Finalistas de los Premios Max de las Artes Escénicas

Isaac

Finalistas de los Premios Max de las Artes Escénicas

Coincidiendo con el Día Internacional de la Danza, la Fundación SGAE ha hecho públicos los nombres de los finalistas de los 29º Premios Max de las Artes Escénicas, que se han consolidado como una de las citas imprescindibles del teatro y la danza en España. La edición correspondiente a la temporada 2025-2026 culminará el próximo 1 de junio con una gala en el Teatro Romano de Mérida, un escenario que se reafirma como referente para este tipo de celebraciones culturales.

De los 512 espectáculos que se inscribieron a concurso, 174 pasaron el primer corte y optaron a convertirse en candidatos. Tras el trabajo de distintos jurados territoriales y de un tribunal especializado, solo 34 montajes han logrado entrar en la fase final, sumando un total de 77 finalistas repartidos en 22 categorías competitivas. Esta criba deja una fotografía bastante precisa del estado actual de las artes escénicas en España, tanto en el ámbito del teatro como en el de la danza.

Unos Premios Max más amplios: 22 categorías en juego

En esta vigésima novena edición, los galardones organizados por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) a través de la Fundación SGAE introducen una novedad importante: se amplía el número de categorías en competición hasta las 22 modalidades. A las veinte habituales se incorporan dos apartados específicos para reconocer al mejor elenco de teatro y al mejor elenco de danza, una forma de destacar el trabajo conjunto de los repartos que sostienen cada producción sobre el escenario.

Esta ampliación permite que la mirada de los premios se vuelva más coral y menos centrada únicamente en nombres propios aislados, al poner el foco en el trabajo colectivo que sostiene cada espectáculo. Además, se da la opción de que quienes compiten en la categoría de Mejor autoría revelación puedan simultanear su presencia con candidaturas en Mejor autoría teatral o incluso en Mejor coreografía, lo que abre oportunidades a las nuevas voces creativas.

Los Premios Max mantienen, asimismo, sus tres trofeos de designación directa, que no pasan por votación en las fases competitivas: el Premio Max de honor, el Premio Max aplauso del público y el Premio Max aficionado o de carácter social. Con este esquema, se combinan reconocimientos a la trayectoria, al respaldo de los espectadores y a proyectos con un fuerte componente social o comunitario.

El propósito general de estos galardones sigue siendo impulsar y visibilizar el talento de los profesionales de las artes escénicas que trabajan en España, al tiempo que se promocionan los espectáculos que marcan la temporada. La colaboración del Ayuntamiento de Mérida, junto con otras instituciones públicas y privadas, refuerza la vertiente territorial y simbólica de una gala que vuelve a situar a la capital extremeña en el mapa cultural europeo.

Teatro: «Fuenteovejuna», «Los nuestros» y «La tercera fuga», en primera línea

En el apartado teatral, la competencia por el galardón a Mejor espectáculo de teatro está especialmente reñida. Las obras «1936» (Centro Dramático Nacional – INAEM, El Terrat de Produccions, Check-in Producciones), «El entusiasmo» (Buxman Producciones / Teatro Kamikaze junto al Centro Dramático Nacional), «Fuenteovejuna» (Compañía Nacional de Teatro Clásico), «La tercera fuga» (Teatre Nacional de Catalunya) y «Los nuestros» (Centro Dramático Nacional y Teatre Nacional de Catalunya) se disputan el máximo reconocimiento en la categoría.

De todas ellas, «Fuenteovejuna» y «Los nuestros» son las que acumulan un número mayor de nominaciones. La reinterpretación del clásico de Lope de Vega a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico compite no solo por el premio a mejor espectáculo, sino también por el de mejor elenco de teatro, mejor dirección de escena para Rakel Camacho Ríos, mejor composición musical para el equipo encabezado por Raquel Molano Aylagas junto a Pablo Miguel Peña de Huelva y Darío del Moral Martínez, y mejor diseño de vestuario, donde Rosa García Andújar firma el trabajo.

Por su parte, «Los nuestros», producida por el Centro Dramático Nacional (dependiente del INAEM) en colaboración con el Teatre Nacional de Catalunya, aparece en la lista de finalistas como uno de los títulos más presentes de la temporada. La dramaturga Lucía Carballal opta al premio de Mejor autoría teatral y a la Mejor dirección de escena por esta obra, que además coloca a Mona Martínez entre las aspirantes a Mejor actriz y a Miki Esparbé como candidato a Mejor actor.

El tercer gran nombre del año en teatro es «La tercera fuga», una producción del Teatre Nacional de Catalunya que acumula también varias candidaturas de peso. Opta a Mejor espectáculo de teatro, Mejor dirección de escena para Victoria Szpunberg, Mejor autoría teatral compartida con Albert Pijuan y Mejor actor por el trabajo de Ton Vieira. La combinación de texto contemporáneo, dirección y reparto ha situado este título entre los favoritos de la crítica y del jurado.

La categoría de Mejor autoría teatral se completa con las nominaciones de Santiago Cortegoso por «Reconversión» y el tándem formado por Victoria Szpunberg y Albert Pijuan por «La tercera fuga». En el apartado de Mejor autoría revelación, las miradas se centran en Elisa Forcano por «Zorra Dorada», Iván López-Ortega por «Taxidermia de una alondra» y Rosa Escrig por «Polígono», tres proyectos que combinan nuevas voces con propuestas escénicas arriesgadas.

Adaptaciones, música y dirección escénica: la otra cara del teatro

La labor de relectura de textos y de construcción estética también tiene su espacio propio en los Premios Max. En Mejor adaptación o versión de obra teatral o coreográfica compiten Ainhoa Amestoy por «Los cuernos de Don Friolera», Pablo Messiez por «Personas, lugares y cosas» y Xavo Giménez por «Yo soy 451». Se trata de trabajos que dialogan con materiales preexistentes, ya sean clásicos o contemporáneos, dotándolos de una nueva vida escénica.

La composición musical para espectáculo escénico también tiene un reconocimiento específico. En esta edición, la candidatura se reparte entre Fran Lasuen por la música de «La Maestra», el dúo formado por Modesto Lai y Alba Rubió por «Nozing» y el equipo integrado por Raquel Molano Aylagas, Pablo Miguel Peña de Huelva y Darío del Moral Martínez por su trabajo en «Fuenteovejuna». La presencia de propuestas que van desde el teatro musical a la revisión de clásicos muestra la importancia de la banda sonora en la experiencia escénica.

En la categoría de Mejor dirección de escena, la competencia se centra en tres nombres que han marcado la temporada: Lucía Carballal por «Los nuestros», Rakel Camacho Ríos por «Fuenteovejuna» y Victoria Szpunberg por «La tercera fuga». Sus trabajos ponen de relieve enfoques muy distintos sobre la puesta en escena, desde relecturas de textos clásicos hasta dramaturgias contemporáneas que exploran nuevas estructuras narrativas.

El diseño visual de los espectáculos también ocupa un lugar destacado. En Mejor diseño de espacio escénico y videoescena figuran Beatriz San Juan y Miquel Angel Raió por «1936» (espacio escénico y videoescena), Blanca Añón por «Orlando» (espacio escénico) y el colectivo Cube.bz por «Little Women». Estas candidaturas subrayan cómo la escenografía y el uso de la tecnología audiovisual se han convertido en piezas clave para la narración escénica actual.

El vestuario y la iluminación cierran el bloque técnico con categorías propias. En diseño de vestuario, los finalistas son Agustín Petronio por «Orlando», Pau Aulí Nadal por «Little women» y Rosa García Andújar por «Fuenteovejuna». En iluminación, compiten Ion Chávez por «La Maestra», Nuno Meira por «Orlando» y Pedro Yagüe por «Blaubeeren». Estos reconocimientos visibilizan la aportación de equipos que, aunque menos mediáticos, resultan decisivos a la hora de construir atmósferas y ritmos escénicos.

