La motosierra de Kast: quién paga el banquete de los ricos

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Editorial Chile | Revista Emancipa

Mientras el Presidente José Antonio Kast bromeaba ante un selecto auditorio de empresarios en el foro Latam Focus del banco BTG Pactual —ironizando que “era más barato comer un sanguchito adentro que ir a un restaurante”— el Ministerio de Hacienda firmaba, en silencio, el Oficio Circular N°16, fechado el 21 de abril de 2026. Ese documento, dirigido a todos los ministerios, no tiene nada de gracioso: instruye el desmantelamiento sistemático de la oferta programática del Estado, comenzando por la educación pública.

La motosierra

El gobierno llegó con un diagnóstico simple y una receta conocida: el Estado gasta demasiado, los impuestos ahogan la inversión, y la solución es recortar. El Oficio Circular N°16 va al fondo: recomienda a los ministerios formular el presupuesto 2027 bajo un “marco de mediano plazo 2027-2031” con un techo de gasto que no podrá superar lo aprobado para 2026, ya descontados los dos recortes implementados este año. El lenguaje burocrático es aséptico, pero el contenido es brutal: al Ministerio de Educación, por ejemplo, el Ministeriode Hacienda le recomienda descontinuar 15 programas y aplicar recortes de al menos un 15% a otros 42. Entre los que se eliminan directamente está el Programa de Alimentación Escolar (PAE), con una ejecución de más de $1 billón de pesos en 2025. También se propone descontinuar el PACE, la Reinserción Escolar, el Sistema Nacional de Inducción y Mentoría docente, y el Programa Nacional de Lectura, entre otros. Esto no es austeridad. Es destrucción deliberada.

La reforma tributaria que no se llama reforma tributaria 

La pregunta que el gobierno no quiere responder es: ¿por qué recortar si al mismo tiempo se reduce la recaudación fiscal? La respuesta requeriría una honestidad que Kast no está dispuesto a practicar. La llamada “Ley Miscelánea” -puede que no sea relevante esto que vamos a decir, pero: es muy ordinario que tu proyecto de Ley estrella, sea una Ley  Miscelanea-, disfrazada de plan de emergencia post incendios, incluye como corazón político la rebaja del impuesto de primera categoría a las empresas del 27% al 23%, invariabilidad tributaria por 25 años para grandes inversiones, y una regularización de capitales offshore con tasa preferencial del 10%. En términos simples: un perdonazo histórico a los que más tienen, envuelto en el celofán de la reconstrucción. El gobierno insiste en no llamarle reforma tributaria, quizás porque tendría que explicar que los hijos de las familias trabajadoras dejarán de almorzar en el colegio para que las grandes corporaciones paguen cuatro puntos menos de impuestos. La economista Andrea Repetto, miembro de la propia Comisión Marfán convocada por el gobierno, advirtió que el plan es “altamente riesgoso para las finanzas públicas” y que el costo fiscal de la rebaja corporativa no tiene garantía de compensación via crecimiento. Es decir, Lo que dejan de pagar los ricos, lo pagamos quienes trabajamos día a día.

Vale la pena detenerse en algo que el discurso oficial se encarga de oscurecer: los impuestos los pagamos todas y todos. La trabajadora de supermercado, el repartidor, la dueña de casa, etc. Con esos impuestos, el Estado financia el almuerzo que reciben cada día cientos de miles de niñas y niños en sus escuelas. Cuando el gobierno elimina el PAE, las familias seguirán pagando los mismos tributos, pero ese dinero ya no volverá en forma de almuerzo para sus hijos e hijas. Lo que antes cubría el Estado, lo tendrá que cubrir el bolsillo de cada familia. Lo que dejan de pagar los que más tienen, lo terminan pagando —de otro modo y con otro esfuerzo— quienes tienen menos.

Lo que ningún informe técnico de Hacienda menciona, es que las familias más vulneradas no podrán reemplazar la calidad nutricional que entrega el Programa de Alimentación Escolar, en el caso que se disminuya o se discontunúe. El programa entrega comida balanceada, diseñada para niños y niñas en etapa de desarrollo. Una familia en situación de pobreza no puede costear eso con su salario. Las consecuencias de esto no son abstractas y se pueden materializar en mayor desnutrición, mayor obesidad, menor concentración en el aula, peores resultados educativos o más enfermedades crónicas en la adultez. El hambre de hoy es rezago para mañana. Y ese rezago, también, lo pagamos todas y todos, pero con mucho más interés.

Las mujeres que sostienen lo que el Estado abandona

Hay una dimensión que el debate económico suele invisibilizar: en Chile, la feminización de la pobreza es un hecho estructural. Las mujeres ganan menos, tienen empleos más precarios, y cargan de manera desproporcionada con el trabajo de cuidado. Cuando se elimina el almuerzo escolar, quien resuelve el hambre en la tarde es, en la enorme mayoría de los casos, una mujer. Con menos tiempo, menos recursos y más agotamiento.

La eliminación del PACE cierra puertas de movilidad social para niñas y jóvenes que tienen en la educación su principal herramienta de futuro. Y la supresión de  programas como el de reinserción escolar y convivencia no ocurre en un vacío: ocurre en comunidades donde la desprotección es caldo de cultivo de la violencia, esa misma violencia que afecta con mayor intensidad a las mujeres en el espacio público.

El sanguchito y el billón

El Presidente Kast bromeó. Los banqueros rieron. Ese mismo día, en las poblaciones de la Región Metropolitana, en los liceos de la Araucanía y las escuelas rurales del Biobío, nadie reía. El Oficio Circular N°16 llama a todo esto un “cambio de paradigma”. La Minuta de DIPRES afirma con toda su solemnidad técnica que “en el mediano plazo no hay costos fijos ni obligaciones ineludibles”. Es decir: nada es sagrado. Todo lo que el Estado construyó en décadas puede eliminarse. Ese billón que ejecutó el PAE en 2025 no desaparece porque el programa sea ineficiente: desaparece porque alguien tiene que pagar la rebaja de impuestos a las empresas. Y ese alguien, como siempre, son las familias que más necesitan al Estado. La motosierra de Kast no corta parejo. Corta abajo, donde viven las mujeres que trabajan, que cuidan, que educan. Donde crecen las niñas y los niños que dependen de que el Estado esté presente. No es sólo un ajuste. Es una elección política.


