Gagosian representará a Jeff Koons

La firma Gagosian ha anunciado que representará desde ahora al cotizado y controvertido Jeff Koons, cuya obra transita entre la cultura de masas, la historia del arte y el espectáculo.
Durante algo más de dos décadas, Gagosian ya había ofrecido trece exposiciones suyas en Beverly Hills, Hong Kong, Londres y Nueva York, mostrando esculturas y pinturas de series como Celebration (1994-2019), Easyfun-Ethereal (2000-2002), Popeye (2002-2013), Hybrid (2003-2013), Hulk Elvis (2004-2008), Antiquity (2008-2009) y Gazing Ball (2012-2013). En 2014 presentó su pieza Split-Rocker (2000) en el Rockefeller Center de Nueva York, una escultura monumental cubierta con más de cincuenta mil plantas con flores, coincidiendo con la retrospectiva que entonces le brindaba el Whitney Museum.
Koons alcanzó celebridad a mediados de la década de los ochenta como miembro de una generación de artistas que exploraban el significado del arte y el espectáculo en una era saturada de imágenes. Desde su intención declarada de “comunicarse con las masas”, se vale de construcciones conceptuales —incluyendo lo antiguo, lo cotidiano y lo sublime— para alumbrar íconos lujosos que, bajo su seductora apariencia, involucran al espectador en un diálogo metafísico con la historia cultural.
Nacido en York, Pensilvania, en 1955, estudió en el Maryland Institute College of Art de Baltimore y en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago, donde se licenció en Bellas Artes en 1976. Desde su primera exposición individual en 1980, su producción ha evolucionado desde pequeños ensamblajes de juguetes y objetos encontrados hasta sus creaciones monumentales, que incluyen enormes animales ejecutados con globos de acero inoxidable pulido a espejo, así como esculturas topiarias con flores, como Puppy (1992), que se exhibe de forma permanente en el Museo Guggenheim de Bilbao.
Jeff Koons en su estudio. Nueva York, 2024. Cortesía del artista y Gagosian
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María Pombo reaviva el debate sobre la lectura: lo que dijo y su réplica

Isaac

María Pombo y la lectura

El último vídeo de María Pombo en TikTok ha puesto el foco en un debate tan viejo como recurrente: el valor de la lectura y el papel de los influencers cuando hablan de hábitos culturales. La conversación arrancó por un comentario sobre su nueva estantería y terminó desatando una discusión de gran alcance en redes.

A partir de esa chispa inicial, la creadora de contenido explicó su punto de vista con naturalidad: no todas las personas disfrutan leyendo y, a su juicio, eso no debería medirse como un marcador de superioridad. Sus palabras, lejos de quedar en anécdota, se viralizaron y generaron reacciones para todos los gustos.

Qué ocurrió y por qué estalló la polémica

Debate sobre lectura en redes

Todo empezó cuando respondió a un seguidor que, al ver su librería recién instalada, sugería que sería “más bonita” si estuviera llena de libros ya leídos. Pombo recogió el guante y dejó clara su postura: considera lógico que haya gente a la que leer no entusiasme y que la afición por los libros no convierte a nadie en “mejor”.

Para contextualizarlo, habló de su propia experiencia: prefiere textos ligados a temas concretos que le interesan frente a perderse en una novela por la noche. Como ejemplo cercano, citó a sus hermanas: Marta, que devora libros, y Lucía, piloto, a quien no le atrae la lectura tradicional. Ella misma se situó en un punto intermedio.

Esa explicación vino acompañada de una idea general: a todos, en algún momento, nos han invitado a probar la lectura, ya sea en casa o en el colegio; a partir de ahí, cada cual se queda con lo que le funciona. La afirmación, formulada sin rodeos, multiplicó los comentarios y abrió un hilo de discusión sobre gustos, costumbres y presunta “superioridad moral”.

Lo que hay en su estantería y por qué lo enseña

En el mismo vídeo y en publicaciones posteriores, la influencer mostró los objetos que ha colocado en su librería. Además de libros de interiorismo, moda y viajes, enseñó recuerdos personales y piezas con valor sentimental. Subrayó que disfruta viendo esos volúmenes de gran formato por dentro: fotografías, referencias de estilo y casas que le inspiran.

Entre los elementos que destacó hay un ejemplar de El Principito adquirido en Zara Home que le evoca a su abuelo, algunos libros heredados de sus abuelas y una balda dedicada a lecturas infantiles para sus hijos, con la intención de facilitarles el acceso y comprobar si el hábito les atrae con el tiempo.

