos recuerda a las MILF de las películas de los 2000s. 

 

Seamos honestas. Dentro del género, los personajes femeninos suelen ser reducidos a tres categorías: la mujer maldita (como un demonio estilo el ARO o el Exorcista), la final girl o la sexbomb. En este filme, la evolución de nuestras protagonistas se da a través de las relación que se desarrolla entre ellas: La relación entre Kris y Billy desdibuja las fronteras entre artista y musa, admiración y deseo, permitiendo que ambas sean contradictorias, vulnerables y cambiantes. En sí, las vemos en escenas extrañamente cotidianas como fumando hierba en el portón de la casa, viendo la película en la sala de proyecciones o comprando gomitas en una tienda de gasolinera cubiertas de sangre después de haber culiado (algo que es bastante natural en una relación). Y en ese juego de representaciones se suma Little Death, quién su backstory me pareció lo más interesante del filme: un adolescente explorando su identidad que es asesinado por sus compañeros ahogándose en el lago (buen guiño a Viernes Trece, la verdad). Su historia se convierte la figura del monstruo en una metáfora de la discriminación y exclusión que atraviesan las personas LGBTIQ+.

 

También, la película plantea una crítica directa a la forma en que el deseo femenino ha sido históricamente reprimido y castigado al asociarse con un ideal de pureza. Desde una mirada feminista, el slasher suele castigar la sexualidad: las chicas que expresan su sexualidad con más libertad son asesinadas brutalmente al lado de sus parejas, reforzando la idea de que el deseo merece castigo mientras la “pureza” es recompensada con el hecho de salir viva (cosa que no se aleja mucho de la realidad). Schoenbrun subvierte esa lógica: El terror se convierte, entonces, en un espacio de emancipación en donde aquello que tradicionalmente debía producir miedo puede convertirse también en una fuente de reivindicación a aquello anteriormente negado. En Sexo adolescente y la muerte en Campamento Miasma, por ejemplo, Billy pierde la virginidad con uno de los campistas mientras Little Death se acerca a la habitación para asesinarla. Durante buena parte de la película queda la incógnita de qué emoción atraviesa a Billy: ¿miedo, vergüenza, culpa?  Solo después sabemos que estaba excitada en ese momento. Lo mismo ocurre con la fantasía de Kris al final del filme, donde la vemos viviendo en carne propia su propia fantasía: corriendo en el bosque en ropa interior con las tetas rebotando mientras es perseguida por Little Death. En ambos casos, nos muestran un aspecto interesante: el hecho del fetiche o la fantasía. Tanto Billy como Kris, el hecho de mirarse en el acto desde la perspectiva del asesino, la persecución deja de ser únicamente una amenaza y se transforma en una experiencia de deseo que culmina en el orgasmo. 

 

Créditos: Mubi

Y esto me lleva a un último punto: el acto de mirar y ser mirado.  La fotografía se convierte en un recurso narrativo fundamental, pues la película alterna constantemente entre distintos puntos de vista: una mirada omnisciente, una observación externa y la perspectiva de los propios personajes. Hay escenas inmemorables como la secuencia de Little Death matando a los campistas a lo Jason Voorhees, en la cual pasamos de una toma en la perspectiva del asesino para luego verlo desde la distancia, efecto que genera una especie de ejercicio de inmersión interesante, donde también nos volvemos testigos de la masacre. Del mismo modo, en las escenas de sexo tenemos planos bien marcados en los cuerpos de las chicas, que en mi humilde y sana opinión, varios nos quedamos ruborizados. Me da curiosidad como el hecho de imaginarse siendo observada por Little Death no la coloca únicamente en el lugar de la víctima, sino que le permite identificarse con la mirada del asesino y, de alguna manera, ocupar también el lugar de quien observa. Billy deja de ser exclusivamente el objeto de la persecución para convertirse en alguien que puede apropiarse de ella y experimentar el poder que implica mirar. En buena medida, se reivindica la female gaze que nos presenta Mulvey porque la película le permite asumir una posición activa frente a aquello que la observa: Así, el miedo deja de estar asociado únicamente con el ser y se transforma también en una forma de agencia, en donde es capaz de reconocerse y devolverla así misma.