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Emilio Vega y Nidia Beltramo brillan en la primera Gala de la Literatura Berciana

Isaac

Gala literaria en El Bierzo

La primera Gala de la Literatura Berciana ha convertido a Villafranca del Bierzo en un punto de encuentro para autores, lectores y críticos que comparten una misma preocupación: dar al fin el protagonismo que se merece a la creación literaria de la comarca. El acto, celebrado en el Teatro Gil y Carrasco, nace con vocación de continuidad y con la clara intención de consolidarse en el calendario cultural.

En esta cita inaugural, el foco se ha posado especialmente sobre dos nombres propios: el poeta Emilio Vega, reconocido por toda una vida dedicada a la escritura, y la narradora Nidia Beltramo, premiada por su novela Una familia ejemplar, distinguida como mejor libro del año. Ambos autores se han convertido en el mejor símbolo de una literatura berciana que atraviesa un momento de auténtica efervescencia.

Villafranca del Bierzo, epicentro de las letras comarcales

Durante la jornada, Villafranca del Bierzo se transformó en un auténtico epicentro literario. El histórico Teatro Gil y Carrasco acogió a escritores, representantes institucionales, críticos y lectores en una gala que llega para cubrir lo que muchos consideran una deuda pendiente con las letras de la zona. Para buena parte del sector, faltaba un espacio formal de reconocimiento a la creación literaria berciana, y esta iniciativa viene a ocupar ese hueco.

La cita ha sido impulsada principalmente por el Club Petronio, con Ruy Vega al frente, y por el crítico literario Manuel Ángel Morales, representante de la Asociación Nacional de Escritores en la provincia de León. Ambos han subrayado que la comarca vive un momento especialmente activo, con autores presentes en casi todos los géneros, nuevas publicaciones de manera constante y una red de librerías y editoriales cada vez más dinámica. Esta y otras iniciativas culturales en el Bierzo fomentan la visibilidad local.

Desde la organización se remarca que la gala nace como un acto reivindicativo de la cultura berciana. No se busca solo entregar unos premios, sino visibilizar a quienes escriben desde el Bierzo o sobre el Bierzo, reforzar la autoestima cultural del territorio y demostrar a los lectores que aquí también se hacen obras con ambición y calidad literaria.

La respuesta de público y sector ha sido especialmente positiva. El alto nivel de asistencia al teatro y el interés despertado entre los profesionales refuerzan la idea de que este encuentro no es un simple gesto puntual, sino el posible inicio de un proyecto estable que se integre en el mapa cultural de Castilla y León y, por extensión, del conjunto de España.

Las instituciones presentes han coincidido en destacar que, además de su dimensión cultural, una gala de estas características funciona como escaparate para el patrimonio literario y artístico de la comarca, al tiempo que puede tener un efecto dinamizador sobre el turismo cultural y la vida social de Villafranca del Bierzo y de otros municipios bercianos.

El reconocimiento a Emilio Vega: medio siglo de poesía

Uno de los momentos centrales de la velada fue la entrega del Premio a la Trayectoria Literaria Enrique Gil y Carrasco al poeta Emilio Vega. El autor, con alrededor de medio siglo de dedicación a la escritura, fue distinguido por su sólida carrera y su contribución continuada al panorama poético berciano y leonés.

Al recibir el galardón, Vega se mostró abrumado y profundamente emocionado. En sus palabras de agradecimiento, señaló que el premio le llega como un reconocimiento no solo a su propia obra, sino al trabajo silencioso de muchos autores de la comarca, y expresó su deseo de que este tipo de iniciativas sirvan para estrechar lazos de hermandad entre los escritores del Bierzo.

El premio a la trayectoria no se limita a recompensar años de escritura; es también una forma de poner en valor una figura que ha estado vinculada al tejido cultural local durante décadas. En el caso de Emilio Vega, su labor se ha desarrollado tanto en el ámbito creativo como en el de la difusión y participación en actividades relacionadas con la poesía y la literatura en general.

En la gala se destacó que su voz poética forma parte ya del imaginario literario berciano, y que su trabajo contribuye a enlazar generaciones de autores. La organización insistió en que resulta imprescindible reconocer en vida a quienes han dedicado buena parte de su biografía a sostener y enriquecer la escena literaria del territorio.

El nombre del premio, dedicado a Enrique Gil y Carrasco, funciona igualmente como recordatorio de la tradición literaria sobre la que se asientan las nuevas generaciones de escritores. El homenaje a Vega, en ese contexto, se presenta como un símbolo de continuidad entre el legado clásico y la creación contemporánea.

Nidia Beltramo y la fuerza de «Una familia ejemplar»

El otro gran reconocimiento de la noche fue para Nidia Beltramo, galardonada con el premio al Libro del Año por su novela Una familia ejemplar. La obra fue valorada por su solidez literaria y por la manera en que recrea la Argentina de las décadas de 1970 y 1980, un periodo marcado por una fuerte inestabilidad política y social.

Beltramo se mostró sorprendida y agradecida por el respaldo recibido. Su novela, que aborda un contexto histórico complejo, combina el retrato íntimo de una familia con el telón de fondo de un país sometido a tensiones y cambios profundos. Ese equilibrio entre lo personal y lo colectivo ha sido uno de los motivos clave para que el jurado la destacara.

Durante la gala se subrayó que la novela no solo funciona como una historia particular, sino también como un espejo de cómo las decisiones políticas y los conflictos de un país impactan en la vida cotidiana de la gente. Desde la organización se defendió que la obra enlaza con preocupaciones universales, pese a situarse geográficamente lejos del Bierzo, y que demuestra la capacidad de los autores vinculados a la comarca para dialogar con escenarios y problemáticas internacionales.

El reconocimiento a Una familia ejemplar se interpretó igualmente como una muestra del auge de la narrativa escrita por autores relacionados con el Bierzo, capaces de moverse con soltura entre lo local y lo global. En ese sentido, la distinción a Beltramo encaja con el espíritu de la gala: reivindicar una literatura enraizada en el territorio, pero abierta a otros paisajes, épocas y realidades.

La autora subrayó en sus intervenciones la importancia de contar con espacios como esta gala, que permiten establecer un contacto directo con lectores y colegas, y que sirven de altavoz para libros que, de otro modo, podrían pasar más desapercibidos en un mercado editorial cada vez más saturado y competitivo.

Respaldo institucional y apuesta de futuro

La primera edición de la Gala de la Literatura Berciana ha contado con un apoyo institucional amplio que refuerza su vocación de permanencia. El Ayuntamiento de Villafranca del Bierzo, el Consejo Comarcal del Bierzo y la Unión Nacional de Escritores se han implicado en el desarrollo del evento, respaldando tanto su organización como su proyección futura.

El presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Olegario Ramón, destacó en su intervención la importancia de consolidar este tipo de iniciativas para afianzar el buen momento que viven las letras de la comarca. Según subrayó, una gala de estas características ayuda a articular el sector, a mejorar la visibilidad de los autores y a reforzar la identidad cultural berciana frente a otros territorios.

Por su parte, la viceconsejera de Cultura de la Junta de Castilla y León, Mar Sancho, definió el Bierzo como un auténtico «territorio literario» y una «geografía literaria». Con estas expresiones, quiso poner de relieve la concentración de autores, editoriales, librerías y bibliotecas que se da en la zona, así como la vitalidad de las actividades relacionadas con la lectura y la escritura.

El alcalde de Villafranca del Bierzo, José Manuel Pereira, anfitrión de la gala, incidió en que este proyecto permite recuperar el pulso cultural de la localidad y contribuir a difundir su patrimonio, tanto material como inmaterial. Para el regidor, la gala supone un primer paso en la construcción de un evento que, con el tiempo, podría convertirse en un referente a nivel comarcal y autonómico.

Además del acto principal de entrega de premios, la programación se vio enriquecida con una exposición en la Sala La Capilla, donde se reunieron obras recientes de dieciocho autores bercianos, y con una mesa de crítica literaria en la que participaron voces como la de la escritora y periodista Noemí Sabugal. Estos contenidos paralelos ayudaron a completar la mirada sobre la producción literaria actual del Bierzo.

Una gala llamada a crecer y recorrer la comarca

Tanto la organización como las instituciones implicadas coinciden en que esta primera Gala de la Literatura Berciana es solo el punto de partida. La previsión es que el certamen se amplíe en próximas ediciones, pasando de una jornada puntual a una semana entera de actividades en torno a la lectura, la escritura y el debate cultural.

Entre las ideas que se barajan figura la incorporación de más presentaciones de libros, mesas redondas sobre diferentes géneros y tendencias, encuentros con lectores, talleres para jóvenes y actividades específicas para bibliotecas y centros educativos. El objetivo es que el público pueda acercarse a la literatura desde distintos ángulos y formatos, más allá de la propia ceremonia de premios.

Asimismo, se plantea la posibilidad de que la gala adquiera un carácter itinerante dentro de la comarca, de forma que en futuras ediciones pueda celebrarse en otros municipios del Bierzo. Esta opción permitiría repartir los beneficios culturales del evento, involucrar a diferentes localidades y reactivar espacios que, en muchos casos, cuentan con infraestructuras infrautilizadas.

La organización insiste en que, pese al deseo de crecer, el proyecto quiere mantener su esencia: ser un lugar de reconocimiento y encuentro para la literatura berciana, en el que convivan nombres consolidados con autores emergentes. En este sentido, la idea es que los premios sigan funcionando como motor de visibilidad, sin eclipsar al resto de actividades.

La buena acogida de esta primera edición, tanto por parte del sector literario como del público asistente, alimenta el optimismo de los impulsores. Consideran que, si se mantiene la colaboración entre asociaciones culturales, instituciones y creadores, el Bierzo puede consolidarse en los próximos años como un referente literario destacado en el norte de España.

Tras esta edición inaugural, con Emilio Vega y Nidia Beltramo como grandes protagonistas, la Gala de la Literatura Berciana se perfila como un proyecto con recorrido, capaz de honrar trayectorias consolidadas, impulsar obras recientes y, al mismo tiempo, reivindicar que en el Bierzo existe una comunidad literaria viva, diversa y con ambición de hacerse oír más allá de sus propias fronteras.


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Un siglo, un compromiso, dos colecciones

Si pensamos en la colección artística de la Fundación Bancaja, lo haremos muy pronto también en Sorolla: el artista valenciano, sus composiciones marinas y su ¡Triste herencia! son la insignia de estos fondos, que paulatinamente venimos conociendo en las salas de exposiciones de esta institución y en los préstamos que concede. Este pintor, en todo caso, no debe opacar la riqueza de un acervo que cuenta con trabajos fechados entre los siglos XV y XXI: casi 3.000 piezas de autores nacionales e internacionales, entre pinturas, esculturas, fotografías y grabados, con otra presencia muy destacada, la de Picasso.
La colección de arte ABANCA, otro de los fondos fundamentales en nuestro país entre los vinculados a entidades bancarias, viene consolidándose, por su parte, desde hace treinta años y consta de cerca de 1.400 obras de más de dos centenares de artistas, entre pinturas, esculturas, fotografías, grabados, dibujos e instalaciones.
Destinada desde un inicio a la permanencia, el conocimiento y la divulgación pública, otorga, en su caso, un gran protagonismo a creadores gallegos (Castelao, Laxeiro, Arturo Souto, Isaac Diaz Pardo, Luís Seoane, Urbano Lugrís, Maruja Mallo, Leopoldo Nóvoa o Francisco Leiro), pero no faltan los grandes nombres españoles e internacionales: de Salvador Dalí a Picasso, pasando por Max Ernst, George Braque, Manolo Millares, Antonio Saura, Eduardo Chillida, Cristina Iglesias, Juan Muñoz, Juliâo Sarmento, Sean Scully, Susana Solano o Miquel Barceló.
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
ABANCA y Fundación Bancaja han unido fuerzas para subrayar, en una exposición que puede visitarse desde hoy en la sede valenciana de la última institución, el peso de sus respectivos fondos en el panorama del coleccionismo privado de arte contemporáneo, en el terreno patrio y más allá.
La exhibición “Compromiso con el arte. De Miró a Barceló”, comisariada por Fernando Castro Flórez, plantea un recorrido retrospectivo por la creación de los siglos XX y XXI: las composiciones seleccionadas se fechan entre 1913 y 2023. Esta exposición ya pasó por Afundación, en A Coruña en 2025, pero con motivo de esta itinerancia se han renovado las piezas escogidas, que esta vez suman casi noventa, en distribución equitativa en cuanto a sus dos procedencias.
Los artistas representados superan el medio centenar, y entre sus trabajos se ha procurado establecer diálogos estéticos que resulten instructivos para el público.
Picasso, Miró, Kandinsky, Georges Braque, Juan Gris, Paul Klee, Joaquín Torres García, Marc Chagall, Giorgio De Chirico, André Lhote o Jean Metzinger darán cuenta de la primera irrupción parisina de las vanguardias y de los muchos caminos para la ruptura que aparejó el arranque del siglo XX; Antonio Saura, Rafael Canogar, Manolo Millares o Antoni Tàpies serán algunos de nuestros representantes informalistas en la exposición; y Soledad Sevilla, Eusebio Sempere o José María Yturralde serán los adalides, en el recorrido, de la geometría y su rigor.
Los abstractos en Valencia van a ser, entre otros, Sean Scully, José Manuel Broto, Antón Lamazares, José María Sicilia, Miguel Ángel Campano o Günther Förg; la figuración y el pop crítico llegarán de manos de Equipo Crónica, Luis Gordillo o Darío Villalba; y las derivas ricas e inclasificables de la pintura, la escultura y la instalación en las últimas décadas quedarán a cargo de Anzo, Juan Barjola, Juan Navarro Baldeweg, Barceló, Miquel Navarro, Cristina Iglesias, Urbano Lugrís o Julian Opie.
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
 