La estantería también reúne “su vida en objetos”: un coral que le regalaron, fotos familiares —incluida una etapa de embarazo—, reconocimientos profesionales, arte de seguidores, álbumes (como el del bautizo de su hijo), un número 22 con carga emocional, flores secas y otros recuerdos. La idea, según contó, es crear un espacio que mezcle estética y memoria.

Entre los títulos antiguos mencionó una colección clásica firmada por José María de Cossío, así como libros de decoración “bonitos por dentro”. Recalcó que no son “trastos” sin sentido, sino piezas que aprecia y que, en muchos casos, cuentan historias personales.

Reacciones en redes: críticas y apoyos

La conversación se amplió rápidamente en X, Instagram y TikTok. Parte del público le reprochó el mensaje por su posible efecto entre millones de seguidores, enfatizando que leer enriquece y abre puertas. Algún comentario cargó contra la falta de ejemplo para los más pequeños, mientras otros insistieron en la responsabilidad cultural de los perfiles masivos.

Frente a esa oleada, también surgieron muchas voces que defendieron su derecho a expresar una opinión honesta sin convertir la lectura en un medidor de valía personal. Entre ambos polos se coló otro debate satélite: si la conversación sobre libros en influencers se trata con demasiada rigidez o si importa más animar a leer que juzgar a quien no lo hace como hábito.

Al hilo de la discusión, incluso se rescató que Pombo afirma ser descendiente de Concha Espina, dato que algunos utilizaron para reavivar la controversia y otros para relativizarla, recordando que el parentesco no obliga a compartir costumbres lectoras.

Su segunda respuesta: aclaraciones y lecturas en la mesilla

Con el debate aún activo, publicó otro vídeo para matizar ideas. Aseguró que no cuestiona que leer sea positivo, pero criticó la tendencia a llevarlo “todo a los extremos”. Explicó que, cuando lee, suele hacerlo de forma tranquila, antes de acostarse, y por eso guarda ciertos libros en la mesilla y no en la estantería del salón.

En esa réplica mostró varios títulos que tiene a mano y sobre los que ha ido haciendo anotaciones o lecturas salteadas. Entre ellos hay obras de crecimiento personal, lenguaje, crianza y una historia real que le resultó especialmente emotiva. Esta es la selección que enseñó:

  • La vida es bonita incluso ahora, de Belén Domínguez: una historia real de superación que, contó, le ha conmovido.
  • La palabra exacta: un compendio sobre el significado y el uso de términos, fácil de consultar.
  • Tu mentalidad de buena suerte: enfoque práctico y de lectura por capítulos.
  • Diario para padres estoicos y 366 meditaciones sobre crianza, amor y educación de los hijos: ideas diarias para madres y padres.
  • Actitud positiva: consejos aplicables al día a día.
  • Botas de colores para días de lluvia, de María G. de Jaime y Tomás Páramo: lo leyó con rapidez por conocer su historia.
  • Hábitos atómicos: lo tiene empezado tras una recomendación en TikTok.
  • La obra más reciente de Tomás Páramo, que aseguró haber leído en un viaje.

Con esa lista dejó claro que, aunque no sea lectora de ficción de continuo, sí dedica tiempo a libros prácticos y temáticos. Invitó además a su comunidad a recomendarle títulos afines a sus gustos, abierta a seguir probando géneros hasta encontrar el que más la atrape.

Contexto personal y otros datos que han salido a colación

Más allá del debate, la conversación se cruza con su momento vital: está embarazada de su tercer hija junto a Pablo Castellano —se llamará Mariana— y es madre de Martín y Vega. Su enorme alcance —más de tres millones de seguidores— ayuda a explicar por qué un comentario aparentemente doméstico acaba ocupando titulares.

La dimensión del caso, en realidad, habla de algo mayor: cómo se discuten hoy los hábitos culturales, qué esperamos de quienes influyen en tanta gente y si el fomento de la lectura debe hacerse desde la prescripción dura o desde la invitación amable. La secuencia —primera reacción, críticas, apoyo, réplica y lista de libros— ha dejado ver todos esos matices.

Una opinión nacida de una estantería ha terminado por abrir una conversación amplia sobre hábitos, gustos y referentes. Quien se acercó buscando una “polémica exprés” se ha encontrado, además, con un inventario de recuerdos, lecturas de cabecera y la idea de que leer —o no— es un camino personal que puede transitarse con menos ruido y más curiosidad.