Interpretación: grandes nombres y nuevas caras

En el terreno interpretativo, la categoría de Mejor actriz reúne a tres intérpretes de amplio recorrido. Irene Escolar está nominada por su trabajo en «Personas, lugares y cosas», mientras que Lidia Otón compite gracias a su papel en «Los cuernos de Don Friolera» y Mona Martínez hace lo propio por «Los nuestros». Se trata de actuaciones muy diferentes que, sin embargo, comparten una fuerte exigencia emocional y una intensa presencia escénica.

En Mejor actor, el listado de finalistas está formado por Miki Esparbé por «Los nuestros», Ton Vieira por «La tercera fuga» y Xavo Giménez por «Yo soy 451». Las tres interpretaciones han llamado la atención del jurado por la solidez con la que sostienen el desarrollo dramático de sus respectivas obras, ya sea desde el protagonismo absoluto o como parte de una estructura coral.

Más allá de las categorías individuales, el reconocimiento al Mejor elenco de teatro adquiere un significado especial en esta edición. Aquí vuelven a aparecer como favoritas «1936» (Centro Dramático Nacional – INAEM, El Terrat de Produccions, Check-in Producciones), «Fuenteovejuna» (Compañía Nacional de Teatro Clásico) y «La tercera fuga» (Teatre Nacional de Catalunya), que comparten una apuesta por repartos amplios y por una fuerte cohesión del grupo en escena.

En cuanto a las propuestas más jóvenes, la categoría de Mejor espectáculo revelación señala a tres trabajos que han irrumpido con fuerza: «Taxidermia de una alondra», de Iván López-Ortega; «Torcidxs», de Ane Sagüés Abad (Las Nenas Theatre); y «Zorra Dorada», de Elisa Forcano y Barbecho Productions. Estas obras apuntan a nuevas líneas de creación que mezclan lenguajes, formatos y temas con una mirada generacional distinta.

Danza: una cosecha especialmente potente

Si el teatro presenta una lista de finalistas muy sólida, el apartado de danza no se queda atrás. La categoría de Mejor espectáculo de danza reúne a cinco trabajos que mezclan diferentes lenguajes coreográficos y contextos de producción. Son «Carrer 024», de Sol Picó; «Doma», de DDC Danza – Daniel Doña; «Faula», de Roser López Espinosa en coproducción con el Consorci Mercat de les Flors; «Folk as queer», de La Ikònica; y «No», de La Venidera, desarrollada con el apoyo del Centro Danza Matadero – Madrid Destino, el Festival Grec y Fira Mediterrània de Manresa, entre otras entidades.

Entre estos títulos, «Faula» ha logrado una presencia destacada gracias a su combinación de nominaciones a mejor espectáculo de danza, mejor coreografía para Roser López Espinosa y mejor intérprete masculino de danza para Genaro Cibils. Por su parte, «No» ha conseguido situar en primera línea tanto a sus coreógrafos, Irene Tena y Albert Hernández, como a los propios intérpretes, ya que ambos figuran también entre los finalistas en las categorías individuales de danza femenina y masculina.

El montaje «Carrer 024», de Sol Picó, también se ha hecho un hueco importante en las nominaciones. Además de competir como mejor espectáculo de danza, opta al premio de Mejor diseño de producción privada y al de Mejor elenco de danza, lo que refleja el nivel de cohesión de su equipo artístico y técnico. En esta misma categoría de elenco figuran igualmente «Faula» y «Folk as queer», subrayando el peso del trabajo grupal dentro del panorama de la danza contemporánea española.

En Mejor coreografía, los finalistas son Daniel Doña y Cristian Martín por «Doma», Irene Tena y Albert Hernández por «No» y Roser López Espinosa por «Faula». Son tres formas distintas de entender la creación coreográfica, que van desde la exploración del movimiento contemporáneo hasta la reelaboración de lenguajes más vinculados a lo popular o a lo híbrido entre estilos.

Intérpretes de danza y presencia territorial

Las categorías de interpretación en danza ponen el foco tanto en la consolidación de carreras como en la aparición de nombres que empiezan a sonar con fuerza. En la categoría femenina, las finalistas son Elisa Forcano por «Zorra Dorada», Irene Tena por «No» e Isabel Vázquez Torres por «Zambra de la buena salvaje». La doble presencia de Tena —como coreógrafa y como intérprete— ilustra el cruce frecuente entre creación y ejecución en la escena actual.

En la categoría de Mejor intérprete masculino de danza, los nominados son Albert Hernández por «No», Genaro Cibils por «Faula» y Juan Berlanga por «Juancaballo». La candidatura de Berlanga supone, además, una representación destacada de la provincia de Jaén, ya que el bailarín y coreógrafo, natural de Úbeda, se ha convertido en el único finalista jiennense entre los 77 nombres seleccionados este año.

El reconocimiento a los elencos en bloque se concreta en la categoría de Mejor elenco de danza, en la que compiten «Carrer 024», «Faula» y «Folk as queer». Esta distinción subraya el valor del trabajo coral en piezas donde la química entre los intérpretes y la construcción conjunta de la escena son tan importantes como la brillantez individual de cada bailarín o bailarina.

La dimensión territorial de los premios se aprecia también en la variedad de procedencias de las compañías y de los centros de creación implicados: desde el Teatre Nacional de Catalunya y el Centro Dramático Nacional hasta espacios como el Mercat de les Flors, La Venidera o el Centro Danza Matadero. El mapa resultante muestra una red de producción que se extiende por distintos puntos del Estado y que cuenta con apoyos tanto institucionales como independientes.

Infantil, calle, musical y producción privada: la diversidad de formatos

Los Premios Max no se limitan al teatro de sala ni a la danza contemporánea. La categoría de Mejor espectáculo para público infantil, juvenil o familiar reúne tres propuestas pensadas para llegar a espectadores de distintas edades: «¡Soy salvaje!», de La Maquiné; «El bosque de Coco», de La Buena Compañía; y «La Maestra», de Anita Maravillas & Portal 71. La inclusión de este apartado, ya consolidado, evidencia la importancia de cuidar la creación escénica dirigida a la infancia y juventud.

El teatro de calle también tiene su propio espacio con la categoría de Mejor espectáculo de calle, donde compiten «Gota», de Txema Muñoz; «Triplette», de LaBú Teatre y Cris Clown; y «Welcome & Sorry», de Ganso&Cía. Son producciones que trasladan la experiencia escénica más allá de los recintos habituales, conquistando plazas y espacios urbanos y acercando el teatro a públicos que quizá no frecuentan las salas convencionales.

En Mejor espectáculo musical o lírico, los finalistas son «Hacia ecos de lo sagrado», de Nao d’amores; «Nozing», de Ual·la; y «Opereta Imaginaria», de Centaure Produccions y el Centre de les Arts Lliures – Joan Brossa. Estas piezas combinan música en directo, dramaturgia y a menudo un trabajo vocal exigente, situándose en un terreno híbrido entre el teatro hablado, la ópera de cámara y el musical contemporáneo.

La categoría de Mejor diseño de producción privada reconoce el esfuerzo de compañías y productoras independientes en la gestión y materialización de sus montajes. En este apartado figuran El Aedo Teatro por «Poeta (perdido) en Nueva York», La Cubana por «L’amor venia amb taxi» y Sol Picó por «Carrer 024». Son proyectos que, más allá de lo artístico, suponen un reto logístico y económico importante y que dan buena muestra del dinamismo del sector privado en las artes escénicas.

El conjunto de estas categorías muestra hasta qué punto los Premios Max aspiran a ofrecer un panorama diverso de formatos y públicos, que va desde el espectáculo familiar hasta la experimentación musical, pasando por propuestas concebidas para espacios no convencionales. Esta diversidad se percibe también en el abanico de compañías, desde estructuras consolidadas hasta grupos emergentes.

