¿Y si la próxima amenaza a los derechos de las mujeres también tiene rostro de mujer?

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*Por: Ana María Quintero

El cuento de la criada, la novela de Margaret Atwood que años después fue adaptada a una exitosa serie de televisión, retrata una sociedad en la que las mujeres han perdido el derecho a decidir sobre sus cuerpos, su papel queda reducido a la reproducción y cualquier forma de familia o identidad que se salga de la norma es perseguida. Pero una de las cosas más inquietantes de esa historia no es únicamente el poder que ejercen los hombres. También muestra cómo algunas mujeres ayudan a construir, defender y legitimar ese mismo sistema.

 

No, no estoy diciendo que Colombia sea Gilead. Lo que creo es que la historia de Atwood plantea una pregunta que sigue siendo muy vigente: ¿basta con que haya mujeres en el poder para que avancen los derechos de las mujeres?

 

La respuesta es no. Y algunas de las mujeres que rodean al presidente electo Abelardo de la Espriella ayudan a entender por qué. Varias de ellas han construido su carrera política defendiendo iniciativas que buscan restringir el acceso al aborto, cuestionar los derechos de las personas LGBTIQ+ o promover una idea única de familia. Es ahí donde aparecen los paralelos con personajes como Serena Joy.

 

Muchas personas recuerdan a los comandantes como los principales responsables del régimen en la ficción de Margaret Atwood, pero olvidan que personajes como Serena Joy también fueron fundamentales para construir y defender ese modelo de sociedad.

 

Serena era una mujer con voz, influencia y reconocimiento público que promovía una visión conservadora de la sociedad y del lugar que debían ocupar las mujeres: estrechamente ligado a la familia, la maternidad y los roles tradicionales de género. Y cuando se observan algunas de las figuras femeninas que acompañan al hoy presidente electo, aparecen ecos de esa misma lógica.

 

Los primeros nombres que rodean al presidente electo muestran una coincidencia difícil de ignorar. Varias de las mujeres que podrían tener influencia en su gobierno han hecho de la oposición al aborto una de sus principales banderas políticas.

 

Una de ellas es Carol Borda, congresista electa por Bogotá por el partido Salvación Nacional, integrante del movimiento provida y miembro de la Misión Carismática Internacional, conocida como Iglesia G12.

 

Como integrante del equipo asesor de la concejal de Bogotá Clara Sandoval, hoy partidaria del presidente electo  Abelardo de la Espriella, Carol Borda participó en la construcción del Proyecto de Acuerdo 340, conocido como “Ruta por la Vida”. De acuerdo con Causa Justa y diversas organizaciones de salud, esta iniciativa suponía retrocesos en el acceso al aborto y limitaba el derecho de las mujeres a decidir sobre sus proyectos de vida.

 

Además, en la actualidad, Borda prepara un proyecto de reforma constitucional para modificar el artículo 11 de la Constitución y reconocer jurídicamente la existencia humana desde el momento de la concepción. Una medida de este tipo supondría nuevas restricciones al derecho a decidir, abriría la puerta a la persecución y criminalización de quienes interrumpen su embarazo y podría empujar a muchas mujeres a recurrir nuevamente a abortos clandestinos e inseguros.

 

También dirige la Fundación Nazer, organización que se ha opuesto al fallo de la Corte Constitucional que despenalizó el aborto hasta la semana 24 y al proyecto de ley integral trans.

 

Otra figura es Sara Castellanos, senadora electa por Salvación Nacional e hija de los pastores y fundadores de la Iglesia G12. Tras la sentencia C-055 de 2022, que despenalizó el aborto hasta la semana 24, Castellanos impulsó un “Referendo por la Vida” que, al igual que la propuesta de Borda, buscaba modificar el artículo 11 de la Constitución para reconocer el derecho a la vida desde la concepción.

 

Castellanos ha defendido una concepción tradicional de la familia, entendida como la conformada por madre, padre e hijos, dejando por fuera otras formas de organización familiar reconocidas social y jurídicamente. Asimismo, ha cuestionado la educación sexual y los contenidos sobre diversidad en las escuelas, y ha acusado a Fecode de promover la llamada “ideología de género”, una narrativa impulsada por movimientos conservadores y antigénero que busca deslegitimar las luchas feministas y los derechos de las personas LGBTIQ+, alimentando discursos de exclusión y obstaculizando avances en materia de igualdad y reconocimiento de la diversidad.

 

Pero esta agenda no se limita a las nuevas congresistas. También aparece en algunos de los nombres que han sonado para integrar el gabinete.

 

Dentro de los posibles nombres que suenan para integrar el gabinete de ADLE está el de Viviane Morales, exfiscal general de la Nación, quien en 2016 promovió un referendo que buscaba restringir la adopción a parejas homosexuales. La iniciativa desconocía la Sentencia C-683 de 2015 de la Corte Constitucional, que reconoció el derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar, y fue cuestionada por la Defensoría del Pueblo por afectar los derechos fundamentales de niños y niñas, así como el principio de no discriminación. Finalmente, la propuesta fue archivada en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes.