Compromiso con el arte. De Miró a Barceló. Fundación Bancaja, 2026
 
 
“Compromiso con el arte. De Miró a Barceló”
FUNDACIÓN BANCAJA
Plaza de Tetuán, 23
Valencia
Del 25 de abril al 6 de septiembre de 2026
 
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FILBo, puente literario entre Europa y América Latina

Isaac

Feria Internacional del Libro de Bogotá

La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2026 se prepara para vivir una de sus ediciones más ambiciosas, con una programación que mezcla literatura, pensamiento crítico, artes escénicas y propuestas inmersivas en torno a la lectura. La cita, que vuelve a tener como escenario el recinto de Corferias en la capital colombiana, aspira a recibir a más de 600.000 visitantes y a consolidarse, un año más, como uno de los grandes referentes culturales en el mundo hispanohablante.

En esta ocasión, la feria se articula bajo el lema “el silencio, escucharnos es leernos”, una idea que atraviesa tanto la programación central como la oferta del Distrito de Bogotá y de las entidades culturales asociadas. La FILBo funciona como un punto de encuentro entre Europa y Latinoamérica, donde se dan cita autores consagrados, nuevas voces y proyectos editoriales universitarios e independientes que fortalecen el intercambio intelectual a ambos lados del Atlántico.

Fechas, horarios y funcionamiento general de la FILBo 2026

La feria se celebrará del 21 de abril al 4 de mayo de 2026 en Corferias (carrera 37 n.º 24‑67, Bogotá), que durante dos semanas se transforma en un gran campus literario con pabellones temáticos, stands de editoriales y zonas de encuentro profesional y ciudadano. El horario de apertura al público se sitúa, en líneas generales, entre las 10:00 y las 20:00 horas, aunque algunas actividades pueden extenderse más allá, por lo que se recomienda revisar la agenda oficial día a día.

Las entradas se pueden adquirir tanto en línea como en taquillas físicas del recinto, estas últimas operativas aproximadamente de 9:00 a 20:00. Se mantienen tarifas diferenciadas, con un precio reducido para niños de 6 a 12 años (11.500 pesos colombianos) y una entrada general para mayores de 12 años (14.000 pesos). Los aparcamientos de Corferias permanecen abiertos entre las 9:00 y las 22:00, facilitando la llegada de visitantes que optan por el vehículo privado.

El acceso en transporte público se apoya en el sistema TransMilenio, rutas zonales y servicios adicionales que conectan diferentes barrios de la ciudad con el recinto ferial. También hay cicloparqueaderos y rutas peatonales señalizadas, algo especialmente cómodo para quienes se alojan en zonas cercanas al centro de Bogotá o se desplazan desde espacios culturales que participan de la programación paralela.

India, país invitado de honor y foco internacional

Uno de los grandes atractivos de la FILBo 2026 es la presencia de India como país invitado, lo que abre un amplio abanico de actividades literarias, audiovisuales y escénicas. La industria del libro india se encuentra entre las más potentes del mundo, con un peso muy significativo en publicaciones en inglés y una producción diversificada en más de una veintena de lenguas, algo que se traslada a su pabellón oficial en Corferias.

El pabellón de India, abierto desde el 22 de abril, ofrece conversatorios sobre la tradición intelectual del país, debates sobre el alcance global de sus mercados editoriales y mesas dedicadas al futuro de la literatura en la era digital. En este contexto se inscribe el coloquio “India on the Rise”, que examina el ascenso internacional del país desde la perspectiva cultural y de la circulación de autores.

La parte audiovisual incluye proyecciones de documentales sobre figuras literarias como Nabakanta Burua y filmes de gran impacto como la película “Dangal”, disponible con subtítulos en español para facilitar su acceso al público hispanohablante. A ello se suman actuaciones en vivo de danza clásica india, en especial espectáculos de Bharatanatyam, que permiten acercarse a la dimensión performativa de la cultura india.

La programación se completa con firmas de libros, talleres y foros en torno a la diversidad genérica de la literatura india, que abarca desde la mitología y la narrativa histórica hasta una ficción contemporánea cada vez más presente en los catálogos europeos. Autores como Deepti Kapoor o Kiran Desai forman parte de la delegación invitada, ofreciendo diálogos que resultan de particular interés para el público español y europeo que sigue de cerca las nuevas voces globales.

Europa, Latinoamérica y un puente de autores en la FILBo 2026

La edición 2026 subraya, de forma especial, el vínculo entre Europa y América Latina. Una nutrida delegación de escritores latinoamericanos residentes en Europa se suma a autores europeos que se desplazan a Bogotá, configurando un mapa de voces que cruzan fronteras geográficas y lingüísticas.

En este marco destaca la participación de Teresa Álvarez Olías, economista y escritora española que presenta el libro de microrrelatos “Ventana al mundo”. La obra, concebida para lectores de distintos países, ha recibido reconocimientos literarios en Italia, Alemania y España, entre ellos un premio de relevancia en la ciudad de Brindisi, lo que la sitúa como uno de los títulos europeos con mayor proyección dentro del programa.

Junto a ella, el arquitecto Alberto Sarbach, de doble nacionalidad venezolana y suiza, acude a Bogotá con “La importancia del silencio”, un libro escrito ex profeso para esta edición de la FILBo. La obra propone una meditación sobre la introspección y el valor del silencio en la vida contemporánea, en diálogo directo con el lema general de la feria y con las preocupaciones de una sociedad marcada por la velocidad y la saturación de mensajes.

También forma parte de esta delegación la escritora y coach holística Yamira Guijarro, de nacionalidad ecuatoriano-española, que presenta “Abundancia divina”, un título centrado en el crecimiento personal y la conexión espiritual. Su trayectoria suma varias publicaciones en el ámbito del desarrollo humano, un segmento editorial cada vez más visible tanto en Latinoamérica como en Europa.