La gala de Mérida y los premios especiales

Para el público que no pueda desplazarse hasta Mérida, la retransmisión correrá a cargo de RTVE, que ofrecerá la ceremonia a través de La 2, el Canal Internacional y la plataforma RTVE Play en streaming. De este modo, se garantiza que tanto profesionales del sector como espectadores interesados puedan seguir en directo el desarrollo de la gala y conocer de primera mano el palmarés definitivo.

Junto a las categorías competitivas, la organización mantiene los premios especiales de designación directa. El Premio Max de honor de esta edición recae en Jesús Cimarro, productor, gestor cultural y empresario teatral con una larga trayectoria al frente de proyectos que han contribuido a consolidar el tejido escénico español. Su elección como homenajeado pretende reconocer una carrera sostenida en el tiempo y un compromiso continuado con el sector.

El Premio Max aplauso del público se otorgará al espectáculo que haya cosechado un mayor respaldo de la audiencia, tomando como referencia la asistencia masiva de espectadores y la permanencia en cartelera de la producción. Este galardón pone el acento en la respuesta del público, un indicador clave para medir la salud del sector más allá de los criterios estrictamente artísticos o técnicos.

El tercer reconocimiento, el Premio Max aficionado o de carácter social (en modalidad aficionado en 2026), se destina a proyectos que trabajan a favor de la integración, la inclusión y la proyección social a través del teatro y la danza, así como a compañías no profesionales que realizan una contribución sobresaliente en su ámbito. Con este premio, los Max subrayan que las artes escénicas también desempeñan un papel relevante en la cohesión social y en la construcción de comunidad.

Con su 29ª edición, los Premios Max de las Artes Escénicas reafirman su papel como principal termómetro del teatro y la danza en España, ofreciendo una fotografía amplia que combina grandes instituciones públicas, compañías independientes, propuestas de calle, espectáculos familiares y piezas de investigación coreográfica. La lista de 77 finalistas surgida de 512 espectáculos inscritos evidencia tanto la vitalidad del tejido escénico como la diversidad de lenguajes y formatos que conviven en la escena actual, y sitúa la gala de Mérida como una cita clave para medir hacia dónde se encamina el sector en los próximos años.


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Fanny Harlfinger-Zakucka y amigas: otra cara del modernismo vienés

La polifacética Fanny Harlfinger-Zakucka (1873-1954), defensora radical de la igualdad de derechos para las mujeres a principios del siglo XX, fundó hace un siglo la Asociación de Mujeres Artistas Vienesas. Para conmemorar ese aniversario, la Landesgalerie Niederösterreich de Krems (Austria) dedica una exposición a esta figura casi olvidada.
Como pintora, artista gráfica, ilustradora y artesana, dejó un legado creativo sumamente diverso. Nacida en Mank, se trasladó a Viena para estudiar arte y, ya en 1903, creó grabados en madera de estética extraordinariamente vanguardista y se abrió camino en el diseño de muebles, en el que supo combinar funcionalismo y sentido lúdico.
Participó en las legendarias exposiciones del avanzado Grupo Klimt y se sumó a las del Nuevo Grupo de Arte fundado por Egon Schiele. Siempre innovadora, ideó ilustraciones para influyentes revistas de arte como Ver Sacrum, Der liebe Augustin y Die Fläche. También colaboró ​​con la Wiener Werkstätte y sus obras se exhibieron en muestras especiales en Viena, así como en el Salón de París.
En 1926, bajo el liderazgo de Harlfinger-Zakucka, un grupo de mujeres artistas se separó de la tradicional Asociación Austriaca de Mujeres Artistas (VBKÖ) y fundó Wiener Frauenkunst, un colectivo considerado progresista y de tendencia liberal de izquierda.
Las ceramistas más expresionistas, las pintoras más radicales o las escultoras y arquitectas más innovadoras buscaron bajo su paraguas desafiar los estereotipos predominantes sobre el arte femenino y establecieron estándares novedosos en el diseño de exposiciones. No sólo desarrollaron nuevos conceptos espaciales, sino que también introdujeron formatos temáticos de exhibiciones hasta entonces desconocidos y catálogos con textos teóricos.
En 1930, paralelamente al Congreso Internacional de Mujeres, la Asociación de Mujeres Artistas de Viena organizó la muestra “Wie sieht die Frau”, interviniendo así activamente en el debate sobre la creatividad femenina que se venía desarrollando desde principios de siglo. Tan solo un año después, la asociación participó en la exposición “Die schaffende Österreicherin” en la Secesión, donde estas autoras estuvieron representadas no sólo por sus obras, sino también por sus retratos fotográficos. De esta manera, fueron especialmente visibilizadas.
VIENNA MODERNISM. FEMININE. RESISTANT. Landesgalerie Niederösterreich
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Blacklladolid celebra su sexta edición uniendo novela negra, moda y música en el castillo de Fuensaldaña

Isaac

Festival Blacklladolid en el castillo de Fuensaldaña

La provincia de Valladolid volverá a teñirse de negro y de alta costura con la nueva edición de Blacklladolid, el festival que fusiona novela negra y moda en un mismo escenario. En su sexta convocatoria, tras su quinta edición en Fuensaldaña, el certamen regresa al castillo de Fuensaldaña con una programación que se desarrollará del 16 al 20 de septiembre, reforzando su sitio en el calendario cultural español.

El encuentro se ha consolidado como una de las citas culturales más destacadas del país, gracias a un formato que mezcla diálogos literarios, diseño, música en directo y una cuidada selección de invitados. En esta ocasión, la propuesta crece con nuevos guiños al público, como la presentación en exclusiva de la próxima novela de César Pérez Gellida y un programa de actos que combina sesiones de tarde y de mañana.

Un festival que vuelve al castillo de Fuensaldaña

La presentación oficial de esta sexta edición se ha celebrado en la sede de la Diputación de Valladolid, donde el presidente provincial, Conrado Íscar, ha ejercido de anfitrión acompañado por los escritores Dolores Redondo y César Pérez Gellida, ambos impulsores y padrinos del proyecto. Los tres han destacado la madurez que ha alcanzado Blacklladolid y la buena respuesta del público en años anteriores.

El castillo de Fuensaldaña volverá a ser el epicentro de todas las actividades entre el 16 y el 20 de septiembre, con su patio y sus espacios interiores convertidos en escenario para las conversaciones entre autores, diseñadores y periodistas. La idea es mantener el espíritu presencial del festival, sin renunciar a una retransmisión en streaming que permite seguir el programa desde cualquier punto.

Antes de que arranque oficialmente la programación, el día 15 se ha previsto un aperitivo literario muy especial: César Pérez Gellida presentará en primicia su nueva novela, titulada «La piel de una gota». Será una especie de regalo para el público vallisoletano y para los seguidores del certamen, que podrán conocer los primeros detalles de este lanzamiento antes de que llegue a las librerías.

Las entradas para esta edición se pondrán a la venta en breve a través de la página web oficial, www.blacklladolid.es, donde también se centralizará el acceso al streaming. Como en años anteriores, la organización mantiene así un modelo híbrido que facilita la asistencia tanto física como virtual.

Literatura de primer nivel: el cartel de autores

El apartado literario vuelve a ser uno de los grandes reclamos del festival, con un cartel que reúne a nombres clave de la narrativa en España. Entre los invitados figuran Clara Sánchez, Juan Luis Arsuaga, Paloma Sánchez-Garnica, Javier Castillo, Carla Montero, Dolores Redondo, María Dueñas y Sonsoles Ónega.

La escritora Clara Sánchez, miembro de la RAE y ganadora de los premios Planeta, Nadal y Alfaguara, inaugurará las conversaciones de tarde el miércoles 16. Su participación se presenta como uno de los platos fuertes de la jornada inaugural, en la que dialogará con invitados del ámbito musical y del diseño vinculados al grupo vallisoletano Siloé.