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La comedia romántica toma carrerilla con estrenos, rodajes y análisis

Isaac

Escena de comedia romántica

El género de la comedia romántica vuelve a estar en boca de todos entre estrenos, rodajes y miradas renovadas en películas románticas en Netflix. Italia, que a comienzos de los 2000 vivió un pequeño repunte con títulos como Manuale d’amore y el fenómeno juvenil de Federico Moccia, vuelve a asomar con fuerza gracias a un éxito reciente que ahora llega a España.

En paralelo, cineastas de la nueva hornada están ajustando el foco para contar el amor con menos artificio y más vida diaria, mientras aquí se ruedan nuevas historias y la televisión recupera romcoms nacionales que muchos recuerdan con cariño. A continuación, repasamos lo más destacado.

El fenómeno de LocaMente: una cita dentro de la cabeza

Película de comedia romántica en cines

La nueva película de Paolo Genovese (creador de Perfectos desconocidos) desembarca en la cartelera española el 29 de agosto con un planteamiento reconocible y juguetón: en su primera cita, Piero y Lara intentan gustarse mientras, en paralelo, asistimos al caos de sus pensamientos. No es casual que muchos espectadores evoquen Del revés; aquí, no obstante, el dispositivo se aplica al terreno amoroso con cuatro voces internas que encarnan la razón, el romanticismo, el deseo y una faceta más insegura o impulsiva.

El reparto está liderado por Edoardo Leo y Pilar Fogliati, acompañados por Claudio Santamaria, Vittoria Puccini, Marco Giallini, Claudia Pandolfi, Emanuela Fanelli, Rocco Papaleo, Maria Chiara Giannetta y Maurizio Lastrico. La propuesta, que se ha coronado como una de las romcoms más vistas en su país, pone sobre la mesa miedos, expectativas y clichés de las primeras citas con ánimo de comedia coral.

Genovese ha explicado que la semilla de la idea germinó hace décadas, cuando realizó para la RAI una pieza publicitaria que jugaba con la noción de que cada persona alberga múltiples facetas en conflicto. Aquel concepto derivó luego en trabajos como Nessun messaggio in segreteria y, con el tiempo, en esta película centrada en la experiencia emocional (y algo caótica) de intentar conectar con alguien.

El director defiende que la identificación del público con la ansiedad, el vértigo y el entusiasmo de la primera cita ha sido clave en su recepción, incluso fuera de Italia: según relata, en pases internacionales de ciudades como Shanghái, Varsovia, Budapest, París o Tokio, las reacciones se sincronizaban en los mismos momentos, algo que, a su juicio, avala la universalidad del dispositivo cómico.

No todo son aplausos. Parte de la crítica señala que la alternancia constante entre lo que ocurre fuera y dentro de las cabezas puede restar profundidad a los protagonistas, además de reprocharle un aire continuista respecto a Del revés. También hay voces que consideran que, pese a la pátina contemporánea, la película se parapeta en códigos demasiado tradicionales sobre el amor heterosexual. El balance, con todo, confirma que el título ha logrado conectar con un público amplio, que acude a la sala buscando una romcom de alto reconocimiento inmediato.

Una nueva ola: el realismo íntimo de Celine Song

Estilo íntimo en comedia romántica

Más allá de los fuegos artificiales, la comedia romántica también se está reformulando desde lugares de realismo íntimo y cotidianos. Celine Song ha hecho de esa vía su marca con Vidas Pasadas y la más reciente Materialistas, un díptico que sustituye el carril del final feliz prefijado por diálogos con silencios, dudas y pequeñas decisiones que pesan. Su apuesta se alinea con narrativas de intimidad ya vistas en referentes como Fleabag, Lady Bird o la trilogía Antes del amanecer, donde lo minúsculo adquiere hondura.

En Materialistas, la cineasta retrata a una casamentera de élite en Nueva York (Dakota Johnson) que se reencuentra con un antiguo amor (Chris Evans) y conoce a un candidato opuesto en estatus (Pedro Pascal). El triángulo sirve para mirar de frente si buscamos afecto, estabilidad o ambas, y si el emparejamiento contemporáneo se rige por criterios afectivos, económicos o de imagen. El filme, además, coloca a su protagonista ante un conflicto profesional que la obliga a revisar los límites y consecuencias de su trabajo.

