by Sorevitno | May 28, 2026 | Cultural |
Isaac
La emblemática institución teatral madrileña ha dado a conocer los detalles de lo que será su próxima andadura sobre las tablas, una propuesta que busca trascender la mera exhibición de obras para convertirse en un diálogo abierto con la historia cultural de España. Bajo la batuta de Eduardo Vasco y con el respaldo del área de cultura del Ayuntamiento, el Teatro Español ha diseñado un ciclo que pone el foco en la riqueza literaria de la Generación del 27, aprovechando la efeméride de su centenario para revisitar textos fundamentales y descubrir joyas que el tiempo había dejado en un segundo plano.
Durante la presentación oficial, se ha destacado que este nuevo curso no pretende ser un ejercicio de nostalgia académica, sino una forma de traer al presente las inquietudes de un grupo de creadores que revolucionaron la lengua española. La programación, que arrancará oficialmente a mediados de septiembre, se desplegará de forma simultánea en la Sala Principal, la Sala Margarita Xirgu y el Salón de los Balcones, asegurando una actividad frenética que combinará la producción propia con colaboraciones de primer nivel nacional e internacional.
El universo de Lorca como epicentro creativo

Como no podía ser de otra manera, Federico García Lorca se erige como el gran protagonista de la temporada, con presencia en todos los rincones del edificio de la Plaza de Santa Ana. El plato fuerte será, sin duda, la nueva versión de Yerma dirigida por el propio Eduardo Vasco, que contará con Lara Grube para dar vida a la tragedia de la maternidad y las convenciones sociales. Es una oportunidad de oro para reencontrarse con la esencia del poeta granadino en el mismo escenario donde ya triunfó hace casi un siglo, ofreciendo una lectura cruda sobre la opresión y el deseo femenino.
Además del drama rural, el público podrá disfrutar de propuestas más experimentales y líricas basadas en su legado. El cante jondo: teoría y juego del duende llevará el flamenco y la palabra lorquiana a la sala grande, mientras que piezas como Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín mostrarán el lado más fársico y delicado del autor. Esta apuesta integral se completa con recitales poéticos y coloquios que pretenden profundizar en por qué Lorca sigue hablándonos de tú a tú a pesar del paso de las décadas.
La reparación histórica de las voces femeninas

Uno de los pilares más valientes de este calendario es el espacio dedicado a las creadoras que formaron parte de la Edad de Plata y que, a menudo, quedaron a la sombra de sus compañeros varones. Bajo el paraguas del programa ‘Madrid en la Generación del 27’, se rescatarán textos de autoras como Luisa Carnés o Victorina Durán. Estas piezas exploran temas como el exilio y la identidad desde una perspectiva obrera y vanguardista que resulta sorprendentemente moderna, demostrando que el canon literario español tiene todavía muchas deudas que saldar con sus escritoras.
Nombres como los de María Zambrano, con su visión de Antígona, o Concha Méndez y Ernestina de Champourcin en formatos más íntimos, permitirán al espectador asomarse a una España de vanguardia que fue truncada por el conflicto bélico. La dirección artística del teatro ha subrayado la importancia de que un centro público asuma la tarea de desenterrar estas obras del olvido institucional, dándoles el empaque escénico que merecen y permitiendo que nuevas generaciones conozcan la diversidad real de aquel movimiento artístico tan influyente.
Estrellas de la escena y teatro contemporáneo

Más allá del centenario, la programación no descuida la dramaturgia actual y el gran reclamo de los intérpretes más queridos por el público. Blanca Portillo se pondrá al frente de 7 minutos, una obra de Stefano Massini que disecciona con maestría la precariedad laboral y la resistencia colectiva ante la pérdida de derechos. Por su parte, Carmen Machi asumirá el reto de protagonizar una revisión de La gaviota de Chéjov, bajo la mirada de Miguel del Arco, prometiendo una interpretación llena de matices y melancolía que cerrará el curso por todo lo alto en la Sala Principal.