El jueves 17 será el turno del paleoantropólogo y escritor Juan Luis Arsuaga, uno de los mayores divulgadores científicos del país y codirector del proyecto de Atapuerca. Su presencia aporta una mirada distinta dentro del género negro y del ensayo, abriendo el foco a temas científicos y de evolución humana que conectan con un público muy amplio.

El viernes 18 por la tarde llegará la sesión con Paloma Sánchez-Garnica, reconocida por sus novelas históricas y ganadora del Premio Planeta. La autora, que el año anterior no pudo asistir por motivos personales, recupera ahora su cita con el público de Blacklladolid.

La jornada del sábado 19 se dividirá en doble horario. Por la mañana, el protagonismo será para Javier Castillo, uno de los autores más leídos del thriller español contemporáneo, con varios millones de ejemplares vendidos y adaptaciones audiovisuales de sus obras. El escritor compartirá escenario con una de las diseñadoras invitadas, en un formato que combina charla y reflexión sobre procesos creativos.

Por la tarde, el relevo lo tomarán Carla Montero y Dolores Redondo, que se sentarán juntas para conversar sobre novela histórica, misterio y los puentes que se tienden entre ambos géneros. La obra de Montero, con fuerte base documental y un estilo muy evocador, dialogará con el universo de la novela negra de Redondo, referente internacional gracias a la Trilogía del Baztán.

El domingo 20, cierre del festival, contará con un trío muy esperado: Sonsoles Ónega, María Dueñas e Irene de la Cuesta. Ónega, periodista y escritora premiada, compartirá sus últimas novedades editoriales, incluida su obra galardonada con el Premio Planeta. Dueñas, por su parte, regresará a Blacklladolid como invitada muy querida y recibirá el reconocimiento del certamen a una trayectoria que cambió el panorama editorial con «El tiempo entre costuras».

La moda como coprotagonista del certamen

Si algo distingue a esta edición es la presencia de la moda como eje creativo al mismo nivel que la literatura. El festival ha reunido a un grupo de diseñadoras, modelos y profesionales del sector que compartirán escenario con los autores para explorar cómo se construyen las identidades de los personajes a través de su vestuario.

Entre los nombres confirmados figura Amaya Arzuaga, una de las diseñadoras españolas con mayor proyección internacional, que ha presentado sus colecciones en pasarelas de ciudades como París, Nueva York o Milán y ha sido reconocida con el Premio Nacional de Moda. Su participación subraya el peso del diseño en este programa.

La diseñadora Natalia Esgueva, responsable del vestuario del grupo Siloé y creadora de piezas para figuras conocidas del cine y la televisión, también formará parte de las conversaciones. Esgueva aportará la visión de quien se mueve entre la moda, la música y el ámbito escénico, conectando directamente con la faceta más visual del festival.

En el terreno de la moda nupcial y de ceremonia estará presente Silvia Fernández, con una trayectoria de más de dos décadas desde su atelier en El Bierzo. Su trabajo combina la tradición artesanal con una sensibilidad contemporánea que la ha posicionado como referencia en su sector.

La programación incluye, además, a Rosana Largo, diseñadora y artista que fusiona moda y pintura y que ha impulsado iniciativas como «La provincia de Valladolid viste su patrimonio», reinterpretando elementos históricos de la zona en clave actual. Su enfoque encaja con la vocación del festival de poner en valor el territorio.

Completan el cartel la modelo y empresaria Estefanía Luyk, que aportará su experiencia en pasarela y comunicación de marca; y la vallisoletana Irene de la Cuesta, diseñadora especializada en moda nupcial y de ceremonia, que ha levantado su propio atelier en la Plaza Mayor de Valladolid y colabora habitualmente en eventos como la Seminci o los Premios Goya.

Un programa que marida literatura, moda y música

La estructura de Blacklladolid se basa en encuentros a dos o tres voces, en los que un autor o autora comparte escenario con uno o varios representantes del mundo de la moda. De este modo, se generan diálogos en torno a la creación de personajes, la construcción de atmósferas o la forma en que la ropa ayuda a contar historias, tanto en la narrativa como en la pasarela.

Así, durante la tarde del miércoles 16, Clara Sánchez se sentará con Fito Robles y Natalia Esgueva, uniendo literatura, música y diseño de vestuario en una misma conversación. Se abordará cómo se visten los personajes en la ficción, pero también cómo se construye la imagen de un grupo musical a través de la ropa y la estética.

El jueves 17, la combinación será entre Juan Luis Arsuaga y la diseñadora nupcial Silvia Fernández. En su caso, el diálogo girará en torno a la divulgación científica, la narrativa y la manera en que el atuendo puede ayudar a definir épocas, contextos y símbolos.

Para el viernes 18 está prevista la pareja Paloma Sánchez-Garnica y Amaya Arzuaga, que unirán novela histórica y alta costura. La cita permitirá ahondar en cómo se recrean periodos pasados, tanto en la escritura como en la moda, y en qué medida el vestuario se convierte en un elemento narrativo más.

El sábado 19 por la mañana, Javier Castillo y Rosana Largo compartirán escenario para hablar de thriller, procesos creativos y la dimensión plástica del diseño. Por la tarde, tomará el relevo un trío muy especial: Dolores Redondo y Carla Montero, acompañadas por Estefanía Luyk, en una sesión que cruzará novela negra, ficción histórica y experiencia en pasarela.

El domingo 20, Sonsoles Ónega cerrará la parte literaria con una conversación en la que hablará de su obra más reciente y de su trayectoria narrativa. A continuación, se dará paso a una sesión práctica con Irene de la Cuesta, que mostrará en directo procesos de patronaje y construcción de prendas, y se contará también con la presencia de María Dueñas, que volverá al escenario de Blacklladolid para reencontrarse con el público.

Música en directo y conducción de lujo

Una de las novedades de esta sexta edición es la presencia reforzada de la música. Fito Robles, vocalista de la banda vallisoletana Siloé, participará no solo en las charlas, sino también con actuaciones en directo en las que interpretará algunos de los temas más conocidos del grupo. Su intervención suma una capa sonora a la experiencia del festival.

La conexión entre el universo de Siloé y el certamen se ve reforzada por la participación de Natalia Esgueva, responsable de su vestuario escénico, que aportará la visión de cómo se construye la imagen de un proyecto musical desde el diseño de moda. Esta doble presencia permite abordar el espectáculo desde dentro, tanto desde el escenario como desde la trastienda.

En cuanto a la conducción de los actos, Blacklladolid vuelve a confiar en Raquel Martos para moderar las conversaciones literarias. Periodista, guionista y escritora, Martos se ha convertido en un rostro habitual del festival, encargándose de dinamizar los diálogos con los autores y de generar un clima cercano con el público.

Las sesiones centradas en la moda estarán en manos de María Ramos, periodista especializada que repetirá como presentadora en esta área. Su papel será el de guiar las entrevistas con diseñadoras, modelos y profesionales del sector, ayudando a explicar procesos creativos y tendencias sin perder el tono divulgativo.

Este tándem de presentadoras contribuye a dar cohesión al programa, manteniendo un estilo de conversación ágil y accesible, en el que tanto los asistentes presenciales como quienes siguen el festival en streaming pueden sentirse parte del encuentro.

Una cita consolidada y con vocación solidaria

Desde sus inicios, Blacklladolid ha ido creciendo hasta convertirse en un referente nacional dentro de los festivales dedicados a la novela negra, distinguiéndose además por su apuesta por el diálogo con otras disciplinas. El salto hacia la moda como eje temático ha sido uno de los factores que han dado personalidad propia al certamen.

Durante la presentación, tanto Dolores Redondo como César Pérez Gellida subrayaron que cada vez son más los autores interesados en participar y que, en palabras de la propia Redondo, «ya hay cola» para sumarse al programa. Desde la organización se interpreta este interés como un síntoma de la buena salud del proyecto.