La chileno-australiana Ana Parada Casanova, reconocida como embajadora de la paz, participa con “Un rescate: crónicas de un rescate inconcluso”, obra vinculada a su trabajo literario y a diferentes premios internacionales que han marcado su carrera. A esta lista se añade la artista plástica y gestora cultural Soraya Quintana Quiñones, venezolana-española y CEO de la Revista Internacional Best Books, que lleva a la feria la “Saga de Milagros en mi Vida”, consolidando su aportación a la escena artística y literaria contemporánea.

La delegación se completa con la escritora española Garbiñe Salaberria, que presenta “Los días se hacen solos”, y con un numeroso grupo de autores latinoamericanos como René Morales, Hannakarina Añanguren, Lizette García, Judith Salazar, Raúl Rubio, Wendy Barsallo, Joel De Gracia, Mateo Morales, Juan Carlos Morales, Humberto Morales, Adelina González, Carola Rodríguez, Eduardo Camargo, Elaine Vaccaro, Amílcar Gothi, Ismael Martínez, Pedro Angulo, Paola Corcione, Melissa Mendieta, Haydyth Vásquez y Karla A. De Gracia. Todos ellos se reúnen en el Pabellón 3, stand 138, invitados por la Sociedad de Escritores Unidos, una organización que impulsa la literatura como herramienta de integración cultural.

El impacto de ‘Larvas’ y las nuevas voces críticas en la feria

Entre las novedades que más resuenan en esta FILBo 2026 se encuentra ‘Larvas’, de Tamara Silva, una obra que se ha ganado un espacio propio dentro de la narrativa contemporánea latinoamericana por su mirada crítica y su voluntad de incomodar. La novela plantea un universo extraño pero reconocible, en el que la ficción fantástica sirve de espejo deformante para poner en cuestión realidades sociales muy concretas.

Silva, escritora uruguaya de 26 años y con tres libros publicados, combina juventud y madurez literaria en una propuesta que apuesta fuerte por el análisis de las estructuras de poder, la alienación cotidiana y la fragilidad de la identidad. Su capacidad para construir mundos en apariencia imposibles que acaban resultando inquietantemente cercanos convierte ‘Larvas’ en una lectura demandante pero especialmente sugerente para lectores que buscan algo más que entretenimiento.

En la novela, lo fantástico no funciona como mero adorno estético, sino como un dispositivo de denuncia implícita. A través de personajes sometidos a presiones externas, espacios desestabilizadores y situaciones límite, la autora reflexiona sobre cómo los mecanismos de control social pueden erosionar el espíritu individual. Esta mezcla de realismo desasosegante y elementos insólitos convierte el libro en una pieza clave para entender las inquietudes de una nueva generación de escritores latinoamericanos.

La presencia de Tamara Silva en la FILBo 2026 subraya el papel de la feria como plataforma para el debate literario y social. Más allá de las ventas y la promoción comercial, el encuentro se consolida como un espacio donde se ponen en circulación ideas, se cuestionan consensos y se proponen lecturas críticas del presente, algo que interesa de lleno a lectores europeos atentos a lo que ocurre en las letras latinoamericanas.

“LEO: sinfonía del silencio”, el gran pabellón inmersivo de Bogotá

La Alcaldía Mayor de Bogotá llega a la FILBo 2026 con una apuesta especialmente llamativa: el pabellón 5A “LEO: sinfonía del silencio”, un espacio de 877 metros cuadrados diseñado como una partitura viva donde el silencio se entiende no como ausencia, sino como estructura y punto de partida. Aquí, leer implica también escuchar, sentir y habitar la pausa, en una propuesta pensada para todos los públicos.

Este pabellón, que forma parte de la programación distrital, alberga más de 100 actividades que se organizan en distintos “movimientos”, como si se tratara de una composición musical. En cada uno de ellos, el visitante se enfrenta a una experiencia sensorial diferente: el silencio como origen del pensamiento, como preparación para la escucha, como antesala de la voz o como grito que irrumpe en lo colectivo.

La idea es que los asistentes pasen de ser espectadores a convertirse en intérpretes de la experiencia, descubriendo de qué manera el silencio modela nuestras formas de relacionarnos y de entender el mundo. Esta mirada conectada con la vida cotidiana, la memoria y la política encaja con un debate global en torno a la sobreexposición a la información y el ruido digital, algo muy presente también en los contextos europeos.

En palabras de las autoridades culturales de la ciudad, el pabellón “LEO: sinfonía del silencio” pretende vivir la lectura desde la experiencia, explorando nuevas formas de construir la palabra a partir de la pausa y de la escucha. En este marco se celebra el 25 aniversario de BibloRed, la Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá, un sistema con más de 150 espacios de lectura, entre bibliotecas, BibloEstaciones y Paraderos Paralibros Paraparques.

La participación de BibloRed se centra en actividades de mediación, propuestas sensoriales y franjas para distintos perfiles de público, tanto en Corferias como en la programación de FILBo Ciudad. El objetivo es reforzar el acceso a la lectura, la escritura y la oralidad como un derecho cultural a lo largo de la vida, una línea de trabajo que tiene claros paralelismos con las políticas de fomento lector en países europeos.

FILBo Ciudad e iniciativas incluyentes más allá de Corferias

La FILBo 2026 no se limita a los pabellones de Corferias. A través de FILBo Ciudad, la feria se despliega por más de 30 espacios culturales, bibliotecas y centros CREA en diferentes localidades bogotanas, con una agenda que busca descentralizar la oferta y llevar la literatura a barrios y comunidades con menor acceso habitual a este tipo de eventos.

En estos escenarios se organizan conversatorios, lecturas y encuentros con autores nacionales e internacionales, acercando la experiencia literaria a nuevos públicos y fortaleciendo el vínculo entre lectura, cuerpo y territorio. La idea de que la ciudad entera funcione como un ecosistema cultural vivo se materializa en esta red de actividades que dialogan con el tema del silencio y la escucha.

Paralelamente, la feria incorpora una franja FILBo Incluyente, que articula propuestas específicas para personas con discapacidad y para colectivos diversos. Talleres accesibles, recorridos sensoriales y experiencias inmersivas adaptadas buscan garantizar que la lectura se conciba como un derecho y no como un privilegio, un enfoque alineado con estándares internacionales que también se persiguen en las grandes ferias europeas.