El interés por el repertorio universal también se hará patente con el estreno en España de Me casé por alegría, de la italiana Natalia Ginzburg, una comedia que bajo su aparente ligereza esconde una crítica feroz a las instituciones tradicionales. Estos grandes montajes se alternarán con proyectos de autoría nacional reciente, consolidando al Teatro Español como un escaparate donde conviven los clásicos inmortales con las preocupaciones sociopolíticas que marcan la agenda europea de nuestros días.
El retorno de los éxitos que cautivaron a Madrid

Debido a la excelente acogida que tuvieron en pasadas ediciones, la dirección ha decidido dar una nueva oportunidad a varias producciones que colgaron el cartel de no hay billetes. Personas, lugares y cosas volverá a abrir sus puertas en septiembre para que quienes se quedaron fuera puedan ver a Irene Escolar en uno de sus papeles más exigentes. Del mismo modo, Historia de una escalera de Buero Vallejo regresa al lugar de su nacimiento escénico, permitiendo que la mítica escalera del Español vuelva a ser testigo de las frustraciones y esperanzas de la clase media española.
Esta estrategia de mantener vivos los éxitos responde a una voluntad de servicio público y a la intención de maximizar el rendimiento de las producciones propias. En el Salón de los Balcones se recuperarán también pequeñas piezas de formato reducido que permiten una cercanía absoluta con el actor, convirtiendo cada función en una experiencia casi ritual. Las entradas para este ambicioso despliegue cultural ya están disponibles, augurando una afluencia masiva de ciudadanos deseosos de sumergirse en la mejor literatura dramática de nuestro país.

La próxima etapa del Teatro Español se presenta como un viaje necesario por la memoria colectiva, equilibrando el peso de los grandes mitos con la frescura de las nuevas interpretaciones. Con un calendario que se extiende hasta julio, la institución madrileña reafirma su compromiso con un teatro de raíz literaria y social, capaz de atraer tanto al espectador fiel como a quienes buscan en la escena una respuesta a los dilemas contemporáneos a través del espejo del pasado.
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by alguien | May 28, 2026 | Cultural |
La primera muestra en España del artista suizo Karim Noureldin acaba de abrir sus puertas en la galería Elba Benítez de Madrid. Trabajando con superficies bidimensionales y tridimensionales y con una interacción minuciosa del color, la línea y la forma, viene empeñándose en la disolución de fronteras entre diseño, artesanía y artes plásticas y en la creación de objetos autónomos y entornos inmersivos.
Su exposición se titula “Brea”, puede verse hasta julio y supone para Noureldin un nuevo capítulo en ese anhelo de recuperar la unidad de lo que un día fue conjunto: esas diferentes disciplinas. Veremos dibujos sobre papel, lámparas colgantes pintadas manualmente, textiles de suelo y una intervención site-specific; trabajos en los que ha aplicado con ligereza el color atendiendo a patrones geométricos y generando experiencias perceptivas a pequeña y a gran escala.
Compila este autor superficies pintadas, dibujadas, tejidas e iluminadas que se entrelazan: el tejido evoca el papel y el papel hace lo propio con el tejido; la pared evoca el cristal y el cristal, la pared. De este modo, reivindica que la superficie no es superficial: unas y otras convergen, dentro y entre las obras expuestas, para dar lugar a una espacialidad paradójica que no distingue entre exterior e interior.
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by alguien | May 27, 2026 | Cultural |
Night Driver es el título que Jasper Johns dio al primer dibujo que, según el mismo explicó, creó basándose en sus sentimientos personales, allá por 1960; también el nombre de la retrospectiva que, desde el 29 de mayo y bajo el comisariado de Enrique Juncosa, el Museo Guggenheim Bilbao brinda a este artista estadounidense, que hizo de la repetición y la destrucción el punto de partida de muchas reflexiones.