 

Y se suma el nombre de Juliana Gutiérrez Zuluaga, quien suena como posible directora del ICBF. Hermana del actual alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y candidata al Senado en las recientes elecciones por el movimiento Creemos, liderado por su hermano, Gutiérrez durante su campaña al Senado abanderó temas relacionados con la niñez y las mujeres desde su experiencia personal. Más allá de ello, no se evidencia una trayectoria sólida en la formulación o implementación de políticas de protección integral a la infancia, un aspecto relevante para dirigir una entidad como el ICBF.

 

Otro de los nombres que ha sonado para integrar el gabinete es el de María Fernanda Cabal, ex-senadora del Partido Centro Democrático, quien podría asumir el Ministerio de Defensa. Cabal ha sido una de las voces más visibles en la difusión de discursos sobre la llamada “ideología de género”, se ha declarado abiertamente provida y ha manifestado que, a partir de una experiencia personal vivida hace más de dos décadas, considera que en un contexto donde existen métodos anticonceptivos accesibles las mujeres no deberían recurrir al aborto, sino contar con alternativas para continuar sus embarazos.

 

Sin embargo, esta postura suele dejar de lado la evidencia sobre las consecuencias que tiene negar el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo. Una investigación de las economistas Juliana Londoño Vélez y Estefanía Saravia, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), encontró que las mujeres a quienes se les niega un aborto presentan menores niveles educativos, menor participación laboral y menores ingresos a largo plazo. Además, tienen una mayor probabilidad de vivir en condiciones de pobreza y vulnerabilidad: la probabilidad de caer en pobreza extrema o moderada aumenta cerca de un 50 %, mientras que la de habitar en los estratos socioeconómicos más bajos crece en un 42 %.

 

Asimismo, ha respaldado la Política de Seguridad Democrática impulsada por el expresidente Álvaro Uribe. Frente a esta política, la Comisión de la Verdad documentó que la intensificación de la confrontación armada tuvo impactos particulares sobre las mujeres, especialmente en territorios rurales y comunidades afectadas por la guerra, donde enfrentaron desplazamientos, violencias y afectaciones a sus procesos organizativos y comunitarios. En ese contexto, organizaciones de mujeres insistieron en la necesidad de una salida negociada al conflicto y en el derecho a vivir en paz como una condición fundamental para garantizar sus derechos.

 

El respaldo a enfoques de seguridad centrados principalmente en la respuesta militar también plantea interrogantes sobre cómo se incorporará una perspectiva de género en el abordaje del conflicto armado.

 

Más que casos aislados, estos nombres muestran un patrón. Aunque provienen de trayectorias distintas, comparten una visión sobre el lugar que deben ocupar las mujeres, la familia y la sexualidad en la sociedad. No se trata únicamente de sus creencias personales, sino de proyectos políticos que buscan traducir esas convicciones en leyes, reformas constitucionales y políticas públicas.

 

Esa es, precisamente, una de las lecciones más perturbadoras de El cuento de la criada: los sistemas que buscan controlar los cuerpos y limitar la autonomía no son sostenidos exclusivamente por hombres. También encuentran mujeres que los legitiman, los promueven y les otorgan un rostro cercano y familiar.

 

Por eso, la pregunta no es cuántas mujeres ocupan cargos de poder dentro de un gobierno. La pregunta es qué proyecto de sociedad, qué idea de familia y qué lugar para las mujeres están contribuyendo a construir. Porque la representación, por sí sola, no garantiza la igualdad. La presencia de mujeres en espacios de decisión no se traduce automáticamente en avances para los derechos de las mujeres ni en la ampliación de las libertades conquistadas.

 


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La tercera temporada de La casa del dragón despliega sus alas con el inicio de la guerra total

Isaac

Serie La casa del dragón

Los seguidores del universo creado por George R.R. Martin en España ya pueden respirar tranquilos, pues la espera de casi dos años ha llegado a su fin. La ficción fantástica que narra los entresijos de la dinastía Targaryen regresa a la pantalla con una propuesta que abandona la calma de las intrigas palaciegas para sumergirse de lleno en un conflicto bélico sin precedentes, donde las bestias aladas dejan de ser una amenaza latente para convertirse en auténticas herramientas de exterminio.

El calendario de lanzamientos en HBO Max España se ha fijado para que cada lunes los espectadores tengan una cita ineludible con Poniente. Desde este 22 de junio, la plataforma irá incorporando de manera escalonada las ocho entregas que componen esta tercera temporada, manteniendo la tradición del estreno semanal que tanto fomenta la conversación social, hasta alcanzar el desenlace de esta tanda el próximo 9 de agosto.

Dragones en Poniente

Fuego y sal en la Batalla del Gaznate

Uno de los momentos más ambiciosos a nivel técnico de esta nueva etapa es, sin lugar a dudas, la representación de la contienda naval conocida como el Gaznate. Este enfrentamiento, que originalmente se esperaba para el final de la entrega anterior, ha ganado en escala y espectacularidad al ser trasladado al inicio de este ciclo. La dirección de estos pasajes ha corrido a cargo de realizadores como Loni Peristere, quien ha reconocido influencias de clásicos cinematográficos de estrategia marítima para dotar de mayor realismo a los choques entre la flota de la Triarquía y la Serpiente Marina.