El presidente de la Diputación, Conrado Íscar, destacó que el festival «se ha consolidado» y que es «un éxito», reforzando la idea de que Blacklladolid no es ya una iniciativa experimental, sino una cita fija en la agenda cultural de la provincia y del conjunto de España.

El certamen mantiene también su vertiente solidaria, con colaboraciones ya habituales con entidades como Aspace Valladolid y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Estos lazos se materializan en acciones concretas a lo largo del año, como la elaboración de calendarios solidarios y otras iniciativas de apoyo.

Gracias a la retransmisión íntegra vía streaming y a la venta de entradas en su web, Blacklladolid amplía su alcance más allá del público local, permitiendo que lectores y aficionados a la moda de toda España e incluso de otros países europeos puedan seguir las charlas y presentaciones.

Con un programa que combina grandes nombres de la literatura, figuras de referencia en la moda, música en directo y una clara vocación de apertura y compromiso social, Blacklladolid afronta su sexta edición en el castillo de Fuensaldaña como un evento ya maduro, con personalidad propia y margen para seguir creciendo dentro del panorama cultural español.


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Inés Cardoso gana el Premio de Literatura de Puy du Fou España por «La traición de Tenesoya»

Isaac

Premio de literatura de Puy du Fou España

La escritora canaria Inés Cardoso Albarracín se ha convertido en la gran protagonista de la II edición de los Premios de Literatura de Puy du Fou España al alzarse con el primer galardón gracias a su obra La traición de Tenesoya. El relato, centrado en un episodio clave de la conquista de las Islas Canarias, ha logrado imponerse en un certamen que ha reunido a más de un millar de participantes de todo el país.

Con esta distinción, el concurso literario impulsado por el parque temático Puy du Fou España, en Toledo, consolida su apuesta por la narrativa histórica y por descubrir nuevas voces capaces de acercar la Historia de España al gran público. La victoria de Cardoso supone, además, un importante espaldarazo para la creación literaria que se hace desde Canarias en el contexto nacional.

Quién es Inés Cardoso y qué cuenta «La traición de Tenesoya»

Inés Cardoso premiada por su obra histórica

Natural de Las Palmas de Gran Canaria, Inés Cardoso Albarracín ha visto cómo su nombre se abre paso en el panorama literario gracias a un texto que combina documentación histórica y una gran carga emocional. La traición de Tenesoya se adentra en uno de los momentos más delicados de la historia del Archipiélago: el proceso de conquista y choque entre las poblaciones indígenas y el poder castellano.

El relato se articula en torno a una protagonista joven que vive dividida entre dos realidades, obligada a reconstruir su identidad mientras su mundo se transforma de forma irreversible. A partir de esa mirada íntima, la autora aborda temas como la lealtad, la pertenencia, la supervivencia y el desgarro de pertenecer a culturas enfrentadas.

El jurado ha destacado la fuerza narrativa y la complejidad emocional de la obra, subrayando su capacidad para mantener la tensión y construir un personaje cargado de matices. Sin convertir la historia en una mera lección académica, el texto logra sumergir al lector en el clima de la época y en las consecuencias personales de las grandes decisiones políticas y militares.

En paralelo al trasfondo histórico, el relato se nutre de la tradición insular ligada a la figura de Tenesoya, una princesa indígena cuya leyenda refleja el impacto de la conquista en las vidas individuales. El eco de estos episodios se convierte en materia literaria que mira al pasado, pero también interpela al lector actual sobre la identidad y la memoria.

La leyenda de Tenesoya y el contexto de la conquista de Canarias

La inspiración de Cardoso se vincula con la leyenda de la princesa Tenesoya, sobrina de Tenesor Semidán, considerado el último rey aborigen de Gran Canaria. Según la tradición, la joven fue raptada y llevada a servir en la casa de doña Inés Peraza, esposa del conquistador Diego de Herrera, en un claro ejemplo de cómo la conquista afectó de forma directa a las élites indígenas.

Tras su conversión al cristianismo, Tenesoya regresó a la isla en el marco de un intercambio de prisioneros, pero ya transformada por completo: se sentía extraña respecto a sus raíces, distante de las antiguas costumbres y marcada por su nueva fe y su experiencia de cautiverio. Esa fractura interior entre el origen y la vida impuesta es uno de los elementos que más peso tiene en el universo simbólico del relato.

El texto no se limita a recrear un episodio exótico del pasado, sino que se adentra en el proceso de transformación cultural y personal que se produce cuando dos mundos chocan de manera violenta. A través de la protagonista, la obra examina qué se pierde, qué se conserva y qué se reinventa cuando una sociedad se ve sometida a una presión histórica irreversible.

En este escenario, la autora utiliza la conquista de las Islas Canarias como espejo para reflexionar sobre identidad, pertenencia y memoria colectiva. El territorio canario, a menudo relegado en los grandes relatos históricos peninsulares, aparece aquí como un espacio central donde se ponen en juego decisiones que marcarán el futuro de generaciones enteras.

Un certamen en crecimiento: más de 1.300 manuscritos

La II edición de los Premios de Literatura de Puy du Fou España ha registrado una participación de 1.363 obras procedentes de distintos puntos de la geografía española. Todas las piezas debían tener como eje común algún episodio o periodo de la Historia de España, entendido en un sentido amplio y abierto a diferentes enfoques narrativos.

El certamen, concebido como un concurso libre e independiente de alcance nacional, se ha propuesto desde su creación descubrir nuevos autores y contribuir a que la historia del país siga siendo contada y reinterpretada desde la ficción. En solo dos convocatorias, las cifras sitúan al premio como una referencia para quienes trabajan la narrativa histórica desde perspectivas diversas.

Según la organización, este incremento de manuscritos refleja un interés sostenido por la ficción histórica y un notable volumen de escritores que encuentran en este género un espacio creativo accesible. El premio, con una dotación económica relevante para el ganador, se convierte también en un incentivo para que muchos autores den el paso de presentar sus textos y someterlos al juicio de un jurado especializado.

Además del impacto en el entorno literario, la convocatoria contribuye a reforzar la imagen de Puy du Fou España como espacio cultural que va más allá del espectáculo escénico. La literatura se suma así al abanico de formatos a través de los cuales el parque trata de acercar la historia al público general.

Así se eligió la obra ganadora

Para gestionar el elevado número de propuestas, la organización puso en marcha un proceso de lectura jerarquizado. En una primera fase, un equipo de preselección se encargó de revisar todos los manuscritos atendiendo a criterios básicos de estructura, coherencia interna y adecuación al contexto histórico escogido.

Las obras que superaron ese primer filtro pasaron a manos de un jurado especializado, que valoró aspectos como la tensión narrativa, el desarrollo de los personajes, la calidad del lenguaje y la forma de integrar la documentación histórica en la trama sin lastrar el ritmo del relato.

En la fase final, se tuvo también en cuenta la viabilidad editorial y el potencial de lectura, descartando textos que, pese a tener buenas ideas, quedaban lastrados por tramas demasiado lineales, anacronismos o un manejo poco fluido del tiempo narrativo. En ese contexto competitivo, La traición de Tenesoya destacó por su equilibrio entre rigor documental y dinamismo.

La impresión general, según destacan desde el entorno del premio, es que el volumen de manuscritos demuestra que la escritura histórica goza de buena salud y que muchos autores trabajan con ambición literaria más allá de la mera recreación de batallas o figuras ilustres. La obra ganadora se enmarca precisamente en esa línea, al optar por un enfoque íntimo y emocional sin perder de vista el contexto amplio.

Entrega de premios y miembros del jurado

La ceremonia de entrega se celebró en las instalaciones de Puy du Fou España, en Toledo, en un acto en el que se puso el acento en la importancia de la palabra escrita como herramienta para entender el pasado. Durante el evento, la organización subrayó que la literatura permite matizar y humanizar episodios históricos que, de otro modo, podrían quedar reducidos a fechas y grandes nombres.