Han recalado en Bilbao cerca de centenar y medio de sus trabajos, entre pinturas, esculturas, dibujos, grabados, un libro de artista y una escenografía. Se ha optado por mostrarlos cronológicamente -aunque separando las pinturas y esculturas de sus composiciones sobre papel-, por una razón: Johns regresó una y otra vez a sus motivos, abordándolos paulatinamente desde una mayor complejidad tanto técnica como conceptual.
Nació en 1930 en Augusta, ciudad a la que se atribuyen buenas dosis de encanto sureño, pero apenas superada su veintena se estableció en Nueva York, donde no tardó en entablar amistad con quienes en esos años cincuenta renovaban el arte estadounidense desde la conjunción de la pintura y la escultura, desde el silencio o la danza: nos referimos a Robert Rauschenberg, John Cage o Merce Cunningham.
Tan pronto como en 1954-1955, decidió Johns destruir su producción temprana para trazar la primera bandera de su país; sería el arranque de un extenso conjunto de obras en las que continuamente representó elementos y signos planos: letras, números, dianas y mapas que una y otra vez hemos leído como antecedentes del arte pop, en cuanto que motivos cotidianos y por todos reconocibles. No tardó en alcanzar, con ese material tan aparentemente distante de la imaginación, el éxito: una exposición de estas piezas en la galería de Leo Castelli en 1958 le valió la fama y el MoMA adquirió tres.
En esos mismos años tuvo Johns la oportunidad de conocer a Marcel Duchamp, que sería una figura fundamental en su carrera, por partir de lo dado para construir lo inédito. De este periodo contemplaremos en el Guggenheim Bandera sobre campo naranja, Cajón, Comienzo falso, Diana, Mapa o En memoria de mis sentimientos – Frank O’Hara; esta última imagen, realizada en la primera mitad de los sesenta, supuso en su trayectoria el inicio de una transición desde los temas impersonales a una mayor emocionalidad. Sus grises de este momento no implican frialdad, sino melancolía.
Jasper Johns. Bandera sobre campo naranja, 1957. Museum Ludwig, Colonia. © Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026
Jasper Johns. Diana, 1961. The Art Institute of Chicago. Donación de la Edlis Neeson Collection © Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026
Jasper Johns. En memoria de mis sentimientos – Frank O’Hara, 1961. Museum of Contemporary Art Chicago. Donación parcial de Apollo Plastics Corporation. Cortesía Stefan T. Edlis y H. Gael Neeson © Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026
En paralelo a estas composiciones, entre 1958 y 1961 realizó el de Georgia sus primeras esculturas, elaboradas, como era de esperar, con objetos cotidianos, entre ellos linternas y bombillas que dejaban de proporcionarnos luz para convertirse en enseres a mirar.
Jasper Johns. Linterna III, 1958. Colección del artista.© Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026
Avanzando en los años sesenta, comienza a surgir en sus creaciones un camino de abstracción que consolidará más tarde: lo apreciaremos en Bilbao en Estudio (1964), Sin título (1964-1965) y Estudio II (1966), que no abandonan del todo la figuración -podemos reconocer puertas o ventanas, brochas y fregonas-, pero que sobre todo evocan la atmósfera del taller del artista en sus esencias.
Fueron años de proliferación de nuevos temas para Johns: introdujo en sus creaciones la figura humana, el autorretrato o paredes de losas. Veremos en Bilbao Souvenir (1964), un ejemplo de autorretrato que realizó tras un viaje a Japón junto al compositor Toru Takemitsu y para el que imprimió un retrato de fotomatón sobre un plato de cerámica que había comprado, justamente, en una tienda de recuerdos.
Tendrá, igualmente, carácter autobiográfico su serie de los ochenta centrada en las estaciones; para entonces Johns había decidido ya dejarse inspirar casi de forma constante por artistas populares como Munch, Picasso o Frida Kahlo. Entretanto, sus composiciones de los noventa serán un compendio de referentes e intereses anteriores: en Catenarias regresó al gris y a los juegos con el lenguaje, llegó a recrear los planos de la casa de sus abuelos y transformó en bronce los números del 0 al 9.