La conversación pública que ha acompañado a la película no ha sido menor. Algunos espectadores han censurado lo que interpretan como una idealización de la precariedad o el hecho de regresar a una relación pasada por miedo a la soledad. Song ha respondido con firmeza a esas lecturas, subrayando que el relato no equipara valor humano con saldo bancario y que la pobreza no es una culpa individual, sino un marco social que el cine no debería invisibilizar.

Sea como fuere, este giro hacia un realismo íntimo deja una conclusión clara: hay público para comedias románticas que no renuncian a la chispa, pero tampoco a la complejidad, y que prefieren aulas de sentimientos a manuales de instrucciones.

Rodajes en casa: Belle Isle busca figurantes en Miami Platja

Rodaje de comedia romántica

La productora Infinito TV, con Jo Ann Arpin a los mandos, ha elegido el litoral de Mont-roig del Camp para su nuevo largometraje de comedia romántica, Belle Isle, una historia que transcurre entre los 90 y la actualidad. El rodaje está previsto para los días 2, 3 y 4 de septiembre en Miami Platja, con localizaciones como la Pèrgola de la Platja de la Punta del Riu, la Cala Misteri, la Cala del Pescador, la Cala Bot, la Cala Califòrnia y exteriores de viviendas.

La producción ha lanzado una convocatoria de figuración con especial interés en una escena festiva el miércoles 3 de septiembre por la tarde en la Pèrgola de la Platja de la Punta del Riu: ensayo a las 16:30 y rodaje desde las 19:00, con coreografía enseñada in situ.

Se prioriza la asistencia en parejas, aunque quienes acudan solos serán emparejados allí. El código de vestimenta para la escena central es camiseta blanca, vaqueros, calzado oscuro y pañuelo de color; habrá música y picoteo. También se busca figuración para otras secuencias con ropa casual, de playa (sin logos) y atuendos veraniegos elegantes.

Las personas interesadas pueden escribir a [email protected] para inscribirse o ampliar información. Además de aportar extras, el municipio pondrá en valor sus espacios más emblemáticos como telón de fondo.

En la parrilla: «Buscando al hombre perfecto» vuelve a la TV

Comedia romántica en televisión

La doble sesión del martes se completa con Buscando al hombre perfecto (2008), comedia romántica española dirigida por Jesús Font y protagonizada por Carmen Belloch, Marcel Borrás, Pep Cortés y Domènec de Guzmán, entre otros. La cita es el martes 26 de agosto a las 00:45 en Canal Sur Televisión.

La historia sigue a Virginia, decidida a ser madre en solitario tras varias malas experiencias sentimentales. Para elegir al candidato ideal como futuro padre, se debate entre tres opciones: Gabriel (un escritor bohemio y viejo conocido del instituto), Miguel (su nuevo jefe) y Daniel (el marido de su mejor amiga). El guion es de Luis Marías y la música, de Xavier Capellas.

Entre éxitos de taquilla que apelan a lo universal, corrientes autorales más íntimas, rodajes que activan nuestras costas y rescates televisivos del fondo local, la comedia romántica atraviesa un momento tan diverso como estimulante para quien quiera asomarse a sus múltiples caras.


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Un lustro de Fifty-Fifty: Avilés prepara su festival de jazz y poesía