El jurado de esta segunda edición ha estado presidido por el escritor y periodista Antonio Pérez Henares, figura habitual en el ámbito de la narrativa histórica española. Junto a él han participado personalidades del mundo cultural y literario como Luis Zueco, Almudena de Arteaga, María Reig, Elvira Roca Barea y Javier Rioyo, entre otros.

Este grupo de expertos ha sido el encargado de examinar la calidad de los trabajos finalistas y consensuar el fallo, en un proceso que busca mantener la independencia del certamen y garantizar que el premio se concede sobre la base de criterios literarios y de rigor histórico.

En sus intervenciones, tanto miembros del jurado como representantes del parque resaltaron la necesidad de seguir apoyando iniciativas que vinculen cultura, historia y creación, especialmente en un contexto en el que los hábitos de lectura se han transformado y los lectores buscan nuevas formas de acercarse al pasado.

Dotación económica y otros relatos premiados

El primer premio obtenido por Inés Cardoso está dotado con 10.000 euros, una cantidad que sitúa al certamen en un rango atractivo para autores que se dedican a la narrativa histórica o que quieren abrirse un hueco en este campo. Junto a la dotación económica, la obra ganadora formará parte de un libro recopilatorio con los textos premiados, que se publicará más adelante.

Hasta que ese volumen llegue a las librerías, los relatos no están disponibles para su lectura pública, por lo que el interés se centra de momento en las sinopsis e indicaciones facilitadas por la organización. En el caso de La traición de Tenesoya, esa información ya ha bastado para situar el texto entre las propuestas más comentadas de esta edición.

El segundo premio, con una dotación de 3.000 euros, ha recaído en Manuel Vidal Alejandre, de Alicante, por Niños comiendo uvas y melón, un relato ambientado en el Madrid del Siglo de Oro que entrelaza arte, ambición y miseria para ofrecer una reflexión sobre la dignidad humana. El tercer premio, de 2.000 euros, ha sido para César Carballeda Moreno, de Castellón, por Una parcela muy valiosa, situado en la Hispania romana y centrado en la ciudad de Cástulo (Linares).

Completan el palmarés un cuarto y un quinto premio, ambos dotados con 1.000 euros cada uno. El cuarto ha sido para Beatriz Álvarez Díez, de Madrid, por El último capitán, que se adentra en figuras como Álvar Fáñez y en valores como la lealtad o el sacrificio en un contexto de inestabilidad política. El quinto lo firma Benedicto Martínez Hernández, de Salamanca, con La nao del fin del mundo, un texto que revisita la expedición de Magallanes y Elcano desde una óptica íntima y centrada en las emociones de sus protagonistas.

Con este reparto de galardones, el certamen muestra una amplia variedad de escenarios históricos que abarcan desde la antigüedad romana hasta la expansión marítima y los siglos áureos, pasando por episodios menos presentes en los manuales escolares, como la conquista de Canarias.

La edición de este año deja un mensaje claro: la Historia de España sigue siendo un terreno fértil para la ficción, y voces como la de Inés Cardoso, con su mirada sobre Tenesoya y el Archipiélago canario, aportan nuevas capas de complejidad a un pasado que aún guarda muchas historias por contar.


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Aurèlia Muñoz produce conocimiento

Contó con un éxito bastante importante en vida, también internacional -su trabajo forma parte de las colecciones del MoMA-, y el Palacio de Cristal le dedicó en 1982 una muestra, planteada como retrospectiva, bien recordada, pero en sus últimos años y en los posteriores a su muerte en 2011 Aurèlia Muñoz quedó parcialmente relegada, sobre todo para las nuevas generaciones. En la difusión de su producción recientemente ha desempeñado un papel muy relevante la galería José de la Mano, que, en palabras de la hija de la artista, Silvia Ventosa, la ha vuelto a poner en el mapa y ha trabajado para que pudieran exponerse al público obras de colecciones privadas, procurando además que algunas de ellas llegaran a fondos institucionales.
Los esfuerzos han dado frutos: en 2024 el Centro Grau-Garriga presentó una selección de sus trabajos, planteando lecturas alternativas de los mismos en relación con la crisis ecológica o el resurgimiento postdigital de la artesanía, y el Museo Reina Sofía acoge ahora, antes de su paso por el MACBA barcelonés, la antología “Entes”, que han comisariado Manuel Cirauqui y Rosa Lleó, con la colaboración de Ventosa.
Coincide en fechas con el centenario de su nacimiento y ha implicado varios desafíos: la artista entendió que tanto sus procesos creativos como las obras en sí eran vías para generar conocimiento, y que también podían constituirlas sus montajes, que demandan soluciones museográficas diferentes a las piezas de los géneros al uso. Implican una dimensión creativa y han posibilitado el estudio de sus creaciones hasta el último momento.
Aurèlia Muñoz con su obra Macra I, 1969
Muñoz se consideraba escultora, pero a la luz de esta muestra podemos apreciarla como una artista total que no estableció fronteras ni jerarquías entre disciplinas, aunque estudiase todas las técnicas con respeto. Su vocación por valerse de materiales y métodos conocidos o ancestrales y crear con ellos arte contemporáneo motivó que fuese cuestionada en su época, al igual que su trabajo coral con otros artistas y creativos. También con colaboradores, sobre todo colaboradoras, como Josefina Salazar, habituales y esenciales en el manejo de sus materiales, que oscilan entre lo más ligero y lo más pesado, lo opaco y lo transparente.
Son muy dispares y ricas, y las recoge en parte el catálogo de la exposición, las lecturas desde las que puede analizarse su obra (técnicas, filosóficas, ingenieriles, medioambientales), pero en todo caso gana en potencia a todos esos enfoques el entendimiento fundamental de sus creaciones tridimensionales como piezas vivas que se transforman al ser montadas y, a su vez, modifican el espacio en torno a ellas; en expresión de Ventosa, salen de la caja como un bacalao (planas) y hay que espabilarlas. Una vez resucitadas, devienen entes, personajes, macras, tótems o pájaros-cometa; en el fondo, todas ellas, abstracciones del mundo.
La exposición, cuya articulación conjuga la ordenación cronológica y la afinidad formal y estética entre las piezas, arranca con fotografías que documentan sus procesos y sus maquetas -Muñoz colaboró con fotógrafos importantes, entre ellos Català-Roca-, para mostrar enseguida sus bordados y estampaciones primeras.
Autodidacta en inicio, la barcelonesa decidió dedicarse al arte tardíamente, más allá de su treintena, pero lo hizo con todas las consecuencias. Empezó estudiando el bordado, el popular y el histórico, y la articulación compositiva de las piezas de Miró, Magritte o Klee, e hizo confluir esas referencias en dibujos, collages, pinturas, ensamblajes y telas estampadas poderosas, sobre todo en tapices murales que, a diferencia de los tradicionales, cuentan con una dimensión escultórica y están ejecutados, a veces, con materiales bien distintos a la lana: del lino a la crin. Sus puntadas son pinceladas, pero los seres que apreciamos en estos trabajos, como los que después veremos en su serie de Entes, no tienen ni género ni especie definidos: un ejemplo evidente es su homenaje a El Bosco. Motivos similares aparecen en sus dibujos, un medio que siempre cultivó y para el que se supo muy dotada.
Aurèlia Muñoz. Homenaje a Jerónimo Bosco, 1971. Collection Provinciehuis Noord-Brabant, ‘s-Hertogenbosch. Fotografía: Fátima Sanz
El macramé llegaría a fines de los sesenta, y le permitió explorar volúmenes y modificar entornos por el camino de los nudos. Con sus esculturas anudadas abandonó la pared en favor de la suspensión, y lo hizo sin dejar a un lado la monumentalidad, fuera en sisal, yute o algodón. Entre ellas se encuentran sus Entes, esos seres colectivos y ambiguos que dan título a la muestra -Muñoz valoraba en pie de igualdad el mundo animado y el inanimado- o sus Ondulaciones, que evocan las olas del mar. El Reina Sofía nos da la ocasión de comprobar cómo todas estas piezas son fruto de una preparación minuciosa: dibujos, patrones, maquetas, a veces ideadas junto a arquitectos o ingenieros.
Aurèlia Muñoz. Entes. Museo Reina Sofía. Fotografía: Fátima Sanz
Aurèlia Muñoz. Àguila Beix, 1977. The Museum of Modern Art, New York. Committee on Architecture and Design Funds, 2018. Fotografía: Fátima Sanz
Por primera vez en una exhibición puede verse su extraordinaria Palmera y también serán inéditos para el público sus materiales de archivo, entre ellos las delicadas maquetas de los Pájaros-cometa, que se han reconstruido en el MACBA tras una investigación minuciosa en documentación original. Muñoz concedió mucha importancia a la plasmación de sus procesos.
Esa serie, desplegada en una sala en la que son protagonistas, se concibió con lona utilizada en la fabricación de barcos y para su exhibición al aire libre, aunque hoy primen razones de conservación para que no sea así. En todo caso, reemplazar sus materiales no supondría transformar sus ideas: estas piezas pueden replicarse adoptando otros velajes y medios de sujeción: hilos de lino o seda, pesas de plomo, ballenas de aluminio. Probó la catalana sus opciones de flexionar el espacio al tiempo que evocaba la común afición de realizar pajaritas en la infancia o los experimentos de Da Vinci, a quien homenajea en un dibujo.
Aurèlia Muñoz. Pájaro-cometa B1, 1981-1982. Colección de Arte Textil y Tapiz Contemporáneo, Ayuntamiento de Sant Cugat, Barcelona. Fotografía: Fátima Sanz
En su senda hacia la ligereza llegarían sus creaciones con papel hecho a mano, valiéndose de fibras de lino y algodón desintegradas en el agua. Muchas veces adoptó en ellas la forma de los libros, que le interesaron como objetos en sí mismos y como vía de transmisión de conocimiento. Al hacerlos aéreos, tuvieron algo de pájaros; otras veces trazó en ellos signos de escritura con resultados abstractos o les dotó de las huellas del sistema de registro precolombino del quipu.
Y uno de los capítulos más atractivos de la exposición se dedica al mar -Aurèlia fue una gran buceadora, además de, recordemos, amante vital de la naturaleza-. Ideó, en los ochenta y los noventa, entes marinos con ese papel fabricado a mano: imaginó que el trabajo podía abordarse como técnica del agua, dando espacio a baños, tintes y coladas. Frente al resto de su legado, los formatos de estas composiciones, a veces algas o anémonas, son reducidos -incluso pueden parecer fragmentos- y sus tonos no pueden ser más seductores.
Nuevamente son piezas vivas, tan diversas al resto en cuanto a texturas y escalas como los integrantes de cualquier ecosistema.
Aurèlia Muñoz. Jeroglífic, 1988. Colección Mariano Yera. Fotografía: Fátima Sanz
Aurèlia Muñoz. Elementos para obras en papel, 1986
 