Jasper Johns. Verano, 1985. The Museum of Modern Art. Donación de Philip Johnson, 1998 © Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026
La exposición se cierra con trabajos sobre papel y monotipos. Los primeros no los planteaba Johns como dibujos preparatorios, más bien al contrario: ideaba versiones de sus pinturas previas para probarse técnicamente y dotarlos de nuevos significados.
Llegó a combinar lápiz, carboncillo, pastel, yeso, tinta, bolígrafo, acuarela, collage con papel, objetos o pigmentos metálicos e, incluso, a dibujar sobre plástico, explorando su transparencia y su grado de absorción. En cuanto a sus grabados, menos numerosos en su producción, que no menores, los utilizaba para alterar los colores de imágenes previas y reproducir detalles de obras o fragmentos dispuestos de otra forma.
Culmina el recorrido Foirades/Fizzles (1976), un libro de artista que llevó a cabo con Samuel Beckett en París y que incluye cinco textos del autor irlandés junto a una treintena de grabados de Johns, así como diversos testimonios de su amistad con otros artistas, como dibujos muy pequeños que regaló a Robert Rauschenberg, un dibujo que le ofreció a Richard Serra en intercambio por otro suyo, un peculiar retrato de su adorado Duchamp o, amistades al margen, calcos de Cézanne y De Kooning, dos de sus acicates para reflexionar sobre la imagen y la tradición artística. Fuese creando o destruyendo.
Jasper Johns. Sin título, 1992-1994. The Eli and Edythe L. Broad Collection. © Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026
“Jasper Johns: Night driver”
MUSEO GUGGENHEIM BILBAO
Avenida Abandoibarra, 2
Bilbao
Del 29 de mayo al 12 de octubre de 2026
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by Sorevitno | May 26, 2026 | Cultural |
Isaac
La plaza del Sol se ha transformado en un verdadero epicentro cultural para acoger una nueva edición de la Feria del Libro de La Nucía. Bajo el concepto “Leer es Vivir”, este evento busca acercar las letras a los ciudadanos y promover el hábito de la lectura como una puerta abierta a nuevas vivencias.
El encuentro, que se desarrolla en un horario matinal de 10:00 a 14:00 horas, ofrece un acceso libre y gratuito para todos los asistentes. El objetivo principal es democratizar la cultura y facilitar que cualquier persona, independientemente de su edad, pueda sumergirse en el mundo de los libros.
Encuentros con autores y diversidad literaria
Uno de los platos fuertes de la jornada ha sido la presencia de 30 escritores y escritoras, quienes han estado disponibles en sus respectivas casetas para presentar sus trabajos más recientes y realizar firmas de ejemplares. La variedad de estilos ha sido notable, abarcando desde la poesía y la autoayuda hasta la historia, la erótica y la literatura infantil.
Entre los autores que han formado parte de este despliegue literario destacan nombres como Carmen Aguilar, Roberto Alcolea, Luis Barberá, Leopoldo Bernabéu, Paco Carrión, Paty Chagua, Antonio José Devesa, Abigail Espí, Susi Rosa Egea, Merche Ferri, Mayra Flores, Paula Franco, Serge Gambi, Pablo Guillén, Vigela Lloret, María José Marcos, Inma Maestre, Ernesto Maki, Manoli Martínez, Juana Martínez Vázquez, María Mirza, Rose Polo, Manuel Sánchez, Sonia Sánchez Ulloa, Marisa Simón, Carmina Such, Ion Cesar Tonda, José Varó, Ángela Alonso y Lucía Alonso.
Diversión para los más pequeños y creatividad
Para que los niños no se queden fuera, se ha organizado una programación especial centrada en la animación lectora infantil. La compañía “Con los Pies en el Aire”, bajo la dirección de Susana Romero, ha ofrecido tres funciones destacadas: “Todo Se Transforma” a las 11:00, “Cuca, Cuco y los Biblionidos” a las 12:00 (contando con la colaboración de Coty Charro) y “Cuentos Conscientes para Infantes Valientes” a las 13:00.