 

Y aquí la cuestión de quién controla la historia resulta especialmente interesante. En principio, creemos que habitamos un mundo real en donde Kris pareciera tener control sobre la historia. sin embargo, al final nos damos cuenta de que, en realidad, estamos dentro de Miasma en donde Little Death tiene la autoría de sus propias obras… ¿o no?  Esta es, precisamente, una de las incógnitas que nos deja la película, pero también una de las escenas más hermosas: nuestras dos protagonistas, después de haber aceptado su amor y de haber sido asesinadas por Little Death, despiertan y caminan juntas durante el verano, justo después de que al principio de la película nos encontráramos en pleno invierno. Mientras tanto, suena “Satan”, del músico Andy Shauf, y ambas comienzan a aceptar esta nueva pseudo-realidad ficticia en la que ahora habitan.

 

Y al final quiero retomar una frase de esa canción: “Don’t watch yourself, watch the movie”. Quizás, a veces, es necesario mandar a la mierda las narrativas patriarcales de los asesinos enmascarados y  las final girls detona mommy issues para entregarnos a una buen baño de sangre con el toque femenino. Y nada: que vivan las lesbianas y las películas de terror.


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El auge de los clubes de lectura: más que libros, comunidad

Isaac

Clubes de lectura en bibliotecas

Cada vez son más los municipios que amplían su programación de clubes de lectura. Por ejemplo, en una localidad que ha presentado recientemente su nueva edición, se han incorporado un club infantil para niños de 9 a 13 años y otro juvenil para jóvenes de 14 a 17 años, con encuentros quincenales. Además, se ha añadido un nuevo día de actividades, los lunes, para dar respuesta a la demanda. La concejala de Cultura, Marina Maldonado, destaca que ‘un libro puede abrir puertas al conocimiento, despertar la imaginación y crear comunidad’.

Un auge impulsado por la necesidad de conexión

El Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES) señala que el 20% de los adultos españoles se sienten solos en algún momento, y el 13,5% sufre soledad crónica. Aunque estos datos son anteriores, el aumento de la participación en clubes de lectura coincide con esta realidad. Diego Martín, un asiduo a estos encuentros, afirma que ‘nadie se siente apartado’ y que son ‘una herramienta contra la soledad, una oportunidad de inclusión’. Por su parte, Marcos Gracia, impulsor del club La Kundera, opina que el individualismo ha llevado a la gente a buscar espacios de encuentro, diversidad y participación, y que estos clubes ‘ponen a dos personas enfrente que se digan: hola, ¿qué tal?’.

Las bibliotecas amplían su oferta con nuevas propuestas

Las bibliotecas de toda España están renovando sus programas. En Huesca, por ejemplo, la programación ‘¡Apasiónate por la cultura!’ incluye clubes de lectura para niños, jóvenes y adultos, con novedades como un club de lectura accesible para personas con discapacidad y una tertulia virtual sobre historia. En Lloret, se ha creado un club para aprender catalán, otro de teatro y uno de literatura infantil para adultos. La Biblioteca Valenciana, por su parte, ha presentado su temporada 2026-2027 con dos clubes: uno en valenciano y otro de clásicos universales, que se reunirán en el Monasterio de San Miguel de los Reyes. Este año, el club de clásicos incorpora por primera vez una novela gráfica, ‘Persépolis’, de Marjane Satrapi, y comenzará con ‘La Odisea’ de Homero, aprovechando el estreno de la nueva película.

Una oferta para todas las edades

La oferta abarca desde los más pequeños hasta los adultos. En muchos municipios, los clubes infantiles comienzan a partir de los 5 años, y se crean grupos específicos para adolescentes. Por ejemplo, el nuevo club juvenil de la localidad mencionada se reunirá los lunes, mientras que el infantil lo hará los miércoles. En Huesca, el club ‘Palabreando’ está dirigido a niños de 6 a 8 años, y ‘Bibliojoven’ a jóvenes de 12 a 14 años. En Lloret, el club ‘El Club dels Mumin’ es para niños de tercero y cuarto de Primaria. Estos espacios buscan no solo fomentar la lectura, sino también crear hábitos y valores como el pensamiento crítico y la convivencia.