La crudeza de la guerra se manifiesta no solo en el hundimiento de navíos, sino en la pérdida de figuras clave que desequilibran la balanza emocional de los protagonistas. El bando de Rhaenyra sufre un golpe devastador con el fallecimiento del joven Jacaerys Velaryon, cuya desaparición en las aguas del mar se presenta de forma abrupta y sin concesiones al heroísmo épico, recordándonos la fragilidad de la vida incluso para aquellos que montan dragones.

Reino de los Targaryen

Esta pérdida personal transforma la psicología de la heredera al trono, quien parece abandonar definitivamente su faceta más conciliadora. La interpretación de Emma D’Arcy nos muestra ahora a una soberana que, empujada por el dolor, se muestra dispuesta a tomar decisiones drásticas para asegurar su posición. Las maniobras políticas dan paso a una estrategia de ocupación directa que cambia por completo el escenario geográfico de la contienda.

La toma de Desembarco del Rey y el cambio de poder

El avance de la trama nos sitúa rápidamente en las puertas de la capital, donde las piezas del ajedrez político se mueven con una velocidad inusitada. Gracias a los acuerdos previos y a la debilidad de la defensa de los Verdes tras la huida de Aegon II, Rhaenyra logra finalmente sentarse en el Trono de Hierro. Sin embargo, este triunfo se ve empañado por la sed de venganza y la ejecución de figuras históricas como Otto Hightower, marcando un punto de no retorno en la relación entre las dos facciones familiares que antaño compartieron mesa y confidencias.

Trono de Hierro

Mientras la capital cambia de manos, otros frentes siguen abiertos en las Tierras de los Ríos. La figura de Daemon Targaryen, siempre imprevisible, busca consolidar su poder mientras se rodea de nuevos aliados y jinetes de dragón de origen humilde. Este enfoque permite explorar la relación de los Targaryen con sus propios mitos y la profecía de la Canción de Hielo y Fuego, que vuelve a cobrar relevancia como motor de las acciones de algunos personajes clave.

Por otro lado, la serie no descuida los dramas más personales, como el reconocimiento de Corlys Velaryon hacia sus hijos ilegítimos, Alyn y Addam, otorgándoles un apellido que en estos tiempos de guerra vale más que cualquier fortuna. La producción se esfuerza por equilibrar estas escenas de diálogo íntimo con la espectacularidad visual de criaturas como Robaovejas o Bruma, que adquieren un protagonismo fundamental en la resolución de los primeros conflictos de la temporada.

Escena de la serie

En cuanto al futuro de la franquicia, los responsables del proyecto y el propio autor de las novelas han confirmado que la historia de la Danza de los Dragones está planificada para concluir en una cuarta temporada. Esta decisión busca mantener la intensidad narrativa y evitar que la trama se diluya, asegurando que cada capítulo contribuya de forma directa al desenlace de esta tragedia familiar que ha cautivado a millones de personas en todo el mundo.

El horizonte de Poniente se tiñe de un rojo intenso mientras los dragones oscurecen el cielo y los pactos de sangre se rompen definitivamente. Con una producción que ha cuidado hasta el último detalle técnico y un reparto que ha sabido evolucionar junto a sus personajes, esta nueva entrega se postula como el gran evento televisivo del año, donde la victoria parece tener un precio tan alto que cabe preguntarse si realmente quedará alguien para celebrarla cuando el fuego se extinga.


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El auge de la novela negra europea: entre la denuncia social y el éxito en las plataformas de streaming

Isaac

La novela negra ha pegado un estirón considerable en los últimos tiempos, dejando atrás esa etiqueta de género menor para sentarse en la mesa de los grandes. Ya no se trata solo de encontrar al asesino antes de llegar a la última página, sino de husmear en los rincones más oscuros de nuestra sociedad. En España y en el resto de Europa, este tipo de historias se han convertido en una especie de National Geographic del crimen, permitiéndonos viajar por ciudades y ambientes que, aunque nos pillen cerca, a menudo preferimos no mirar de frente.

Lo cierto es que estamos ante un fenómeno que no para de crecer, alimentado por una red cada vez más tupida de festivales y una crítica que finalmente ha hincado la rodilla ante la calidad de las tramas. Autores de diversas latitudes coinciden en que hoy en día, si quieres contar lo que de verdad pasa en la calle, tienes que escribir un buen thriller. Ya sea en la bruma de Escocia, en el calor asfixiante de Sevilla o entre los barcos del puerto de Vigo, el género negro es la lente más precisa para diseccionar la moral de nuestro continente.

Libros de novela negra sobre una mesa

El desembarco de los maestros europeos: Manzini y Parks

El panorama literario europeo ha recibido recientemente las novedades de novela negra de dos pesos pesados: el italiano Antonio Manzini y el escocés Alan Parks. Ambos han decidido aparcar momentáneamente sus series más conocidas para explorar nuevos caminos narrativos. Manzini, a quien muchos consideran el heredero espiritual de Camilleri, propone en su última obra un juego de perspectivas donde la diferencia entre ley y justicia se vuelve más difusa que nunca, alejándose de los toques irónicos a los que nos tenía acostumbrados con su personaje fetiche, Rocco Schiavone.