Una de las iniciativas afortunadas que tomaron forma durante el pasado confinamiento, cuando bastantes compartieron músicas en pantalla para aliviar preocupaciones, se materializará por quinta vez desde entonces, dentro de unas semanas, en Avilés.
Se trata del Festival Fifty-Fifty de Jazz y Poesía, que tendrá lugar entre los días 25 y 28 de septiembre, adelantándose respecto a sus habituales fechas en noviembre. Volverá a reunir en la ciudad asturiana a talentos nacionales e internacionales de ambas disciplinas, comenzando por la pianista Lucía Rey, una de las nominadas al Mejor Álbum de Jazz del año por la Academia Española de la Música, que inaugurará la cita presentando su trabajo Nómadas, una fusión a su vez de flamenco, latin jazz, música mediterránea, clásica y contemporánea.
La suya fue la primera confirmación a esta muestra, que cada año lleva versos y fraseos al Teatro Palacio Valdés, la Casa de Cultura y el casco antiguo de Avilés y convierte su Factoría Cultural en un club de jazz. Conocemos más: Aurora Luque, Corina Oproae y Francisco Castaño debatirán sobre la traducción de la poesía y recitarán versos originales, traducidos y poemas propios; Alberto San Juan y su banda ofrecerán una velada, tanto musical como poética, en torno a Poeta en Nueva York de García Lorca, acercándose tanto al jazz como al son cubano; el trombonista Matteo Paggi, premio I-Jazz 2025 en Italia, presenta su nuevo proyecto como líder y compositor del quinteto The Giraffes, cada vez más celebrado en Europa; y Pasacalles Patrulla Dixie, grupo formado por ocho músicos de viento asturianos, aunarán swing y jazz primigenio en una sesión que quiere acercar Avilés a Nueva Orleans.
Además, Esther García, Àngels Gregori y Olga Novo recitarán versos en versión original (en asturiano, valenciano y gallego, respectivamente); Marina Lledó impartirá una masterclass de técnica vocal; todos los públicos podrán acudir a un taller sobre la historia y evolución del piano; la banda cántabra Gypsy Joe Hot Club realizará un concierto en el que mezclará swing, jazz manouche y temas clásicos del jazz americano; The Ray Gelato & Enric Peidro Nonet interpretarán clásicos del swing; y Daahoud Salim Quintet, Premio Plataforma Jazz España a mejor proyecto emergente, recalará en Fifty-Fifty en el marco de su gira por España. Dicen de ellos que alcanzan en sus conciertos un nivel de comunicación con su público que siempre sorprende a sus espectadores.

Por último, Fernando Beltrán, Laura Ramos y Aroa Moreno Durán charlarán sobre las edades de la poesía, sobre si se escribe igual sobre el amor, la amistad, el paso del tiempo o la muerte en la juventud y en la madurez; el Pasacalles Swing4Asturias llevará sus músicas y bailes a las calles y Marina Lledó se encargará del concierto de clausura: será junto a un cuarteto de músicos cubanos y entrelazando el jazz clásico con la música brasileña y cubana.
En anteriores ediciones pasaron por aquí José Sacristán o Paco Ibañez, Lakecia Benjamin, Afra Kane, Jorge Pardo, Theo Croker, Lara Wong, Perico Sambeat, Pedro Guerra, Benjamín Prado, Elvira Sastre, Chus Pato, Yolanda Castaño, Manuel Rivas, Andrés Neuman, Fernando Beltrán, Xuan Bello, Sergio C. Fanjul, Antonio Lucas, Carlos Boyero o Tània Sarrias, entre una larga lista. El festival desea continuar cumpliendo con sus fines de promover el maridaje entre poesía y jazz y atrapar con él a audiencias nuevas.
Podéis consultar fechas, horarios y sedes aquí: www.fiftyfiftyfestival.com

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El club del crimen de los jueves: estreno, reparto y crítica

Isaac

Imagen de El club del crimen de los jueves

Con el lanzamiento en Netflix de El club del crimen de los jueves, la plataforma refuerza su oferta de misterio amable de sello británico. La película adapta el fenómeno editorial de Richard Osman y propone un juego de pistas en clave ligera, con un cuarteto protagonista que da la réplica a la policía local.

El largometraje, firmado por Chris Columbus, llega con un estreno fijado para el 28 de agosto y un envoltorio de producción clásico: ritmo ágil, humor sin estridencias y un escenario muy reconocible para amantes del cosy crime, Coopers Chase, una residencia de lujo para jubilados donde el pasado nunca está del todo enterrado.

Fecha de estreno y sinopsis esencial

La historia arranca cuando Joyce, recién viuda, se instala en Coopers Chase pese a la reticencia de su hija. Allí conoce a Elizabeth, que detecta en ella experiencia sanitaria tras una vida como enfermera y la invita a sumarse a un peculiar pasatiempo: analizar, cada jueves, crímenes olvidados.

Ese grupo, formado por Elizabeth, Ron e Ibrahim hasta la llegada de Joyce, indaga en casos fríos por puro entretenimiento… hasta que la actualidad llama a la puerta. Un empresario vinculado a la propiedad de la urbanización aparece muerto y las viejas pesquisas se conectan con el presente de forma inesperada.

En paralelo, el intento de transformar los terrenos de la residencia en viviendas de lujo enciende la protesta vecinal, con Ron —ex líder sindical— al frente. Desde ese momento, el club dejará el tablero de corchos e hilos rojos para involucrarse en una investigación real con consecuencias para su comunidad.