La lectura como experiencia compartida

Los clubes de lectura no son simples reuniones para comentar libros; son espacios donde se crean amistades, se intercambian ideas y se fomenta el desarrollo personal. Según Raquel Abad, responsable de Penguin Club de lectura, ‘descubrir autores, socializar y disfrutar de los libros son los intereses comunes de quienes se unen’. Las bibliotecas, por su parte, destacan que la pandemia fue un punto de inflexión: desde entonces, la asistencia ha aumentado. La Biblioteca Lope de Vega, en Tres Cantos, confirma que en el curso 25-26 han vuelto a subir a los niveles de pandemia.

Los clubes de lectura se han ganado un lugar destacado en la oferta cultural española. Ya sea en un monasterio, una biblioteca de barrio o una librería, la magia de compartir historias sigue atrayendo a nuevos lectores. Las inscripciones para la próxima temporada ya están abiertas en la mayoría de los casos, y la única condición es tener ganas de leer y conversar.


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La IA que imita la lectura humana: así decide el cerebro qué mirar y qué saltar

Isaac

Lectura con inteligencia artificial

La forma en que leemos esconde un proceso mental mucho más complejo de lo que parece. Un equipo de la Universidad Aalto, en Finlandia, ha desarrollado un sistema de inteligencia artificial que reproduce con gran fidelidad cómo las personas mueven los ojos y construyen significado mientras leen. No se trata solo de seguir una línea de texto, sino de tomar decisiones constantes sobre dónde fijar la mirada y qué información priorizar.

Este avance, publicado en la prestigiosa revista Nature Human Behaviour, no solo busca entender mejor el cerebro, sino que abre la puerta a herramientas personalizadas para quienes tienen dificultades lectoras, como las personas con dislexia, o para adaptar textos a situaciones concretas, como la conducción. La investigación parte de una actividad cotidiana que nos acompaña desde siempre, pero que hasta ahora no había sido replicada con tanta precisión por una máquina.

Un modelo que piensa como un lector

El sistema se entrenó con aprendizaje por refuerzo y millones de textos. Su objetivo era optimizar los movimientos oculares para lograr la mejor comprensión posible. Los investigadores partieron de la idea de que la atención es un recurso limitado, y que el cerebro la reparte de la forma más eficiente, como quien administra un presupuesto para sacar el máximo partido a cada lectura.

La clave está en que el modelo no se limita a imitar movimientos, sino que decide. Analiza la información en tres escalas a la vez: la palabra, la oración y el texto completo. Así, determina qué partes merecen una mirada más atenta, cuáles se pueden saltar y cuándo es necesario volver atrás para no perder el hilo. Es un comportamiento muy similar al que adoptamos de forma inconsciente cuando un texto se nos resiste.

Shengdong Zhao, profesor de la City University de Hong Kong, explicó que leer parece no requerir esfuerzo, pero que el cerebro está decidiendo constantemente dónde mirar, qué saltear y cuándo retroceder, gastando la atención como un presupuesto para maximizar la comprensión. Esta perspectiva cambia por completo la forma de entender la lectura, que deja de ser un acto pasivo para convertirse en un proceso activo de gestión de recursos cognitivos.

Aplicaciones prácticas: de la dislexia a la carretera

Aunque todavía no es una herramienta clínica disponible, los investigadores ven un futuro prometedor. Antti Oulasvirta, profesor de Aalto, señaló que se podría tomar un texto complejo, como un pasaje legal enredado, y producir versiones más comprensibles para distintos lectores sin alterar la información esencial. La idea es hacer el contenido más accesible sin modificar su base informativa, algo que podría revolucionar la forma en que se redactan documentos oficiales o educativos.

Otra aplicación interesante es la realidad aumentada. El equipo plantea diseñar textos que ayuden a los conductores sin distraerlos, mostrando la cantidad justa de información en el momento adecuado para reducir la carga cognitiva. Esta misma lógica podría aplicarse en el ámbito sanitario, especialmente en herramientas de apoyo para quienes enfrentan dificultades lectoras, aunque los investigadores insisten en que aún es una fase de evaluación y no una solución ya validada.