Por su parte, Alan Parks nos traslada al Glasgow de la Segunda Guerra Mundial, mezclando con maestría el rigor histórico con la intriga criminal. Es curioso cómo ambos autores, a pesar de proceder de tradiciones distintas, coinciden en utilizar el crimen como una excusa para radiografiar las contradicciones morales de sus respectivos países. Mientras que en Italia el foco se pone en los laberintos judiciales, en Escocia la trama se adentra en el ambiente sórdido de una ciudad bajo los bombardeos, demostrando que el noir no tiene fronteras cuando se trata de contar verdades incómodas.

Esta tendencia a hibridar géneros es lo que está permitiendo que la novela negra europea goce de una salud de hierro. Ya no se trata de seguir un manual de instrucciones, sino de construir personajes con profundidad psicológica que se enfrentan a dilemas reales. Tanto Manzini como Parks logran que el lector se olvide por un momento del misterio central para centrarse en cómo los protagonistas sobreviven en entornos donde la corrupción o la violencia parecen ser la norma establecida.

Escena de misterio y suspense

El thriller como herramienta de denuncia en España

En nuestras fronteras, el género también ha encontrado un filón en la realidad cotidiana. Eduardo Fernán-López, por ejemplo, ha puesto el dedo en la llaga con su obra inspirada en naufragios reales, sacando a la luz las corruptelas de las casas armadoras en Galicia. Es un claro ejemplo de cómo la ficción puede dar voz a quienes a menudo se ven silenciados por el miedo o la desidia. Sus páginas huelen a sal y a injusticia, recordándonos que el puerto de Vigo, a pesar de su vitalidad, oculta realidades que muchos preferirían ignorar.

Algo similar ocurre en el sur con las historias de Iván de Pablos. Aquí, el calor de Sevilla no es solo una condición climática, sino un personaje más que asfixia y condiciona las decisiones de un inspector que está lejos de ser un héroe ejemplar. La novela negra en Sevilla hoy en día se escribe con tinta negra, abordando temas tan actuales como la gentrificación, las adicciones o la pérdida de identidad de las ciudades. Es literatura que pisa el barro y que no teme mancharse para mostrar la cara menos amable de nuestro entorno urbano.

La acogida por parte del público ha sido espectacular, demostrando que los lectores no solo buscan evasión, sino también reconocerse en las historias que leen. Esta conexión emocional es lo que permite que autores noveles y consagrados compartan escaparates, siempre y cuando sus tramas tengan ese anclaje con la realidad que el público demanda. La novela negra ha dejado de ser un juego de salón para convertirse en una crónica necesaria de nuestro tiempo.

Investigación policial y misterio

Del papel a la pantalla: el fenómeno Kraken

El éxito de la novela negra no se limita a las librerías; su salto al streaming es ya una realidad imparable. Un ejemplo reciente es la adaptación de la obra de Eva García Sáenz de Urturi, que ha transformado su conocido universo literario en una miniserie de seis capítulos para Prime Video. Esta nueva forma de presentar la historia, que recupera la esencia de la novela por entregas, permite profundizar mucho más en la psicología de personajes como Unai López de Ayala, alias Kraken, de lo que permitiría un largometraje convencional.

La trama nos lleva de Vitoria a Madrid, mezclando el suspense con los secretos familiares y la documentación histórica, una fórmula que ha demostrado ser infalible para atrapar a la audiencia. Al final, lo que buscan las plataformas es ese ritmo frenético del thriller que te obliga a ver un episodio tras otro. La conversión de películas en series de corta duración abre un camino muy interesante para el futuro del entretenimiento doméstico, donde la calidad literaria sirve de base para grandes producciones visuales.

Este tipo de adaptaciones no solo beneficia a los fans de las novelas, sino que acerca el género a un público mucho más amplio que, tras ver la serie, a menudo acaba acudiendo a las librerías para completar la experiencia narrativa. Es un círculo vicioso muy positivo que refuerza el peso cultural de la novela negra en la actualidad. Con repartos encabezados por caras conocidas y una puesta en escena cuidada, el noir español se está posicionando como uno de los productos más exportables de nuestra industria audiovisual.

Atmósfera de suspense en la ciudad

Citas ineludibles para los amantes del género

Para quienes no tienen suficiente con leer o ver series, el calendario de eventos literarios ofrece paradas obligatorias como el festival Llanegra. Este ciclo, que ya va por su sexta edición, se ha consolidado como una extensión de la Semana Negra, reuniendo a autores nacionales e internacionales en encuentros abiertos al público. Es el lugar perfecto para descubrir que, detrás de cada crimen de ficción, hay un autor comprometido con su entorno y con ganas de debatir sobre la situación actual del género negro.