Además de las obras teatrales, los más jóvenes han podido disfrutar de diversos talleres de manualidades vinculados a la literatura, incentivando así la creatividad y el acercamiento a los libros desde edades tempranas.
Artesanía y comercios locales
El evento no se ha limitado solo a los libros, ya que ha contado con un área dedicada a la artesanía con siete puestos especializados en objetos relacionados con el mundo literario. Entre los expositores se han encontrado proyectos como El Monstruo Lanudo de Isabel Fernández, Pixone.art de Ixone Arias, Sora de Sofía Falcó y Loli García, Quecas de Cuento de Eva Agenjo, Ardelya de Lorena Cortés y José Luis Lago, OK Regalo de Miriam Cardona y Mogador de Gisela Caimi.
Por otro lado, las librerías locales Rubik y Urbangraf, junto con las bibliotecas municipales, han dispuesto de sus propios espacios para ofrecer las últimas novedades editoriales y asesorar a los lectores sobre sus próximas adquisiciones.
Un proyecto respaldado por premios nacionales
Esta feria no es un hecho aislado, sino que forma parte del Programa de Animación Lectora 2025-2026, titulado “Leer para comprender, comprender para aprender”. Este ambicioso plan de trabajo, que involucra a múltiples concejalías como Educación, Juventud y Tercera Edad, fue galardonado anteriormente en los Premios María Moliner del Ministerio de Cultura.
Este marco de trabajo transversal incluye otras iniciativas muy variadas, tales como el ciclo “Café y Libros”, el club de lectura feminista, visitas escolares guiadas a la biblioteca y talleres de escritura creativa diseñados específicamente para personas de la tercera edad.
La cita en la Plaza del Sol ha servido para consolidar la lectura como un pilar fundamental de la comunidad, logrando reunir a autores, artesanos y familias en una mañana dedicada al enriquecimiento cultural y la convivencia ciudadana.
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by Sorevitno | May 26, 2026 | Cultural |
Isaac
La agenda cultural de León se anima con la llegada de junio, destacando la organización de una serie de encuentros en la emblemática Librería Pastor. Este espacio se convertirá en el epicentro de la narrativa actual con la visita de dos autores que traerán propuestas muy distintas pero unidas por su vínculo con la historia.
El calendario de actividades comienza con una propuesta de suspense y rigor histórico, seguida de un retrato exhaustivo de una de las figuras más complejas del medievo europeo. Ambos eventos prometen atraer a los amantes de las letras y a quienes disfrutan de un buen paseo literario por las calles de la ciudad, similar a los clubes de lectura en España.
El misterio de ‘Estatuas en la nieve’
El jueves 4 de junio, a las 19:00 horas, Carlos Barros presentará su thriller titulado ‘Estatuas en la nieve’. Esta obra, publicada bajo el sello Marciano Sonoro, propone una trama policial inquietante donde la ciudad de León no es solo el fondo, sino una pieza clave de la historia. El autor contará con la compañía de Jesús Palmero, editor de la obra, para desgranar los detalles de este relato.
La trama se sumerge en un escenario donde el pasado y el presente se cruzan a través de un ritual macabro. Los protagonistas, el experimentado inspector Ferreira y la decidida subinspectora Acosta, deberán resolver un enigma diabólico que deja tras de sí víctimas inocentes y muchas incógnitas, evocando los misterios literarios de detectives.
Para quienes disfruten de los escenarios locales, la novela es un auténtico mapa de la zona, ya que incluye lugares emblemáticos como la Catedral de León, San Isidoro, Casa Botines, la Plaza del Grano, el puente de San Marcos, e incluso espacios más periféricos como la Valdorria o Las Médulas.