El modelo también integra características del lector, como el idioma, la memoria, la visión y la velocidad de los movimientos oculares. Esto permite entender por qué cada persona lee de manera diferente y cómo se pueden adaptar los textos a esas diferencias individuales. Lejos de buscar un lector estándar, la tecnología aspira a reconocer la diversidad de capacidades y contextos que existen en la población.

Con este desarrollo, la lectura deja de ser un acto pasivo para convertirse en un proceso activo y medible. La investigación de Aalto no solo acerca la IA al comportamiento humano, sino que sienta las bases para que los textos del futuro se adapten a las personas, y no al revés. Un paso más hacia una lectura más accesible y eficiente para todos, donde la tecnología se pone al servicio de la comprensión y la inclusión.


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90 años sin Federico García Lorca: la búsqueda de sus restos continúa

Isaac

Federico García Lorca

Este 18 de agosto se cumplen nueve décadas del asesinato de Federico García Lorca, uno de los poetas y dramaturgos más universales de España. Fusilado en algún lugar entre Víznar y Alfacar, en la provincia de Granada, su cuerpo sigue sin aparecer. La deuda histórica con Lorca y con todas las víctimas de la Guerra Civil sigue pendiente, y la búsqueda de sus restos se ha convertido en un símbolo de la memoria histórica en el país.

A lo largo de estos 90 años, se han sucedido las teorías, las excavaciones y las polémicas. El último libro del hispanista Ian Gibson, ‘No me encontraron: La fosa de Lorca’, reabre el debate sobre dónde y cómo murió el autor de ‘Bodas de sangre’. Mientras tanto, la familia del poeta se muestra reacia a la exhumación, y las asociaciones de memoria histórica reclaman verdad y justicia.

Un aniversario marcado por la memoria

La Guerra Civil española (1936-1939) comenzó con un golpe de Estado contra la Segunda República. En Granada, el golpe triunfó rápidamente y la represión fue feroz. Lorca, que era homosexual, republicano y defensor de la educación pública, tenía todos los números para ser una víctima. Se refugió en casa de su amigo Luis Rosales, pero fue detenido por Ramón Ruiz Alonso, un ultraderechista, el 16 de agosto de 1936.

Según las investigaciones, Lorca fue fusilado junto a un maestro republicano, Dióscoro Galindo, y dos banderilleros anarquistas, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. La fecha exacta no está clara, pero se cree que fue entre el 17 y el 19 de agosto. El lugar, un paraje entre Víznar y Alfacar, tampoco se ha podido determinar con precisión.

La búsqueda infructuosa de sus restos

Desde la transición democrática, se han hecho varios intentos de localizar la fosa. En 2009, una excavación oficial en el Parque Federico García Lorca de Alfacar no encontró nada. En 1986, durante la construcción del parque, se hallaron restos humanos que fueron enterrados en otro lugar sin identificar, según revela Gibson en su libro. Este hecho ha alimentado todo tipo de especulaciones.

Federico García Lorca

Otras teorías apuntan a que el cuerpo de Lorca podría estar en Fuente Grande, un manantial cercano, o incluso que fue exhumado y enterrado en otro sitio. El investigador Miguel Caballero sostiene que el crimen tuvo un componente familiar, y que rencillas personales con el padre del poeta pudieron influir en su muerte. Sin embargo, ninguna de estas hipótesis ha podido ser confirmada.

El libro de Ian Gibson y las nuevas investigaciones

Ian Gibson, el hispanista irlandés que más ha estudiado la vida y muerte de Lorca, publica ahora ‘No me encontraron: La fosa de Lorca’, donde narra su obsesiva búsqueda. El libro incluye un diario inédito de la excavación de 2009 y denuncia la pasividad de las instituciones. Gibson hace un llamamiento a la sociedad para que no se olvide a las víctimas.

Además, el periodista Víctor Fernández ha rescatado la correspondencia de Lorca y ha documentado sus últimos días. Las investigaciones apuntan a que el poeta fue detenido en casa de los Rosales y que su amigo Luis Rosales intentó salvarlo sin éxito. La figura de Rosales, que siempre cargó con la culpa de no haber podido hacer más, es clave para entender lo ocurrido.