En estos foros se pone de manifiesto que la novela negra europea está más conectada que nunca. A pesar de las diferencias lingüísticas, existe un afán común por retratar las formas de vivir y, desgraciadamente, de morir en nuestro continente. Desde las jornadas en Asturias hasta los grandes encuentros en Barcelona, el género negro demuestra que sabe cómo cuidar a su comunidad, fomentando un diálogo constante entre quienes escriben y quienes devoran sus páginas con avidez.

Libro de misterio en un entorno oscuro

La realidad es que el género ha sabido evolucionar para no quedarse estancado en los clichés de siempre. Al mezclar la denuncia social con tramas adictivas y una presencia cada vez más fuerte en las plataformas digitales, la novela negra ha conseguido romper todas las barreras culturales. Lo que antes era visto con desdén por algunos críticos, hoy es la punta de lanza de la literatura contemporánea, confirmando que la mejor forma de entender el mundo en el que nos ha tocado vivir es, a veces, a través de la mirada de un detective que no se rinde ante la oscuridad.


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LEER ES RESISTIR: Mujeres latinoamericanas para contrarrestar el autoritarismo

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*Por: Laura Tabares

 

Como señaló Hitler en Mein Kampf, las grandes mentiras suelen resultar más creíbles que las pequeñas porque a muchas personas les resulta difícil imaginar que alguien pueda distorsionar la verdad a una escala tan descomunal. Actualmente, la realidad ya no está moldeada únicamente por los discursos o los medios masivos, sino también por los algoritmos. En ese sentido, las redes sociales se han convertido en una gran cámara de eco para la desinformación, la polarización y los discursos que apelan al miedo y a la diferencia como amenaza. Este es el escenario en  donde las ideas autoritarias encuentran espacio para expandirse por dos razones: en primer lugar, la simplificación de la realidad en dicotomías rígidas como buenos y malos, blanco y negro, héroes y traidores a la patria. Y en segundo lugar, a esto se suman narrativas la reaparición de narrativas que históricamente han servido para justificar la desigualdad, la persecución y la represión pero en una versión más light para todos los públicos. Es así que hablamos de temas como  la batalla cultural contra lo woke, promesas populistas de echar motosierra a lo que valga y promesas de milagros endulzados con reflectores, showmans con vibras de therian enclosetado y mucha (pero mucha) inteligencia artificial para darle sabor a la cosa. 

 

Por ende, este cambio de brújula política era de esperarse. Y se le puede echar la culpa a múltiples causas, pero yo quiero arrojar luz a una sola: la crisis de lectura. De acuerdo al último informe de lectura presentado por  la Cámara del Libro, se muestra que el  72% de los adultos en Colombia declara tener hábito de lectura y el promedio nacional es de 3,75 libros al año; sin embargo, la mayoría consume entre 1 y 5 libros anuales, lo que indica limitaciones en la frecuencia. A ello se suma que diversas investigaciones han señalado que la enseñanza de la lectura y la escritura suele orientarse hacia la comprensión literal y la memorización de contenidos en lugar de promover habilidades de interpretación, argumentación y evaluación crítica de los textos. Y es así que el ciudadano se convierte en una oveja más del rebaño que aplaude que la asfixie la bota del opresor; todo en nombre de la patria.

 

En este contexto de incertidumbre, noticias falsas y narrativas simplonas, es necesario volver a las raíces: a los espacios comunitarios, a los afectos y a las formas colectivas de cuidado, pero también a la pedagogía. En ese sentido, la educación crítica no solo implica fomentar la lectura, sino transformar la manera en que se lee. Dotar a las personas de herramientas para agudizar el debate, cuestionar el estatus quo y sobre todo, conocer su historia. Incluso el mismísimo Mario Mendoza lo menciona en su libro: leer es resistir. Por eso, en tiempos de discursos autoritarios, les traigo este kit de 6 libros escritos por mujeres para leernos y pensarnos Latinoamérica desde nuestras gafas moradas.

 

  1. Cometierra (Argentina)  — Dolores Reyes

Empezaba a ver que los que buscan a una persona tienen algo, una marca cerca de los ojos, de la boca, la mezcla de dolor, de bronca, de fuerza, de espera, hecha cuerpo. Algo roto, en donde vive el que no vuelve.

 

Esta frase acuña la esencia de esta novela de Dolores Reyes. La historia sigue a una joven huérfana conocida como Cometierra, una muchacha capaz de ver el destino de personas desaparecidas al ingerir tierra de los lugares donde fueron vistas por última vez. A través de los cuerpos ausentes, las desapariciones y los feminicidios, Reyes construye una narración donde la búsqueda de la verdad se enfrenta constantemente a la indiferencia, el silencio y la impunidad. Mientras la protagonista ayuda a otras familias a encontrar respuestas, también reconstruye su propia historia y descubre la violencia que marcó la muerte de su madre. La novela se caracteriza por un lenguaje crudo y escenas explícitas de violencia, lo que ha generado controversias. En Argentina, sectores conservadores cercanos al gobierno de Milei cuestionaron su presencia en bibliotecas escolares por considerar que contenía contenidos inapropiados para menores y que promovía la “degradación e inmoralidad”.

 

Léalo en caso de: que quieran meterle el cuento negacionista de que “los falsos positivos” no existen.