En cuanto al autor, Carlos Barros Vidaurre, nacido en Valencia en 1982, es ingeniero de Telecomunicaciones y ha desarrollado su carrera en consultoría de software antes de establecerse en León. Su trayectoria literaria comenzó en 2017 y se ha centrado principalmente en el género histórico, demostrando una gran pasión por la investigación documental.
El poder femenino en ‘Doña Urraca’
Pocos días después, el sábado 6 de junio a mediodía, el turno será para Alfonso Solís. El escritor se cita en la primera planta de la librería para presentar ‘Doña Urraca. Emperatriz de Hispania’, una novela que se suma a un ciclo de conferencias dedicadas a esta relevante figura histórica.
La historia nos traslada al siglo XII, momento en que Urraca, tras la muerte de su padre Alfonso VI, se convierte en la primera mujer en gobernar sola un reino en Europa. La obra detalla la lucha constante de la emperatriz contra una nobleza ambiciosa, una Iglesia llena de intrigas y la conflictiva relación con su marido, Alfonso I de Aragón.
Alfonso Solís, experto en novela histórica y autor de títulos como ‘Vikingo’ o la trilogía ‘Pedro I de Castilla’, es psicólogo de formación pero escritor autodidacta. Su estilo se caracteriza por un ritmo narrativo ágil y un respeto absoluto por los datos históricos, logrando que personajes complejos cobren vida.
Esta última entrega es un retrato sobre la resistencia y la voluntad de una mujer que tuvo que forjarse en el hierro para sobrevivir en un mundo dominado por hombres, abordando temas tan profundos como la memoria y el precio del poder.
La Librería Pastor se consolida así como un punto de encuentro fundamental para la cultura leonesa, ofreciendo una programación que equilibra el suspense contemporáneo con la reconstrucción del pasado medieval a través de la voz de dos autores consolidados.
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by alguien | May 25, 2026 | Cultural |
Andy Warhol. Marisol exhibition, 1964. The Andy Warhol Museu, Pittsburgh
El Centro Botín presenta la primera gran retrospectiva dedicada al dibujo de Marisol Escobar (París, 1930 – Nueva York, 2016), una artista cuya presencia en la escena neoyorquina de los años sesenta fue mucho más relevante de lo que hoy suele recordarse. Aunque para muchos esta será su primera aproximación a la obra de Marisol, lo verdaderamente significativo de la exposición no es tanto rescatar su figura del letargo del canon artístico como revisar una parte de su trabajo que sí reclamaba una investigación profunda: su producción sobre papel. Gracias a la colaboración con el Buffalo AKG Art Museum, institución que custodia su legado, se han descubierto y digitalizado nuevos dibujos que permiten ahondar en esta faceta esencial —y hasta ahora menos estudiada— de su trayectoria.
Aunque fue la escultura la que le otorgó reconocimiento internacional, el dibujo ocupó siempre un lugar central en su práctica. No se trataba de bocetos preparatorios ni de una producción secundaria, sino de un lenguaje autónomo desde el que la artista pensaba, observaba y construía imágenes. En esta muestra podremos ver más de un centenar de ellos, fechados entre 1949 y 2016. Junto a los dibujos, la exposición incorpora también algunas esculturas emblemáticas, como Indian o Woman with Child and Two Lambs, además de abundante material de archivo y varias películas que ayudan a situar la compleja personalidad de Marisol.
Nacida en París en 1930 en el seno de una familia venezolana, pasó su infancia entre Caracas y Estados Unidos antes de instalarse definitivamente en Nueva York. Conocida simplemente como “Marisol” —tras eliminar el apellido paterno de su firma—, desarrolló una obra profundamente singular, siempre desde una posición crítica y difícil de encasillar. Sus figuras talladas en madera, a escala natural y con frecuencia inspiradas en personajes públicos o escenas familiares y sociales, la situaron en el centro de una cultura visual que comenzaba a pensar el arte en relación con los medios de comunicación, la política y la vida cotidiana. Sin embargo, frente al entusiasmo pop por la cultura de masas, Marisol introdujo una mirada incómoda e irónica, atravesada por el desdoblamiento, la máscara y la reflexión sobre la identidad.