Eventos conmemorativos del 90 aniversario

Con motivo del 90 aniversario, se han organizado diversos actos. La Diputación de Granada celebrará un homenaje en Alfacar con la actuación de Alba Molina y Víctor Franco. También se ha convocado el Premio SGAE de textos teatrales Federico García Lorca, dotado con 20.000 euros. Y en Madrid, una acción performática llamada ‘Saca nocturna’ recorrerá las calles con una escultura del poeta.

Estos actos buscan mantener viva la memoria de Lorca y reivindicar su legado literario. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde están sus restos? Mientras no se encuentren, la herida de la Guerra Civil seguirá abierta.

A 90 años de su muerte, Federico García Lorca sigue siendo un símbolo de la libertad y de la memoria. La búsqueda de su fosa es también la búsqueda de la verdad para miles de familias que aún no saben dónde están sus seres queridos. La sociedad española tiene una cita con la historia, y el tiempo corre.


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Homenaje de la Academia a Ricardo Güiraldes y a su «Don Segundo Sombra»

Presidencia

La Academia Argentina de Letras realizó, el miércoles 10 de junio, a las 18, el Homenaje a Güiraldes y a su novela rural Don Segundo Sombra, en conmemoración del centenario de su publicación, en mayo de 1926.

Los oradores del acto, celebrado en el Salón Leopoldo Lugones de nuestra sede (Sánchez de Bustamante 2663, Ciudad de Buenos Aires), fueron el presidente de la Academia, Rafael Felipe Oteriño, quien pronunció las palabras de apertura; los académicos de número Alicia María Zorrilla, Santiago Sylvester y Jorge Dubatti y las escritoras Ivonne Bordelois y María Minellono. También participó el académico de número Rafael Spregelburd, quien dio la introducción al acto leyendo las primeras líneas de Don Segundo Sombra.

  

Durante el encuentro nuestra Biblioteca Jorge Luis Borges participó con la exposición de primeras ediciones y ediciones conmemorativas de Don Segundo Sombra, así como de valioso material de archivo perteneciente a su acervo. La muestra incluyó también piezas muy especiales de colecciones privadas: cartas manuscritas y libros que fueron parte de la biblioteca personal del novelista y poeta Ricardo Güiraldes (1886-1927), recordado principalmente por su última obra publicada en vida: Don Segundo Sombra, inspirada, en gran parte, en su infancia en la ciudad rural de San Antonio de Areco (provincia de Buenos Aires).

  

  

  

La Nación: «A cien años de Don Segundo Sombra,la Academia Argentina de Letras rinde homenaje a Ricardo Güiraldes»
María Belén Carballeira, en La Nación — La Academia Argentina de Letras rindió homenaje a Ricardo Güiraldes y a su Don Segundo Sombra, al cumplirse cien años de la publicación de la novela que ocupa un lugar central en la historia de la literatura argentina.

[…] La actividad se suma a una serie de celebraciones que este año tienen como eje la figura de Güiraldes. En febrero, se cumplieron ciento cuarenta años de su nacimiento y en mayo se celebró el centenario de Don Segundo Sombra, publicada por primera vez en 1926. Las conmemoraciones continuarán hasta octubre de 2027, cuando se recuerden cien años de la muerte del autor, ocurrida en París a los cuarenta y un años.

Entre quienes participaron del homenaje estuvo la ensayista y lingüista Ivonne Bordelois. «Hablé sobre lo menos conocido de Ricardo Güiraldes. Traté a personas que lo conocieron y puedo dar una perspectiva quizá distinta», dijo a La Nación. Para Bordelois, además, Don Segundo Sombra conserva una notable vigencia, aunque considera que parte de la crítica no terminó de comprender plenamente algunos de sus sentidos. «No es un libro de nostalgia. Habla sobre el estoicismo, la austeridad, la no violencia y la fusión creativa con la naturaleza. Creo que esos principios, que son los que verdaderamente emanan de la novela, no han sido bien leídos», sostuvo.