 

2. Hot Sur (Colombia) — Laura Restrepo

 

Seamos honestos: colombiano que se respete leyó Delirio en el bachillerato. Pero si aquella novela explora cómo el narcotráfico y las fracturas sociales se filtraron en la vida cotidiana de toda una generación, Hot Sur se adentra en otro de los grandes espejismos contemporáneos: el sueño americano.

 

La historia sigue a María Paz, una migrante latina que, como tantas otras personas, llega a Estados Unidos persiguiendo la promesa de una vida mejor. Sin embargo, ese sueño pronto se convierte en pesadilla cuando es acusada del asesinato de su esposo, un policía blanco, y condenada a prisión. La novela da un giro vertiginoso cuando María Paz descubre que el verdadero horror no se encuentra tras las rejas, sino esperándola fuera de ellas. A partir de esta premisa, Laura Restrepo construye una crítica feroz a la idea de prosperidad y al white picket fence dream que durante décadas se nos ha vendido: la promesa de que al otro lado de la frontera existen más oportunidades, mayor bienestar y una vida mejor. A través de una trama que entrelaza migración, racismo y violencia de género, Hot Sur desmonta el mito de que basta con cambiar de país para escapar de las injusticias, los prejuicios y las violencias que marcan una vida.

 

Léalo en caso de: que quieran convencerle de que los migrantes son responsables de todas las crisis sociales y de que papi Estados Unidos viene a salvarnos de nosotros mismos.

 

3. El canto de las moscas (Colombia)— María Mercedes Carranza

 

La poesía colombiana nos ha legado voces extraordinarias que han sabido transformar en versos sentimientos complejos como la rabia, el duelo, la impotencia y la esperanza.

En 1997, la poeta colombiana María Mercedes Carranza publicó El canto de las moscas, un poemario compuesto por veinticuatro cantos breves, cada uno titulado con el nombre de una población colombiana marcada por una masacre o un episodio de violencia. Entre los cantos más recordados se encuentran Necoclí, Mapiripán, Dabeiba, Ituango y Soacha, territorios donde la guerra dejó huellas imborrables. La preocupación de Carranza por la violencia no fue únicamente literaria. Como intelectual, periodista y gestora cultural, promovió iniciativas de diálogo y paz en medio del conflicto armado colombiano. La guerra también marcó profundamente su vida personal cuando su hermano, Ramiro Carranza, fue secuestrado por las FARC en 2001. A través de una escritura contenida, sobria y desgarradora, la autora convierte estos territorios en símbolos de la memoria y del dolor colectivo del país, recordándonos que la violencia no es una estadística abstracta, sino una herida que permanece abierta en quienes la han vivido y en quienes se niegan a olvidarla.

 

Léalo en caso de: que le vendan discursos glorificando en la guerra cuándo nunca en su vida han cargado un fusil.

 

4. El invencible verano de Liliana (México) — Cristina Rivera Garza

 

¿Qué ocurre cuando el duelo se convierte en una investigación y la memoria en un acto de resistencia? 

 

En El invencible verano de Liliana, Cristina Rivera Garza reconstruye la vida de su hermana, víctima de feminicidio, para enfrentarse no solo a una pérdida personal, sino también a las violencias estructurales que hicieron posible su muerte.  Décadas después, al abrir las cajas donde su familia guardó las pertenencias de Liliana, Cristina encontró cartas, diarios, fotografías y recuerdos que le permitieron escuchar nuevamente la voz de su hermana. Más que una investigación familiar, El invencible verano de Liliana es una excavación de la memoria en la que Rivera dignifica la figura de su hermana, al tiempo que reflexiona sobre una época en la que ni siquiera existían las palabras necesarias para nombrar el feminicidio o  la violencia de género. Esa voz  se convirtió en una exigencia de justicia, no solo para Liliana, sino para las miles de mujeres que han sido víctimas de la violencia machista.

 

Léalo en caso de: que le digan que el feminicidio es una exageración ideológica o que “también a los hombres los matan”.

 

5. Mugre rosa (Uruguay)— Fernanda Trías

 

¿Qué ocurre cuando el fin del mundo no llega de golpe, sino que se instala lentamente en la vida cotidiana? 

 

En Mugre rosa, Fernanda Trías imagina una ciudad costera asediada por una plaga  marcada por vientos tóxicos, niebla y la aparición de algas que transforma el paisaje, los cuerpos y las relaciones humanas. Mientras que el futuro parece desmoronarse, una mujer intenta aferrarse a los vínculos que aún le quedan. La novela se adentra en un universo centrado más en la psicología de los personajes que en el colapso ambiental global. La «mugre» del título se siente tanto literal como simbólica: no es solamente el smog o la contaminación citadina, sino también es esa “mugre emocional”,  el caos y  la sensación de deterioro que interpelan ese día a día. La prosa es cruda, minuciosa y, por momentos, asfixiante. La ciudad deja de ser un escenario para convertirse en un cuerpo enfermo que se descompone lentamente, arrastrando consigo a quienes la habitan. Más que una novela distópica, Mugre rosa es una reflexión inquietante sobre el duelo, la negación y la crisis ambiental que atraviesa nuestro presente. Trías nos recuerda que el verdadero terror no siempre está en un futuro apocalíptico, sino en aquello que desaparece frente a nuestros ojos mientras fingimos no verlo.