 
 
“Aurèlia Muñoz. Entes”
MUSEO NACIONAL CENTRO DE ARTE REINA SOFÍA. MNCARS
c/ Santa Isabel, 52
Madrid
Del 29 de abril al 7 de septiembre de 2026
 
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Mar Horno, voz imprescindible del relato breve andaluz

Isaac

Escritora y relatos

La escritora jienense Mar Horno se ha consolidado como una de las voces más destacadas del relato breve en Andalucía gracias a una trayectoria que no deja de sumar reconocimientos. Su libro Piedrasantas, publicado por Edhasa, se ha convertido en el eje de una serie de premios que han situado su nombre en el primer plano del panorama literario andaluz y nacional.

En las últimas semanas, la autora de Torredonjimeno ha encadenado galardones que refuerzan su perfil como especialista en narrativa corta: al ya obtenido Premio Tiflos de Literatura se suma ahora el Premio Andalucía de la Crítica en la modalidad de relato, además del XIV Premio de Microrrelatos ELACT «Lola Fernández Moreno» por su texto Mala praxis. Todo ello mientras continúa avanzando, sin prisas, en su primera novela de mayor extensión.

Premio Andalucía de la Crítica para «Piedrasantas»

La Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios ha concedido a Mar Horno el Premio Andalucía de la Crítica en la categoría de Relato por su libro Piedrasantas, en el marco de la trigésimo segunda edición del certamen. Se trata de uno de los galardones literarios más reconocidos de la comunidad y goza de un notable prestigio también a nivel nacional, al estar respaldado por un jurado formado por críticos, profesores universitarios y escritores.

Este volumen, compuesto por doce relatos ambientados en una misma ciudad y unidos por un hilo conductor común, fue publicado en junio del año anterior y desde entonces no ha dejado de acumular elogios. El jurado ha destacado que la obra presenta «un realismo tensionado de valor alegórico», donde se combinan elementos extraños que generan «una atmósfera inquietante» y personajes que muestran «la imposibilidad de escapar a la fatalidad del destino».

La propia autora define el libro como un conjunto de historias en las que conviven la muerte, la violencia y la maldad con el humor, la fantasía y el amor, siempre filtrados por una mirada literaria muy personal. Los relatos comparten escenario y tono, lo que convierte a Piedrasantas en un proyecto unitario que va más allá de la mera recopilación de cuentos independientes.

Para Horno, este reconocimiento tiene un peso especial: considera el Premio Andalucía de la Crítica como uno de los máximos logros a los que puede aspirar un escritor andaluz, en buena medida por el prestigio de quienes integran el jurado. La autora admite que no esperaba alzarse con el galardón y que todavía le cuesta asimilar el alcance que está teniendo el libro.

Un fallo muy disputado y un jurado especializado

La edición en la que Mar Horno ha resultado ganadora ha sido especialmente competitiva. Más de cuatrocientas obras publicadas en Andalucía se presentaron al Premio Andalucía de la Crítica, de las cuales se realizó una primera criba hasta quedar en 44 finalistas repartidos entre las distintas modalidades: Relato, Novela, Poesía, Ensayo y Literatura Infantil y Juvenil.

El jurado, integrado por una veintena de especialistas de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, deliberó en la sede del Centro Andaluz de las Letras de Málaga antes de comunicar el fallo. A la lectura del acta asistieron responsables de diversas instituciones culturales, como el director del Centro Andaluz de las Letras, Justo Navarro; representantes de Fundación Unicaja y de la Red Internacional de Universidades Lectoras.

Aunque el premio carece de dotación económica, su valor simbólico e intelectual es muy elevado. En anteriores ediciones ha servido para respaldar la obra de autores andaluces que, con el tiempo, han logrado una proyección nacional e incluso internacional, convirtiendo el galardón en un auténtico referente dentro del mapa cultural de la comunidad.

La entrega oficial de los premios está prevista para el otoño, en un acto que tendrá lugar en la ciudad de Granada y contará con la presencia de los diferentes autores galardonados. En esta ceremonia, Mar Horno recibirá la escultura diseñada por la artista cordobesa Marta Campos, pieza que simboliza el reconocimiento del sector crítico a su apuesta por el relato breve.

Un palmarés compartido con otras voces andaluzas

Aunque el nombre de Mar Horno ha brillado con fuerza en la modalidad de Relato, el fallo de los Premios Andalucía de la Crítica ha sido también una radiografía de la buena salud de las letras andaluzas, respaldada por iniciativas como la Escuela de jóvenes escritoras y escritores, en distintos géneros. En la categoría de Novela, el premio recayó en Crisálida, de Fernando Navarro, obra valorada por su fuerza, originalidad y por la construcción de personajes de gran dureza, narrada con una voz auténtica y un ritmo muy marcado.