La exposición del Centro Botín se articula en torno a tres “desplazamientos”, tres momentos que recorren tanto la vida como la práctica artística de Marisol, en la que ella misma afirmaba no recordar un solo instante de su vida en el que no hubiera estado dibujando.
El primero de esos desplazamientos nos acerca a sus años de formación y a un episodio decisivo en su biografía: el suicidio de su madre cuando ella tenía once años. A partir de entonces redujo el habla a lo estrictamente necesario y encontró en el dibujo una forma de observación silenciosa y constante. Más que abandonar la comunicación, comenzó a expresarse desde otros lugares: la mirada, el gesto, la repetición de imágenes. El dibujo se convirtió en un espacio desde el que registrar experiencias sin necesidad de explicarlas.
Es la propia Marisol quien recibe al visitante a la entrada de la exposición a través de una película rodada por Andy Warhol, donde aparece posando casi inmóvil junto a la escultura Women and Dog (1963-64), hoy conservada en el Whitney Museum of American Art. La escena captura un momento en el que la artista empezaba ya a atraer una enorme atención pública. Tras estudiar en Los Ángeles, Marisol viajó a París para formarse en la École des Beaux-Arts y la Académie Julian, aunque pronto regresó decepcionada y se instaló en Nueva York. Allí estudió en la Art Students League con Yasuo Kuniyoshi y posteriormente en la escuela de Hans Hofmann, cuya influencia fue decisiva. Hofmann enseñaba casi sin palabras, algo que Marisol recordaría años después como una experiencia profundamente visual.
Su primera exposición en la galería de Leo Castelli, en 1957, marcó el inicio de su reconocimiento público. Sin embargo, buena parte de la crítica se concentró más en su imagen que en su obra. The New York Times llegó a sugerir que sus esculturas podrían haber sido halladas “en alguna jungla sudamericana”, mientras que la revista Life insistía en presentarla como “la belleza latina”. Incómoda con esa exposición mediática, Marisol decidió marcharse a Roma. En una carta de ese periodo, Castelli le escribió: “¿Cómo te puedes ir cuando todo está por comenzar?”. Esa frase da título a la muestra y resume bien una constante en la vida de la artista: la necesidad de desplazarse, desaparecer y volver a empezar.
De regreso en Nueva York, Marisol participó en exposiciones fundamentales del Museum of Modern Art como “The Art of Assemblage” (1961) o “Americans” (1963). Representó a Venezuela en la Bienal de Venecia de 1968 y fue una de las pocas mujeres presentes en la Documenta IV de Kassel ese mismo año. Trabajó junto a Warhol y apareció con frecuencia en medios como Life, Glamour o The New York Times, convirtiéndose en una figura central de la escena artística neoyorquina.
En esos años comenzó a incorporar moldes de su propio rostro y de sus manos en las esculturas, como vemos en el estudio en bronce para Mi Mamá y Yo (1968), escultura que conservó toda su vida. El uso del molde introduce una nueva condición, el cuerpo puede repetirse y reorganizarse dentro de una misma imagen, algo que también aparece reflejado en los dibujos. El cuerpo se fragmenta, se multiplica y se transforma en máscara. Labios, perfiles y manos dejan de funcionar como rasgos individuales para convertirse en signos repetibles, desplazables entre distintas imágenes. El dibujo funciona entonces como un espacio de ensayo donde la anatomía se vuelve variable y mutable. La máscara será precisamente uno de los elementos centrales de esta etapa. Un buen ejemplo es Indian (1969), una de las esculturas presentes en la exposición. La obra reutiliza la iconografía comercial del llamado cigar store Indian, las figuras indígenas tradicionalmente situadas a la entrada de los estancos estadounidenses. Al incorporar su propio rostro a la escultura, Marisol introduce una identificación deliberadamente incómoda que cuestiona tanto los estereotipos culturales como los límites éticos de toda representación del “otro”. Vista hoy, la pieza sigue generando preguntas sobre apropiación cultural, identidad y visibilidad pública.