 

Léase en caso de: que le intenten vender la idea de que el cambio climático es solo un mito o que se puede hacer fracking “amigable con el ambiente”. O cuando le intenten decir que el cambio climático no existe y que se puede hacer fracking amigable con el ambiente.

 

6. Las malas — Camila Sosa Villada

 

Cuando hablamos de literatura escrita por mujeres latinoamericanas, con frecuencia dejamos por fuera las voces de las mujeres trans. Personalmente,  esta fue la oportunidad de mirar América Latina desde otro ángulo y de acercarme a una experiencia de feminidad de la que rara vez se habla.

 

Narrada por la propia autora, la novela reconstruye su recorrido desde una infancia marcada por la marginación en Mina Clavero hasta su llegada a Córdoba, donde encuentra una nueva familia entre las travestis y trabajadoras sexuales del Parque Sarmiento, bajo el amparo de la inolvidable tía Encarna. Allí descubre, por primera vez, un espacio de pertenencia en un mundo que constantemente las expulsa. Pero Las malas es mucho más que una historia de exclusión. Es una novela que mezcla memoria, realismo mágico, cuento de hadas, terror y crónica para retratar la violencia, la precariedad y el afecto que atraviesan la vida de las travestis en América Latina. En sus páginas conviven la furia y la ternura, el dolor y la fiesta, la discriminación y la resistencia.

 

Léase en caso de que: Le quieran decir que la existencia de las mujeres trans es contra-natura o peor aún: deseen meterle el discurso de la ideología de género por  enésima vez.

 


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Promesas de las letras en los Premios Fernán Caballero de Relato Corto

Isaac

Certamen literario juvenil Fernán Caballero

La Casa de la Provincia, en el corazón de Sevilla, se ha vestido de gala para acoger la entrega de galardones de la decimonovena edición de un certamen que ya es todo un referente. El ambiente respiraba creatividad por los cuatro costados, reuniendo a jóvenes que, a pesar de su corta edad, demuestran que la literatura tiene el futuro asegurado en las aulas andaluzas. Este encuentro no solo sirve para dar una palmadita en la espalda a los ganadores, sino que pone en valor el esfuerzo de los centros educativos por fomentar la escritura creativa entre el alumnado de Secundaria y Bachillerato.

La gran protagonista de la jornada ha sido Adriana Sevillano Rincón, una joven de 17 años que estudia en el I.E.S. Fuente Nueva, en Morón de la Frontera. Su relato, titulado ‘Un lugar donde volver’, ha conseguido conquistar al jurado mediante una historia que entrelaza la vejez y la infancia en un parque público. Lo que empieza como un simple encuentro diario acaba convirtiéndose en un torrente de recuerdos y emociones que demuestran una madurez narrativa fuera de lo común para alguien que todavía está terminando sus estudios obligatorios.

Trayectoria y reconocimiento al talento emergente

No es la primera vez que Adriana se pone frente a una hoja en blanco con éxito, ya que la joven escritora ya ha hecho sus pinitos en el mundo digital. Con una novela publicada en la conocida plataforma Wattpad bajo el título ‘Nada es lo que parece’, la ganadora ha confesado que este tipo de reconocimientos oficiales suponen un empujón anímico brutal para seguir adelante con sus proyectos. De hecho, ya tiene entre manos un nuevo manuscrito que espera rematar pronto, lo que deja claro que lo suyo no es un amor de verano por las letras, sino una vocación en toda regla.

Por otro lado, el nivel de este año ha estado tan reñido que el jurado lo ha tenido bastante difícil para decidir. El accésit ha ido a parar a manos de Lucía Martín Pérez, alumna del I.E.S. Alborán de Almería, gracias a su obra ‘Doscientas rosas blancas’. Es gratificante ver cómo jóvenes de diferentes provincias andaluzas se desplazan hasta Sevilla para compartir su pasión, demostrando que el talento no entiende de distancias geográficas y que la cantera de escritores está repartida por todo el territorio.

Un certamen consolidado y con la vista en el futuro

El jurado, presidido por la doctora en Humanidades Blanca Merck Navarro, ha contado con un equipo de profesionales que han tenido que analizar propuestas llegadas de centros públicos, concertados y privados. Junto a la ganadora y el accésit, nombres como los de José Luis Andrey Luque, Gloria Fernández Fernández y Carla Moreno Martín han resonado con fuerza como finalistas de esta edición tan especial. Cada uno de ellos, con sus relatos respectivos, ha aportado una visión fresca y actual de la narrativa breve, tocando temas que van desde el suspense hasta la cruda realidad cotidiana.

Para no perder el ritmo, la Fundación de Cultura Andaluza ha aprovechado el evento para lanzar las bases de la que será la vigésima edición. Los estudiantes que quieran seguir los pasos de Adriana tienen ya el horizonte puesto en la primavera de 2027, fecha en la que se conocerá el próximo fallo. Este certamen se ha convertido en una plataforma de lanzamiento indispensable para quienes sueñan con ver sus nombres en las portadas de los libros, manteniendo viva la llama de la cultura en un formato tan exigente como es el relato corto.