El caso policial avanza con pistas cruzadas, falsas apariencias y un humor que aprovecha la invisibilidad social de la tercera edad: la ingenuidad aparente se convierte en arma, ya sea con tartas de ron o con modales impecables para desarmar sospechosos.

Escena de la película El club del crimen de los jueves

Reparto y personajes

El cuarteto protagonista lo encabezan Helen Mirren (Elizabeth, ex inteligencia), Pierce Brosnan (Ron, histórico sindicalista), Ben Kingsley (Ibrahim, psiquiatra retirado) y Celia Imrie (Joyce, enfermera con mano para la repostería). Su química sostiene tanto la intriga como los momentos de comedia.

La película suma rostros conocidos en papeles clave: Jonathan Pryce como Stephen, marido de Elizabeth; Naomi Ackie (Donna de Freitas) y Daniel Mays (Chris Hudson) como la pareja policial que acaba necesitando la ayuda del club.

En el frente empresarial que sacude a Coopers Chase, David Tennant interpreta a Ian Ventham, promotor con prisa por recalificar y construir; Geoff Bell encarna a Tony Curran, socio con cuentas pendientes, y Richard E. Grant aparece como Bobby Tanner, otra pieza del entramado.

El reparto se completa con Tom Ellis como Jason, el hijo de Ron, y otras apariciones que aportan chispa y complicidad al conjunto, sin eclipsar el foco principal en el grupo de investigadores veteranos.

Entre los guiños autoirónicos destaca un momento en el que el personaje de Mirren entra en escena y su pareja comenta que “parece la reina”, una alusión traviesa a la carrera de la actriz que encaja con el tono ligero del film.

Elenco de El club del crimen de los jueves

La presencia coral se traduce en dinámicas de equipo donde cada uno aporta habilidades: experiencia clínica, temple negociador, lectura psicológica del sospechoso o contactos del pasado. Ese engranaje eleva la sensación de juego colectivo sin perder claridad en la trama.

Personajes de El club del crimen de los jueves

Equipo creativo y producción

La dirección corre a cargo de Chris Columbus, que aquí opta por un clasicismo funcional al servicio de la historia. El guion lo firman Katy Brand y Suzanne Heathcote a partir de la novela de Richard Osman, con una adaptación que conserva el espíritu accesible del libro.

En el apartado técnico, la fotografía de Don Burgess prioriza luz y color frente al noir tradicional, mientras que la edición de Dan Zimmerman busca fluidez en las transiciones entre comedia y pesquisa. La música de Thomas Newman aporta elegancia melódica sin subrayados invasivos.

El rodaje aprovechó localizaciones como Englefield Estate (Berkshire), que refuerzan el aire señorial de Coopers Chase. La producción llega avalada por Amblin, con el sello industrial que se percibe en diseño artístico, vestuario y atención al detalle.

Con una duración cercana a las dos horas (118 minutos), el montaje evita el exceso de subtramas, dosifica la información y reserva energía para el tramo final, más desenfadado que sombrío.

Rodaje y producción de El club del crimen de los jueves

Tono, género y temas

El film se sitúa sin complejos en el cozy mystery, al estilo de la señorita Marple: violencia fuera de campo, humor cotidiano y un enigma que se resuelve con lógica y pistas a la vista. Aquí las sorpresas existen, pero el objetivo es que el espectador juegue a la par del club.

Funciona especialmente bien el contraste entre Joyce y Elizabeth: la primera recupera la chispa aventurera; la segunda maneja contactos y oficio con mano firme. Esa complicidad, salpicada de pequeñas travesuras, genera algunos de los pasajes más simpáticos.

El guion incorpora una idea recurrente en la película: la “invisibilidad” de la tercera edad como ventaja operativa. Ser subestimados les permite acercarse a testigos y escenarios sin levantar sospechas, otro guiño amable del tono general.

Aunque el relato evita la dureza, desliza asuntos incómodos —como la muerte asistida— desde una mirada prudente, más sugerida que confrontativa. El equilibrio se mantiene del lado de la comedia dramática y del entretenimiento.

Ambiente y tono de El club del crimen de los jueves

Recepción y futuro de la franquicia

Las primeras reacciones de la prensa apuntan a una recepción mixta con tendencia positiva: se valora el carisma del reparto y el confort del formato, a la vez que se señala una falta de riesgo formal y un desenlace más ligero de lo esperado.