Las entidades culturales del Distrito —entre ellas la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, el Instituto Distrital de las Artes (Idartes), la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA), el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) y Canal Capital— coordinan una programación que suma lanzamientos editoriales, presentaciones artísticas, espacios de diálogo y contenidos emitidos por televisión y plataformas digitales.

Idartes, por ejemplo, refuerza la circulación del libro como bien público mediante la colección Libro al Viento, de la que se distribuirán decenas de miles de ejemplares, además de propuestas para la primera infancia con el programa Nidos y una zona dedicada al cómic, la narrativa gráfica, la ilustración y el emprendimiento creativo. La FUGA se consolida como satélite oficial de la FILBo Incluyente, mientras que el IDPC invita a “leer la ciudad” a través de su sello editorial y actividades vinculadas al patrimonio.

Debate, memoria y pensamiento crítico en la agenda

La FILBo 2026 mantiene una vocación clara de espacio para el pensamiento crítico, algo que se refleja en una programación de más de 2.300 actividades que van desde debates políticos hasta reflexiones sobre memoria histórica, paz y transformación digital. Entre las citas se incluyen encuentros con figuras internacionales como Martin Baron o la líder indígena Nemonte Nenquimo, así como conversaciones con el Nobel Juan Manuel Santos y víctimas del conflicto armado en Colombia.

La exposición “Las formas del silencio”, impulsada por la Secretaría de Cultura, FotoMuseo y la Fundación Carlos Urán, propone un recorrido visual por momentos históricos marcados por la militarización, el conflicto armado y las escenas íntimas de duelo, cuidado o espera. A través de estas imágenes se examina cómo el silencio se inscribe en la vida colectiva y en la memoria social, un enfoque que puede resonar con experiencias europeas en torno a la memoria histórica y los procesos de paz.

En la vertiente de política cultural, se presenta el “Plan de Cultura de Bogotá: una brújula hacia 2038”, que marca líneas estratégicas para garantizar el ejercicio de los derechos culturales a medio y largo plazo. Este documento se discute en conversatorios con responsables institucionales y expertos, y se acompaña de talleres específicos dirigidos a niños y adolescentes, para incorporar sus perspectivas en la visión de ciudad.

Otros espacios abordan temas como la transformación digital y sus impactos en el sector cultural, o el papel de las industrias creativas en la economía urbana. Se presentan libros como “Impactos de la transformación digital en la cultura” o “Ciudades conectadas”, y se celebran encuentros en el marco de la Ruta Diseño, donde se anuncian los ganadores del premio Lápiz de Acero 2026. También se lanza “Bogotá 24/7”, una publicación que abre el debate sobre la vida nocturna y las actividades no convencionales con enfoque de género.

Presencia académica y redes editoriales iberoamericanas

La dimensión académica de la FILBo se refuerza con la participación, por primera vez, de CLACSO en la feria. La red de centros de investigación en ciencias sociales toma parte en el Salón Internacional del Libro Universitario (SILU), un espacio impulsado por Hipertexto – Netizen para visibilizar la riqueza y la diversidad de la edición universitaria iberoamericana.

CLACSO comparte estand con sellos universitarios de una docena de países, reforzando el intercambio de producción académica y la proyección internacional de la edición crítica. En este contexto se celebran paneles y presentaciones de libros centrados en temas como la paz, la administración pública o la educación transformadora, con la participación de autores e investigadores de instituciones como la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP).

Entre las actividades figuran conversatorios sobre revistas formativas y producción de conocimiento desde los territorios, presentaciones de obras dedicadas a la “Cátedra para la paz” y debates en torno a los diez años de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia. Estas sesiones combinan una mirada académica con un enfoque divulgativo, lo que las hace de interés tanto para especialistas europeos en ciencias sociales como para lectores curiosos.

La agenda se completa con charlas sobre los retos de la administración pública ante los cambios de gobierno y otros temas de gestión política y social, que se apoyan en publicaciones recientes de las editoriales universitarias implicadas. En conjunto, la presencia de CLACSO y del SILU consolida la FILBo como un nodo para el intercambio de pensamiento crítico en el espacio iberoamericano, con proyección hacia Europa.

Con este despliegue de literatura, pensamiento, arte y política cultural, la FILBo 2026 se afianza como un punto de encuentro clave entre Europa y América Latina, donde conviven autores consagrados, nuevas voces como Tamara Silva, delegaciones internacionales como la de India y proyectos públicos de lectura que dialogan con las grandes tendencias culturales del momento. Para lectores, profesionales del libro y agentes culturales europeos, la feria se presenta como una ventana privilegiada a los debates, las estéticas y las iniciativas que están definiendo el futuro de las letras en el mundo hispanohablante.


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La Biblioteca de Nínive: el conocimiento es poder desde el siglo VII a.C.