La jornada ha servido para confirmar que el compromiso de las instituciones con el fomento de la lectura y la escritura sigue dando sus frutos año tras año. Con el respaldo de la Diputación de Sevilla, estos premios no solo honran la memoria de la escritora que les da nombre, sino que tejen una red de apoyo fundamental para que los adolescentes se atrevan a expresar su mundo interior. Sin duda, la literatura juvenil en España goza de una salud envidiable y eventos como este son la prueba de que hay historias que merecen ser contadas y, sobre todo, premiadas.


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La Feria del Libro Infantil y Juvenil regresa con una propuesta cultural gratuita

Isaac

Niños disfrutando de la lectura en un evento literario

La literatura tiene esa capacidad asombrosa de romper cualquier barrera generacional o social, permitiendo que los más jóvenes se sumerjan en realidades alternativas a través de las páginas de un libro. En un mundo donde lo pragmático parece ganar terreno, este tipo de eventos culturales se erigen como oasis necesarios para fomentar la imaginación y el pensamiento crítico entre los chavales, recordándonos que el hábito de leer es, ante todo, una forma de libertad.

Esta nueva edición de la Feria del Libro Infantil y Juvenil se presenta como una cita ineludible para las familias que buscan un plan de ocio educativo y accesible. El evento, que ya es todo un clásico de la agenda cultural, busca que los adolescentes y niños se acerquen al formato impreso de una manera lúdica y alejada de las obligaciones escolares, transformando la lectura en una experiencia puramente placentera.

Fechas clave y ubicación del evento literario

El lugar elegido para acoger esta gran fiesta de las letras es el Centro de Convenciones de la ciudad, un espacio amplio ubicado en la zona de Recoleta que permitirá duplicar la superficie de exposición respecto a años anteriores. El acceso principal para los visitantes se realizará por la Plaza Brasil, facilitando una llegada cómoda a través de transporte público, como el metro o diversas líneas de autobús, para que nadie se quede fuera de esta experiencia.

Aunque la inauguración oficial está prevista para mediados de julio, el recinto abrirá sus puertas unos días antes de forma exclusiva para los grupos escolares. A partir del sábado 18 de julio, el público general podrá recorrer los pasillos y casetas de la feria de forma totalmente libre, ya que la entrada será gratuita durante toda la estancia del evento, que se prolongará hasta el primer fin de semana de agosto en horario de tarde.

Actividades lúdicas y libros para jóvenes

Una programación repleta de actividades y autores

La oferta para esta edición es especialmente ambiciosa, contando con más de 70 expositores entre los que se encuentran las editoriales más importantes del sector y librerías especializadas. La encargada de dar el pistoletazo de salida oficial será la escritora e ilustradora Isol, cuya trayectoria internacional avala un discurso inaugural que promete inspirar a los nuevos lectores. No se tratará únicamente de una exposición de libros, sino de un centro neurálgico de creatividad con talleres de ciencia, espectáculos de música en vivo y obras teatrales.

Dentro de los más de 3.000 metros cuadrados dedicados a la muestra, se han habilitado plazas culturales específicas para que las familias disfruten de narraciones orales y sesiones de clown. Los organizadores han puesto especial énfasis en la diversidad de formatos para los lectores, incluyendo desde álbumes ilustrados para los más pequeños hasta las últimas novedades en novela juvenil, asegurando que cada visitante encuentre una historia que le atrape.

Espacio para profesionales y reconocimientos

Más allá del entretenimiento para el gran público, la feria reserva un espacio vital para el desarrollo del sector editorial y educativo. Se han programado jornadas específicas para mediadores de lectura y docentes, donde se debatirán nuevas estrategias para conquistar a nuevos lectores en las aulas. Este enfoque profesional es fundamental para fortalecer el ecosistema del libro y asegurar que la labor de fomento lector tenga continuidad durante todo el año, no solo durante los días de feria.

Uno de los momentos más emotivos del calendario será la entrega de los Premios Pregonero, un galardon que desde hace décadas reconoce la labor de aquellas personas e instituciones que trabajan por la difusión de la literatura para niños y jóvenes. Este reconocimiento pone en valor el esfuerzo de quienes, desde bibliotecas o centros culturales, consiguen que las historias lleguen a cada rincón de la sociedad, premiando la dedicación constante a la cultura.

La celebración de esta trigésimo cuarta edición consolida un espacio donde la cultura se vuelve tangible para los más pequeños a través de un recorrido lleno de color, aprendizaje y diversión. Con la gratuidad como bandera y una oferta que combina lo mejor de las novedades editoriales con actividades interactivas, la cita se posiciona como el mejor refugio para descubrir nuevos mundos sin coste alguno. Es, en definitiva, la oportunidad perfecta para que tanto mayores como niños se reencuentren con el placer de hojear un libro y dejen que la imaginación tome el mando durante unos días inolvidables.


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