Para el público aficionado a los rompecabezas narrativos y a los detectives literarios sin excesos de sordidez, la propuesta cumple. Y para quienes siguen el fenómeno literario, la película deja puertas abiertas a nuevas entregas si el desempeño en Netflix acompaña.

En paralelo a la cinta, la saga de Osman continúa viva en librerías, entre los libros de misterio y suspense que arrasan. Tras las cuatro novelas ya publicadas, el quinto título, Una fortuna de muerte, tiene prevista su llegada a comienzos de octubre, un contexto que facilita pensar en continuidad audiovisual si la respuesta es favorable.

Con una base popular sólida, un universo reconocible y un elenco que encaja como un guante, El club del crimen de los jueves aterriza como entretenimiento sobrio, bien acabado y consciente de su público objetivo, combinando intriga relajada, humor británico y personajes a los que apetece volver a visitar.


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NUESTROS LIBROS: La casa de verano

No existe una relación de jerarquía entre el conjunto y los elementos más pequeños. El feto entra en contacto con el exterior a través de la punta de los dedos.
Data de 2012, pero supimos de La casa de verano a principios de este año: Libros del Asteroide ha publicado la que fue la primera novela de Masashi Matsuie, un autor tokiota hasta entonces desconocido para nosotros que por esta obra obtuvo en su país el Premio Yomiuri, destinado habitualmente a escritores de más larga trayectoria. Es, además, el único de sus trabajos traducido al castellano.
Editor y creador de un sello literario llamado Shincho Crest Books, es posible que Matsuie tenga conocimiento por oficio de los mimbres de una buena novela, entre ellos el manejo adecuado del ritmo de la narración, pero sólo por esa experiencia no puede explicarse lo logrado en La casa de verano, un relato, sin duda alumbrado desde el estudio y la pausa, que nos introduce en el funcionamiento cotidiano -la palabra es injusta por maquinal- de un estudio de arquitectura nipón encabezado por un imaginado discípulo de Frank Lloyd Wright, un individuo sabio, observador y meticuloso que contagia en quienes trabajan con él esas formas de hacer: Shunsuke Murai. No sería acertado referirnos a sus colaboradores como empleados: éstos aprenden de él, y aportan a sus proyectos lo mejor de sus ideas, pero finalmente tomarán rumbos propios, abriendo sus firmas personales. Crecen junto a Murai antes de volar por sí mismos, y a nadie le extraña que sea así.
El punto de vista adoptado en esta trama es el del último miembro en incorporarse a este equipo, Tôru Sakanishi, un arquitecto que acaba de finalizar sus estudios y que, de forma un tanto inesperada para unos y otros, es aceptado por Murai, que aprecia en él cualidades que en principio ni él mismo conoce, pero que, en el transcurso de este texto, acabará encontrando. Entretejiendo, en unión continua, las vivencias y relaciones personales de Sakanishi y del resto del grupo con el avance del último de sus encargos, el de la desafiante Biblioteca Nacional de Literatura Contemporánea de Tokio, Matsuie ha conseguido ofrecernos un elogio de la lentitud y de la observación del detalle, aplicados a esos dos terrenos -el de la vida y el del diseño- y valiéndose él mismo de estos principios a la hora de escribir.
La casa de verano no tiene por qué atraer sólo a quienes guarden interés por la arquitectura y sus procesos, sobre todo sus procesos, sino que podrá seducir a quienes aprecien la creación minuciosa, la mirada a lo pequeño, lo grande y a su conjunción: el trabajo que no puede realizarse rápido y que es medido con precisión amorosa para que en sus resultados nada sobre ni falte, ninguna menudencia genere incomodidad. Si así ocurre, aunque se trate de un mal gozne, se volverá a empezar, conforme a un espíritu que tiene mucho que ver con la cultura japonesa -salvando complejidades, podemos decir que movía también al Hirayama de Perfect Days-.
Son aciertos mayores, igualmente, de esta novela, la inserción de las labores y de las obras del equipo de Shunsuke Murai en la naturaleza, a cuyos rigores y placeres quedan sometidas, y el protagonismo concedido a algunos de sus usuarios: ancianas que, en el paso del tiempo, continúan identificándose con los espacios que habitan, porque éstos, como se señala en el texto, también saben responder a estados de ánimo cambiantes. No se trata de un relato sobre el deseo de perfección, sino sobre el lujo de dudar y concederse terreno y tiempo para hacerlo, sabiendo que toda obra contendrá sombras.
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