Dicen que para que un niño aprenda a leer necesita cuatrocientas horas, pero para convertirse en un buen lector hacen falta, como mínimo, cuatro mil. Lo primero no depende sólo de uno mismo, lo segundo sí.
Es imposible saber cuántas horas pudo leer el monarca asirio Asurbanipal, en el tiempo en que no guerreara, pero no debieron ser pocas si nació en él el impulso de crear la primera biblioteca que compendiara todo el conocimiento alcanzado hasta aquel momento, el periodo intermedio del siglo VII a.C. Atesoró en Nínive (hoy Mosul, en Irak) decenas de miles de tablillas con escritura cuneiforme; es imposible saber exactamente cuántas fueron, pues sus restos se hallaron dispersos, pero 32.000 tablas y fragmentos son las que conserva el British Museum, excavados en distintos lugares del túmulo de Kuyunjik.
Se supone que la mayoría fueron recopilados o producidos por orden del mismo rey, que lo fue entre el 669 y el 630 a. C., pero varios serían anteriores.
Quienes, a las órdenes de Austen Henry Layard, excavaron este emplazamiento en el ecuador del siglo XIX no tardaron en percibir que habían dado con una probable biblioteca real: por el contenido de las tablillas (muchas de carácter académico, aunque también las había de temática religiosa, médica, adivinatoria o mítica); por sus materiales de acabados muy conseguidos, gracias a la arcilla fina; por la alta calidad de la caligrafía… y por el hecho de que, en un examen más detenido, hallaran en casi todas las muestras conservadas, o que pudieron ser más o menos reconstruidas, una inscripción que indicaba que pertenecían al rey Asurbanipal.
Esta biblioteca no fue para él un instrumento de propaganda, ni el capricho propio de un monarca que podía concedérselo, ni siquiera (sólo) un espacio donde cultivar su intelecto o su espíritu. Se trató de una herramienta de poder: el conocimiento lo otorgaba y el saber sostuvo su reinado como no había ocurrido antes en 3.500 años de cultura (de escritura) cuneiforme. Todo el saber reunido en Mesopotamia estuvo allí hasta que Asiria cayó y la biblioteca fue quemada durante el saqueo de Nínive en el 612 a. C. Paradójicamente, el fuego lograría preservar esas obras.
Layard, que sería director del British Museum más tarde, fue sólo parcialmente consciente de la importancia del hallazgo, temeroso de que las labores de traducción se extendieran por décadas: No podemos sobrestimar su valor. Nos proporcionan materiales para el desciframiento completo de la escritura cuneiforme, para la reconstrucción de la lengua y la historia de Asiria, y para la investigación de las costumbres, las ciencias y, podríamos añadir, la literatura de su pueblo. Los documentos descubiertos en Nínive probablemente superan con creces todo lo que ofrecen los monumentos de Egipto. Sin embargo, deberán transcurrir años antes de que se puedan reunir los innumerables fragmentos y transcribir las inscripciones para el estudio de la escritura cuneiforme, en Inglaterra y otros lugares.
En efecto, su contenido sigue siendo una mina de oro para los estudiosos de disciplinas muy diversas y una fuente de fascinación para el público en general. Respondiendo a ese interés, y basándose en siglo y medio de investigación académica, el British Museum emprendió Ashurbanipal Library Project, la puesta a disposición de los amantes de la historia, de forma completa y gratuita, del legado ingente de Asurbanipal.
Montaje de la biblioteca de Asurbanipal en el British Museum, 2018-2019. Trustees of the British Museum. CC BY-NC-SA 4.0
Se trata de la traslación digital de sus tablillas, una de las fuentes primarias esenciales para conocer la cultura asiria, y esos textos se completan con imágenes de alta calidad y fotografías realizadas desde la década de 1850. El catálogo se actualiza y mejora constantemente y su diseño se ha concebido, precisamente, para estimular el interés y facilitar la enseñanza y la investigación.
La del propio museo no ha concluido, con el objetivo último de comprender la composición y el funcionamiento de la biblioteca.
Ashurbanipal Library Project surgió hace más de dos décadas, en 2002, con la colaboración de la Universidad de Mosul. Se ha ido desarrollando en fases sucesivas, en las que han participado expertos de primer orden, como Jeanette Fincke, que elaboró ​​una lista de las 3.500 tablillas de la biblioteca escritas en escritura babilónica y estudió los textos astrológicos de adivinación en escritura asiria; o Riekele Borger, que antes de su muerte en 2010 trató de catalogar el fondo.
Entre 2009 y 2013, con el apoyo de la Fundación Andrew Mellon, se produjeron imágenes digitales de alta resolución de todas las tablillas, cada una dividida en catorce partes, que representan el despliegue virtual del objeto 3D en un facsímil 2D. Todas las caras de cada pieza son visibles en una sola imagen y pueden consultarse online.
Desde 2014, los esfuerzos se han dirigido a actualizar y mejorar el catálogo y se han iniciado dos proyectos esenciales: la reconstrucción de textos médicos y la investigación, a partir de las notaciones de los escribas en las tablillas (los llamados colofones), de la magnitud, el alcance, las fuentes y el funcionamiento de la colección.
Se ha avanzado mucho y mucho queda por saber, pero el British cuenta ya con algunas conclusiones: la mayoría de los textos de Nínive son presagios y el extenso corpus de cartas y documentos administrativos ofrece patrones enigmáticos en su ordenación.
Dado que pocas tablillas de la biblioteca están completas, se siguen identificando y reuniendo fragmentos, y se detectan manuscritos duplicados para restaurar, editar y traducir las composiciones. El ritmo de reunificación de fragmentos se ha multiplicado por diez en los últimos años con respecto al promedio histórico y se publican constantemente trabajos basados ​​en los textos de la biblioteca. El museo aspira, asimismo, a mantener una bibliografía actualizada de la investigación.
Los frutos nos esperan aquí: https://oracc.museum.upenn.edu/
L.W. King. Excavaciones en Nínive, 1904-1905. Trustees of the British Museum. CC BY-NC-SA 4.0
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Bancos de la calle Gutenberg: el nuevo paseo literario del Barrio del Oeste

Isaac

bancos literarios en la calle Gutenberg en Salamanca

La calle Gutenberg, en pleno Barrio del Oeste de Salamanca, se ha convertido en los últimos días en uno de esos rincones que invitan a caminar despacio. Lo que antes eran simples bancos para sentarse un rato ahora funciona como un pequeño mapa literario al aire libre, donde cada asiento cuenta una historia a través del nombre que lleva grabado.

Esta transformación llega de la mano de una iniciativa cultural impulsada por la Asociación ZOES, que ha decidido convertir veinte bancos de la calle en un homenaje permanente a figuras clave de la literatura universal. La propuesta se apoya en una idea muy sencilla: usar el mobiliario urbano de siempre para que la lectura y los libros se cuelen, casi sin darse cuenta, en la rutina del barrio.

Veinte bancos, veinte nombres que hicieron historia

Desde esta semana, los 20 bancos situados a lo largo de la calle Gutenberg lucen unas pequeñas placas metálicas que llaman la atención de cualquiera que pase. En cada una se puede leer el nombre de un escritor o escritora, acompañado de las fechas en las que vivió, convirtiendo cada asiento en una especie de ficha biográfica mínima pero muy sugerente.

La selección de autores no se ha dejado al azar: cada banco está dedicado a una figura literaria distinta, abarcando desde nombres esenciales de las letras españolas hasta voces internacionales de gran relevancia. El resultado es un paseo que combina tradición, modernidad y diversidad, y que anima a detenerse, leer y, con un poco de suerte, descubrir algún autor nuevo para el transeúnte.

Entre los nombres grabados en los bancos aparecen clásicos como Miguel de Cervantes (1547-1616), Federico García Lorca (1898-1936) o Miguel de Unamuno (1864-1936), muy ligados además a la historia y la vida intelectual de España. Junto a ellos, sitúan a autoras que han marcado un antes y un después en la literatura en español, como Emilia Pardo Bazán (1851-1921) o Carmen Martín Gaite (1925-2000).