En la misma línea, el jurado decidió conceder el galardón de Ópera Prima a la novela Mañana, de la granadina Olalla Castro, por su tratamiento del dolor y la pérdida a través de un lenguaje de profundo lirismo. En Ensayo, la obra reconocida fue Cervantes. La verdad del hombre a través de sus documentos, de Alfredo Alvar Ezquerra, destacada por su rigor y carácter divulgativo a la hora de revisar la vida del autor del Quijote.

Dentro del apartado de Poesía, Juan José Téllez obtuvo el premio con Los últimos pieles rojas, un libro que, según el jurado, encarna una conciencia lírica de fin de ciclo para ciertas utopías, pero que todavía reclama dignidad para la resistencia y para la palabra como herramienta de toma de conciencia frente a la barbarie.

La Literatura Infantil y Juvenil quedó reconocida mediante un premio ex aequo que recayó en La hija del esquimal de Francisco Díaz Valladares y en ¡Sal de ahí topo!, escrito por la malagueña Alicia Acosta con ilustraciones de Alessandro Montagnana. Ambas obras fueron subrayadas como aportaciones valiosas en ámbitos complementarios: la novela juvenil y el álbum ilustrado infantil, respectivamente.

«Piedrasantas» y la madurez del relato breve de Mar Horno

Con Piedrasantas, Mar Horno confirma un camino literario que llevaba años gestándose en el terreno del microrrelato. La autora señala que escribe por afición y por puro disfrute, sin concebir la escritura como una obligación profesional, y quizás ahí radica parte de la frescura y la intensidad de sus textos. Aun así, su trabajo ha alcanzado un grado de madurez que la crítica ha sabido reconocer.

El libro no solo ha sido distinguido con el Premio Andalucía de la Crítica, sino que ya había logrado previamente el prestigioso Premio Tiflos de Literatura, lo que confirma el impacto de la obra en distintos jurados especializados. Para Horno, cada nuevo reconocimiento refuerza la confianza en un proyecto que, en sus propias palabras, le está dando «muchas alegrías».

En estos doce relatos, la autora explora una ciudad que actúa casi como un personaje más, un espacio común en el que se cruzan historias marcadas por la fatalidad, los conflictos morales y un trasfondo de extrañeza que impregna cada escena. La combinación de realismo, alegoría y elementos inquietantes configura un universo narrativo reconocible, que engancha al lector y lo obliga a hacerse preguntas.

El tono de Horno transita entre lo oscuro y lo luminoso: en medio de la violencia, la enfermedad o la muerte, aparecen destellos de humor, fantasía y ternura. Esta mezcla contribuye a que sus relatos resulten cercanos pese a lo perturbador de muchas situaciones, y permite que el conjunto se lea como un mosaico complejo de la condición humana.

Del microrrelato al reconocimiento nacional

Antes de que Piedrasantas acaparara titulares, Mar Horno ya era una autora muy reconocida en el circuito de los certámenes de microrrelatos. Lleva alrededor de quince años cultivando este género brevísimo, en el que ha desarrollado una voz propia basada en la precisión del lenguaje, el ingenio y la capacidad para sugerir historias completas en apenas unas líneas.

Su trayectoria está jalonada de premios: ha ganado concursos como «Relatos de viajes» de la Cadena SER, el Premio Iasa Ascensores, el Premio Letras de Islantilla y el Premio Tiflos de cuentos de la ONCE, además de ser finalista en citas tan seguidas por los aficionados al género como «Relatos en Cadena» de la Cadena SER, el certamen de microrrelatos de la revista Eñe o el Premio Hortensia Roig de literatura infantil, este último orientado a promover vocaciones STEM entre las niñas.

En el terreno editorial, Horno ha publicado los libros Precipicios habitados, Piedrasantas y Náufragos del Océano Índigo, todos orientados al relato y al microrrelato. Algunos de estos títulos también han estado cerca de grandes premios: Precipicios habitados fue finalista de los Premios Ciudad de Alcalá de Henares, mientras que Náufragos del Océano Índigo llegó a la final del Premio Setenil en 2022.

Más allá de sus libros en solitario, la autora ha participado en varias antologías del género, consolidando una presencia constante en el ecosistema del cuento y del relato breve en España. Su nombre se ha ido asociando a la idea de rigor y experimentación dentro de la narración corta, algo que el Premio Andalucía de la Crítica no hace sino confirmar.

«Mala praxis» y el impulso de los microrrelatos

El mismo fin de semana en que se conoció el fallo del Premio Andalucía de la Crítica, Mar Horno regresaba de Cartagena tras recoger el XIV Premio de Microrrelatos ELACT «Lola Fernández Moreno». Su texto ganador, titulado Mala praxis, fue elegido por unanimidad por un jurado compuesto por Isabel Hernández Hernández, Rosa Huertas Gómez, Francisco Marín Pérez y Antonio Parra Sanz.

Este concurso, vinculado al encuentro literario ELACT y patrocinado por la Universidad Popular de Cartagena, Luna-Cerezuela Centro de Estudios y el festival Cartagena Negra, seleccionó en primer lugar cincuenta y siete textos que luego se redujeron a seis finalistas: Se acabó la fiesta, Mala praxis, Salix Babylonica, Vecinos de bloque, El hombre libre y Cuidados paliativos. Tras una nueva votación, el relato de Horno se impuso con claridad.

El premio consistió en un trofeo, una dotación económica de 500 euros y la oportunidad de leer el microrrelato en público durante el acto de entrega. La autora se desplazó desde Torredonjimeno hasta Cartagena para recoger el galardón y compartir con los asistentes su texto, en el que, sin renunciar al ingenio que caracteriza al género, aborda la fuerza del amor capaz de enfrentarse incluso a la muerte y desafiar la lógica racional.

Con esta nueva distinción, Horno refuerza su posición como una de las autoras más premiadas en el ámbito del microrrelato en lengua española. La conexión entre el éxito de Mala praxis y el de Piedrasantas evidencia la coherencia de su proyecto literario, en el que las historias breves funcionan como laboratorio de ideas y emociones que luego se expanden en formatos algo más extensos.

Una escritora por vocación que compagina creación y trabajo

Más allá de los premios, la figura de Mar Horno llama la atención por su forma de relacionarse con la escritura. La autora insiste en que no concibe la literatura como una obligación profesional, sino como un espacio de refugio y disfrute personal. De hecho, asegura que, si tuviera que afrontarla como un trabajo al uso, probablemente perdería parte del placer que ahora le proporciona.

Horno trabaja como documentalista audiovisual en la Radio Televisión de Andalucía (Canal Sur), donde desempeña su labor profesional al margen de su actividad literaria. Esta doble faceta la ha llevado a organizarse para escribir en su tiempo libre, dejándose guiar por la inspiración y evitando imponerse calendarios demasiado estrictos.

En la actualidad, la autora se encuentra inmersa en la escritura de una novela de mayor extensión que la de sus trabajos anteriores. No se ha marcado una fecha concreta para su publicación y prefiere avanzar despacio, revisando cada parte con calma y sin la presión de plazos editoriales cerrados. Su intención es seguir fiel a una forma de trabajar en la que primen el cuidado del texto y el placer de escribir.

Esta actitud pausada contrasta con la intensidad con la que su nombre ha aparecido en los últimos tiempos en el circuito de premios y certámenes. Los éxitos de Piedrasantas y de sus microrrelatos han llegado, en buena medida, como consecuencia natural de un trabajo constante y discreto, desarrollado durante años sin grandes focos mediáticos.

Todo apunta a que la trayectoria de Mar Horno seguirá creciendo: su consolidación como referente del relato breve, el respaldo de la crítica y el interés que despiertan sus nuevos proyectos dibujan el perfil de una autora que ha encontrado en la brevedad un territorio fértil para explorar la complejidad de la condición humana, al tiempo que abre la puerta a una futura etapa novelística que muchos lectores y lectoras ya esperan con curiosidad.


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