“Marisol: Cuando todo está por comenzar”. Centro Botín, Santander, 2026. Foto: Vicente Paredes
Marisol. Indian, 1969 (detalle). Foto: Vicente Paredes
Como señalan los textos de la exposición, en la obra de Marisol “la identidad aparece como una imagen cambiante: a veces rostro, a veces máscara, a veces huella y a veces escena compartida”.
El segundo desplazamiento nos sitúa en la década de los setenta, tras una serie de viajes por el sudeste asiático y la Polinesia que transformaron profundamente su mirada. En pleno contexto de protestas contra la guerra de Vietnam, movimientos indígenas y luchas por los derechos civiles en Estados Unidos, Marisol interrumpió su creciente presencia en el circuito artístico para viajar durante largos periodos. En sus dibujos de esta época el color adquiere una intensidad nueva, los cuerpos se multiplican y aparecen textos escritos que acompañan las imágenes. También se hacen más visibles las cuestiones vinculadas al género y a las comunidades indígenas. Obras como la mencionada escultura Woman with Child and Two Lambs (1995), introducen una representación de la maternidad alejada de cualquier idealización. Destacan esa esta misma sala dibujos como Get Away from My Fish (1975) o Chief Joseph (ca. 1974-1980).
Durante estos años adquiere además una gran importancia su trabajo para la danza y el teatro. Las colaboraciones con la coreógrafa Martha Graham o con Elisa Monte expandieron el dibujo hacia la escenografía y el vestuario. En proyectos como Ecuatorial (1978) o Caviar (1970), realizado para el coreógrafo Louis Falco, el cuerpo deja de ser únicamente representado para convertirse en movimiento, superficie y transformación.
Este segundo desplazamiento concluye con otra de las grandes obsesiones de Marisol: el mundo submarino. Tras su participación en la Bienal de Venecia de 1968 emprendió un largo viaje por India y Tailandia durante el cual desarrolló una intensa fascinación por la vida marina. Películas en 8 mm, acuarelas, pasteles y esculturas como Triggerfish I (1970) muestran formas ambiguas situadas entre el organismo biológico y el artefacto mecánico. En ellas resuena también una inquietud propia de la época: la relación entre naturaleza, tecnología y exploración científica en plena Guerra Fría.
Marisol. Get away from my fish, 1975. Buffalo AKG Art Museum
“Marisol: cuando todo está por comenzar”. Centro Botín, Santander, 2026. Foto: Vicente Paredes
La exposición concluye con un tercer desplazamiento, quizá el más íntimo y menos físico de todos. En los últimos años de su vida, Marisol tuvo que enfrentarse al Alzheimer, enfermedad que fue deteriorando progresivamente su memoria y su lenguaje. Aun así, continuó dibujando hasta el final. Cuando la memoria comenzó a fragmentarse, su trabajo se vinculó cada vez más a lo cotidiano: su estudio, los objetos cercanos o la presencia de su cuidadora.
A su muerte, el 30 de abril de 2016, Marisol legó su archivo, su biblioteca, sus obras y su apartamento neoyorquino al Buffalo AKG Art Museum, lo que ha permitido mantener el estudio sobre la obra de la artista.
Una de las cuestiones más sorprendentes de esta exposición, que ha sido comisariada por Laura Vallés Vilchéz, es comprobar hasta qué punto siguen vigentes muchos de los temas que atravesaron toda la trayectoria de Marisol: la construcción de la identidad, la representación pública de las mujeres, la relación entre imagen y máscara, la importancia de los cuidados o incluso la enfermedad y la fragilidad de la memoria.
“Marisol: Cuando todo está por comenzar”
CENTRO BOTÍN
Jardines de Pereda
Santander
Del 23 de mayo al 25 de octubre de 2026
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