La lista se completa con figuras que abren el foco hacia otros territorios y corrientes de pensamiento, como Simone de Beauvoir (1908-1986), Virginia Woolf (1882-1941) o Isabel Allende (1942), y con escritores que han dejado una huella muy personal en la narrativa y la poesía del siglo XX, entre ellos Miguel Delibes (1920-2010), Gloria Fuertes (1917-1998) o José Saramago (1922-2010).

En la selección también hay espacio para nombres muy vinculados a la historia del pensamiento y la educación, como Luis Vives (1492-1540) o Joaquín Costa (1846-1911), y para figuras quizá menos conocidas para el gran público, como Juan Picornell (1883-1954) o Lucía de Medrano (1484-1527), cuyo recuerdo se refuerza ahora con este gesto simbólico en pleno espacio urbano.

Un proyecto participativo para acercar la cultura a la calle

Detrás de estos bancos literarios está el trabajo de la Asociación de Vecinos ZOES y su Grupo Libros-Pelis, que llevan tiempo impulsando actividades para animar la vida cultural del Barrio del Oeste. En este caso, no se trata solo de colocar placas, sino de plantear una manera distinta de relacionarse con el barrio y con la lectura.

La elección de los veinte autores y autoras, según ha detallado la organización, se ha realizado mediante un proceso de selección participativo. Esto significa que no ha sido una decisión tomada desde un despacho, sino que se ha buscado la implicación de la comunidad vecinal y de las personas que siguen de cerca las iniciativas culturales de la zona.

De este modo, el proyecto no solo rinde tributo a los grandes nombres de la literatura, sino que también refuerza la sensación de que el barrio se construye entre todos. Cada placa es, en cierto modo, el reflejo de una elección compartida, de un consenso sobre qué voces merecen ocupar un lugar fijo en este paseo tan particular.

La propia calle elegida, Gutenberg, tampoco es casual. El nombre del inventor de la imprenta encaja a la perfección con un proyecto que gira en torno a los libros y las palabras. Según ha explicado la presidenta de ZOES, Inmaculada Cid, ubicar las placas precisamente en esta vía es una forma de cerrar el círculo: la tecnología que hizo posible la difusión de la lectura da ahora nombre al escenario de este homenaje a quienes llenaron de contenido esas páginas impresas.

Desde ZOES subrayan que la intención es integrar la cultura en la vida cotidiana de los salmantinos, sin necesidad de grandes infraestructuras ni actos solemnes. Basta con pasear, sentarse un rato y fijarse en la placa del banco para que surja la curiosidad por saber quién fue esa persona y qué escribió.

Autores, fechas y un guiño a la memoria colectiva

Las placas instaladas en los bancos incluyen, de forma muy sencilla, dos datos clave: el nombre del autor o autora y su cronología vital. Esa mínima información funciona como puerta de entrada para que cada persona investigue, recuerde o redescubra a quien tiene “bajo el asiento”.

Entre los nombres escogidos se encuentran figuras que han marcado la poesía española, como Antonio Machado (1875-1939) o Miguel Hernández (1910-1942), y otros muy vinculados a Salamanca y a su tradición universitaria y cultural, como el propio Miguel de Unamuno.

También ocupan su banco escritoras que han reivindicado el papel de la mujer en la literatura, caso de Emilia Pardo Bazán, Gloria Fuertes, Simone de Beauvoir, Virginia Woolf, Carmen Martín Gaite o Isabel Allende. La presencia de estas autoras contribuye a dar una imagen más amplia y equilibrada del canon literario, incorporando voces que durante mucho tiempo no siempre estuvieron tan visibles en los espacios de reconocimiento público.

Junto a ellos, nombres como Valle-Inclán (1866-1936), León Felipe (1884-1968) o Miguel Delibes recuerdan la riqueza y la variedad de la narrativa y la poesía en lengua española a lo largo de los siglos XIX y XX. En el caso de José Saramago, además, el banco señala la conexión de Salamanca con las letras portuguesas, tan cercanas geográfica y culturalmente.

La inclusión de Lucía de Medrano, Fray Luis de Granada o Luis Vives introduce en el recorrido una capa histórica y humanista muy vinculada a la tradición académica y religiosa de la Península, y refuerza la idea de que este paseo literario no se limita solo a novelistas o poetas, sino que también reconoce a quienes ayudaron a pensar y a enseñar de otra manera.

Un barrio que se vive entre ocio, cultura y lectura compartida

La actuación de los bancos de la calle Gutenberg no es un gesto aislado, sino que forma parte del programa de dinamización cultural del Barrio del Oeste. Se trata de una zona de la ciudad que, desde hace años, apuesta por el arte urbano, los murales, las actividades vecinales y las propuestas que sacan la cultura a la calle.

En este contexto, los bancos literarios se suman a otras iniciativas que buscan combinar ocio, cultura y memoria en el espacio público. La idea es que el barrio no sea solo un lugar de paso, sino un entorno que invita a quedarse, a relacionarse y a participar en actividades colectivas.

Con motivo del Día del Libro, la calle Gutenberg se ha convertido en escenario de quedadas de lectura al aire libre y cuentacuentos, aprovechando precisamente esos bancos recién “bautizados” con nombres de escritores. La actividad “Las Letras al Sol”, organizada por ZOES, ha reunido a vecinos y visitantes que han llevado sus propios libros para leer, comentar y recomendar títulos a otras personas.

En una de estas jornadas, los participantes estrenaron los nuevos bancos literarios, sentándose literalmente sobre el nombre de su autor o autora preferida. La propia calle se transformó en un improvisado club de lectura urbano, demostrando que estos pequeños cambios en el mobiliario pueden generar dinámicas sociales y culturales muy vivas.

Además, se ha querido dar continuidad a estas propuestas más allá de una sola fecha, con la intención de que el Día del Libro no se quede en un evento puntual, sino que sirva como punto de partida para mantener a lo largo del año actividades que giren en torno a la lectura, la conversación y el encuentro vecinal.

En conjunto, los bancos de la calle Gutenberg se consolidan como un símbolo del carácter cultural del Barrio del Oeste, un lugar donde las paredes hablan a través de murales y ahora los bancos susurran nombres y fechas de autores que forman parte del imaginario colectivo.

La combinación de un homenaje a veinte escritores y escritoras, la implicación vecinal en la elección de los nombres, el vínculo con el Día del Libro y las actividades de lectura compartida en la calle hace que este pequeño tramo de Salamanca se convierta en un punto de encuentro entre pasado y presente literario. Pasear por la calle Gutenberg es, desde ahora, una forma sencilla de acercarse a la memoria de las letras universales mientras se disfruta de un barrio que apuesta por la cultura a pie de calle.


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