Publicada cuando su autor tenía cuarenta años, Don Segundo Sombra narra la historia de Fabio Cáceres, un adolescente que abandona la vida del pueblo para iniciarse en los trabajos rurales bajo la guía de un gaucho experimentado que se convierte en su maestro. A lo largo de arreos, viajes y jornadas de trabajo en la llanura pampeana, el protagonista atraviesa un proceso de aprendizaje que lo conduce hacia la adultez.

La novela nació de la relación de Güiraldes con San Antonio de Areco, donde pasó largas temporadas de su infancia y juventud en la estancia familiar La Porteña. Allí conoció a Segundo Ramírez, un trabajador rural cuya figura inspiró parcialmente al personaje que da nombre al libro. Con el tiempo, aquel gaucho silencioso y austero se transformó en uno de los personajes más reconocibles de la literatura argentina.

[…] La trayectoria de Güiraldes, sin embargo, excedió ampliamente el mundo rural con el que suele identificárselo. Nacido en Buenos Aires el 13 de febrero de 1886, integró una generación que participó activamente de la renovación literaria de los años veinte. Formó parte del grupo reunido alrededor de la revista Proa, compartió proyectos e intercambios con Jorge Luis Borges y otros escritores de vanguardia y desarrolló una obra que incluyó novelas, cuentos, poesía y ensayos.

[…] El homenaje organizado por la Academia Argentina de Letras busca volver sobre una obra que continúa generando lecturas, debates y nuevas interpretaciones.

Leer el artículo completo en La Nación.

Tapa de la primera edición de Don Segundo Sombra

Artículos sobre Don Segundo Sombra o Ricardo Güiraldes en nuestro Boletín de la Academia Argentina de Letras

«Don Segundo Sombra y su vocabulario», por Horacio Jorge Becco,
Número 71, de enero-marzo de 1950

«Dos libros representativos: Martín Fierro y Don Segundo Sombra, por Juan Carlos Ghiano,
Número 197-198, de julio-diciembre de 1985

«Don Segundo Sombra y la busca espiritual de Ricardo Güiraldes», por Jorgelina Loudet,
Número 201-202, de julio-diciembre de 1986

Ricardo Güiraldes

Nuestra publicación de Don Segunda Sombra, editada por Alicia María Zorrilla (2010)
Editorial Emecé, Grupo Planeta.
Autor: Ricardo Güiraldes.
Con estudio preliminar y anotaciones de Alicia María Zorrilla.
Año: 2010.
EDICIÓN AGOTADA.

Dice Ricardo Güiraldes en El libro bravo: «Me fui por entre el mundo para ver al hombre». Diez palabras que resumen todo el contenido de Don Segundo Sombra, pues la novela traza el itinerario de una ansiada búsqueda espiritual desde el cuerpo de un niño hasta el alma ilimitada de un adulto. Amparado por el estrecho espacio de su montura, el reserito Fabio Cáceres penetra la inmensidad del silencio pampeano y, sin vacilar, galopa el infinito para conocer a quien —«más una idea que un hombre»— le enseñará a despojarse de lo acostumbrado y a desentrañar horizontes.

Caminar, caminar siempre, desgarrado por el cansancio gozoso, por la aparente indiferencia de la tierra, que se entrega, ávida, huella a huella. Comer pampa tenaz, empecinadamente, enfrentando todos los peligros, para sentir, carne adentro, el fervor de lo inalcanzable en la voz de don Segundo, el gran paisano andariego, el maestro cuya grandeza, más fuerte que todas las palabras, lo guía para que sepa pertenecer a alguna parte por amor, un amor que «no está en la total posesión del objeto, […] sino en la conservación de una distancia».

La obra, anotada por la académica Alicia María Zorrilla, presenta un enjundioso estudio y profusas notas esclarecedoras que revelan la plenitud de un símbolo: la tierra modela al hombre y le concede lo más valioso que éste posee, su identidad.

Integró la Colección del Bicentenario, junto con otros tres libros: Martín Fierro, de José Hernández (con edición multimedia y anotaciones de Francisco Petrecca); Cancionero de las Invasiones Inglesas, de Pedro Luis Barcia y Josefina Raffo, y el Diccionario fraseológico del habla argentina, de Pedro Luis Barcia y Gabriela Pauer.

Fuente: BID, Número 181, 2026.


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